La BATALLA Oculta de la CIA y la KGB en Berlín 1945

Relatos Históricos
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Cómo la CIA y la KGB pelearon por Berlín, 31 curiosidades. ►Suscríbete al canal: https://geni.us/eZcCYJ
Vamos a repasar en este video la Operación Oro, mediante la cual los aliados occidentales escucharon 443 mil conversaciones telefónicas soviéticas, que fueron grabadas en 50 mil carretes de cintas, aunque todavía se discute sobre el verdadero valor de la información interceptada.
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¿Cómo la CIA y la KGB pelearon por Berlín?
31 curiosidades
Durante la Guerra Fría, los servicios de inteligencia de Estados Unidos y la Unión Soviética
batallaron con todos los recursos disponibles,
cada uno para conocer las verdaderas intenciones políticas y militares del otro.
La ciudad símbolo de la Guerra Fría fue Berlín,
y en ella se desarrolló una operación,
bautizada como Operación Oro,
en la que los estadounidenses y los británicos
construyeron un túnel de 450 metros de longitud
en el subsuelo berlinés
para pinchar los cables telefónicos soviéticos
y escuchar sus conversaciones.
El proyecto constituyó uno de los máximos desafíos de ingeniería de su tiempo,
pero lo más cumbre fue que los soviéticos
supieron de la construcción del túnel
desde un comienzo gracias a un espía que tenían en el servicio de inteligencia británico.
Vamos a repasar en este vídeo la Operación Oro,
mediante la cual los aliados occidentales
escucharon 443.000 conversaciones telefónicas soviéticas,
que fueron grabadas en 50.000 carretes de cintas,
aunque todavía se discute sobre
el verdadero valor de la información interceptada.
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Número 1.
El principal antecedente de la Operación Oro
fue la Operación Plata.
Tras el final de la Segunda Guerra Mundial,
los aliados occidentales y la Unión Soviética,
victoriosos en el conflicto,
profundizaron sus diferencias por razones ideológicas
y no dejaban de espiarse mutuamente
para tratar de conocer anticipadamente
sus intenciones políticas y militares.
Estas actividades de espionaje
eran llevadas a cabo principalmente
por las tres mayores organizaciones
de inteligencia de la época,
la Agencia Central de Inteligencia, o CIA estadounidense,
el Servicio Secreto de Inteligencia, o CIS británico,
y el Comité para la Seguridad del Estado, o KGB soviético.
Una de las primeras iniciativas occidentales de espionaje
fue la Operación Plata,
a través de la cual la CIS británico
estuvo interceptando las comunicaciones
del Cuartel General del Ejército Soviético en Viena,
Austria, entre 1949 y 1952.
Esta operación fue el principal antecedente
de la posterior y de mayor envergadura Operación Oro.
Aunque se habla menos que de Berlín,
la capital de Austria también fue dividida
en cuatro zonas militares de ocupación
después de la Segunda Guerra Mundial,
ocupadas por Estados Unidos,
la URSS, Francia y Gran Bretaña.
Los británicos querían tener más información sobre la URSS
y enviaron a Viena a su agente Peter Lund,
quien descubrió que los militares soviéticos
utilizaban las líneas telefónicas austriacas
para comunicarse con Moscú.
También descubrió que las comunicaciones moscovitas con Viena
pasaban por un cable troncal situado debajo del Hotel Imperial
y los británicos cavaron un túnel de 21 metros para pincharlo.
Los estadounidenses tuvieron algunos buenos hallazgos
antes del túnel.
Cuando Berlín fue partida en cuatro sectores en 1945,
Estados Unidos trasladó su cuartel general militar
a la ciudad en ruinas a causa de los bombardeos.
La sección estadounidense era adyacente a la británica
en la zona berlinesa conocida como Zellentorf,
donde la CIA estableció su residencia
o base de operaciones de Berlín.
Desde esta ubicación,
la Central de Inteligencia norteamericana
reclutó informantes en el sector soviético
y desarrolló otros recursos de espionaje,
dando algunos buenos golpes,
como el seguimiento al proyecto de la bomba atómica de la URSS.
