¡OSCAR MARTINEZ le PONE LOS PUNTOS a MANGUEL en VIVO!
Actor oscar martinez hoy en vivo se cruzo con romina manguel, mano a mano en vivo hoy en argentina
#lanacionmas #milei #mileipresidente
Oscar Martínez le puso los puntos a Romina Mangel.
Por un lado escuchábamos, y por supuesto habrás escuchado a tus colegas, a los actores, a las actrices,
algunos muy enojados en el Martín Fierro de Cine,
y por otro lado ves toda esta producción.
Digo, a uno que no entiende que está afuera, le cuesta, afuera de la industria,
afuera del laburo que hacen diario, le cuesta entender.
Decís, bueno, ¿hay un montón de trabajo o no hay trabajo para los actores?
Porque todo esto que estamos viendo, bueno,
ahora sale la segunda parte de esa maravilla que hiciste con Connie Duprat.
Sí, pero eso está hecho aquí, y es una coproducción de Disney con Movistar Plus,
desde aquí de España.
La verdad es que yo no estoy hace bastante tiempo, hace cuatro años, un poquito más.
Por eso te decía, yo no he visto nada de lo que estás mencionando,
pero tengo entendido que falta, que hay muy poca, escasísima producción de ficción,
de cine ni que hablar, nada, en Argentina en estos momentos.
Entiendo que si los actores, yo no vi lo del Martín Fierro,
me enteré un poco así por el Instagram, si te digo la verdad, de lo que pasó,
pero entiendo que hayan señalado que no hay ficción porque es verdad,
hay muy poca producción de ficción, que haya tres o cuatro series,
no quiere decir que haya una cantidad de ficción como en otros tiempos.
Aquí, por ejemplo, no sé, la cantidad de ficciones, de series que se hacen,
superan la centena.
En la televisión, digamos, no en plataformas, digamos.
No, no, no, estoy hablando en general en las plataformas y en la televisión,
pero la televisión abierta ya prácticamente no se puede compatibilizar
con lo que son las plataformas, o sea, las plataformas tienen mucha más llegada,
mucho más poder y muchas más producciones.
Por ejemplo, aquí en el año de la pandemia, que fue un año que pegó durísimo,
2020, se hicieron más de 100 series.
Entonces, está bien, esto obviamente tiene que ver con millones de factores
y nosotros nunca tuvimos esa cantidad de esa industria,
pero sí hubo épocas mejores, donde había más ficción, eso es innegable.
Esto más allá de que siga habiendo producciones y siga habiendo algunas ficciones,
pero me parece que es cierto que hay muy poco.
Es lo que yo tengo entendido.
Sí, sí, entendí mucho.
Digo, ¿y a qué crees que responde?
Hay quienes piensan que, no lo sé, que la cultura es un gasto,
pero en el marco del orden económico hay quienes creen que la cultura es un gasto
y quienes creen que es una inversión, históricamente ha sido así, ¿no?
Yo no estoy hablando aquí de que el Estado intervenga ayudando
ni subvencionando, mucho menos a las plataformas que son muy poderosas,
pero es muy difícil, por supuesto, porque ahí cuestan muchísimo,
las series son muy caras, hay series que cuestan mucho más que una película,
entonces supongo yo que debe tener básicamente que ver con eso.
O sea, las plataformas nunca las alimentó el financiamiento estatal
ni el subsidio estatal, o sea que me parece que tiene que ver con eso.
Ahora, vos crees que tiene que haber o no, digamos, o en determinados casos, ¿no?
Porque tal vez, yo lo escuchaba, estuve charlando con Daniel Burman el otro día
y él me decía, como que está demonizado el Inca,
él decía, mirá, hay cosas buenas que se pudieron hacer en lugar de cerrarlo.
Por ejemplo, en mi primera película, decía Burman, la financió el Inca.
Sí, estoy totalmente de acuerdo con Daniel, claro, sí.
Está tirando, como pasa en otros órdenes,
se está tirando el niño con el agua de la bañera, ¿no?
