Los 17 Hallazgos Más Escalofriantes de la Religión

Relatos Históricos
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22 abr 2026
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Vamos a dedicar este video a las reliquias religiosas más increíbles y seguramente te sorprenderán las informaciones que hemos recopilado sobre los objetos y partes corporales más venerados.
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19 reliquias religiosas más inquietantes que existen.
Algunas reliquias son sencillamente extrañas, desde lienzos milagrosos, partes corporales
incorruptibles y mantos sagrados, hasta dientes de santos, la cabeza de Juan el Bautista,
la lengua de San Antonio e incluso el santo prepucio de Jesús.
Algunas son objetos de dudosa autenticidad, llevados a Europa supuestamente desde Tierra
Santa después del inicio de las Cruzadas.
Esta proliferación de artículos presuntamente relacionados con la vida de Jesús y otras
grandes figuras del cristianismo primitivo desarrolló un comercio fraudulento de artículos,
de los cuales aún se conservan muchos ejemplos en Europa.
Pero las únicas religiones relacionadas con el tema de las reliquias no son las cristianas.
También en el Islam existe un culto por las cosas relacionadas con la vida de Mahoma,
del que llegó a recogerse su sudor mientras dormía para usarlo como una loción y del
que se consideraba un honor lavarse con el agua que ya había utilizado.
Vamos a dedicar este vídeo a las reliquias religiosas más increíbles y seguramente
te sorprenderán las informaciones que hemos recopilado sobre los objetos y partes corporales
más venerados.
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1.
En la Edad Media había tanta gente que pretendía haber sido alimentada con la leche de la Virgen
María que el teólogo protestante fundador del Calvinismo, Juan Calvino, dijo amargamente
«Si la Virgen hubiera sido una vaca toda su vida, nunca podría haber producido tal
cantidad».
Después de las cruzadas empezaron a llegar a Europa una gran cantidad de objetos, supuestamente
reliquias procedentes de Tierra Santa, que la gente incauta compraba creyendo que estaba
adquiriendo un artículo ligado a la vida de Jesús, sus apóstoles y otras figuras
de la época de la pasión de Cristo y del cristianismo primitivo.
Se ofrecían tantos trozos de la cruz de Cristo y tantos clavos teóricamente utilizados en
su martirio, que los más escépticos se preguntaban cuántas veces había sido crucificado Jesús
para que se produjera tal cantidad de objetos relacionados con su crucifixión.
Entre estas supuestas reliquias llegadas a suelo europeo desde Judea y Galilea, estuvieron
unas cuantas ampollas contentivas de la leche de María, la misma que habría alimentado
a Jesús.
El interés por la reliquia láctea se expandió rápidamente porque se le atribuía el poder
de obrar milagros.
Sobre todo, se pensaba que reactivaba la producción de leche materna en las mujeres que se habían
quedado secas durante la lactancia.
En Italia, España, Francia y otros países se conservan unas 70 de estas ampollas.
Número 2.
El lienzo de Edessa.
Es una reliquia cristiana, también llamada Mandilión, e imagen de Edessa, consistente
en una pieza rectangular de tela en la que se imprimió milagrosamente el rostro de Jesús
de Nazaret, lo que la convertiría en el primer ícono del cristianismo.
Edessa es el nombre que recibía una ciudad de la Mesopotamia superior, la actual Asal
Liurfa, en Anatolia, Turquía.
Fue una de las primeras ciudades en adoptar oficialmente la religión cristiana por el
supuesto intercambio de correspondencia entre Jesús y el rey Abágaro V, considerada auténtica
por algunos historiadores y falsa por otros.
La leyenda comenzó en el siglo IV por intermedio del exégeta Eusebio de Cesaria, quien dijo
que Abágaro V, monarca de Edessa, que reinó durante dos periodos entre el año 7 a.C.
y 40 de nuestra era, le escribió a Jesús para que lo visitara y le curara una enfermedad.
Eusebio afirmó haber encontrado la carta de respuesta de Jesús entre los documentos
reales, en los que el nazareno le decía a Abágaro, o Abgaro V, que una vez completada
su misión terrenal, enviaría a Edessa a uno de sus discípulos para sanar al rey,
lo que en efecto habría sucedido.
