CAZAMOS AURORAS BOREALES en el POLO NORTE😱🌠 **No podemos creerlo**

The Romantic Corner
11 seguidores
507 Visualizaciones de video·31 dic 2024
A ver familia, es súper de noche, creo que hay una aurora boreal, voy sin pantalones, se me van a congelar los huevos.
Está aquí, está en el norte, no hay que mirar para allá, allá.
Dios, ahora se ve literalmente sin usar el móvil.
Papá, se ven preciosas, cada vez se ven más.
Sí, está saliendo más y más.
Se dio el último día antes de irnos, cariño.
Sí, se dio objetivo completado ver auroras boreales.
¡Chócala, chócala, chócala! ¡Vamos!
Tenemos que cruzar un lago totalmente congelado sin absolutamente nada de luz.
Cariño, por favor. ¡Christopher, es tú! No, te lo juro, te abandono aquí.
No te puedes imaginar el terror que siento ahora mismo, hijo mío.
Ahora es el punto más delicado porque estamos en el medio.
A ver, por favor, enfócate adelante.
¿Dónde estamos, mi amor?
Estamos en la oficina de Santa Claus.
¡Sí! Aquí en Laponia, Finlandia, a punto de cumplir un sueño de la infancia,
que es dejar nuestra carta y conocer a Santa.
Santa Claus, prepárate, allí vamos.
Ahí vamos. Oye, sí que hay fila, ¿eh?
Segundos antes de ver a Santa Claus, Mateo.
Esa es la puerta de Santa Claus.
Literalmente, le veo entusiasmo.
¡Hola! ¡Hola!
¿Aquí?
A ver si se le ve la carita.
Y quería agradecer por este viaje maravilloso, hermoso, del que no me arrepiento nada,
a pesar de que empezó siendo un poquito difícil para mí.
Ay, amorcito, muchas gracias por traerme aquí.
No sabía dónde iba a acabar este discurso.
Muchas gracias, mi amor. Lo hice con toda la ilusión.
No es solo un regalo para mí, es un regalo para la familia.
Y te lo quería agradecer.
Me ha hecho mucha ilusión. Me has devuelto a mi infancia.
Así que muchas gracias.
Te quiero, mi amor.
Será el primer año de muchos, no te preocupes.
Es que jamás pensaría que algún día haría esto.
Listo, familia Mateito, ya se despertó.
Nos vamos camino a la isla y hoy va a ser nuestro último día,
si puede decirse día porque son las una y media de la tarde y solo queda una hora de sol.
Pero vamos a intentar llegar de día a la isla y poder hacer ese tramo de vuelta de día
para que lo veáis también, aunque lo tenemos en otro vídeo.
Y luego descansaremos y en la madrugada salimos de nuevo en el Polar Express,
otra vez de aventuras.
Cruzamos todo Finlandia, llegamos a Helsinki, agarramos un avión,
llegamos a Barcelona, vienen los chicos a por nosotros y nos vamos a descansar.
Y ahora sí que sí, a pasar las navidades con la familia.
¡Wow! ¡Qué aventuras, familia!
Y todo esto con un bebé de 14 meses.
Me encanta. Me lo he pasado súper, súper, súper bien.
Y aún queda mucho día por delante, aunque se haga de noche,
pues aún queda estar en casa, de chill, jugar un ratito en la nieve,
a ver si alcanzamos, descansar, disfrutar y ya volver.
Y aparte, pues el Polar Express es muy divertido.
Familia, llegamos. Entramos por en medio del bosque.
Mateito ya se despertó bien del todo. ¡Vámonos, mi amor!
¡Míralo, míralo!
Agárralo y vamos para allá, para que entienda que es para allá.
Nos vamos para nuestra isla, que no sé si la veis, pero está justo en el medio.
Y justo vamos a dejar ahora la tierra firme, que es esta, y llegamos al lago.
¡Wow! Es como un desierto blanco. Se ve tan bonito.
Ya no queda carretera. No sé si os acordáis que por aquí hicimos una carretera ayer y antes de ayer.
Pues ya no queda carretera por la que ir.
Pero la nieve que se ha puesto, se ha puesto dura, porque si os fijáis, no nos hundimos.
Como aquí, mirad.
Esa por ahí no se puede conducir, pero por aquí se podría conducir.
Se hace hielo enseguida. Es espectacular.
¡Vamos, mi amor!
Se ha quedado ahí.
¡Vámonos, mi vida!
¡Muy bien!
Pero esa moto no es tuya, mi vida.
Esa moto no es tuya, mi amor.
No puede serlo.
