31 Misterios de San Martín de Porres que la ciencia no puede explicar

Relatos Históricos
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12 ene 2026
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¿Qué hizo que su padre lo terminara reconociendo legalmente? ¿Es cierto que cuando lo hizo se lo llevó a Guayaquil? ¿Cómo regresó a Lima? ¿Es verdad que por haber sido descendiente de esclavos casi no lo admiten en el convento?
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31 datos de San Martín de Porres y así fue su muerte.
San Martín de Porres no solo es el primer santo mulato de América, sino un ícono que
ha inspirado a la humanidad con su historia de vida.
Las características que lo describen únicamente destacan virtudes.
Humilde, compasivo, caritativo, servicio desinteresado, sencillo, frugal, alegre, optimista, paciente
y con un profundo e inquebrantable amor por Dios y por todo lo creado.
Nació en el Perú del siglo XVII, en el que había un virrey y en el que, como sucedía
en muchas otras partes del mundo, se marginaba a la gente por su procedencia, color de piel,
clase social y demás.
Fue hijo de un hidalgo español y de una mujer panameña de piel oscura.
Su padre, aunque siempre estuvo pendiente de él y de su única hermana, lo reconoció
varios años después de su nacimiento, por lo que vivió por cierto tiempo en la condición
de hijo ilegítimo.
¿Qué hizo que su padre lo terminara reconociendo legalmente?
Es cierto que cuando lo hizo, se lo llevó a Guayaquil.
¿Cómo regresó a Lima?
¿Es verdad que por haber sido descendiente de esclavos, casi no lo admiten en el convento?
¿Es cierto que fue barbero y que preparaba especies de hongüentos para aliviar dolores?
¿Fue amigo de Santa Rosa de Lima?
¿A qué edad murió?
¿Es verdad que 25 años después de su muerte, su cuerpo permanecía intacto?
¿Qué papa lo canonizó?
¿Cuál fue su legado?
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1. Propuso al prior de su convento que lo vendiera
El Perú del siglo XVII estaba marcado por la desigualdad social y sobraban los indios,
afroamericanos y hasta españoles que vivían en corralones, en condiciones de hacinamiento.
Todos sabían en esa época que por los hombres de piel oscura se pagaba muy bien cuando eran
vendidos como esclavos para que fuesen mano de obra en plantaciones y construcción.
Fue por esa razón que Yaichun Fraile propuso al prior del convento que lo vendiese,
ya que por él darían como poco mil pesos.
Así intentaba persuadir al prior de que desistiera de conseguir un préstamo haciendo
uso de los objetos preciosos, en aras de poder solventar en parte los problemas económicos
por los que atravesaba el convento.
San Martín de Porres ponía así en evidencia su rasgo más resaltante, la humildad, pues
siempre puso a los demás por encima de sí mismo y de sus propias necesidades.
Y aunque las lágrimas inundaron los ojos del prior, éste le contestó a San Martín
lo siguiente.
Dios se lo pague, hermano Martín, pero el mismo señor que lo ha traído aquí se encargará
2.
Estuvo rezando frente al altar sin darse cuenta de que el escalón donde se encontraba arrodillado
se estaba incendiando.
Una noche estaba rezando frente al santísimo sacramento, del cual estaba profundamente
apegado.
De repente comenzó a incendiarse el escalón del altar en el que estaba arrodillado, pero
mientras a su alrededor había terror y caos, él no se dio cuenta de lo que sucedía y
continuó allí, rezando.
3.
Se le atribuye el don de la bilocación.
Gracias a su paciencia, caridad, sencillez y conocimiento sobre medicina aborigen, eran
muchas las personas que buscaban y pedían la atención de San Martín de Porres.
Y según la información difundida, hay gente que le atribuyó el don de la bilocación.
Se ha dicho que una vez, mientras se encontraba en su celda, se le vio llegar hasta la cama
de varios moribundos para ofrecerles consuelo.
