NTE-Ep 12 | Dopamina y Motivación: Cómo Usar Tu Cerebro para Lograr Tus Metas

Nico Fernandez Miranda
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20 Visualizaciones de video·21 dic 2024
Buenas a todos amigos, bienvenidos de vuelta al podcast Nico te lo explica.
En este podcast exploramos estrategias basadas en ciencia y en evidencia
que nos pueden servir para tener una vida más productiva, más feliz, estudiar más, aprender más
o lo que vos quieres hacer de una forma más rápida y sobre todo también menos dolorosa y más feliz.
Por si no me conoces, soy Nico Fernández Miranda, soy autor del libro Hackea tu Cerebro
y estoy acá para acompañarte en este podcast y en todos los videos que hago
tanto en mis redes sociales en YouTube como en Instagram.
Así que sin dar tantas vueltas, vamos a hablar de un concepto clave para entender por qué seguramente a vos te pasó.
A veces sentimos una chispa que nos impulsa a perseguir nuestras metas y estamos súper motivados y manijas
y otras veces pareciera que nos recontrafalta esa motivación.
Este motor interno, esa chispita, ese pum de energía, a veces se activa, a veces no,
tiene un nombre y un apellido, se llama dopamina, que es una molécula, un neurotransmisor
que a menudo es conocida como la molécula del placer o la hormona del placer
que en realidad tiene mucho más que ver no sólo con el placer sino con el deseo y la motivación.
Imagínate la dopamina como un sistema de recompensas interno que nos empuja a accionar
para lograr las cosas que nosotros queremos lograr, ya sea una carrera, una pareja, un auto o lo que sea.
No importa si esto es a largo plazo o a corto plazo, si es una recompensa inmediata como comerme un alfajor
o si es una recompensa más a largo plazo como ir al gimnasio.
Esto no es mi idea, esto es neurociencia pura.
Hay un estudio realizado en la Universidad de Salud Mental de Estados Unidos
en el cual se demostró que la dopamina actúa en muchas partes del cerebro
para crear esta sensación de querer, de querer algo, de necesitar algo, que después nos lleva a actuar.
Pero bueno, ¿por qué es importante? ¿por qué necesitamos estudiarla y entenderla?
La dopamina es esencial porque también se relaciona con esta capacidad inclusive hasta de movernos físicamente.
De hecho, la dopamina que nos da la motivación también es clave en el movimiento muscular
a través de la liberación de acetilcolina.
Y este equilibrio, como todos los equilibrios en el cuerpo, es vital.
Hay un estudio publicado en la revista Neuron en 2019
que demostró cómo la dopamina regula tanto el deseo de acción como la acción misma,
activando distintas regiones cerebrales.
Entonces, cada vez que sentimos esa chispita de entusiasmo por una idea, por un proyecto
o incluso algo tan simple como salir a caminar, tu cerebro libera dopamina
en cantidades moderadas o en cantidades exageradas según sea la acción.
Y la dopamina se libera en áreas que son el área tagmental ventral y el núcleo accumbens
que son partes fundamentales del circuito de recompensa.
Vamos a ver más de este camino de recompensa a lo largo del podcast.
¿Pero para qué es importante conocer esto?
Vamos a ver a lo largo del podcast muchos ejemplos en los cuales vemos que
es normal sentirse desmotivado.
Es normal sentir que a veces no tienes ganas.
Es parte de cómo funciona la dopamina.
Y es distinto sentirse de una manera esperando que eso es lo normal
a sentirse de una manera y sorprenderte de que se está sintiendo así.
Imaginate que todos en algún momento empezamos el gimnasio
después de mucho tiempo de no ir o no haber ido nunca
y a los tres días te duele el cuerpo de una manera que no se puede explicar.
Es un dolor muy particular.
Cuando vos vas al gimnasio, en general te dicen
che mira, después de dos o tres días no le metas muy fuerte porque te va a doler.
En ese momento nada más ni te calienta.
Pero después de dos o tres días te duele el cuerpo y las piernas de una manera increíble.
Ahora, este dolor es bastante fácil de sobrellevar porque vos lo esperabas.
Sabías que iba a suceder.
Pero cuando hablamos de desmotivación, a veces no lo esperamos
y pensamos que estar desmotivado es sinónimo de que tenemos algo roto adentro
cuando no lo es.
