Así Fue La Brutal Derrota de México en la GUERRA de MEXICO-ESTADOS UNIDOS

Relatos Históricos
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31 cosas de la GUERRA de MEXICO ESTADOS UNIDOS que nos ocultaron. ►Suscríbete al canal: https://geni.us/eZcCYJ
Estados Unidos emergió de la guerra con un territorio mucho más grande –que hoy conforma siete de sus estados y parcialmente otros tres– pero con una división más profunda entre el norte y el sur, que en década y media los llevaría a su cruenta guerra civil.
Vamos a repasar en este video la Guerra Mexicano-Estadounidense en 31 d
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31 cosas de la Guerra de México-Estados Unidos que nos ocultaron.
La Guerra Mexicano-Estadounidense, también conocida como Intervención de Estados Unidos
en México, ha sido el conflicto más catastrófico y doloroso en pérdidas territoriales para
los mexicanos.
Durante esta guerra, librada entre 1846 y 1848, con victoria de Estados Unidos, México
perdió más de la mitad de su territorio, y los efectos de esa pérdida todavía son
palpables en la sociedad mexicana, casi dos siglos después.
México afrontó esta guerra otorgando ventajas cruciales a los estadounidenses, como su falta
de unidad política y la incompetencia de varios de sus conductores de tropas, que unidos
a su inferioridad en armamento, constituyeron barreras insuperables.
Estados Unidos emergió de la guerra con un territorio mucho más grande, que hoy conforma
siete de sus estados, y parcialmente otros tres, pero con una división más profunda
entre el norte y el sur, que en década y media los llevaría a su cruenta guerra civil.
Vamos a repasar en este vídeo la Guerra Mexicano-Estadounidense, en 31 de sus puntos más dramáticos,
y seguramente encontrarás cosas que te sorprenderán.
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Antes de la invasión, Estados Unidos intentó comprar parte del territorio mexicano.
A finales de 1845, el presidente estadounidense James K. Polk envió secretamente a México
al diplomático Jonas Slydel para discutir sobre los viejos problemas de delimitación
fronteriza entre los dos países.
Slydel llevaba la autorización de Polk para ofrecer a México hasta 25 millones de dólares
por los territorios de California y Nuevo México.
Los mexicanos rechazaron la oferta y Polk envió 4.000 soldados al mando del general
Zachary Taylor a ocupar el territorio entre los ríos Nueces y Grande, que ambos países
reivindicaban como suyo.
Las hostilidades comenzaron el 25 de abril de 1846, cuando un destacamento de caballería
mexicano atacó a una patrulla de soldados de Taylor, matando a 11 y capturando a 52.
El Congreso estadounidense declaró la guerra a México por abrumadora mayoría.
Tras el inicio de las hostilidades el 13 de mayo de 1846, el presidente Polk solicitó
al Congreso la declaratoria de guerra a México, iniciando su discurso con las conocidas palabras
Sangre estadounidense ha sido derramada en suelo estadounidense.
El Congreso aprobó la guerra por abrumadora mayoría, con un amplio respaldo por parte
de los demócratas y los estados esclavistas del sur.
México hizo su propia declaratoria de guerra días después, el 23 de mayo, aunque a sabiendas
de que el país no estaba preparado ni militar ni económicamente para un enfrentamiento
con Estados Unidos.
A las declaratorias de guerra siguieron invasiones de Estados Unidos a México por varios puntos.
California fue atacada por una fuerza naval al mando de John D.
Sloat, quien salió con los colonos que previamente habían declarado una república independiente,
ocupando algunas ciudades.
Estados Unidos atacó a México por varios frentes.
Estados Unidos atacó por Nuevo León, Alta California, Tamaulipas y Coahuila, y bloqueó
varios puertos, incluyendo Tampico, Mazatlán, San Blas, Guaymas y Carmen.
El 7 de agosto, el comodoro David Conner intentó sin éxito la toma del puerto de Alvarado,
Veracruz, y el 15 de octubre volvió a fracasar en la batalla del fuerte Santa Teresa, en
el mismo municipio veracruzano.
Stephen W.
Kearney ocupó Santa Fe, Nuevo México, y después se unió a la tropa naval de Robert
F.
