Se intensifica la guerra contra las religiones en China

TierraPura
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En China , se obliga a los niños y a su familias a declarar la no práctica de religión.
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La guerra del régimen comunista chino contra las religiones se intensifica.
En una carrera por imponer el ateísmo y erradicar la creencia en lo divino,
el partido comunista chino enfoca sus esfuerzos en los más pequeños,
usándolos también como medio de extorsión para adoctrinar a sus familiares.
Según el medio Bitterwinter, en la ciudad china de Guangzhou, Zhejiang,
los padres de los alumnos de un jardín de infantes fueron obligados a firmar un juramento
como condición para que sus hijos permanezcan en la escuela.
En dicho juramento, los padres deben declarar no tener creencias religiosas,
no participar en ninguna actividad religiosa
y no propagar ni difundir la religión en ningún lugar.
También se deben comprometer a criar familias civilizadas fuera de la religión,
evitar lo que el régimen llama superstición feudal
y enseñar a los niños la fe en la ciencia, el socialismo y el partido comunista chino.
Un profesor de jardín de infantes anónimo de Guangzhou informó a la ONG cristiana China Aid.
En el pasado, el Departamento de Educación Superior obligaba a los jardines de infancia
a no ser supersticiosos y a no participar en organizaciones de culto,
pero no ordenaba a las familias de los niños de jardín de infancia
que no creyeran en la religión ni participaran en ninguna actividad religiosa.
Guangzhou, llamada la Jerusalén de China, es una región donde el cristianismo se implantó con fuerza.
Las 2.000 iglesias y las cruces montadas en los tejados de las casas
formaban un paisaje representativo de esta ciudad
que fue víctima de la represión anticristiana más severa por parte del régimen.
Su población aún recuerda la campaña de demolición de cruces
y la destrucción de unas 50 iglesias cristianas bajo el mandato del presidente chino Xi Jinping.
Para vigilar a sus fieles, las autoridades chinas instalaron cámaras de seguridad
en todas las iglesias de la provincia de Zhejiang
con el fin de controlar quién asiste a las misas y qué se predican las mismas.
Esto bajo el pretexto de medidas antiterroristas y de seguridad,
a pesar de que China nunca experimentó una amenaza terrorista por parte de las comunidades cristianas.
Open Doors, un grupo de vigilancia de la persecución cristiana,
informó en el 2020 cómo el régimen chino comenzaba a centrarse en los niños
para acabar con las futuras generaciones de creyentes cristianos.
En 2018 se emitieron regulaciones en las que se prohibieron los campamentos juveniles de la iglesia.
Los jóvenes no pudieron compartir su fe con los amigos en la escuela
y se prohibió la entrada a las iglesias a cualquier menor de 18 años.
Cualquiera que sea sorprendido violando estas restricciones
correría el riesgo de ser multado o de perder la graduación escolar.
Algunos padres, ante el miedo a las represalias,
ya no alientan a sus hijos a seguir las actividades religiosas.
Según un líder de la iglesia china que se mantiene en anonimato,
los maestros de escuela advierten a los niños que si siguen a Jesús no se les permitirá graduarse,
creando en los estudiantes la angustia de vivir sus creencias
bajo el peligro de perder todo en lo que han trabajado.
Durante los 5.000 años de historia de la civilización china,
la creencia en lo divino ha sido una parte fundamental en la vida de su gente.
Sin embargo, el Partido Comunista Chino aún se empeña en borrar un legado
que forma parte de la identidad de su pueblo.
