El Fósil de hace 250,000 años que NO debería existir

Relatos Históricos
20 seguidores
1 Visualizaciones de video·19 jul 2026
Fósiles Prehistóricos Que Nadie Puede Explicar. En este video vas a conocer a los FÓSILES prehistóricos que los científicos no se pueden explicar.
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Resumen del video
Generado por IAThis video examines a wide array of paleontological discoveries that challenge and refine our understanding of prehistoric life. From enigmatic Cambrian creatures and giant snakes to early hominids and apex predators, the content highlights how new fossil evidence reshapes scientific theories regarding anatomy, diet, behavior, and the timeline of evolution across different eras.
Fósiles prehistóricos que nadie puede explicar.
Encontraron un extraño fósil de un monstruo marino de 9 metros que se alimentaba de otros
monstruos marinos, luego escupía sus huesos.
¿Sabías que existe un fósil descubierto en el Gujarat, India, de una serpiente de
hasta 15 metros, que rivalizaba en tamaño con la legendaria Titanoboa?
En este video vas a conocer a los fósiles prehistóricos que los científicos no se
pueden explicar.
Empezamos con la Mosura Fentoni, la polilla marina, de tres ojos de hace 506 millones
de años.
Tal parece que hace más de 500 millones de años vagaba por los mares una extraña criatura.
Los paleontólogos del Museo de Manitoba y del Museo Real de Ontario hallaron los restos
fosilizados de un ejemplar de Mosura Fentoni, apodada la polilla marina, en la formación
of Orchis Shale, de las montañas rocosas canadienses.
El descubrimiento ha arrojado evidencia de un animal que vivió en el Período Cámbrico,
que medía aproximadamente lo mismo que un dedo índice.
Tenía tres ojos en la cabeza y una boca circular repleta de dientes.
También tenía aletas a ambos lados del cuerpo para nadar y garras imponentes que se extendían
desde su cabeza.
Esta criatura pertenece al extinto grupo de los radiodontes, pero sus fósiles dan cuenta
de que era más compleja que otros animales de esta especie.
En lugar del cuerpo aerodinámico habitual con aletas y garras, la Mosura tenía algo
nuevo.
Una cola alargada y muy segmentada, repleta de branquias, específicamente 16 segmentos
en fila, cada uno con lo que parecen ser delicados órganos respiratorios, similares a los de
los antrópodos modernos.
La polilla marina no era un superdepredador, más bien, su pequeño cuerpo la hacía presa
fácil de animales más grandes.
Aún así, era una criatura muy feroz y ágil.
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BASUKI INDIKUS, LA SERPIENTE INDIA DE 15 METROS QUE RIVALIZA CON TITANOBOA
En abril del año 2024, en un estudio publicado en la revista Scientific Reports, del grupo
Nature, fue descrita la especie Basuki Indikus por los paleontólogos Devahit Datta y Sunil
Bakpai.
Los expertos descubrieron unos fósiles correspondientes a una columna vertebral parcial de una serpiente
matsuida gigante, de una sucesión portadora de lignito del Eoceno Medio Temprano.
Su longitud se estima entre los 11 y 15 metros, convirtiéndose en la serpiente matsuida más
grande conocida.
Se cree que creció en un tiempo geológico donde las temperaturas promedio se estimaban
en 28 grados centígrados.
El fósil se halló en la mina de Elignito, un tipo de carbón mineral de panantro, ubicada
en el estado de Gujarat, al oeste de la India.
El nombre del género alude a Basuki, la mítica serpiente rey de la cosmología hindú, mientras
que Indikus refiere al país de origen.
Sin embargo, como los rangos de longitud entre la Titanoboa y la Basuki Indikus se superponen,
los científicos consideran que Basuki iguala en tamaño a la Titanoboa, o quizá la supere,
siendo uno de los dos mayores linajes de serpientes que han estado en la Tierra.
