Este jueves se conocerá el veredicto del caso conocido como "las violaciones de Mazan". Durante diez años, Dominique Pelicot, padre y abuelo modelo, violó a su mujer, Gisèle Pelicot, de 72 años, tras drogarla para dejarla inconsciente. También reclutaba a hombres a través de una plataforma en internet para que violaran a su esposa, mientras él los grababa. Llevaban casados 50 años y tenían tres hijos. Un caso judicial para la historia que ha dado la vuelta al mundo y ha puesto sobre la mesa varios debates.
Bienvenidos a todos a este programa de Radio Francia Internacional y France 24.
Hoy les hablamos de una historia judicial que ha sacudido a la sociedad francesa
y ha acaparado titulares por todo el mundo.
Es el caso de Giselle Pellicot, una mujer que fue drogada por su esposo durante 10 años
hasta dejarla inconsciente para violarla.
Pero no solo, 50 hombres contactados por su esposo por Internet también la violaron,
algunos de forma repetida, y su marido lo grababa.
Un caso espeluznante que ha puesto sobre la mesa varios debates.
Para hablarnos de este juicio que se ha llevado a cabo en Avignon, en el sur de Francia,
hoy tenemos en Escala en París a Javiera Cusio Reyes.
Javiera, muchísimas gracias.
Gracias por recibirme.
Bueno, Javiera, que es investigadora en historia contemporánea,
está haciendo el doctorado.
Ha trabajado en prevención de la violencia y los malos tratos en los entornos familiar,
institucional y profesional.
Y su investigación actual se centra en la historia de los relatos de incesto en Francia.
Es en la Escuela de Altos Estudios de Ciencias Sociales de París.
Javiera, primero, como estudiosa, le quería preguntar si le sorprendió este caso cuando salió a la luz.
Sí, a mí me sorprendió en el sentido, no tanto del juicio que del hecho mismo,
que un marido en un país donde hay tradición de libertinaje y las mujeres se sienten libres
de participar en cosas de libertinaje, que este hombre ha elegido de violar
en vez de dejar a su mujer libre.
¿De violarla y además drogarla?
De drogarla para poder violarla.
Lo que dice él es, o sea, hay una cuestión de reproducción de violencia que él vio a su madre,
que sufrió y que él no quería reproducir a lo mismo, pero igual lo hizo.
También dice él que ha sido violado como niño.
Se trata de trauma, pero del hecho que cada cual que tuvo un trauma no necesariamente lo va a reproducir.
De la misma manera, ¿no? O no lo va a reproducir nunca.
O al contrario, nunca lo va a reproducir porque va a tratar de no ser alguien que haga daño a otra persona.
Y él se desniega del hecho de haber sido vengador, porque aparentemente él la consideraba como una mujer insumisa
y dijo que su móvil era de someter a una insumisa.
En ese sentido, eso no es tan sorprendente porque es una fantasía que muchos hombres tienen.
Muchos hombres machistas, por supuesto.
Pero lo raro es que es una modalidad de violencia de género que no se había visto antes.
Lo que se ve a veces son hombres que prostituyen a su pareja, pero él ni siquiera era para dinero.
Era más una cuestión de poder sobre su mujer, pero también sobre los demás hombres,
que algunos se sintieron como en una trampa, manipulados.
Luego hablaremos de esos perfiles.
Vamos a poner en antecedentes un poco a los oyentes y telespectadores.
El caso se descubre por casualidad. Esto es también increíble.
La noticia sale el 2 de noviembre de 2020.
Dominique Pellicot, el marido de Giselle, es detenido tras ser denunciado por tomar fotos
debajo de las faldas de dos mujeres en un supermercado.
Y allí la policía encuentra... ¿Qué encuentra en esos ordenadores de Pellicot?
Es increíble lo que encuentra.
Encuentran unos videos de su mujer violada por varios hombres.
Lo más sorprendente fue la investigación que se hizo.
Porque en varios casos la policía, por solo faldas y filmación bajo una falda, no iría tan lejos.
Y eso hay que saludarlo, ese esfuerzo que hizo la policía en este caso,
que permitió que sucediera todo este juicio.
Que hubiera la investigación.
Bueno, hay varios debates que ha puesto de relieve este caso.
Hablábamos un poco ya del perfil de Dominique Pellicot.
¿Ante qué tipo de violadora estamos?
¿Droga su mujer?
¿Contacta a varios hombres?
Bueno, constantemente, durante diez años por un sitio, una plataforma de internet que ya no existe.
¿Ante qué tipo de monstruo estamos?
Y además ella no se daba cuenta de nada.
50 años de vida común, ¿no?
Claro, eso fue el choque mayor para esa mujer y toda su familia.
Su hija también tiene hijos.
Toda la familia fue muy destruida a nivel psicológico por el hecho de descubrir que este hombre,
que parecía ser buen padre, buen marido,
eso fue la primera cosa que ella dijo a los investigadores, que tenía un súper marido.
Entonces, ese choque, cuando vio las imágenes de su violación, fue tremendo para ella.
A ver, me perdí el fil.
Sí, el tipo de violador, ¿no?
