Iba atravesando en moto el famoso Paso de Cortés cuando de repente tres personas aparecen en medio del camino y provocan sin querer algo inesperado 😮 ⬇ ⬇ ⬇ ⬇ ⬇ ⬇ ⬇ ⬇ ⬇ ⬇ ⬇ ⬇ ⬇ ⬇ ⬇ ⬇
📣 MÚSICA EN ESTE VÍDEO ➳ Alonso del Río - Viejo tambor (Eskatos remix) ➳ Biomigrant & La Payara - ¿Por qué? ➳ Biomigrant & Spec - La hermandad ➳ Gamma Skies - My place ➳ Cumbia Connection - Ya nada pasará ➳ El Equipo del Norte - Bolero bonito ➳ Makaruja - Viejo tambor
—Por donde va el camino de los postes de luz... —¿Sí?
—Ese es el camino que va hacia Puebla.
Siendo así... ¡Vamos hacia Puebla!
Lo importante no es la meta, es el camino. Buscar la esencia desde la experiencia,
ese es el destino. Aprender, crecer, ser uno mismo, saber que no hay mejor ciencia
que la inercia de los instintos.
Pero el instinto es distinto cuando viajas confiando en programados mecanismos.
¡Primer plano y no lo esquiva, eh! ¡No lo esquiva! ¡Espero no haberlo roto!
¡Pff! ¡Ahí está! Vamos a a usar el palo para dos cosas, para levantar la moto y para rescatar el dron.
Vamos primero a por el dron, que es más urgente.
Primer vuelo, ¿eh? Con lo bien que venía...
¡Que es nuevo el dron! El aparente esquivador de obstáculos no funciona muy bien.
A ver si me ayudan los que vienen ahí detrás a levantar la moto.
—¿Qué tal? —¡Hola!
—¿Te ayudo? —¡Por favor!
—Déjame aparcar ahí adelante y te ayudo. —¡Genial, hermano! ¡Gracias!
Como me van a ayudar, no voy a necesitar el palo para esto.
Pero me ha venido muy bien para rescatar al dron.
¡Una...!
—¿De dónde son ustedes? —Yo soy de Cuba y ellos de Brasil y México.
—¡Bueno! Una buena combinación, ¿no? —¡Sí!
—¿Y tú? —De un pueblo del sur de España.
—¿Y qué tal? ¿Haciendo turismo por aquí? —Sí, estoy yendo hacia Puebla
y estaba esperando a ver si se despeja el tiempo.
—Sí, estaba feo el tiempo. —Pero parece ser que no mejora.
—No, va a estar así otros tres días más.
La buena noticia es que no he roto el dron, y además he conseguido unos amigos
y la visita a una cascada. Así que... ¡No hay mal que por bien no venga!
Pero sí, tengo que tener mucho cuidado. Realmente lo he hecho muchas veces
y normalmente no pasaba nada, salvo aquel día la última vez.
Y ahora parece ser que ha vuelto a suceder... Pues nada... Tendré que abstenerme a este tipo de planos.
¿Qué le vamos a hacer? Hay males peores.
—¡Me adelanto, chicos!
Aquellos chicos me propusieron ir a una cascada de la que les habían hablado.
Ya era tarde, pero como iba con ellos pensé que no habría problemas si se hacia de noche.
Entonces, me adelanté para poder rodar con mayor seguridad sin imaginar lo que pasaría después.
Esto para bajar va a estar resbaloso, ¿eh? ¡Tiene mal aspecto!
Hacia arriba bien, pero hacia abajo va a ser horrible. Creo que debería darme la vuelta.
Eso fue lo que hicieron los chicos del camino, ver lo mal que estaba, mirar la hora,
y decidir que lo más prudente sería regresar.
Creo que me voy a dar la vuelta. ¿O lo intento y luego bajo como pueda?
Ya que he llegado, ya que no voy a ver el volcán... Por lo menos miro esto, ¿no?
Yo quiero que mi mayor capital sean las experiencias.
Que lo que viva a lo largo de mi existencia constituya mi mayor patrimonio.
Y también quiero por favor, salir de aquí. Luego a la vuelta va a estar oscuro.
¡Uf! ¡Esto está en pésimo estado! Pero vamos a llegar.
Vamos a llegar porque estamos ya casi. Bueno, encontramos signo de civilización.
Pero esto no sé si está muy habitado.
—¿Qué tal? ¿Cómo estás? —Regular.
—¿Regular? —Más o menos.
—¿Por qué? ¿Qué le pasa? —No, nada. Gracias a Dios estamos bien.
