De tiempos Mi Papá visita al Tío Adrián y Cocinamos un rico LOMO SALTADO a leña

Victor del Mar
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21 oct 2024
Hola Amigos!!!
Soy Víctor del Mar, Soy Pescador, para mí sera un placer muy grande compartir con todos los vídeos que subiré a este canal, si eres amante de la pesca te recomiendo que te suscribas a este canal.
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Mira, mira, espera, espera.
Apá, el marisco está a cantidad acá, mira.
Mañana temprano vamos a venir.
¡Mira cómo está la lapa acá!
¡Qué manera de haber marisco, eh!
¿Cómo está don Atagualpa?
¡Qué tiempo!
Pues vengo acá, ahora estoy abriendo ya como rey, acá.
¡Aaah!
¡Eso macho!
Es esto, trono.
Apá, listos los platos.
¡Sale el lomo saltado caliente, tío Diego!
¡Apá, ya sale!
Fue un lomito saltado, ¡qué rico!
¿Qué rico, tío, no?
Bueno, comé apá, comé tío Adrián.
¡Comamos!
¡Hola amigos y amigas!
¿Cómo están?
Una vez más con tu amigo Víctor del Mar
haciendo nuevas aventuras.
Esta vez, amigos, vamos a ir donde el tío Adrián
ya que hay bastantes comentarios.
Ustedes me decían,
Víctor, ¿cuándo llevas a tu papá en el tío Adrián
para que se conozcan?
Y esta vez, mi papá va a ir después de mucho, mucho tiempo.
Así es, amigos.
Ya estamos cerca, estamos en Calita Linca.
Vamos a ir a visitar al tío Adrián
que es más conocido como Atagualpa.
Así conocíamos nosotros aquí en los tiempos.
Antes al tío Adrián lo conocían como el tío Atagualpa.
Como tío Atagualpa lo conocíamos,
pero su nombre, no sabía su nombre yo.
Ahora recién me entero que era Adrián.
¿Todos los pescadores le decían Atagualpa?
Sí, todos le decían Atagualpa, Atagualpa.
Ese era su chape.
Y ahora ya había sido don Adrián, pero así es.
Todos acá nos conocemos los pescadores por apodo,
no nos conocemos por nombre.
Así es, amigos.
A mí también no me conocen por mi nombre,
nadie sabe mi nombre.
Este es un camino que llega hasta Adrián.
Antiguamente siempre era este camino.
Antes andaban por arriba, ahora por abajo,
ahora vamos a ir por abajo, no por arriba.
Siempre por el camino, por la orilla.
Ese era mi camino.
Yo andaba por acá antiguamente.
Vamos a ver.
Bueno, amigos, acompáñenme con esta aventura.
Va a estar muy, muy bonito, emocionante.
Acompañar al tío Adrián, a conversar con él,
a disfrutar, a cocinarnos, a comer algo.
Bueno, vamos.
Este es mi camino antiguamente.
Yo caminaba por acá cuando ustedes eran chiquitos.
Yo venía a pescar por acá, me andaba por acá.
Acá pescaba puro lenguado.
Salía anchira, por allá encima andábamos.
Bajaba por allá arriba.
Por esta arenada.
Por esa arriba bajaba hasta...
Esa arenada, amigos, es alto, alto, alto.
Y bajaba era 5 minutos, 4 minutos nomás la bajada.
Pero la subida, más o menos subes 2 horas.
Es una subida tremenda eso.
2 horas de subida, papá.
Pero bajaba así un ratito abajo porque es pura carrera.
Un ratito hasta abajo.
Este era mi camino.
Siempre era mi camino.
Por acá salía por encima, por ahí me daba vuelta,
ahí donde está el tío, por ahí.
Salía hasta anchira.
Por anchira eran pura pampa, cortaban camino.
Pura costada, pura ladera nomás.
¿Y esa carretera?
Esa carretera antiguamente no había.
Cuando yo venía por acá no había.
Después se hicieron ya ahí arriba.