El Pliosaurio de Lim-Regis, una mordida de 33.000 Newtons
En los océanos del Jurásico Tardío al Cretásico Temprano, hace entre 162 y 100 millones de
años, existió una especie de reptiles marinos del grupo Pliosauridae, que fueron los depredadores
marinos dominantes de su época.
Tenían tanta fuerza en su mordida que ésta podía alcanzar un punto máximo de entre 33.000
y 48.728 Newtons.
Algunos científicos plantean la posibilidad de que estos pliosaurios pudieran alcanzar
hasta los 15 metros de longitud, partiendo de los restos fósiles incompletos.
En 2022, en el Reino Unido, en la costa jurásica de Dorset, salió un cráneo de casi 2 metros
muy bien conservado, de una especie por determinar de pliosaurio gigante, que quizás hace 150
millones de años habitó los océanos.
Luego de analizarlo, se cree que la fuerza de la mordida ronda entre los 27.000 y 33.000
Newtons.
En la actualidad, el animal con la mordida más fuerte es el cocodrilo de agua salada,
con una fuerza de mordida máxima de 16.414 Newtons.
En contraste, la mordida humana tiene una fuerza promedio de 700 Newtons.
La pata de E.C.
Celosaurus de Tannis, un dinosaurio que murió el día del impacto del asteroide.
Según un grupo de paleontólogos, unos nuevos hallazgos realizados en el yacimiento de Tannis,
en Dakota del Norte, afirman haber encontrado una pata fosilizada perteneciente a un dinosaurio
que pudo haber muerto hace 66 millones de años, cuando el asteroide Chicxulub impactó
la Tierra.
De acuerdo con los análisis, pertenecía a la especie E.Celosaurus.
La pata del dinosaurio mostraba signos de desmembramiento abrupto, sin vestigios de
enfermedad, ni de que hubiera sido devorada por carroñeros, según declaraciones.
Los expertos creen que, debido al impacto, la onda expansiva provocó la mezcla de agua
y sedimentos del río con los escombros, creando un ambiente ideal para un enterramiento masivo,
lo cual propició la preservación de fósiles.
Pero algunos paleontólogos son escépticos ante este hallazgo de partes de dinosaurios.
Lo cierto es que los científicos desconocen el año exacto del impacto, más afirman haber
determinado la época del año en que ocurrió, la primavera en el hemisferio norte.
Las afirmaciones derivan de un nuevo análisis realizado en huesos de peces antiguos hallados
en el yacimiento Tanis, las supuestas tumbas de Omonaledi, un pariente de cerebro pequeño
que pudo haber enterrado a sus muertos.
El paleontropólogo Lee Berger y su equipo descubrieron fósiles de un homínido diminuto,
el Omonaledi, en los oscuros y sinuosos pasadizos del sistema de cuevas Rising Star de Sudáfrica.
Los expertos afirmaron que, pese a tener un cerebro más pequeño que el de un humano
moderno, el Omonaledi enterró con toda intención a sus muertos hace unos 250.000 años entre
diseños geométricos tallados en las profundidades de la cueva.
En la revista Paleoanthropology se publicó un artículo donde se concluye que no hay
evidencia en los sedimentos de la cueva de que H.O.Naledi enterrara intencionalmente
a sus muertos.
Además, consideran que el equipo de Berger se dejó llevar por el enfoque del proceso
de e-Life para publicar conclusiones no revisadas.
De hecho, compañeros del equipo de Berger reconocieron problemas acerca de su preimpresión
sobre el tema de los enterramientos.
Ahora bien, en 2015, en las profundidades de la Cámara Adinaledi de la cueva Rising
Star, hallaron esqueletos fragmentados de varios individuos que emergían parcialmente
del suelo de la cueva.
Los huesos de algunos esqueletos estaban dispuestos como en vida, mientras que otros se encontraban
dispersos.