Se ha afirmado que en ocasiones salía del convento sin llave y sin que alguna persona
le abriera.
Ante la pregunta que le hicieron acerca de cómo lo hacía, respondió,
Yo tengo mis modos de entrar y salir.
Asimismo, durante una epidemia que azotó Lima, unos 60 frailes se enfermaron en el
convento.
Se dice que Martín pasaba por las puertas cerradas para atenderlos, un hecho que se
refirió más de una vez en la residencia.
Incluso los profesos afirmaban que de repente lo veían junto a ellos sin que las puertas
hubieran sido abiertas.
También hubo quienes afirmaron que lo vieron en dos lugares a la vez.
Incluso hubo testimonios de que Martín mencionaba que hizo misiones en lugares tan lejanos como
Japón y China.
Su padre lo reconoció legítimamente años después de su nacimiento
Juan de Porres de Miranda era el padre de Martín de Porres Velásquez.
El progenitor era un hidalgo español natural de la ciudad de Burgos, y que en su momento
fue gobernador de Guayaquil y también de Panamá.
Por otra parte, la madre de Martín era Ana Velásquez, una liberta panameña de piel
oscura que vivía en Lima.
Ambos se conocieron en Panamá y, al parecer, ella se fue a Lima con el hidalgo.
De manera que, por razones obvias en esa época, un matrimonio entre los padres del futuro
religioso era impensable.
El hidalgo español solo se amancebó con Ana, y cuando nació el pequeño, su padre,
aunque siempre se ocupó de su hijo, no lo reconoció inmediatamente por los estigmas
sociales de ese entonces.
El reconocimiento legítimo se produjo varios años después, en 1587.
Los padres de San Martín de Porres también tuvieron una niña, Juana de Porres Velásquez,
que fue la única hermana del hoy santo católico.
5.
La madre de Martín educó a sus hijos sobre la base de los preceptos cristianos
Mientras estuvieron con su madre durante sus primeros años, tanto Martín como su hermana
fueron educados sobre la base de los preceptos cristianos.
El niño fue bautizado el mismo día en el que nació, el 9 de diciembre de 1579.
El sacramento tuvo lugar en la iglesia de San Sebastián de Lima.
Los niños crecían sin el amparo directo de su padre y sin maestros que le dieran educación
formal, aunque el progenitor les proveía el sustento durante el tiempo que estuvo destinado
en Guayaquil.
Mientras tanto, San Martín de Porres y su hermana vivían con las limitaciones propias
de las personas que tenían su mismo color de piel.
Sin embargo, la precaria situación económica en la que se encontraban sus hijos y el hecho
de que no tuvieran un maestro que les enseñara sobre temas académicos, fueron dos importantes
motivos que hicieron que Juan de Porres de Miranda decidiera regresar a Lima y reconocerlos
legalmente.
Después de esto, según informa el portal catolic.net, se los llevó a Guayaquil, donde
les puso un maestro particular.
Su madre, en tanto, se quedó acomodada en Lima con buena familia.
6.- Los oficios que aprendió después de regresar a Lima
Cuando a su padre lo asignaron nuevamente a Panamá, San Martín de Porres volvió a
Lima aprovechando que su progenitor tenía que pasar por la tierra en la que nacieron
sus dos hijos.
Entonces, Martín comenzó a tener acercamientos con el oficio de barbero, lo cual era el equivalente
de ser cirujano y dentista, pero esta era una labor que, en ese entonces, era mucho
más que extraer dientes, y muelas o hacer sangrías.
Martín atendía por igual a labriegos y a soldados, a caballeros y a corregidores, estos
últimos eran funcionarios del Imperio Español.
Asimismo, curaba dolores y neuralgias con emplastos que él mismo elaboraba con hierbas.
También fue ayudante de un muy buen médico español, con el que aprendió muchos procedimientos
que fueron esenciales, porque para abrir hinchazones y tumores, se necesita usar con gran precisión
el bisturí.
