Cada día es un viaje y el viaje en sí mismo es el hogar. Estos días ese hogar se llama Baja California, lugar que recorreré en moto de abajo a arriba buscando el néctar del tal viajar; buscando, en definitiva, algo que conocer pa' podértelo contar.
📣 MÚSICA EN ESTE VÍDEO ➳ Kabusa Oriental Choir - Soso ➳ Mooveka - Busy day ahead ➳ Dan Zeitune - Bartokani ➳ Amit Sagie - Peace kingdom ➳ Eagles - Hotel California (reggae cover) ➳ Kabusa Oriental Choir - Soweto ➳ The North - Stand my ground ➳ Jimit - Baila ➳ Kadir Demir - Ebb and flow ➳ Obed Calixto - Lo merecido ➳ Ikoliks - Honey for nothing ➳ Joulik - Beshena ➳ Ikoliks - The western wind ➳ Oliver Michael - Witness
Cada día es un viaje y el viaje en sí mismo es el hogar.
Estos días ese hogar se llama Baja California, lugar que recorreré de abajo a arriba
buscando el néctar del tal viajar; buscando, en definitiva,
algo que conocer para podértelo contar.
Abandono el lugar en el que he pernoctado. Acampando por primera vez toda mi travesía
por México, y no sé si escucháis ese sonido pero tengo que ir a un taller a solucionarlo.
Creo que es el balero de la rueda delantera. Pongo dirección a Cabo San José
y de ahí la idea es llegar hoy a un pueblo llamado Todos Santos.
Estoy muy contento. He dormido genial.
—¡Hasta luego!
¿Sabéis qué? Que después de todo lo que he pasado, me lo merezco. ¡Vámonos!
Esto la verdad es que es una auténtica maravilla. El plato fuerte hay que intentar en la medida
de lo posible dejarlo para el final. Y hablo de la Baja California y de todo lo demás,
pero no puedo adelantar acontecimientos del futuro. Ahora mismo estamos en un absoluto y radical presente
con ocasional arena que nos sorprende en el momento más inesperado.
Recomendación: Aquí sí o sí, aunque sean caminos anchos, si lo vais a hacer en moto, venid con un buen taco gordo.
Lo vais a disfrutar mucho más y es que es el neumático que hay que llevar para este tipo de terreno tan arenoso.
En realidad, si miráis bien el mapa de la Baja California es muy grande.
Desde donde estoy creo que son casi 2000 km hasta la frontera. "¿Por qué has estado tanto tiempo en México?"
"¿Por qué no sales de ahí?" Porque esto es gigante y es un país que realmente quería conocer.
Aunque me parece que se necesita una vida vida para conocerlo, en un año me puedo llevar
una ligera idea de lo que es México, pero conocerlo bien profundo, no.
Eso requiere mucho más.
Una cosa es visitar y otra muy distinta es conocer.
Conocer requiere tiempo, hablar con la gente, empaparse de sus pensares y sus sentires
hasta llegar a entender. El resultado de conocer es el conocimiento, el de entender, el entendimiento.
Conocerse para entender y entenderse para conocer, dos herramientas imprescindibles del buen viajar.
¡Qué maravilla! ¡Apoteósico! ¡Apoteósico el chirrido también!
Baja California, lo mejor de lo mejor.
—Hola, tengo un problema y es que creo que el balero de la rueda delantera está mal
porque a baja velocidad me hace un chirrido desagradable.
—¿Qué ha pasado, maestro? —Básicamente pasa que le falta una pieza,
probablemente en el anterior cambio de llantas, no le pusieron el separador.
Hicieron un ajuste sin esta pieza y por eso tu llanta venía bailando
y también peligrando mucho porque es probable que se pudiera soltar.
Básicamente, sería eso, cambiarla y a seguirla dando.
Continuamos la aventura por la Baja California de una pieza y con todas las piezas.
—O sea, ¿por cómo tengo la moto crees que he comido hongos?
—Es que yo soy buen... —¿Observador?