Aún así, los paleoantropólogos coinciden casi unánimamente en que los fósiles de
la cueva son especímenes fascinantes, pero determinar si un esqueleto fue enterrado de
forma natural o por intervención humana puede resultar muy difícil.
Otros expertos, como Froeke, acompañado de otros colegas, señalan que sus críticas
no implican que H.O.Naledi no pudiera haber enterrado a sus muertos, sino que la evidencia
presentada no respalda tal conclusión.
El hombre dragón es un denisobano, el primer rostro de un linaje fantasma.
Según una nueva investigación del año 2025, el cráneo del hombre dragón, que en 2021
fue descrito como homolongui, pertenece a un denisobano.
Los denisobanos son un grupo de hominidos arcaicos, parientes cercanos de los humanos,
identificados por un fósil de dedo hallado en la cueva de Denisova, en Siberia.
Aunque se han precisado otros restos fósiles fragmentarios, nunca ha sido material suficiente
para identificar por completo a la especie.
En 2025, se publicaron dos estudios donde se ha identificado un cráneo casi completo
de 146.000 años de antigüedad, que fue encontrado en la ciudad de Harbin, en el noreste de China,
y llamado el hombre dragón, previamente había sido asociado con una especie antigua, el
homolongui.
El hombre dragón se corresponde con una especie masculino grande, de mejillas planas y con
rasgos faciales prominentes, una boca grande, arcos superciliares marcados, una nariz redonda
y un cerebro grande.
Además, la evidencia genética, partiendo del análisis de proteínas y ADN del fósil,
sugiere que el cráneo perteneció a un denisobano, lo que representa un avance significativo
para saber cómo lucían estos parientes cercanos de los humanos.
A pesar del escepticismo de algunos expertos, si efectivamente el hombre dragón era un
denisobano, su cráneo es una guía científica para la identificación de otros fósiles
de esta especie.
Otros científicos plantean otros cuestionamientos.
Si se creía que este cráneo pertenecía al homolongui, ¿entonces todos los denisobanos
son homolongui?
Unos expertos creen que este es el hombre apropiado para la especie, otros, que tanto
denisobanos como homolongui, son subespecies humanas.
El megalodón medía 24 metros, era más esbelto de lo que pensábamos
Un nuevo estudio científico proporciona información sustancial sobre la biología del megalodón,
un gigante tiburón prehistórico que habitó la Tierra hace entre 15 y 3.6 millones de
años, y cuyo tamaño real sigue siendo un misterio.
El megalodón principalmente es conocido por tener dientes aserrados fosilizados, vertebras
y escamas, aunque no se ha descubierto ningún esqueleto completo.
Debido a la similitud de sus dientes aserrados con el del gran tiburón blanco moderno, se
había tomado como referencia para reconstruir la apariencia del megalodón.
No obstante, en Bélgica se halló una columna vertebral fosilizada casi completa de megalodón,
de aproximadamente 11 metros de longitud.
El nuevo estudio inicia con una pregunta básica, ¿qué longitud tenían las partes no representadas
en el espécimen de la columna vertebral, en particular la cabeza y la cola del individuo
de megalodón?
Para abordar tal interrogante, un equipo de investigadores analizó las proporciones de
la cabeza, el tronco y la cola en relación con la longitud total del cuerpo en varias
especies de tiburones modernas y extintas.
La vértebra más grande del espécimen, Belga, mide 15.5 centímetros de diámetro, pero
se han reportado vértebras presuntamente de megalodón de hasta 23 centímetros de
diámetro en Dinamarca.
Entonces, si las vértebras danesas representan las vértebras más grandes del cuerpo, ese
espécimen pudo haber medido aproximadamente 24.3 metros de largo, según los expertos
que han analizado los fósiles.
El nuevo estudio también reconsideró otros aspectos biológicos del hombre megalodón.
Su peso rondaría las 24 toneladas.
Se espera que algún día se descubra un esqueleto completo para poner a prueba estas interpretaciones.