Stockton en California, tomando Los Ángeles y San Diego.
El ejército principal estadounidense, conducido por Zachary Taylor, derrotó en septiembre
a Pedro Ampudia en la batalla de Monterrey, a pesar de una fiera resistencia de varias
semanas de los regiomontanos al sitio impuesto por la fuerza invasora.
México obtuvo en la primera batalla de Tabasco una de sus pocas victorias en la guerra.
El puerto de frontera, Tabasco, cayó en manos de la flota de siete buques del comodoro Matthew
C.
Perry, el 23 de octubre.
Los estadounidenses se dirigieron a San Juan Bautista, la actual Villahermosa, y exigieron
la rendición, a lo que el gobernador Juan Bautista Traconi se negó, comenzando la primera
batalla de Tabasco.
La batalla terminó el 26 de octubre con victoria tabasqueña, una de las pocas de México en
la guerra.
El gobernador Traconi solicitó suministros militares al gobierno federal para continuar
la guerra, y al no obtenerlos, separó a Tabasco de México, aunque rectificó el 8 de diciembre.
Al mismo tiempo, el estado de Yucatán declaró su independencia, lo que hizo propicio el
retorno desde Cuba de Antonio López de Santa Ana, cayendo el gobierno de Mariano Paredes
y sucediéndose los breves mandatos de José Mariano Salas, Nicolás Bravo y Valentín
Gómez Farías, antes de la toma del poder de nuevo por Santa Ana.
Número 5 Santa Ana aprovechó la guerra para retornar al poder
Los estadounidenses tenían al general Antonio López de Santa Ana como un enemigo mortal
tras haber conducido al ejército mexicano a una victoria sobre el ejército de Texas
en la Batalla de Lálamo en 1836.
Cuando comenzó la guerra, el general Santa Ana la enguidecía en Cuba como exiliado y
aprovechó el conflicto para retornar a México, gracias a un aliado inesperado, el expansionista
presidente estadounidense James K. Polk.
En agosto de 1846, el carismático Santa Ana convenció a Polk de que podía negociar una
paz aceptable para ambos bandos si se le facilitaba su regreso a México.
Polk ayudó a Santa Ana mediante un bloqueo naval que le permitió entrar en México,
pero tan pronto el general mexicano pisó su país, empezó a organizar tropas para combatir
a Estados Unidos.
Santa Ana recuperó la presidencia y dirigió al ejército mexicano en la mayoría de las
batallas más importantes de la guerra.
Número 6 Santa Ana realizó una sorprendente retirada
cuando iba ganando una batalla.
Entre el 22 y el 23 de febrero de 1847 tuvo lugar la Batalla de la Angostura, llamada
en Estados Unidos Batalla de Buena Vista, con Santa Ana al frente de las tropas mexicanas
frente a Taylor.
Al anochecer, cuando iba ganando la batalla, Santa Ana ordenó una retirada, sorprendiendo
a compañeros y enemigos, acción que ha sido muy criticada por los historiadores mexicanos.
El general mexicano había encargado a Gómez Farías de la presidencia del país, pidiéndole
que reuniera recursos para la guerra, y el gobierno promulgó una controversial ley para
expropiar a la iglesia de bienes por valor de 15 millones de pesos.
Apoyado por parte de la población, el clero protestó airadamente y el gobierno tuvo que
dar marcha atrás a la medida.
Número 7 La guerra incluyó el primer gran ataque
anfibio de Estados Unidos en su historia bélica.
La fase decisiva de la guerra comenzó en marzo de 1847, cuando las fuerzas estadounidenses
del general Winfield Scott invadieron Veracruz, en la mayor operación anfibia de Estados
Unidos hasta ese momento, y la más importante hasta la Segunda Guerra Mundial.
La marina estadounidense desembarcó 10.000 soldados en sólo 5 horas, utilizando unos
modernos botes, y consiguió la rendición de la guarnición local tras un asedio de
20 días.
Tras asegurar Veracruz, los estadounidenses se dispusieron a lanzar el ataque final en
la guerra, en una marcha de 425 kilómetros y 6 meses hasta los salones de Moctezuma,
de Ciudad de México.
