10 Películas que Quisieron Ser Épicas y Fracasaron Rotundamente

El canal del Hutt
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31 dic 2024
A veces el cine apuesta a todo lo grande. Presupuestos millonarios, directores de renombre,
elencos de lujo y promesas de convertirse en clásicos instantáneos.
Pero, como en la vida misma, no siempre sale bien.
En esta ocasión les comparto 10 películas que arrancaron queriéndose ser épicas
y terminaron quedándose a mitad de camino, ya sea por guiones flojos,
decisiones polémicas o simplemente porque el público les dio la espalda.
Vamos a hacer un recorrido por algunos de los fracasos más memorables de la historia del cine.
Mi nombre es Diego y sean bienvenidos al canal del Hood. Sin más que decir, empecemos.
Heaven's Gate es uno de esos casos en los que la ambición se convirtió en un desastre.
Michael Cimino venía de ganar el Oscar con The Deer Hunter de 1978,
una película que la rompió tanto en crítica como en taquilla.
El tipo estaba completamente en la cima y los estudios le dieron carta blanca para su próximo proyecto.
Así nació Heaven's Gate, una épica sobre inmigrantes europeos en la América de finales del siglo XIX,
con un gran elenco que incluía a Chris Christopherson, Christopher Walken,
Isabel Hooper y hasta Jed Bridger y William Defoe.
El guión prometía un drama histórico profundo, cargado de tensión social y visualmente espectacular.
Todos pensaban que sería otro hitazo.
El problema fue que Cimino se tomó lo de la carta blanca demasiado literal.
El presupuesto inicial era de 11 millones de dólares,
pero el tipo se mandó a filmar y refilmar escenas obsesivamente,
haciendo que los costos dispararan a 40 millones de dólares.
Eso en 1980 era una completa locura.
El rodaje estuvo plagado de problemas, retrasos sobre costos y un perfeccionismo que rozaba lo delirante.
Por ejemplo, hizo reconstruir set enteros porque no le gustaba cómo se veían.
Una escena de baile que dura unos pocos minutos en la película tardó semanas en filmarse.
Cuando la película finalmente salió en cines, fue un desastre.
La película duraba más de tres horas y media y la crítica la destrozó por ser aburrida y pretenciosa.
Y si hablamos de la taquilla, fue directamente un chiste.
Recaudó apenas 3.5 millones de dólares.
United Artists, el estudio que la financió, quedó tan devastado financieramente que terminó siendo vendido.
O sea, Heaven's Gate, no solo hundió a Cimino, también casi enterró a toda una compañía.
Con el tiempo, la película fue reevaluada por algunos críticos y ahora tiene cierta reputación como una obra incomprendida.
Pero eso no cambia que en su momento fue el fiasco financiero más grande de la época.
Ahora sigamos con otra que la pifió bastante feo, Doom de 1984.
Si hablamos de ambición, esta venía con una ambición descomunal, pero terminó siendo más confusa que útil.
La idea era adaptar la novela de Frank Herbert, que es como la Biblia de la ciencia ficción,
con un presupuesto gigante y a cargo de David Lynch, un director que ya tenía su sello raro y artístico.
Era una apuesta bastante jugada, pero los estudios pensaron que podían convertirla en el nuevo Star Wars, pero obviamente no fue así.
La producción fue un caos de entrada.
Había un montón de personajes, planetas y conceptos que no eran fáciles de explicar, y Lynch tuvo que meter todo eso en dos horas.
El elenco estaba lleno de nombres gigantes, como por ejemplo Kyle MacLachlan en su primer papel importante,
Sting como un villano medio ridículo y hasta el mismísimo Max Von Sydow.
Visualmente la película era impresionante.
Los trajes, los escenarios y los gusanos gigantes del desierto estaban muy bien logrados para la época,
pero el problema era la trama, nadie entendía nada.
Era como si necesitaras haber leído la novela 10 veces para seguir el hilo.
Cuando se estrenó, los críticos la destruyeron.
Dijeron que era lenta, confusa y que no tenía ni una pizca de la emoción que la gente esperaba de una épica espacial.
