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*Reservados los derechos de autor Walter Riso (Contenido, imagen y video), para hacer uso de este material debe solicitar permiso.
Hola amigos y amigas, quiero comentarles una diferencia para mí muy importante, es la
diferencia entre hacer el amor y hacer la amistad, son cosas distintas y no sólo distintas sino que
no podría haber amor si uno no hace la amistad, nosotros decimos hagamos el amor, cuando decimos
hacemos que vamos a hacer el amor lo que estamos diciendo que vamos a tener sexo, pero el amor es
más que eso, el amor no sólo es sexo, el amor son también esos momentos especiales que tenemos
desde la amistad, desde la compinchería o la camaradería, de la complicidad, también es el
dolor que genera ver al ser que uno ama sufriendo, no solamente es sexo, hacer el amor,
cuánto tiempo, cuántas veces podemos hacer el amor a la semana y qué hacemos con todo lo otro
que queda, yo creo que con todo lo otro que queda, que es la parte principal de la curva, como una
campana de gavos, en un extremo un porcentaje es el sexo, muy importante, otro porcentaje es el
cuidado por el otro, la ternura, pero hay una parte que para mí es esencial, que es la amistad
y entonces uno puede hacer la amistad, y qué hiciste hoy, hice la amistad, no sólo hice el amor, hice la
amistad, salgo con mi mujer y vamos a caminar un rato, después nos metemos a un cine, vemos la
película, comemos crispetas, vemos una película que nos gusta, después vamos a tomar un café o salimos a
comer y conversamos sobre la película y después nos vamos a la casa, y no hay sexo, hay conversaciones,
una lectura individual, acostarnos, abrazarnos, hacer arrumacos, quedarnos ahí quietos en esa,
repito, complicidad que es el afecto y la ternura, en ese momento sería un estorbo a veces, sería un
estorbo tener sexo, porque lo que estamos buscando o lo que buscan muchas parejas en ese momento es
el espacio vital en que uno puede estar con el otro sin el impulso, la necesidad de lo erótico,
en qué se encuentra uno, y uno se encuentra como dije en el humor, en que nos indignan las mismas
cosas, tú no puedes ser racista y tu pareja no serlo, es muy difícil, entonces en ese
espacio donde hacemos cosas en común que nos divierten o que nos producen satisfacción, no
tiene que estar el sexo, puede estar el erotismo de alguna manera, es decir, tú puedes ver a tu pareja
y tu pareja te gusta como mujer o como hombre, pero hacer la amistad es estar en una dimensión
distinta, mira que cuando salimos a caminar de pronto no hablamos, de pronto hablamos, de pronto
comentamos algo, pero estamos sintonizados, no hay que explicar el chiste, ni hay que explicar ni
defender posiciones esenciales, yo conozco un montón de parejas que se la pasan subiendo al
estrado para defender su punto de vista y el otro defender su punto de vista, no estoy diciendo que
no haya discrepancias, los desacuerdos son muy muy importantes en una relación, lo que estoy
diciendo es que no hay un desacuerdo sobre lo fundamental, que las visiones del mundo más o
menos sean similares, después si querés en tu casa te comes un helado con ella o con él, están juntos y
comparten infinidad de silencios e infinidad de murmullos y chismes, muchos chismes y siguen
hablando de la película, hay proyectos de vida, es como digo tantas veces tocar la vida a cuatro
a cuatro manos, es como una sinfonía que se toca entre cuatro y donde llevamos la vida
intercambiada, en el sentido que tú la cargas un poco y yo la cargo un poco, pero además de eso
cada uno carga su propia vida, es el momento en el cual la territorialidad, ese espacio vital que
necesitamos cada uno, se pone entre paréntesis y aparece un espacio común, qué vas a hacer hoy con
tu mujer o con tu marido, pues vamos a hacer la amistad, te van a mirar como un bicho raro, van a
decir qué es esto de hacer la amistad y es vivir la cotidianidad, es poner todo encima de la mesa
y decir éste soy yo, ésta soy yo, y vamos juntos. Hay veces en que uno hace la amistad y hace el amor,
no es incompatible, pero en una cultura donde el sexo cobra tanto poder y es tan importante,
en una realidad humana donde el sexo es tan importante y tanto así que ha aparecido la
pornografía, la cual yo no apoyo mucho ni me gusta demasiado, porque distorsiona muchas cosas
sobre lo sexual. En un mundo donde lo que lo mueve es el deseo, de pronto dos personas, en un lugar
cualquiera, construyen un espacio vital donde no es que sobre el sexo, sino simplemente que
no es necesario o en ese momento no es necesario. Si tú construyes la amistad estás haciendo que tu
relación tenga mucho más fundamento, que tu relación se vuelva más equilibrada.
Cuando tú miras a tu pareja y le dices me alegra de que existas, estás en la amistad.
Si le dices no puedo vivir sin ti, estás en la dependencia. Me alegra de que existas, estás en
la amistad. Cómo estás de linda, qué lindo cuerpo, cómo estás de lindo, qué lindo cuerpo que tenés,
y hacía mucho que no hacíamos esto. Ahí estamos en el erotismo y nos disfrazamos y jugamos, qué sé
yo, estoy inventando. Pero hacer la amistad es entender que vamos para el mismo lado, en lo
fundamental. Que si yo estoy de un lado de la acera, estoy seguro que no vas a estar del otro
lado de la acera. Yo creo que en la amistad tiene que haber semejanza, y bueno, si hay semejanza hay
cosas que son supremamente interesantes. No tenemos que subir al estrado, como dije antes,
como hacen algunas parejas, y justificar lo que pienso y lo que hago y lo que siento, porque no
me puedo contradecir y tengo que fundamentarlo para que la otra persona entonces se eche cabeza
y queme neuronas para poder entender lo que yo quiero decir. No, eso no es una relación,
es una pesadilla. Las relaciones son más fluidas y lo que fluye es la amistad. En la amistad está
la lealtad y está el componente más importante de una relación amorosa, métanselo en la cabeza.
La parte más importante es tener la certeza de que tú nunca me vas a hacer daño intencionalmente,
como es con los amigos. Es la única certeza que hay en el amor, la única. Piensen en esto,
a ver si hoy deciden hacer la amistad. Busquen qué tienen de común, en común, qué les gustaría
hacer. De pronto hay gente que va a dar la vuelta a un parque y se queda ahí un rato y se come un
helado y se queda una hora o dos y fue un momento extraordinario. O se sientan los dos a ver el mar
o a ver la gente pasar. Uno no necesita cosas extraordinarias para estar en pareja. Eso es
mentira. La gente que dice eso es porque no tiene una buena relación. O sea, vuelvan a lo sencillo,
a lo cotidiano. Y ahí se van a encontrar en una dimensión nueva, la de filia,
como decía Aristóteles, filia, amistad. Bueno, piensen sobre esto.