En el corazón de Jordania, en mitad de Oriente Medio, haciendo frontera con Israel y Arabia Saudí,
existe un desierto reconocido por ser el más bonito de todo el planeta.
El plan era recorrerlo en total autonomía y con mis mascotas acompañándome,
tal y como llevan haciéndolo desde que comenzamos este viaje meses atrás por Oriente Medio,
cargando a mis espaldas todo lo necesario para poder sobrevivir.
Tras varios días de travesía por este desierto,
adentrándonos más y más en el área protegida para poder encontrar a los beduinos
que aún viven como nómadas de estos desiertos,
las reservas de agua y comida comienzan a escasear
y pronto habrá que decidir comenzar a deshacer el camino para no acabar en problemas.
Mirad el niño el que me está liando.
¡Chuchi!
¿Qué vas a sacar de aquí? ¿Oro?
¿Eh? ¿Un poquito de oro?
Había una pequeña obra y vamos, la está destrozando por completo,
pero bueno, está muy feliz la verdad.
Se le ve súper emocionado, ya le veis.
Y la ha dicho, me ha dicho.
Voy a amanecer.
Ya he preparado todo, tenemos ya todo por aquí bien empaquetado
y tenemos un problema.
Nuestras seis botellas de agua.
Fulminadas.
Así que vamos, solo tengo una pequeña cantimplora, esta de aquí y ya está.
Así que vamos súper, súper, súper mega secos.
Necesitamos agua.
Mirad lo que hay.
A ver si conseguimos porque hasta mañana no aguantamos ni el día de hoy, así de claro.
Así que bueno, vamos a ver si encontramos agua prontito, la verdad.
Voy a preguntar a todo Dios.
Mirad tú, nos vamos.
Muy bien.
Bueno, pues resulta que no nos vamos a ningún lado porque a Zerpis no le da la gana.
Últimamente, o sea, pues sobre todo en sitios así cálidos, es como que a partir de las ocho
dice a mí ponme mi comida, déjame en paz.
Mirad, mirad, aquel puntito, Zerpis.
Y llamándola desde ahí y yéndonos hacia allí.
Pues se la suda.
A Chuchi le digo ven para acá y viene.
A Zerpis le digo ven para acá y dice tu madre va a venir.
Ahí sí está bien, eh.
Muy bien, la verdad.
Gustoso, buenas vistas.
Tras recoger campamento, nos dirigimos a una zona donde los beduinos suelen llevar a los turistas,
con idea de poder conseguir algo de agua.
Le hemos dado una oportunidad, pero...
Señor, dame paciencia.
Aquí viene, al fin.
¡Qué tía!
Hombre, tú, buenos descansitos te echas, eh.
No sé si luego para investigar, bien que espabilas el ojete.
Venga, vamos.
Chuchi, mientras tanto, ya ha ido a la tienda.
Anda ahí rateando sus cosas.
Algo le están dando.
Hoy es mi tercer día en el desierto y quería intentar llegar a los beduinos.
Conocí a Salem.
Y fui ayer, pero él no estaba allí.
Uno con cabello largo.
Y Irán también, me gustó.
Tiene por aquí unas galletas que se llaman mojar, que me las ha dado.
Así que las vamos a probar.
Ahora su opinión en directo.
Estar pisa aquí no es bienvenida.
Te tiene miedo, tío.
Me acaban de dar la ubicación de varios beduinos.
Que son familiares de ellos y además sé que hablan inglés.
Así que creo que nos vamos a ir para allá.
Nos tenemos que meter otra vez lleno en el desierto.
Y mañana tenemos que estar fuera muy prontito por la mañana.
Pero me da igual, la verdad.
No sé, ya nos levantaremos a las 3 de la mañana.
Y caminaremos en lo que hay.
No pasa nada.
Ya veis cómo está.
Está tirada por todas partes.
Así que en breve la meto para adentro.
Y nos vamos a donde los beduinos.
A ver si los podemos encontrar hoy.
Y conocerlos.
Que es lo que más curiosidad me da.
Y después, pues bueno, veremos a ver.
Yo espero que me puedan explicar cómo viven, no sé, tío.
Es como, ya visteis la tienda de ayer, que es una locura.
O sea, ¿cómo vivís ahí, tío?
No sé.
Es muy jarto.
Aunque, en parte, yo preferiría vivir ahí que vivir en el pueblo.
100% antes.
No tienes internet.
Maravilloso.