En taquilla también fue un desastre.
Recaudó unos 30 millones contra un presupuesto de 40, así que no alcanzó ni siquiera para cubrir los costos.
Para Lynch fue una experiencia tan traumática que no quiso saber más nada con películas de gran presupuesto.
Lo más loco es que con el tiempo, Dune se volvió una especie de película de culto para los fanáticos de la ciencia ficción.
Pero en su momento fue un tropezón gigante, un intento de ir a lo grande que terminó hundiéndose en sus propias arenas movedizas.
Durante este tiempo, la sustancia más preciada en el mundo es la especie mezclada.
Existe solo sobre un planeta en todo el universo.
¿Qué planeta?
Se llama Arrakis.
Ahora vamos con Cruel de 1983.
Una fantasía que apuntaba a ser el próximo gran fenómeno de aventuras
y terminó en la sección de ofertas del videoclub.
La idea era juntar todo lo que estaba de moda en los 80.
Espada, magia, héroes, princesas y un poquito de ciencia ficción.
Básicamente querían competir con Star Wars y Conan el Bárbaro al mismo tiempo.
Una apuesta bastante osada si me preguntás.
El presupuesto fue gigante para la época, unos 45 millones de dólares.
Le metieron todo, escenarios espectaculares, efectos especiales bastante innovadores
y una banda sonora épica compuesta por Jay Horner, quien después hizo la música de Titanic.
Tenía hasta un arma icónica que parecía un boomerang afilado futurista
y que claramente intentaba ser el sable láser de esta película.
Pero lo que en papel sonaba prometedor se desmoronó bastante rápido.
En términos generales, el guión era un despelote.
No sabía si quería ser una historia seria o algo más tirándolo infantil
y eso dejó a la audiencia en un limbo.
Encima, los personajes eran tan genéricos que no lograban conectar con nadie.
Por más que el diseño visual fuera interesante, no alcanzó para sostenerla.
Se sentía como una mezcla de ideas recicladas, pero sin identidad propia.
Cuando se estrenó pasó sin pena ni gloria.
Recaudó apenas 16 millones de dólares, lo que fue una piña durísima para los productores.
La crítica tampoco tuvo piedad, diciendo que era aburrida y que no estaba a la altura de lo que prometía.
Ahora vamos con Ishtar, de 1987.
Un clásico ejemplo de cómo quemar plata y no lograr absolutamente nada.
Este proyecto arrancó con todo.
Dos estrellas gigantes de la época como Warren Beatty y Dustin Hoffman.
Y una directora prometedora como Elaine May, que ya había escrito y dirigido cosas bien valoradas.
La idea era hacer una especie de comedia de aventuras al estilo de Los Cazadores de la Arca Perdida,
pero con un tono satírico.
A pesar de lo básico de la historia, el presupuesto explotó.
Arrancaron con unos 27 millones de dólares planeados,
pero entre rodajes en el desierto, peleas creativas y locaciones carísimas,
la cuenta subió a unos 55 millones.
Beatty y Hoffman también tenían egos del tamaño de un estadio.
Se la pasaban discutiendo por boludeces como quién tenía las mejores líneas
o quién salía más favorecido en cámara.
Y eso no ayudó para nada.
Cuando se estrenó, obviamente fue un desastre total.
La crítica la sepultó y la catalogó como una película bastante aburrida,
y el público ni se molestó en ir al cine.
Recaudó apenas 14 millones, lo cual para una película de este calibre fue una humillación.
Encima quedó tan marcada como sinónimo de fracaso en Hollywood
que decir Ishtar es como decir perdimos todo.
Ahora le toca a 13 Guerreros de 1999,
una película que arrancó con pinta de ser épica y terminó siendo un chiste caro.
Esta estaba basada en Los Eaters of the Dead, un libro de Michael Crichton,
el mismo que escribió Jurassic Park y Congo.
La idea era mezclar vikingos con algo de terror,
algo así como Beyowulf pero con un giro medio oscuro.
A cargo del proyecto estaba John McTiernan,
el tipo que dirigió Duro de Matar y Depredador,
así que en teoría todo pintaba bien.
