¿Y si el EVEREST NO es la MONTAÑA MÁS ALTA del MUNDO?

¿Y si?
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2 Visualizaciones de video·11 oct 2024
El monte Everest es la montaña más alta del mundo, o al menos eso nos han dicho siempre.
Pero no es tan sencillo como parece, ya que hay varias montañas que le disputan el título.
Y es que todo depende de lo que se entienda por montaña más alta.
Si ahora estás confuso, te entiendo.
El monte Everest mide 8.848 metros.
Si hubiese otra montaña más alta, sería tan sencillo como tener un número de metros
mayor a los del Everest.
Y es precisamente ahí donde entra nuestro primer competidor, Mauna Kea, una montaña
volcánica ubicada en la isla de mayor tamaño de Hawái, en Estados Unidos.
Al tratar de medir una montaña, está claro que la medición final es su pico más alto.
Pero, ¿desde dónde empiezas a contar?
La medición inicial debe ser en su parte más baja.
Si desciendes desde lo más alto del Everest hasta llegar abajo del todo, nos da esos 8.848
metros.
Y si haces lo mismo desde el pico del Mauna Kea hasta abajo del todo, da una altura total
de unos 10.200 metros.
Pero, ¿cómo puede ser?
Al igual que Uniceberg, la mayor parte de Mauna Kea se encuentra sumergida bajo el agua,
en concreto unos 6.000 metros, quedando tan solo unos 4.200 metros por encima de la superficie
del mar.
Por eso la respuesta a cuál es la montaña más alta del mundo dependerá de a quién
le preguntes.
Porque la altura real de Mauna Kea son 10.200 metros, haya mar o no, esa es la montaña
en sí.
La presencia de agua alrededor es irrelevante, ya que no cambia la altura total de la montaña.
Si una persona pequeña se sube a la silla, esto no la convierte en más alta que una
de estatura normal.
De hecho, si buscas en la página de los recortines, ellos indican que la montaña más alta del
mundo es el Mauna Kea.
Quizás lo correcto sería decir que el Everest es la montaña más elevada de la Tierra en
cuanto a altitud, ¿no?
En el sentido de la más alejada del centro del planeta, o la más cercana al espacio
exterior, aquel lugar donde estés más cerca de las estrellas.
Pero es aquí donde entra el segundo contrincante, el Chimborazo.
De hecho, hace 500 años ya se consideraba a esta montaña como la más alta del mundo,
con sus 6.263 metros, desde el siglo XVI hasta principios del siglo XIX.
Pero poco a poco los europeos fueron explorando cada vez más sitios en Asia, hasta que descubrieron
a principios del siglo XIX que Nanda Devi era la montaña más alta del mundo, con 7.817
metros.
Pero poco le duraría el honor, pues los geógrafos y exploradores de la época comenzaron a utilizar
métodos de triangulación para medir la altitud de las montañas, y en 1808 calcularon que
Daulagiri en Nepal tenía 8.167 metros.
En 1847 se descubrió que Kanchenjunga, entre Nepal e India, medía 8.586 metros.
Unos años más tarde, el K2 sería proclamado como la montaña más alta del mundo, con
sus 8.611 metros.
Y finalmente, en 1856, el monte Everest tomaría el trono, con sus 8.848 metros, y así se
quedó la cosa más o menos.
Porque como ya hemos visto, el Chimborazo es uno de los dos contrincantes del monte
Everest.
Pero, ¿por qué motivo en concreto?
Como sabrás, la Tierra no es una esfera perfecta, sino que está un poco más abultada en el
ecuador debido a la fuerza centrífuga creada por la rotación constante del planeta.
Esto provoca que los puntos cercanos al ecuador estén más alejados del centro de la Tierra
en comparación con los que están cerca de los polos.
Y es ahora cuando situamos a nuestros dos oponentes, el Chimborazo en Ecuador y el Everest
en la cordillera del Himalaya.
La cima del Chimborazo se sitúa a 6.384,4 kilómetros del centro de la Tierra, y el
monte Everest, por su parte, se encuentra a 6.382,3 kilómetros.
Es decir, que el Chimborazo está 2 kilómetros más cerca de las estrellas que el Everest,
debido a su posición tan cercana a la línea del ecuador.
Pero, ¿y si reformulamos la pregunta?
¿Cuál es la montaña más grande del mundo?
Si dejamos de lado la altura y nos enfocamos en el volumen o en la superficie, la respuesta
cambia por completo, ya que entra en juego nuestro próximo contrincante, Mauna Loa,
el vecino gordito de Mauna Kea.
Con una altura de 4.169 metros, Mauna Loa puede parecer pequeño en comparación con
el Everest, pero no te dejes engañar.
