SOS DEL REY CATÓLICO En el año 1999, en la localidad zaragozana de Sos del Rey Católico, los hijos de Delfín Puente seguían conservando la técnica de elaboración turronera que con tanto gusto habían heredado generación tras generación. En su obrador, pudimos recoger cómo se elaboran tradicionalmente los dos dulces típicos navideños: El guirlache y el mazapán.
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En la localidad zaragozana de Sos del
Rey Católico, los hijos de Delfín Puente
conservan la técnica de elaboración
turronera que con tanto gusto han
heredado generación tras generación.
Típicos como postres en las fiestas
navideñas y con unos orígenes que se
remontan a la llegada de los judíos y
los árabes a occidente, los turrones son
hoy en día uno de nuestros dulces
favoritos.
[Música]
El guirlache es el turrón más popular de
Aragón. Los ingredientes básicos para
suaboración son el azúcar y las
almendras, aunque estas se pueden
mezclar o sustituir por avellanas,
nueces, piñones e incluso cacahuetes.
Primero tenemos que calentar la azúcar
hasta que se quede en caramelo y una vez
que esté ya líquida, echaremos las
almendras.
Para que el azúcar adquiera un estado
líquido, debe calentarse durante unos 10
minutos, removiéndolo constantemente a
fin de evitar que se queme o se pegue al
fondo del cazo de cobre.
Y después, cuando esté casi líquida,
siempre quedan pequeños volos que hay
que deshacerlos. Si no, el
el guirlche que se empanizaría, quedaría
con grumos y no tendría buena presencia.
Delfín retira el recipiente del fuego
para deshacer los grumos sin que se
queme el líquido del interior. El azúcar
caliente suele pegarse a las paredes
internas del cazo y es necesario
desprenderlo para que la sustancia dulce
caramelice toda por igual.
También quitamos el azúcar que queda
pegado al suelo porque si no se podría
quemar y entonces el guirl quedaría muy
oscuro.
Bueno, ahora que ya hemos disuelto los
pequeños grumos que había de azúcar, ya
podemos echar las almendras que están
tostadas y después lo volveremos al
fuego para calentar todo junto.
Para adelantar la faena, las almendras
ya están tostadas.
Bueno,
añadir las almendras crudas supondría
dificultar la tarea de deshacer los
grumos, puesto que enseguida la masa se
convierte en una bola. La mezcla está
preparada en 2 minutos y un poco más de
tiempo que Delfín ocupa para
reblandecerla y así facilitar su manejo.
Bueno, pues esto ya está y ahora lo
vamos a echar a la mesa
para estirarlo.
El turronero utiliza la cuchilla para
mezclar los ingredientes de manera que
configuren una masa densa.
Ya le hemos dado forma y ahora hay que
estirarlo con el rodillo.
El estirado es la labor artesana más
importante en la elaboración del guirle.
La presión con el rodillo permite
dilatar de modo uniforme la masa de
azúcar y almendras consiguiendo una
lámina del grosor de las tabletas.
Al cortarlo en dos, esta parte que queda
más gruesa se puede aligerar un poco
para que no queden las tabletas de muy
distinto peso.
Bueno, ya está por fin
listo para cortarlo en tabletas y vamos
a meterlo
en la cortadora.
Para elaborar las tabletas, Delfín
utiliza la cortadora. Una máquina
artesanal que a fuerza de manivela hace
girar el eje central cuyos discos
seccionan longitudinalmente la masa de
guirle.
El turronero usa otro rodillo especial
para dar los cortes transversales al
guirl seccionado con la cortadora.
Troceada ya la masa de guirl, solo resta
finalizar el proceso.
Lo último que falta ya partir las las
tabletas
para envolverlas después.
Como todo el proceso se hace a mano,
unas tabletas se sueltan mucho mejor que
otras, que salen un poco más gordas.
Y ahora solo queda la parte final,
empapelar las tabletas y después las
llenaremos en bolsas.
A pesar de la industrialización que ha
sufrido el sector, este dulce conserva
su forma y sabor tradicionales y no
dejan de ser la calidad y la cantidad de
sus materias primas los elementos de
juicio que califican el buen guirle.
Hoy en día triturar y moler la almendra
hasta convertirla en polvo resulta un
trabajo menos laborioso que en tiempos
de los primeros artesanos del Mazapán.
En el mismo taller confitero de SOS
conoceremos la elaboración de otro de
nuestros dulces apetitosos.
Pues ahora vamos a hacer eh turrón de
mazapán. Lo primero es echar la almendra
y después echaremos a la amasadora
el azúcar que está calentado en el
fuego.
Almendras y azúcar disuelta en agua por
partes iguales. Aroma de limón y un
poquito de glucosa son los ingredientes
con los que estos artesanos preparan el
turrón de mazapán.
Delfín colabora con el trabajo de la
amasadora que en cuestión de unos
minutos disuelve los grumos dejando una
pasta homogénea lista para ser
manipulada.
El turronero extrae con rapidez la masa
de la máquina. Conforme pasa el tiempo y
se enfría, la mezcla se endurece hasta
solidificarse completamente. Antes de
que esto suceda, hay que llenar el marco
que va a servir de molde al Mazapán.
Ahora estoy completando el marco porque
ahora hay que echar otra pesada más. Son
dos las que caben
aquí.
Hay que apretarlo bien para que queden
las tabletas lo más rectas posible y
queden todas más o menos del mismo peso.
La cantidad de mazapán que cabe en el
marco es de unos 12,G5.
Una vez que el artesano ha apretado lo
suficiente, espolvorea harina y cierra
el papel que lo envuelve por el
exterior. Con una tabla lo golpea para
hacer mayor presión y compactar el
bloque de turrón.
Bueno,
ya tenemos
preparado el marco. Este mazapán que es
parte del que hicimos ayer, ya lo
tenemos secco del todo y ya está listo
para poderlo cortar en tabletas.
Para facilitar el corte en tabletas, el
bloque lo vamos a dividir en dos
y ya solo queda llevarlo a la máquina
que lo cortara en tabletas.
La cortadora es otra máquina artesanal
que funciona con la fuerza motriz del
propio turronero. Una serie de alambres
seccionan el bloque de Mazapán al
encajar en sus estrías y cortan las
tabletas a su tamaño definitivo.
Bueno, pues ahora las tabletas una vez
cortadas
las vamos separando porque si no se
podrían volver a pegar y se podrían
estropear y después de esto ya solo
quedará
empapelar las tabletas y meterlas en las
cajas.
El mazapán junto a los tradicionales
turrones duros y blandos, los pralinés,
las yemas tostadas, los natanueces y las
variedades en licor son los dulces
predominantes en la época navideña.
La tradición artesana, la calidad de sus
materias primas y la ausencia de
conservantes garantizan con mucho gusto
ese lugar privilegiado en la mesa para
los productos elaborados por este
obrador enclavado en el territorio museo
del Prepirineo. No.