Número 8 Un grupo de mexicanos apoyó a Estados Unidos
Scott comenzó su marcha hacia la capital con la colaboración de la Mexican Spy Company,
o compañía de espías mexicanos, un grupo de mexicanos que apoyó a Estados Unidos.
Los miembros de este grupo proporcionaban información de utilidad y servían como guías,
y su apoyo fue decisivo en la victoria estadounidense en la Batalla de Cerro Gordo.
En el otro frente de la guerra, el 16 de junio de 1847, se libró la Segunda Batalla de Tabasco,
con victoria del ejército de Estados Unidos al mando de Matthew C. Perry, frente a una
tropa mexicana debilitada por la falta de víveres y pertrechos.
San Juan Bautista, la capital de Tabasco, cayó en manos del ejército invasor, y el
comodoro Perry nombró gobernador del territorio al general Hersham Jacques Van Brunt.
Número 9 México perdió su mejor contingente militar en Lomas de Padierna
Tras 15 meses de desastres y pésimas decisiones militares por parte de los mexicanos, el ejército
estadounidense marchaba a ritmo de vencedores hacia la Ciudad de México.
Scott tomó Puebla sin encontrar oposición, y a continuación se sucedieron las batallas
de Lomas de Padierna, Churubusco y Molino de Rey.
El ejército mexicano cayó derrotado el 18 de agosto de 1847 en Lomas de Padierna, perdiéndose
el contingente militar mejor preparado que México podía oponer a Estados Unidos en
la guerra.
El general Gabriel Valencia tenía órdenes de no atacar y de esperar la llegada de las
tropas de Santa Ana, pero atacó por cuenta propia en un acto de valor, aunque de costosa
indisciplina.
Cuando Santa Ana llegó, la batalla ya estaba casi perdida y el general prefirió retirarse
con rumbo a Ciudad de México, abandonando a su suerte a Valencia y sus hombres.
10.
Los mexicanos defendieron Churubusco con municiones inadecuadas
Santa Ana dejó una fuerza pobremente pertrechada en el convento de Churubusco, al mando del
general Pedro María Anaya, y para peor suerte de los mexicanos, el parque enviado a la improvisada
fortaleza resultó ser de un calibre inadecuado.
Después de rechazar varias veces a los estadounidenses y de infringir rescuantiosas pérdidas, los
mexicanos tuvieron que rendirse.
Cuando el general David Twiggs preguntó dónde estaban las reservas de pólvora y municiones,
Anaya le respondió, si hubiera parque, no estarían ustedes aquí.
Después de la batalla de Churubusco, los gobiernos de México y Estados Unidos acordaron
un alto al fuego para intentar negociar el fin de la guerra.
Los mexicanos se dieron cuenta de que Texas no era el único motivo de la guerra, y que
los estadounidenses pretendían obtener unos territorios mucho mayores, por lo que la tregua
se rompió el 6 de septiembre de 1847.
11.
La guerra se decidió en el castillo de Chapultepec.
El 8 de septiembre Estados Unidos cargó contra Molino del Rey, ya cerca de Chapultepec, y
en pocas horas derrotó a las fuerzas de la Guardia Nacional, que defendían la plaza,
en uno de los combates más cruentos de la guerra.
De esta manera el cerco quedó echado alrededor del último bastión mexicano.
El imponente castillo de Chapultepec, que era sede del colegio militar, estaba defendido
por menos de mil hombres.
El general Scott atacó el castillo con fuego de artillería, y el 13 de septiembre las
tropas estadounidenses asaltaron la ciudadela utilizando escaleras para subir la fachada
de piedra.
Al pie de la rampa fue aniquilado el batallón de San Blas, incluyendo a su comandante, el
coronel Felipe Santiago Chicoténcalt, y casi todos sus hombres.
12.
La batalla de Chapultepec dio origen a uno de los actos heroicos más famosos de México.
Al ver que su posición era insostenible, los restantes defensores mexicanos empezaron
a retirarse, excepto un grupo de seis cadetes del colegio militar, Juan Escutia, Agustín
Melgar, Fernando Montes de Oca, Juan de la Barrera, Francisco Márquez y Vicente Suárez,
que desobedeciendo órdenes, decidieron resistir hasta el final.
