Descubrí esto de los dioses falsos en la Biblia

Relatos Históricos
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14 abr 2026
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Quiénes son todos los dioses que aparecen en la Biblia. ¿Cuáles eran los principales dioses que aparecen en la Biblia y que dominaban los panteones del Cercano Oriente y Egipto? ¿Cómo surgieron? ¿Dónde reinaron?
Si bien la Biblia está dominada en su versión hebrea por Yahvé y en su versión cristiana
del Antiguo y el Nuevo Testamento por Dios y Jesucristo, decenas de dioses egipcios,
mesopotámicos, fenicios, sumerios, babilonios y de otros lugares aparecen en sus páginas.
Algunos de estos dioses fueron incluso adorados por los judíos, cometiendo apostasías castigadas
con muertes masivas.
¿Cuáles eran los principales dioses que aparecen en la Biblia y que dominaban los
panteones del cercano oriente y Egipto? ¿Cómo surgieron? ¿Dónde reinaron? ¿Qué poderes
sobrenaturales se les atribuían? ¿Qué dicen los textos bíblicos sobre ellos?
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El nombre de Yahvé aparece en un templo egipcio de 1400 a.C., siglos antes del Éxodo.
Respecto a Yahvé, la deidad semita que se convirtió en el dios nacional de los reinos
de Israel, Samaria y Judá, en el sureste del Antiguo Levante, no existe un consenso
claro entre los estudiosos sobre su exacto origen geográfico, su culto se remonta al
menos a inicios de la Edad de Hierro.
En los textos bíblicos más antiguos aparece con atributos que usualmente se asignan a
deidades de la guerra y el clima, y favoreciendo la tierra israelita, incluyendo el liderazgo
de un ejército celestial contra los enemigos de Israel.
Yahvé probablemente se confundió en siglos posteriores con el dios semítico El, desplazándolo
después como deidad máxima del Panteón de Israel, en un tiempo en el que se cree
que los israelitas eran politeístas.
Una inscripción encontrada en las ruinas de un templo de la antigua ciudad egipcia
actualmente en Sudán, tiene el nombre de Yahvé.
El hallazgo ha sido fechado en el año 1400 a.C., lo que indica que la inscripción sería
más temprana que el éxodo bíblico, cuya fecha ha sido situada por los estudiosos en
torno al año 1270 a.C.
Baal aparece 90 veces en la Biblia, y los primeros israelitas llevaban su nombre sin
vergüenza.
En las etapas formativas de la historia de Israel, la presencia del nombre de Baal, un
dios fenicio popular entre varios pueblos de Asia Menor, no implicaba necesariamente
apostasía y ni siquiera sincretismo.
Para esos primeros hebreos, Baal podía designar al señor de Israel, mientras que más al
norte representaba al señor del Líbano.
Los israelitas empezaron a convertir el nombre de Baal en anatema a raíz del plan de la
reina Jezabel, de introducir su culto en Israel en el siglo IX a.C., en oposición a Yahvé,
el dios oficial.
Para el tiempo del profeta Oseas, fechado a mediados del siglo VIII a.C., la hostilidad
de los israelitas hacia Baal era tan intensa que el uso de su nombre con frecuencia era
sustituido por el término bochete, o vergüenza.
En el Tanakh, Baal es referido como uno de los falsos dioses.
En el Antiguo Testamento, su nombre aparece unas 90 veces, representando a varias deidades.
Inscripciones del Sinaí dicen Yahvé y su Asherah, la diosa que fue esposa del dios
de Israel.
Asherah, que es señalada como la diosa consorte de El, con quien procreó 70 dioses, era ampliamente
adorada en toda Palestina y Siria como diosa madre, y a menudo resultó emparejada con
Baal, quien con frecuencia ocupaba el lugar de El.
Asherahak solía ser llamada Balad, como consorte de Baal.
A veces era llamada Elad, el equivalente femenino de El, y recibía los títulos de santa, madre
de los dioses y dama.