Según el relato, el apóstol comisionado para la tarea fue Judas Tadeo, quien llevó
el lienzo con la cara impresa de Jesús, con el que curó al rey.
El diente de Buda Un canino izquierdo de 2,5 centímetros que
supuestamente estuvo en la cavidad bucal de Buda, es una de las reliquias más veneradas
del budismo.
Tras la muerte de Buda en algún momento entre los años 483 y 368 a.C., el cuerpo de el
Aseta, inmeditador probablemente nepalí, fue incinerado con leña, tal como manda su
doctrina espiritual y filosófica.
Sus cenizas fueron distribuidas por muchos lugares para su veneración en templos, y
según una leyenda, uno de sus dientes caninos fue llevado a Ceilán, la actual Sri Lanka,
por el príncipe Danta y la princesa Emma Mala.
Según la historia, la princesa ocultó el diente en su peinado, y la reliquia fue colocada
en el Parque Mahanamegamana de Anuradhapura, la antigua capital de Ceilán, antes de que
se construyera el templo en el que se encuentra actualmente.
El canino es venerado en el Templo del Diente de Buda, en la ciudad de Kandy, situada en
la región montañosa de Sri Lanka.
Hasta 1815, el único autorizado para ver el diente era el rey.
Entre julio y agosto se realiza una fiesta de 10 días para honrar la reliquia.
4.- El Santo Prepúbito
El Santo Prepúbito atribuido a Jesús es otra presunta reliquia del cristianismo, que varias
iglesias afirmaron haber poseído, incluso simultáneamente.
El único evangelio canónico que refiere a la circuncisión de Jesús como niño judío
es el de Lucas, pero con pocos detalles.
En cambio, los evangelios apócrifos son más detallados, y en uno de ellos se escribió
que tras la circuncisión de su hijo, María la Virgen guardó el Prepúbito.
El relato del Evangelio Árabe de la Infancia de Jesús, uno de los evangelios tardíos
no reconocidos por la iglesia, continúa señalando que María puso el Prepúbito en una jarra
de alabastro con unos nardos, que actuaron como conservantes, y se la entregó a Jesús
diciéndole que siempre la conservara, y que nunca la vendiera, ni que le ofrecieran 300
denarios.
Según la leyenda, el Prepúbito cayó después en manos de Juan el Bautista, quien se lo entregó
a María Magdalena, y tras la muerte y resurrección de Jesús, surgió el debate teológico de
si el trozo de piel había ascendido también a los cielos.
Los defensores de que no ascendió asumían que era la única parte de Cristo que había
quedado en la tierra, y desde entonces, varias iglesias se atribuyeron su posesión.
Durante la Edad Media, hasta 14 iglesias afirmaban tener la parte del órgano divino.
Actualmente ya ningún templo reivindica tenerlo, sobre todo después de que la iglesia le arrestó
importancia como una leyenda en el Concilio Vaticano II, cuando parte del alto clero lo
calificó como una curiosidad irrespetuosa.
5.- El Manto de Mahoma.
El Manto de Mahoma es una reliquia conservada en Kandahar, Afganistán.
Los creyentes afirman que es la capa que llevaba el profeta del Islam en el célebre viaje
nocturno.
Según la tradición islámica, este fue un viaje que Mahoma realizó una noche del año
621, después de ser visitado por dos arcángeles que lo llevaron al cielo montando en el caballo
Burak.
En este viaje, el profeta ascendió los siete niveles del cielo hasta llegar al trono de
Alá.
El manto se encuentra en la mezquita de Kir Kasharif, que significa Santuario de la Capa,
en Kandahar, y rara vez es visto.
Ha sido custodiado durante 250 años por la misma familia, cuyos guardianes lo muestran
excepcionalmente a los líderes afganos, aunque en tiempos de grandes calamidades, es presentado
públicamente para tranquilizar a la población.
El manto fue entregado en 1768 por el dirigente Amir Murad Beg, de Bukhara, al líder afgano
Otra versión señala que el fundador del Afganistán moderno se apropió del manto
con un subterfugio.
Al ver la capa, le pidió a los guardianes que se la prestaran, pero éstos se negaron.
Entonces Amir Ahmad Shah juró que nunca alejaría el manto de una piedra que estaba cerca y
cuando se lo entregaron, arrancó la roca y se la llevó junto con el objeto sagrado.