Los seis jóvenes, después llamados los Niños Héroes, murieron en combate, y según una
leyenda de la batalla, Juan Escutia se lanzó desde lo alto del muro, envuelto en la bandera
mexicana para impedir que cayera en manos de los atacantes.
La batalla de Chapultepec fue el último acto de una de las guerras más funestas en la
historia de México.
Probablemente el resultado al final habría sido el mismo, pero México concedió muchas
ventajas a Estados Unidos, especialmente la ausencia de un mando político unificado y
una pésima dirección militar.
Número 13.
El tratado que consagró el despojo territorial de México fue redactado por Estados Unidos.
El Tratado de Cahuenga, firmado en Los Ángeles el 13 de enero de 1847, puso punto final a
las disputas por California.
El gobierno estadounidense junto con el mexicano encabezado por Manuel de la Peña y Peña,
entablaron negociaciones de paz que culminaron con el Tratado de Guadalupe y Hidalgo, así
llamado por la villa en que se firmó el 2 de febrero de 1848, hoy integrada a Ciudad
de México.
El tratado fue redactado totalmente por Estados Unidos y significó para México la pérdida
de más de la mitad de su territorio.
En los territorios anexados vivían unos 8.000 mexicanos de origen español, así como una
cantidad de indígenas no precisada, debido a que no se incluían en los censos de población.
Muchos de estos indígenas hablaban español y estaban en proceso de integración a la
cultura hispana-mexicana, cuando repentinamente pasaron a ser estadounidenses.
Número 14.
La victoria estadounidense sentó las bases para su conversión en una potencia mundial.
Finalizadas las hostilidades, México había perdido más de la mitad de su territorio
y estaba en bancarrota económica y moral, con unas secuelas que aún están presentes.
Así como inmensas fueron las pérdidas territoriales para México, también no fueron las ganancias
para Estados Unidos.
El territorio arrebatado a México, unido a los más de 2.1 millones de kilómetros
cuadrados obtenidos por la compra de Luisiana, Francia, en 1803, sentaron las bases para
el poderío económico de Estados Unidos, que convertiría a esa nación en una potencia
mundial.
La derrota mexicana en la guerra tuvo otra consecuencia, la pérdida del poder por parte
de Antonio López de Santa Anna, aunque no por mucho tiempo.
Tras la derrota en Chapultepec, Santa Anna partió al exilio en Colombia y ya no estaba
en el país cuando se firmó el Tratado de Guadalupe Hidalgo.
Retornó de nuevo en 1853 para su último periodo presidencial, en el que se declaró
15.
Un diplomático estadounidense desobedeció a su presidente
En 1847, en la medida que la guerra avanzaba hacia su conclusión, en febrero del año
1848, el presidente estadounidense, James Kapolk, envió a su secretario de Estado,
Nicolás Petrist, para tratar de llegar a un acuerdo de paz con los mexicanos.
Las negociaciones avanzaron muy lentamente y en noviembre de 1847, Polk ordenó a Trist
que pusiera fin a las negociaciones y retornara a Estados Unidos.
Sin embargo, Trist creía que había realizado grandes avances y desobedeció la orden del
presidente, continuando con las conversaciones de paz.
El 2 de febrero de 1848, Trist firmó por Estados Unidos el Tratado de Guadalupe Hidalgo
que puso fin a la guerra, Polk aceptó el tratado a regañadientes y cuando su desobediente
diplomático retornó a Estados Unidos, lo destituyó.
Número 16 La guerra redujo al territorio mexicano en más de la mitad
El Tratado de Guadalupe Hidalgo obligó a México a ceder a Estados Unidos un territorio
de 2.1 millones de kilómetros cuadrados, superior en más de 130.000 kilómetros cuadrados
a su superficie actual.
México perdió la totalidad del territorio que hoy ocupa en siete estados de la Unión
Americana, California, Texas, Nevada, Nuevo México, Colorado, Arizona y Utah, y partes
de Oklahoma, Kansas y Wyoming.
Además México renunció a todo reclamo futuro sobre Texas y el Río Bravo fue establecido
como línea fronteriza entre los dos países.
Estados Unidos pagó un monto de 15 millones de dólares por los daños causados a México
durante la guerra.