Número 4. La clave estaba en los cables telefónicos subterráneos.
Basándose en el éxito de la Operación Austriaca,
el alto mando de la CIA empezó a estudiar
cómo replicar el éxito de Viena, en Berlín,
en las mismas narices de los rusos.
La inteligencia occidental concluyó que la manera más obvia
era concentrar esfuerzos en el cableado telefónico
enterrado debajo de la ciudad,
consciente de que los cables situados debajo de la tierra
no podían ser monitoreados con puestos de escucha en la superficie.
Para estar más seguros, en 1953,
un agente doble de la CIA intervino brevemente
a la Central Telefónica de Berlín Oriental
y la conectó a Berlín Occidental
en un momento en el que nadie estaba escuchando.
Número 5. La inteligencia de Alemania Occidental
avisó a la CIA sobre la existencia
de un nudo de cables telefónicos soviéticos
que podía intervenirse.
Según un recuento de los hechos,
Reinhard Henglen, director de la inteligencia de Alemania Occidental,
alertó a Alan Dulles, director de la CIA,
sobre la existencia de un entrelazamiento
de cables telefónicos en el sector soviético de Berlín,
a dos metros de profundidad,
cerca del límite con el sector estadounidense.
Esta circunstancia abría la posibilidad
de intervenir a la conjunción de cables telefónicos
a través de un túnel
para escuchar las conversaciones sostenidas
por los funcionarios diplomáticos y militares soviéticos
desde su crucial ubicación de Berlín Oriental.
La CIA decidió estudiar el proyecto de interceptación
con sus colegas del CIS,
pero dejando por fuera al servicio de inteligencia
germano-occidental,
al considerarla una organización altamente infiltrada.
Número 6. La operación fue planificada en Londres
por la CIA y el CIS.
El proyecto fue llamado Operación Oro por los estadounidenses,
como continuación de mayor envergadura
de la Operación Plata,
aunque los británicos la bautizaron
como Operación Cronómetro.
Las reuniones de planificación se realizaron
en el número 2 de Carleton Gardens, en Londres,
y dada la delicada naturaleza de la operación,
Allen Dooles insistió desde un principio
en que solo se dejara por escrito
lo estrictamente indispensable.
Por ello, lo que ha llegado a saberse
sobre la Operación Oro
está más basado en los testimonios de los participantes
que en documentos escritos.
Los planificadores acordaron construir un túnel
para acceder al nudo telefónico soviético.
Número 7. Un espía soviético
infiltrado en el servicio secreto británico
conoció el proyecto desde su inicio.
El acuerdo estableció que los estadounidenses
construirían el túnel,
mientras que los británicos
aportarían el equipamiento electrónico requerido
y su experiencia en la Operación Plata
para pinchar los cables telefónicos.
Uno de los asistentes a las reuniones londinenses
por el lado británico fue George Blake,
quien después sería desenmascalado
como un espía soviético
dentro del Servicio de Inteligencia del Reino Unido.
Blake avisó a su contacto soviético
sobre las intenciones de Estados Unidos y Gran Bretaña,
por lo que la Operación Oro
estuvo comprometida desde su fase inicial de planificación.
Número 8. Posiblemente,
los soviéticos dejaron que el proyecto avanzara
para desinformar.
No está claro si los soviéticos
permitieron que el proyecto avanzara
para desarrollar después
una operación de desinformación
de sus rivales occidentales,
o si simplemente lo dejaron correr
para no comprometer a su espía Blake.
Todavía se discute sobre el valor
de las informaciones obtenidas
con las intervenciones telefónicas,
y mientras algunos sostienen
que se consiguieron datos de interés,
otros señalan que solo se escucharon
poco más que charlas sin importancia
y cotilleos entre los funcionarios diplomáticos
y militares soviéticos.
Según una fuente,
los soviéticos valoraban tanto a Blake
como Topo en el CIS,
que más temían exponer
lo que correr riesgos
de proporcionar información secreta
por teléfono.
Número 9.