Número 6 El Relicario de los Reyes Magos
Según el Evangelio de Mateo, unos magos, nombre que recibían los sacerdotes eruditos
en el Oriente Antiguo, visitaron al niño Jesús tras su nacimiento en Belén, para
ofrendarle oro, incienso y mirra.
El evangelista no afirma que fueran reyes, ni que eran tres, ni dio sus nombres, y estas
informaciones fueron añadidas posteriormente.
Fue durante el siglo III cuando se empezó a decir que eran reyes, ya que hasta ese momento
sólo fueron referidos como personas pudientes por los regalos que hicieron.
Igualmente, como entregaron tres presentes, se asumió que eran tres reyes.
Los nombres de Gaspar, Melchor y Baltasar fueron referidos por primera vez en el siglo
VI, en un mosaico de la Catedral Sanapolinar del Nuevo, en Rávena, Italia, donde sus imágenes
llevan vestimentas persas.
La tez oscura de Baltasar surgió en el siglo XV para que simbolizara a los africanos, que
junto al Melchor, europeo, y el Gaspar, asiático, completaban la representación de las tres
razas admitidas durante la Edad Media.
Detrás del altar mayor de la Catedral Alemana de Colonia, se encuentra un triple sarcófago
de madera recubierta de oro y plata que, según la tradición cristiana, contiene los restos
de los reyes magos.
Es el relicario más grande del mundo occidental y la obra cumbre del arte mozano, que se desarrolló
durante la Edad Media en el Valle del Moza.
Los restos de María Magdalena
La trabajadora sexual recuperada por Jesús para su causa, es uno de los personajes más
famosos del cristianismo tras protagonizar, según los evangelios, el célebre momento
en el que el nazareno pronunció su frase, aquel que se sienta libre de pecado que tire
la primera piedra, cuando iba a ser lapidada.
De acuerdo con la tradición cristiana, María Magdalena fue una de las seguidoras más fieles
de Jesús y presenció su pasión, muerte y resurrección, para no hablar de las versiones
que la ponen como la supuesta esposa de Cristo y madre de su estirpe.
Por ello, los presuntos huesos de María Magdalena son venerados como reliquias en varios lugares,
destacando su calavera, su mano izquierda y su pie izquierdo.
El cráneo que se le atribuye se encuentra en la Basílica de Vézelay, en Saint-Maxim-le-Saint-Baume,
en el sur de Francia, país al que habría huido para escapar de las persecuciones en
Tierra Santa.
El supuesto pie izquierdo de la santa se encuentra dentro de un relicario diseñado por el artista
cumbre de la orfebrería del Renacimiento, Benvenuto Cellini, conservado en Roma en la
iglesia de San Juan de los Florentinos.
La mano izquierda que, según la tradición, perteneció a María Magdalena, está en un
estuche ornamentado en el Monte Athos, en el monasterio griego de Simón Ospetra.
Número 8.
La cabeza de San Juan Bautista.
Cuatro cabezas, todas atribuidas a San Juan Bautista, se encuentran en la Catedral de
Amiens, la Basílica de San Silvestre I de Roma, la Mezquita Omeya de Damasco y el Museo
Reciendiz de Múnich.
Juan el Bautista es el decapitado más famoso del cristianismo, desde que, según el Nuevo
Testamento, su cabeza le fue pedida a Herodes Antipas por Salomé.
Herodes Antipas fue tetrarca de Galilea y Perea entre el año 4 a.C. y el 39 de nuestra
era.
El predicador judío Juan el Bautista reprobó el matrimonio por ser contrario a la ley hebrea,
ganándose el odio de Herodías.
Para congraciarse con su nueva esposa, Herodes Antipas encarceló al Bautista y, de acuerdo
con los evangelios de Mateo, Marcos y Lucas, ordenó su martirio.
Según el relato bíblico, Salomé, hija de Herodías y Herodes Filipo I, hizo una danza
que agradó tanto al tetrarca que éste le dijo que le concedería cualquier deseo.
Instigada por su madre, Salomé pidió la cabeza de Juan el Bautista.
Número 9.
La lengua de San Antonio.
San Antonio de Padua fue un santo franciscano nacido en Lisboa, que vivió entre los años
1195 y 1231.