En institutos yo creo que merecía una auditoría, me parece bien,
es un derecho que le asiste a cualquier administración gubernamental
y si se comprobaba que había corrupción, pues habría que hacer juicio a los responsables
de esos delitos y probablemente estaba sobredimensionado
en cuanto a la cantidad de personal que tenía.
En eso creo que muchos estamos de acuerdo.
Ahora, de ahí a cerrarlo, es otro tema.
Y además hay que aclarar que se han dicho muchas pavadas, ¿no?
El Inca no subsidiaba, el Inca no subsidiaba, no es exactamente un subsidio.
No, está bien, está bien.
No, bueno, porque se dijo...
Sí, sí, tenés razón, tenés razón, sí.
No se subsidiaba, se ayudaba a financiar.
Por otro lado hay un... bueno, el cine lamentablemente es una pena,
pero está en una crisis, probablemente sea terminal con este tema del streaming,
pero cuando vos vas al cine, cuando el espectador compra la entrada de cine
hay una porción de ese dinero que iba destinada,
una suerte de impuesto que iba destinado al Inca, digamos,
a la ayuda de financiación para las películas.
Para el Instituto, es absolutamente cierto.
Para el Instituto.
Sí, sí, sí.
O sea que no era dinero que venía del Ministerio de Economía
para que se pudieran filmar películas.
Y por otra parte, nunca bancaba una película en su totalidad.
Y hay grandísimas películas y grandísimos directores
que pudieron hacer cine gracias al Instituto.
Claro, y cine...
Y no todo lo que se hizo, porque también se ha dicho que todo era malísimo
y que todo fracasaba.
No, no, no es verdad, no es verdad.
Es cierto que en los últimos tiempos estuvo demasiado politizado
y que, bueno, no se manejó con un criterio apolítico,
sino con un criterio de amiguismo
y de favorecer a determinado grupo de personas
y determinada corriente ideológica.
Y es verdad que se hicieron muchas cosas bastante flojas
y que no iba a haber nadie.
Pero eso no tiene que ver con el Instituto,
sino con el funcionamiento que se le dio al Instituto
durante un periodo determinado.
Favoreciendo, digamos, a las políticas del kirchnerismo
o a los amigos del kirchnerismo.
Obrandoni me decía el otro día que la Asociación de Actores
estaba copada por el kirchnerismo
y que no había como una asociación independiente.
Vos te referís a eso.
Tal vez era más fácil acceder a un préstamo.
Porque se hizo, ¿no?, los préstamos del Inca.
Está bien, mal dicho, la subvención,
teniendo cierta desfiliación política.
Sí, sí, hubo mucho despilfarro y hubo mucho amiguismo
y hubo mucha complicidad de orden política.
Y también, según se dice, obviamente,
esto hay que probarlo, pero hubo cierta corrupción
y además se contrató a muchísima gente de más
de la que hace falta para manejar
un ente como el Instituto de Cine.
O sea, creo que superaba a los mil empleados
cuando con 120 están sobradamente
bien atendidos en el instituto, ¿no?
Creo, más o menos, estoy hablando así a grosso modo.
Porque sabemos que se ha hecho siempre en la Argentina
que es acomodar gente, darles puestos en el Estado
y eso sí se paga con dinero del contribuyente.
Eso sí es un dinero que se pierde.
Oscar, ¿sabes qué me...?
Oscar Martínez es para mí uno de los...
Bueno, para mí, creo de todos, ¿no?
Que tenemos, que compartimos ahora con España.
Y a mí, te voy a confesar, me da cierto pudor
preguntarte, porque hace no mucho dijiste
que había sobre... preguntarte y pedirte opiniones.
Creo que, para mí, los actores son referentes
y en un área que conocen, digamos,
qué mejor que puedo opinar un actor, un director,
un productor, una productora, una directora.
Pero como hace poco dijiste que había
sobre dos opiniones y que te daba pudor,
a mí me da pudor seguir preguntándote.
¿Te molesta?
La verdad es que me incomoda.
Prefiero no...
¿Te explico por qué?
