TODO SOBRE la BOMBA ATÓMICA ALEMANA | DOCUMENTAL

Relatos Históricos
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31 cosas de la bomba atómica de Heisenberg, los secretos atómicos de Alemania. ►Suscríbete al canal: https://geni.us/eZcCYJ
¿Cómo fracasó la Alemania de Hitler en su programa atómico? ¿Saboteó Werner Heisenberg el proyecto de su propio país? ¿Cómo los noruegos se convirtieron en grandes obstáculos del esfuerzo atómico alemán?
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31 cosas de la bomba atómica de Heisenberg, los secretos atómicos de Alemania.
Después de comenzar la Segunda Guerra Mundial, el mundo temblaba ante la posibilidad de que
la Alemania nazi fuera el primer país en obtener la bomba atómica. Ningún estado
estaba mejor preparado que la Alemania de Hitler para alcanzar este hito.
Tenía a los mejores científicos atómicos, incluyendo a Werner Heisenberg, formulador
de la mecánica cuántica, y a Otto Hahn, descubridor de la fisión nuclear.
Pero además, el régimen alemán contaba con una de las mejores infraestructuras industriales
mundiales y con acceso a los materiales vitales requeridos, y su liderazgo no tenía escrúpulos
morales con las armas de destrucción masiva. Sin embargo, contra todo pronóstico, Alemania
fracasó en su programa atómico, y fue Estados Unidos el país que logró construir y hacer
estallar las primeras bombas nucleares. ¿Cómo fracasó la Alemania de Hitler en
su programa atómico? ¿Saboteó Werner Heisenberg el proyecto de su propio país? ¿Cómo los
noruegos se convirtieron en grandes obstáculos del esfuerzo atómico alemán?
Quédate con nosotros para que conozcas las respuestas a estas y otras interesantes preguntas
en este vídeo.
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Número 1. Oppenheimer estaba en el Proyecto Manhattan solo porque pensaba que los alemanes
tendrían pronto la bomba atómica. El físico estadounidense Julius Robert Oppenheimer es
a menudo citado como el padre de la bomba atómica, por haber sido figura descoyante
del Proyecto Manhattan, que desarrolló las primeras armas nucleares de la historia durante
la Segunda Guerra Mundial, incluyendo las detonadas en las ciudades japonesas de Hiroshima
y Nagasaki.
En agosto de 1943, Oppenheimer, director científico del Proyecto Manhattan, escribió.
Es posible que los alemanes tengan, para fines de este año, suficiente material acumulado
para fabricar una gran cantidad de dispositivos que soltarán al mismo tiempo en Inglaterra,
Rusia y este país.
De hecho, Oppenheimer se involucró en el Proyecto Manhattan debido al temor de que
Alemania desarrollara una bomba nuclear antes que los aliados.
Número 2. Existía un profundo temor de que los científicos del Tercer Reich desarrollaran
primero que nadie una bomba nuclear. El experto en inteligencia y escritor Thomas Powers describe
así la situación de alta tensión que se vivía en el verano del año 1943.
Un solo miedo espeluznante llevó a los estadounidenses a tomar la decisión de emprender el gran
esfuerzo y los gastos necesarios para construir la bomba atómica, el temor de que la Alemania
de Hitler lo hiciera primero.
En los primeros años de la guerra existía un fundado temor de que Alemania desarrollara
una nueva y poderosa arma. Un físico que huía de Alemania dijo, refiriéndose al premio
Nobel alemán Werner Heisenberg, si alguien en el mundo pudiera fabricar la bomba atómica,
Heisenberg podría hacerlo. Heisenberg era en ese momento uno de los físicos teóricos
más brillantes y prestigiosos del mundo, después de formular el principio de incertidumbre,
luego llamado principio de indeterminación, concepto medular de la mecánica cuántica.
Número 3. ¿Cuál fue la reacción de Heisenberg al saber de Hiroshima?
En 1939 Alemania comenzó un programa secreto llamado Uranbeiden o club del uranio, poco
después de que los físicos alemanes Otto Hahn y Fritz Strassmann descubrieran la fisión
nuclear.