Es parte normal del circuito de dopamina.
Sigamos con eso.
Como te comentaba, la motivación no es constante
y entender cómo funciona nuestro cerebro nos va a dar herramientas
para poder activar esta motivación cuanto más la necesitamos.
Y hoy vamos a ver técnicas prácticas concretas
que te pueden ayudar a gestionar tu programa de dopamina o tu menú de dopamina
para que sea una fuerza positiva que puedas aplicar en tu vida.
Así que si te interesa saber cómo mantenerte enfocado y motivado
quédate acá que te lo voy a contar.
Bueno, hasta ahora ya sabemos que la dopamina actúa en nuestro sistema de recompensa
Entendamos sobre todo cuál es su rol en la motivación
y cómo podemos aprovechar este conocimiento en nuestro día a día, de lunes a domingo.
La dopamina no sólo se libera cuando logramos algo.
Acá viene lo más copado.
Lo más interesante es que se activa principalmente cuando anticipamos una recompensa.
Cuando estamos en ese camino hacia la meta.
Es como si nuestro cerebro nos diera pequeñas dosis de entusiasmo
mientras vamos avanzando. Pequeñas dosis de dopamina.
Y esto se demostró muy bien en el 2017 en la Universidad de Stratford
en donde se demostró que la dopamina es la molécula clave en el proceso del deseo
más allá del placer en sí mismo.
Esto quiere decir que la dopamina nos impulsa a desear algo y a perseguir cosas
aunque la recompensa no esté todavía a nuestras manos.
Y es por eso que sentimos una especie de impulso cuando visualizamos nuestras metas.
Cuando nuestro cerebro ya está trabajando para prepararnos para una posible recompensa futura.
Entonces, cuando vos pensás algo que querés lograr,
tu cerebro ya empieza a liberar dopamina desde ese momento en el cual lo estás pensando
y te dice, dale, mándale para adelante que esto vale la pena.
Pero, pero, pero, esta liberación es sólo el comienzo hacia el viaje de la motivación constante.
Lo interesante acá es que la dopamina no va a distinguir que quieres aprender algo nuevo,
terminar una tarea pendiente o salir a correr.
Simplemente actúa en función de qué tan importante es ese objetivo para vos.
Y acá se viene un ejercicio que me sirve un montón y justamente lo vi con un alumno la semana pasada.
Cuando vos estás intentando buscar algo, es normal a veces sentirte desmotivado, confiado, etc.
¿Qué vas a hacer? Vas a hacer un ejercicio que se llama ejercicio del triángulo.
Estás vos hoy, supongamos finales del 2024.
¿Dónde estarías vos en el 2025 si no trabajas en ese proyecto que querés trabajar?
Supongamos abrir tu empresa.
Imagínate cómo estarías ahí.
Te vas a imaginar teniendo empleados, facturando, teniendo una vida más tranquila,
ojo a emprender no es sinónimo de una vida más tranquila, o lo que vos quieras lograr.
Y en la otra punta te vas a imaginar cómo vas a estar vos si no lo lográs.
Por ahí, capaz, tú inventando, estancado en el trabajo en el que estás ahora, sin trabajo puede ser,
o no cumpliendo tu sueño que hipotéticamente tu sueño es tener una empresa.
¿Para qué te sirve esto, este ejercicio del triángulo?
Es decir, estar vos para en un lugar, ver el estímulo positivo y ver el estímulo negativo en el otro punto del triángulo,
te sirve para darle importancia al proyecto que querés lograr.
Y en ese darle importancia es donde acá estamos hackeando nuestra dopamina,
porque tu cerebro dice, ah mirá, esto es importante.
Entonces, como es importante, vamos a darle un buen shot de dopamina para que se maneje, se motive,
y te sientas motivado durante todo el año a lograr ese proyecto.
Si vos lo percibís con este proyecto, empresa o equis, como algo como,
bueno, capaz que lo logro, capaz que no, qué sé yo, no vas a tener la dopamina necesaria para hacerlo.
Pero, no solo importa para esto la dopamina, sino también importa para el anhelo.
Un aspecto clave es entender que cuando estamos constantemente en búsqueda de recompensas rápidas,
como revisar las redes sociales o comerte algo muy dulce,
estamos sobrecargando este sistema de dopamina.