Mira, esto también es un embarcadero.
Mateo.
De hecho, ahí están las barcas, pero están tapadas.
Bueno, boca abajo y tapadas.
Muy bien, Mateo. Ahí está.
Vámonos, mi amor.
¿Vamos a dejarle la jetski esta?
No, Mateo.
Le encanta. ¿Se la vas a acomodar en la nieve?
¡Qué fuerte! Ya casi es de noche otra vez.
Mirad, fijaos.
¿Veis las huellas? Estas son las nuestras de esta mañana, creo.
O espero, ¿no?
Porque son dos personas, una por la izquierda y otra por la derecha.
Tienen que ser nuestras huellas.
Si no, qué miedo, ¿no?
Yo creo que sí que son.
No hay ruedas de coche, ¿no?
Ni nada más.
Mirad lo inhóspito del lugar, eh.
Mirad, eh.
Mateito ahora quiere corretear por la nieve, pero hace mucho frío.
Estamos a menos 12 grados celsius y de sensación térmica creo que era menos 21.
Hoy es el día que más frío he sentido, tengo que reconocerlo.
¡Guau!
¡Oye de mí!
¡Ah, ahí se va!
¡Que te pillo! ¡Vamos con la mamá, corre!
¡Nos ha tocado cogerlo!
Que si no, se nos escapaba.
Después de una larga caminata, parece cerca pero no, llegamos.
Tengo las pestañas congeladas.
Hogar dulce, hogar.
¡Qué ganas tengo de comerme algo! ¡Madre mía!
Aunque parezca que no, Carmen y yo llevamos despiertos desde la madrugada.
Entonces, para nosotros sería como de noche y aún queda todo el día.
El cambio horario es brutal, porque sobre las dos de la mañana nos hemos despertado
y ahora son casi las tres de la tarde.
¡Hemos llegado, mi amor!
¡Hemos llegado!
A ver, familia, es súper de noche, creo que hay una aurora boreal.
Voy sin pantalones, se me van a congelar los huevos.
¡Qué mierda, tío! En medio de la nada, me matan aquí.
A ver si es verdad.
Familia, lo siento, estoy con el móvil, no se ve casi, ¿de acuerdo?
Esta es la casa, ¿vale? Ahí se ve súper verde.
Lo que pasa es que llevo un móvil, familia, no se ve.
No se ve bien, familia, pero la estoy viendo.
¡Cari, corre!
Está aquí, está en el norte, no hay que mirar para allá.
¿Dónde? Allá.
¡Ven, corre!
¡Sí se ve!
Perdonad por la calidad, chicos.
¡Qué fuerte!
¿Las ves ahí?
Sí, sí se ven, sí se ven.
¡Guau!
¡Ay, qué bonitas!
¡Qué bonitas!
Me estoy congelando.
¡Mira, mira, mira!
¡Qué fuerte!
Me van a caer las orejas, yo voy sin pantalones.
Vale, familia, no veo nada.
Me acabo de poner un gorro, llevo guantes y no llevo pantalones
porque esto es aquí así.
Hay que salir, me han dicho que mira al norte.
Lo que voy a mirar es hacia adelante.
Estamos en medio de la isla.
Tengo que alejarme del hielo.
¡Guau, ahora sí que se ve!
No me lo puedo creer.
Perdón por la calidad, vale, chicos, es un móvil.
¡Guau, miradla!
¡Mirad todo el cielo!
Insisto, allí está nuestra casita en medio de la nada.
Y aquí está justo la aurora que ha venido a vernos.
¡Guau!
¡Guau! Ojalá pudiera grabarlo mejor, pero creo que es complicado.
Se está llenando todo el cielo de aurora ahora, ¿eh?
¡Guau, se me van a caer los dedos!
Justo el día que nos vamos.
Vale, familia, nos estamos turnando para ir a ver la aurora boreal porque...
¡Dios! Ahora se ve literalmente sin usar el móvil.
¡Uy, que me mato, familia!
Madre mía, nos estamos turnando porque obviamente hace mucho frío para Mateo.
¡Madre mía, familia!
¡Ahí está! ¡Ahí está!
¡No me lo puedo creer!
¡Se nos hizo familia!
¡Estamos viendo auroras boreales!
Y vosotros también.
Familia, en este silencio tan absoluto estamos viendo ahora mismo todos juntos una aurora.
En Finlandia, en Laponia, y el silencio más absoluto y tan bonito que ve el cielo.
Familia, no sé si lo veis, pero hay como tres estelas en el cielo, como si fuesen garras.