En ese momento Alemania tenía varias ventajas sobre Estados Unidos y el Reino Unido, sus
principales enemigos en la guerra, contaba con los científicos más reconocidos, su
jefatura política y militar no tenía objeciones morales respecto a la fabricación de armas
de destrucción masiva y su base industrial y de abastecimiento de materiales era de las
más sólidas del mundo.
Sin embargo, el país que construyó la primera pila atómica, que fabricó el primer dispositivo
de prueba y que utilizó las primeras armas nucleares en actos de guerra fue Estados Unidos.
Se afirma que la reacción de Heisenberg fue de incredulidad al recibir la noticia del
estallido de la bomba de Hiroshima, afirmando, no me creo ni una palabra de todo esto.
4. ¿LOS NAZIS CREARON UNA BOMBA ATÓMICA?
La misma reacción de Heisenberg ante la bomba de Hiroshima ilustra que los alemanes probablemente
nunca estuvieron cerca de fabricar un dispositivo nuclear.
Actualmente existe consenso académico de que, a pesar de haber participado en la carrera
por liberar la energía del átomo, los alemanes no alcanzaron sus objetivos y nunca estuvieron
cerca de producir armas atómicas, no obstante los temores del momento.
Según el historiador estadounidense Mark Walker, Alemania concibió su proyecto con
este objetivo modesto. Construir un reactor nuclear que pudiera sostener una fisión nuclear
y una reacción en cadena durante una cantidad significativa de tiempo, logrando la separación
completa de al menos una pequeña cantidad de isótopos de uranio, y finalmente lo congeló
a nivel de laboratorio.
5. ¿HEISENBERG SABOTEÓ LA BOMBA ATÓMICA PARA ALEMANIA?
En 1992 Thomas Powers publicó el libro La guerra de Heisenberg, la historia secreta
de la bomba alemana, en el que afirma que Werner Heisenberg, líder del proyecto nuclear
del Tercer Reich, saboteó la iniciativa de su país y alertó a científicos extranjeros
sobre el programa secreto de Alemania.
El libro, basado en documentos de inteligencia desclasificados, respalda las declaraciones
de Heisenberg después de la guerra sobre sus escrúpulos morales respecto al desarrollo
de armas atómicas.
Grabaciones secretas realizadas por la inteligencia británica, que tenía en su poder a Heisenberg
y otros colegas cuando estalló la bomba de Hiroshima, han sido utilizadas por los detractores
del científico alemán como prueba de su incompetencia.
6. HEISENBERG INFORMÓ A COLEGAS EXTRANJEROS SOBRE EL PROYECTO ALEMÁN
Sin embargo, Powers defiende al físico alemán en su obra, presentándolo como un traidor
a Hitler por motivos morales.
El libro señala que entre 1941 y 1944, Heisenberg suministró información secreta sobre el
proyecto alemán a científicos extranjeros que sabía que se podrían en contacto con
la inteligencia aliada.
Así, al menos para parte de la opinión, ha quedado retratado como el saboteador bueno
que hundió deliberadamente el programa alemán.
En un mensaje transmitido a líderes científicos occidentales a través de un amigo de confianza,
Heisenberg dijo que los alemanes tenían en marcha un proyecto nuclear y que él estaba
retrasándolo todo lo posible.
Buena parte del trabajo de Powers se basó en archivos secretos desclasificados de la
Oficina de Servicios Estratégicos, primera organización estadounidense de espionaje.
7. HEISENBERG, UN MENTIROSO VALIENTE O UN INCOMPETENTE
Durante casi cinco décadas, los académicos debatieron si Heisenberg había sido un mentiroso
valiente que engañó al Führer alemán, haciéndole creer que la bomba atómica era
inviable o un inepto que fracasó como técnico después de haber vendido su alma al régimen
alemán.
Muchos expertos dudaban de que el científico, novel a los 31 años por su principio de incertidumbre
y un gigante de la física moderna, hubiera podido fracasar tan ostensiblemente al llevar
la teoría a la práctica.