Microraptor con un mamífero del tamaño de un ratón en su estómago
De acuerdo con un nuevo estudio publicado en el Journal of Vertebrate Paleontology,
se halló el pie de un pequeño mamífero del tamaño equivalente a un ratón, conservado
en el contenido intestinal de un Microraptor chauianaus, un pequeño dinosaurio con pulmas
del Cretácico temprano.
El hallazgo es inusual porque no se acostumbra a encontrar evidencia concluyente sobre la
alimentación de un dinosaurio.
El Microraptor fue encontrado en depósitos lacustres del Cretácico, lo que actualmente
es el noreste de China.
En especímenes previos de Microraptor hallados en este lugar, se han encontrado restos estomacales
de peces, aves y lagartos, lo que indica una dieta variada.
Pero aún no está claro si Microraptor se alimentaba en una relación de predador-presa
o mediante el carroñeo.
Los expertos sólo pueden afirmar que Microraptor era carnívoro.
El Microraptor chauianus se asemejaba al cuervo que conocemos hoy en día.
Tenía plumas largas en brazos y piernas, y se cree que cazaba planeando de árbol en
árbol en busca de pequeños animales para alimentarse.
El tiranosaurio joven con el estómago lleno de muslitos de dinosaurio.
Según revelan fósiles recientemente analizados, los tiranosaurios jóvenes se alimentaban
de los mejores trozos de presas, más pequeñas.
Los restos, extraordinariamente conservados, de un joven tiranosaurio de la especie Gorgosaurus
elibratus revelaron los restos de lo que fue su última comida.
El hallazgo se hizo en 2009, y fue durante la limpieza en 2010 cuando se descubrieron
los huesos de los dedos pequeños de la presa asomando entre las costillas del tiranosaurio,
añadieron los investigadores.
Los fósiles hallados en la cavidad corporal del Gorgosaurus se correspondían con dinosaurios
jóvenes de otra especie, el Gorgosaurus había arrancado las patas traseras de dos
dinosaurios parecidos a loros, llamados Caegnagnatidos, antes de morir.
Los únicos huesos ingeridos eran de las patas traseras de sus presas, las cuales contenían
mucho músculo, el equivalente a los muslos y contramuslos de las aves de corral.
El joven tiranosaurio parece haber tenido preferencia por estas partes más carnosas,
la garrapata de Drácula, un chupasangre congelado en una pluma de dinosaurio.
Las garrapatas se ubican entre los ectoparásitos hematófagos, más prevalentes, pero sus hábitos
alimenticios y huéspedes en el pasado remoto han sido un tema de debate y especulación.
Existe una evidencia de 99 millones de años que muestra que las garrapatas duras y las
garrapatas de la nueva familia extinta, Deinocrot o Nidae, se alimentaban de sangre
de dinosaurios con plumas, no aviales o aviales, exceptuando las aves del grupo Corona.
Un estudio científico de finales del año 2017 presentó el registro fósil de un ectoparásito
asociado íntimamente con restos tegumentarios de su huésped, una garrapata dura enredada
en una pluma apenácea preservada en ámbar birmano, de aproximadamente 99 millones de
años de antigüedad.
Meraxes gigas, los carachadontosauridos, evolucionaron brazos diminutos independientemente del tiranosaurio
rehex.
Los tiranosaurios son el único grupo de dinosaurios carnívoros gigantes con brazos pequeños.
En 2022, expertos hicieron un descubrimiento de una nueva especie de dinosaurio, el Meraxes
gigas, cuyos brazos eran desproporcionadamente más cortos, como el tiranosaurio rehex.
La evidencia sugiere que ambas especies evolucionaron para tener brazos diminutos de forma
completamente independiente, precisando diversas funciones potenciales para estos
brazos cortos, como el apareamiento o el apoyo al movimiento.
Cabe aclarar que el tiranosaurio rehex no heredó del M. gigas, ni viceversa.