Una, dos, tres, hasta cuatro.
Y cada vez se va apreciando más y más y más con la simple vista.
Y va de punta a punta.
¡Madre mía, qué bonito, por Dios!
¡Guau!
¡Volvemos, familia!
No me puedo enfocar a mí porque si no me metería un hostión terrible.
Voy a volver con Cris.
Llevo la mano que no la siento porque es para grabar.
¡Guau, me hacía falta!
¡Pero familia, qué locura!
Acabamos de ver auroras boreales.
Estoy, qué no, qué por mí, de felicidad.
Y Mateito también las ha visto.
Lo que pasa es que hace demasiado frío para que este niño salga.
Papá, se ven preciosas.
Cada vez se ven más.
Sí, está saliendo más y más.
Venga, te toca, otra vez tú ahora.
¿Cómo lo has visto primero?
Espectacular, se ve como si fuese una especie de arcoiris de punta a punta,
pero obviamente es todo de un color más homogéneo.
¡Qué sensación de tranquilidad y paz!
Te dije que las íbamos a ver.
Chicos, no sabéis lo que nos ha pasado.
Agarramos, entre otras cosas, la isla en esta zona,
porque es una zona alejada de la ciudad,
en la que hay muchísimas prácticamente todos los días.
Y los otros dos días estábamos o durmiendo o medio muertos
y no nos enteramos porque no te llaman a la puerta.
Hola, Soleiro, hola, aurora boreal, sal.
No funciona así.
De hecho, yo estaba buscando y ha sido el chico del Airbnb
que me ha mandado un mensaje por la aplicación y me ha dicho
¡corre, ve al muelle y mira al norte!
Y rápidamente hemos hecho eso y ha sido cuando la hemos visto.
Ahora sí, las otras dos veces vimos los mensajes muy tarde.
Se dio el último día antes de irnos, cariño.
Sí se dio, se dio completado ver a auroras boreales.
¡Chocala, chocala, chocala!
¡Vamos!
Y desde el móvil no se ve tan perfecto, pero bueno.
Bueno, pero os lo hemos intentado grabar igualmente
para que vosotros también sintáis eso con nosotros.
Oye, es una calma ahí fuera a estas horas.
No se escucha nada.
Nada.
Pero tú pareces finlandés también.
Mi bebé mexicano-español-finlandés ya.
Eres una supermezcla.
Oigan, Mateo también las ha visto, pero es lo que estaba comentando afuera.
Hace un frío, pero un frío que se me iba a caer la mano.
Así que lo hemos visto en Familia. ¡Qué bien!
Vale, Familia, he vuelto a salir para grabaros lo mejor.
Ahora ya se ve a todo lo que da.
Se ha ido toda la nube y se ve totalmente como se ve en los vídeos de las películas.
Voy a intentar captároslo y os lo enseño.
¡Qué bonita!
Se ha desplazado un poquito.
Ahora sí que se ve un poquito más fuerte, ¿verdad?
De abierto la hizo a todo lo que da.
Está casi todo ahí.
Vale, Familia, mi panorama.
3.49 de la mañana.
Os he grabado...
¡Uy, está nevando!
Os he grabado el termómetro.
Estamos a menos 15 grados de termómetro.
Y de sensación térmica, a menos de menos 20 grados.
Son las 3 y poco de la mañana.
Que realmente creo que va una hora adelantada.
Y son las 2 y poco de la mañana, ¿de acuerdo? No las 3.
Estoy viendo un montón de nieve que está cayendo aquí, pero superfina.
Está nevando muy poquito.
¡Qué oscuridad, eh!
No se ve nada. ¡No manches, qué miedo!
Bueno, ahí tenemos la casita.
He dejado a Carmen y a Mateo durmiendo en la casita,
porque Carmen no quiere que vaya solo.
Pero voy a agarrar el coche y voy a intentar meterlo en el lago congelado hasta aquí.
Para cargar las maletas.
Entonces voy a hacer todo este camino solo con vosotros y la luz.
Espero no encontrarme al monstruo del...
Bueno, al monstruo del lago Nesno, pero al Bigfoot.
Absolutamente nada.
Pero nada es nada.
De hecho, voy con la luz que me ciega completamente.
Y tengo que deciros que las pisadas nuestras, verlas da muy mal rollo.
En teoría tengo que pasar por aquí el coche.
Espero que no se queden callados a unas malas.
Si veo que el coche tracciona o simplemente empieza a hundirse en esta parte,
que yo debería de ir aquí, ¿no?
Este es mi sendero que está más duro.
Hasta aquí.
