NTE| Ep.5 - Este conocimiento cambiará tu cerebro

Nico Fernandez Miranda
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2 nov 2024
¿Cómo entender la plasticidad puede literalmente cambiarte la vida?
Buenas a todos y bienvenidos al podcast Nico te lo explica.
Si sos nuevo por acá, mi nombre es Nico Fernández Miranda
y en este podcast exploramos estrategias y herramientas basadas en evidencia científica
para que vos puedas ser una persona más productiva con más tiempo,
pero sobre todo, y lo digo siempre, más feliz.
Porque productividad sin felicidad no van de la mano.
Y en el episodio de hoy vamos a hablar sobre un tema que me fascina
y sobre el cual se habló mucho antes y tiene que ver con el potencial de cambiar
cómo aprendemos, cómo trabajamos y cómo vivimos, que es la neuroplasticidad.
Este concepto por ahí suena técnico, complicado, pero tranquilo,
porque te aseguro que una vez que lo entiendas, es como manejarlo.
Después se hace muy, muy, muy fácil.
Y aparte de fácil, es aplicable.
Vamos a descubrirlo. ¿Me acompañas?
Hablemos sobre la neuroplasticidad y sobre todo, ¿por qué importa?
¿Por qué me interesaría saber a mí, un contador, un médico, un psicólogo,
qué es la neuroplasticidad?
La neuroplasticidad es la capacidad que tiene nuestro cerebro
para adaptarse y cambiar en función de algunas experiencias, no de todas.
Neuro viene del griego neuro, justamente que se refiere a los nervios
o puntualmente a las neuronas que constituyen el sistema nervioso.
Y plasticidad viene del griego plasticos, con plásticola,
que significa moldeable o con capacidad de ser cambiado.
Hay una forma re linda de explicarlo, y es la siguiente.
Imaginémonos durante un momento que nuestro cerebro es como una red de caminos.
Cada vez que aprendemos algo nuevo, estamos creando una ruta o una calle nueva.
O también estamos reforzando una calle que ya teníamos.
Es como si la estuviéramos repavimentando.
Y esta habilidad no desaparece con la edad, pero, sin embargo,
algo que podríamos llamarlo como superpoder, cambia a lo largo de nuestra vida.
Por eso es fundamental entender cómo nosotros, seres de a pie, podemos aprovecharlo.
Es muy interesante ver esto en líneas de la evolución del cerebro.
Sucede que durante la niñez, el cerebro es muy, muy, muy plástico.
Esta es la razón por la cual los chicos aprenden idiomas súper fáciles
y desarrollan habilidades motrices como caminar, gatear, pararse sin demasiado esfuerzo.
Y esto se puede ver en el deporte, por ejemplo.
Cuando vos ves un niño que jugó sólo dos años al tenis, pero de siete a los nueve años,
practica de manera muy distinta o juega de manera muy distinta
a alguien que también practicó dos años, pero de los 35 a los 37.
¿Pero qué ocurre?
A medida que nos hacemos más grandes, este nivel de plasticidad que tienen los chicos
va disminuyendo.
A este fenómeno, en el cual primero tenemos mucha plasticidad neuronal
y después la vamos perdiendo, se lo denomina explosión sináptica y poda sináptica.
¿Y esto significa que no podemos cambiar si somos más grandes?
No, no, no. Para nada.
Podemos seguir moldeando nuestro cerebro siempre, siempre, siempre.
Pero el proceso en la adultez requiere un enfoque y técnicas específicas.
No es tan fácil.
Y aquí es donde entran en juego herramientas como la práctica deliberada,
la atención consciente, etc.
Ampliemos este concepto de explosión sináptica por si por ahí tenés un hijo,
un sobrino o simplemente sos una persona que le gustaría saberlo,
porque, y prestemos atención acá, tiene impacto en cómo vos aprendes las cosas.