Que le den por culo a todo el mundo.
Y...
Y ves tranquilo.
O sea, era un sitio precioso.
Esto se nota ya gastadito, eh.
De toda la gente que caminará por aquí.
Desde aquí, la verdad, que no se ve gran cosa.
O sea, aparte de eso, lo que os digo.
Que está todo muy gastadito.
Se nota, es todo súper blanco.
Wow, ahí se empieza a notar, eh.
Ahí se ve agujeraco, chaval.
Ahí se nota.
Tarpiz creo que ha empezado a subir al final.
Ah, mírala.
Si está ahí la tía.
Ha subido hasta arriba.
Esto es la leche, eh.
Al final se ha subido hasta arriba la tía.
Brutal.
Es bastante loco, eh.
El puentecito este.
Da bastante cal.
Hay que decirlo, o sea...
Es un cacho de piedra, de polvo, que le echas agua y esto igual se deshace.
Muy bien los dos.
Grande Tarpiz.
Pues nada, con esto creo que nos vamos para abajo.
Y vamos a seguir con el viaje.
Y como siempre, aquí vamos con el flow absoluto.
Aquí sí, Tarpiz.
A ver si me corta.
Esto que veis aquí también son de la época de los noateos.
Que luego las han puesto en negro para que se vean mejor.
Pero son inscripciones del año de San Quintín.
Como ya sabéis, siempre hay que ir bien protegidos.
Con la mejor crema del mundo.
Así que con el código FITAYTARPAS tendréis un 20% de descuento.
Y si queréis comprar ropita de montaña de ternura, como la que llevamos puesta.
Pues tendréis un 15% de descuento con el código FITAYTARPAS.
Vámonos.
Y cuando estés bien blanquito quiere decir que ya puedes parar.
¡Hombre, Manuel! ¡Nos volvemos a ver tú!
Grande Manuel.
Manuel, pero no te vayas, por favor.
Para los que no visteis el capítulo anterior.
Este es Manuel, caudillo de los desiertos.
Hijo de Fernando el Jorebado, si no me equivoco.
Un grande Manuel.
Seguía mirándonos como ¿Quiénes son estos tíos?
¿Y por qué me los estoy encontrando todos los días por el desierto pesados?
Chuchi intentando hacer amigos, eh.
Pues nada, se hacen colegas al final.
Este hombre es Salem.
Un beduino que vive en el desierto con varios lobos árabes rescatados,
sus cabras, sus gatos y una humilde tienda en la cual vive.
En la parte trasera de su vehículo 4x4 lleva varios bancos
donde lleva a turistas que quieran visitar el desierto.
Algo muy típico de ver en este lugar y que es el sustento de muchísimos locales.
Pues esta noche seguramente me vendré aquí a dormir, a donde este chico.
Y me ha dicho, ayer vi a un español todo loco, con botellas de agua y un carrito.
Y yo, le tengo que conocer, tiene que ser algún colgado de YouTube.
Total, que me lo enseña Patrick Mainstall.
Hijo, sabes, igual le he dicho es el de cabeza.
Así que igual, no sé, le escribiré.
A ver si les pillo por aquí cuando yo salga.
Que él creo que, por lo que me ha dicho este, le queda un día más en el desierto.
Así que igual que yo.
Pero el pavo se ha cascado 8 días.
¡Tú!
¡Loquísimo!
De verdad, España dejando ahí buen nivel.
Como tiene que ser, sí señor.
Españoles colgados aparte.
Ya veis que ha dejado ahí a sus cabras sueltas hasta que vuelva luego a la hora de comer.
Luego a la noche vamos a volver a venir, así que no me voy a acercar.
Pero aquí, en esas piedras, es donde vinimos ayer.
Que ahí es donde tienen la tiendita.
Bastante jarto, la verdad.
Vivir aquí, bastante jarto.
¿Cómo te llamas?
Pito.
Se nota que cada vez nos estamos metiendo más adentro.
Y tenemos que cruzar toda esta estepa y llegar al final para ir a donde me han dicho que allí debe estar todo lleno de beduinos.
Y gente que vive a la antigua usanza y modo nómada y con la tienda tal y como la visteis ayer.
Así que esperemos que no se alargue demasiado, la verdad.
Pero se ve que va a ser duro.
Pero que sí que os digo que dentro de lo que cabe, cruzar todo esto podría ser muy, muy fastidiado.