—Pues cuando yo comía hongos, me pegaba como a Jim Morrison.
Me iba para arriba del cerro...
—El lagarto del desierto. —Sí.
—Un placer, mi hermano.
Retomamos la terracería, un poco arenosa, un poco engañosa.
Porque un metro es firme y el siguiente ya no. Hay que prestar mucha atención.
Vamos a subir ahí arriba a la montaña. Estoy en busca y captura de unas
buenas vistas del mar desde lo alto.
Pues está esto un poco arenoso, ¿eh? Espero que solo sea este tramo... ¡Uy, uy, uy!
¡Está muy mal esto! ¡Me voy a enterrar, eh! Me voy a enterrar...
Para llegar a Todos Santos, mi amigo Otón me pasó una ruta alterna digna de recorrer.
Hay muchísima arena. ¡Vamos, que se puede! Si vamos arriba a la montaña, no puede ser todo así.
Lo suyo es seguir el carril. Es que hay mucha arena, ¿eh?
¡Oh! ¡Madre mía! Parece esto una colchoneta. ¡Vamos! ¡Vamos, que se puede!
¡Eh, eh! ¡Madre mía! Uy, no quiero cabrearla.
Es que hay aquí unas cuantas vacas en el camino y no quisiera ser envestido.
¡Uy, uy, uy! Se estarán preguntando: "¿Pero qué haces por aquí, muchacho?"
"¿Te has dado cuenta que esto no es para ti?" A esto le hace falta que le hagan el colado, el famoso colado.
Hace falta que lo apelmacen un poco. O un riego. El problema aquí es que por lo visto no llueve mucho...
Esta ruta pasa por Ejido, La Candelaria. Y es que hay una cosa que creo que
no he contado en todo el viaje de México. En México, hasta donde sé,
hay dos modos de propiedad, puedes tener el título de propiedad normal y corriente,
y el ejido. Gran parte del país operaba así. De hecho muchos de los extranjeros que compran
en México, nunca obtienen un título de propiedad. ¡Wow! ¡Pero qué bonito!
Yo lo siento, en otro momento os explico lo del ejido. Ahora lo que he elegido es admirar estas montañas.
Una cosa es mirar y otra muy distinta admirar.
Mirar mira cualquiera, mientras que admirar solo lo hace quien reconoce verdadera belleza en lo que ve.
"Se vende gasolina, agua, refrescos y algo más. Pase usted". ¿Pasamos? Vamos a pasar.
A ver si nos venden un Electrolit.
Creo que la tienda está bastante cerrada. Pues nada, continuamos la ruta entonces.
Por aquí. La mayoría de la gente recorre la Baja California por la costa,
solo algunos aventureros la recorremos por el interior. Y el interior, déjenme decirles,
que es pura montaña, la Baja California es muy montañosa. En el imaginario colectivo se asocia a surf, kayaking,
deportes de agua, ¿no? Y una de las razones por las que estoy cogiendo esta ruta es porque me
daba muchísima curiosidad saber qué hay dentro, qué hay en el interior y esto es lo que hay.
Con mucho cuidado que esto está peligroso. Arena suelta hacia abajo. ¡Uy, uy, uy! ¡Uy, uy, uy!
Mirad, este es el primer chorro de agua que veo en toda la Baja California.
Un bien escaso, el agua. Me pregunto cuándo comenzarán las guerras del agua o si ya han comenzado
y se llaman de otra manera. Matancitas a la derecha, La Trinidad a la izquierda...
Matancitas, para allá. Esto está ya que no puede más.
A ver si llega a Tijuana. Muy recomendable esta ruta si queréis recorrer el interior de la Baja California.
Eso sí, aunque parezca fácil, creedme que esto no es para muy novatos.
Es muy traicionera esta ruta. Muy traicionera para moto.
No sé si se ve bien en la cámara de la rueda pero aunque tenga taco extremo, resbala todo el tiempo.
Y me estoy encontrando bastante arena en subida y en bajada. Cuidado para quien venga, ¿vale?