—¡Ah! Como me dijiste regular... —Es que hace frío.
—Sí, hace frío. Es verdad que hace frío.
Y es que estábamos a gran altura y hacía muy mal tiempo.
Sin embargo, eso no era lo que me preocupaba, ya que haber ido a ver la cascada,
haría que me cayera la noche encima en medio del camino.
No sé a dónde ha ido el mexicano, el cubano y la brasileña
pero yo creo que han visto el camino y se han dado la vuelta.
La cascada no merecía tanto la pena y me está pasando justo lo que no quería,
que se me va a hacer de noche por estos caminos hasta llegar al alojamiento.
Tengo 19 minutos, voy a llegar de noche pero confío en mi buena estrella.
Hemos salvado el dron. A ver si salvamos también la integridad física.
Tengo las pulsaciones un poco aceleradas porque sería la primera vez que se me hiciera
de noche en México. Algo que todo el mundo me ha recomendado que no haga es rodar de noche en México.
Saca tus mejores destrezas, no te caigas y llega al lugar previsto.
Sí, se han ido seguro porque aquí es donde me separé de ellos y les entiendo porque
no iban a llegar. No iban a llegar a tiempo. Esta es la vía principal y me quedan 17 minutos.
Si me apuro un poco llego con los últimos rayos de luz. El chico mexicano que iba en el coche me dijo:
"De la parte del estado de México hasta aquí es muy seguro porque están los federales arriba.
Cuando entras en la parte de Puebla, se pone un poco más inquietante, picante, impredecible".
Es parte de la emoción adjunta a este tipo de moto aventuras.
Si no se me hubiese estrellado el dron, no me habría pasado porque tenía el tiempo calculado.
Pero bueno, así ha tenido que ser. No nos vamos a lamentar ahora,
simplemente concentración y hacia adelante. Otras veces no Agustín,
pero cuando tú quieres, manejas bastante bien. Hay buenas roderas por aquí de la lluvia
pero estoy a trece minutos de llegar a un lugar seguro, que espero que esté abierto.
Que a lo mejor solo abre los fines de semana, como hoy es lunes...
¡No es miedo lo que siento, eh! Siento emoción porque la aventura se pone
en modo aventura real. El miedo aparece cuando la situación ya es casi incontrolable.
No es aconsejable manejar con miedo, es el peor aliado. Con emoción funciona,
con miedo no. Así que... ¡Uf, cómo está esto! ¡Cómo está esto! Bueno...
Un poco destrozado, pero otra vez es como si el agua quisiera ser escultora y esculpe, da forma a la tierra.
Porque plana es como muy aburrida, ¿no? ¡Toma! ¡Toma! ¡Cómo la moldea!
Menos mal que ya he pedido el permiso pertinente para estar en este territorio.
Ya me he comunicado con los espíritus del lugar y he dicho:
Yo no vengo con las mismas intenciones que mi paisano Hernán Cortés, solemnemente solicito
poder transitar en paz por este territorio. Aquí hay como una especie de bar,
no sería mal lugar para quedarse y dejar de avanzar.
A ver si hay alguien... ¡Sería lo idóneo!
Lo idóneo sería que hubiera alguien.
—¡Buenas noches! ¿Cómo le va? —Bien, bien.
—¿Tiene cabañas? —Sí, tengo cabañas.
—¡Ah, bien! Es que se me hizo de noche y creo que es mejor idea si me quedo aquí.
—Esto... La cabaña está ahí. Ahora voy.
—¡Voy!
Hemos llegado a destino, no es el que pensaba pero me sirve.
Ahora voy a ayudar a Chema a preparar la cena. ¿Qué os parece?
¡Maravilloso! Dice que no está seguro de cómo se hace la trucha y le he dicho:
"No te preocupes, yo te ayudo, Chema. Aquí he venido para ayudarte".
—¿Qué oficio tienes? A parte de vender droga y todo eso. —¡Yo no vendo droga, Chema!
—¿No? —¿Por qué pensarías que vendo droga?
—A parte de eso, ¿qué haces? —Bien mirado podría decirte que vendo droga del buen vivir.
La única droga a la que soy adicto es la moto aventura...
—¿Sí? —Y ahora mismo estoy bastante colocado.
—No me salen muy bien pero voy a hacer el esfuerzo esta noche.
—Chema, lo que está hecho con cariño y con esfuerzo suele ir a buen lugar.
—¿Y tú a qué te dedicas, Chema? —Yo ahora mismo estoy trabajando con los patrones
pero yo en mi casa vendo pizzas, hamburguesas, patatas, alitas de pollo...
