Bath comenzó como la ciudad romana de Aquae Sulis, famosa por sus aguas termales sagradas y sus balnearios. Con el paso de los siglos fue cambiando, durante la época medieval desarrolló estrechas calles y se hizo la icónica Abadía de Bath, antes de transformarse en una ciudad georgiana. Los arquitectos John Wood el Viejo y John Wood el Joven remodelaron la ciudad con elegantes plazas, el Circo y el Royal Crescent, creando armonía entre arquitectura y paisaje. Acompáñame a explorar cómo Bath se convirtió en la ciudad más elegante de Inglaterra.
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Bath en la Antigua Roma: 00:00 Edad Media y Abadía de Bath: 1:45 La ciudad georgiana: 4:28 Circus: 6:22 Royal Crescent: 9:04 Lansdown Crescent: 11:56 Carácter arquitectónico: 12:57
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Pocas ciudades de Europa se sienten tan armoniosas como Bath,
con todas esas curvas que organizan la ciudad.
Pero esta armonía no es casualidad.
A principios del siglo XVIII,
Bath era un pequeño pueblo rural al suroeste de Inglaterra.
Sin embargo, en unas pocas décadas,
se convirtió en una de las ciudades más populares,
elegantes y hermosas de Europa,
gracias a una serie de transformaciones
hechas por un arquitecto y su hijo.
Pero mucho antes de su éxito moderno
y su auge arquitectónico,
la historia de Bath se remonta a la Antigüedad,
cuando comenzó como una ciudad balneario romana,
famosa entre los antiguos viajeros
que peregrinaban para bañarse
en los manantiales sagrados de una diosa local.
Tras la conquista romana de Gran Bretaña,
la isla se convirtió en la provincia de Britannia,
con importantes ciudades como Eboracum, York,
y Londinium, Londres.
Bath se convirtió rápidamente
en un importante destino turístico para los romanos,
quienes la llamaron Aquae Sulis,
que en latín significa las aguas de Sulis,
la diosa celta que allí se veneraba.
Los romanos construyeron
un gran complejo de termas y templos
alrededor de las aguas termales,
y durante varios siglos,
la ciudad prosperó como centro de ritual,
salud y placer.
Los restos de este complejo romano
aún se pueden ver hoy en día,
ubicados en el centro de la ciudad.
Allí puedes ver las aguas termales
surgiendo de la tierra,
rodeadas de la arquitectura de piedra
que una vez hicieron de Aquae Sulis
un destino del mundo antiguo.
Tras la caída del imperio romano,
Bath comenzó a decaer
y fue destruida por tribus bárbaras.
El trazado de las calles
y los edificios romanos se perdieron.
Durante la Edad Media,
Bath resurgió como una ciudad religiosa,
desarrollando un entramado de calles estrechas
y se convirtió en un próspero centro
de producción textil.
Hoy en día se conservan
dos características principales
del Bath de la Edad Media,
su traza orgánica de calles estrechas
y su abadía,
la corona arquitectónica del núcleo medieval.
La abadía de Bath se ve bastante diferente
a las otras iglesias góticas de Inglaterra.
Eso se debe a que esta es la última
gran iglesia construida en la Inglaterra
Para cuando se estaba construyendo esta abadía
en el siglo XVI,
otros países europeos como Italia y España
ya se encontraban en pleno renacimiento.
La abadía de Bath
pertenece a la fase final
de la arquitectura gótica inglesa,
conocida como estilo perpendicular.
Presenta tracerías perpendiculares
en sus ventanas
y uno de los mejores ejemplos
de bóveda de abanico en Inglaterra.
La nave central es extraordinaria.
Está cubierta por una de las bóvedas
más desmaterializadas en una estructura gótica.
Los pilares se ramifican
en delicadas nervaduras
que se extienden por la bóveda
permitiendo una estructura más ligera
y ventanas más grandes
que inundan de luz el interior.
La fachada frontal también es muy única.
A ambos lados
se elevan escaleras talladas
con ángeles subiendo y bajando.
Se trata de una representación
de un pasaje bíblico,
donde Jacob sueña con una escalera
que conduce al cielo.
Y su propósito es dar a la iglesia
un significado de conexión
entre el cielo y la tierra
y un camino hacia la salvación.
Es una hermosa representación
de la teología católica que aún definía
a Inglaterra en aquella época.
Detalles como parapetos perforados
y pináculos finos refuerzan
la sensación de verticalidad y ligereza
de la estructura,
convirtiendo a la abadía de Bath
en una de las estructuras góticas
más delicadas de Inglaterra.
La ciudad perdió
gradualmente su poderío comercial
y a finales del siglo XVII
Bath no era más que una tranquila
población rural conocida por su mercado.