Hasta arriba nomás, de ahí ahora último han hecho hasta abajo ya.
No había carretera, puro pie nomás andábamos acá.
¿Hace cuántos años?
Estoy hablando más de 10 años.
Más, como 15 años para atrás.
Antes me caminaba.
Mucha por acá me tiraba.
Todo cargado, sudando nomás hasta la pista.
Por acá se baja.
Acá pescaba lengua, mira, por acá.
Allá pescaba lengua, ahí yo entraba a pescar lengua.
Ahí tuviste esa ladera y te pescabas lengua.
Harto veníamos acá a pescar, no solo yo.
Siempre veníamos, ahora ya no están esos amigos ya.
A mí ya están de viejos, como yo, ya no andan.
¿Ya se han ido ya?
Ya se han ido ya, ya están en descanso ya.
La vida es así amigos.
Así es amigos, este...
Bueno, ¿no?
Mi papá viene y me va apuntando todos los lugares.
Que él caminaba antes allá que yo.
Él venía, andaba por esta zona, estos lugares.
Allá pescaba yo, ahí esa punta negra pescaba yo.
En esa puntita, de ahí me caí, me bajó al lado de la peña.
Ahí casi...
Pero estoy vivo todavía, gracias a Dios.
¿Y el tío por qué crees que se ha quedado ahí a vivir?
El tío pues porque siempre era pescador, era antiguo.
No sé cuál sería su motivo, pero ahí vivía.
Siempre lo conoció ahí.
Ahora que voy a visitarlo ahora, voy a preguntarle por qué se ha quedado.
¿Siempre era social así?
Sí, no tanto.
Poco, sí.
Sí, lo conozco bien, pero no hablábamos.
Sí, así es amigos, este...
El tío Adrián siempre ha sido, ¿no?
Prácticamente una persona casi ermitaña, que vivía solito ahí.
Ya poco a poco ahora que ya vamos a ir visitándolo constantemente.
Ya conversa, ya dialoga.
Bueno.
Seguimos caminando.
Seguimos caminando para allá que hemos descansado.
Sí, así es, vamos a caminar.
Vamos por esa bajada.
Vas a tener cuidado acá.
Sí, pero ya...
Antes bajaba corriendo, pero ahora cómo se la pese.
Este era mi camino de mí.
Por acá bajaba yo, por ahí bajaba ya.
Por ahí me iba así.
Ah, por allá bajaba, ¿no era este camino?
No, no había, no había.
Sí, pero por allá había la bajada.
Nosotros habíamos hecho este camino cargando las cosas.
Por acá hemos traído a nosotros.
Está seco, papá.
Para marisquear, mira.
Ya debo ver marisco allá a rincones.
Amigos, si acuerdan y pueden ver los demás videos,
cómo acá golpeaba el mar.
Toda esta zona golpeaba el mar.
Ahora miren, lleno de arena todo el mar.
Y cuando se pone así es porque es bueno para marisquear.
En una baja que haya, va a haber cantidad de marisco.
Es mi aventura, mis tiempos.
Por acá andaba acá, pescaba lenguado harto.
¿Los tiempos, cuando era joven?
Mucha ma... lenguado acá.
Harto.
Pues mira, harto.
Hasta el marisco está botado acá, papá.
Hay cantidad de marisco, ¿no?
Mira, allá está el chanque.
Allá adentro me hizo mirar, está el lapa adentro.
Mira el lapa allá, harto.
Esto significa que mañana vuelvo.
Mira, mira, mira.
A topar la lapa.
Acá, mira acá.
Harto hay.
No son grandes, grandes.
Pero son buenas, medianas.
Como para poder hacer una buena comida.
El chanque también, mira.
Cantidad.
Mira el lapa allá, harto.
Papá, cómo está el marisco, mira.
Mira, mira.
Espera, espera.
Papá, el marisco está cantidad acá, mira.
Harto, harto hay.
Bueno, amigos.
Mañana temprano vamos a venir a sacar marisco.