Los expertos creen que el tener brazos cortos fue clave para la supervivencia de ambas especies
en su tiempo.
En estudios previos se determinó que cuanto más grandes eran sus cabezas, más pequeños
eran sus brazos.
Los brazos pequeños no son la única característica desconcertante del M. gigas, pues sus pies
también tenían garras en forma de os, parecidas a las de los velociraptors.
También se descubrió que el cráneo de M. gigas estaba adornado con crestas, surcos,
protuberancias y pequeños cuernos.
Se cree que este aspecto era un atractivo para las parejas potenciales.
Joaquín raptor casali, un megaraptor que murió atragantado con un cocodrilo
En Argentina hay un espécimen de un misterioso grupo de dinosaurios llamados megaraptoranos,
que se conocían por sus cráneos alargados y sus garras enormes y muy poderosas.
El fósil encontrado medía aproximadamente 7 metros de largo.
A día de hoy no se sabe exactamente cómo cazaban, ni dónde se sitúan, en línea de
tiempo evolutiva, ya que los fósiles hallados están incompletos.
Los expertos dijeron haber encontrado parte de un cráneo, así como huesos de brazo,
pierna y cola, en la formación rocosa lago Colcoe Huapi, en la Patagonia.
A este nuevo miembro de los megaraptores lo llamaron Joaquín raptor casali.
Los investigadores creen que este dinosaurio vivió hace entre 66 y 77 millones de años,
cerca de la época de la extinción masiva de los dinosaurios.
Ahora bien, lo sorprendente del hallazgo es que, presionado contra sus mandíbulas,
estaba el hueso de la pata delantera de un antiguo pariente de los cocodrilos,
lo cual da pistas de la dieta de este animal, y si era el principal depredador en las húmedas
llanuras aluviales prehistóricas. Ichthyotitana cerbernensis,
un reptil marino de 25 metros encontrado por una niña de 11 años.
En una playa de Somerset, Justin y Ruben Reynolds, padre e hija,
encontraron en 2020 los restos fosilizados de una segunda mandíbula gigantesca,
de más de 2 metros de longitud, de una nueva especie de ictosaurio gigante,
un tipo de reptil marino prehistórico, cuya longitud se estima en unos 25 metros de largo.
Los Reynolds siguieron explorando la zona y hallaron más fragmentos fósiles.
Cuando el hallazgo llegó a las manos expertas del Dr. Dean Lomax,
éste contactó a Paul de la Salle, un experimentado coleccionista de fósiles,
que había encontrado la primera mandíbula gigante en mayo del año 2016 en Leekstock,
más al sur de la costa. Con el tiempo, sallaron más piezas pertenecientes a la segunda mandíbula
que encajaban a la perfección, como un rompecabezas de millones de años. El último
fragmento de hueso se recuperó en octubre de 2022. Los expertos revelaron que los huesos
de la mandíbula forman parte de una nueva especie de ictosaurio gigante, cuyo tamaño es equiparable
al de una ballena azul. El equipo ha denominado al nuevo género y especie Ichthyotitana severnensis,
que significa lagarto pez gigante del Severn. Hakellopterus renanae, un escorpión marino de
2.6 metros con pinzas del tamaño de un antebrazo. Los Eruptéridos terricótidos, escorpiones marinos,
antrópodos acuáticos gigantes con grandes pinzas, eran considerados superdepredadores.
Nuevos estudios revelan que sus pinzas eran más robustas y sólo las usaban para capturar presas.