También recomiendo, si la vais a hacer en solitario aviséis a alguien en origen y a alguien más o menos
en destino, que os tengan monitoreados, ya sea con dispositivo satelital
o simplemente bajo la modalidad de reportarse al llegar.
Que es lo que voy a hacer yo cuando llegue, reportarme, así al menos alguien sabe en qué ruta
exactamente estás y aumentas la salvaguarda de tu persona,. Se me va a caer el teléfono en cualquier momento.
Es que arena en subida... Es que pocas veces me encuentro esto.
Completamente suelta en subida. A ver... ¡Uf! A punto de caer he estado.
Creo que han estado haciendo obras por aquí y está a medio hacer.
¡Ay, ay, ay! ¡Se me cayó el teléfono! Si es que lo vi venir, lo vi venir...
Lo que no sé es dónde se me ha caído. No ha podido ser muy lejos,
ha tenido que ser más o menos por aquí. ¿Dónde habrá sido? ¡Ah, no! ¡Que está aquí abajo!
¡A dónde ha ido a dar! Mirad dónde se ha caído. Ahora ya sí se cayó, ¿no? ¿Dónde está?
Si lo estaba viendo yo desde aquí. ¡Aquí! Se me ha roto esta pestaña
y ya tengo encargada la nueva en Tijuana. Hasta entonces creo que me va a pasar esto más veces.
¡Que todo sea esto!
¿Qué ven tus ojos de orco, Agustín? El océano Pacífico.
Ya van unas cuantas veces que a él he llegado en motocicleta en distintos países y en distintas circunstancias.
Y siempre me gusta porque como la propia palabra indica, en el océano Pacífico encuentro paz.
Así que continúo ruta y me dirijo a Todos Santos. Todos santos menos uno, ¡vámonos!
A propósito de orcos, se me ha ocurrido una tontería muy grande y hasta yo dudo de si debo
compartirla en cámara porque es una tontería gigante.
Si en la Tierra media los orcos traficaran con sustancias ilícitas, ¿serían narco-orcos?
Están los uruk-hai, los nazgules y los narco-orcos.
Yo os lo he dicho, es una tontería muy grande. Pero es que de repente me he imaginado
a un narco-orco llevando sustancias de Mordor a la Comarca... ¡Ay, mejor me callo ya!
¡Concéntrate! ¡Mira lo que se viene! ¡Uy! Si J. R. R. Tolkien viviera e hiciera una nueva entrega
de la saga, ¿sería un reflejo muy interesante de cómo funcionan las cosas en el mundo, ¿no?
Porque el narco-orco viene de una región más desfavorecida donde se experimenta la violencia
con asiduidad y el consumidor final es el elfo blanco de ojos azules al que le va bien,
que encima es inmortal. Son los elfos de Rivendel. Van a tope, buenas raves arman ahí.
Bienvenidos a Todos Santos.
—¿Cómo estás? ¿Todo bien? —Bien, bien, ¿y usted, caballero?
—También por suerte, —¿Con quién tengo el gusto de hablar?
—Agustín, mi hermano. —¡Agustín, bienvenido a Todos Santos!
—¡Un placer! ¿Hasta qué hora vas a estar aquí para comprarte luego un coco?
—Ahora ya me estoy queriendo ir pero si quiere, lléveselo.
—Es que no tengo cómo meterlo. —Aparque la moto y disfruta ahora y te vas hidratado.
—¡Hágale, hágale, hágale! —¿Estamos?
—Estamos. —¡Dale!
Es que tengo un imán para los personajes. Esto es llegar y besar el Santo.
—Está fuerte usted, ¿eh? —Muy fuerte, caballero. ¡Demasiado!
—¡Demasiado fuerte!
—Yo me llamo Sergio Núñez pero mejor conocido como "La famosa palmera" aquí en Todos Santos.
—¿Eres el palmeras de Todos Santos? —Así es, caballero.
—¿Por qué? Bueno, esto te delata un poco, ¿no? —Sí, o sea, por poco vendo la palmera y todo.