8. Alemania era el país mejor preparado para tener el arma atómica primero que nadie,
pero misteriosamente no lo consiguió.
La pregunta de por qué Hitler no pudo construir la bomba ha intrigado a mucha gente durante
largo tiempo.
Después de todo, Alemania había imprimido la partida de bautismo de la física moderna
y al comienzo de la guerra del Tercer Reich, tenía poderío industrial, ventajas teóricas
en la comprensión de la energía atómica, acceso a materiales nucleares claves y algunos
de los mejores científicos del mundo.
Aparte de Heisenberg, esta élite científica incluía a Otto Hahn, precisamente el físico
que en 1938 había descubierto que un átomo podía romperse o fisionarse produciendo un
estallido de energía.
De hecho, el miedo al programa del Tercer Reich aceleró el estadounidense, pero misteriosamente
la evidente ventaja alemana no se concretó en el arma letal.
9. Alemania había inventado o perfeccionado la maquinaria de guerra más sofisticada.
El régimen hitleriano había perfeccionado máquinas de guerra innovadoras, incluyendo
armas robóticas y los motores a reacción que hicieron posible los primeros cohetes
que volaron al espacio, pero no consiguieron el arma atómica ni nada parecido.
Los aliados que conquistaron Europa entre 1944 y 1945 apenas se encontraron un pequeño
y débil esfuerzo en el estudio sobre la posibilidad de municiones nucleares.
En el corazón de ese enigma estaba Heisenberg, el físico teórico que había puesto patas
arriba a la ciencia al destruir el modelo tradicional del átomo, en el que los electrones
se movían alrededor del núcleo como los planetas orbitan el sol.
Su visión de que los electrones saltaban de una órbita a otra en cuantos era probabilística,
paradójica y revolucionaria.
10. Heisenberg era un alemán de sentimientos nacionalistas, pero no un militante nazi.
En 1933, menos de un año después de recibir el Premio Nobel de Física por su formulación
de la mecánica cuántica, Heisenberg se encontró con que su ambiente científico, seguro y
acogedor daba un brusco giro con la llegada al poder de Adolf Hitler.
El físico era uno de muchos alemanes de sentimientos nacionalistas, seguramente molesto por la
derrota alemana en la Primera Guerra Mundial y su siguiente humillación por los vencedores,
pero nunca se unió al Partido Nacional Socialista Obrero Alemán, fundado en 1920 por Anton
Drexler, Adolf Hitler y otros dirigentes.
11. Heisenberg criticó al régimen nazi por su persecución de los científicos judíos
y fue atacado en un periódico de las SS.
Aunque no era judío, Heisenberg criticó al régimen por despedir a profesores judíos
y por su posición de prohibir la ciencia judía como la teoría general de la relatividad
de Einstein.
En 1937, fue atacado en un periódico de las SS como enemigo del Estado por su cercanía
con judíos y extranjeros, siendo calificado como representante del espíritu Einsteiniano.
Este artículo declaraba, todos los representantes del judaísmo en la vida espiritual alemana
deben ser eliminados.
12. Heisenberg perdió la dirección del Instituto de Física Teórica de la Universidad de Munich
por sus diferencias con el régimen.
A los anteriores incidentes le siguió una investigación agotadora.
La Gestapo colocó micrófonos ocultos en la casa de Heisenberg en momentos en que ya
los judíos y otros grupos que el gobierno consideraba sus enemigos estaban siendo llevados
a campos de concentración.
De haber sido judío, Heisenberg casi con seguridad habría terminado en un campo de
exterminio, pero logró sortear su impaz con las autoridades, aunque a costa de sus aspiraciones
profesionales.
Confiaba en dirigir el Instituto de Física Teórica de la Universidad de Munich, cargo
para el que era el relevo obvio, pero le fue negado.
13. David Cassidy señala que Heisenberg intentó rehabilitarse con el régimen.
En su libro de 1992, Incertidumbre, la vida y la ciencia de Werner Heisenberg, actualizado
en el año 2009, el historiador de las ciencias estadounidenses, David Cassidy, señala que
la pérdida del cargo anhelado indujo al científico a tratar de rehabilitarse frente
a los dirigentes nazis.
