El HÁBITO que CAMBIÓ MI VIDA || Minimalismo

Samuel Gavilán
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26 oct 2024
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Me he debatido entre periodos de ansiedad, algún pozo negro y un gris en mi vida donde no ocurría nada.
Llevo mucho tiempo construyendo hábitos que me hagan ser más pleno
y eliminando otros que veo super claro ahora que me arrastran al fango.
Podría decirte muchos hábitos que me han cambiado,
que me han hecho ver el mundo de manera diferente
y que me están llevando a lugares donde nunca imaginé que llegaría.
Hacer deporte me ha dado confianza y autosuperación.
Leer me ha abierto otra manera de ver el mundo.
Dormir 8 horas por las noches me ha hecho ser más productivo.
Comer bien me ha dado ligereza.
Pero hay uno en concreto que a mí me ha cambiado la manera de ver el mundo
y que hoy en día creo que es más necesario que nunca.
Fue el primer hábito con el que empecé todo esto,
no sabía ni siquiera el poder que tenían los hábitos
y es un hábito que hoy en día aún mantengo.
Todas y cada una de nuestras acciones tienen un efecto,
tanto fuera como dentro, como esa dentro, esa fuera, como esa fuera, esa dentro.
Cada micro hábito, cada acción que llevamos a cabo,
nuestro día a día nos define y está definiendo a la persona que seremos en un futuro.
Somos el resultado de nuestras acciones
y hoy más que nunca veo súper necesario darse cuenta de esto,
ya que hay una gran guerra por nuestra atención.
Ahí fuera han dado con la llave para que actuemos movido por nuestras emociones
y esto lo consiguen desequilibrandonos emocionalmente.
Emoción viene de emovere, es el motivo del cual nosotros
llevamos una acción movidos por un dolor interior
y esto los políticos, las noticias, las redes sociales, incluso la publicidad,
se han dado cuenta de este poder
y estamos viviendo en un mundo donde nos están desequilibrando constantemente,
vivimos en montañas rusas emocionales.
Y vosotros diréis, bueno Samuel, ya me he tocado un poco la emoción,
hago una cosa, pero a lo mejor son cosas que yo quiero hacer.
Pero es que se ha demostrado que cuando estamos desequilibrados emocionalmente
pueden cambiar nuestros comportamientos, nuestros valores e incluso nuestros hábitos.
Por eso, para mí, el hábito que ha cambiado radicalmente mi vida es no hacer nada.
Parar.
El mundo sigue girando, el huracán sigue dando vueltas,
pero yo me acerco al ojo del huracán y todo se mantiene en calma por unos instantes.
Y cuando hago esto suceden tres cosas muy importantes.
La primera es que te enfrentas con tu soledad.
Empiezas a relacionarte contigo mismo dentro de ti.
Lo que llamó Howard Garner la inteligencia intrapersonal.
Sabéis lo de las doce inteligencias.
Al principio duele, hay que pasar unas barreras, hay que pasar unas resistencias
a estar solo, a relacionarte contigo mismo,
pero poco a poco tu mundo interior va cogiendo más relevancia.
Y cuando tu mundo interior coge más relevancia puedes ver el mundo interior de las demás personas.
Y esto hace que los problemas ya no sean tan problemas.
Tampoco no vayamos al otro extremo y cuando estemos bien con nosotros mismos a solas
no nos vayamos a las cuevas o no hagamos nada en el mundo de las formas.
No, creo que tiene que ser como un baile.
En el mundo de las formas ocurren cosas que también son muy interesantes.
Creo que ni una cosa ni la otra.
Ni ir perdido consumiendo, gastando, haciendo de nuestra vida una meta constante,
ni quedarnos en una cueva aislados por nuestro bienestar interior.
Muchas veces me dicen que de qué hablo si del ser, de la esencia...
No os quedéis con las palabras.
Cuando paráis todo empieza a cobrar sentido.
No os apeguéis a una etiqueta porque las emociones son muy holísticas
y puede ser que lo que experimente yo no lo experimenteis vosotros.
Pero sí que es verdad que hay otra orilla.
Normalmente la gente sube y baja por la misma orilla toda su vida
y se piensan que esa es la única manera de estar en este mundo.
Pero hace falta un vislumbre de la otra orilla para ver que hay algo más,
que podemos vivir de manera plena.
Creo que aquí, como dijo Osho, tenemos que tener la capacidad de apagar la mente
o encenderla en función, que no es más que estar en una orilla o otra
en función de nuestras necesidades.
La segunda cosa que ocurre es que empiezan a surgir preguntas
y mucho más importantes y a veces dolorosas,
pero intento no mentirme a mí mismo
y es la recomendación que os hago, surgen respuestas.
Esto es súper importante porque encontramos al final nuestras respuestas
y empezamos a cuestionarlo todo.