No me debo de meter aquí.
Esta parte está muy blanda.
Esto parece que no, pero está lejísimo.
En cuanto deje la casa atrás, el cague va a ser importantísimo.
Madre mía.
No sé, estas aventuras cardíacas lo son un rato.
Voy con el culete apretado.
Pero es que no quiero que este camino se lo hagan Mateo y Carmen,
que ya se lo han hecho hoy.
Más las maletas, porque para ellos sería empezar el día un poco cansado.
Entonces me he preparado, he aprovechado que Carmen estaba durmiendo.
Esta parte está súper bien para ir con el coche.
Es un hielo bastante duro.
Espero que por aquí no haya animales raros, porque voy a ser un caramelito.
Ya me he alejado bastante de la isla.
Joder, qué aventuras tú.
Os digo que tengo todo preparado.
Llevo aquí los pasaportes, la cartera.
He hecho todas las maletas ya.
Carmen me las dejó muy adelantadas, la verdad.
Esta parte está un poco más blanda.
Debería de ir por esta.
Guau, es muy fácil desorientarse aquí.
Muy fácil, porque todo está oscuro.
Tengo de referencia esa luz, que es la que he dejado enchufada.
Sin esa luz que he dejado enchufada en el Porsche, no sabría ni a dónde ir.
Aquí se me está hundiendo bastante más la bota.
Pero bueno, son como unos 5 centímetros.
Espero que para el coche no sea nada.
Estoy siguiendo las huellas que dejamos.
Estas son las dos huellas de ida, una y otra de Carmen y mías.
Y las dos huellas de vuelta, de cuando regresamos esta mañana.
No tengo pensado hacer un vlog del final del viaje.
Tengo pensado meterlo en cualquier otro vlog.
Pero ya veremos cómo va, cómo avanza y si hay contenido.
Porque ahora vamos a hacer el Polar Express de vuelta.
El regreso va a agarrar bastantes horas de día.
Desde las 11 hasta la 1 va a ser de día.
Uy, y por aquí también.
Claro, es que luego si pasa, pasa.
Fijaos, esto es el hielo.
¿De acuerdo? Aquí con el coche.
Entonces, claro, no puedo permitirme encallar el coche.
Y que tengan que venir a rescatarme, porque eso nos frenaría muchísimo.
El tren sale a las 5 de la mañana de la estación de tren de Rovaniemi.
5 y cuarto, para ser exactos.
Yo estoy de Rovaniemi, de la ciudad.
Perdón que grabe tan mal, pero es que me tengo que ir haciendo luz, porque si no, no veo nada.
Estoy de Rovaniemi, de la ciudad, a 35-40 minutos.
En medio del bosque, en medio de la nada.
Como parece a alguien a saludar, le meto un estacazo.
Que lo dejo seco.
Esta parte de la nieve está más esponjosa, fijaos.
Eso me preocupa.
Porque yo la necesito dura.
Lo que os contaba, estoy a 35-40 minutos de Rovaniemi.
¿De acuerdo?
Entonces, para salir con cal, debería de salir con una hora de antelación.
Media hora, para lo que pueda pasar.
Es decir, tengo que salir a las 4 y cuarto.
Son las 2 y media.
Pero me gustaría salir con más tiempo.
Y tener dos horas de margen.
Porque nunca se sabe aquí en la carretera, si se me va el coche o lo que sea, qué puede pasar.
Ya estamos llegando.
Aquí hay una moto de nieve.
Hay que hacer mucha ruida, para no molestar a nadie.
Con cuidado.
En teoría, me puede salir gente de ahí.
Pero no de aquí.
El coche está totalmente… Tiene estalactitas y de todo.
Súper duras, de hecho.
El cristal, que lo vamos a tener que limpiar.
Hace unas horas que lo parqué solo.
La suerte es que no ha nevado antes.
Vamos a quitarle la primera, porque aquí no se deja el freno de mano.
Si dejas el freno de mano, se te congela y luego no te va el coche.
Quitamos primera.
Arranca la primera.
Estos coches son infalibles.
Voy a poner el aire a todo lo que da.
Y voy a sacar esto, por si viene alguien.
Darle un estacazo.
La luz la vamos a apagar ahora, para no molestar al vecino.
Súper bien.
Si no fuese polvillo, le daría con esto.
Me encantaría hacer capítulos de sobreviven.
Sobrevive en medio de la naceque.
Porque yo soy un cagao, literalmente.
Bueno, para hacer esto, considero que no tienes que ser un cagao.
Pero ahora mismo siento miedo. Creo que es por supervivencia.