Cassidy apunta, Heisenberg llegó a considerar que su supervivencia personal en la Alemania
nazi equivalía a la supervivencia de una física decente, lo que lo llevó a congraciarse
con el régimen.
14. El esfuerzo secreto alemán para desencadenar la energía del átomo comenzó en 1939, tras
el inicio de la guerra.
Como era de esperarse, Heisenberg fue reclutado tras el comienzo de la guerra para trabajar
en el esfuerzo secreto con el que Alemania quería hacer realidad el asombroso poder
de la ecuación formulada por otro alemán, Albert Einstein, que mostraba que la energía
era equivalente a la masa multiplicada por el cuadrado de la velocidad de la luz.
Heisenberg pronto se hizo líder de un equipo relativamente pequeño, pero desde el principio
se mostró pesimista y les dijo a los funcionarios del gobierno alemán que aprender a obtener
el uranio 235 y a fabricar el dispositivo nuclear podía llevar más tiempo que el teóricamente
disponible por los apremios de la guerra.
15. Albert Speer quedó desencantado con las perspectivas sobre la bomba que le mostró
Heisenberg. En 1942, Albert Speer interrogó detenidamente a Heisenberg sobre la viabilidad
del arma. Después, el antiguo ministro de armamentos de Hitler, que solo fue condenado
a 20 años de prisión en los juicios de Nuremberg, escribió en sus memorias que
el físico no fue en modo alguno alentador, dejándole la impresión de que la bomba estaba
demasiado lejos para tener alguna relación con el curso de la guerra.
Heisenberg también sembró dudas en el liderazgo alemán al plantear la posibilidad de que
una bomba detonada podía desencadenar reacciones en cadena en todo el planeta.
Speer, el más estrecho amigo de Hitler, recordó que éste claramente no estaba encantado con
la posibilidad de que la Tierra bajo su gobierno pudiera transformarse en una estrella brillante.
16. Samuel Gutzmied calificó a Heisenberg de chapucero inmoral.
Los historiadores concuerdan en que el pesimismo de Heisenberg sobre el arma atómica infundió
en el gobierno alemán la desesperanza de poder obtenerla y perfeccionarla durante la
guerra, aunque otros factores también influyeron, y existen diferentes versiones sobre las razones
del escepticismo del físico alemán.
En 1946, terminada la guerra, Heisenberg escribió un artículo en el que se convirtió en el
primer científico alemán de renombre en presentar la idea de los escrúpulos morales como el
decisivo obstáculo de la bomba hitleriana.
Señaló específicamente que él y sus colegas habían desviado la investigación hacia el
dominio de los reactores, dejando en un segundo plano el desarrollo de la bomba.
Esta afirmación fue cuestionada por el físico judío neerlandés estadounidense Samuel Gutzmied,
quien calificó a Heisenberg y sus colegas como chapuceros inmorales, en 1947, en su
libro Alsos, afirmando que simplemente fueron incapaces de construir el artefacto.
Gutzmied, cuyos padres murieron en Auschwitz, propuso en 1925 el concepto del spin del electrón,
junto a Georg Eugene Ongbeck.
17. Heisenberg y sus colegas fueron grabados por los ingleses
Entre el fin de la guerra y comienzos de la década de 1990, el péndulo de este debate
osciló de un lado a otro en la medida que aparecían nuevas evidencias, aunque Heisenberg
nunca pudo quitarse la etiqueta de peón del régimen de Hitler, incluso después de su
muerte en 1976.
Las sorprendentes pruebas, salidas a la luz en el año de 1992 bajo la forma de transcripciones
de grabaciones realizadas en 1945 por la inteligencia británica, replantearon la discusión.
En 1945, Heisenberg y otros nueve científicos atómicos, que habían estado al servicio
del régimen nazi, fueron recluidos en Farm Hall, una finca de la inteligencia británica
cerca de Cambridge, dotada de medios de escucha.