Fue asociada con la maternidad, la fertilidad, los árboles sagrados y el mar, mientras que
su esposo El era el dios del cielo.
Inscripciones encontradas en la península del Sinaí también asocian a Asherah con Yahvé.
Estos textos refieren a Yahvé y a su Asherah, un sentido posesivo que parece indicar que
En el Antiguo Testamento, la palabra Asherahak es empleada tanto para identificar a la diosa
misma como para hacer referencia a los objetos de madera asociados a su culto.
Los escribas hebreos deformaron el nombre de Astarte, con las vocales de vergüenza
para humillarla.
En su asimilación fenicia-cananea, Astarte era una diosa fenicia cuyo culto, según el
fue introducido en Israel por Jezabel junto con el Debal, lo que provocó un grave conflicto
religioso con los seguidores del dios israelita Yahvé.
Los sumerios la conocían como Inanna y los sacadios, asirios y babilonios, como Ishtar.
Era invocada como diosa de la fertilidad, la vida y la madre naturaleza, y también
para exaltar el amor y los placeres carnales.
Con el tiempo se convirtió en una deidad de la guerra y fue objeto de cultos sexuales
y sanguinarios.
Fue venerada en Cartago con el nombre de Taníed.
Se cree que el nombre Astarte surgió por una modificación peyorativa hebrea para que
significara abominación o vergüenza.
Samuel 7.3 dice, Si ustedes se vuelven al Señor de todo corazón, dejen a lado a los
dioses extraños y a las astartes que hay en medio de ustedes.
Dirijan sus corazones hacia el Señor y sírvanos sólo a él.
Así el Señor los librará del poder de los filisteos.
Anath, la diosa guerrera que usaba cabezas cortadas como collar y que los judíos de
Egipto adoraron junto a Yahvé.
Anath era una diosa guerrera semítica conocida por sus emociones volátiles y su temperamento
violento, aunque su nombre y culto están atestiguados durante más de dos milenios
hasta el siglo IV a.C.
Es mencionada de manera incierta y limitada en la Biblia hebrea, aunque se dice que los
judíos egipcios la adoraban junto a Yahvé.
Desempeña un papel relevante sólo en los textos mitológicos de la edad del bronce
tardía de la ciudad siria de Ugarit, la actual raza Shamraam.
Según la mitología ugántica, era una diosa guerrera sedienta de sangre que disfrutaba
masacrando a los ejércitos rivales.
Un mito de Ugarit la describió adornándose así.
Colocó las cabezas cercenadas de sus enemigos sobre una guirnalda alrededor de su cuello
y sus manos amputadas en un cinturón alrededor de su cintura, antes de lanzarse exultante
a la sangre de la batalla por segunda vez.
Esta descripción posiblemente alude al canibalismo ritual que se le atribuyó a Anad.
Dagón nunca fue un dios pez, esa imagen la inventó un rabino medieval en el año 1100.
Dagón era un dios adorado en todo el Próximo Oriente, especialmente en el curso medio del
Éufrates, en Siria, con templos principales situados en Atarca y Tutul.
Era el dios de los cultivos, especialmente de los cereales, y se le atribuye la enseñanza
de la siembra del trigo y la invención del arado.
Según Filón de Biblos, el escritor fenicio Sanashu Niaton explicó que Dagón significaba
grano.
Sin embargo, en hebreo su nombre fue asociado con una palabra que proviene de pececito o
pequeño pez.
Esto llevó a que a comienzos del siglo XII un rabino lo describiera erróneamente como
un dios pez, y ha sido representado de esta manera equivocada.
Según la Biblia hebrea, era el dios nacional de los filisteos, con templos en Gaza y Asdod,
aunque no existe evidencia extrabíblica que lo respalde.
Primero de Samuel 5.1.2 señala que cuando los filisteos se apoderaron del arca de la
alianza como botín de guerra, la pusieron en el templo de Dagón.
La inscripción de Tel Dan menciona a Hadad y contiene la primera referencia fuera de
la Biblia a la dinastía del rey David.