La explosión sináptica es una fase en la cual el cerebro produce una gran,
gran, gran cantidad de nuevas sinapsis, que son conexiones entre neuronas.
Y lo hace en muy poco tiempo.
Este proceso principalmente ocurre en punto uno, el útero y los primeros años de vida.
Durante esta fase se crean billones, sí, billones de nuevas conexiones,
mientras el cerebro se prepara para aprender un montonazo de habilidades,
entre las cuales está, por ejemplo, procesar el entorno.
Después tenemos picos de sinaptogénesis que van desde periodos críticos del desarrollo,
como la primera infancia o inclusive durante la adolescencia.
Es why I, por eso los adolescentes necesitan dormir tanto,
y en estos momentos es cuando el cerebro necesita ser muy plástico para adaptarse rápidamente.
Ahora, ¿cuál es la función de esta explosión sináptica?
Y la cuestión es que el cerebro genera más conexiones de las que va a necesitar en el futuro.
Es como si estuviera creando un repertorio de opciones por las dudas.
Pero luego, selecciona las que son más útiles o más funcionales,
¿y cómo lo hace? Con el punto número 2 o litro número 2,
que es la poda, depodar un árbol, la poda sináptica.
Después de esta explosión de sinapsis, el cerebro lleva a cabo un proceso que se llama poda sináptica,
en el que elimina las conexiones neuronales que no sirven o que son menos eficientes.
Y este proceso sirve para algo, que es puntualmente optimizar el funcionamiento cerebral,
haciendo que las redes más utilizadas sean las más fuertes y las más precisas.
También nos podríamos preguntar, ¿cuándo ocurre?
Punto 1, en la infancia temprana.
La poda ayuda a especializar funciones básicas como el lenguaje y la percepción visual.
E inclusive también durante la adolescencia.
En esta etapa, el cerebro refina áreas relacionadas con el control emocional,
como cualquier padre adolescente lo puede ver, el pensamiento crítico y la toma de decisiones.
Y obviamente, uno podría preguntar, ¿se sirve para algo la poda sináptica?
Sí, claramente sí sirve, porque como ya lo dijimos, hace que el cerebro sea más eficiente
y por otro lado, fortalece las conexiones que se usan frecuentemente,
lo que permite una mayor especialización y un rendimiento en áreas clave.
Ahora, lo interesante de esto es que se relacionan.
La combinación de ambos procesos es lo que ilustra la plasticidad del cerebro.
Mientras que la sinaptogénesis permite crear nuevas posibilidades,
como aprender tenis, francés o piano,
la poda sináptica garantiza que sólo se mantengan las conexiones que nos sirven,
las más útiles y las que practicamos.
En términos de aprendizaje y desarrollo, el cerebro sigue el principio de
úsalo o piérdelo o como se suele decir use it or lose it,
en el cual las conexiones que se usan y con frecuencia se refuerzan,
son las que se quedan y si no, se eliminan.
Y acá le estamos poniendo nombre a algo que ya nos pasa.
Recuerdo que cuando yo iba al colegio ya hace muchísimos años,
había clases de francés y de portugués.
Y te aseguro de que si hoy le pregunto a algunos de mis compañeros
si recuerdan algo del francés que estudiaron en esa época,
a menos que lo hayan necesitado, te aseguro que no lo van a estudiar.
¿Esto quiere decir que lo eliminaron completamente? No.
Pero sí quiere decir que las conexiones que generaron ese aprendizaje
o las conexiones que generó ese aprendizaje, son mucho más débiles
que si por ejemplo esa persona había aprendido matemática en la secundaria
y después siguió utilizando matemática al estudiar física o contabilidad
o licenciatura en administración de empresas.
A todos nos pasó que aprendimos algo cuando éramos chicos
y después no somos tan buenos en eso.
Hablemos un toque de los mitos de la neuroplasticidad,
porque acá hay mucho bla bla por ahí.