Mira cómo está la lapa acá.
Qué manera de ver marisco, eh.
Pues todo también.
Nadando harto en esa poza, eh.
Bueno, papá.
Mañana venimos.
Mañana hacemos la fiesta.
Mañana, amigos.
No te pierdas el próximo video porque va a ser una fiesta de cómo se traen los mariscos acá.
Bueno, pues seguimos el camino.
Ahora vamos a subir la subida.
Donde antes andaba, papá.
Mi camino antiguo era esto.
Ahora la nostalgia te da recordar.
Casi me caigo, wey.
Ya no, wey.
Quítame el zapato.
Tengo que tener cuidado.
Estos caminos solamente son para las personas que han trabajado, que han estado en la guerra de Vietnam.
Y salir cargado acá con pescado, 20 kilos, 30 kilos, pesa.
Muy bien, amigos.
Nos acompaña el sol.
¡Quema, quema!
Descansa, descansa.
Un descansito, papá.
Mira, mira.
Se mira para pescar.
Hasta ahí se pesca, hasta ahí.
Bastante corvina pica también en esa zona.
Ahí debe haber corvina ahí, en esa pampa.
Ya estamos viniendo ya en otra oportunidad para sacar corvina ahí.
Corvina.
Lenguado.
Marisco.
Cuchayullo.
Erizo.
Sube, sube, papá.
¿O quieres bastoncito?
El tío Adrián, esto sube a su edad.
¿Cómo sube el tío por acá?
Descansando, descansando.
Si tú subes, descansa, descansa.
Pasa, pasa, pasa.
Pásame a ver.
¡Qué bonito es volver a recordar!
¡Ah!
Recordar es volver a gritar.
Mira, papá, mira.
Los tiempos.
Ay, mis tiempos.
Cuando andaba por acá, ¡corriendo!
¡Qué calor!
Falta poco, papá.
Estamos a cinco minutos.
Vas a encontrar con tu viejo amigo, tu viejo amigo pescador.
Tu compañero pescador de la playa.
Tu compañero.
Tu antiguo.
Vamos al reencuentro.
Mi papá con el tío Adrián, después de mucho, mucho tiempo.
¿De 15 años?
No te conocerá de 15 años.
No, no me conocerá.
¿Quién me va a conocer?
¿Se acordará de lo que me engañaba?
No creo, ¿verdad?
Ahí tienen para conversar todo el rato.
¿Ves, papá?
Ya llegamos ya.
¿Esta es la casa del tío Atabalpa?
Sí.
¡Asomal!
Aquí hay el número de su barachita, ahí cito.
Ahí cito de su barachita.
Ahora mira cómo está el cambio.
Una mansión ya, ¿ves?
¡Uh!
Tiene eso.
Es una finca.
También tiene perros.
Princesa.
Princesa, negrita y príncipe.
¡Tío!
¿Qué tal, papá?
¿Cómo estás?
Hola, tío.
¿Cómo estás?
¿Cómo estás, don Atabalpa?
¿Me conoces?
¿Me estás conociendo?
Soy su papá.
Yo también soy pescador de acá.
Yo andaba por acá, tío.
Por allá pasaba todos los días pescando acá con los antiguos pescadores.
A ver, ¿a quién te recuerdas de los antiguos?
¿No te recuerdas de ninguno?
A ver, ¿cuál?
Cheta.
Cheta, claro.
Vivía acá atrás.
¿Te acuerdas del tío Suse?
El sordo, ¿verdad?
El sordo decíamos.
Con él andamos por acá.
Así que, tío, yo te conocía.
Solamente a ti te conocíamos por Atabalpa.
De tiempo vengo acá.
De tiempo.
Ya será como de 15 años que estoy andando por acá.
Ahora estoy vivo ya como rey acá.
¿Ahí te había escuchado acá?
No es igual, pues.
¿Ya no es como antes, no?
No, pues.
Antes había mucho escuchado por acá.