Empezamos a filosofar, que creo que la filosofía hoy en día es más necesaria que nunca.
Las preguntas tienen la capacidad de atravesar todas las capas de la mente,
todas las capas del ego como si fuese una cebolla y llegar al corazón.
Y allí ocurren los cambios verdaderos.
Allí es donde se construyen los hábitos.
Allí es donde cambiamos nuestros patrones mentales.
Las preguntas llegan a cambiar lo que siempre se ha hecho así,
lo que todo el mundo ha hecho siempre lo mismo.
Esto se tiene que hacer así por norma general y revierte un poco la operación.
Yo iba a terapia antes, por ejemplo, os pongo un ejemplo,
yo antes iba a terapia por un tema de mis superiores y tal,
bueno, estaba muy liado y al final el terapeuta que me hacía preguntas
y me decía, ya, ¿pero tú qué tienes que ver en todo esto?
¿Cuál es tu parte de culpabilidad?
Claro, estaba contando mi versión, mi versión estaba claro que me favorecía,
pero esto llega a revertirte los patrones mentales, te da un shock al ego,
le da un shock a la mente para empezar a cambiar y, en este caso,
perder la responsabilidad o, en cualquier otro caso, revertir lo que nosotros creemos.
A veces cuando paro también me hago preguntas a mí mismo.
La inteligencia intrapersonal es como una relación contigo mismo.
Entonces aquí surgen tus verdades, surge la manera de estar en este mundo,
que es, una vez más, ser tú mismo.
Y aquí empiezas a desarrollar un montón de habilidades como la intuición,
como el ser tefil a ti mismo, bueno, y el pensamiento crítico,
que es súper necesario hoy en día.
Como os decía antes, la lucha de la atención también se ha convertido
en una lucha por tocar las emociones de la gente.
Y al final, cuando nos desestabilizan de esa manera tan potente
y, por todos lados, anulan nuestra capacidad de razonamiento
o el sistema que llamó Daniel Goleman en el pensar rápido, pensar despacio,
anulan la capacidad crítica, la capacidad de razonar todo aquello que te está desestabilizando.
Haciéndome preguntas y observando la emoción con la que el mundo exterior quiere desestabilizarme,
me di cuenta de un montón de cosas, de un montón de cosas importantes.
Por ejemplo, de que me sobran el 95% de los centros comerciales cuando voy a comprar,
que para ser feliz no necesito nada prácticamente.
¿Ves lo que hay detrás de un discurso que quiere promover el odio, el confrontamiento o la esperanza?
¿Ves un poco tu propia verdad?
Y, una vez más, intento no engañarme.
Ahí hay una respuesta que puedo incorporar a mi vida
y que he comprobado que nuestras propias respuestas nos hacen mucho bien,
porque es lo que somos nosotros.
Digamos que yo he ganado capacidad reflexiva.
Evidentemente, siguen entrando inputs que intentan desestabilizar mis emociones
y, a veces, lo consiguen.
Pero ya no me voy con la emoción, ya no me la creo.
Eso está ahí, yo lo observo, pero se continúa mi vida.
Yo me doy cuenta de que, poco a poco, me he ido haciendo más fuerte emocionalmente.
Hay cosas ya que directamente ni entran.
Y, cuando entran, las identifico, las veo, no me voy con ellas y las cuestiono.
Es mucho más fácil cuestionar al enemigo o cuestionar al bando contrario
que cuestionar a lo que vamos a favor, a lo que simpatizamos.
Hay una frase de Nikola Tesla que me encanta
que dice que, si quieres llegar a la verdad,
tienes que empezar a sentir en términos de energía, vibración y frecuencia.
Y es la clave empezar a ver qué vibra la gente.
Esto en Sudamérica lo dicen mucho, ¿no?
Tienen buena vibra, tienen mala vibra.
Empezar a ver lo que hay detrás de las palabras,
empezar a ver lo que nos quiere decir un artículo de un periódico,
empezar a ver lo que quieren las redes sociales,
qué vibra hay detrás.
Es un poco esto.
Y esto es lo que sucede cuando paras.
Porque cuando estamos en el ajetreo,
cuando estamos en el huracán, estamos bastante ciegos.
Pero cuando te mueves al centro y paras, empieza a revelarse esta energía.
Y esto, una vez más, es empezar a ser tú mismo.
Algo que ya he dicho muchas veces,
pero que no le interesa absolutamente a nadie, excepto a ti.
Entonces, creo que pararnos y reflexionar sobre las cuestiones de la vida
te da un plus en autenticidad.
Muchas gracias por estar al otro lado.
Como siempre os digo, podéis suscribiros, darle un like, un comentario.
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Muchas gracias por estar al otro lado.
Y nada, nos vemos en el próximo vídeo.
Chao.