Número 17 El conflicto tuvo una de las tasas de bajas
más altas de Estados Unidos en cualquier guerra
Aunque Estados Unidos no perdió ninguna batalla importante de la Guerra México-Estadounidense,
la victoria le salió muy costosa.
De los 79.000 soldados del ejército de Estados Unidos que participaron en el enfrentamiento,
13.200 resultaron muertos, para una tasa de bajas por muertes de 17%, mayor que las registradas
durante las dos guerras mundiales.
La gran mayoría de los fallecimientos se produjo por enfermedades, destacando la disentería,
la malaria, la fiebre amarilla y la viruela.
México también sufrió grandes pérdidas humanas, estimándose que murieron unas 25.000
personas entre militares y civiles.
Número 18 Un grupo de católicos irlandeses desertaron
del ejército estadounidense para combatir por México.
Uno de los batallones que luchó en la guerra, el San Patricio, estuvo formado por soldados
católicos irlandeses que abandonaron el ejército estadounidense para luchar al lado
de México.
Eran jóvenes poco arraigados en Estados Unidos, que se sentían despreciados por los
protestantes de ese país, y no estuvieron dispuestos a disparar contra sus hermanos
en la fe católica mexicanos.
Fueron unos 200 hombres bajo el liderazgo de John Reilly, que se convirtieron en los
artilleros de élite de Santana.
Los San Patricios se distinguieron en las batallas de Buenavista y Cerro Gordo, pero
la mayor parte de los soldados del batallón murieron o fueron hechos prisioneros en agosto
de 1847 en Churubusco.
Cincuenta de los soldados irlandeses capturados fueron sometidos a un consejo de guerra y
ejecutados en La Orca, una muerte considerada ignomiosa y no honrosa como el fusilamiento.
Número 19 El conflicto fue el bautismo de fuego de
varios futuros generales estadounidenses en la Guerra de Secesión.
El conflicto entre México y Estados Unidos marcó el debut en un campo de batalla de
varios futuros generales de la Guerra Civil Estadounidense.
Junto a los generales Zachary Taylor y Franklin Pierce, que después serían presidentes de
Estados Unidos, entre los oficiales del Ejército de las Barras y las Estrellas, estuvieron
los futuros generales unionistas Ulysses S. Grant, George Smith y George McKellen, mientras
que por los futuros confederados combatieron los generales Robert E. Lee, Stonewall Jackson
y George Pickett.
Los dos grandes adversarios de la Guerra Civil, Grant y Lee, habían combatido en el mismo
bando contra México.
Lee, que entonces tenía el grado de capitán, emergió de la guerra mexicano-estadounidense
como un héroe después de conseguir pasos que fueron decisivos para las victorias de
Estados Unidos en las batallas de Cerro Gordo y Contreras.
20.
Abraham Lincoln criticó duramente la guerra.
La invasión de México por Estados Unidos fue el primer conflicto importante en generar
un debate y un significativo movimiento en contra de la guerra en el seno de la sociedad
estadounidense.
Los opositores de conciencia señalaron que la guerra no era más que el intento de una
apropiación desvergonzada de unos territorios históricamente mexicanos, mientras que los
abolicionistas sospechaban que era un plan para fortalecer al sur esclavista.
Entre los críticos más tenaces y notables se encontraba a Abraham Lincoln, un miembro
novato de la Cámara de Representantes que en 1847 exigió al gobierno conocer el punto
de tierra exacto donde se había producido la primera escaramuza.
Lincoln señaló que el primer enfrentamiento había sido una provocación en territorio
mexicano y tituló a Polk de cobarde, diciéndole que sólo buscaba la gloria militar.
Con su posición valiente, Lincoln asestó un rudo golpe a su carrera política, siendo
comparado con el histórico traidor Benedict Arnold en su distrito electoral de Illinois.
Número 21 La guerra profundizó la división entre el norte y el sur de Estados Unidos
La intervención estadounidense en México fue un tema polémico que dividió aún más
Estados Unidos, un país que estaba a sólo 15 años de su propia guerra civil.