Gracias a sus conocimientos sobre medicina, pudo ayudar a los más necesitados, que no
podían pagarle por sus atenciones.
7.- El inicio de su vida religiosa
Todas las carencias que tuvo durante su niñez hicieron de Martín un ser con humanidad.
Fue por eso que en el año de 1594, cuando tenía 15 años, el famoso dominico, teólogo
y hombre de virtudes, Fra Juan de Lorenzana, lo invitó a que entrara en la Orden de Santo
Domingo de Guzmán, lugar en el que llevó a cabo varios oficios.
Su padre se opuso a que se convirtiera en religioso, pero el futuro santo estaba muy
decidido.
8.- Sólo pudo ser admitido en el convento en calidad de donado, debido a que era descendiente
de africanos y nativos americanos.
En ese entonces, había una ley que prohibía que los descendientes de africanos y nativos
americanos pudieran ser miembros con derecho pleno al de las órdenes religiosas.
Por eso, si quería ser parte del convento de los dominicos de Lima, es decir, del Priorato
del Santo Rosario en Lima, sólo podía hacerlo en la condición de donado.
En otras palabras, recibió alojamiento en el convento a cambio de que se ocupara de
la limpieza del lugar, además de otros deberes.
Así estuvo por el lapso de varios años, es por esa razón que también es conocido
como el Santo de la Escoba, algo que simboliza la humildad de Martín.
Transcurridos unos años, Juan de Lorenzana, como prior, decidió ignorar la ley y permitir
que aquel bondadoso joven hiciera sus votos como miembro de la Tercera Orden de Santo
Domingo.
9.- San Martín de Porres fue ofendido por algunos religiosos después de que se le permitiera
hacer sus votos.
En el Holy Rosary había unos 300 hombres, y no todos vieron con beneplácito la decisión
del prior.
Uno de los novicios lo ofendió al llamarlo perro mulato.
En tanto, uno de los sacerdotes se burló de él porque era descendiente de esclavos
y porque fue un hijo ilegítimo.
10.- Se convirtió en fraile en 1606.
Pero a pesar de todos los obstáculos y la firme vocación que se mantuvo en Martín
con el paso de los años, él se convirtió en fraile en 1606, y aunque nunca llegó a
ser sacerdote, siempre profesó votos de pobreza, castidad y obediencia.
Luego de haber recibido el hábito religioso de hermano Lego, ya cuando alcanzaba la edad
de 34 años, Martín fue destinado a la enfermería hospital, estuvo a cargo de ese lugar hasta
su fallecimiento.
11.- Un hombre de devoción inquebrantable.
Debido a sus múltiples ocupaciones, San Martín de Porres dormía solo dos o tres horas, sobre
todo por las tardes.
Era un hombre que vivía para Dios, en quien tuvo una profunda fe y un amor inquebrantable.
Siempre buscó una conexión profunda con el Creador y con todo lo divino.
Esto explica el que dedicara tantas horas a la oración, a la adoración y al ayuno.
12.- Llevó la doctrina cristiana a los que más le preocupaban, los marginados de la
sociedad.
Su vocación pastoral y misionera la ejerció con constancia y vehemencia.
Gracias a él, los indios y los afroamericanos conocieron la doctrina cristiana y la fe de
Jesucristo.
Y es que tanto mendigos como huérfanos, esclavos e indios, incluso quienes habitaban en las
haciendas que estaban próximas a las propiedades de la orden ubicadas en Lima Tambo, escuchaban
las enseñanzas que dio en las calles.
13.- Con la ayuda de los más ricos, fundó el Asilo y Escuela de Santa Cruz.
San Martín de Porres no solo se preocupaba por los marginados, sino que se ocupaba de
realizar cosas que los hiciera tener una vida con menos privaciones de las que ya tenían.
Por eso buscó la contribución de hombres ricos de esa época.
