Tu riñón podría estar enviándote señales de alerta. En este vídeo, descubrirás los síntomas iniciales de un riñón dañado o enfermo. ¿Notas fatiga constante? ¿Tus manos o pies están hinchados? ¿Tienes orina espumosa? Estos podrían ser signos de que algo no está bien. Pero no te preocupes, también te daré consejos esenciales sobre cómo cuidar tus riñones para prevenir y evitar problemas a largo plazo. ¡No esperes a que sea demasiado tarde! Conoce las señales, protege tus riñones y vive una vida más saludable.
CONTENIDOS:
0:00 Importancia del problema 0:15 Sospecha de riñón que falla 6:48 Síntomas de sospecha riñón dañado 12:39 Cuál es el tratamiento del caso 13:46 Cómo evitar el daño renal 17:36 Vídeo recomendado
★ Los vídeos de este canal son solo divulgativos. De ningún modo pretenden sustituir el consejo médico directo. Si tienes o crees tener alguna síntoma, signo o enfermedad descrito en estos vídeos, siempre debes consultar a tu médico de referencia. Nada puede sustituir la relación directa médico-paciente.
En ese momento, el médico sabe lo que le
pasa al paciente y lo triste es que podríamos haberlo evitado.
¿Qué síntomas y signos nos alertan de un daño en los riñones?
¿Cuáles son las posibles causas
que podemos hacer para evitarlo o para prevenir este daño?
Esta es una información muy importante que puede salvar vidas.
Compártela.
Para explicarlo, pondré el ejemplo de Juan,
que tiene 58 años, vive en una pequeña ciudad y en
los últimos meses ha empezado a notar unos cambios extraños en su cuerpo.
Cada día, cuando se levanta al despertar,
nota mucha fatiga y esta fatiga y cansancio no va disminuyendo
durante el día ni conforme va haciendo actividades, sino que sigue cansado.
Y esto le pasa durante meses.
Y no solo eso, sino que sus manos y sus pies en los últimos meses nota que se van
hinchando cada vez más y esto empieza a darle problemas a la hora de desplazarse.
Le cuesta ponerse los zapatos.
Antes iba a trabajar y volvía en media
hora para ir y media hora para volver, pero ahora cada vez tiene más dificultades
por esta hinchazón que tiene en los pies y esta sensación de pesadez.
Su esposa le insiste que tiene que ir
al médico para que vean qué es lo que le está pasando, para que le digan qué le
pasa y qué se puede hacer para solucionar este problema.
Y él no quiere hasta que llega un momento
en el que se preocupa porque cada vez que va al baño a orinar nota que esta
orina es muy espumosa, más espumosa de lo que era habitual.
Piensa que quizás sea por algún tipo
de detergente o de producto, pero no hay nada que haya cambiado
a la hora de limpiar los baños y esto empieza a preocuparle.
Al final, decide pedir cita para el médico y acude con su esposa.
Cuando acude a la consulta con su médico
acompañado de su esposa, le explica los síntomas.
Le dice que ha tenido esta sensación de fatiga durante meses con la hinchazón
de pies y de manos que se pueden ver a simple vista y también le explica
que está preocupado porque ha empezado a tener espuma en la orina.
El médico le pregunta si tiene alguna enfermedad, si está tomando algún
tratamiento, si tiene alguna alergia, las preguntas de rutina,
pero el paciente niega todo, dice que no le pasa nada especial,
aparte de lo que le está pasando en los últimos meses y que no está tomando
ninguna medicación ni tiene alergias ni nada de nada.
Entonces, el médico empieza a revisar el historial en el ordenador y ve que hay
una anotación de hace años, unos siete u ocho años,
en la que pone que el paciente tiene una diabetes mellitus tipo 2,
pero se le puso un tratamiento, pero no ha habido ningún tipo de seguimiento.
Le pregunta al paciente y dice: "Bueno, sí,
sí, es que yo antes de vivir en esta ciudad, vivía en otra ciudad,
allí me diagnosticaron de una diabetes, decían que tenía diabetes tipo
2, y lo que pasa es que vine aquí y ya no me he controlado.
Sólo vine una vez porque tenía un catarro".
Que es lo que constaba en la la historia, le pusieron un tratamiento,
le dijeron que hiciera los controles de la diabetes, pero nunca más acudió.
Resulta que en la localidad original en
la que el médico le diagnosticó por síntomas que tenía o por una revisión
rutinaria que tenía una diabetes mellitus tipo 2, le pusieron un tratamiento en
forma de dieta, una alimentación adecuada para este tipo
de diabetes, y también le pusieron un tratamiento.