O sea, no soy un miedica ahora mismo.
Pero siento un nerviosismo en el cuerpo que me mantiene alerta de todo.
Vale.
Una de las cosas que me acojona de este coche…
Menos 16 grados.
Una de las cosas que me acojona de este coche es que no tiene seguros, tío.
¿Por qué coño no tiene seguros?
Voy a enchufar este botón de ahí.
Ese botón es para poner caliente una cosa de ahí.
No de aquí, de fuera.
Y que se derrita lo del limpia parabrisas.
Bueno, parte uno lograda. He venido solo, he cruzado.
Pasa un poquito de miedo, pero poco.
Pero lo hemos logrado. Parte dos, un poco más complicada.
Un poco menos de miedo en que me salga el jetty porque voy con el coche
y lo puedo atropellar.
Pero se viene la parte en la que tengo que meter el coche al lago congelado
y ha nevado un poco por encima.
No sé cómo va a responder ni las ruedas, ni el coche, ni nada.
La parte dos es intentar llegar a la casa y meter las maletas.
Son las… Aquí pone 3.54, pero recordad que es una hora menos.
2.54, son las 3 de la mañana casi.
Vamos a darle duro, va.
He hecho algo un poquito raro, me he metido el tripié por la chaqueta.
Entonces, vais a verlo más o menos de esta forma.
Y vámonos para allá.
Lo primero, las luces. Voy a poner las de posición para no molestar al vecino.
Y giramos.
Nos vamos al lago, eh.
Chicos, que sea lo que Dios quiera.
Padre nuestro que estás en los cielos santificados,
que no hagas la voluntad de tener la tierra como en el cielo.
Bendicio de nuestro pan de cada día. Vale, va superbién, va superfino.
El padre nuestro ha funcionado.
Uy, está pitando por el cinturón, chicos, el cinturón.
Por si hay un policía por aquí.
Hostia, ahora sí que estáis en primera persona, literal.
Vale, el coche va, patina un poquito, pero va.
Si apago la luz, veríais esto.
Vamos a ver.
Vamos a poner las luces un poquito mejor.
Va un poquito raro el coche por aquí, eh.
Más o menos, lo noto raro.
Si vamos a llegar, llegamos, creo, eh.
Madre mía.
Estoy acercando, cada vez nieva un poquito más.
La nieve se va espesando un poquito.
Pero estamos llegando, estamos llegando.
Nos vamos a evitar hacer todo este tramo
con una maleta grande, dos maletas pequeñas,
dos mochilas que pesan un infierno.
Por aquí se está yendo un poquito porque hay más nieve.
Se nota un poquito más, pero estamos llegando.
Vale, tengo que ir por el carril de la derecha ahora.
Esta es la parte complicada, que aquí hay mucha nieve.
Vale, estamos pasando, estamos pasando.
Llegamos, llegamos.
Vámonos.
Incluso tiramos de reversa.
¡Esa!
Tire de freno de mano.
Listo, súper bien.
Vamos a colocarlo un poquito mejor.
Aquí un poquito mejor.
Hay que conducir con una mano.
Ahí va.
Súper bien. Aquí nos quedamos.
¿Listo? ¿Dejamos primera?
A ver, si no dejamos primera, el coche aquí no se va ¿no?
Lo voy a dejar enchufado.
Lo que le voy a apagar son las luces para no molestar a nadie.
Listo.
Conseguido, familia. No me lo creo.
Para poder grabaros solo, me he metido el tripie por aquí, hasta abajo.
Entonces, llevaba la cámara aquí con el foco.
Aún así, nos hemos apañado.
Ahora voy a dejar el coche así.
¡Hostia!
Si no, me quito el cinturón.
Yo fingiendo que no estoy nervioso.
Si os fijáis, esto está perfecto para conducir.
¿Por qué? No hay casi ni dos centímetros de nieve.
Sin embargo, hay zonas con surcos supergrandes.
No debo de pasar por zonas de este estilo.
¿Veis? Mira.
Es que me cabe el pie hasta la rodilla.
Por aquí es por donde no debo pasar.
Me he quedado cerquita en el giro.
Pero bueno, le he hecho marcha atrás y ya está.
Ahora, el problema es que tengo que hacer ese giro de ahí
o volverme por donde he venido.
Mirad, fijaos aquí, sí que la rueda ha sufrido un poquito más.
Pero creo que es cuando he echado de freno de mano.
Ahora, vamos a ver qué hay aquí.
Se cae del peso.
Vale, tenemos el carrito solo.
Y vamos a meter todas las maletas ya.