—¿Además de vender droga, no? —Sí, eso es.
—No, no es cierto. —Yo soy de un pueblo pequeño de España.
—¿Sí? —Y llevo unos años por América dando vueltas.
—¿Cuántos años tienes tú, Chema? —Pocos, pero ya no quiero que pasen los años.
—El tiempo pasa queramos o no queramos. —Si te das cuenta cuando eres jóven,
se tiene la capacidad de ir para allá y para acá pero no tiene uno la experiencia.
Y cuando vas aprendiendo la experiencia, vas perdiendo el tiempo, y ya cuando tienes
la experiencia ya no tienes la fuerza...
—Cuando se tiene la juventud, se tiene el tiempo pero no el dinero.
Cuando se tiene el tiempo, me estoy liando...
Cuando se tiene la juventud, se tiene el tiempo pero no el dinero.
Cuando se tiene el dinero, se tiene el tiempo, no, no se tiene el tiempo.
Cuando se tiene el dinero, no se tiene el tiempo ni se tiene la juventud,
y cuando se tiene el tiempo, no me acuerdo cómo era...
Ya te mandaré un whatsapp...
—¿Está buena, eh?
Que se estrellara el dron provocó todo esto. Este no era el lugar en el que me iba a quedar
pero cada vez veía más claro que el destino ya estaba escrito.
—Dicen que a esto se le llama el empapelado. No sé por qué lo llaman así pero...
—Porque se empapela. —¿Sí, verdad?
Aunque era el segundo día de trabajo de Chema, la verdad es que le quedó muy bien
la trucha empapelada, la cual devoré al calor de un fuego que ardería hasta el amanecer.
El Popocatépetl, también conocido como Don Goyo, es con 5400 metros de altura, el segundo volcán más
alto de México. Lamentablemente, lo único que pude ver fue la columna de humo que lleva emanando
varios meses. Sin embargo, Chema me recordó qué es lo importante:
—Que la vida es bonita. A esta vida venimos los ganadores. Así la ves, pero de esta moto va a salir una nueva.
Tengo unas ganas... que para qué contarte.
Mi sueño es llegar un poco más arriba. Bueno, más arriba del Popocatépetl no.
Pero un poco más arriba.
—Ahí a lo mejor te falta el aire, ¿eh?
—Todo es siempre por una razón, no siempre se tiene lo que uno quiere.
—Así es, Chema. Es cierto. —Sí.
—O taco o quesadilla. —Quesadilla.
—Las dos cosas no se pueden tener. —Sí.
—O arroz o pollo. —Pollo, ¿no?
¿Arroz o pollo? ¿Taco o quesadilla? ¿Sol o niebla?
Me voy a comer la quesadilla, espero que haya un poco de pollo,
y lo que estoy segurísimo de que va a haber es la enorme niebla que me va a impedir
ver y filmar, pues los volcanes Popocatépetl y Iztaccíhuatl. En fin, esto es lo que hay.
Lo hemos intentado, he madrugado, no ha sido posible, ¿qué le vamos a hacer?
Hace un día precioso, la niebla es nuestra amiga exportadora de agua, esas nubes no me caen mal.
Preferiría que hoy en concreto no hubiesen estado. Pero bueno, han estado, ¿qué le vamos a hacer?
Emprendo la ruta hacia un lugar llamado Malinalco en busca de un señor que ojalá me hable
de la impecabilidad. ¡A ver qué pasa! A ver si somos somos impecables o no somos impecables. ¡Vámonos!
—Bueno, querido Chema, ha sido un placer conocerte, que vaya bien tu tercer día
de trabajo y todos los subsiguientes.
—Todos los que vengan van a ser buenos. —¡Muchísimas gracias por toda la ayuda!
Y convéncete de que eres un gran cocinero, estaba todo muy rico. ¡Hasta que el camino nos encuentre!
—¡Suerte! —¡Hasta luego!
Una vez más todo pasa por algo y Chema es un ser fantástico.
Me ha encantado conocerlo. Y mira, pues no he visto ni un volcán ni el otro,
pero al fin y al cabo lo que busco son personas, y la persona la encontré. Así que, con el camino bañado
no solo por la lluvia nocturna, sino también por las cenizas... Es que claro, la moto ha amanecido
muy sucia y digo: "Qué raro, ¿ha llovido con barro?" Y no, claro, es la ceniza del volcán.
Filemón está muy sucio, está como si tuviese lepra o algo así. ¡Qué maravilla!