El problema es que le costó mucho adaptarse al régimen de alimentación.
Intentaron varias aproximaciones, pero le gustaba mucho.
No se adhería a ese tratamiento, no le iba bien y tampoco
tomaba con regularidad el tratamiento en forma de medicación.
Y al final decidió dejarlo todo.
Cuando vino a esta nueva ciudad, lo que hizo fue
acudir solo una vez porque se encontraba mal por un catarro, pero les dijo que sí,
que tenía esta diabetes mellitus tipo 2, pero no hizo ningún seguimiento.
En ese momento, el médico sabe lo que le
pasa al paciente y lo triste es que podríamos haberlo evitado.
La sospecha es un daño en los riñones por culpa de una diabetes mal controlada.
Pero esto habrá que confirmarlo.
Para eso habrá que hacer una exploración y después pedir una analítica.
En la exploración encuentra que tiene poco
de sobrepeso, pesa 92 kilos, que para la estatura que tiene
es sobrepeso, y la presión arterial es de 160/95
milímetros de mercurio, que es una presión alta.
Le pregunta si se había mirado la presión arterial en algún momento y dice que sí,
que hace 12 años se la encontraba un poquito alta, pero que no ha tomado
ningún tipo de tratamiento antihipertensivo.
Y le dice que ha tenido una especie
de dolor de cabeza muy suave en los últimos dos años,
pero que no le había dado ninguna importancia y que tampoco lo había
comentado porque le parecía que era algo normal.
La frecuencia cardíaca es 85 latidos por minuto.
El médico le pide un electrocardiograma
y salen algunas pequeñas alteraciones que podrían explicarse por
una hipertensión arterial, es decir, una presión en las arterias elevada
durante tiempo, que eso también puede dañar el riñón.
Y le pide una analítica y lo que sale es que tiene la glucosa en ayunas
220 miligramos decilitro, es decir, claramente bastante alta.
La hemoglobina glicosilada 9,5 por ciento, que también es bastante alto.
Esto lo que nos dice es cómo ha estado de media en los últimos tres meses el
azúcar en la sangre, es decir, muy mal controlado, como era de esperar si
llevaba 12 años sin preocuparse por el tema.
Y después, la creatinina sérica, es decir,
en la sangre, sale 2,8 miligramos decilitro,
que también es claramente alta y esto nos indica un posible daño renal.
También en la orina sale microalbuminuria,
unos 320 miligramos en 24 horas,
que estos son las proteínas que salen en la orina, que salen elevadas,
y esto explica también el que esta orina empieza a tener más espuma de lo normal.
¿Cuál es el diagnóstico en este caso?
Un nefropatía diabética e hipertensiva.
Esto significa nefropatía, daño en los riñones,
y diabética e hipertensiva significa que está causado por una diabetes mal
controlada, es decir, por tener niveles de azúcar en la sangre
elevados durante mucho tiempo y que no han sido controlados con el tratamiento.
Y es hipertensiva porque también este paciente tenía una hipertensión arterial,
es decir, una presión arterial elevada durante tiempo,
durante varios años seguramente, y que tampoco se ha controlado.
Y esto también acaba dañando en el riñón.
¿Cuáles son los síntomas y signos que nos
hacen pensar que hay un daño en los riñones?
Utilizaremos este caso para explicarlo
y después también utilizaré el caso para explicar el tratamiento
y las recomendaciones para prevenir este tipo de situación.
Juan explica tres síntomas principales.
Uno es la fatiga que se prolonga durante todo el día.
El otro es la hinchazón en los pies, en las piernas también y en las manos.
Y el otro es la orina con espuma.
Estos son tres síntomas que se pueden presentar.
Cuantos más síntomas haya,
más posibilidades hay de que pueda ser que haya una afectación renal.
La fatiga, ¿por qué es?
Es porque se acumulan toxinas,
ya que la función del riñón es eliminar líquidos, mantener el equilibrio dentro
del organismo, de sales minerales y también el eliminar toxinas.
Entonces, este acúmulo de toxinas
y también la disminución de la eritropoyetina,
porque también tiene una función hormonal de producir eritropoyetina,
que lo que hace es aumentar la cantidad de glóbulos rojos en la sangre.
Esto, si disminuye, disminuirá los glóbulos rojos,
disminuye entonces el aporte de oxígeno, porque los glóbulos rojos tienen
hemoglobina que llega oxígeno, disminuye el aporte al cerebro o
a los tejidos en general, y esto hará que tengamos una sensación de cansancio.