Pero al estar bastante nublado se va bastante, bastante bien comparado con lo que sería de normal.
Poco a poco llegamos a la zona donde me indicaron que viven una decena de familias de beduinos.
Y no tardamos en localizar a la primera de las familias.
¿Cuál es tu nombre?
¿Piso? ¿Piso? ¿Piso?
Pito.
¿Cuál es tu nombre?
Pito.
No hay problema, no hay problema.
Mira, mira, mira.
No hay problema, no hay problema.
Chuchi, ya está, ya está.
Mira, mira, mira.
No, no.
No te toques.
Tocas, tocas.
¿Ves?
No hay problema.
Es bueno, es un buen perro.
No, no, no, no.
Nunca.
Sí, sí, sí.
Gracias, gracias.
Ok.
Ok, veo a los perros.
Genial.
¡Guau!
Invadiendo el espacio.
Les pregunté si podría grabar algo del interior de la tienda.
Pero me pidieron que no lo hiciera.
Viniendo del lugar que vengo, de Occidente,
donde tenemos absolutamente todo,
resulta increíble pensar que estas familias
puedan vivir en la mitad de la nada,
donde ni siquiera llega la cobertura,
con poco más de cuatro cabras,
dos dromedarios, un fogón a gas,
dos colchones sin siquiera sábanas,
tirados sobre varias alfombras,
y una tienda de tela sostenida por unos cuantos palos de madera.
Está bien ahí, ¿eh?
Agustico.
Tras compartir té con la familia,
retomamos la caminata para buscar un lugar
en el cual poder acampar y descansar.
Si me llevo un aprendizaje de esta pequeña travesía por el desierto,
es que alberga muchísima más vida
de lo que jamás me podría haber imaginado.
Nunca habría pensado que un lugar así
pudiesen vivir familias
con centenares de animales,
tanto domésticos como salvajes,
y que el desierto sería capaz de abastecer de agua
a todos estos.
Un lugar que a primera vista parece inhóspito,
solitario, silencioso,
y totalmente vacío de vida.
Hemos llegado ya al sitio en el cual
acamparemos en el día de hoy.
Y bueno, y Chuchi se ha quedado allí,
no le ha apetecido ya moverse más,
así que hemos cambiado papeles.
Me voy con Zarpis.
Nos vamos a investigar esta zona,
que yo creo que la hemos clavado para dormir.
Y aquí vamos a tener unas vistas increíbles,
con mucho viento también.
A ver si podemos llegar.
Las vistas tienen que ser una locura.
Se me ha escapado eso de panzas.
Cómo se la goza, tío.
Buenas vistas, la verdad.
Buena terraza, la verdad.
Sí, sí, bastante bien.
Me encanta ver cuando se la gozan así.
O sea, Chuchi está allí en plan tumbado,
tirado, gozándola,
y está también aquí gozando.
Así que hoy día win-win, la verdad.
Brutal, estoy feliz.
Creo que vamos a tener un atardecer
si cabe más épico que el de ayer.
Además, hoy estamos los tres.
Es que,
no me eso va a dar lleva, tío.
En cualquier lado se tumba y venga,
para allí estar, para dormir.
Bueno, ya tenemos por aquí todo el chiringuito montado.
Así que nos vamos a poner a
cenar, comer, lo que sea.
Comer, en realidad, pero bueno,
ya cuenta como cena también. Es lo que hay.
Un poco de pan, lo que me queda.
Y este es otro parecido
al que os enseñé el otro día.
Lo único que el otro era como de alubias
y este es diferente.
Tal y como podéis ver,
esas cosas rojas que tiene, la verdad que pican.
Es como un hummus
de pimiento, algo así, imaginaos, pero que pica.
Pero, lo bueno es
que me he traído también uno de
Samya Recipe. Muy bueno.
Samya Recipe.
Vamos a la cata de esto.
A ver qué es. No sé, sabiendo esto
no sé lo que esperarme, la verdad. Vamos a probar, a ver.
Vale, creo que para nada
tiene la pinta que tiene aquí.
Pero bueno, vamos a probarlo, a ver.
Mi intención era comérmelo con esto, pero
no.
Una vez más, está bueno.
Tiene sabor, se notan las especias
de esta zona, o sea, es fuerte.
Muy especiado para nosotros.
Pero
está bueno. Lo único para comer
es que es todo líquido.
Madre mía.
Además, todas alubias. Pobre Chuchi
y pobre Zarpisoy.