La mayoría de los huecs se opuso a la guerra, mientras que los demócratas lo respaldaron,
incluso los del sur, que vieron en el conflicto una manera de aumentar el poder y la población
del territorio sureño frente al poderoso norte de la Unión Americana.
El editor del periódico The Democratic Review, John L. O'Sullivan, afirmó,
«Es nuestro destino manifiesto sobre extender este continente que se nos ha sido asignado
por la providencia para el desarrollo libre de nuestros millones, que se multiplican anualmente».
Número 22 El expresidente John Quincy Adams gritó
NO cuando la guerra se votó en el congreso estadounidense.
Los anti-esclavistas del norte temían que la guerra terminaría ampliando el poder de
los esclavistas del sur. El general, los huecs, creían que el fortalecimiento
del poder estadounidense dependía más de la capacidad industrial que del tamaño del
territorio. Uno de los opositores más importantes a la guerra fue el expresidente John Quincy
Adams, representante por Massachusetts. Además, había dado a conocer su preocupación por la
expansión territorial estadounidense cuando se opuso en 1836 a la anexión de Texas.
Siguió oponiéndose durante los diez años siguientes cuando argumentó que los mayores
territorios solo favorecían a los estados esclavistas. Cuando la guerra se votó en el
congreso, Adams no solo la rechazó, sino que gritó NO. Solo otros 13 representantes lo imitaron.
Número 23 El antiguo esclavo y reformador social,
Frederick Douglass, se opuso a la guerra. Frederick Douglass se opuso a la guerra con
México y quedó desolado al ver la debilidad política del movimiento en contra de la
intervención estadounidense en el país vecino. Douglass dijo,
La determinación de nuestro presidente esclavo teniente y la probabilidad de su éxito en exprimir
del pueblo dinero y hombres para hacerlo se ha hecho evidente por la poca oposición dispuesta
en contra de él. Nadie parece estar dispuesto a adoptar su postura en pro de la paz a toda costa.
Douglass había sido uno de los primeros esclavos en aprender a leer y escribir,
y sus escritos fueron de gran importancia para darles voz a las víctimas de la esclavitud.
Número 24 El congresista antiesclavista Joshua Reed
Giddens calificó la guerra como agresiva, impía e injusta.
El destacado antiesclavista Joshua Reed Giddens, quien fue congresista durante más de 20 años
consecutivos, entre las décadas de 1830 y 1850, también se opuso a la invasión y llamó a la
operación contra México una guerra agresiva, impía e injusta.
Giddens dijo, en el asesinato de mexicanos en su propia tierra, o el de robarle su tierra,
no puedo formar parte, ni hoy ni mañana. La culpa de estos crímenes recaerá en otros.
No participaré en eso. Giddens sentía tanta aversión por la esclavitud que renunció a su
partido para convertirse en uno de los fundadores del partido republicano.
Número 25 El jefe de los Whigs calificó la guerra como el robo de un país.
Robert Holmes, líder de los Whigs, afirmó,
Esta guerra es indescriptible. Culpamos al presidente de la usurpación del poder para
hacer guerra, del robo de un país. Debemos ahora poner un alto a esta codicia. Tenemos
territorio suficiente, como lo saben los cielos. Los abolicionistas del norte dijeron que la guerra
era un plan de los esclavistas del sur para aumentar su influencia en el gobierno federal
y fortalecer las leyes de esclavitud. El escritor Henry David Toru se negó a pagar
sus impuestos para no financiar la guerra y fue encarcelado. Toru escribió Desobediencia Civil,
texto pionero de estos actos de conciencia. El senador demócrata David Wilmot introdujo
una enmienda para prohibir la esclavitud en los territorios conquistados a México,
que no fue aprobada pero sirvió para profundizar la División Norte-Sur.
26. Los defensores de la guerra afirmaban que los territorios en conflicto apenas y
tenían relación con México. Los defensores estadounidenses de la guerra alegaban que las
acciones militares mexicanas al norte del río Bravo, que habían iniciado el conflicto,
se habían producido en territorio de Estados Unidos. Sin embargo, lo que realmente estaba
detrás de lo que pensaban los promotores de la guerra era que California y Nuevo México
apenas constituían territorios mexicanos con escasas relaciones con el país.