La estela de Tel Dan es una loza fragmentada del siglo IX a.C. que contiene la primera
evidencia arqueológica sobre la existencia del rey David.
La inscripción celebra el triunfo de un rey arameo sobre el rey de Israel y al rey de
la casa de David, sus dos vecinos del sur.
En el texto, el rey arameo presume de que obtuvo la victoria gracias a la guía divina
del dios Hadad, derrotando a miles de guerreros enemigos y matando personalmente al rey israelita
y al judaita.
Hadad era un importante dios arameo, a menudo comparado con el egipcio Zete, el griego Zeus
y el romano Júpiter.
La inscripción conservada en el Museo de Israel menciona la muerte de Acacías de Judá,
rey de la casa de David y de Joram, monarca de Israel Samaria.
La estela corrobora pasajes del segundo libro de los reyes que señalan que Joram era hijo
del rey israelita Acaba con su esposa fenicia Jezabel.
Molech y los huesos de niños, el templo del aeropuerto de Amman, donde el 90% de los restos
eran humanos.
En 1955, el arqueólogo australiano John Basil Genesee encontró, cerca del aeropuerto de
la capital jordana de Amman, un edificio del siglo XIII a.C. que identificó como un templo.
Según el excavador, la característica más sorprendente de todas en el análisis final
del material es que los varios miles de pequeños fragmentos óseos son casi exclusivamente
más del 90% humanos.
No cabe duda de que una de las principales preocupaciones del ritual en el templo del
aeropuerto de Amman era la quema de cuerpos humanos.
Genesee manifestó su impresión de que los restos óseos correspondían a un grupo inmaduro
y unos pertenecían a un joven de entre 14 y 18 años.
Estas personas fueron presumiblemente sacrificadas a Milcom o Molech, una deidad popular entre
los amonitas.
La palabra Molech aparece asociada en la Biblia Hebrea a sacrificios humanos.
Milcom, el dios de los amonitas cuyas estatuas usaban la corona de Osiris.
Milcom, posiblemente el dios nacional de los amonitas, es mencionado en la Biblia Hebrea
y está atestiguado por evidencias arqueológicas encontradas en el antiguo territorio de Amman.
Sus conexiones con otras deidades mencionadas en la Biblia con hombres parecidos están
bajo debate.
En el texto masorético hebraico, Milcom es mencionado tres veces con su nombre, siempre
dentro de una lista de dioses extranjeros cuya adoración se considera ofensiva para
Yahvé.
El versículo 5 de 1 de Reyes 11 lo describe como Milcom, la destestación de los amonitas,
mientras que el 33 lo señala como Milcom, el dios de los hijos de Amón.
En 2 de Reyes 23.13 es referido como Milcom, la abominación de los hijos de Amón.
En la Biblia Septuaginta es mencionado en 2 de Samuel, 1 de Crónicas, Amós, Jeremías,
Sofonías y 1 de Reyes.
Estatuas de piedra del dios Milcom, encontradas cerca de Amón, presentan características
similares a las del egipcio Osiris, incluyendo la corona.
La estela de Mesha, donde el dios Shemosh se le atribuye la misma victoria que la Biblia
le da a Yahvé.
La estela de Mesha, también conocida como la piedra Moabita, contiene una inscripción
del siglo IX a.C. de Mesha, rey de Moab.
En el texto en primera persona, Mesha describe cómo condujo a la victoria a Moab, derrotando
a Israel en varios frentes.
Las últimas cinco líneas del relato se rompieron, por lo que los estudiosos no saben cómo finaliza
el relato del rey Moabita.
Mesha presume de su éxito en la región subordinando deidades y objetos religiosos ajenos a Moab
ante su dios Shemosh.
Al hacer esto, Mesha presentó a Yahvé como ritualmente subordinado a Shemosh.
La inscripción de la piedra Moabita es considerada esencialmente una forma de propaganda de Mesha,
dirigida a justificar sus acciones tanto ante su dios principal como ante sus súbditos.