Es decir, esta mezcla de acúmulo de toxinas y de una posible anemia
incipiente contribuye a la sensación de cansancio y de fatiga.
Después, el hinchazón en las manos, en los pies, sobre todo en las piernas,
incluso en la cara, sobre todo si se asocia
con problemas cardíacos o respiratorios, esta hinchazón se deduce de la función
que tiene el riñón de eliminar líquidos a través de la orina.
Esto se acumula en el organismo y cuesta eliminarlo,
se va acumulando y entonces puede dar estos edemas o esta hinchazón.
Una consecuencia más grave puede ser
que este acúmulo de líquidos sea cada vez mayor, el corazón no pueda bombearlo
suficientemente bien y se acumule en pulmón y empecemos a tener
una dificultad respiratoria. Primero a esfuerzos y después cada vez más en reposo.
Pero esto ya sería en un caso en el que vaya avanzando esta afectación del riñón.
Después tenemos el problema de la orina.
Puede haber cambios en la orina, que uno puede ser la orina espumosa
por acúmulo de proteínas, que en este caso,
en la analítica de la orina, podríamos ver que se daba esta situación.
Después, también podría haber otros síntomas como orinar más de lo normal,
con mayor frecuencia, el orinar mucha menos cantidad o con
una orina más oscura, incluso eliminar sangre por la orina,
puede ser que no se vea directamente, pero sí en una analítica.
Después puede haber otros cambios, como por ejemplo, que orines varias veces
por la noche, que aquí habrá que valorar según la edad del paciente si son
problemas de la próstata o del corazón o del pulmón que contribuyan a esto.
Pero hay que tener en mente que podría ser un problema renal.
También puede tener una sensación
de frialdad de las extremidades, sobre todo si hay una situación de anemia.
Como hemos comentado antes, un síntoma podría ser esta sensación
de frialdad, incluso cuando los demás tienen calor.
Otros síntomas que pueden aparecer son las náuseas por el acúmulo de toxinas
que se producen en la sangre y a veces también los vómitos.
Si esto progresa,
quedará lugar a una disminución del apetito e incluso una pérdida de peso.
A veces también las personas se quejan
de un mal sabor de boca, un sabor metálico que coman menos,
que tengan también menos apetito y eso contribuye a que disminuyan de peso.
Y otras veces también dicen que tienen
un aliento como a pescado podrido o a un aliento extraño.
Y todo esto, tanto el mal sabor de boca
como el mal aliento, se deben a un acúmulo de toxinas porque el
riñón no puede eliminarlas, como la de urea u otros productos de desecho.
También se puede acumular esto en la piel y dar picazón por la piel de todo
el cuerpo y también incluso un cambio de coloración que se vuelva a la piel
de un color más como pajizo o más amarillento.
Un síntoma que también puede ser típico es la dificultad para concentrarse o
problemas de memoria debido a este acúmulo de toxinas que se produce en la sangre.
Entonces, aquí hay que ir con cuidado y no confundirlo con síntomas de demencia.
Por eso siempre hay que pedir una analítica para valorar
si hay anemia, cómo está el riñón y hacer una valoración global del paciente.
Otras situaciones que pueden haber es de hipertensión arterial,
que en este caso se daba la situación de encontrar una presión arterial bastante
elevada y que seguramente llevaba años con ella.
Esto puede contribuir que empiece
a dañarse el riñón y sea un círculo vicioso que a la vez el daño
en los vasos sanguíneos o el daño que provoca el diabetes en el riñón
hace que aumente más todavía a la presión arterial y esto empeore.
Y otra situación que se puede dar, a veces hay quien se queja de dolor lumbar
o dolor en la parte baja de la espalda, pero quizá no sea esto tan frecuente.
Y otras personas se quejan también
de calambres musculares, sobre todo por las noches,
y esto se debe a los cambios o desequilibrios en las sales minerales
del cuerpo, debido a que el riñón no las puede manejar bien.
El problema de este tipo de problemas en
el riñón es que normalmente es algo progresivo,
es silencioso y que cuando da síntomas ya el daño empieza a estar hecho.
¿Cuál es el tratamiento?
En el caso de Juan, como es natural, hay que hacer un control estricto
de la glucosa en sangre, del azúcar en la sangre y también de la presión arterial.
Ha de seguir un estilo de vida saludable
y se le recomienda una dieta adaptada a su diabetes, pero además que tenga un nivel
bajo de proteínas y también de sodio para controlar también el daño renal.