Bueno, hemos ahorrado a la jefa un mal rato.
Ahora se enfadará porque he venido solo.
Pero es lo que hay.
Tengo que agarrar esta pala que se la dejé al vecino el otro día aquí.
Y quiero que se lo encuentre todo como solo me lo dejó.
Tengo que deciros, familia,
que este tipo de Airbnb no es nada económico,
pero las aventuras que tienes que vivir
y que te sacan de tu zona de confort son espectaculares.
Merece la pena estar aislado por unos días.
O sea, hemos vivido en medio de nada hasta tirar la basura.
Es... Es todo un reto.
Al final no usamos ni la sauna ni usamos absolutamente nada.
Bueno, nos dejamos.
Ya dejamos el Airbnb, pasé la aspiradora, limpié un poquito,
tiré las basuras, arreglé los cuartos y ya nos vamos.
Tengo el coche justo aquí.
Los chicos están ya subidos.
Ya he apagado todo, por eso no se ve absolutamente ninguna luz.
Mirad, otra vez se me ha formado.
Familia, iniciamos la vuelta.
Nuestro objetivo es salir del lago y llegar a la Estarroba Niemi a las 4.
Fijaos, no sé si os fijáis, pero estaríamos llegando una hora y cuarto
antes de lo previsto, pues para no arriesgar y perder vuelos y cosas.
La parte más emocionante de este camino es ahora.
Salimos del lago y entramos directamente en la montaña.
El camino va a estar solo porque los únicos locos que van por aquí
somos nosotros.
Vamos por en medio, fijaos, de la nada, prácticamente un camino hecho con motos.
Hay que ir muy despacio porque pueden salir animales por cualquier lado
y al final esta es su casa y les podemos hacer daño o lo que sea.
Más o menos el camino me lo conozco, ya me lo he hecho un par de veces.
Fue una aventura espectacular, no sé qué pelos llevaré.
El gorro es lo que peor llevo de estar por aquí.
Me lo acabo de quitar porque como que me deforma y me hace daño,
pero es el precio que hay que pagar por ir calentitos.
Así que esta es nuestra vuelta, familia.
Fijaos lo que ocurre cuando pongo las largas.
¡Oh, qué bonito! ¿Cómo se ve de noche, verdad?
Es increíble, estamos en medio de la nada, insisto, no sé si veis ahí.
Un lugar muy especial, por eso lo elegimos.
Insisto mucho en eso porque es una de las cosas más especiales de este viaje,
el sitio en el que nos encontrábamos.
Bueno, familia, ya.
Y quería destacar que no hay ni un solo finlandés por aquí.
No he visto absolutamente a nadie, vamos, completamente solos
cruzando una parte de Finlandia.
Ha decidido Finlandia despedirnos con bastante nieve
y está nevando por la noche mientras manejamos
y la verdad es que es bastante bonito.
Bonito recuerdo y un bonito final.
Familia, he parado a repostar.
Está congelado lo de dentro.
Sí, ¿no? Esto lo irá con algún botón de aquí dentro, ¿no?
Bueno, a veces sí, ¿no?
No, esto es para abrir el capó.
Mientras tú repostas, yo me estoy comiendo mi Kinder Pendrive.
Pero es que, cariño, no se abre.
¿Qué coño?
Se ha congelado.
Yo creo que por eso no lo cerraba el señor y lo cerró Carmen.
Está en el asiento.
Decía que era del botón, pero aún así le ha costado abrirse.
A ver, ¿esto qué coño es?
Pues todo salió fenomenal.
Familia, al final, hemos llegado una hora antes.
Son las 4 y cuarto de la mañana.
Hemos aparcado el coche justo delante de la estación.
Le vamos a poner las llaves a Jukka ahí debajo para que lo agarre él.
Es un punto Mubi, se paga con la aplicación el estacionamiento
y aquí va a estar superseguro.
Ya charlaremos un poco de la sociedad finlandesa,
lo que nos ha parecido, la seguridad, un poco de todo.
Pero ahora nos vamos a ir al tren.
Volvemos a agarrar el Polar Express por segunda vez en esta semana.
Esta vez vamos a agarrar un poco de día también.
Mateito se ha despertado.
Está un poquito más susceptible de lo normal.
Hace una hora un poco rara.
Ahora agarrará la tetita y se dormirá.
Pero, mi amor, te dejo que le hagas una última tomita a tu hijo
antes de llegar al Polar Express.
A ver, Mateito.
Aquí alguien le ha dejado escrito a otra persona
algo que se ha quedado Mateo atorado.
Muy bien.