El problema fue que desde el principio todo se descontroló.
El rodaje fue un quilombo de principio a fin.
Atrasos, discusiones y un guión que nunca terminaba de cerrar.
El protagonista era Antonio Banderas, que venía en ascenso
pero hasta su carisma quedó medio perdido en esta película.
El estudio, viendo que la cosa se iba al tacho,
trajo al propio Crichton para que metiera la mano y arreglara lo que pudiera.
Incluso refilmaron partes enteras.
Obvio que eso no salió barato.
El presupuesto original era de 85 millones pero terminó subiendo a más de 100.
Cuando finalmente llegó a los cines, nadie sabía bien qué estaban viendo.
La historia era confusa, las escenas épicas no tenían fuerza
y parecía que no sabían si querían hacer un drama histórico
o una película de acción pochoclera.
Para rematarla, la crítica le dio con un caño.
En taquilla fue un fracaso absoluto.
Recaudó unos 60 millones, lo que no cubría ni la mitad de lo que costó.
Pero como pasó con varias anteriores,
con el tiempo algunos la reivindicaron como una película de culto.
Pero en su momento fue un baldazo de agua fría para todos los involucrados.
13 Guerreros es otro gran ejemplo de cómo todo puede salir mal,
incluso con un equipo de lujo.
El parque de diversión es el futuro, donde nada puede mal ir, sal.
Vamos ahora con El planeta de los simios del 2001,
que tenía todo para ser un reboot glorioso
y terminó siendo un menjunje que nadie pidió.
El proyecto estaba en manos de Tim Burton,
un director que venía de éxitos como Batman y El joven mano de tijera,
así que la gente esperaba algo alucinante.
Encima, el material original es un clásico de la ciencia ficción,
y la versión de 1968 con Charlton Heston sigue siendo una obra maestra.
Por lo tanto, la vara estaba bastante alta.
En cuanto al presupuesto, no escatimó en nada.
Más de 100 millones de dólares y la producción se mandó a hacer un despliegue tremendo.
Set enorme, maquillaje hiperrealista para los simios,
que de hecho estaba muy bien logrado,
y un elenco interesante como Mark Wahlberg como protagonista
y Tim Roth como un villano que daba un poco de miedo.
Todo parecía estar en su lugar.
El problema fue que el guión fue un desastre.
Intentaron meter un montón de conceptos nuevos mientras homenajeaban la película original,
pero el resultado fue un quilombo sin dirección.
La historia no enganchaba, los diálogos eran mediocres y el final, mamita.
Ese plot twist ridículo con el Lincoln simio es para el top 10 de finales más bizarros de la historia.
Hasta incluso el mismo Tim Burton dijo que el final lo puso porque sí,
no tenía ningún tipo de sentido.
Y cuando le preguntaron si volvería para hacer una segunda parte,
dijo que prefería tirarse por la ventana.
En taquilla no le fue tan mal porque tenía una gran marca detrás,
recaudó unos 362 millones, pero eso fue gracias a la expectativa inicial.
En términos de legado, quedó como una de las decepciones más grandes de la época.
¡Quítenme las manos de encima, changos mugrosos!
Vamos ahora con Final Fantasy The Spirit Reading del 2001.
Una película que quiso ser revolucionaria y terminó siendo un agujero negro de guita.
Esta estaba basada en la famosa saga de videojuegos Final Fantasy,
que ya tenía millones de fans en todo el mundo.
La idea era llevar ese universo a la pantalla grande, pero con algo nunca antes visto,
una animación hiperrealista como si fueran actores de carne y hueso hechos por computadora.
En teoría sonaba impresionante y hasta parecía que el cine iba a cambiar para siempre.
El creador de los juegos, Hironobu Sakaguchi, estuvo al mando del proyecto,
y no escatimaron ni un peso.
La producción costó 137 millones de dólares, que para una película animada era una guasada.
Le metieron un nivel de detalle impresionante,
con personajes que hasta tenían poros en la piel y sombras dinámicas.
Querían que el público creyera que estaba viendo humanos reales.