Primero porque hace cuatro años que no estoy
en el día a día, ¿sí?
Sí.
Y entonces, bueno, obviamente,
tengo una mirada que no es igual
a la que si estuviera viviendo allí.
Por otro lado, porque a mucha gente le molesta
que, estando lejos,
uno opine.
Sí, leí que te han dicho Zipas
o Vendepati...
Bueno, eso aparte, por el solo hecho de irme,
por el solo hecho de haber expresado
alguna crítica en algún momento,
y ya sabemos de dónde provienen
esas clases de calificaciones.
Pero no me quiero meter en esa...
No, no, lo entiendo.
Lo que pasa es que sos un hombre que ha tenido,
digamos, has tenido expresiones
públicas...
Mis opiniones no están clarísimas,
las he dicho, he dado la cara.
Siempre hablé con
respeto, con moderación,
por cualquier tipo
de pensamiento
político
o corriente ideológica,
pero es inevitable,
por cómo es la Argentina,
pagar costos altos por eso,
que, bueno,
a esta altura no estoy dispuesto a pagar,
y esa es una de las razones por las cuales
tomé distancia.
Ahora, Oscar, sabés que es Oscar Martínez,
por supuesto.
A mí me sorprende, porque
lo decís y es 74 o 73
años,
y que a esta altura,
digamos, todavía
te incomode o te preocupe
la opinión de unos otros
que tal vez no te conoce, que tal vez tenga
que ver con campaña, como vos decís, que tal vez
tenga que ver con gente que ideológicamente
le sirve pegarte.
Uno dice, guau,
que le pase a Oscar Martínez, que todavía
Oscar Martínez se preocupe porque,
no sé, ¿quién detrás de
alguna computadora
amparándose en la animato le diga
cipallo? A ver, quiero entender,
quiero entender.
No me quiero sumar a la confrontación
permanente, que no tiene
ningún sentido, porque no se
debate en los temas de fondo.
Estamos siempre
en la crónica diaria
y estamos siempre
por lo menos desde hace bastante tiempo
con esta polarización extrema
y penosa.
Es un diálogo de sordos, es decir,
nadie va a cambiar su manera de pensar.
Ni yo la voy a cambiar,
ni los que piensan
en el otro polo opuesto al mío
lo van a cambiar, entonces
no tengo ganas
de opinar sobre cuestiones
sobre las cuales ya he opinado
y, es decir, volver sobre lo mismo,
repetirme, me canso de escucharme.
Ahora, Oscar, te pregunto,
esto en España no pasa
porque he escuchado, no tuve
la posibilidad de ir, pero en varios
premios Goya, por ejemplo,
que los artistas se manifiestan
políticamente, ¿eso
tiene un costo para ellos también?
¿O no ves la grieta que ves acá?
No se hace con
tanto, ni con tanto
énfasis, por lo que yo
tengo visto. Por supuesto hay quienes
sí lo hacen,
pero el nivel de
confrontación así salvaje
que hay en Argentina no
se vive aquí.
A pesar de que por supuesto que hay conflictos
y la polarización
es un fenómeno que lamentablemente
se está globalizando
y España está en el mundo y por lo tanto
también hay un grado de
polarizaciones, pero
aquí por empezar, la gente
no habla de política. Si vos
vas a un restaurante, a un bar, los españoles
sobre todo los madrileños, viven mucho en la calle.
No escuchas hablar
de política, la gente habla de sus cosas
o de
fútbol, hablan de Real Madrid
o del Barcelona,
pero no
están permanentemente hablando
de política.
Por ahí estamos hablando más de las denuncias de corrupción
de la mujer de Pedro Sánchez acá en los
bares de Buenos Aires que en los de Madrid.
Sí.
Sí, sí, sí.
No porque no se sepa
ni porque se oculte, sino porque
no toma
la vida de la gente del mismo modo que en la Argentina.
Quizás porque aquí la gente
vive mejor,
tiene mejor calidad de vida, entonces el
ánimo social no es el que hay en la Argentina.
Voy a decir que no está tan caldeado.