Conoció a San Francisco cuando asistió en 1221 al Capítulo General de la Orden Franciscana
Se hizo famoso por su elocuencia y capacidad de prédica, que manifestó a través de más
de seis mil sermones a lo largo de su vida, por lo que fue llamado Arca del Testamento
y Doctor Evangélico.
Sus prédicas atraían grandes multitudes, por lo que a menudo se realizaban fuera de
los templos, al aire libre, de donde proviene uno de los milagros que se le asignan.
Se cuenta que la filigresía estaba reunida en un descampado para escuchar uno de sus
mensajes cuando empezó a amenazar mal tiempo.
Los asistentes ya se iban cuando Antonio de Padua les pidió que se quedaran, prometiéndoles
que la lluvia no les afectaría.
Se dice que llovió copiosamente alrededor de la congregación, pero ni una gota de agua
cayó sobre los presentes.
En 1263, 32 años después de su muerte, sus restos fueron exhumados, encontrándose que
su lengua era la única parte del cuerpo que no se había corrompido.
La lengua de San Antonio es una reliquia conservada en un subasílica de Padua, Italia, junto
con un hueso de la mandíbula.
10.
La sangre de San Genaro.
Genaro de Nápoles, principal patrono de la ciudad de la campaña italiana situada cerca
del Vesubio, fue un napolitano que vivió entre los años 272 y 305.
Según la tradición, perteneció a una familia apatricia consagrada al dios Jano en tiempos
del paganismo, y se convirtió al cristianismo, siendo condenado a muerte durante las persecuciones
en el reinado del emperador dioclesiano.
Genaro era el obispo cristiano de Benevento cuando fue encarcelado en 305, en compañía
de algunos seguidores.
Sus captores intentaron hacerlo renegar de su fe, y al no conseguirlo, lo metieron en
un horno, del cual salió ileso, y con las ropas enteras, según la leyenda, finalmente
fue decapitado en el año 305.
Una mujer de nombre Eusebia recogió su sangre, que ha hecho famoso a San Genaro, debido al
supuesto hecho prodigioso, no milagroso, según la iglesia, de su liquefacción.
Según la tradición, cada 19 de septiembre, aniversario de su muerte, la sangre de San
Genaro se licúa, aunque en algunas fechas de los últimos cinco siglos, no ha ocurrido.
Como en 1527 y 1980, la ciencia señala que la sangre se comporta como un sólido cuando
está en reposo, y puede hacerse fluida, si es sometida a algún tipo de esfuerzo.
11.
La mano incorrupta de Santa Teresa de Jesús.
Santa Teresa de Jesús fue una religiosa, escritora y mística española del siglo XVI,
nacida en la ciudad de Ávila.
También es llamada Santa Teresa de Ávila y fundó la Orden de los Carmelitas Descalzos,
siendo considerada uno de los máximos representantes del misticismo cristiano, junto a San Juan
de la Cruz.
Teresa de Ávila fue beatificada en 1614 y canonizada en 1622, siendo proclamada doctora
de la Iglesia Católica en 1970 por el Papa Paulo VI.
Su obra escrita más conocida es Camino de Perfección, que escribió entre 1564 y 1567,
en la que refiere los cuatro avisos que afirmó haber recibido del mismo Dios para fortalecer
y conservar su orden religiosa.
Murió en Alba de Tormes en 1582, y diez meses después su cuerpo fue exhumado, encontrándose
incorrupto.
El padre Jerónimo Gracián cortó la mano izquierda, separando el dedo meñique que
guardó para sí, entregando el resto a las Carmelitas Descalzas de San José de Ávila.
Actualmente la mano incorrupta de Santa Teresa de Jesús se encuentra en un relicario de
plata dorada con incrustaciones de piedras preciosas, situado en la iglesia de la Merced,
en la ciudad malagueña de Ronda.
12.
La cabeza de Santa Catalina de Siena.
Santa Catalina de Siena es una de las santas italianas más populares, tras destacar como
mística, predicadora y escritora, y jugar un rol fundamental en el regreso del papado
a Roma tras el exilio, de 68 años de la máxima institución católica, en la ciudad francesa
de Avignon.
Cuando nació en Siena, el 25 de marzo de 1347, como Catalina, Benincasa, su madre de
40 años ya había tenido 22 hijos, la mayoría muertos en el alumbramiento o a corta edad.