Y uno de los mitos más extendidos es la idea de que cada experiencia
que vivimos, cada cosa que vivimos, modifica nuestro cerebro de manera significativa.
Es decir, que vos solo al escuchar este podcast, si estás manejando
o si estás cocinando mientras lo escuchás, ya se están produciendo cambios en tu cerebro.
Pero la realidad es mucho más compleja.
Acá hay un hombre que se destaca que es Michael Messenich,
no sé si lo digo bien, que es pionero en neurociencia
y muestra cómo nuestro cerebro cambia únicamente
cuando se dan ciertas condiciones químicas específicas, no siempre.
Y es durante estos momentos claves de aprendizaje
que los neurotransmisores como la epinefrina, que es adrenalina,
que se activa en situaciones de alerta o motivación,
y por otro lado la cetilcolina, que está relacionada con la concentración profunda,
son los dos neurotransmisores fundamentales para formar nuevas conexiones neuronales.
Sin estos químicos en niveles adecuados,
el impacto de la experiencia que estamos viviendo se diluye.
Por ejemplo, leer un libro sin prestar suficiente atención a lo que estamos leyendo
no va a generar ningún cambio profundo en el cerebro
de la manera en la cual nosotros lo esperamos.
Y esto también explica por qué, por ejemplo,
cuando asistimos a una clase o estamos en una call
sin estar mentalmente presente en una actividad,
hace que esta actividad sea una actividad muy pasiva
y no deje ningún tipo de huella significativa en el cerebro.
Por eso, vos sabés que yo doy clases en la universidad
y algunas veces me toca dar clases virtuales.
Siempre pido que mis alumnos prendan la cámara.
No de mala onda ni de, no sé, el profe chocante,
sino porque yo sé que si el alumno no me está prestando atención,
por más voluntad que tenga, no está aprendiendo
y la neuroplasticidad no está ocurriendo.
Y yo quiero hacer que el tiempo de mi alumno y mío sea valioso.
Y vos podés hacer lo mismo.
Si, por ejemplo, te estás sentando a estudiar,
estás perdiendo el tiempo si estás haciendo dos cosas a la vez.
Estás literalmente perdiendo el tiempo.
Lo mejor es que entiendas que vas a necesitar estos dos neurotransmisores
que, ya lo vamos a ahondar, pero en otras palabras es prestar atención,
porque si no, lo que estás aprendiendo realmente para tu cerebro no existe.
Cuando, ya lo voy a comentar en un rato,
a la noche se produzca el olvido activo,
el cerebro va a decir eso a lo cual vos no le prestaste atención,
no vivimos en Disney como vivimos siempre,
y lo va a eliminar.
Pero por otro lado, si estamos activamente comprometidos
con lo que queremos aprender,
ya sea mirando solamente a eso, la visión tiene mucho que ver,
o tomando notas, participando en la clase o en la cola,
o en el debate, haciendo preguntas, etc.
Los cambios neurológicos de lo que estás intentando aprender
empiezan a ocurrir y después se van a mantener.
Entonces, para hacer la cortita long story short,
cuando estés haciendo algo, hace sólo eso.
Porque si no, sobre todo cuando estés aprendiendo algo,
intenta hacer sólo eso.
Porque si no, para tu cerebro se le hace muchísimo más difícil aprenderlo.
Otro mito muy conocido es que
a perro viejo no se le pueden enseñar trucos nuevos.
Bueno, tengo una buena y una mala noticia.
La buena noticia es que esto es 100% mentira.
No podríamos decir capaz 100% mentiras siendo literalmente correctos.
Lo que sí puedo decir es que esto no es así.
Pero también hay un lado B, o la mala noticia,
es que la neuroplasticidad sí está más activa durante la infancia y la adolescencia
y va disminuyendo un poco a lo largo de la vida.
Pero que vaya disminuyendo no quiere decir que se pierde por completo.
Para nada.
El cerebro nunca pierde por completo la capacidad de cambiar y adaptarse.