Otros aprendices se encargaban de masticarlas. Estos escorpiones marinos eran antiguos
antrópodos acuáticos que vivieron mucho antes que los dinosaurios, hace entre 467 y 253 millones
de años. Entre estos se encuentran los Terricótidos, los cuales tenían grandes y temibles
garras de 46 centímetros, estimando su longitud total en 2,5 metros. Los vínculos evolutivos
de los Terricótidos han cambiado con relación a otros Eruptéridos. De hecho, hoy día se considera
que el antrópodo más grande jamás registrado, el Hakellopterus renanae, tiene una longitud
estimada de 2,6 metros de largo. Centrosaurus apertus, el primer cáncer
maligno confirmado en un dinosaurio. El hallazgo de un hueso deformado se ha convertido en el
primer ejemplo claro de un tumor maligno diagnosticado en un dinosaurio. Se trata
de un fragmento de Peroné que pertenecía a un Centrosaurus herbívoro con cuernos,
que vivió hace aproximadamente 76 millones de años en lo que actualmente es el Parque de los
Dinosaurios, en el sur de Alberta, Canadá. En principio, los expertos creían que la inusual
forma del hueso se debía a una fractura no sanada de forma correcta, pero un nuevo
estudio publicado en The Lancet Oncology hizo una comparación entre la estructura interna del fósil
y un tumor óseo de un paciente humano para así hacer el diagnóstico. La conclusión fue reveladora,
el dinosaurio padecía osteosarcoma, una enfermedad que causa tumores en el tejido
óseo inmaduro, muy frecuente en los huesos largos de la pierna. Cabe destacar que no es
la primera vez que los científicos han encontrado cáncer en restos fósiles. De hecho, en fósiles
de tiranosaurio Rex se han hallado tumores benignos, así como artritis en hadrosaurios,
con pico de pato y hasta un osteosarcoma en una tortuga de 240 millones de años.
Sin embargo, lo maravilloso de este estudio es que se convierte en el primero en confirmar
un diagnóstico de cáncer en dinosaurios a nivel celular.
Sparta Iboris, cachorros de león de las cavernas, congelados durante 28 mil y 43 mil años. En 2018
se descubrió un cachorro de león cavernario de casi 28 mil años de antigüedad, congelado en
el permafrost, siberiano. Está tan bien conservado que se le pueden distinguir todos y cada uno de
sus bigotes. De hecho, los investigadores afirman que esta cría a la que apodaron Sparta es quizás
el animal de la edad de hielo mejor conservado, y que se haya descubierto, perteneciente al
cuaternario. Sus dientes, piel y tejidos blandos se han mumificado por el hielo, incluso sus órganos
permanecen intactos. En los últimos años, los siberianos han extraído rinocerontes lanudos,
lobos, osos pardos, caballos, renos y bisontes del permafrost, y algunos de estos cadáveres
datan de hace 40 mil años. Un año antes de encontrar a Sparta cerca del río Semjueljak,
se halló los restos de otro león cavernario a tan solo 15 metros de distancia. Fue llamado
Boris y tenía daños ligeramente mayores, tal vez por el derrumbe de su cueva de permafrost. Aunque
aún se conservaba visiblemente intacto, aun cuando a ambos se les estima una edad de dos meses para
el momento de su muerte, se cree que Boris es aproximadamente 15 mil años mayor.
Homo floresiensis ya era un hobbit hace 700 mil años. Se estima que la evolución en el tamaño
de su cuerpo de lomo floresiensis se dio hace unos 700 mil años, en la Isla de Flores. Esta
especulación deriva de un descubrimiento de un hueso de extremidad adulta muy pequeño que ha
llevado a determinar por los expertos la evolución de esta especie y sus antepasados, sugiriendo que
el tamaño de sus cuerpos incluso era menor de lo que se creía anteriormente. Partiendo de la
longitud estimada del húmero, de entre 211 y 220 milímetros, los investigadores calcularon
la estatura de este homínido primitivo, que oscilaba entre los 103 y los 108 centímetros.