Yo también venía por ahí abajo para decir, andando.
Pero no, no se acababa mucho.
¿Esos son tus compañeros?
Qué bien, qué bien.
Ahí está tu trono, tío.
Acá está tu trono.
Vas a estar en tu trono, mira.
Ese es tu trono.
Está bien, tío.
¿Cuántos años estás viviendo acá, tío?
¡Tiempo!
Yo te conocía acá siempre.
¡Tiempo!
Ahora estás viviendo allá.
Mejor tienes casa.
Creo que tienes luz también, creo.
Está bien, tío.
Hasta ahora vives como rey.
Ahí está, tío.
Vamos a conversar los tiempos.
Los tiempos antiguos.
El otro troncito.
¿Dos tenías, no?
Acá.
¿Acá?
Sí, el menor.
¿El menor es aguado?
Sí.
Y sacaba buenos mariscos.
¿Cuál era el que se escondía?
No sé.
Porque cada vez cuando pasaban por acá, se metía.
¡Ya no salía pa' nada!
¡No salía pa' nada!
Siempre pasaban por acá.
El perro ladraba.
Estaba jugando por ahí.
El perro ladraba.
Se metía.
¡Ya no salía pa' nada!
Sacaba buenos mariscos.
Así, ¿no?
Así, seguro, decía mi tío.
Es peligroso siempre.
Gracias.
Salud, tío.
Gracias, tío.
Voy a probar tu agua.
Voy a probar tu agua a ver qué tal.
Hace mucho tiempo.
Reencuéntralo.
Gracias.
Gracias, tío.
Mágica.
Qué bien, tío.
Mucha.
Yo te conocía joven.
Yo también era joven, ¿ves?
Pasaba por acá 35, 40 años por ahí.
Sí, hubo.
Sí, 40, 25 años andaba por acá.
Con jodejodes, panteras.
Panteras, sí.
Bueno, gracias.
Bueno, amigos.
Ahora sí, después que mi papá un rato se han reencontrado con el tío Adrián.
Conversado, se han recordado sus tiempos antiguos.
Bueno, ahora sí, papá.
Vamos a hacernos, Salguito, una buena cocinita con el tío Adrián.
Un rico lomito saltado vamos a preparar.
¡Tío Adrián!
¡Vamos a cocinarnos, Salguito!
¡Vamos a ver los timbales!
Ya está, Tito.
Ya estás armando ya el fogoncito.
Ya, Tito.
Vas prendiendo.
Yo voy a estar ahí picando los ingredientes para hacer el rico lomito saltado.
¡Al toque!
Que vamos a comer ahorita, ¿ya?
¿Cómo vas, papá?
Bueno, mío.
Si viene la gente, el sazón, el sabor y...
¡Sí!
¡Ya!
Prendelo, Tito.
Prendelo.
Listo.
Esto, papá.
Esto come.
¿Ya, papá?
¿Vas a picar la papa?
Si yo voy a hacer listo la papa, va a estar para frío, ¿no?
Listo ya.
Bueno, amigos, miren.
El lomito.
La rica y deliciosa carne, papá.
¿Vas a comer esto?
Ya.
Como te gustaría, vamos a comer eso.
Sí.
Vamos a comer un rico lomo, ven.
Ahí calienta, amigos, el aceite.
Para poder freír la papita.
¡Fríese, papá!
Acá la papa.
Voy a hacer el arrocito.
Si no, nos gana.
Ya, listo.
Hay que caliente.
Tú te acabas de freír la papa.
Ya, ya, ya.
Ya, yo voy a picar.
Listo, listo.
Ahorita te gano.
El rato ya está subiendo.
Sí.
Ese pitito ahí que este es compañero.
Un rico lomo saltado peruano.
Un plato bandera de Perú.
¿Qué ha pasado?
¿Estás mareado o qué no?
¿Estás borrachito, papá?
La hebra.
Siempre.
Para este lado.
Ahí tiene raíces.
Si cortas ahí, se va a hacer difícil.