El punto de vista de los guerreístas era que esos territorios estaban prácticamente despoblados,
engobernados y los pocos pobladores existentes provenían en su gran mayoría de Estados Unidos.
Además, temían que en manos de México, esos territorios podían ser conquistados fácilmente
por el Reino Unido u otra potencia rival de Estados Unidos.
27. La guerra despertó el apetito estadounidense por las noticias bélicas.
Tras la invención del telégrafo en 1832, se produjo una fuerte expansión de este medio
de comunicación que durante la guerra hizo posible un constante flujo de comunicación
sobre las incidencias del conflicto. La prensa estadounidense ya tenía más de
una década de experiencia en el reportaje de crímenes urbanos y se percató del gran
apetito que despertaban dentro del público las noticias sobre la guerra. La revolución
de la impresión de libros y periódicos había presidido a la guerra y las noticias podían
difundirse de forma rápida y barata. La invasión de México por Estados Unidos
fue la primera ocasión en la que los estadounidenses se formaron una opinión sobre la guerra con
base en lo que decía la prensa. 28. La intervención produjo las primeras
celebraciones masivas en Nueva York. Así como el periodismo dio otra dimensión
pública a la guerra con sus reportajes, los artistas también introdujeron una faceta
visual. El pintor paisajista alemán Eckhart Neville
Heves creó las imágenes más famosas de la guerra con sus cuadros, entre los que destacan
Entrada del General Scott a la Ciudad de México y Batalla de Buenavista.
Las noticias sobre la guerra emocionaban enormemente a los estadounidenses y la ciudad de Nueva
York celebró las victorias gemelas de Veracruz y Buenavista en mayo de 1847 con una marcha
de 400.000 personas y fuegos artificiales. Los generales Zachary Taylor y Winfield Scott
fueron aclamados como héroes y luego disputaron la presidencia de Estados Unidos.
29. La guerra produjo dos presidentes estadounidenses.
Después de ser proclamado héroe de la guerra mexicano-estadounidense, el general Zachary
Taylor ganó la elección presidencial de 1848, curiosamente postulado por el partido
Whig, que se había puesto al conflicto. Taylor reemplazó a un enfermo James Polk,
que habría de morir menos de cuatro meses después de dejar la presidencia.
Respaldado por su auréola bélica, Taylor se convirtió en el primer presidente estadounidense
en ser electo sin haber ejercido jamás un cargo público.
En las elecciones de 1852 se enfrentaron dos veteranos de la guerra contra México,
el héroe Winfield Scott y Franklin Pierce, quien había combatido bajo las órdenes del primero,
emergiendo como general de brigada. Sin embargo, el héroe de guerra perdió frente a Pierce,
un notorio esclavista.
30. La demografía actuó en contra de México.
Al momento de estallar la guerra, Estados Unidos más que duplicaba en población a México,
con 20 millones de personas contra 9 millones, en un tiempo en el que la fortaleza militar de
un país dependía mucho del número de soldados. Estados Unidos era un país considerablemente más
abierto a la inmigración, y su mayor cercanía con Europa facilitó la emigración de más gente
calificada para la guerra. En cambio, México tenía una población estancada por la guerra de
independencia y restringía su inmigración a hispanos católicos.
31. El armamento fue otra ventaja estadounidense.
Durante la guerra, el fusil estándar mexicano fue el Brown Pez, que ya estaba fuera de servicio
en el Reino Unido, además de otras armas excedentes de las guerras napoleónicas.
Estados Unidos contaba con máquinas capaces de producir 40.000 bolas de cañón por día,
mientras que México fabricaba las suyas en talleres artesanales civiles,
que a menudo entregaban proyectiles de baja calidad que se atascaban.
La carencia de municiones y la pésima calidad de la pólvora fueron problemas que México arrastró
durante toda la guerra. Cuando la artillería mexicana hacía un disparo con sus obsoletos
cañones, los estadounidenses podían hacer cinco con su armamento superior y variedad de proyectiles.
Más de 175 años después, la guerra en la que México perdió más de la mitad de su
territorio frente a Estados Unidos, continúa provocando reminiscencias perturbadoras en
muchos mexicanos. Esperamos que este video te haya sido útil, si tienes algo que agregar,
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