Yo venía siguiendo
desde el momento en que te fuiste
que un poco decís que tiene que ver con
la pandemia, que pensaban volver con
Marina, mandar un abrazo a Marina Borenstein,
que pensaban volver a Uruguay,
que la pandemia fue postergando, que se
cerraron las fronteras. Ahora, ¿hay algún momento
donde se toma la decisión
de me quedo
o me voy, no sé cómo tomarla,
dependiendo donde estés, más allá
de la coyuntura de la pandemia
tremenda que
el mundo tuvo que atravesar y como bien decís
todavía nos falta mucho para saber las
consecuencias que trajo. Pero en algún
momento dijeron, dijiste
no quiero vivir más en Argentina.
Porque no parece ser del
tipo de persona que la
coyuntura lo lleva, digamos. Bueno, y de repente
me quedé acá porque cerraron la frontera.
No, por supuesto que no. Lo que pasa es que
se fue dando gradualmente
porque
yo, a ver, yo hace 20 años
estuve aquí con Ricardo y con
Germán Palacio, con Marina y con Palacio
haciendo Art con un éxito descomunal.
Tremendo lo que hicieron, sí.
En el 2003 y el 2004 con Art
y, bueno, ellos después siguieron
viniendo y yo ahí me bajé porque tenía otros
compromisos de trabajo, quería
bajarme, hacía ya muchos años
que hacía la obra.
Pero la verdad es que me
ofrecieron todo para quedarme.
Y yo no tuve ganas en ese momento de quedarme
y había una razón de peso fundamental
y que mi hija más chica
que hoy tiene 29 años
tenía 7, como 8.
Y entonces yo ya no me iba a quedar
a vivir en otro
país. Pero después
empecé a venir, yo vine en el año
2016 a rodar
una película, Tok Tok
y entre el 16 y el 20 vine
todos los años a rodar.
Y no solo a rodar porque, bueno, rodaba
la película pero después tenía que venir
al año siguiente, tenía que venir
a su estreno, a la prensa, etc.
Y al mismo tiempo
hacía otra película y así fue
2016, 17, 18,
19, 20.
Entonces gradualmente me empezó
a dar vueltas en la
cabeza, porque la verdad es que lo pasaba muy bien,
me gustaba estar aquí
y además, bueno, me abría
un campo laboral
más amplio y diferente.
Empezó a circularmente, decía,
la idea de invertir los tantos,
estar más tiempo aquí y menos en
Argentina. Entonces 3 meses
y 9, o 8
y 4, o 10 y 2,
¿sí?
Y en eso sí, digamos,
hubo un momento en el que dije
sí, voy a
terminar viviendo en España, pero
la determinación
digamos, fue
un poco precipitada por
lo que acabas de contar, que yo
referí en otra nota, que fue el tema
de la pandemia. Es decir, yo
estaba aquí rodando Competencia Oficial,
la película de Gastón
y Duplá y Mariano Con,
con Penélope Cruz y Antonio Banderas.
Venimos en febrero,
empezamos a rodar,
sí, yo vine en enero, empezamos a
rodar en febrero y el día
12 de marzo,
si no me equivoco,
se interrumpió por la pandemia.
Y estaba todavía,
había una especie de post-pandemia,
¿no? En España todavía no estaba la
cuarentena eterna acá de la Argentina.
No, digamos, a partir
de este día,
sí, a partir de este día,
no sólo empezó la cuarentena,
sino que al día siguiente se cerró
el aeropuerto.
El último vuelo fue a las 12,
23.55,
que fue el que yo tomé.
Gastón y Mariano ese mismo día se pudieron
volver. Yo no podía porque yo tenía, bueno,
tenía una casa, tenía que desarmar la
casa, habíamos acopiado
comida, empezamos a regalar
comida.
Teníamos que organizarnos para poder
viajar, no salir
corriendo, digamos, ¿no?
Había que hacer las maletas, en fin.
Entonces volvimos a la Argentina
y creo
que llegamos el día 13, si no me equivoco,
el día 14
se decretó el aislamiento
sanitario obligatorio.