¿En qué tiene que ver esto con el anhelo?
Bueno, estos estímulos, la comida rápida, generan un aumento temporal en los niveles de dopamina,
pero al poco tiempo volvemos a sentir esa necesidad de repetir la misma acción para obtener una nueva dosis de dopamina.
Esto es lo que muchos expertos de neurociencia, como la doctora Anna Lem, denominan el ciclo de placer y dolor.
Nos vayamos un poco de la teoría y pensemos en un ejemplo más práctico.
Imaginate que tenés una tarea importante para hacer, como todos nosotros,
pero constantemente nos encontramos mirando el teléfono para revisar las redes sociales o el grupo de Whatsapp de los pibes.
Cada vez que hacemos esto, obtenemos una pequeña dosis de dopamina,
y tu cerebro se habitua a ese refuerzo súper rápido,
lo cual disminuye tu motivación para tareas más grandes que requieren más tiempo y más esfuerzo.
¿A quién no le pasó que está sentado tratando de escribir una tesis, tratando de escribir un informe de un proyecto,
nos sentimos cansados y buscamos el celular?
Esto es una recontra trampa y es algo que tenemos que evitar al 100%.
En mis clases enseño mucho qué técnicas podemos utilizar para dejar de utilizar el celular,
o, obviamente, dejar de ser adictos al celular. Siempre lo vamos a utilizar.
Ahora, este es un círculo vicioso, un círculo vicioso que se puede romper,
aplicando algunos de los principios que te voy a contar enseguida.
Pongamos otra metáfora para que te pueda explicar bien el ejemplo.
Imaginamos que estás yendo al gimnasio, querés ganar músculo,
y fuiste al nutricionista y te dijo que tenés que comer carne para comer proteína.
Y vos tenés, por ejemplo, a las 1 de la tarde que comerte un plato de carne.
Si vos durante toda la mañana estás comiendo galletitas Oreo,
no vas a llegar con ganas de comer un plato de carne al mediodía,
porque ya vas a estar saciado, no vas a tener hambre,
por lo tanto, capaz que te saltees esa comida.
Lo mismo pasa con la dopamina.
Si vos tenés que trabajar en un proyecto importante,
y todo el tiempo le estás metiendo a tu cerebro estímulo fácil,
después tu cerebro no quiere trabajar por el estímulo importante.
Por eso, es clave que conozcas cómo funciona este circuito.
¿Quiere decir que nunca podés comer galletitas o que nunca podés revisar el celular?
No, para nada.
Pero sí quiere decir que es muy importante cómo y cuándo lo dosificás.
Vamos a hablar ahora de una de las partes más nerds de este podcast,
que es el circuito fundamental que funciona en nuestro cerebro,
el camino de la recompensa.
Este sistema incluye áreas como el área tagmental ventral,
o BTA por sus siglas en inglés,
y el núcleo cúrbel.
Estos nombres, que pueden parecer tipos complicados y dignos de una clase de neurociencia,
sirven un montón, y te los explico de fórmula muy simple.
El BTA es conocido como el centro de encendido,
que dispara la dopamina hacia el núcleo cúrbel,
activando este impulso de actuar que tenemos todos.
Y este camino de recompensa, que también se lo conoce como la vía mesolímbica,
es el encargado en ponerte en modo acción,
en modo manija, en modo quiero lograr algo.
Cuando tenés una meta clara,
esta vía de recompensa se prende como un foco y activa para decir
bueno, empecemos a liberar dopamina en pequeñas dosis,
mientras vamos avanzando en nuestros proyectos,
ayudándote a sentirte bien en cada paso que das hacia tu objetivo.
Es como si tu cerebro tuviera un sistema de recompensas parciales
que te impulsa a no pajonearte y seguir trabajando hacia adelante.
Pero, ojo al piojo, como decía mi mamá,
no es todo trabajar, trabajar, trabajar.
En este camino hacia la acción, no todo es puro acelerar.
Existe también un freno, un frenito de mano,
que nos ayuda a controlar la impulsividad
y este freno es la corteza prefrontal,
ubicada justo detrás de nuestra frente.
La corteza prefrontal nos permite evaluar
si una acción efectivamente vale la pena hacerla en ese momento
o conviene esperar.
En términos de motivación, este freno es crucial,
es clave para que podamos mantenerlos equilibrados
y evitemos buscar el placer de forma desmedida.
