¿Quieres aprender a hacer pan de masa madre desde cero y sin complicaciones?
En este vídeo te enseño cómo crear tu masa madre en casa paso a paso, con solo harina, agua y un poco de paciencia. Y no solo eso: una vez activa, te muestro cómo transformar esa masa madre en tu primer pan artesano – crujiente por fuera, esponjoso por dentro y lleno de sabor.
¿Qué encontrarás en este vídeo?
– Cómo hacer masa madre desde cero (5 días) – Cómo saber si está activa y lista – Receta completa del pan con masa madre – Técnicas de autólisis, plegado, formado, fermentación y horneado – Trucos para mejorar miga, corteza y aroma
📌 Ideal para principiantes, pero también útil si quieres perfeccionar tu técnica.
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Comparte, comenta y cuéntame cómo ha sido tu primer pan con masa madre. ¡Nos vemos en los próximos horneados!
[Música]
Todo pan empieza con vida y esa vida se
crea con solo dos ingredientes, harina y
agua. Hoy vas a ver cómo nace una masa
madre desde cero y cómo con ella
horneamos nuestro primer pan artesano,
crujiente por fuera, esponjoso por
dentro y lleno de sabor. Si es tu
primera vez o si estás buscando un
proceso claro y natural, este vídeo es
para ti. Y todo comienza con un gesto
sencillo. Vamos a empezar nuestra masa
madre. Para ella necesitamos harina de
trigo o centeno. También necesitamos
agua, basta que sea de la de la red y un
tarro o bote. Comenzamos añadiendo
harina en nuestro bote, unas dos, tres
cucharadas
y agua. y empezamos a remover buscando
una consistencia tipo papilla. La harina
que vamos a utilizar en este caso es
harina integral, pero podemos utilizar
harina normal. La integral nos ayudará a
acelerar el proceso. Como veis, tenemos
una consistencia tipo papilla. Vamos a
dejar descansar el bote hasta el día
siguiente, unos 257
gr. Volvemos a añadir harina al día
siguiente ya y agua. buscando esa misma
consistencia.
Cuando tengamos esa consistencia tipo
papilla, volvemos a par nuestro bote y
volverla a dejar entre 25 y 27 gr hasta
el día siguiente. Podemos poner el bote
cerca de un router para conseguir esa
temperatura si no podemos conseguirla en
casa.
En el día 3 ya vemos que parece que hay
algo de vida. Vemos algunas burbujitas
en nuestra masa y eso indica que vamos
por el buen camino. Pero volvemos a
repetir el mismo proceso, añadir unas
cucharadas de harina, volvemos a añadir
agua y volvemos a eh remover,
a batir esta masa buscando esa
consistencia tipo papilla.
Y volveremos a tapar nuestro bote y a
volver a dejarlo a 25 27 gr. hasta el
día siguiente. Ya en el cuarto día vemos
que el bote tiene mucha más vida.
Nuestra masa ha empezado a a estar
bastante más activa.
Lo que vamos a hacer en estos momentos
es descartar una parte importante de la
masa madre, la mitad o un poco más para
darle más fuerza a la masa madre, para
que tenga muchísima más actividad.
Y volveremos a añadirle harina y agua. Y
volvemos a buscar
esa consistencia
de papilla una vez más.
Cuando veamos que la tenemos, volveremos
con el mismo proceso anterior, que es
tapar nuestro bote y volverlo a dejar
descansar hasta el día siguiente, pues a
una temperatura de unos 25, 26, 27 gr,
que es cuando mejor crecen las levaduras
y bacterias. Ya en el día quinto vemos
que ya tiene muchísima vida nuestra masa
madre y lo que vamos a hacer ahora es
volver a echar harina. En este caso
vamos a buscar poner aproximadamente
la misma cantidad de harina que la masa
madre que tenemos en el bote. Volveremos
a añadir agua.
Volvemos a buscar esa consistencia de
papilla que teníamos y en esta ocasión
lo que vamos a hacer es también
cambiar de bote. Vamos a un bote
limpio y lo que vamos a hacer es cambiar
a un bote limpio toda nuestra masa
madre.