Y ahí estuve seis meses
encerrado en mi casa.
Hasta que
en septiembre,
por suerte se retomó, digo por suerte
porque si se extendía más de seis
meses la interrupción del
rodaje, lo más probable es que la película
se malograse y que lo que teníamos hecho
quedara
para nada.
Entonces volví
y
terminamos en octubre. La idea era
quedarnos en noviembre
paseando un poco
e ir a la Argentina
y después, como solíamos
ir a Punta del Este,
a Solanas,
mi idea
era, bueno, vamos,
venía de un año complicado,
veníamos de la pandemia, veníamos de no estar encerrados
y dijimos, vamos todo el verano, por lo menos vamos en enero y febrero.
Cuando
hicimos eso resulta que cierran las fronteras
con Uruguay, entonces no se podía ir.
Y
estaba ya el tufillo de que
iba a haber
un recrudecimiento de la pandemia,
cosa que efectivamente ocurrió,
porque nosotros dijimos, bueno, vamos en
marzo, y en marzo
se decretó nuevamente
el aislamiento sanitario.
Pues van pasando, claro.
Ahora, Oscar, vos venís
contando esto y dice, bueno, gradualmente
las decisiones fueron haciendo que,
por varias situaciones venís contando,
se quedaran en España.
¿Enojado
con la Argentina?
Como no te fuiste, digamos, como esto fue más gradual
y se fue dando, tal vez el que
se va y toma la decisión de irse lo hace
de cara al
país de alguna manera, ¿no?
Digo, enojado,
decepcionado, en algún momento habías dicho
que habías abandonado todas las esperanzas en este
país.
¿Cómo te fuiste o te quedaste
respecto de la Argentina?
Mirá, yo la verdad
es que el último tiempo lo pasaba
del enojo
a la depresión.
Sí, decepcionado
porque
en agosto del 19,
cuando la paso,
vi que la sociedad
argentina mayoritariamente
volvía a elegir
votar a Cristina Kirchner,
sentí que yo
no me podía quedar.
No porque,
obviamente
si quería me quedaba.
Pero vos personalmente.
La verdad es que dije, no,
si aquí hay el 50%
de la población
sigue convencida de esto
por cuarta vez,
después de todo lo que había ocurrido
y de todo lo que ya se sabía,
no me daban
muchas ganas de quedarme.
Y en un medio, bueno,
digamos, mayoritariamente
también, digamos...
Kirchnerista.
Sí.
Y muy militante.
Igual tengo también,
lo he dicho siempre, yo he trabajado
con muchos colegas
muy comprometidos con el kirchnerismo,
muy
militantes, digamos,
de dar la cara
y de hacer declaraciones
permanentemente.
Yo he trabajado y nunca tuve la menor
controversia, siempre trabajamos con respeto,
con camaradería,
con cordialidad, privilegiando
el resultado del trabajo
y en, digamos,
con un muy buen clima
de trabajo y sin
el menor conflicto. Eso también
lo quiero decir, lo dije siempre.
Pero no, pero sentite, si la sociedad
vota esto, yo no quiero ser parte
de esa sociedad o una cosa así.
Bueno, digamos que
igual
ya a mí, ya te digo, desde hacía
ya
tres años que me venía rondando
en la cabeza la idea de
instalarme aquí.
Así que
digamos, no me pasó que
uy, me cayó un rayo.
No, no.
Por eso digo, fue gradual,
pero bueno, es verdad
que
es verdad que dije eso,
por lo cual mucha gente
obviamente me pegó
con un bate de béisbol
en los dientes, en las redes,
me refiero, ¿no? Por haber
dicho eso.
Y me hubiera gustado equivocarme.
No sabes cuánto me hubiera gustado
equivocarme y tener que decir
perdonen
mi soberbia, porque
dije algo de lo que me quiero desdecir.
Lamentablemente los cuatro años
de Alberto Fernández superaron
la peor pesadilla que yo
pude haber imaginado cuando tomé
la decisión de venirme.