Hay un estudio que me encantó,
publicado en la revista Nature,
que demostró que la corteza prefrontal regula la liberación de dopamina,
es decir, regula la dopamina,
y que sin este mecanismo seríamos mucho más propensos
a comportamientos impulsivos.
Ahora, si tenés un hijo, un sobrino,
o por ahí sos un adolescente,
esto te puede hacer mucho sentido.
En los adolescentes, la corteza prefrontal
todavía se está desarrollando.
Es por eso que nosotros, cuando fuimos adolescentes,
en algún momento de nuestras vidas,
éramos muchísimo más impulsivos de lo que somos ahora.
Esto tiene una explicación sencillísima,
obviamente estoy siendo simplista,
que es porque se nos desarrolló una parte del cerebro
que frena que seamos personas impulsivas.
Por eso está bueno entenderlo desde una perspectiva biológica
y no desde que los adolescentes son así porque son así.
Y ahora, este balance entre acelerar y frenar,
es esencial para que a largo plazo
podamos cumplir nuestras metas de manera sostenible
y que no nos quememos con un solo proyecto.
Pero igual esto no sirve solo en los adolescentes, ¿eh?
Imagina que estás trabajando en el proyecto del emprendimiento
que hablamos más al principio,
y de repente te surge la idea de hacer otra cosa,
como ver un video, revisar el celular o limpiar la heladera.
Acá es donde entra en juego la corteza prefrontal,
que te ayuda a tomar una pausa y pensar,
chepa, ¿esto es realmente lo que quiero hacer en este momento?
Si tenés clara que la meta es terminar el proyecto,
este freno cerebral, este freno de mano,
te ayuda a regular esa impulsividad de levantarte y hacer otra cosa
y mantener el foco en lo que vos considerás que es importante.
Y ahora bien, vamos a ser super sinceros,
puede que sintamos a veces que nuestro freno no funciona tan bien,
sobre todo cuando nos cuesta enfocarnos o evitar distracciones.
La verdad que no es motivo de preocupación,
porque es algo que se puede entrenar.
Es motivo de ocupación.
La buena noticia es que entender cómo funciona esta dinámica
de acelerar y frenar
nos permite aprender a potenciar nuestra motivación
de una forma consciente
y no esperar a que un día nos levantemos motivados
y rezar para que nos levantemos motivados,
sino a gestionarlo para que vos trabajes
en cómo vos gestionás tu concentración
y no la dejes en manos de un tercero o del universo.
Y acá se viene otra parte interesante
que cuando la estudié hace varios años me sorprendió.
La dopamina no solo regula el placer,
sino también tiene un papel fundamental en el dolor.
¿Por qué?
Cada vez que experimentamos una liberación de dopamina,
nuestro cerebro activa de manera casi simultánea
un mecanismo de contrapeso
que genera una leve sensación de vacío, de bajón,
de duda existencial o inclusive de dolor
después de percibir ese momento de placer.
Es algo que nos pasa a todos.
Esta dinámica es natural.
Tiene un propósito.
Evitar que busquemos de forma continuada y desmedida
la dopamina, ayudándonos a mantener un equilibrio.
Porque también es importante entender
que la dopamina excita la neurona
y mucha excitación de la neurona
no es bueno para nuestro cerebro
ni para nuestras neuronas.
Este fenómeno se exploró muy bien
en un estudio en la Universidad de California
que demostró que tras una experiencia placentera
el cerebro tiende a compensar este
entre comillas, exceso de placer o exceso de dopamina
con una pequeña disminución de la misma.
Esta bajada de dopamina
es lo que sentimos como la necesidad
de buscar algo nuevo,
de buscar algo al toque que terminó el primer shot de dopamina
y es parte del ciclo natural
que mantiene nuestra motivación activa.
¿A qué no le pasó?
Después de comer algo dulce
querés comer de vuelta otra cosa, algo dulce.
Por eso es importante reconocer este ciclo
para no caer en la trampa de buscar
constantemente estímulos placenteros
todo el tiempo
que nos mantengan en un subidón de dopamina
todo el tiempo.
Es normal.
Por ejemplo, cada vez que revisamos el teléfono
en busca de alguna notificación
algún meme que nos haga reír o lo que sea
estemos aumentando este ciclo de placer y dolor
de manera artificial.