Quizá por esa terrible realidad familiar, Catalina hizo voto de castidad, siendo todavía
niña, y cuando sus padres se propusieron casarla, se cortó todo el cabello y se encerró.
Para persuadirla, sus padres, Cacobo y Lapa, le asignaron los trabajos domésticos más
fatigosos que Catalina cumplía con estoicismo.
Según la leyenda cristiana, una paloma se posó sobre su cabeza, y Cacobo se convenció
de que la vocación religiosa de su hija tenía respaldo divino.
Murió en Roma el 29 de abril de 1380, a los 33 años, posiblemente por los excesivos ayunos
inducidos por una anorexia nerviosa, según el historiador Rudolf Bell.
Tras morir, su cabeza fue separada del cuerpo y puesta en un relicario conservado en el
templo cienés de San Doménico, también llamado Basílica Cateriniana.
13.- La cabeza de San Oliver Plunkett
Oliver Plunkett o Plunkett fue arzobispo de Amag y primado de Irlanda durante el siglo
XVII.
Nació en 1625 en el seno de una familia aristocrática de terratenientes, y cuando en 1647 partió
hacia Roma como aspirante al sacerdocio, dejó a su país sumido en la guerra entre católicos
y anglicanos.
Tras la conquista de Irlanda por parte de Oliver Cromwell, el catolicismo fue prohibido
en la isla, por lo que Plunkett tuvo que permanecer en Europa continental, siendo proclamado
arzobispo de Amag en Gante en 1669.
Retornó a Irlanda en 1670 con la restauración inglesa, religiosamente más tolerante, y
ese mismo año obtuvo el palio como primado.
En 1678, el clero-anglicano-inglés inventó la llamada Conspiración Papista, un complot
ficticio para justificar la persecución de los cristianos irlandeses, y Plunkett fue
arrestado y sometido a juicio en 1679 por conspiración contra el Estado.
En 1681, fue declarado culpable de alta traición por promover la fe romana, siendo ahorcado
y descuartizado en Tiburon, Inglaterra, convirtiéndose en el último mártir católico en ser ejecutado
en suelo inglés.
Exhumado en 1683, la cabeza fue llevada a Roma y después a Irlanda, donde se conserva
como una reliquia en la iglesia de San Pedro, en la ciudad de Drogueda.
14.- Las uñas y el cabello de Santa Clara Clara de Assis nació en 1694, en la misma
ciudad italiana en la que había nacido San Francisco, haciéndose una ferviente seguidora
del fundador de los Franciscanos.
Fundó junto a su líder la Orden de las Clarisas, tras abandonar una cómoda vida como miembro
de la nobleza de Assis, para establecerse en el monasterio de San Damiano.
La noche del Domingo de Ramos de 1212, decidió renunciar al mundo y huyó de su casa, refugiándose
en el monasterio.
Cambió sus costosas vestiduras por un tosco sallo sujetado con un cordón, y se afirma
que el mismo Francisco cortó su rubio, largo y hermoso cabello.
Es célebre la inteligente y contundente respuesta que le dio al Papa Gregorio IX, cuando este
intentó presionarla para que abandonara su voto de pobreza.
El Papa le dijo que tenía el poder de obligarla, a lo que Clara respondió,
Santísimo Padre, desatadme de mis pecados, mas no de la obligación de seguir a nuestro
Señor Jesucristo.
Eran tiempos de duros enfrentamientos de los franciscanos con el papado, cuya jerarquía
no quería abandonar una vida cómoda y lujosa, en favor de la existencia pobre defendida
por los seguidores de Francisco de Assis.
Según la tradición, después de que Francisco se lo cortara, el cabello de Clara fue recogido,
y supuestamente es el que se conserva, junto con restos de sus uñas, en la iglesia de
Santa Clara, en Assis.
15.
El esqueleto de San Bonifacio
Según la leyenda áurea, recopilación de la vida de 180 santos y mártires realizada
en el siglo XIII por el arzobispo de Génova, Santiago de la Aboráigine, Bonifacio era
un liberto que trabajaba como mayordomo en Roma.
En el camino, Bonifacio se detuvo en Tarso, en la actual Turquía, donde los soldados
del emperador dioclesiano estaban exterminando cristianos.