Esto no era extraño en el cercano oriente, donde los reyes en general seguían la misma
práctica del Moabita para ganar el apoyo de sus dioses y pueblos.
La herejía de Baal-Peor Orgías rituales que provocaron una plaga
que mató a 24.000 israelitas En la antigüedad, varias localidades utilizaban
su propio sufijo o prefijo para identificar a la versión local del dios Baal, y a menudo
se recurría a un sitio geográfico de referencia.
Así, el dios Baal-Peor estaba asociado al monte Peor, en la actual Jordania.
El monte es mencionado en el Libro de los Números y en el Deuteronomio con relación
al dios Baal-Peor, adorado en su cima.
Este dios empezó a ser adorado por los israelitas, quienes se dejaron persuadir por sus mujeres
moabitas y madanitas.
Según la Biblia hebrea, Yahveh castigó la apostasía enviando una plaga que mató a 24.000
israelitas.
La peste cesó cuando el sacerdote Finías ejecutó a un israelita y a su mujer Madianita.
Los israelitas identificaron después a Baal-Peor con el demonio Belphegor.
Josué 22.17 recuerda el suceso como una culpa de la cual aún no estamos limpios.
Rimón sólo aparece una vez en la Biblia, el dilema del general leproso que debía arrodillarse
ante un dios ajeno.
Según la Biblia hebrea, Namán el Arameo era un comandante de los ejércitos de Aram
que adoraba al dios Rimón y que padecía de esharat o lepra.
La esposa del comandante Arameo tenía una sirvienta samaritana que le dijo que un profeta
israelita podría curar a su esposo.
Namán le pidió permiso a su señor para viajar al reino del norte de Israel en busca
de cura, pero el rey israelita Jehoram sospechaba que era una trampa.
Sin embargo, el profeta Eliseo le pidió al rey que permitiera al enfermo ir a verle y
le dijo al Arameo que se bañara siete veces en el Jordán para quedar curado.
Namán en principio se enfadó, pero la sirvienta lo convenció de que hiciera lo que había
dicho el profeta y tras hacerlo se curó.
Según el relato bíblico, el Arameo pidió perdón a Yahvé por seguir rindiendo culto
a Rimón y Eliseo lo perdonó.
Nisroch, el dios asirio que no existe en ningún registro fuera de la Biblia y que se dice
fue hecho con madera del arca de Noé.
La Biblia hebrea menciona que Nisroch fue un dios asirio en cuyo templo los hermanos
Adramelech y Saracer asesinaron a su padre, el rey Senaquerib.
El nombre probablemente sea un error de escritura para Nimrod, posición que es defendida por
la similitud textual y porque ninguna otra fuente, aparte del relato bíblico, atestigua
la existencia de Nisroch.
Esta hipótesis es compartida por la mayoría de los estudiosos de la Biblia.
Sin embargo, el nombre Nisroch ha sido identificado tentativamente con el dios de la agricultura
mesopotámico Nimurta.
Si Nisroch es Nimurta, esto haría que el templo de este en Calhú, en el norte de Irak,
fuera el escenario más probable de la muerte de Senaquerib.
Según el Talmud, el nombre Nisroch proviene del término hebreo neser.
La palabra neser identificaba a una tabla que Senaquerib creía que provenía del arca
de Noé, y a la que se dice que adoraba como un ídolo cuando sus hijos lo mataron.
Marduk mató a la diosa dragón Tiamat, y con su cuerpo creó el universo, el mito que
Babilonia recitaba cada año nuevo.
Según el mito babilonio de la creación, al principio solo existían la diosa Tiamat
y el dios Apsu.
Tiamat era la señora del mar y procreó con Apsu a los gemelos Lajmu y Lajamu.
La estirpe divina siguió creciendo y pronto llegaron los conflictos.
Tiamat y Apsu preferían el reposo, mientras que la energía y actividad constante de los
dioses más jóvenes originaban ruidos y otros trastornos.