Entre ellos destaca el Virrey del Perú, Luis Genónimo Fernández de Cabrera y Bobadilla,
cuarto conde de Chinchón.
Este, cada mes, le entregaba a no menos de 100 pesos directamente a San Martín.
Con toda la ayuda que recibía, San Martín de Porres fundó el Asilo y Escuela de Santa
Cruz.
Allí podría ayudar a salir de la penosa situación que vivían los vagos, huérfanos
y limosneros.
También les proveyó de educación y un oficio.
14.- Era un hombre extremadamente frugal.
Además de ser un hombre muy humilde, San Martín de Porres fue vegetariano, abstinente
y frugal.
Esta última característica la llevó al extremo y jamás se consideró superior a otras personas
por tener grandes dones y virtudes.
Era tanta su frugalidad que no tenía más que un hábito de cordillate, blanco con una
larga capa de color negro.
El trapo prácticamente se caía a pedazos.
Su hermana, en una ocasión, se percató de que, debido al gran deterioro del hábito,
casi se le podía ver la ropa interior.
Entonces, se presentó ante su hermano con un nuevo hábito, pero el fraile rechazó
el obsequio y manifestó.
En la religión no desdicen pañetes pobres y remendados, sino costumbres asquerosas y
sucias.
No obstante, hubo una vez en la que el prior lo obligó a recibir y usar un nuevo hábito.
En esa ocasión, otro fraile, bastante risueño, lo felicitó por esa nueva prenda de vestir.
Entonces Martín le dijo, pues con éste me han de enterrar.
Y en efecto, así fue.
15.
Desobedeció a sus superiores en pro de atender a enfermos y a heridos.
Martín siempre procuró dar atención a los enfermos y a los heridos, a quienes llevaba
a su celda.
Esto creó incomodidades a otros frailes y sus superiores terminaron por enterarse, sobre
todo porque en ese entonces había una epidemia azotando el Perú.
Entonces le prohibieron que continuara con esas labores, una prohibición que el futuro
santo de la iglesia católica no acató.
Y es que a tan solo días de esa orden llevó adentro del convento a un indio herido, a
quien puso en su celda para darle los cuidados que necesitaba.
Al enterarse de la desobediencia, el prior lo reprendió duramente.
Lleno de pena por su castigo, Martín le preparó al provincial un cocido que, sabía que era
de su agrado.
Cuando tenía listo el platillo, se lo llevó a su superior y le dijo,
«Desenojese vuestra paternidad, y como a esto, que ya sé, le sabe tan bien como a
mí la corrección que he recibido».
La respuesta del provincial fue la siguiente, «Yo no me enojo con la persona, sino con
la culpa.
Pídale al hermano perdón a Dios, a quien ha ofendido».
Después de escuchar esas palabras y siempre procurando decir la verdad respetuosamente,
respondió que él no había cometido ningún pecado.
El provincial le recordó que él lo había desobedecido y, con amor, Martín le contestó,
«Así es, padre, mas creo que contra la caridad no hay precepto, ni siquiera la obediencia».
El prior terminó por comprender lo que le dijo Martín y autorizó que continuara con
su labor.
Se sabe que durante la prohibición, su hermana, que vivía en el campo, ofreció su casa para
que llevara allí a los enfermos.
¿De qué modelos de santidad fue seguidor?
Santo Domingo de Guzmán, San José, Santa Catalina de Siena y San Vicente Ferrer fueron
los modelos de santidad que siguió San Martín de Porres.
Eso sí, él nunca desarrolló una línea propia de misticismo, pese a haber tenido
gran fervor y devoción.
¿Con qué otros santos del catolicismo tuvo contacto?
Fue confidente del fraile dominico San Juan Macías.
Incluso ambos forjaron una gran y entrañable amistad, y aunque no hay algo que históricamente
lo demuestre, se sabe que algunas veces conversó con la terciaria dominica Santa Rosa de Lima.