No digo nada y lo digo todo.
Ya veis que el sol ya se va metiendo.
Las vistas son...
Es que qué os voy a decir.
Y os quería enseñar aquí
unas inscripciones muy locas que he encontrado
que son de dos pies.
Y están justo aquí encima de la montaña.
O sea, vamos, esto dudo que lo haya
hecho una persona
ahora, digo. O sea, vamos, esto tiene que ser
de la época
de San Quintín. Se supone que
todo esto es de la época de los navajes.
Para que lo tengáis en cuenta.
Y bueno, pues aquí ya veis.
O sea,
para que comparéis mi pie, digamos.
O sea, más o menos, si me quita la zapatilla, el mío
sería un pelín más grande.
Pero vamos que
son pies clavadísimos.
Es como si hubiesen puesto aquí un pie.
Aquí otro pie y lo hubiesen dibujado.
Ahí, pam, pam, pam.
O sea, claramente que tiene
su tiempecito.
De hecho, una de ellas ya se ve
que está totalmente comida.
A lo largo de la historia ya os conté
cómo han sido varias de las civilizaciones
que han pasado por aquí. Y que los beduinos
realmente llegaron a este lugar
sobre el 1980, hace
relativamente poco. Los novateos,
una civilización de hace más de
2000 años, reconocidos por ser
constructores de la ciudad de Petra
que visitaremos en el próximo capítulo
y de la ciudad de Jedra que visitamos
a nuestro paso por Arabia Saudí,
también dejaron templos de culto y decenas
de petroglifos tallados en la piedra
a su paso por estas preciosas
y remotas tierras.
Y en la ambiente ya podéis ver como poquito a poco
toda la arena roja va haciendo su trabajo
y se ve todo, vamos,
es mágico, de verdad.
Este desierto está
muy guay, ¿vale? Mola
tal, pero a lo mejor son los atardeceres
con diferencias. O sea, molan
que flipas. De hecho, os he visto
que mucha gente de los que
son de aquí, que trabajan con 4x4
tienen mogollón de reservas
de gente para ver el atardecer.
O sea, les traen aquí para ver el atardecer.
Sin palabras, gente.
Brutal.
Último atardecer en Wadi Rum, así que
esto ya se va acabando.
Hay también arriba bastante gente
que les han subido en 4x4.
No sé por dónde será el camino, pero les han subido hasta allí
y después abajo hay también más gente
que ha estado aquí viendo el atardecer.
Disfrutaremos un poquito más de esto
y nos vamos a ir a visitar
a su tienda
porque él habla inglés
y quiero que nos cuente un poquito
sobre la vida de los beduinos. O sea, ya he podido
ver un poquito, ya he supido enseñar
cómo se vive aquí, pero
quiero que nos lo cuente
alguien local, que eso tiene que ser
ultra mega guay, chaval.
Finalmente, esto no pudo
ser posible, ya que un grupo de turistas
contrataron sus servicios y
aunque fuimos a su tienda, no llegó hasta muy
tarde y tendrá que ser en una próxima
ocasión.
Pues nada, señores, con este
pedazo de amanecer
y en esta preciosa duna con estos dos
salvajes, nos despedimos hasta la semana
que viene. Seguimos hacia Petra.
Jordania va a ser muy guapo, la verdad. Muy, muy guapo.
No hay nadie, es la leche.
A las noches hay mogollón de peña
y a las mañanas ni chus. O sea,
es todo pa ti.
Lo echaremos de menos.
Así que dicho eso,
la salvaje señorita esta
que veis ahí y el chuchi
que se ha ido hasta allí con este precioso atardecer
digo amanecer, nos
despedimos y seguimos con la ruta.
Tras finalizar esta travesía por el desierto,
que espero no sea la última y es que me voy con la pena
de no habernos organizado para
poder quedarnos más, ponemos rumbo
hacia el norte para seguir recorriendo
el país jordano y poder ver
en persona el mar muerto
que hace frontera ya con Israel
y poder visitar también la antigua y
mundialmente conocida ciudad de Petra.
Sin duda, de los lugares más
esperados de todo este viaje.
Si necesitáis algo para vuestras mascotas,
ropa de montaña o un seguro
de viaje, ya sabéis que tenéis
los links con descuento en la descripción
y así nos ayudáis a que podamos seguir
viajando y a que tengáis capítulos
nuevos cada semana.
Nos vemos la semana que viene y seguimos con la ruta familia.