Si cortas ahí, va a ser más fácil.
Para poder comer.
¡Ah, carne!
A ese le gusta pitique.
A carnecito siempre le gustan los gatitos.
Toma, toma.
¡Ay, que se come!
Toma, toma, toma.
Ratito siempre tiene hambre.
Michi, michi, michi, michi, michi.
Se juega bonito.
Yo lo voy a picar ya.
¿Ya?
Así, mira.
Te voy a enseñar.
Unito va a ser ya.
Así lo haces.
Y lo haces así nomás.
Grueso, así como para pavo.
Así grueso nomás.
Así, grueso, así.
¿Ya?
Así grueso.
¿Cómo vas a pagar con la papa?
Ya está, ya está.
Ahorita te saco una...
¿Ahorita sale ya?
Ahorita sale.
Más bien, ¿en qué vas a sacar?
Ya, ya, ya.
Hay una planta, listo.
Sí.
Acá está la mía.
Acá está, acá vas a sacar.
Ahí está.
Listo.
A ver, ya.
Un pedazo, carne.
La primera.
A ver, títo, a ver.
Piquetito, piquetito.
Se cubrieron.
Sí.
Grande, chico.
Igualito, así.
Así como es titito, ya, ya.
Ya está, ya está.
Corrí, corrí, corrí, papá.
Corrí.
Yo encontraba por acá.
Como es negro, no se nota.
Por acá se ve correo.
Negro.
¡Uy!
¿Ves?
Acá.
Acá se ve correo.
Sí.
¿Ves?
Chiquito es.
¿Has visto?
Acá se ve correo fuerte.
Este tiene burla.
Un espudito se está buscando.
Por acá también se ve.
Ya, papá.
¿Lista la papa?
Ahora sí.
Ahora sí, amigos.
Empezamos con el rico lomito.
Ahí está el comino.
La pimienta.
Pimienta, listo.
Listo.
Navito, papá, navito, papá.
A ver.
El lomo saltado.
¿Por qué le dicen saltado?
Porque se saltea.
Sí, miren, miren, miren.
Por eso.
Por eso se dice el lomo saltado.
Ya está, ya ve.
¿Para traer la salsita?
¿Ya puede estar la sal?
Un poco, un poco.
Le echamos un poquito de salsita.
Ya está, ya ve.
Una pasada, tío Adrián.
Un poquito de comino.
Poquito de pimienta nomás.
Poquito.
Solo un poco.
Listo.
Bien, compañero.
La carnecita.
Tiene que botar ese juguito.
Una vez que bote este juguito.
Un poquito más.
Y ahí es donde se ponen todos los ingredientes.
La cebolla, el tomate.
Porque si lo pones antes o después.
Ya no va a ser muy seco.
Tiene que ser jugoso.
La misma carne bota un juguito.
¿Ya cuándo?
Pásame el tomate.
Ya.
Ahí voy.
A ver.
Ya está, ya mira.
Es en su punto, amigo.
Mira, pásame.
Ese es su jugo.
Su jugo del mismo.
Ese es donde sale el sabor.
Ahí es.
Ese es el secreto.
Ahí le ponemos el tomate.
Listo.
Le damos su movida.
Esperamos ahí unos dos minutos todavía.
O un minuto el tomatito.
Tiene que cocer.
Ahí coce unos dos minutos.
Y ahí ya.
Ahí le ponemos la cebollita.
Ahí sale un ratito.
Un rico lomito saltado.
Un poquito de cidado.
Para que pinte.
Un poquito nomás.
Suficiente.
Un poquito de cidadito.
Un poquito de vinagre.
Para que dé el toque de sabor.
Solo un poco.
Listo.
Nada más.
Ciudadiana, vamos a meter salsa de ostión.
Un secretito.
Solo un poco nomás también.
No mucho.
Y hasta allá.
¿Para qué más?
Para que le dé un toque de sabor diferente.
Una movida.
Y a servir se dijo.