Sus conocimientos de medicinas aborigen los puso al servicio de los demás
Desde su adolescencia en Malambo, un antiguo barrio afroperuano en el que se vivía en
las peores condiciones, San Martín de Porres aprendió los principios de la medicina aborigen.
El hoy santo hizo uso de las plantas curativas y de la relación de confianza que debía
haber entre quien cura y quien desea ser curado.
Fue tanta la sanación que ofreció que se hizo famoso.
Muchos enfermos de gravedad lo primero que decían era, que venga el santo hermano Martín.
Hasta Santa María del Rosario iban una gran cantidad de enfermos.
También curó a sus hermanos dominicos y dio auxilio durante una epidemia de sarampión.
De acuerdo con lo que dijo alguien de quien no se sabe la identidad, parecía una casa
de locos la enfermería, porque cada uno de los enfermos, con el frenesí gritaba, saliase
de la cama y hacía otras cosas como hombre privado de juicio.
¿Quién podría con tanto y para tantos la caridad del venerable Frank Martín, que a
todos apaciguaba en sus locuras, a todos aplicaba los remedios, a todos hacía que comieran
y bebieran, aunque aquellos en el frenesí se resistían?
19.
Se convirtió en un alivio espiritual, físico y material de personas de todos estratos.
Otra de las características de San Martín de Porres fue ser carismático y nunca negaba
un favor si estaba en sus posibilidades.
Por esa razón lo buscaban personas de todos estratos sociales, quienes encontraban en
sus palabras alivio a las necesidades espirituales que tenían, además de la asistencia médica
que ya mencionamos, también daba alivio a las necesidades materiales de quienes iban
en búsqueda de un consejo.
Así, en esa proyección de hombre santo, lo buscaban por igual gente sencilla, ricos
y pobres, como también lo hacían altos dignatarios de la iglesia y el Virrey de Perú, incluso
familias enteras recibieron su ayuda.
20.
Un médico excepcional y bastante adelantado a su tiempo.
San Martín de Porres comprendía la complejidad de la enfermedad y el drama que causaba, en
especial si se trataba de gente de bajos recursos.
Al haber vivido y percibido siempre la miseria y la privación, conocía muy bien qué consecuencias
físicas y psicológicas se generaban de ellas.
Por todo esto y más, este fraile dominico podría haber sido un médico bastante excepcional
y muy adelantado a la época en la que le tocó vivir.
21.
Tenía una lista de pobres vergonzantes.
San Martín de Porres era un ser bondadoso y muy humano, atendía a personas que tenían
reveses de fortuna, los cuales, de solo pensar que ese revés se supiera, sentían vergüenza.
El fraile los atendía secretamente.
Y no solo eso, también les daba ropa y comida, además de que trataba de que no se perdieran
del buen camino.
22.
Se dice que podía comunicarse con los animales y que en una ocasión hizo que un perro, un
gato y un ratón comieran del mismo plato.
Cada ser vivo, por el solo hecho de ser creación de Dios, era amado y respetado por San Martín
de Porres.
Él sanaba a los animales y se dice que podía comunicarse con ellos.
Incluso se ha difundido que fue capaz de hacer comer en un plato y al mismo tiempo a un perro,
un gato y un ratón, todo en total armonía.
23.
Nunca menospreció a un enfermo, por más terrible que fuese su condición.
En una ocasión, un mendigo, casi desnudo y cubierto de úlceras, pidió ayuda a Martín
extendiéndole su mano.
El fray le lo tomó y lo llevó hasta su propia cama.
En cuanto uno de sus hermanos religiosos se dé cuenta de lo que hacía, lo reprendió.
No obstante, Martín, con mucha sabiduría, le respondió, la compasión, mi querido hermano,
es preferible a la limpieza.
24.
Se le atribuyeron curaciones milagrosas.
Debido a toda la atención que ofrecía, Martín era muy reconocido.
Todos buscaban su ayuda y no pasó mucho tiempo para que le atribuyeran milagros, debido a
sus curaciones prácticamente instantáneas.