La base del Everest ocupa tan solo unos 515 kilómetros cuadrados, y el Mauna Loa cubre
una impresionante superficie de 5.200 kilómetros cuadrados, es decir, 10 veces mayor.
Para ponerlo en perspectiva con ciudades, Buenos Aires ocupa unos 200 kilómetros cuadrados,
Madrid unos 600 kilómetros cuadrados, Ciudad de México unos 1.500 kilómetros cuadrados
y Lima 2.670 kilómetros cuadrados.
Y si hablamos de volumen, la diferencia es aún más sorprendente.
El Everest cuenta con apenas unos 2.500 kilómetros cúbicos, y el Mauna Loa, que tiene gran parte
del volumen sumergida bajo el agua, ocupa aproximadamente unos 75.000 kilómetros cúbicos.
En otras palabras, Mauna Loa es 30 veces más grande que el Everest en términos de volumen.
Para que te hagas una idea de cuánto es, en el Mauna Loa cabrían unas 50.000 millones
de ballenas azules.
Y después de todo esto, hay algo a tener en cuenta.
Las montañas más altas sobre el nivel del mar no suelen ser las más altas sobre el
terreno de alrededor.
El Monte Everest no está aislado del resto de montañas, como por ejemplo el Monte Fuji,
sino que se encuentra en una cordillera.
Eso quiere decir que de la base hasta el pico no son esos 8.848 metros, ya que su base se
encuentra a una altura que oscila entre 4.200 y 5.200 metros, lo que se traduce en que su
elevación vertical varía entre 3.650 y 4.650 metros.
Al medirlo de esta forma, la montaña de Nali, en Alaska, Estados Unidos, se convierte en
la que tiene una mayor elevación vertical del mundo, con unos 5.600 metros.
Sin embargo, hay otros que estiman que este honor le pertenece al Kilimanjaro, en Tanzania,
y los recorguines se lo adjudican a Nanga Parbat, en Pakistán.
Hay incluso reclamos un tanto extremos que tienen en cuenta la fosa más cercana a la
montaña.
Cada cierto tiempo, se afirma que el Monte Lam Lam, en Guam, es una de las montañas
más altas del mundo por estar junto a la Fosa de las Marianas.
La afirmación más extrema es que el Monte Lam Lam mide 11.530 metros, desde su cima
hasta el fondo de la Fosa de las Marianas.
Pero claro, es que ambos puntos se encuentran a 313 kilómetros de distancia.
El Ojos del Salado, en la frontera entre Chile y Argentina, tiene incluso una mayor elevación,
13.420 metros en vertical desde la cima hasta el fondo de la Fosa de Atacama.
Pero volvemos a estar en el mismo problema, ambos están a unos 560 kilómetros de distancia.
Y hay una última cosa a tener en cuenta, las montañas ganan y pierden altura con el
paso del tiempo.
Hace 15 millones de años, el Everest tan solo medía 5.000 metros.
La colisión entre las dos placas continentales sigue produciéndose hoy en día.
La India sigue desplazándose hacia el norte unos 5 centímetros al año, lo que provoca
que el Everest crezca unos 4 milímetros anuales.
Sin embargo, Nanga Parbat, en Pakistán, crece a un ritmo de 7 milímetros anuales, una montaña
que en la actualidad cuenta con una altura de 8.126 metros.
Esto significa que, cada año, Nanga Parbat recorta 3 milímetros al año al Everest,
dando como resultado que la montaña pakistaní adelantaría al monte Everest dentro de 241.000
años aproximadamente.
Pero para mucho antes de que ocurra eso, una de nuestras montañas se coronará como la
más alta.
Y es que el concepto de lo que es nuestro cambiará en unas décadas.
Cuando colonicemos Marte, desbloquearemos un gran número de montañas nuevas en nuestro
haber.
Y una de ellas es el majestuoso Olympus Mons, la montaña más alta de Marte y del
sistema solar, con una altura impresionante de 21,9 kilómetros.
Este volcán, que entró en erupción por última vez hace 25 millones de años, supera
en dos veces y media la altura del Everest.
Pero no solo eso, sino que cubre un área de unos 300.000 kilómetros cuadrados, un
tamaño equiparable al de Filipinas, Italia o Ecuador.
Sobreponiéndolo en países con una forma similar, como por ejemplo Polonia o Francia,
se vería tal que así.
El extraordinario tamaño del Monte Olimpo se debe probablemente a que Marte no tiene
placas tectónicas móviles bajo su superficie, y también a que la gravedad en Marte es más
débil que en la Tierra.
Y ahora surge la pregunta inevitable, ¿y si colonizamos Marte?