Lamentablemente.
Y sí, de verdad, lo digo con una mano
en el corazón. Me hubiera gustado
equivocarme, porque amo a la Argentina.
Porque soy
argentino, porque me formé allí,
porque me reconozco
como argentino, porque me
construí en ese
lugar, porque viví
etapas maravillosas como fue la década
del 60, que fue cuando
yo comencé a estudiar actuación
y fue una década
prodigiosa en lo cultural.
Más allá de la
poca calidad institucional que
lamentablemente arrastró a la Argentina,
arrastró por lo menos hasta
el 83,
me hubiera encantado,
insisto, decir,
pedir disculpas públicamente.
O por lo menos
decir, me equivoqué.
Pero no me
equivoqué, lamentablemente.
¿Y este gobierno
de...? Bah, eso creo.
Eso creo, porque hoy no lo defienden
ni siquiera los que lo votaron fanáticamente.
No, y le puso el moño con las
denuncias de lesiones graves, ¿no?
Bueno, sí, igual no hacía falta.
No, no, no. Está bien,
digo, por si faltaba algo
en esto que a veces la realidad supera
la ficción. Te preguntaba si este gobierno
de Javier Milei te daba más esperanzas, ¿no? En ese momento
cuando dijiste, perdí todas las esperanzas. Yo no puedo hablar
de este gobierno porque... No estás ahí, ok.
Oscar Martínez,
no sé por qué dije Malas Artes,
este...
Dijiste Malas Artes porque tiene,
porque el título, que dice
Bellas Artes, luego sale como
una tachadura
y se escribe en malas.
Ah, bueno, por eso, no estaba tan...
Una especie de subtítulo. Ah, bueno.
Entonces es para los
seguidores de la primera obra,
está bien, o sea, la entendí bien.
Pero tenés que ver la segunda
porque la segunda... Yo me volví loca,
me volví loca con la primera, me pasó
algo que vos...
La segunda, para mi gusto,
y mucha gente me lo dice,
esto es todavía superior.
Tiene más picante, tiene más carnadura.
Me pasó que me la empezó
a recomendar un montón de gente, voy a ser
absolutamente honesta con el respeto que le
tengo reverenciado a Oscar Martínez.
Dije medio, uy, o sea, ¿en quién
vole el museo? Que si no, no la hubieras visto, si no te hubieran
dicho, no, mirá la que... No, no la hubiese
visto, pues digo, ¿quién vole el museo?
No sé qué, qué cosa de esnovismo,
y después vi que se reían de eso.
La incorrección política de esta
dupla, tu actuación,
yo no podía creer lo que estaba
mirando, bueno, no quiero decir nada para los que
no vieron la primera, que la vean, pero
el momento de la toma del museo,
creo que me reí tres días seguidos.
Pero qué loco
esto, donde uno dice,
yo te escuchaba decir, o creo que te leía decir
que se metieron,
hicieron que se metan los algoritmos en el
culo, porque
no hicieron algo que se supone que iba a ser popular
y que esperaban, y sin embargo
fue tremendo lo que pasó.
Sí, bueno, ellos tienen ese...
esa virtud,
entre otras.
También, si leíste,
habrás leído que yo conté
la verdad, y es que yo pensé
que ya desde
el título
era piantabotos,
digamos, lo que te pasó a vos.
Que la gente dijera,
uy, esto debe ser un embole,
un museo. Bueno, afortunadamente
la gente se dio cuenta
viendo la serie,
comprendiendo
que la serie, en realidad
el museo es un
pequeño mundo que está dentro del mundo
y que está atravesado
tanto el museo como la vida del
personaje de Antonio Duma, que yo interpreto,
atravesado por cuestiones de orden social,
político, personal,
como nos pasa a todos, todo el tiempo
en todas partes. Y además es una
mirada muy al estilo
Du Praticón, muy
socarrona, muy mordaz,
muy corrosiva, con ese humor
a mí me encanta,
ese humor tan inteligente
que tiene.