Así que si conoces a alguna persona que te diga
yo ya soy grande, no puedo cambiar,
te aseguro que no está en lo correcto.
La clave está en entender que aunque no sea tan fácil como en etapas tempranas,
los cambios aún son posibles en la adultez,
pero si usamos estrategias adecuadas y consistentes durante el tiempo.
Si no, no tiene sentido.
Pero bueno, ¿cómo lo hacemos?
¿Cómo activamos la neuroplasticidad en la adultez?
Dos cositas.
Enfoque y atención consciente.
Nada más.
Ahora que entendemos que es la neuroplasticidad,
vamos a hablar un poquito de cómo podemos aprovecharla,
cómo podemos activarla.
Y acá hay algo clave.
La neuroplasticidad no es automática.
A diferencia de los niños, nosotros los adultos,
necesitamos involucrar dos cosas.
El enfoque profundo y la atención consciente durante un periodo de tiempo.
Y acá hay un estudio súper interesante que lo realizaron Hubel y Wiesel.
No sé si digo los apellidos bien,
visto que los apellidos de nuestro idioma son todos temas.
Pero lo importante es que estas dos personas ganaron el premio Nobel a la medicina en 1981.
Ahora, ¿qué tiene que ver esto?
Porque lo ganaron por algo que tiene que ver mucho con la neuroplasticidad.
Estos dos científicos investigaron la visión
y demostraron que los cambios significativos en el cerebro ocurren
sólo cuando prestamos atención activa a lo que estamos aprendiendo.
Básicamente, lo que estaba diciendo hace un rato.
Puntualmente investigaron la neuroplasticidad en el cerebro visual
y cómo se desarrollan las conexiones neuronales en la corteza visual
durante los primeros años de vida.
Hicieron experimentos con gatos y monos
que demostraron bastantes cosas que al día de hoy no sirven un montón.
Entre ellas es que el desarrollo del sistema visual depende de la estimulación adecuada.
Por ejemplo, si uno de los ojos de un animal es privado de estímulos visuales,
por ejemplo, poniéndole un parche como si fuera un pirata,
las neuronas correspondientes a la corteza visual no se van a desarrollar de manera adecuada
porque estás literalmente tapando el estímulo.
Pero esto tiene que suceder durante un periodo crítico.
Este periodo crítico significa que el cerebro necesita ciertos estímulos en ciertos momentos específicos
para formar conexiones neuronales necesarias puntualmente, en este caso, para la visión.
Entonces, si querés que una habilidad o un hábito se quede con vos,
no tenés que repetirlo en piloto automático.
Eso es lo que nos están queriendo decir.
¿Para qué me sirve esto?
¿Qué tiene que ver este premio Nobel con lo que nosotros estamos viendo de neuroplasticidad?
Y tiene que ver y mucho.
¿Por qué? Cuando queremos aprender algo, tenemos que involucrar nuestra mente al 100%.
Y acá hay algo súper interesante.
Sobre todo en deporte, en deporte y en aprendizaje, hay una pregunta que se repite mucho que es
¿Qué es mejor? ¿Cantidad o calidad?
Supongamos que vos querés ser mejor pateando tiros libres.
¿Qué es mejor? ¿Patear 1000 tiros libres todos los días?
¿O patear 100 tiros libres, que también es un montón?
Pero pateando los 100, concentrándote y visualizándote todo lo que tiene que suceder
al momento de patear el tiro libre.
Hoy, la ciencia ya tiene una solución para eso.
Y es que lo que tenés que hacer es patear 100 tiros libres,
pero prestando muchísima atención a lo que estás haciendo.
Por eso, esto lo podríamos dejar para otro podcast,
pero acá un dato curioso es que los deportes que más alargan la vida de las personas
son los deportes de raqueta.
¿Por qué te preguntarás?
Entre las tantas razones, porque hay muchas,
es porque es un deporte que te exige involucrarte al 100% en lo que estás haciendo.