Estoy feliz porque una de las cosas que trato de conseguir a través de esta medicina llamada viajar en moto,
es deshacerme de la expectativa. Pues sí, quería verlos, pero si no se da, no se da.
¡Es que no puedo hacer más! He desayunado unas quesadillas riquísimas con un café,
un zumo de naranja, una papaya con miel y granola... ¡Ya estoy bendecido!
Buscaré fotos del volcán y os las compartiré. Así lo interpreto, razones para volver.
Hay una frase que decía Chema todo el tiempo: "Quién sabe por qué no se ve el volcán,
quién sabe por qué el camino está embarrado, quién sabe por qué..." Porque ha llovido,
esa sí se puede responder. Pues nada familia, me dirijo a un pueblo llamado Malinalco.
Está un poco lejos, la verdad, como a cuatro horas de aquí. Pero es que hace muchos años vi el vídeo
de una persona de ahí y me encantó lo que decía, que siempre hay que comprobar
si se camina lo que se habla. Y espero que sí, porque habla precisamente de la impecabilidad.
La impecabilidad en el sentido de cómo hacer, decir o ser de la manera más impecable posible.
Cómo afinar tanto nuestra acción, nuestra palabra, nuestro pensamiento con el objetivo de caminar mejor
y ser mejores personas. La impecabilidad es uno de mis objetivos de vida. Ojalá que cuando llegue a
la barca de Caronte, Caronte me pregunte, "¿Del uno al diez cómo eres de impecable?"
Como la verdad es que siempre voy a ser un poco guarro, pues: "Caronte, nueve,
Porque siempre un poco de guarrería le da vida a uno".
Para seguir teniendo el objetivo de poder seguir mejorando, porque es que si no,
es el Nirvana y suele pasar que cuando se alcanza el Nirvana, te vas, te vas al Cosmos,
vuelves a la Fuente. Entonces, yo de momento no quiero alcanzar el Nirvana porque quiero seguir estando.
Quiero seguir teniendo cosas que trabajar, mejorar y poder caminar hacia el desarrollo de uno mismo.
Así que sí familia, estén preparados para las preguntas de Caronte porque se las hará.
Caronte formulará varias preguntas, el cómo ustedes respondan determinará cuánto hayan trabajado
en la manera de vivir, en ese gran arte llamado saber vivir. Sepamos vivir, sepamos vivir, ¡sepamos vivir!
¡Practiquemos ese arte, familia! El arte del saber vivir, el mayor arte de todos. ¡Vámonos!
Para mí saber vivir está íntimamente relacionado con el buen vivir, un concepto que en quechua
se llama "Sumak Kawsay". El buen vivir significa pensar bien, sentir bien para hacer el bien
con el objetivo de conseguir armonía con la comunidad, la familia, la naturaleza y el cosmos.
La aplicación masiva de este consejo indígena, estoy seguro de que cambiaría el mundo.
Tras hacer el famoso paso de Cortés, el cual les recomiendo mucho se vean o no se vean
los volcanes, me dirigía a Malinalco, un pueblo mágico del Estado de México donde encontraría
tanto esencia como experiencia.
Yo pensando que iba a ser un día tranquilo... Pues no. Ha estado lloviendo fuerte.
Qué paisaje, ¿no? Es que mirad, ese árbol aquí solitario esperando a ser visitado.
¡Hola señor árbol! Creo y ojalá me equivoque que me va a llover todo el día.
Me voy a poner a buen remojo.
—¡Buenos días!
¡Bienvenidos a Malinalco! Donde se adora a Malinalxóchitl.
Tal y como algunos yacimientos arqueológicos atestiguan, este lugar fue poblado
por civilizaciones precolombinas. Y allí, con la civilización del hoy día,
me quedaría en la casa del amigo de un amigo llamado Zabdiel.
¡Ya lo estoy encontrando! Poco a poco lo estoy encontrando.
—¿Qué tal, amigo? ¿Cómo estás? —Muy bien, ¿y tú?
—Todo bien. Un gusto conocerte. —¡Igualmente! ¡Bienvenido!
Pues por aquí nos estamos introduciendo en el barrio San Martín, que según me ha contado
Zabdiel es como el barrio de la gente más oriunda de Malinalco. Y por aquí está el señor Mesa.
—Muchas cosas que se calificaban de brujería, no eran brujería exactamente, ¿no?
—Todo lo que para gente de conocimiento es ciencia, para gente ignorante es magia o religión.
Bruja o brujo viene de "brújula", el que guía. Igual que mago viene de "magister", un maestro.