—¿A ti qué te ha enseñado la vida? —¿Por qué no me preguntas qué le enseño a la vida?
—Pues yo no más me dedico a vivir, a trabajar, a ayudar a los demás, hago un bien sin ver a quién.
Yo sé perfectamente bien que soy una adrenalina para la gente.
Si tenemos problemas tenemos que dejarlos en casa, la gente no es culpable de nuestro problema.
Al mal tiempo, buena cara, ¿verdad? Pero por lo prono hay que ser feliz,
hoy, mañana y siempre, sin temor al que dirán.
Tengo el radar de personajes bien afilado. Pero bien afilado.
La aventura no se termina, no se termina. Aquí se supone que hay un hostal.
—¿Hola? —¡Buenas!
—¿Qué tal? ¿Todo bien? —Si, bien, ¿y tú?
—También, soy el que ha llamado por teléfono. ¡Qué bonito lo tenéis!
¡Qué bonito está!
Una de las anécdotas de Todos Santos es que este es supuestamente el Hotel California
que inspiró la canción famosa del grupo Eagles.
Sin embargo, es mentira.
—¡Te vi! —¡Estoy grabando!
¡Es mentira!
—Dicen que es una leyenda urbana, ¿verdad? —¿Lo del hotel?
—¿No es el hotel, no? —No, de hecho aquí vivía un chino.
—¿Un chino? —Un chino.
Les dijeron a los creadores que si conocían este hotel y dijeron que no tenían ni idea.
—O sea, se lo inventaron para hacer dinero. —Sí.
Mirad, ese chico de ahí delante me recuerda a mí porque mi primer viaje en moto de la vida lo hice
con un backpack a la espalda.
—¡Hasta luego!
Fue un trayecto de Madrid a Barcelona, Barcelona a Ibiza, Ibiza a Barcelona y Barcelona a Madrid.
Era muy novato pero recuerdo una felicidad inconmensurable.
Aquel día algo me dijo: "Esto es para mí". Tenía 25 años y un esguince en mi tobillo derecho.
Pero eran mis vacaciones, así me las había programado y así las iba a hacer. ¡Y mira dónde estoy hoy!
¡Mira dónde estoy hoy!
Pregúntate si lo que estás haciendo hoy te acerca al lugar en el que quieres estar mañana.
Pregúntate si el inicio del camino se encuentra más en uno que en el camino en sí.
El Sol se despide un día más pero me ha prometido que mañana volverá. Eso me ha dicho.
¡Hasta luego, Taita Inti!
Estamos a apenas dos kilómetros de llegar de nuevo al mar de Cortés, porque algo muy peculiar que tiene
la Baja California es que vas de un lado para otro, ahora Pacífico, ahora mar de Cortés, ahora Pacífico otra vez.
Vámonos de nuevo para el mar de Cortés haciendo zig zags por el territorio,
haciendo ping pong con los mares.
Aquel día hice noche en Loreto, pueblo donde en 1697 se estableció la primera misión
jesuita de toda la Baja California. Allí, tras encomendarme, seguí.
Qué raro, parece que hay un control militar unos cuarenta minutos después de Loreto.
A ver qué nos cuentan.
—¡Hola! ¡Buenas! ¿Qué tal? ¿Todo bien?
—Todo bien. —¿Esto está haciendo radiografías a todo el que pasa?
Para evitar tener que sacar toda la ropa y todas las cosas, ¿no?
—¡Hola! ¡Buenas! ¿Qué tal? ¿Todo bien?
—¿De dónde viene? —Vengo de Loreto. Voy hacia... ¿Adelante? ¡Gracias!
—¡Adiós!
¡Pues menos mal que no llevo nada extraño! Es la única carretera que hay hacia esa zona.
Por eso me imagino que hay una alta probabilidad de que alguien quiera pasar cosas.
Pero bueno, será por caminos. Carretera solo hay una pero bastantes caminos.