Era un salto tecnológico impresionante, pero había un pequeño problema, la historia.
El guión no tenía casi nada que ver con los videojuegos.
Era una trama de ciencia ficción medio filosófica sobre espíritus, alienígenas y energía vital.
Para los fanáticos de Final Fantasy, esto no tenía ni el más mínimo parecido
con los mundos épicos y fantasiosos de la saga,
y para el público general, simplemente era aburrida.
Le pusieron voces de actores conocidos, como por ejemplo Alec Baldwin, pero esto no la salvó.
Cuando se estrenó, fue un fracaso absoluto.
Recaudó 85 millones en todo el mundo, lo que no alcanzó ni siquiera para cubrir el costo de producción.
La crítica fue bastante dura.
Decían que la animación era impresionante, sí, pero que le faltaba alma.
Ironía total considerando que la película se trataba de espíritus.
Square Pictures, la división de cine del estudio, básicamente murió después de esto,
y Sakaguchi terminó alejándose del mundo de los videojuegos.
Sigamos ahora con Kingdom of Heaven del 2005.
Una de esas películas que parecían que iban a marcar un antes y un después,
y terminó pasando sin pena ni gloria.
En la dirección nos encontramos con Ridley Scott, el mismo que nos dio Gladiador,
así que las expectativas estaban por las nubes.
Encima, el tipo se mandó una épica histórica ambientada en las cruzadas,
con batallas gigantescas, paisajes increíbles y un elenco lleno de nombres grosos,
como por ejemplo Orlando Bloom, Eva Green, Liam Neeson y Jeremy Irons.
La producción no se guardó nada.
Filmaban en locaciones impresionantes en España y Marruecos,
y le metieron un presupuesto de más de 130 millones de dólares.
Todo apuntaba que iba a ser una película impactante,
de esas que arrasan en los Oscars.
Pero algo salió mal, bueno no algo, muchísimas cosas.
El primer problema fue el corte final.
El estudio obligó al director a meter tijera y dejar la película en poco más de dos horas,
lo cual hizo que el guión quedara incompleto
y un montón de personajes terminaran pareciendo de cartón.
Orlando Bloom, que estaba en la cresta de la ola
después del Señor de los Anillos y Piratas del Caribe,
fue duramente criticado porque con tan poco desarrollo
su personaje no transmitía nada.
Parecía que estaba ahí más por su cara bonita que por otra cosa.
Cuando se estrenó, la crítica y el público no fueron nada amables.
Dijeron que la película era bastante superficial
y que no se comparaba ni de cerca con Gladiador.
En taquilla tampoco la rompió.
Recaudó unos 218 millones,
que no alcanzaron para considerarla un éxito
después de los costos de marketing y distribución.
Ridley Scott quedó tan caliente con todo el tema
que un tiempo después sacó su versión del director,
la cual dura casi cuatro horas.
Esa sí recibió mucho mejor reconocimiento
y hasta algunos dicen que es una obra maestra.
Pero claro, el daño ya estaba hecho.
Ahora toca hablar del Destino de Júpiter del 2015,
otra película que apuntó a lo más alto
pero terminó estrellándose fuerte.
Esto salió de las mentes de los Wachowski,
los mismos que nos volaron la cabeza con Matrix.
Ellas querían crear una nueva saga épica de ciencia ficción,
con un universo repleto de planetas,
razas alienígenas y drama galáctico.
Todo sonaba bastante prometedor,
pero al final salió un quilombo.
La historia giraba en torno a Júpiter Jones,
una limpiadora de baños que descubre
que es la heredera de un imperio galáctico.
Sí, escuchaste bien.
Mila Kunis hacía de la protagonista
y Channing Tatum era un guerrero mitad hombre mitad lobo
que se encargaba de protegerla.
Ah, y tenía botas voladoras.
A eso sumale a Eddie Redmayne
como un villano que hablaba como si estuviera
en un monólogo de teatro experimental.
Todo era bastante raro.
Warner Bros. le dio a los Wachowski
un presupuesto gigantesco,
unos 176 millones de dólares,
y lo usaron para crear un despliegue
visualmente impresionante, eso no se puede negar.