Sale el lomo saltado caliente, Ciudadiana.
Sale.
Ahí mire.
Qué rico lomo.
Sale el lomo, el lomo, el lomo.
Ya, hasta allá.
A ver el toque final.
Este es el toque final, papá.
Hasta allá.
Ahora sí.
A servir se dijo.
Ahora sí vamos a poner las...
Papas.
Las papitas.
Ciudadiana, ¿alguna vez has comido lomo saltado?
Sí.
¿Qué tal?
¿Qué tal es el sabor?
¿Depende del cocinero?
Depende del chef, ¿no?
Depende del cocinero.
Amigos, ahora sí vamos a servir el rico y delicioso...
El jugoso.
... lomito saltado, papá.
Mira, Ciudadiana.
Una delicia.
Ese es manjar de los dioses.
Más rico que el jugado de pescado.
Acá está, mira, el jugo.
El jugo de la carne.
A Negrita también le da ya la comidita.
Ya están, ya los tres perritos están comiendo ya.
El Michi.
El Michi está lamiendo.
El Tiki también está comiendo ya.
Con el sartén.
¿Ya, tío Adrián?
Ya.
Ya, papá, vamos a comer.
Este no entra.
Este con el yata.
Ya, ya entra.
Ahí está.
Gracias, papá.
Como siempre, agradecemos.
A ver, tío Adrián, vamos a dar gracias a Dios.
Ya.
Gracias, Padre Santo, Dios mío, Señor.
En estos momentos nos encontramos, Señor, en este lugar...
...que es tan lejos, en la orilla del mar, Señor Dios mío,
al lado de mi hermano Adrián, que se encuentra acá en este lugar,
Señor Dios mío.
Siempre estás día y noche con él, Señor Padre Santo, bendito Padre.
Gracias, Señor Dios mío, por haberle cuidado,
todavía por habernos encontrado con él de tantos años,
Señor Dios mío.
Más querido Señor, esta voluntad has tenido para encontrarlo,
Señor Dios mío.
Bendice también este alimento que está preparado,
Señor Dios mío.
Gracias, Señor mío, por el bendito Padre,
en todo momento te pedimos gracias, Señor Dios mío.
Gracias, en el nombre de tu Amado Jesús.
Amén, Señor.
Ahora sí.
¿Puede servirte, tío?
Ahora sí, tío Adrián, a comer.
A ver, vamos a probar.
Tío, prueba, prueba.
¿Has hecho un poquitito?
Ya sí.
Le gusta el tío.
Echa, echa nomás.
Para mí falta rocoto.
Sueño, güey, con ese ya me pasa.
Prueba, prueba, papá.
¿Qué tal está?
Está rico.
Tío, está rico, ¿no?
Sí.
¿Eh, tío?
¿Qué tal está, papá?
Está rico.
Te ha salido bien.
Pero a mí me falta rocoto.
Bueno, amigos, ahora sí voy a probar.
Un saludo muy especial para todos los amigos que nos ven en diferentes lugares.
Hoy día nos vamos a comer un rico lomito saltado,
con el tío Adrián y mi papá.
De tantos años que me estoy encontrando con el tío.
Ahora estamos haciendo un almuerzo en su lugar,
en donde vive.
Un lomito saltado, qué rico.
Qué rico, tío, ¿no?
Sí.
Provecho, tío.
Después de mucho tiempo, o sea, ¿de cuánto?
¿De quince años, diez años?
Más de quince años.
Diez años he empezado a encontrar a ustedes.
Bueno, amigos.
Vamos a disfrutar de la comida,
comer este rico lomito saltado en compañía,
conversando, seguir conversando,
seguir contando las historias.
Yo, escuchando,
acá los maestros que
ellos se cuentan, ¿no?
Sus tiempos.
Yo escuchando y aprendiendo
los buenos consejos.
Bueno, comé, papá.
Comé, tío Adrián.
Comamos.
Comemos.
Asi hablaban, que había, dice,
curas sin cabeza de noche.