Las molestias incomodaron a Tiamat agitando las aguas del mar, y Apsu decidió matar a
su descendencia ante la oposición de la diosa.
Sin embargo, el dios Ea mató a Apsu y erigió un templo sobre él.
En este santuario nació Marduk, quien se convertiría en el jefe de los dioses y en
el dios nacional de Babilonia.
En la guerra que siguió, Marduk mató a Tiamat y utilizó su cuerpo para crear el universo.
Posteriormente, Tiamat fue representada como un dragón o una serpiente, imágenes que
inspiraron criaturas de la cultura popular moderna.
El cilindro de Siru atribuye a Marduk la liberación de los judíos que la Biblia le atribuye a
Yahvé.
Marduk o Marduk era el dios principal del Imperio Babilónico durante el periodo del
exilio judío en Babilonia entre los siglos VI y V a.C.
En el cilindro de Siru, el famoso decreto emitido por Siro el Grande en el año 539
a.C., considerado una de las primeras declaraciones de la historia sobre derechos humanos, el
emperador persa atribuyó la liberación de los judíos a un acto inspirado por el dios
Marduk.
La liberación hizo posible el retorno de los judíos a Jerusalén y la reconstrucción
del templo de Yahvé atribuido a Salomón y destruido en el año 586 a.C. por el rey
babilonio Nabucodonosor II.
El libro de Isaías contiene una profecía en la que Yahvé se atribuye el mérito de
haber inspirado el acto de liberación de los judíos por parte de Siru.
Nebu, Nabu, el dios escriba cuya estatua era transportada cada año nuevo de Borzipa, Babilonia
en la procesión que Isaías describe.
Nebu, o Nabu, era el dios babilonio de las profecías, el aprendizaje, la sabiduría,
la escritura y los escribas, y también se le pedía por la prosperidad de los cultivos
y demás cosas que debían crecer.
Su nombre significa el anunciador, lo cual ilustra el poder profético que se le asignaba.
La sede de su culto estaba en Borzipa, cerca de Babilonia, y era el dios más importante
después de su padre, Marduk.
Nabu homenajeaba a Marduk con una visita a Babilonia durante las celebraciones del Año
Nuevo, procesión que fue descrita en la Biblia por Isaías como retribución.
Marduk lo acompañaba en parte del trayecto en su retorno a Borzipa.
Se desarrolló a partir de Nisaba, diosa sumeria de la escritura y los relatos, los himnos
sumerios que cantaban, Alabada sea Nisaba, en su frase ritual final cambiaron a Alabado
sea Nebo.
El nombre Nabu Codonosor significa Oh Nabu, protege mi piedra fronteriza, y el monte Nebo
lleva el nombre de este dios.
El monte Nebo, actualmente en Jordania y llamado por el dios Babilonio del mismo nombre, fue
el lugar desde el que, según la Biblia, Moisés avistó la tierra prometida antes de morir,
después de que Yahveh le prohibiera el acceso.
Nabu Codonosor, nombre que adoptaron dos reyes de Babilonia, proviene de la frase Akkadia
que significa Oh Nabu, protege mi piedra fronteriza, también ha sido traducida como Oh Nabu, defiende
mi corona.
Como sustituto de corona, han sido utilizados igualmente los sustantivos imperio, trabajo
y estela.
De los dos reyes que tomaron el nombre Nabu Codonosor, el más famoso es el segundo, que
reinó entre los años 604 y 562 a.C. y conquistó Judá y Jerusalén, destruyendo el primer
templo judío.
La Biblia hebrea presenta una muy mala imagen de Nabu Codonosor II, quien sin embargo es
glorificado actualmente en Irak.
Mujeres israelitas lloraban en la entrada del templo de Jerusalén por Tamus, el dios
muerto que dio nombre a un mes del calendario.
Tamus, llamado Dumuzid el pastor por los sumerios, Yadon por los cananeos, era un antiguo dios
de Mesopotamia y Elevante, asociado con el pastoreo y la agricultura.