41 grados me está marcando la moto, es lo que tienen los desiertos,
que hace calor, sin embargo, son los cactus más impresionantes
que he visto en mi vida. Los llaman cirios, como los cirios de las velas de las iglesias.
¡Pero qué absoluta maravilla! Me dijeron que a partir de Loreto
la cosa se ponía mejor y mejor... ¡Y es cierto!
Ahora mismo me siento como Félix Rodríguez de la Fuente, siglo XXI.
Hay algo ahí, he visto como una aleta revolcarse contra algo. ¡A la caza del tiburón con dron!
¡Seguimos! ¡Que no está el horno para bollos! ¡Qué calor hace, amigo!
La Baja California es principalmente visitada por los turistas por el ecoturismo,
por avistamiento de ballena azul, gris, jorobada, horcas, tiburones, delfines, mantarrayas y un sin fin
porque a las ballenas especialmente les encanta venir aquí a aparearse, pero claro,
tienen unas partes bajas gigantes. No sé si habéis visto alguna vez un vídeo de cómo
se aparea una ballena, sueltan miles y miles de litros de semen de una vez.
Y es que alguno de vosotros lo sabréis, pero el animal más grande que jamás ha existido
sigue existiendo, y es la ballena azul. No ha habido nada más grande en la historia,
ningún dinosaurio, ni nada de nada más grande que la ballena azul. ¡Ojalá algún día la vea!
Y por aquí me han dicho que hay una playa muy bonita llamada El Requesón.
La gente pone su tienda de campaña, su sombrilla en el agua.
¡Ah! Tiene la particularidad que gozan de dos orillas. Vista la playa de El Requesón...
¡Uy! ¡Qué mal! No podíamos dejar de de caernos, ¿no?
—¿Me ayudas a levantarla? Estaba suelta la arena y se me fue la rueda.
—¿Qué tal? ¿Cómo estás?
—¿Os ayudo a levantarla? —Pues entre los tres será más fácil.
¿Qué tal? ¿Cómo estás? ¿Todo bien?
¡Una, dos y tres! ¡Muchas gracias, señores!
Que sigan disfrutando de su refresco. ¡Hasta luego! ¡Muchas gracias!
Por aquí hay un montón de playas. Vamos a ver un par más.
Esta de aquí es la playa del Burro, es decir, la mía...
La playa de los Cocos, con un coco ahí se estaría muy bien.
¡Qué calor, amigos! ¡43 grados me marca! 43 grados nada más y nada menos, señores y señoras,
las partes bajas derretidas... Y lo mejor de aquí me han dicho que es esta playa.
Aquí se puede acampar, a mí es que me ha pillado muy temprano, si no, me quedaba.
Playa Santispac, esta es muy famosa.
A pesar de ser un gran desierto, en la Baja California se encuentran
algunos oasis como este de Mulegé.
Este es el río de Mulegé, el primer río con agua que veo en toda la Baja California,
razón por la cual hay vida. El agua dulce trae vida.
Casi una hora después llegué a Santa Rosalía, un pueblo mágico de origen minero.
En la Baja California creo que hay tres o cuatro, Loreto, Todos Santos y Santa Rosalía,
que es este. Me imagino que tuvo un pasado boyante por la minería a juzgar por estas
construcciones abandonadas que veo.
Como siempre les digo: Yo cuento lo que me encuentro,
lo bonito si es bonito y lo feo si es feo. A las afueras de Santa Rosalía tocó algo de los segundo.
Os voy a enseñar la cara B de la Baja California. ¡Ay, Dios mío! ¡Un quemadero de basura gigante!
—¿Por qué queman la basura? —Porque es la manera más fácil de deshacerse de ella.
Excavan, ponen una membrana y después lo entierran, pero muchos municipios para
librarse de lo que hacen es esto, simplemente son tiraderos a cielo abierto
y lo queman para que se vaya desechando. Pero obviamente eso...
—Contamina mucho, ¿no? —Claro, pero ellos son juez y parte, ¿quién los va a penalizar?