Y otro
temor que yo tenía, que afortunadamente
no ocurre, es que al personaje
lo iban a detestar. No porque no
me guste hacer personajes detestables,
he hecho muchos, sino porque
es difícil que el público, o
a mí mismo como público me pasa,
que
no termino
enganchándome con series o películas
cuyo protagonista
no es nada empático.
Pero este particularmente no busca que lo quieran,
no busca caer bien, no le importa nada.
Sí, es una suma,
es un combo del tipo,
es un ermitaño, es osco, es soberbio,
áspero,
vive solo con un gato, tiene una pésima
relación con su hijo,
con el que no parece preocuparse
demasiado por mejorar,
por humanizar ese vínculo,
el nieto es un jeroglífico y sacriatura
para él. Y yo dije, lo van a odiar.
Y no solo no lo odian,
lo aman. Y creo que
tiene que ver con el tema que vos tocaste recién
así, tangencialmente, que es el de la incorrección
política.
Hay mucha gente que
empatiza con él,
porque esto también
es muy propio de Gastón y de Mariano,
porque yo he hecho otras cosas con ellos,
por ejemplo en El ciudadano ilustre,
no sé, cuando
viene un señor con su hijo
tetrapléjico, con una silla de ruedas
y el personaje mío
lo
humilla, digamos,
lo critica salvajemente,
le dice que está haciendo demagogia,
que está utilizando a su hijo.
Y yo recuerdo que terminé de rodar
esa secuencia que le hicimos en un solo plano,
lo que se llama plano-secuencia, y dije
¡ay, qué bueno, qué placer
poder
obrar así, poder tener este comportamiento,
porque yo no sería capaz.
A lo mejor
lo desearía, pero no soy capaz
de hacerlo.
Por ahí lo que vinieron a hacer Gastón,
Connie y Duprat con vos,
porque sos como el actor fetiche,
es como, no sé, estamos aburridas
de tanta corrección política,
nos ganó. Lo woke, me parece que se pasó
un par de paradas y volvieron
a decir esto está bien,
y lo extrañábamos evidentemente.
Sí, evidentemente
tiene un efecto catártico en la gente,
porque me lo dicen por la calle,
me lo dicen en Instagram,
por fin alguien que dice...
Nos pasamos de progreso,
Oscar Martínez, en un momento, ¿no?
Nos pasamos,
hubo, claro,
hay un adoctrinamiento
generalizado
y muy fundamentalista,
y es global,
no es un fenómeno argentino,
a partir del Me Too,
y esto no es discutir
la legitimidad
del Me Too y de
la legitimidad,
lo genuino que resulta
la igualdad de género,
o sea, a esta altura del partido.
Yo soy el primero en decir enfáticamente
estoy totalmente a favor.
Ahora, de ahí se colaron
muchas cosas, que se terminó
haciendo una especie de doctrina,
¿no?
El idioma inclusivo,
en fin, todo lo que
ya sabemos.
La cancelación,
¿no es cierto?
Aquí, por ejemplo,
fue un año Picasso, el año pasado,
y no faltaron los que salieron a...
Bueno, claro, anda a cancelar a Picasso,
nada menos, ¿no?
Pero en la serie
de hecho quieren cancelar y cancelan
una escultura
de alguien que, bueno,
aparentemente habría sido...
Intentan, intentan, intentan.
No lo logran porque
el obcecado del personaje
de Dumas
hace lo que sea para...
Y finalmente, además le pone
monumento a la estupidez humana.
Bueno,
es que realmente,
sí, aquí dicen
se pasaron varios
pueblos y una gasolinera, ¿no?
Y creo que hay mucha gente
que agradece que la serie
además lo hace con humor,
no lo hace con soberbia,
no lo hace con...
desde un lugar, como te diría,
militante,
fascistoide, sino que lo hace
con humor.
Y además,
teniendo en cuenta que quien escribe la serie
es André Duprat, que es el director
nada menos que del Museo Nacional
de Bellas Artes.
Primero es un conocedor del tema
como nadie, ¿eh?
Pero aparte de eso, estamos hablando
de nosotros mismos.