De acuerdo con esta estimación, la estatura es aproximadamente entre 6 y 13 centímetros
menor que la estimada de Homo floresiensis, un pequeño homínido que vivió hace unos 60 mil
años. El análisis microscópico digital del pequeño húmero pertenece a un adulto y es el
fósil humano más pequeño conocido en cuanto a su grosor y longitud reconstruida, dijo el
Dr. Van den Berghe, uno de los expertos. Cada diente, mandíbula y húmero perteneciente a al
menos dos individuos con los que se pueden establecer comparaciones es más pequeño que
los de Leamboa. Esto significa que el Homo floresiensis de hace 700 mil años era al menos
tan pequeño como, o incluso ligeramente más pequeño que, el Homo floresiensis de Leamboa,
de 60 mil años de antigüedad. El Homo floresiensis desaparece del registro fósil hace
unos 50 mil años, que es cuando los humanos modernos aparecieron por primera vez en él.
Canibalismo del Tiranosaurio Rex, 16 marcas de mordedura de su propia especie. El hallazgo de
un único hueso fosilizado del pie de apenas 10 centímetros de largo, datado de hace 68 millones
de años de antigüedad, ha revolucionado las hipótesis paleontológicas. Nuevos estudios
confirman que los tiranosaurios no solo eran unos depredadores inclementes, sino que también fueron
unos carroñeros oportunistas. Resulta que un estudiante halló 16 marcas de mordeduras en
un fósil, lo cual dejó en evidencia que estos dinosaurios no solo eran cazadores, sino que se
devoraban entre sí. La clave del hallazgo está en que en el hueso fosilizado del pie que perteneció
a un gran tiranosaurio, presentaba 16 marcas de mordedura distintas, sugiriendo que un tiranosaurio
más pequeño se alimentó de los restos de su pariente mucho mayor. Para el análisis se utilizó
técnicas de escaneo 3D para examinar el fósil con gran detalle, analizando la profundidad,
el ángulo y la ubicación precisa de cada marca de mordedura. Los expertos sentencian que el hueso
no muestra signos de curación después de que el dinosaurio más pequeño lo mordiera. Como las
marcas se encuentran en el pie, donde hay muy poca carne, esto sugiere que el dinosaurio estaba
limpiando los últimos restos de un cadáver antiguo. Peresetus Colossus, posiblemente el
animal más pesado que jamás haya existido. En 2023 se descubrió una ballena vacilosaurida
gigante del Eoceno del Perú, a la que llamaron Peresetus Colossus, cuyo hallazgo representó un
desafío con respecto a la proyección de su peso corporal, partiendo de reconstrucciones de éste
con los valores de las ballenas azules. Esto llevó a considerar que la masa esquelética estimada de
P. colossus se considerase superior a la de cualquier mamífero o vertebrado acuático conocido. Sin
embargo, Peresetus no superó la masa corporal de las ballenas azules actuales. Según las
suposiciones y los métodos de estimación, se proyectó que Peresetus pesaba entre 60 y 70
toneladas, si su longitud era de 17 metros. Al calcular estimaciones mayores, potencialmente
puede pesar entre 98 y 114 toneladas, si tiene una longitud de 20 metros, lo cual es mucho menor
que los registros directos de pesos de las ballenas azules. Talasotitan Atrox, un monstruo marino que
vomitaba otros monstruos marinos. Talasotitan Atrox es una especie de mosasaurio que surcó los
océanos del Cretácico hace 66 millones de años. Se convirtieron en un depredador marino dominante,
una categoría que hoy ocupa las orcas y los tuburones blancos. Los mosasaurios pertenecen
a la familia Mosasauridae, una familia de lagartos que se adaptó a la vida marina durante el periodo
Cretácico. El Talasotitan Atrox evolucionó para alimentarse de todos los demás reptiles marinos.