Claro, según el terreno que yo investigo, que son las cuestiones de incestos,
varias víctimas de incestos dicen en sus relatos que describen lo que corresponde al perfil psicológico del narcisista,
del trastorno de personalidad narcisista.
En el caso de Pellicó, me parece que corresponde bastante bien a un tipo más destructor, más como sociopata.
Pero decir cosas de psicología en ese caso no sirve mucho,
porque en ciencias sociales lo que vamos a apoyar es más el hecho que, como una cultura,
como sociedad, permite esos hechos y permite a hombres que tienen ese perfil psicológico
pasar al acto y poder involucrar a otros hombres.
Bueno, 50 hombres pasaron por el banquillo de los acusados de este tribunal de Aviñón.
Muchos perfiles diferentes, de entre 26 y 73 años.
Es importante decir que, si bien algunos presentaron signos de arrepentimiento, expresaron un poco de arrepentimiento,
otros negaron completamente su responsabilidad.
Muchos dicen, no soy un violador.
Hay uno de ellos que lo identifican como Van San Se,
que declaró durante el juicio que el marido de Giselle le dijo que daba su consentimiento en este juego sexual
y él no se lo pensó, no se dijo a sí mismo que eso no era normal, que eso estaba mal.
Incluso los vídeos que se han ido difundiendo durante estos meses en el juicio,
se ve a Giselle completamente dormida como muerta, incluso se la oye roncar.
Estamos ya saliendo de un perfil monolítico de violador.
Como que se agranda, es como una sociedad donde todo el mundo puede ser violador,
porque hay gente con familias, en fin, y todos los niveles socioeconómicos.
Claro, eso es lo que las militantes feministas francesas dicen desde años y decenías,
que puede ser cualquier hombre que puede ser violador.
Lo que pasa es que en ese juicio se dan cuenta justamente del hecho
que no se ponen la pregunta del consentimiento.
Esos hombres no lo averiguan, no lo verifican.
Y a veces se dan cuenta, durante el acto sexual de violación,
que algo está pasando que es raro y a veces algunos pararon, otros no pudieron.
Hay un momento en el que se dan cuenta que Giselle está completamente dormida,
que es apatía total.
A algunos, Dominique Pellicot les dijo que la drogaba,
y en ese caso el tiempo que reaccionen y se van.
Pero el debate que hubo durante el juicio fue sobre la intención de violar,
porque de hecho es violación.
¿Cuál fue la intención?
Está claro que llegaron a esa casa con la intención de participar
en lo que ellos pensaban que iba a ser un juego, una fantasía.
Un trío.
Pero nunca tuvieron la lógica de verificar.
Claro, pero puedes verificar con alguien que está despierto.
Lo que es chocante también, curioso y da mucho miedo,
y habla mucho de la sociedad en la que vivimos, muy enferma parece ser,
es que ni uno, ni uno solo, de los que fueron a esa casa,
saliera y fuera un teléfono, denunciara.
De forma anónima, una carta.
Si tenían vergüenza, si tenían miedo.
Ni uno solo avisó a las autoridades.
¿Qué quiere decir esto?
Que tratan a las mujeres como ella misma dijo, Giselle Pellicot,
me trataron como una muñeca de trapo.
Y eso dice mucho del sexismo de una sociedad patriarcal que todavía es Francia.
Justamente. Este juicio también ha cambiado muchas cosas.
Pellicot dijo que dedicaba esta lucha a todas las mujeres y hombres del mundo
que son víctimas de violencia sexual.
Y la cito, quiero decirles hoy, miren a su alrededor, no están solas.
Dijo Giselle Pellicot que no estaba obligada a que el juicio fuera público.
Podría haber sido a puerta cerrada, pero ella decide que sea público,
para que cambie la vergüenza del lado.
Que la vergüenza sea del lado de los violadores.
¿Es la primera vez que esto ocurre?
No, en Francia ocurrió en 1978 con el juicio de violaciones de ex en Provence,
cuyo fue la abogada Giselle Halimi, muy famosa y muy importante
para el movimiento feminista francés.
Pero también en 1985 Claudine Cordany hizo la misma elección
de tener un juicio por violación colectiva abierto.
Fue en París.
En París, claro. Y ella después fue periodista.
Y bueno, no es la primera vez y la idea de que la vergüenza cambie de lado
también fue una frase que dijo una de las primeras víctimas de los relatos de incesto
que publicó su libro, que ahora es muy famosa en Francia, Eva Thomas.
Era incesto, pero no tuvo juicio.
Pero esa frase es un eslogan que se usa mucho.
Hubo una campaña de varias asociaciones feministas
contra la violación en 2010 que usó esa frase.
Que la vergüenza cambie de lado.
Pues nos quedamos con eso.
Este juicio que ha suscitado un interés muy potente en todo el mundo.
Muchísimas gracias, Javiera Acusio Reyes, por habernos aclarado tantos puntos.
Muchas gracias.
Y muchísimas gracias a todos ustedes por habernos acompañado.
Ya saben que también nos pueden seguir por internet en rfimundo.com y en frans24.com.
Hasta pronto, amigos.