A finales del siglo XVII
comenzaron a circular
rumores sobre los poderes curativos
de sus aguas termales.
Cuando la reina Anna visitó Bath
en 1702, la reputación de la ciudad
se restableció casi de la noche a la mañana.
Aristócratas, políticos
y miembros de la élite inglesa
acudían en masa para bañarse
y socializar. El dinero
comenzó a fluir y Bath comenzó
a crecer y expandirse por la región.
Fue en ese momento
que un ambicioso arquitecto
llamado John Wood el Viejo
vio una oportunidad.
Inspirado por las nuevas plazas
urbanas que se estaban construyendo en Francia,
en particular la Place Vendôme
de París, donde varias casas
forman una única composición arquitectónica,
John Wood el Viejo
proyectó Queen's Square
al noroeste del núcleo medieval de Bath.
Para lograr esa
composición unificada que caracterizaba
a las plazas francesas,
diseñó Queen's Square de manera que
se asemejara al patio delantero
de un palacio, dominado por un
frontón con columnas en la fachada norte.
Aunque la fachada
está compuesta por siete casas
independientes, está diseñada
en perfecta simetría, creando
la ilusión de una única residencia
aristocrática.
Las casas en la fachada lateral
se escalonan siguiendo la pendiente del terreno,
pero mantienen fachadas
idénticas para preservar la unidad.
La fachada sur presenta
un diseño sobrio que evoca la
grandeza de la fachada norte sin competir
con ella. Wood
diseñó únicamente las fachadas exteriores,
permitiendo a cada propietario
contratar a su propio arquitecto de interiores,
siempre y cuando la fachada
se ajustara a su plan general.
Con este proyecto, John Wood el Viejo
introdujo una sensibilidad
moderna de escala y orden
al tejido urbano medieval de Bath.
Años más tarde, John Wood
el Viejo proyectó King's Circus,
una gran plaza circular
rodeada por 33 casas.
Conectó el Circus con Queen's Square
a través de Gay Street,
donde mantuvo el mismo ritmo de casas
con fachadas escalonadas a lo largo
del terreno inclinado.
Para el Circus,
utilizó la misma estrategia que antes,
diseñar toda la fachada
como una única composición que define
el borde urbano, dejando
que cada cliente contratara a su propio
arquitecto para diseñar la parte de atrás.
La fachada circular
se divide en tres segmentos iguales,
permitiendo que tres calles principales
se extiendan desde la plaza.
Cada casa consta
de tres plantas principales con un sótano
y un ático en la parte superior.
Pequeños patios
hundidos en el suelo delante de las
fachadas, permiten que la luz
natural entre en el sótano y proporcionan
a las casas entradas de servicio.
En aquel tiempo,
la arqueología del siglo XVIII
estaba a punto de surgir
y redescubrir ruinas de la antigüedad,
como aquellas de Roma,
Pompeya, Grecia
o Egipto.
John Wood para entonces
había medido y estudiado Stonehenge
y se obsesionó con
las antiguas culturas preromanas
que habitaban la zona, por ello
aplicó la geometría de Stonehenge
en su diseño del Circus.
En Stonehenge hay un
anillo exterior elevado rodeado por
una zanja y un anillo interior
formado por las propias piedras.
El diámetro del espacio del Circus
se corresponde con el diámetro del
anillo exterior de Stonehenge.
Y un anillo de árboles plantado
en el centro representa las piedras
prehistóricas.
Referencias no sólo a las antiguas
civilizaciones de Gran Bretaña,
sino también al pasado romano de Bath
son evidentes en el proyecto de Wood.
La fachada se organiza
en tres registros horizontales articulados
por columnas dobles,
cada nivel con un orden clásico diferente.
Dórico en la base,
Jónico en medio
y Corintio en la parte superior,
creando una progresión
vertical similar a la del Coliseo Romano.
Como muchos
arquitectos de la época, Wood
estuvo involucrado en la mazonería
y talló símbolos mazónicos en las metopas
del entablamento inferior,
incluyendo alegorías del conocimiento
como un compás dibujando un círculo,
un telescopio y un lienzo,
así como referencias
a la Roma clásica y a las
civilizaciones antiguas.
John Wood el Viejo murió al
tiempo que supervisaba la construcción del Circus.
Su obra fue continuada
por su hijo, John Wood el Joven,
quien, a medida que crecía
la popularidad de la ciudad y la demanda
de viviendas, prolongó
el eje occidental del Circus
y lo conectó con un nuevo complejo
residencial, el
Royal Crescent, una obra
de auténtica genialidad que redefinió
el desarrollo urbano.