Involucra mucho tu neuroplasticidad.
Si alguno de ustedes juega al tenis,
verá que si entraste a la cancha con un problema en la cabeza,
yo, por las dudas juego re mal, ¿no?
Pero juego, así que le pongo de ejemplo.
Cierro paréntesis.
Cuando entras a la cancha a jugar y te quedaste pensando en un problema en el trabajo,
jugás re mal.
Y es porque tu cerebro no está enfocado al 100% en eso.
¿Querés mejorar en tenis o en lo que te pinte?
Trata de dejar los temas que te preocupan,
que como todo ser humano tenemos y tenemos muchos,
en la puerta.
Y la hora que le dediques a eso que estás intentando aprender
es muchísimo más valiosa.
Obviamente no soy iluso.
Muy fácil es decirlo, más difícil es hacerlo.
Entonces, ¿qué estamos entendiendo?
Que la neuroplasticidad no ocurre sin un estado óptimo.
Para que se creen estos cambios duraderos,
no es suficiente decidir que querés aprender, por ejemplo, piano.
Tenemos que alcanzar un estado mental que facilite esa transformación.
Y acá, nuevamente los traigo a colación,
es donde entran en juego los neuroquímicos.
Que, no quiero ser redundante,
pero son la epinefrina o la adrenalina y la cetilcoalina.
Para hacerla muy cortito,
la epinefrina es lo que te dice,
Presta atención, esto es importante, mira para ahí.
Y la cetilcoalina es como si fuera un foco.
Viste que vos un foco lo podés poner en una visión amplia,
o como un láser que apunta a una sola cosa.
La cetilcoalina es la habilidad de que podamos tener ese láser
que apunte a una sola cosa.
Pero bueno, ¡genial!
No es que yo me decido a levantarme
con la cetilcoalina y la epinefrina al palo.
¿Cómo creo estas condiciones para que esto suceda?
Que esto es lo más copado de todo, que lo podemos hacer.
Y es necesario entender que el cerebro funciona en ciclos.
Estos ciclos tienen un nombre y se llaman ciclos ultradianos
que duran más o menos 90 minutos.
Durante este tiempo, tu capacidad de concentración
está en su punto máximo, en su prime.
Pero después, necesitas un descanso
para poder procesar lo que aprendió.
Entonces, para hackear estos neuroquímicos,
vamos a hacer un esquema súper sencillo
para que vos lo puedas aplicar hoy.
Primero, trabajar en enfoque profundo durante 90 minutos
sin ningún tipo de distracciones.
Y segundo, tomate un buen descanso activo.
¿Qué es activo?
10, 15 minutos para caminar, estirarte,
dejar que la mente divague
o, algo que utilizo mucho yo, bailar o cantar.
Esto a mí me sirve un montón.
Esto permite que el cerebro consolide lo que aprendió
y también estás aumentando la productividad marginal
de tus horas disponibles.
¿Vos sabés que una de las clases,
ustedes saben, perdón, que una de las cosas
que digo el primer día de clases,
tanto en mis clases de grado, de posgrado,
con mis alumnos de mentoría
o con mis alumnos de la universidad,
lo primero que digo es, es mucho mejor
estudiar una hora durante ocho días
que ocho horas durante un día.
No por si sos disciplinado, no disciplinado o lo que sea,
sino porque si vos estudias ocho horas un solo día,
ya estás agotando los neurotransmisores
o al menos no los estás aprovechando al máximo.
¿Qué pasa?
¿Cómo hackeas estos neurotransmisores?
Sabiendo cómo funcionan.
De la misma manera que puse en su momento el ejemplo del auto,
vos sabés cómo, por ejemplo, hacer un drift
si sabés cómo funciona el auto,
vos podés saber cómo concentrarte mucho más
si sabés cómo funciona tu cerebro.
Y, por si por las dudas no fui lo suficientemente claro,
¿cómo lo vas a hacer?