Mucha gente desahuciada se recuperaba luego de que el fray le los tocara.
Se dice que a veces logró la curación con solo un simple vaso de agua.
No obstante, Martín a menudo les decía a los enfermos que atendía, yo te curo y Dios
te sana.
Así dejaba claro que él solo era un siervo y nunca se atribuía milagros.
25.
Su muerte.
El fray le enfermó de tabardillo pestilencial en octubre de 1639 y falleció poco después,
el 3 de noviembre de ese mismo año.
Tenía 59 años.
26.
La gente cortó un pedazo de su hábito para guardarlo como reliquia.
Una multitud de personas ajenas al priorato, al igual que a muchos de sus hermanos frayles
dominicos, sentían un profundo afecto y una increíble admiración por Martín.
Así que su cuerpo fue exhibido para que todas las personas que lo querían presentaran sus
respetos y vieran sus restos mortales.
La gente fue cortando un trozo del hábito del frayle para guardarlo como reliquia.
27.
Su cuerpo se mantuvo intacto por 25 años y emanaba una fina fragancia.
25 años después de su muerte, se decidió hacer una exhumación de los restos de Martín.
Al parecer y para sorpresa de todos, su cuerpo estaba incorrupto, es decir, estaba intacto,
pero además emanaba una exquisita fragancia.
Entonces empezaron las solicitudes por escrito a Roma para que lo beatificaran.
28.
Su beatificación y canonización.
El Papa Clemente XIII emitió un decreto en 1763 en el que se afirmaba el heroísmo de
las virtudes de Martín, y el 29 de octubre de 1837, el Papa Gregorio XVI lo beatificó.
El 8 de junio de 1926 se abrió la causa para su canonización.
Esta se llevó a cabo años después, el 6 de mayo de 1962.
Lo canonizó el Papa Juan XXIII, quien lo proclamó patrono de la justicia social.
29.
¿Cuál es el Día de San Martín de Porres y de qué o quién es el patrón?
El Día festivo de San Martín de Porres lo celebran muchas personas cada 3 de noviembre,
fecha en la que se conmemora un aniversario de su fallecimiento.
Incluso, también es conmemorado en el calendario de santos de la Iglesia de Inglaterra.
Es el patrono de los mestizos y de la armonía entre las razas, de los trabajadores de la
salud pública, de los animales, de los posaderos, de los barberos, de la justicia social.
30.
¿Cómo es representado San Martín de Porres?
San Martín de Porres suele ser representado como un joven fraile mestizo que porta el
antiguo hábito del hermano lego domínico.
Además, aparece con un escapulario y una capucha, ambos de color negro y, por supuesto,
una escoba que, además de la humildad, simboliza el trabajo.
31.
¿Su legado?
En cuanto a su legado, hay que decir que ese ideal que tenía sobre la justicia social
tuvo impacto y resonancia dentro y fuera de la iglesia.
32.
En Puk Kipsi, Nueva York, hay una parroquia que lleva por nombre San Martín de Porres,
de la cual es el santo titular.
También hay escuelas primarias que llevan su nombre.
33.
Asimismo, en su honor, la Universidad Dominicana de Santo Tomás, en Filipinas, tiene un edificio
escolar con el nombre de este santo, y en el que funcionan las facultades de Medicina,
Enfermería y Ciencias de la Rehabilitación.
34.
Además de esto, en el Instituto Las Casas de Blackfriars Hall, Universidad de Oxford,
hay un programa de estudio que lleva el nombre de este santo.
35.
San Martín de Porres fue inegable ejemplo de humildad, virtud, servicio desinteresado
y fraternidad.
Alguien que supo de carencias y que, a pesar de eso, siempre se esforzó por ayudar a todos
por igual.
36.
Dedicó su vida a Dios y a ser ejemplo de Él en la Tierra, y sin dudas, hace parte
de la historia del hombre.
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