¿Qué pasa?
Cuando entendemos que esta bajada de dopamina
posterior a eso es normal
podemos gestionar mejor nuestra motivación
y evitar que la búsqueda constante de dopamina
se convierta en una adicción a la dopamina
en una adicción a la gratificación instantánea.
Lo veamos con el ejemplo.
¿Cómo podemos manejar las bajadas de dopamina
en una tarea a largo plazo?
Supongamos que estás trabajando de vuelta
en lanzar tu emprendimiento
que es un proyecto a largo plazo.
Cuando estás pum para arriba
es normal sentir después de ese pum para arriba
una bajada de energía
una bajada de motivación
después de la sesión de trabajo.
Ahora, en lugar de buscar una recompensa inmediata
como irte a tomar una cerveza
podés hacer algo como tomarte un descanso breve
practicar respiraciones profundas
o irte a jugar algún deporte.
Esto va a ayudar a tu cerebro a restablecerse
y a prepararte para la próxima sesión de trabajo
sin perder de los estímulos externos.
Y acá me parece importante entender
cómo por ahí estamos muy acostumbrados
a que cuando sintamos ese bajón de dopamina
busquemos un estímulo externo que lo libere.
Decime esto.
¿Viste que en la gran mayoría de las películas
después de una gran jornada de trabajo
¿qué es lo que se repite?
E inclusive en una serie
que es una de mis series favoritas que es S.U.T.S.
Después de una jornada de trabajo intensa
el actor principal, Harvey, que decía
¡Ah, necesito un trago! ¡Ah, necesito un trago!
Y al final, después de cada jornada de trabajo intensa
lo compensa con un trago.
Ahora, lógicamente no estoy diciendo
que nunca jamás en la vida tomes un trago
pero si nos hacemos adictos a ese estímulo
no solo nos vamos a terminar siendo adictos al alcohol
sino que vamos a desregular nuestra dopamina.
Está bueno entender que cuando estás
muy enfocado trabajando en algo
vas a sentir después esa sensación de vacío
y hay otras estrategias para gestionarla
como te lo comenté recién, igual lo vamos a ver más adelante
que no dependan de estímulos como el alcohol
el contenido para adultos o las redes sociales.
Por eso, me encantaría que te quedes con esto.
Es normal sentir esta pequeña bajada
después de un momento de motivación intensa.
La clave está en aprender a gestionarlo.
Recuerda que la motivación no se trata
solo de sentirnos eufóricos todo el tiempo.
Se han de construir hábitos sostenibles
en un sistema a lo largo del tiempo
que se mantengan en movimiento
hacia nuestras metas
incluso cuando la energía no está
todo el tiempo pum para arriba
o en su punto más alto.
Ahora, la dopamina también
como te lo dije al principio
tiene que ver mucho con la anticipación
y el deseo de algo.
¿Por qué?
Uno de los aspectos más fascinantes de la dopamina
no es solo la motivación y el placer
sino la anticipación.
Y vos sabías que, en realidad,
nuestro cerebro libera más dopamina
cuando estamos esperando una recompensa
que cuando la recibimos.
Es decir, el simple hecho de pensar en una meta
visualizarla o planificarla
puede generar una gran cantidad de dopamina
que después te va a impulsar a actuar.
Ahora, este proceso de anticipación
es clave para mantener la motivación
en metas a largo plazo.
Hay un estudio que me gustó mucho
de la Universidad de Cambridge
que se realizó en el 2020
que demostró que el aumento de dopamina
en el cerebro no está vinculado
solo a los logros concretos
sino que está muy vinculado
a la anticipación de esos logros.
En otras palabras,
lejos de que esto suene como un consejo
medio hippie sin ser peyorativo
o medio flashero,
cuando aprendemos a disfrutar el proceso
es mucho más probable que lleguemos
a la meta en sí.
No porque la vida es una
y hay que disfrutar el proceso, etc.
que también lo es,
sino desde una perspectiva biológica.
Cuando vos entendés
que cuanto más disfrutes el proceso
más motivado vas a estar
ya no pasa por una discusión de
¡Ay! Tengo que trabajar, trabajar, trabajar
y flagelarme, flagelarme, flagelarme
para llegar a un resultado,
sino decir
¡Che! Vamos a disfrutar en donde estoy ahora
y hacia donde estoy yendo trabajando duro.