Las transcripciones de sus conversaciones grabadas sin que ellos lo supieran, muestran
su conmoción por la bomba de Hiroshima, y sus reflexiones sobre su propio proyecto
fallido.
18.
Los propios científicos alemanes no estaban de acuerdo sobre el argumento de los escrúpulos
morales.
Las transcripciones muestran a Karl Friedrich von Weizsäcker diciendo,
«No lo hicimos porque todos los físicos no querían hacerlo por principio.
Si todos hubiéramos querido que Alemania ganara la guerra, lo habríamos logrado».
Después de la guerra, von Weizsäcker, físico y filósofo, formuló una teoría sobre el
origen del Sistema Solar, y reflexionó sobre la responsabilidad de los científicos por
su trabajo.
Menos convencido de los escrúpulos morales se mostró en sus grabaciones el doctor Hahn,
pionero de la afición nuclear, quien refutó a von Weizsäcker, diciendo «No lo creo,
pero estoy agradecido de que no hayamos tenido éxito».
19.
Heisenberg achacó parte del fracaso del proyecto a la naturaleza del régimen alemán.
Heisenberg, el más distinguido de los cautivos alemanes grabados, dijo a sus colegas que
veía el problema mucho más profundo, señalando «Toda la estructura de la relación entre
el científico y el Estado en Alemania era tal que, aunque no estábamos 100% ansiosos
por hacerlo, por otro lado, el Estado confiaba tan poco en nosotros, que incluso si hubiéramos
querido hacerlo, no habría sido fácil sacarlo adelante».
Y después agregó «Nunca pensé que haríamos una bomba, y en el fondo de mi corazón estaba
muy contento».
20.
El físico Jeremy Bernstein dijo que Heisenberg era un tonto en física de bombas.
El profesor de física en el Instituto de Tecnología Stevens, Jeremy Bernstein, afirmó
en agosto de 1992 en The New York Review of Books que Heisenberg era un científico tonto
en física de bombas, y encontró errores de comprensión nuclear de los físicos alemanes
en sus conversaciones, sugeriendo que su fracaso parece haber tenido más que ver con sus equivocaciones
técnicas que con sus preocupaciones éticas.
Bernstein dijo que cuando Heisenberg argumentó que no había podido realizar una estimación
seria sobre la masa crítica del material necesario para iniciar la reacción en cadena,
lo que realmente ocurrió fue que no entendió algunos de los elementos esenciales sobre
el asunto.
Como evidencia, Bernstein citó al propio Heisenberg cuando dijo que una bomba requeriría
toneladas de uranio 235 en lugar de libras, como es el caso.
Una estimación en toneladas haría que un proyecto de bomba pareciera imposible, debido
a lo difícil que es producir uranio 235, incluso en pequeñas cantidades.
Número 21, Hans Beth, figura del Proyecto Manhattan y Nobel de 1967, afirmó que Heisenberg
sabía mucho sobre bombas.
En total, desde acuerdo con Bernstein, estuvieron Powers, ganador del premio Pulitzer de 1971
y el historiador de las ciencias Stanley Goldberg.
Ambos revisaron las transcripciones de Farm Hall en la edición de septiembre de 1992
del Boletín de los Científicos Atómicos, afirmando que otorgan credibilidad a la idea
de que Heisenberg hizo descarrilar el programa nuclear alemán.
Resaltaron partes de las transcripciones no mencionadas por Bernstein, en las que Heisenberg
sugirió que el peso de una bomba podía reducirse significativamente, usando un reflector
para hacer rebotar los neutrones de vuelta a su núcleo.
Y citaron al físico germano estadounidense Hans Beth, figura del Proyecto Manhattan y
Premio Nobel 1967, cuando dijo que Heisenberg sabía mucho sobre los secretos de cómo fabricar
una bomba.
Número 22, Goldberg cree que, por precaución, Heisenberg adaptó sus opiniones según con
quien estuviera hablando.