Parece que es eso también lo que extrañábamos, ¿no?
Esos guiños nuestros. Oscar Martínez,
yo te mando un abrazo,
respeto, admiración profunda.
¡Hola, gente!
¿Qué tal? ¿Cómo andan?
Espero que les haya gustado el video,
que le pongan like, se suscriban y todo eso,
pero esencialmente que les haya gustado el video.
Nada, gente, bueno.
Tenemos un gran desafío por delante,
un gran desafío,
que me parece que es
fundamental dar esta batalla
con
muchísima fe, porque con fe
es justamente mucho mejor. Yo creo que
va por ahí el tema.
¿A qué me refiero?
Cuando, esto lo dice
mucho Zuchowicki, cuando uno
es la
profecía autocumplida,
cuando uno cree que, por ejemplo,
hay mucha gente diciendo, no, el país no levanta más,
esto es una recesión,
estamos re mal, no sé qué,
esa gente no se va a abrir un
emprendimiento, no se va a poner un local de ropa
esa gente, porque es obvio que está pensando
que va a estar todo mal,
que va a estallar, que va a volar todo por el aire,
entonces no se pone un local de ropa. ¿Y qué va a pasar
con esa persona? Bueno, empieza a entrar en un bucle,
la profecía autocumplida
de no
salir adelante
en su vida, ¿verdad? Pero aquel que sí
tuvo fe, por eso hablo de fe,
una fe que hay que creer
y la ley de atracción, no desde ese
lado, sino de verdad, de estar
convencido de que esto va
a cambiar y vamos a salir
de todo lo malo que nos dejaron.
Si vemos eso,
y lo vemos desde esa óptica,
vamos a de verdad abrir
ese emprendimiento que ibas a abrir, o
comprarte
mercadería para revenderla, lo que sea,
hacer generar
uno mismo. Porque de parte del gobierno,
gente, y esto es el chip que se tiene que
sacar de encima, no van
a intervenir
en la generación de empleo, no van a
intervenir en eso, en eso se encarga
el mercado. No va a haber
una planta recicladora de no sé qué
que le dé empleo a la gente
solo porque hace falta empleo.
No, el empleo viene de la mano
de que la gente
demanda cosas.
Si la gente empieza a demandar
más remeras,
vendrá alguien que haga
remeras. Pero vos no podés
intervenir en que la gente
quiera remeras. Entonces, ¿qué va a pasar?
Vas a tener mucha oferta, vas a tener
gente que hizo remeras porque vos le diste
trabajo, y vas a
tener gente que no quiere
esa remera. ¿Y qué haces con eso? Bueno, al final,
lo que terminaron haciendo todos esos gobiernos, todos los últimos,
cierran la frontera,
entonces, de repente, no entran remeras.
Y entonces, claro, terminamos
comprando a precios ridículos
acá solo para generar empleo.
Y el empleo, aparte
en este siglo, y especialmente
en el
2020 y pico ya,
llegando al 2030,
vamos a tener una economía. Por eso,
mi ley es muy pillo, obviamente, en ese sentido
también, que quiere hacer que
esto sea también
un centro tecnológico,
un Silicon Valley, etc.
Porque es por ahí el futuro.
No hay fronteras.
El peronismo, por eso, es tan ridículo
escuchar a gente diciendo, no, porque hay
que cuidar la industria nacional.
¿Las industrias nacionales qué son
al final? Ahora la gente comercializa
vía
Internet, gente. No sé si se dieron
cuenta de que llegó algo llamado Internet.
Es impresionante.
Yo, la verdad, no salgo de mi asombro
cuando escucho a estas personas. Pero bueno,
hay que seguir escuchándolos, lamentablemente,
porque van a estar y hay que seguir dándoles
batalla, gente. Como dijo mi ley,
hay que ponerle el último
clavo al ataúd. Y hay que hacerlo, gente. Es así.
No hay que darlos por vencido.
Es así. Así que
nada, gente. Bueno, un saludo.
Muchas gracias por ver el video y nos vemos. Chau, chau.