También se le pauta una medicación antidiabética
y se le insisten que tiene que ser estricto en el tratamiento
y también una medicación antihipertensiva que sirva también para proteger el riñón.
Además, se hace un seguimiento mensual de
la diabetes, de la glucosa en sangre y también de la función del riñón.
Y se le insiste en que es muy importante
seguir el tratamiento y los controles para evitar que esto progrese y acabemos mal.
En este caso, el paciente hace los controles correspondientes, sigue los tratamientos
y consigue mejorar la sintomatología y conservar bien su función renal.
¿Cómo podemos prevenir el daño renal en cuanto a alimentación?
Lo que metemos por la boca.
En primer lugar, la hidratación.
El beber suficiente agua y que sea agua.
Cuidado si ya tienes una insuficiencia renal, porque a veces se ha de limitar
la cantidad de agua porque no puede procesarla bien el riñón.
Pero en condiciones normales es importante estar bien hidratados.
En cuanto a alimentos, las verduras y las frutas en general
que sean variadas porque son ricas en antioxidantes y sirven para proteger.
Que esta comida no lleve un exceso de sal porque hace trabajar también más al riñón.
Procurar que los azúcares refinados no
estén presentes, intentar evitarlos en lo posible.
Y en general, los alimentos ultra procesados,
los refrescos también que están muy azucarados, hay que evitarlos porque,
por ejemplo, los alimentos ultra procesados,
en la mayoría de ellos hay azúcares refinados que se añaden y también grasas
de tipo trans y grasas saturadas y además les meten sal.
O sea, que todo lo malo.
Entonces, tendrán muy buen sabor, estarán muy buenos de palatabilidad,
pero son malos para el organismo en general y para el riñón en particular.
Después, la actividad física.
El ejercicio físico, que esto nos va bien ya no solo para
ayudar a controlar el peso, sino también para bajar la presión
arterial y también para que aumente la sensibilidad a la insulina.
Es decir, para que la insulina haga más efecto
y consigamos controlar mejor los niveles de azúcar, que esto es lo que se le
recomienda también a Juan para que consiga controlar.
Después, también eliminar hábitos tóxicos, eliminar el tabaco, porque esto contribuye
a que empeore todo, y también eliminar el alcohol,
porque también contribuye al daño en el organismo general y en riñón también.
Después, hay que ir con cuidado con
un tipo de medicamentos que son los antiinflamatorios no esteroideos,
los AINE, como por ejemplo, el ibuprofeno, el diclofenaco,
el naproxeno, el piroxicam,... Hay muchos de este tipo.
El problema es que van bien para el dolor cuando hay una inflamación;
pero si en lugar de consumirlos de forma puntual, empiezas a consumirlo con mucha
frecuencia, te calmará el dolor,
pero contribuye a que aumente la presión arterial y daña el riñón directamente.
O sea, que con estos antiinflamatorios hay que ir con cuidado.
Por supuesto, será muy importante controlar
las enfermedades, si es que las tienes, que puedan dañar el riñón.
Las causas más frecuentes son, en primer lugar, la diabetes.
La diabetes mellitus tipo 1 y tipo 2, ambas, y la hipertensión arterial.
Si estas dos no se controlan bien, acaban dañando el riñón.
Después, ya puede ser por infecciones renales de repetición,
que tengas infecciones de orina que suben al riñón y esto pase con frecuencia,
enfermedades autoinmunes, obstrucciones del aparato urinario,
que puede ser por piedras en el riñón, puede ser por enfermedades que se llaman
glomerulonefritis, por enfermedades que cursan con muchos
quistes en el riñón, consumo excesivo de alcohol,
infecciones graves, golpes o traumatismos en el riñón.
En fin, hay multitud de enfermedades que pueden ser también
enfermedades vasculares, de obstrucciones.
Aparte de poder tener un infarto en el corazón o
en el cerebro, también podría afectar al riñón.
O sea, también existe esta posibilidad.
Entonces, hay que controlar los factores
de riesgo, que ya los hemos comentado, ya he comentado lo que hay que hacer
del estilo de vida, pero también hay que controlar estas
enfermedades, como en el caso de Juan, que tendría que haber controlado su
diabetes y después su hipertensión arterial.
Es importante seguir un control y hacerse responsable de la propia salud.
Te dejo aquí otro vídeo sobre hábitos que pueden dañar el riñón y cómo evitarlo.
Muchas gracias. Un abrazo.
Cuídate y nos vemos el próximo vídeo.