Pero Mateo es muy valiente.
Miren, familia.
Desviete de la nieve, mi vida.
Dile adiós.
Familia, le decimos adiós a la nieve.
Se le ha echado de menos.
A mí me encanta.
Ven, ven conmigo.
Ven que yo te ayudo.
¿Te gusta jugar con la nieve?
Te lo veo.
Despejamos el camino para que Mateito pise.
Y pise seguro.
A ver cómo lo hace.
Se me van a caer los deditos.
¿Has visto, mi amor?
Ahora que nos vamos al tren a Helsinki.
Sí, mi vida.
Pues ahora, familia, desde Rovaniemi a Helsinki
desde las 5 de la mañana hasta la 1 y algo de la tarde
estaremos en el tren, en el Polar Express
a hacer la vuelta.
Son muchas menos horas que la ida
porque creo que hacen menos paradas.
Y luego pillaremos también la luz solar.
O sea, vinimos de noche y ahora nos volveremos de día.
Así que veremos un poquito de los paisajes aquí, ¿no?
De Finlandia.
Se me van a caer los dedos, pero de verdad.
O sea, yo he salido así un poco.
Pues miren, con el pantaloncito, el suéter y ya.
Presumiendo que soy del este de Europa.
Pero hace un chingo de frío igual.
¿Qué pasa, mi amor?
A ver, explícame.
¿Qué estás haciendo, mi vida?
¿Qué estás haciendo, mi amor?
¿Paseando? ¿En la nieve? ¿Sí?
Muy bien.
Desgraciada.
Cuando le hable de ti, le digo, mira,
me voy a decirle tu padre.
¡Corre, Mateo! ¡Corre, que viene la mamá!
¡Corre!
No hay quien lo pare, ¿eh?
¡Cuidado que haya hipis!
¿Le ves el amarillo ese?
Familia, esta es la temperatura,
pero no es la sensación térmica.
La sensación térmica es mucho más baja todavía,
menos 15 grados.
Este es el tren, el Polar Express.
Todo el mundo creo que se lo imaginaba
como en las películas, ¿no?
Con un rollo más renacentista, más clásico,
más ornamental.
Esto parece un tren normal, ¿a que sí?
Lo único es que tiene dos plantas.
A ver, así a nivel de servicios es un tren
que está muy bien.
Tiene restaurante, tiene un montón de zonas,
para ducharse, tiene todo.
Pero cuando escuchas Polar Express de Santa Claus,
te imaginas otra cosa, ¿no?
Yo creo que todos con estos vlogs,
una de las cosas que nos hemos dado cuenta
es que no parece el Polar Express.
Cuando uno piensa en el Polar Express
se te viene a la mente el típico tren suizo,
súper bonito,
pero bueno, a nivel de comodidades y todo,
está muy bien, la verdad.
O sea, para ser un tren que cruza toda Finlandia
y demás, está muy bien.
Mateito está imparable,
llora cada vez que no le dejamos hacer algo
porque está en su momento.
Ha dicho, yo me he despertado y quiero jugar.
Yo no entiendo de vuestras cosas.
A mí ahora lo que me toca es jugar.
Y está aquí.
Una cosa te digo, el Polar Express
de la famosa peli de animación y demás,
llega el 23 por la noche
y es un tren mágico
que te lleva directamente al pueblo de Santa.
¡Oh!
Claro, por eso este es un tren corriente,
pero llega el 23 por la noche.
Hoy es 23, cariño.
Yo solo te lo digo.
Pero es por la noche hoy,
no el día de hoy,
pero hoy en la madrugada.
Y se queja un poco para que lo suba.
Yo ya.
Hola, mi amor.
Al papá no lo saludes así que se enamora.
Parece un pingüinito.
¿Dónde está mi pingüino?
Muy bien, hijo.
Si nos caemos, nos caemos juntos, hijo.
Hombre, mejor cáete tú solo, mamá.
No sé cuánto falte para que abran,
pero os puedo decir una cosa,
estamos solos, no hay nadie.
Aquí, esta es la cabina 2,
esa es la del piloto.
Nosotros, en teoría,
tenemos que entrar por este vagón.
El asiento creo que es el 41 y el 42,
o sea, son aquellos dos de allá.
Y justo el siguiente vagón,
que es el 3,
es el restaurante.
O sea, estamos al lado del restaurante.
Familia, nos han movido de cabina.
Teníamos como dos asientos
en estas como cerraditas
para que Mateito pudiese corretear,
pero pues Mateito ya cayó.
Miren, ahí tenemos todas nuestras maletas.