Aprovechando que cambiamos de bote,
vamos a una goma o hacerle una
marca con un rotulador buscando marcar
la cantidad de masa madre que tenemos
para poder eh observarla. Lo importante
es ver ahora si en 3 horas es capaz de
doblarnos. En nuestro caso, a las 3
horas, como veis, la masa va creciendo y
en 3 horas había más que duplicado, casi
triplicado su tamaño. Nuestra masa madre
ya está llena de vida, burbujea, crece y
huele a fermentación natural. Es momento
de transformarla en pan. Vamos a
comenzar la elaboración. Comenzamos
nuestra elaboración mezclando las
harinas con el agua. Para ello, añadimos
a un bol 150 g de harina gallega, 450 g
de harina de fuerza y 100 g de harina
integral de espelta. Y finalmente
añadimos los 490 g de agua. Mezclamos
bien todos los ingredientes con la ayuda
de una espátula hasta que nos queden
bien integrados. Mientras continuamos
mezclando, quiero compartir algunos
detalles interesantes. La combinación de
harinas que estamos usando, gallega de
fuerza integral de espelta, nos va a dar
un pan con personalidad, estructura,
sabor y nutrición. Observen como el agua
va hidratando progresivamente las
harinas. Este primer paso es crucial,
pues garantiza que todos los
ingredientes se integren uniformemente
antes de añadir la masa madre y la sal
más adelante. Noten la textura que va
logrando, húmeda pero homogénea. Al
mezclar con las manos podemos sentir
exactamente el punto donde ya no quedan
grumos secos. Técnica manual nos permite
tener mayor control sobre la masa.
Veremos como esta mezcla aparentemente
simple se transformará en una masa
elástica y llena de vida. Esto está en
la paciencia y en asegurarnos de que
cada gramo de harina está perfectamente
hidratado. Haras ya bien mezcladas e
hidratadas, cubrimos el bol y dejamos
que repose durante media hora para la
autóisis. Descanso permite que las
harinas se hidraten completamente y las
proteínas empiecen a formar gluten de
forma natural. Terminada la autólisis,
vamos a continuar con el proceso.
Primero incorporamos 140 g de masa madre
activa sobre la mezcla de harinas. La
integramos bien con movimientos
envolventes, asegurándonos de que se
distribuya uniformemente por toda la
masa. A continuación, añadimos la sal.
Mezclamos con paciencia, usando al
principio una espátula o nuestras manos
hasta que no nos queden restos secos.
Para terminar vamos a dar los últimos
toques con las manos limpias, sin
harina, para que no se pegue demasiado.
Tomamos la masa desde los extremos del
bol y la doblamos hacia el centro,
girando el recipiente poco a poco.
Repetimos este movimiento varias veces,
notando como la masa va ganando
elasticidad y cuerpo. Veréis que en este
punto la textura ya es más homogénea y
empieza a despegarse ligeramente de las
paredes del bol. Listo. Ahora nuestra
masa está preparada para la siguiente
fase. Ahora que nuestra masa está bien
integrada y consistente, vamos a
prepararla para su primera fermentación.
Cogemos un recipiente amplio, puede ser
un boler, y lo engrasamos ligeramente
con aceite de oliva virgen extra. Esto
evitará que la masa se pegue durante el
largo reposo que viene. Con cuidado
transferimos nuestra masa al recipiente.
Vamos a darle un primer tensado. Tomamos
los bordes exteriores y lo estiramos
suavemente hacia el centro girando la
masa para crear tensión. superficial.
Este paso es clave para ayudar a
desarrollar la estructura del gluten.
Una vez tensada, tapamos herméticamente
el recipiente. En mi caso, lo voy a
fermentar a una temperatura controlada
de 24 26º usando mi cámara de
fermentación casera. Os dejo el vídeo
arriba para que veáis cómo la hice. Si
no tenéis cámara, un lugar templado de
la cocina también, ¿vale? Este será el
inicio de nuestra fermentación en
bloque, donde la masa ganará sabor,
fuerza y volumen. El tiempo variará
según nuestra temperatura ambiente, pero
en estas condiciones suele tardar entre
3 y 4 horas. Paciencia que el resultado
valdrá la pena. Ahora que nuestra masa
lleva fermentando unos 30 minutos, vamos
a realizar el primer plegado. Este
proceso es clave para fortalecer la
estructura del gluten sin necesidad de
amasar. Con las manos ligeramente
humedecidas para que no se pegue,
tomamos un borde de la masa y lo
estiramos suavemente hacia arriba. Luego
lo doblamos sobre sí mismo como si
cerrásemos un sobre. Giramos el
recipiente 90º y repetimos el movimiento
con el siguiente lado. Hacemos esto en
los cuatro puntos cardinales hasta que
toda la masa quede bien plegada. Veréis
como la masa empieza a ganar tensión y
elasticidad. Estos plegados ayudan a
distribuir uniformemente la temperatura,
tienjenan nuestra masa y favorecen el
desarrollo de alveolos regulares. Ahora
tapamos de nuevo y esperamos otros 30
minutos para el siguiente plegado. Han
pasado 30 minutos más y vamos con el
segundo plegado. Notaréis que la masa ya
está más aireada y elástica. Repetimos
el mismo proceso. Estirar cada lado,
doblar hacia el centro y girar. Esta vez
requerirá menos esfuerzo. La masa ya
está ganando fuerza.