Tiene un gran cráneo que medía 1.4 metros de largo y crecía hasta alcanzar casi 9 metros de
longitud, el equivalente al tamaño de una orca. Aunque muchos mosasaurios tenían mandíbulas
largas y dientes delgados para atrapar peces, el Talasotitan Atrox tiene un hocico corto y ancho,
y dientes enormes y icónicos como los de una orca, lo que le permitía atrapar y despedazar presas
enormes. Estas características sugieren que era un superdepredador ubicado en la cima de la cadena
alimentaria. Los restos fosilizados del animal fueron hallados en los estratos fosfáticos de
la cuenca de Oulad Abdogna, Marruecos. Los expertos afirmaron, los dientes de Talasotitan Atrox suelen
estar rotos y desgastados. Esto sugiere que el mosasaurio gigante atacaba a otros reptiles marinos,
desgarrando, rompiendo y moliendo sus dientes mientras mordía sus huesos, y los destrozaba.
De hecho, los paleontólogos hallaron posibles restos de sus víctimas, grandes peces depredadores,
una tortuga marina, la cabeza de un plesosaurio de medio metro y las mandíbulas de al menos tres
especies distintas de otros mosasaurios más pequeños, las cuales fueron digeridas en el
estómago, pero sus huesos escupidos posteriormente. Los cráneos de Yunshiana tienen 1.77 millones de
años, reescribiendo la salida de África. Los fósiles más antiguos conocidos de Homo
erectus en Asia datan de entre 1.78 y 1.85 millones de años atrás. Fueron hallados en
Manisi, Georgia. Sin embargo, nuevas dataciones de cráneos fósiles procedentes del yacimiento
del Pleistoceno Temprano de Yunshiana, en China, sugieren que los primeros miembros
de Homo erectus habitaron en el este de Asia hace casi 1.77 millones de años, lo que ubica
la historia humana de la región más atrás, al menos 670 mil años, y refuerza la teoría
de una rápida dispersión fuera de África. Un nuevo estudio afirma que tres cráneos de
Homo erectus, desenterrados previamente en China, tienen casi 1.8 millones de años,
unos 600 mil años más antiguos de lo que se creía en principio, convirtiéndose los
cráneos de Yunshiana en la evidencia más antigua de los primeros parientes humanos
en Asia Oriental, según una investigación publicada en la revista Science Advances.
Espicomechus aferre, el anquilosaurio con espigas de casi un metro, soldadas a sus costillas.
En 2023 fue descubierto un anquilosaurio fósil en las montañas de Marruecos,
pero lo más perturbador es que estaba adornado con una de las armaduras más aterradoras jamás
vistas. Los estudios datan los restos del espicomechus aferre en el Jurásico Medio,
hace entre 174.7 y 161.5 millones de años. Los expertos que han analizado el hallazgo
creen que esa impresionante hilera de púas tiene una connotación íntima para atraer pareja,
por tanto, este dinosaurio demostraba con ellos ser una pareja atractiva y sana.
No obstante, los investigadores también sugieren que estas espículas podrían
haber tenido una función secundaria, defensiva. La más larga de las 10 espinas cervicales,
que se extendían a ambos lados del cuello, medía al menos 87 centímetros. Otras espinas
sobresalían de cada costilla y formaban parte del esqueleto. Se especula que el extremo de la cola
presentaba una estructura similar a una masa, una de las espinas afiladas descubiertas por los
investigadores. Medía unos 42 centímetros de largo, y era improbable que estuviera unida
a cualquier otra parte del cuerpo. Llana, la momia de mamut mejor
conservada del mundo, emergiendo del deshielo ruso. Científicos han descubierto una cría de mamut que
estuvo casi perfectamente conservada durante 130.000 años en el permafrost, ahora en proceso
de deshielo del este de Siberia. Fue un hallazgo excepcional por su estado de conservación. Varias
partes de su cuerpo, como la cabeza, tronco, orejas y boca, no tenían daños. La cría fue
apodada Llana por la cuenca del río Llana, donde fue hallada en el este de Siberia, en Rusia. El
mamut mide 1.2 metros de altura, pesa alrededor de 181 kilogramos y mide menos de 2 metros de largo.
El permafrost ruso se está descongelando por el cambio climático, y ha estado revelando
descubrimientos prehistóricos fascinantes. Esperamos que este video te haya sido útil,
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