Lo he dejado aquí,
dormidito entre silla y silla.
Este niño de verdad que se adapta a todo.
Como yo.
Qué nefasta es la comida del tren.
Miren que me ha encantado la comida finlandesa.
No, no digas eso.
Sí, lo siento mucho, lo voy a decir.
La comida finlandesa me ha encantado,
en los supermercados, todo, todo,
pero la del tren es una caca de vaca podrida.
O sea, me he pedido un montón de cosas
y no me ha gustado nada.
Igual de problema soy yo, sí, también puede ser.
Pero, joder, macho.
Mira, yo tengo aquí una teoría.
Primero, que de todos los finlandeses simpáticos
que hemos conocido durante todo este viaje,
que han sido muchos,
todos son de verdad.
La gente que vive como muy en el frío
parece muy seria, muy introvertida,
muy en plan de no te hablo,
pero al contrario, o sea,
no tiene nada que ver.
Son súper amables,
les preguntas cualquier cosa, te ayudan,
les ordena a tu hijo, ¿sabes?
No sé, o sea, son muy cálidas realmente.
Pero justamente, pues, en este tren
a las cinco de la mañana nos ha tocado
a alguien que no era muy simpático
en la cafetería.
Sí, le ha tocado a Chris.
Entonces, ya pues, cuando ha ido a pedir primero
a la cafetería le ha dicho algo así en inglés
de abriré cuando termine de arreglarlo todo
porque Chris le ha preguntado
y a Chris eso no le ha sentado muy bien.
A mí tampoco me hubiese sentado muy bien.
Pero no le he dicho nada,
solo le he sonreído en plan panoli medio.
Exacto, y luego cuando ha venido
y hemos decidido que íbamos a comer,
pues yo le he dicho yo quiero oatmeal
o oatmeal, sí, algo así.
Bueno, gachas, tipo avena con berries, ¿no?
Y él se ha pedido como un sándwich,
pero claro, obviamente,
es un país muy frío,
aquí se usa mucho en el sándwich
pues meterle cosas en conserva,
lechuga, mayonesa, esto, aderezos.
No sé qué a él, pues le gusta
pero tampoco es tan fan,
entonces ha pedido algo
que no sabía muy bien qué era,
que estaba en finés y en inglés,
o sea, sus dos archienemigos juntos en una oración.
El problema es que no ha sido nada amable la chica.
En explicarte las manos.
Y se lo he dicho varias veces,
le he dicho sorry, my English is very disdainful.
Y ella, I don't care, I don't care.
Y me daba exactamente igual
y me decía no sé qué, no sé qué, no sé cuánto,
yo no entendía nada y le digo
I don't understand you,
pero con una cara.
Y yo le sonreía, digo,
a ver si es que no tengo suficiente sonrisa
y piensa que estoy de mala.
Y yo le hacía más así,
no, me ha tratado súper mal,
no pasa nada, son cosas que pasan.
Me comió un croissant,
que eso sí que está muy bueno.
Y un chocolatito.
Y yo me he comido todo lo demás en gris.
El yogur, que no se lo ha comido,
el sándwich, que no se lo ha comido,
el oatmeal, que me lo he pedido yo,
pobrecito, no, y el croissant.
¿Quieres que vaya por otro gris?
Es que yo no quiero verle la cara.
Sí, iré yo, iré yo.
Iré yo a ver si el problema eras tú,
ella o nadie.
Yo no, yo no, yo no le he dicho nada.
De hecho, he pensado en algún momento
en decirle, oye, relax,
que es la única palabra que sé decirle en inglés.
Yo creo que no es buena idea hacer eso, eh.
Y luego he pensado, no,
porque me va a escupir en la comida o algo.
Exacto.
Pero vaya que…
Lo que está anunciando, ¿no?
Sí, que vamos a…
Vaya, que ha sido el único problema que hemos tenido.
Insisto, me ha encantado Finlandia,
lo he pasado superbién,
me ha caído superbién la gente finlandesa.
Esto es una evidencia anecdótica que no demuestra nada.
Solo es esa señora.
Y quiero pensar que a lo mejor, yo qué sé,
eran las 5 de la mañana,
estaba cansada o lo que sea,
y no le apetecía sonreírme,
así que se lo damos por válido.
Pero vaya, que no me gusta lo que me ha tocado.
Llegó el día, es nochebuena,
es de noche,
y nos vamos a celebrar la nochebuena
con la familia de Carmen.
Y también llevamos unos detallitos
y unos recuerdos y unos regalos de México.
¡Ay, ay, qué contentos ya pues!