No trabajes más de 90 minutos de un solo saque
y no te autoflageles diciendo
porque te aseguro que de esas cuatro horas,
dos horas las estás tirando a la basura.
No tiene sentido.
Levantate, estirá, hace algún tipo de pausa activa
que hay un montonazo
y te aseguro que posta.
No solo me lo vas a agradecer
o te lo vas a agradecer a vos en realidad
porque vas a ser más productivo,
sino porque en la noche vas a tener más tiempo,
vas a tener más ganas, vas a estar de mejor humor.
Te aseguro que es algo que te cambia la vida.
Y como no podía dejar de nombrarlo,
también es importante el sueño.
Lo que hacemos durante estamos despiertos es súper importante,
pero el verdadero cambio ocurre
cuando estamos en las sábanas
y no es lo que ustedes están pensando.
Durante el sueño profundo,
las conexiones neuronales que utilizamos durante el día
se fortalecen
y las que no utilizamos se eliminan.
Esto se llama olvido activo.
Por eso, acá te lo digo en una sola frase
porque ya hablé mucho del sueño
y no quiero por ahí aburrir.
¿Conocen la frase?
Bueno, seguro que la conocen de
La práctica hace el maestro.
Está un toque incompleta.
Debería ser
La práctica más el descanso
hacen al maestro.
Hay investigaciones súper interesantes
en las cuales a un grupo de personas
se les enseñó una habilidad,
después durmieron y después se los evaluó.
Y a otro grupo,
primero durmieron,
después se les enseñó la habilidad
y después se los evaluó.
Y las condiciones eran las mismas.
Es decir, el tiempo de descanso era el mismo
y el tiempo entre que aprendieron y se los evaluó
era el mismo.
Y se descubrió,
y esto ya es aprendizaje muy consolidado,
que el aprendizaje se consolida durante el sueño.
Es decir,
que cuanto más dormís,
cuando estás aprendiendo algo,
más probabilidades tenés
de que te acuerdes
de eso que estás estudiando.
Y hay un ejemplo,
una metáfora muy fácil de explicarlo
y es la siguiente.
Imagínate que tu cerebro es como un bibliotecario.
Cuando estamos estudiando,
estamos dejando un montón de libros sobre la mesa
y el bibliotecario es el que decide
qué libro va en el estante que se guarda
o que te vas a acordar
y qué libro se tira, por así decirlo.
Si vos no le das tiempo al bibliotecario
para que haga eso,
no vas a aprender.
Así de sencillo no vas a aprender.
Y de vuelta, no es mi opinión,
es lo que va a suceder.
Así que, si querés aprender una habilidad motora
o aprender a tocar el piano o aprender francés,
¿qué necesitas aparte de la práctica?
Dormir.
Y obviamente, también el dormir
implica tomarte una power nap
que ya la expliqué en episodios anteriores.
Si no te los querés perder,
acuérdate de suscribirte a este podcast
para que estés al día
y puedas ser una persona de alto rendimiento.
Pero, no termina acá.
Sobre esto voy a hablar muy poquito,
pero una de las cosas que aumentan al neuroplasticidad
no es leer,
es hacer ejercicio físico
porque tiene un impacto muy importante en el cerebro.
Cuando realizamos actividad física,
liberamos algo que se llama factores neurotróficos,
que se llaman BDNF,
BDNF por sus siglas en inglés,
en castellano es factor neurotrófico derivado del cerebro,
que es algo que facilita la creación
de nuevas conexiones neuronales.
En otras palabras, es algo que facilita
la neuroplasticidad.
Entonces, vos querés aprender algo,
no sólo es necesario ejercitar eso que querés aprender,
no sólo es necesario
descansar el tiempo que necesites descansar,
sino que también es necesario
hacer ejercicio.
¿Y será eso todo?
No, no, no, ya termino, aguantame.
Pero también hablemos un poquitito
de la alimentación.