Si ellos son el mismo gobierno.
Mientras filmaba con el dron, apareció alguien que seguía el proyecto
y además de contestarme preguntas sobre la basura, me advirtió de que tuviera cuidado más arriba.
—Por el océano Pacífico hay varios poblados como Rosario, San Quintín, Camalú, Colonet...
Dicen que por las noches no es muy seguro.
Se nota que nos acercamos un poco al norte por todas las advertencias que de nuevo la gente te da.
—El detalle es que si te vas por el lado del golfo que es por San Felipe, es muy solitario, o sea,
ahí casi no hay poblados, hoy me tocó ver dos cadáveres a un lado de de la carretera.
Muchas personas dicen: "A mí nunca me ha pasado nada, pero otros han visto muchas más cosas".
Y sí, hubo un caso muy sonado que no quería comentar y es de dos australianos y un estadounidense que
por desgracia los mataron y los tiraron a un hueco. Se cree que que fueron ejecutados
por haber visto algo que no debían o por haber hecho algo que no debían.
La otra versión de la historia es que les quisieron robar la camioneta y se resistieron. Historias de México.
Tratando de centrarme en las positivas y en las buenas, que en la Baja California
son la mayoría pero las otras no desaparecen. Esa es la realidad, así que esperemos no grabar donde
no se deba para continuar sanos y salvos hasta Alaska. ¡Vamos allá!
—¿Será México seguro algún día? —¡Uf! Eso quiero pero lo dudo,
cada vez estamos peor. Lamentablemente, cada vez estamos peor.
Mirad este cartel, eh. Tijuana 871 kilómetros. ¡No me queda nada!
Bueno, bueno, bueno. ¡Bienvenidos a San Ignacio! Me han dicho que es otro oasis en el desierto.
Es impresionante, allá donde hay agua dulce prospera la vida de este modo.
El pueblo de San Ignacio, que es al que estoy llegando, Me han dicho que es impresionantemente bello.
A ver, otro checkpoint. Pues hay bastantes en la Baja California, pensaba que eran menos.
He encontrado dos del ejército con este y uno de la Guardia Nacional.
Bueno, está bien que haya controles. Eso es bueno.
—¡Hola! ¡Buenas! —¡Hola! ¿Qué tal?
—Muy bien, ¿y usted? —Muy bien, ¿para dónde va?
—Hacia Guerrero Negro. —Vale, adelante.
—¡Muchas gracias!
—¡Hasta luego! —¿De dónde vienes?
—De España.
Hay gente muy simpática en el camino. En esas montañas de allí hay pictogramas
no solo precolombinos, sino seguramente también de antes de la época de Jesucristo.
A mí no me da tiempo ir pero ahí están. Son bien grandes.
En la época prehispánica en la Baja California había tres grupos tribales,
los pericúes al sur, los guaycuras en el medio y los cochimíes en el norte.
De los tres, solo los últimos sobrevivieron. Al igual que intentaría hacerlo yo
a la ruta más desafiante de todo mi trayecto por la Baja California, la cual me llevaría desde
Vizcaíno a Bahía de Los Ángeles recorriendo uno de los tramos del famoso Rally Baja 1000.
Por aquí comienza la ruta que me ha pasado Otón. Voy bastante mal de tiempo,
para no perder las buenas costumbres. Calculo hacerla a oscuras unos cuarenta minutos
salvo que me vaya muy bien en la conducción y no me detenga a grabar más de la cuenta.
Es que no es que lo haga queriendo, de verdad. Vas grabando en el día, te vas parando,
y pues al pasan estas cosas. Lo bueno es que es una zona segura.
El destino final es Bahía de los Ángeles y solicito e imploro la ayuda de todos los ángeles de la guarda.
Lo llevo haciendo bastante, desde que salí de mi casa en 2017.
Pero en México están haciendo turno doble. Mis ángeles están deseando irse de vacaciones.
Voy a 120 kilómetros por hora por aquí, cuidado, eh.