Cer plegado. La masa ahora tiene
burbujas visibles y se siente más firme
al tacto. Seguimos la misma técnica,
pero con más delicadeza para no
desgasificar demasiado. Cada vez está
más bonita. Plegado completado. La masa
ha treplicado su volumen, tiene burbujas
en la superficie y pasa el test del
dedo. Si presiona suavemente, la huella
se recupera lentamente. Perfecto. Ahora
la dejamos fermentar sin tocar hasta que
doble su volumen. Masa ya ha completado
su fermentación en bloque. Después de
estas 4 horas está llena de burbujas,
aromática y lista para el formado. Vamos
a preparar nuestra superficie de
trabajos polvoreando harina de arroz que
no se quemará en el horno y da un
acabado perfecto. Con cuidado volcamos
la masa sobre la mesa. La disponemos en
forma rectangular con el lado más largo
frente a nosotros para darle forma de
batar ese pan alargado tan bonito.
Seguimos estos pasos. Dobramos el tercio
inferior hacia el centro como si
cerráramos el primer pliegue de una
carta. Estiramos suavemente el extremo
derecho y lo doblamos sobre sí mismo en
diagón. Repetimos con el lado izquierdo,
creando un paquete bien tensado. Ahora
tomamos la parte superior y la doblamos
hacia abajo como cerrando un sobre los
dedos vamos cosiendo los bordes para
sellar y crear tensión superficial. Por
último, con movimientos fluidos de las
manos, enrollamos la masa hacia nosotros
aplicando ligera presión para afinar los
extremos. Así conseguimos ese
característico perfil alargado del
avatar. Cerramos bien los cabos con un
gesto de pellizco. Terminamos colocando
el pan en el banetón en anirado, siempre
con la costura hacia arriba. Así cuando
le demos la vuelta para hornear tendrá
ese greñado natural tan espectacular.
Ahora con nuestro pan ya formado y
reposando en el baretón vamos a realizar
la fermentación final o fermentación
empieza. En mi caso, optaré por una
fermentación lenta en frío. Lo
introduciré en el refrigerador a 4 o 5
gr entre 12 y 16 horas. Este reposo en
frío aporta mayor profundidad de sabor.
mejor desarrollo de alveolos y una
corteza más crujiente. Día siguiente,
precalentamos el horno a 250º con una
bandeja abajo para crear vapor. Sacamos
el pan del frío y lo colocamos sobre el
papel de horno. Con la cuchilla hacemos
un corte diagonal rápido y profundo. Así
controlamos cómo se abre el pan al
hornear. Una vez greñado nuestro pan,
colocamos con cuidado la bandeja con
nuestro pan en el horno precalentado
250º.
Inmediatamente vertemos un vaso de agua
en la bandeja inferior para crear vapor
y cerramos rápido. Horneamos 20 minutos
con vapor para lograr una corteza
crujiente y buen desarrollo. Trascurrido
este tiempo, retiramos la bandeja del
agua y continuamos horneando otros 20
minutos más sin vapor hasta que el pan
esté dorado y al golpear la base suene
hueco. Así conseguimos este acabado
perfecto. Finalmente sacamos nuestro pan
del horno y lo dejamos enfriar en una
rejilla una hora. Si lo cortamos
caliente, la amiga quedaría gomosa. Hay
que tener paciencia.
Una vez ya con el pan frío, ha llegado
el momento. Podemos cortar nuestro pan.
Vamos a ver que tiene una amiga con
alveolos irregulares, con una amiga
brillante y elástica. Además, tiene
aroma más amadre, tostado. Es increíble.
Se puede notar como la corteza cruje al
tacto, pero la amiga queda jugosa. Es el
es el resultado que nos dan las
fermentaciones lentas, harinas de
calidad y cariño, desde unas cucharadas
de harina y agua hasta una augaza con
aroma, textura y alma. Este pan no solo
se come, se escucha, se toca, se huele y
se recuerda. Si te ha gustado este
proceso, dale like, comparte el vídeo y
suscríbete para seguir aprendiendo
juntos. Y si ya has hecho tu pan,
cuéntame en los comentarios cómo ha sido
tu primer horneado con masa madre. Nos
vemos muy pronto con más pan y más
fermentaciones naturales.
[Música]