En resumen, Powers y Goldberg señalan que las grabaciones de 1945 revelan la comprensión
sofisticada de Heisenberg de la física de las bombas, y que se guardó gran parte de
esta comprensión para sí mismo durante la guerra.
Goldberg cree que Heisenberg adaptó sus opiniones según con quien estuviera hablando en Farm
Hall.
Por ello habló de toneladas de uranio 235 necesarias frente a un grupo de físicos, mientras
que en conversaciones particulares con sus colegas más cercanos habló de libras.
Estaba tratando de salvar las apariencias con las personas con las que tendría que
trabajar después de la guerra, intentando explicar su fracaso sin decir que fingió,
dijo Goldberg.
Número 23, un mensaje dirigido a Oppenheimer reveló que Heisenberg estaba retrasando la
bomba alemana.
Powers señaló que los colegas aliados de Heisenberg lo veían como un saboteador.
Uno de ellos, el físico de origen polaco Fritz Huttermans, envió en 1941 un mensaje
secreto a su colega y amigo Rudolf Ladenburg, un alemán que había emigrado a Estados Unidos
en 1932 y trabajaba en la Universidad Princeton, advirtiéndole sobre el programa atómico del
Tercer Reich.
En su mensaje, Huttermans reconoció que Heisenberg estaba tratando de retrasar el programa alemán
todo lo posible, admitiendo que su situación era complicada al decir.
No puede evitar cumplir las órdenes que le han dado y si el problema se puede resolver,
probablemente se resolverá en un futuro próximo, una manifestación de apremio para que Estados
Unidos se diera prisa con su proyecto.
La esposa de Huttermans, la física Charlotte Reifenstahl, era amiga de Oppenheimer desde
sus tiempos de estudiantes en la Universidad de Gottinga, y el mensaje llegó al científico
estadounidense.
Número 24, ayudó Heisenberg al régimen alemán muy a su pesar.
La disputa sobre si Heisenberg realmente desafió con discreción al régimen de Hitler o si
sólo utilizó el argumento de los escrúpulos morales como tapadera para su fracaso técnico,
seguramente continuará por mucho tiempo más.
Es probable que, como muchos otros científicos alemanes, se haya sentido aliviado de no proporcionar
a los nazis un arma definitiva, pero ¿se abstuvo conscientemente de colaborar con la
bomba alemana?
En su libro biográfico de Heisenberg, David Cassidy cree que el célebre físico alemán
posiblemente se engañó a sí mismo, pensando que era un oponente del régimen de Hitler,
cuando en realidad lo ayudaba a su pesar.
Número 25, ¿unos noruegos impidieron que los alemanes crearan la bomba atómica?
El agua pesada, de nombre técnico óxido de deuterio, es utilizada como moderador de
neutrones en la fabricación de armas atómicas, por lo que constituye un insumo estratégico
en los programas de bombas nucleares.
Durante la Segunda Guerra Mundial se produjeron un conjunto de operaciones por parte de los
aliados conocidas con el nombre genérico de Batalla del Agua Pesada, dirigidas a impedir
que Alemania obtuviera en Noruega el vital suministro para su programa atómico.
En 1934, la compañía North Hydro construyó en Bergman, Noruega, la primera planta comercial
de producción de agua pesada, y cuando los alemanes ocuparon ese país en 1940, pasaron
a controlar la instalación.
Número 26, ¿cuatro comandos noruegos saltaron sobre su país?
La primera acción de los aliados contra la planta de agua pesada noruega recibió el
nombre de Operación Gross.
Su objetivo era insertar en su propio país ocupado un comando de cuatro noruegos entrenados
por las fuerzas especiales británicas, con la intención de preparar el terreno para
destruir las instalaciones.
El 19 de octubre del año 1942, los cuatro comandos saltaron en paracaídas y esquiaron
una gran distancia hasta las proximidades de la planta.
Los controladores británicos preguntaron por radio, ¿qué viste a primera hora de
la mañana?
Y los noruegos respondieron, tres elefantes rosados.
Era la conversación en código acordada para confirmar que los noruegos estaban en sus
posiciones, lo que permitía dar curso a la siguiente fase.