Mientras que John Wood el Viejo
entendía la forma urbana mediante
la típica estrategia barroca
de conectar los espacios arquitectónicos
con una calle principal ancha que define
el borde urbano y excluye
la naturaleza, John Wood el Joven
intenta conectar el borde urbano
directamente con el paisaje natural.
Conserva el
innovador concepto de su padre de
controlar estrictamente el diseño de la fachada
y permitir diferentes diseños
para los interiores. Sin embargo,
en lugar de encerrar el espacio,
integró el paisaje formando
una semi-elipse con un eje mayor
de 155 metros
construida alrededor de una ladera
inclinada. Obtuvo
un acuerdo legal que garantizaba
que el campo abierto al sur
permanecería sin edificios,
preservando perpetuamente vistas
ininterrumpidas del paisaje virgen
hacia el río Avon al sur.
De esta manera la ciudad
ya no se desentiende de la
irregularidad de la topografía y de las condiciones
naturales, sino que se complementa
con ellas, desdibujando
la frontera entre la forma urbana
ordenada y el paisaje rural.
Dado que el Crescent
estaba concebido para ser visto
desde una gran distancia al otro lado
del prado, su fachada requería
un lenguaje más monumental.
Por eso, en lugar de apilar
las columnas siguiendo los tres órdenes
clásicos como en el Circus,
Wood utilizó la planta baja de las casas
como base para una hilera continua
de columnas jónicas gigantes
que enmarcan cada ventana de las dos
plantas superiores.
También añadió un ático en la parte
superior, remetido
tras la cornisa para reducir su impacto
visual en la armonía del alzado.
El césped nivelado
frente a las casas es privado,
reservado exclusivamente para los residentes,
y está sutilmente
contenido por un muro oculto,
conocido como jaja, un límite
invisible que separa el jardín
privado del empinado
pasto público que desciende hacia el río.
La ilusión
se desvanece al observarlo desde
atrás. Puedes apreciar
lo diferente que es cada casa en
planta, distribución y tamaño,
ya que todo dependía de la cantidad
de fachada que hubiera adquirido cada
propietario.
La expansión urbana de Bath llega a un abrupto
final con la construcción de los
edificios Marlborough, que cierran
el Royal Crescent en el noroeste.
Desde allí,
el desarrollo continuó cuesta arriba
formando una calle que conduciría
hacia el posterior Lansdowne Crescent,
un complejo con múltiples
curvas. Diseñado por el
arquitecto John Palmer, Lansdowne
Crescent extiende el concepto no
solo para crear una curva más compleja,
sino que también la hace ascender
por una colina y descender
por un valle, creando
un ritmo donde el espacio se revela de
tal manera que, a medida que te
acercas, el volumen se
convierte en el espacio.
Este Crescent da pie
a los pastizales donde pastan las ovejas,
combinando de nuevo
la característica arquitectura neoclásica
de Bath con el paisaje rural
de Inglaterra.
Aunque Bath tiene un núcleo medieval
con una abadía gótica, el carácter
arquitectónico de la ciudad es en gran
parte el que introdujo John Wood.
La mayoría de los edificios
comparten los mismos rasgos neoclásicos
que fueron populares en Inglaterra
durante la época georgiana.
Este lenguaje arquitectónico
consistente, con escala y proporción
compartidas en los espacios urbanos
principales, confiere a la ciudad
una extraordinaria sensación
de unidad y cohesión.
Muchos de estos proyectos de planificación
urbana fueron financiados por Ralph
Allen, propietario de las canteras
de piedra de la zona. Allen
vio en Bath una oportunidad para exhibir
la calidad de su piedra caliza
y suministró el material para los
proyectos urbanos. El resultado
es una ciudad construida casi en
su totalidad con la misma piedra
caliza dorada, una continuidad
material que otorga a Bath
su carácter inconfundible.
La ambición de Allen fue más allá
de la ciudad. Encargó
a John Wood el viejo el diseño de Prior
Park, una casa de campo
neopaladiana con vista hacia
Bath, lo cual promovió
aún más tanto su piedra
como los ideales arquitectónicos de la época.
La secuencia
de majestuosos espacios urbanos creados
por John Wood, padre e hijo,
influyó en innumerables ciudades
de Gran Bretaña, desde
Edimburgo, donde se reinterpretó el
modelo del Circus,
hasta Londres, donde el arquitecto John Nash
desarrolló pintorescas composiciones
urbanas a una escala aún
mayor, así como las numerosas
casas en hilera que adoptan el concepto
de fachada uniforme aplicado
en Bath.
Bath es una ciudad
concebida como una composición,
donde la geometría, el
paisaje y la arquitectura
convergen en una singular
visión unificada.
Muchas gracias, espero que hayas
aprendido, y recuerda que en mi canal tienes
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