Los efectos especiales,
las ciudades futuristas y las naves espaciales
eran alucinantes, pero todo lo demás
no tanto.
El guión era un mamarracho lleno de diálogos absurdos,
la trama se iba por las ramas
todo el tiempo y los personajes eran
tan planos que no conectaban con nadie.
Cuando se estrenó, la crítica fue despiadada.
Decían que parecía una mezcla
de ideas sin sentido y que la película
tomaba en serio cosas que eran imposibles
de tomarse en serio.
Y encima en taquilla también les fue mal.
Recaudó unos 183 millones que no alcanzaron
para cubrir los costos de marketing y distribución.
Básicamente fue un fracaso rotundo.
Con el tiempo,
el destino de Júpiter se convirtió en una especie
de meme entre los fans de la ciencia ficción.
Es de esas películas que te divertís
viendo por lo ridículas que son.
Quisieron construir un nuevo universo
al estilo Star Wars o Avatar,
pero lo único que lograron fue un lío intergaláctico
que quedó completamente olvidado.
Ahora vamos con Furiosa,
de la saga de Mad Max del año 2024.
Una película que pintaba
ser el nuevo tanque de la franquicia,
pero al final dejó a más de uno
rascándose la cabeza.
Este era un spin-off de Mad Max Fury Road
del 2015 que había sido una completa locura.
Visualmente era espectacular,
con un ritmo que no te dejaba respirar
y Charlize Theron rompiéndola como Furiosa.
Así que la idea de contar
el origen de su personaje tenía un montón de potencial.
Para este proyecto,
George Miller volvió a la dirección,
que ya es garantía de calidad,
y eligieron a Anya Taylor-Joy para interpretar
a una Furiosa más joven.
A eso sumarle a Chris Hemsworth en un papel importante
y la expectativa estaba por las nubes.
Era de esas películas que todos
esperábamos como locos.
Le tiraron un presupuesto enorme,
cerca de 168 millones de dólares,
y el equipo se mandó a filmar
en locaciones épicas en Australia.
Todo prometía otra entrega impactante
de esa saga posapocalíptica,
pero cuando se estrenó, la respuesta fue bastante tibia.
La crítica reconoció
que tenía buenos momentos visuales
como era de esperarse de Miller,
pero la historia no lograba atrapar.
Muchos sintieron que le faltaba el alma
y la intensidad de Fury Road.
La ausencia de Charlize Theron también pegó bastante fuerte
porque su versión del personaje
ya había dejado una marca que era difícil de superar.
Pero la ausencia que todos lamentaron
fue justamente la de Mad Max,
el personaje principal icónico
de la saga y que algunos consideraron
que quedó completamente olvidado.
En taquilla, Furiosa fue un chasco.
Recaudó unos 173 millones
apenas alcanzando para cubrir
el costo de producción y quedando lejos
de lo necesario para considerarlo un éxito.
La gente esperaba una película
que estuviera a la altura de su predecesora,
pero Furiosa terminó siendo más
un relleno que un plato principal.
Aunque George Miller sigue siendo
un maestro en lo suyo, esta vez parece que
la fórmula no terminó de funcionar.
Furiosa pasó sin dejar mucha huella,
como una de esas historias que prometían
expandir un universo increíble,
pero que al final no sumaron más que
un par de explosiones y encima aparentemente
cerraron las puertas a toda posibilidad
que la saga continuara.
Y ahí las tienen amigos, 10 películas
que apuntaron al cielo y se estrellaron
de lleno. Historias de ambición desmedida,
apuestas fallidas y promesas
que no se cumplieron. Pero como siempre,
el cine tiene una lista interminable
de fracasos épicos esperando a ser recordados.
Si tienen otras películas en mente
que creen que deberían estar en un próximo
video, déjenmela en los comentarios
que tal vez armamos una segunda parte.
Y si les gusta el contenido que hago,
no se olviden de dejar un like que me dan una mano
gigante para seguir subiendo más contenido
como este. Por mi parte, muchísimas
gracias por haber llegado hasta el final
y nos vemos en un próximo video. Chau.