Así me contaron los amigos.
Ahí dormían, dice, de noche,
pescando,
se quedaban dormidos y se les jalaba desde la pata.
El de ahí está tranquilo.
Sí, sí.
Está tranquilo.
Posiblemente, hay rumores.
Ha podido ser, pero tampoco es tan seguro.
Se hablaba.
¿Ya se encontró?
Tapado.
Tapado, sí, por allá.
¿Con la caleta?
¿Estaba ardiendo? ¿Cómo se encontró?
Los animales.
Pero no había gente, nada.
La luz se alumbraba.
Entonces, puede ver, ¿no?
Eso dice, se encuentran, dice.
Para el que está distraído,
no estás pensando en nada, ahí se te aparece.
¿Ya se escuchaba acá a tu vecino que vivía?
Cristian Calavera, creo.
Ahí también dice, había leones sin cabeza.
Hablaban así.
No sé cómo será.
¡Princesa, princesa!
Tío.
Este pirunchito.
Puedes picar pescado.
¿Puedo picar pescado con esto?
Sí.
Algún día voy a hacer la prueba, ¿ya?
Primero es que he escuchado.
Buen día, tío Adrián.
Ah, sí.
Pico, pico.
La barca de ahí.
Pica eso con eso.
Ahí te voy a mojar.
Bueno, tío.
Ya.
Me voy ya, ¿no, tío?
Por la visita.
Ya, gracias.
Listo, tío, cuídate mucho.
Ya te vengo.
Si Dios quiere, venimos otro día a visitarte, ¿ya?
Siempre.
Ya, tío lindo, cuídate bien.
No te hagas mucho frío ni mucho calor, ¿ya?
Listo, tío, cuídate ya.
Bendiciones, tío.
Dios que te quede, ¿ya?
Ya, gracias.
Listo, tío Adrián.
Yo también me estoy yendo, papá, ¿ya?
Ya, papito, ya.
Otro día estoy viniendo siempre a cocinar algo, ¿ya?
Vas a cuidar bien al príncipe.
Está un poquito malito, creo, el príncipe.
Sí, sí.
En estos días seguro se va.
Si no mejora, ya voy a llamar al veterinario.
Para que también pueda venir, ¿ya?
Ya.
Ya, papá.
Me estoy yéndome entonces, ¿ya?
Ya.
Ya estoy yéndome.
Voy a estar caminando.
Con papá me voy mirando.
Mirando a ver si hay por ahí también para pescar algo.
Ya.
¿Ya, papá?
Ya.
Ya, papito.
Ya estamos viniendo.
Ahí está quedando cositas.
¿Te cocinas, papá?
¿Ya?
¿Te cocinas?
Chau, príncipe.
Chau, negrita.
Chau, princesa.
Nos vemos.
Chau, tío Adrián.
Ya vengo.
Bueno, amigos.
Ahora sí.
Ya nos vamos, ya.
Ahora ya.
Me estoy cayendo ya.
Así es, amigos.
La vamos a pasar muy bonito.
Mayormente, ¿no?
En compañía, como ustedes pueden ver, el tío Adrián a veces se encuentra solo.
Su hijo también a veces se va al centro, porque él también tiene que hacer sus cosas.
No, él es un joven.
Ya casi de 40 años.
Siempre viene a visitarlo acá.
Venimos nosotros, venimos otros amigos a hacerle compañía.
Ya que es una persona adulta, ¿no, papá?
Así es.
Siempre necesita cuidado.
Hay que estar pendiente siempre, no a los amigos.
Porque entre pescadores, siempre hay que darnos la mano.
Así es, así es.
Bueno, se despide tu amigo Vítor el Mayor y su papá.
Hasta una próxima aventura.
Recuerda que solo se vive una vez y nada más.
Disfruta bastante con la familia.
No se olviden.
Dios nos da la vida a todos.
Siempre se acuérdense.
Chau, chau.
Chau, amigos.
Hasta nueva oportunidad.
Hasta otra.