Se cuenta que Bonifacio se horrorizó por la situación, y se declaró el mismo cristiano,
con lo que solo consiguió que lo torturaran y decapitaran.
Los criados que lo acompañaban compraron su cadáver y lo llevaron a Roma, donde Aglaida,
sin saberlo, recibió las reliquias que había mandado a buscar.
Un esqueleto intacto atribuido a San Bonifacio de Tarso se encuentra en Varsovia, Polonia,
en la iglesia de San Antonio de Padua.
16.
El corazón de San Camilo
Camilo de Lelis nació el 25 de mayo de 1550, en Bucchia Nicodiggeti, Italia, y su madre
lo parió en un establo, no porque fuera muy pobre, sino porque quería imitar el nacimiento
de Jesús.
Siendo un adolescente, ya había perdido a su madre y a su padre, y se aficionó a los
juegos de azar, lo que le produjo grandes contratiempos.
Después se alistó como soldado y fue a la guerra, donde encontró su vocación definitiva,
ya que tras ser herido y recuperarse, empezó a trabajar como enfermero.
Fundó la Orden de los Camilos, dedicada al cuidado de los enfermos, y tras morir en 1614,
sus discípulos le sacaron el corazón pensando que, por su gran generosidad, debía tener
alguna marca en el órgano.
El corazón de San Camilo ahora se conserva como una reliquia, en un Relicario de Oro
y Vidrio.
Número 17 El Cuerpo de San Antonino
Antonino Pierozzi fue un fraile dominicano nacido en Florencia en el año de 1389.
En 1406 ingresó a la Orden de los Predicadores, bajo la tutela del orador y teólogo Giovanni
Dominicini, azote de los humanistas que ya empezaban a florecer en Florencia, en las
décadas previas al Renacimiento.
Antonino se hizo un predicador popular, pero era tan sencillo y alejado de los fastos de
la iglesia, que el Papa Eugenio IV tuvo que amenazarlo con la excomunión para que aceptara
ser arzobispo de Florencia.
Cuando murió en 1459, su cuerpo estuvo a la interperie durante ocho días y no se descompuso.
Sus seguidores tomaron su incorruptibilidad como una señal divina y pusieron su cuerpo
en una urna de vidrio, conservada en la Basílica Florentina de San Marcos.
Número 18 Las Variadas Reliquias de Mahoma
Todo lo que pertenecía o entraba en contacto con el profeta Mahoma era considerado sagrado.
Sus uñas y su cabello cortado eran recogidos sin tocar el suelo para ser distribuidos entre
sus partidarios como objetos de veneración.
Al parecer uno de sus seguidores consiguió una ampolla con el sudor del profeta, recogido
por su madre mientras dormía, para utilizarlo como loción.
Cuando Mahoma se hacía su aseo personal, se consideraba un honor reutilizar el agua
que él ya había utilizado.
Además, usaba su saliva para bendecir a los recién nacidos y curar a los enfermos.
En el Palacio de Topkapi se encuentran varias reliquias del profeta, que incluyen una carta
firmada, un arco, una espada, pelos de su barba y una huella.
El Palacio de Topkapi fue ordenado por el sultán Mehmed II en 1459 como centro administrativo
del Imperio Otomano y se construyó sobre el Saray Burno.
Según la tradición islámica, los pies de Mahoma dejaban improntas duraderas dondequiera
que pisaban, y en varios lugares del Medio Oriente hay huellas que se le atribuyen.
Número 19.
La Santa Diestra.
Esteban I de Hungría, primer rey húngaro entre los años 1000 y 1038, es llamado el
Santo y el Grande.
Difundió el cristianismo, fundó monasterios benedictinos y creó bispados y arzobispados,
desarrollando la iglesia católica en su país, al margen del Sacro Imperio Romano Germánico.
Convirtió a Hungría en un territorio de paso seguro para los peregrinos y mercaderes europeos,
y cuando murió en 1038, fue enterrado en la Basílica de Alba Regia, que había construido
en honor de la Virgen María.
Sus seguidores exhumaron sus restos por temor a que fueran profanados, descubriendo que
su mano derecha estaba perfectamente conservada.
Esta reliquia se conserva en la Basílica de San Esteban, en Budapest.
¿Has visto algunos de estos inquietantes objetos venerados en diferentes partes del
mundo por miles de visitantes?
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