Ezequiel 8 describe a mujeres israelitas sentadas en la entrada del templo de Jerusalén, llorando
por la muerte del dios mesopotámico, a pesar de que era considerada una deidad pagana,
y su adoración estaba considerada una desviación de la religión judía.
Dumuzid aparece en la lista real sumeria como rey antidiluviano de la antigua ciudad de
Bat-Tibira, e igualmente como uno de los primeros monarcas de Uruk.
Tamus dio su nombre al décimo mes del calendario hebreo moderno, que en la tradición judía
es recordado como el periodo en el que Moisés rompió las primeras tablas de la ley al ver
adorando un becerro de oro a los israelitas.
Tamus es el esposo que Inanna o Ishtar condenó al inframundo por no llorar su muerte, el
mito de 1900 a.C. que originó a Adonis.
Tamus fue el primero y principal esposo de Inanna o Ishtar, diosa mesopotámica del amor,
el sexo y la guerra, conocida como Ishtar por los sacadios, pabilonios y asirios, recibiendo
el título principal de reina del cielo.
En el mito sumerio, le censo de Inanna al inframundo para asistir a los ritos funerarios
de Gugalanna, el toro del cielo, esposo de Ereshkigale, la diosa del inframundo en la
mitología sumeria Akkadia y hermana de Ishtar o Inanna.
Inanna considera que Tamus no ha lamentado lo suficiente su muerte y cuando regresa del
inframundo deja que unos demonios gachos se lleven a su esposo al lugar de los muertos
para sustituirla.
Más adelante, Inanna se arrepiente de una decisión tan radical y permite que Tamus
pase la mitad del año en el inframundo y la otra mitad con ella, sustituyéndolo durante
sus temporadas fuera de la oscuridad subterránea por su hermana Hestinanna.
Según el mito mesopotámico, esta alternancia de Tamus dentro y fuera del inframundo dio
origen a las estaciones.
Siglos después, el griego Adonis se convirtió en el equivalente de Tamus.
La plaga de oscuridad atacaba directamente a Ra, el faraón llevaba el título hijo de
Ra, y tres días sin sol significaban su derrota total.
En Éxodo 10.21, Yahvé dice a Moisés, extiende tu brazo hacia el cielo, para que en todo
Egipto haya una oscuridad tan espesa que hasta se pueda tocar.
Según el texto bíblico, Moisés hizo lo que su dios le ordenó y Egipto se cubrió
de tinieblas durante tres días.
Fue la penúltima de las diez plagas que, de acuerdo con la biblia hebrea, el dios Israelita
envió a los egipcios para que el faraón liberara a los judíos.
Finalmente, con la décima plaga, consistente en la muerte de los hijos primogénitos, el
monarca acepta que los israelitas se marchen.
Los intérpretes de la biblia señalan que la plaga de oscuridad entrañaba además un
simbolismo devastador para la autoridad del faraón en su condición de hijo de Ra, el
dios del sol, ya que tres días de tinieblas representaban su impotencia y derrota.
Hapi era un dios andrógino con senos colgantes que personificaba la inundación del Nilo,
la primera plaga lo humilló convirtiendo su río en sangre.
En la religión del antiguo Egipto, el dios Hapi representaba la inundación anual del
río Nilo, que resultaba indispensable para la agricultura egipcia por la capa de materia
orgánica que dejaba.
Hapi resultó ligado también a otros aspectos de la fertilidad y su importancia fue en aumento
en el transcurso de la historia del antiguo Egipto.
Según el éxodo, la primera plaga enviada por dios a Egipto fue la conversión de las
aguas del Nilo en sangre, para matar los peces, privar de líquido a los egipcios y convertir
al río en un lugar apestoso.
Esto además constituía un golpe a la religión egipcia por la humillación que simbolizaba
para el dios Hapi.
Hapi fue representado como un hombre obeso, con pechos hinchados que le colgaban, con
textura que era identificada con la prosperidad.
Tratada de modo similar en otras culturas, la forma física de Hapi pasó a relacionarse
con felicidad.