Tener esa mentalidad
te va a llevar mucho más lejos
a decir
¡Ah! Tengo que llegar
porque tengo que llegar
y porque tengo que llegar.
Entonces pregúntate.
Acá lo bajemos a un accionable
que es algo que me gusta hacer mucho en mis clases también.
Entendiendo esto,
entendiendo que la dopamina
no solo sirve para motivarte,
darte placer
y anticipar un resultado,
sino que es muy importante
mientras estás disfrutando el proceso.
Pregúntate
¿Qué podrías hacer vos en tu día a día
para disfrutar el proceso?
Y en este caso
esto me parece fascinante
porque salimos del esquema
del trabajar duro porque sí.
Es re fácil.
Supongamos que vos estás trabajando
10 horas al día
y llegas al final del día
tipo destruido
diciendo
¡Uy! No puedo trabajar más.
Por ahí
una muy buena forma
de lograr ese resultado
supongamos que estás trabajando
para largar un proyecto
en diciembre del 2025
es trabajar una hora menos al día.
Y vos me decís
¡Che Nico!
¿Cómo que trabajar una hora menos al día
va a hacer que llegue el resultado?
¡Sí!
Porque te vas a quemar menos,
vas a disfrutar más el proceso
y vas a mantener la motivación.
Probablemente
si seguís trabajando
de manera sostenida
10 horas al día
que es el promedio
de lo que hacemos prácticamente todos
en algún momento te vas a quemar.
Y después vas a necesitar tiempo
para salirte de ese estado de burnout.
Por eso
entender que tenés que disfrutar el proceso
lejos de sonar un consejo flashero
es neurociencia aplicada a la acción.
Cuando vos entendés
cómo funciona el cerebro
es mucho más fácil tomar decisiones.
Y acá me gusta repetir
un ejemplo que pongo siempre.
¿Viste que cuando vos vas manejando
y tenés una bajada muy pronunciada
sabés que tenés que frenar
con el motor
y no con el freno
al menos si manejás con caja manual?
¿Pero qué pasa?
Esto lo sabemos
porque sabemos cómo funciona el auto.
Sabés que si frenás mucho tiempo
las pastillas de freno
se te van a calentar
van a patinar y no vas a frenar.
En cambio
si frenás con el motor del auto
es más seguro.
Por eso
en mi punto de vista
entender la neurociencia
como cómo funcionan
las neuronas y el cerebro
hace lo mismo
a entender cómo funciona el auto.
Cuando vos entendés
cómo funciona la dopamina
en lugar de pensar
que sos un flojo
porque estás trabajando
una hora menos al día
es la decisión más inteligente
que puedes tomar.
Y eso es lo que te va a llevar
en el auto
a no perder el control del auto
y en tu vida
a, siguiendo el ejemplo
no perder el control de tu vida.
No llegar a un punto
en el cual estás
recontra quemado
sabiendo que
podrías haber logrado algo
y no lo hiciste.
Ahora
para hablar de la dopamina
tenemos
como hicimos en Argentina
para hacer mermelada
o para tirar manteca al techo.
Por eso
le voy a dedicar
al menos 3 episodios
del podcast
y también te lo voy a dedicar
en algunos videos de YouTube
porque me interesa
que veamos
cómo la dopamina
la podemos asociar
al ruido de fondo
en un bar.
Y por qué
manejar ese ruido de fondo
tanto para arriba
como para abajo
nos puede ayudar
a construir
hábitos saludables
y a trabajar
en la consecución
de nuestros objetivos.
Nos veremos
en los próximos episodios
donde voy a seguir
hablando de esto
y como siempre
espero que te haya servido
me puedes buscar
en Spotify
como Nico Fernández Miranda
Nico te lo explica
y también
lógicamente
en Instagram y en YouTube.
Nos vemos ahí
y recordá
que si quieres bajar esto
a tierra
y trabajar
uno a uno
conmigo y con mi equipo
existe esa posibilidad
y en mi canal de YouTube
vas a ver
en el podcast
un link
en el cual
te vas a poder postular
a ver si lo podemos hacer.
Todavía falta
para el 2025
nos vamos a ver
un par de veces más
así que
que pases una feliz navidad
nos vemos
en el próximo episodio.