Obviamente, discréeme responsable,
no hagas ningún cambio en tu dieta
sin consultarlo con tu médico,
yo no soy médico, yo hago divulgación científica,
así que toma tu salud
de manera muy responsable y no hagas
ningún cambio sin que te lo indique
un profesional matriculado.
Habiendo dicho eso, si querés que tu cerebro
funcione a su máximo potencial,
lógicamente lo tenés
que alimentar correctamente,
de la misma manera que Messi o que cualquier
deportista de alto rendimiento.
La neuroplasticidad no ocurre en vacío,
lo que comemos tiene un impacto directo
en cómo nuestro cerebro crea
y refuerza esas conexiones neuronales.
Y vamos a hablar un poquitito
nomás de algunos nutrientes esenciales.
Puntualmente podríamos nombrar al omega 3,
que lo podemos encontrar en pescados grasos
como el salmón, riquísimo,
o también las semillas de chía.
El omega 3 mejora la plasticidad sináptica
y también reduce la inflamación
cerebral, lo cual no es cosa menor.
Por otro lado, tenemos los antioxidantes
presentes en frutas como los arándanos,
riquísimos, verduras de hoja verde,
riquísimas, o inclusive
el té verde. Esto nos protege
del estrés oxidativo.
Y también tenemos vitaminas del complejo B
como la B6 y la B12, que son puntualmente
importantes si estás realizando
una dieta vegetariana,
y que estas dos vitaminas para la producción
de neurotransmisores claves
para algo muy, muy, muy importante
que es la serotonina,
que por ahí se la conoce como la hormona
de la felicidad, pero yo te la voy a
como la hormona del estado de ánimo
y también de la motivación.
Y por otro lado, esto ya lo había nombrado también
cuando hablaba del sueño porque tiene muchas implicancias,
el magnesio, que mejora
la función sináptica y también favorece
la relajación. Entonces,
¿qué es lo que aprendimos en el
episodio de hoy? Podemos cambiar
nuestro cerebro recontra sí.
Cada cosa que pasa cambia
en nuestro cerebro recontra no.
Ahora, como te digo siempre,
yo estos temas los trato uno a uno
o de una manera muy cercana
con mis alumnos en nuestros programas,
pero también acá te estoy dando toda la
información que puedo y
ya estamos en el episodio 5. Cada vez me estoy
poniendo un poquitito más técnico para que
vos tengas tiempo de ir escuchando los episodios
anteriores y sobre todo
hago hincapié en esto.
¿Para qué hago yo este podcast y este canal?
Para que vos tengas una caja de herramientas
y que esa caja de herramientas
sea cada vez más grande,
porque la neuroplasticidad no se basa
solo en aprender química,
aprender piano o aprender a pegar
un buen smash, cosa que todavía
a mí no me sale. Pero,
no lo decía por ahí en chiste, cuando digo
que conoces a alguien grande que te dice
yo no puedo cambiar. A ver, yo soy ese alguien
grande, todos nosotros somos ese
alguien grande que alguna vez pensamos
no, pasa que yo soy desordenado,
no, pasa que yo soy improductivo.
Estás pensando que no podés cambiar.
Literalmente estás diciendo che, vos sabes que no tengo
neuroplasticidad y lo que yo
te quiero divulgar, aparte porque
me parece súper interesante, lo que yo quiero
realmente hacer es darte una herramienta,
darte una herramienta para que vos puedas saber
que podés cambiar. Y vos podés cambiar
lo que sea. Podés cambiar si sos
una persona celosa, si sos una persona
desordenada, si sos una
persona que les cuesta, por ejemplo, ir a la mañana
al gimnasio o lo que sea. En todos
casos, obviamente hay casos más
complejos, hay casos más simples,
pero podés cambiar. Ahora,
no te digo que ya sabes cómo cambiar,
pero al menos estás un pasito
más adelante. Espero que te haya
gustado y nos vemos en el próximo episodio.