Número 27, la operación para insertar un grupo de 30 británicos fue un trágico fracaso.
El 19 de noviembre, 30 paracaidistas británicos sobrevolaban Noruega con la intención de
saltar desde dos planeadores en los alrededores del objetivo, en pésimas condiciones climatológicas,
en la operación Freshman.
Uno de los planeadores se estrelló en una montaña, pereciendo inmediatamente ocho de
los 17 ocupantes, y los supervivientes fueron hechos prisioneros por los alemanes.
El segundo planeador también se estrelló poco después de llegar a la costa noruega
y los supervivientes fueron capturados.
La operación Freshman fue un trágico fracaso, pero los noruegos insertados con la operación
Grouse seguían a la espera.
Número 28, los noruegos volaron las cámaras de electrólisis de agua pesada.
Los alemanes pusieron dificultades a un nuevo ataque a la planta iluminando y minando sus
alrededores.
Los aliados respondieron insertando un segundo comando de seis noruegos mediante la operación
Gunnerside.
Y el grupo de 10 noruegos pudo entrar a la planta el 16 de febrero de 1943, y solo fueron
advertidos por un compatriota que trabajaba como VEDEL, quien estuvo encantado de colaborar.
Colocaron cargas explosivas con un temporizador y volaron las cámaras de electrólisis de
agua pesada, escapando todos con vida.
Poco antes de la explosión se produjo un momento surrealista, cuando el VEDEL se devolvió
a buscar sus gafas, que había olvidado y encontró después de una búsqueda frenética.
Durante la guerra era casi imposible obtener unos lentes, seis noruegos esquiaron 400 kilómetros
hasta Suecia.
29.
La planta fue finalmente volada por bombarderos estadounidenses.
La importancia de la planta de agua pesada para los alemanes era tan grande, que solo
se tomaron dos meses en reponer las cámaras de electrólisis y reparar los daños causados.
Con la planta de nuevo operativa y los alemanes más precavidos, los aliados pensaron que
otra incursión de comandos sería imposible y planificaron un bombardeo, una opción que
previamente había sido considerada irrealista.
En noviembre del año 1943, una flota de 143 bombarderos B-17 estadounidenses arrojó 711
bombas sobre la planta, más de 600 no dieron en el blanco, pero el otro centenar causó
daños masivos, quedando los alemanes sin suministro de agua pesada para su programa
atómico.
30.
La voladura del ferry cargado de agua pesada.
Tras la experiencia de los sabotajes, los alemanes habían decidido poner a buen resguardo
14 toneladas de agua pesada para trasladarlas de Noruega a Alemania.
Sin embargo, Kuna Haukelid, uno de los comandos noruegos, se enteró de las intenciones alemanas
y planeó una operación de sabotaje.
En enero de 1944, mientras los contenedores con el agua pesada eran cargados en el ferry
que atravesaba el lago Tine, un hombre de la resistencia se introdujo en la embarcación,
instaló 8 kilos y medio de explosivo plástico y se escabulló.
El 20 de febrero de 1944, el transbordador saltó por los aires mientras navegaba, acabando
con la última porción de agua pesada de los alemanes.
31.
Oppenheimer murió atormentado por sus creaciones.
Werner Heisenberg, quien había nacido el 5 de diciembre de 1901 en Erbwürstburg, reino
de Baviera, murió el 1 de febrero de 1976, en su casa de Munich, de un cáncer de riñón.
Su rival estadounidense, Robert Oppenheimer, quien sí pudo construir y ver cómo estallaban
sus artefactos atómicos, había muerto el 18 de febrero de 1967, atormentado por las
consecuencias de sus letales bombas.
Después de la bomba de Hiroshima, había dicho, como el texto hinduista Bhagavad Gita,
«Ahora me he convertido en la muerte, el destructor de mundos».
¿Fue Werner Heisenberg un impostor o un hombre valiente?
Quizás el futuro aporte nuevas evidencias a este debate.
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atómicos de Alemania.
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