Hapi no tenía un culto formal ni templos, salvo en el sur, en los estrechos de Jabal
a la Silsila, donde se erigieron santuarios y se arrojaban anualmente ofrendas a las aguas
en crecimiento del río.
Ni Akenatón pudo abolir a Hapi, el faraón hereje que eliminó a todos los dioses, tuvo
que conservar al dios del Nilo.
Akenatón, faraón que reinó aproximadamente entre los años 1353 y 1336 a.C., es conocido
por abandonar el politeísmo egipcio, centrándose en el culto Ahatón, el disco solar.
El brusco y radical cambio religioso impuesto por el faraón, alejándose de la religión
fue revertido progresivamente tras su muerte, sus estatuas y monumentos fueron destruidos
y su nombre eliminado de las listas reales elaboradas por posteriores faraones.
Los estudiosos discuten si tendió a un monoteísmo absoluto, aunque esto parece descartarse porque
no abolió a Hapi, el dios de las crecidas del Nilo, lo que indica la importancia de
este acontecimiento anual en Egipto.
Es posible que Akenatón practicara el enoteísmo, que adora a un dios supremo aceptando la existencia
de otras deidades menores.
Se han encontrado grandes similitudes entre el gran himno Ahatón y el Salmo 104 de la
Biblia.
El becerro de oro era probablemente un culto Ahátor, la diosa vaca cuyo templo estaba
a 70 kilómetros del monte Sinaí.
Las excavaciones en una antigua mina de turquesa de Eserabit, el Ekadim, en el suroeste de
la península del Sinaí, han proporcionado algunos hallazgos arqueológicos interesantes.
Uno es el descubrimiento de evidencias sobre un culto Ahátor, la diosa vaca del antiguo
Egipto, a menudo representada con este bovino para ilustrar su condición maternal.
El asunto resulta intrigante al considerar que el templo mina de Hátor se encuentra
sólo 70 kilómetros de la ubicación tradicional, del lugar del monte Sinaí donde, según el
éxodo, Moisés recibió las tablas de la ley.
De acuerdo con la Biblia, al bajar del monte, el patriarca encontró a los israelitas adorando
un becerro de oro y lleno de ira, ordenó la ejecución de 3.000 de ellos.
¿Estaban los israelitas rindiendo culto a la diosa vaca?
Osiris reinó como juez de los muertos durante 3.000 años.
La décima plaga atacó su promesa de vida eterna.
Osiris fue tanto dios de los muertos como una figura central de la religión del antiguo
Egipto.
Su culto surgió alrededor del siglo 26 a.C., y durante casi 3.000 años, Osiris fue uno
de los dioses egipcios más destacados.
En el mito de Osiris, el dios egipcio es asesinado y despedazado por su hermano Seth, y su esposa
Isis restaura su cadáver y lo resucita.
En este relato mitológico, la vida y la muerte son tratadas como componentes entrelazados,
innecesarios el uno del otro.
Isis debe realizar el ritual y reconocer la importancia de la muerte para que Osiris pueda
vivir de nuevo eternamente en el más allá.
La misma existencia de Egipto fue amenazada por la décima plaga que, según la Biblia
hebrea, envió el dios israelita Yahveh, mediante la muerte de los primogénitos del faraón
y de todos los egipcios.
Los egipcios creían que el Nilo era la sangre de Osiris, convertirlo en sangre real destruía
toda su teología.
Para los egipcios antiguos, las aguas del Nilo representaban la sangre de Osiris, gracias
al Nilo tenían agua en abundancia para beber y criar a sus animales, y las crecidas del
río constituían una bendición anual que fertilizaba el delta para producir suficientes
alimentos.
La primera plaga que, según la Biblia hebrea, se abatió sobre los egipcios, convirtiendo
las aguas del Nilo en sangre verdadera, entrañaba también un poderoso simbolismo, la destrucción
de la teología basada en la creencia de que la corriente del río era la sangre de Osiris.
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