Todo está trastocado hacia el lado del infierno y del diablo.
Si alguien busca la definición de Dios, es el todo, y yo soy Dios.
Yo soy parte de ese todo, y tú también, y él también, no puedes negarlo.
Y si lo niegan es que no se conocen. Aprendiendo a saber y a sentir, que es lo máximo.
Porque si no sabes sentir, todo lo que sepas no te sirve de nada.
—O sea, ¿la sabiduría es el saber sentir? —Exactamente.
—¿Dónde estamos, querido? —En la plaza de mi pueblo.
La plaza está en el pueblo. El pueblo en un estado. El estado en un continente y el continente
en el planeta que todo esto ha gestado.
—Pase señorita, que la voy a atender.
Si Dios está en todo, el todo está en el todo. Y dentro de ese todo, buscaba algo particular,
no solo un delicioso plato de mole, ni por una antigua iglesia pasear,
buscaba el personaje que sin saberlo hasta Malinalco me hizo viajar.
Después de visitar la plaza del mercado, voy en busca de la persona que estaba buscando.
Malinalco me está encantando. Yo creo que es como Tepoztlán hace diez o quince años.
Preserva bastante autenticidad y por suerte todavía no se ha comercializado en exceso.
Estoy feliz de haber venido aquí. Y sé que ahora me espera una buena
conversación con Martín el constructor. Tiene toda la pinta de que es aquí.
—¡Hola! ¡Buenas! —¿Qué tal?
—¿Qué tal? ¿Cómo estás? —Contento.
—¡Un gusto conocerle! —¡Igualmente!
A las afueras de Malinalco hay una persona que lleva tallando y esculpiendo la montaña casi treinta años.
Haciendo de la roca su casa, su obra y su legado.
—Está esculpido en la roca viva. Aquí se ven los pincelazos, mira.
Para estar más adentro del corazón del monte, en contacto directo con la esencia de la Tierra.
Es conocido como "Martín el constructor", guardián de la cultura de sus ancestros
y artista obcecado con una misión:
Que quien visite el lugar, beba del conocimiento de la visión.
—El colibrí representa el ánimo invencible y la voluntad inquebrantable.
Su órgano interno más grande es el corazón, es más corazón que cuerpo.
Luego hiberna cuarenta días, muere y vuelve a la vida. Rompen la inercia y la gravedad, vuelan a donde quieren.
¡Ah, ya replegó sus alas!
Somos herederos legítimos de culturas milenarias y por eso hago todo esto.
A las futuras generaciones les va a servir porque son referentes culturales y espirituales.
Y en eso, en esa búsqueda andamos todos, ¿no? De poder entender, de estar bien, de reconciliarnos
con el mundo, con la vida o con nosotros mismos. Y entonces, hago todo esto, y la verdad es que no
me cuesta trabajo, lo hago con mucho gusto. Termino cansado pero contento al final del día.
Y mira la panorámica, la belleza, las nubes, la vegetación, las flores, la vida que nos abraza, hay que llenarse
de vida, hay que contagiarse, hay que intoxicarse de vida para preservar la memoria ancestral.
¡Mira!
—Sabes que es normal que te llamen loco, ¿no? —¡Ah, sí! Pero llegar a loco no es fácil,
no cualquiera llega. Hay muchos dementes y muchos idiotas. Pero locos hay pocos.
—El loco es más libre que ningún otro. Se atreve a ser. —Si eso es ser loco, entonces lo soy.
La entrevista completa de Martín la encontrareis en mi canal de YouTube
bajo el nombre de "La Tribu Tolteca". Se la recomiendo mucho, ya que charlar con él
fue como dialogar con el Espíritu de la montaña. De la montaña de este y de otros mundos.
—¿Y cómo no voy a cantar si tengo todo para ser feliz? Tengo a la Luna y tengo al Sol. Tengo energía y tengo calor.
Y a la montaña para compartir.
Y tu persona que está aquí.
—¿Qué sueñas? —Lo que vivo. He aprendido a ser el sueño y el soñador.
Y vivo esto, la vida. Por eso me gusta la poesía, porque la poesía hay que vivirla.
Se vive y se sueña. Y calla lo que digo, y sueña lo que olvido.
Y es un decir que es un hacer.
Y cuando dices, ¿es real? Se disipa.
Pero aquí estamos, viviéndola, por ratos, por instantes,
por momentos, la belleza. La belleza encarnada en todas las cosas, en nosotros mismos.
¡Que viva la vida y que vivas tú!