Según me dijo Otón, esta es una de las rutas del famoso Rally la Baja 1000.
La verdad es que es muy buen camino Sobre todo si vas con tiempo para disfrutarlo.
De alguna manera es como si estuviera ahora en una competición solo que compito contra el tiempo.
Hay una iglesia aquí, pues voy a aprovechar para encomendarme. ¡Madre mía!
Aquí sí hay civilización. En realidad, ahora que lo pienso competimos contra el tiempo
toda la vida, solo que a veces como ahora, se manifiesta de una manera más clara
y contundente, pero en realidad desde que nacemos estamos compitiendo contra el tiempo.
Y tengo una mala noticia, amigos, el tiempo siempre gana.
Y tengo una segunda noticia, amigos, el tiempo es una ilusión, no existe.
Ya me lo decía Arturo, viene de los griegos, Cronos, que se comía a sus hijos.
SoyTribu rally 1000. ¡Qué bonito está esto! ¡Gracias, Otón!
Creo que es de las veces que más rápido estoy yendo en tierra en mi vida.
Si no me parara a grabar, hasta habría llegado con luz.
Pero si no me parara a grabar, no tendría sentido que estuviera aquí.
Y aunque alguno que otro critique, pero en realidad os gusta verlo, ¿eh?
Sí, sí, que yo lo sé.
Y también sé que las prisas no son buenas, y aún así con ellas iba.
Para evitar que me cayera la noche, y para lograr llegar a tiempo.
Pero también porque estaba sintiendo emociones fuertes, de esas que te animan a seguir dando gas
para estirarlas un poco más, para que continúe bombeando
esa adrenalina que te hace sentir muy vivo.
Sé que parezco profesional, pero no lo soy. Solamente estoy concentrado.
A ver, algunas cosas sé, está claro, algo he ido aprendiendo. ¡Uy!
Es que llevo la moto muy baja y le dio el cubre cárter
Pero eso está hecho de hierro del bueno. ¡Qué bonito! ¡Estoy muy feliz!
Os digo una cosa, los mejores momentos no se graban y también son muy difíciles de transmitir.
Aquello que os llegue de esto, multiplicarlo por diez.
Daros cuenta que estoy aquí solo, haciéndose de noche en una ruta del Rally Baja 1000
con la adrenalina sintiéndome muy vivo, despertando el ser, cumpliendo el sueño.
Que no se te olvide, Agustín, estás cumpliendo el sueño y mira qué manera de cumplirlo.
¡Dios Santo, qué bonito! Esta es la recompensa. La buena recompensa.
¡Qué preciosidad!
Este campo de cirios bañados por los últimos rayos de sol incrementó mis
ganas de correr. Era como si el camino confabulado con el cielo me estuviera
enviando señales de que sí, de que le apretara, de que esta vez podía.
No puedo explicar lo que estoy sintiendo ahora mismo, una sensación inenarrable.
Un poco de arena, pero esos tacos buenos me salvan. Que nada ni nadie nos quite nunca las ganas
de estar vivos, de hacer con nuestro tiempo lo que queremos, somos magas y magos,
creadores de nuestra realidad. Una hora y diez minutos para llegar a destino. ¡Vamos, que se puede!
Placer ir a 100 por esta carretera dejando que la moto baile y rezando para no caerme.
Aquí si me pasa algo, hasta mañana nadie me podría socorrer, pero bueno,
confío en mis posibilidades. Estoy entregado a mi destino.
Eso es así. Una de las razones por las que puedo ir tan rápido es porque modifiqué
los clips de la suspensión.
Pero suele suceder que cuando vas por encima de tus posibilidades y algo altera la situación
hay suspense más que suspensión. Pues fliparte de noche en medio del desierto
no es sino síntoma de ser muy cabezota.
Ya cada vez va oscureciendo más.
Creo que no le queda mucho.
¡Ah!
¡Oh! ¡Madre mía!
¡Agh! ¡Agh!
¡Agh! ¡Vaya golpe me he metido!
¡Agh!