Los soviéticos no compartieron
con sus socios de Alemania Oriental
la información sobre la puesta en marcha
de la Operación Oro.
Quizá la KGB tenía tan de poca confianza
en la Stasi,
el servicio secreto de inteligencia
de Alemania Oriental,
como el CIS y la CIA
en sus colegas
de la República Federal de Alemania,
y el espionaje soviético
decidió no compartir con sus socios
la información sobre la Operación Oro.
La KGB tampoco informó al GRU,
el servicio de inteligencia militar soviético,
fiel a la tradición
de solapada rivalidad
entre las dos organizaciones.
Según un informe
de la inteligencia estadounidense,
una vez que comenzaron las escuchas,
no hubo intentos conocidos
de proporcionar desinformación a la CIA.
Igualmente,
este reporte señala
que el ejército soviético
siguió utilizando los cables
para comunicaciones
con valor de inteligencia,
aunque los británicos dudaban
de la validez de esas informaciones.
Número 10.
La Operación Oro
Esto fue dirigida
por el James Bond de Estados Unidos.
En diciembre del año 1953,
la Operación Oro
quedó bajo la dirección
de William King Harvey,
un reconocido agente del FBI
que en 1947
había sido degradado
y reasignado
por violar la Sagrada Regla
del Buró de estar disponible
en un máximo de dos horas
después de recibir una llamada
tras pasarse de tragos
en una fiesta la noche anterior.
Harvey rechazó
las medidas disciplinarias
en su contra
y renunció al FBI,
siendo reclutado
poco después por la CIA.
Lo que haría famoso a Harvey
no sería la Operación Oro,
sino la Operación Mangosta,
cuando se ganó
el apodo de James Bond
de Estados Unidos.
Esta operación ejecutada
en los tempranos años 1960
consistió en una serie
de intrépidas acciones
para socavar
el gobierno cubano
de Fidel Castro.
Número 11.
Harvey siempre andaba armado
Harvey era un agente
de capa y espada
que llevaba encima
en todo momento
un arma de fuego,
así estuviera relajado
en su oficina.
Era legendario
por la cantidad de alcohol
que resistía
y por su desconfianza
o llana antipatía
hacia los que no aprobaban
su estilo de vida
y no le fue difícil
percibir que la CIA
era mejor para él
que el más procedimentalista FBI.
Una de sus primeras tareas
en la CIA
fue desenmascarar
a Kim Philby,
un agente británico
que trabajaba
para los soviéticos
desde la sede del CIS
en Washington, D.C.
Mientras Harvey
fue designado
para dirigir
la Operación Oro,
el capitán
del Cuerpo de Ingenieros
del Ejército
de los Estados Unidos,
Robert H. Williamson,
recibió el encargo
de construir el túnel.
Número 12.
Los estadounidenses
hicieron un túnel
en Nuevo México
antes de comenzar
el de Berlín.
Antes de comenzar
la construcción
del túnel berlinés,
el Cuerpo de Ingenieros
del Ejército
hizo un duplicado
en el desierto
de Nuevo México,
con las mismas especificaciones
de longitud y diámetro
que el planeado
para Berlín.
Harvey incluso engañó
al alcalde
de Berlín Occidental
a decirle
que los ingenieros
estaban haciendo
unas investigaciones geológicas
subterráneas
porque los aliados
temían que los soviéticos
pudieran intentar
un atentado
contra el sistema
de alcantarillado
de la ciudad.
Número 13.
El túnel
fue un excepcional
desafío de ingeniería.
La primera obra
ejecutada fue
la construcción
de un supuesto
almacén subterráneo
de la inteligencia estadounidense
para camuflar
la apertura del túnel.
El almacén
situado en el distrito
de Neucole,
Rudolph,
en el sector estadounidense
de Berlín Occidental,
era un sótano
de 7 metros
de profundidad
a utilizar
como aliviadero
para la construcción
del túnel.
La excavación
del pozo vertical
para el túnel
comenzó el 2 de septiembre
del año 1954
y se completó
el 25 de febrero
de 1955.
La construcción
de un túnel
de 450 metros
de longitud
y 1,83 metros
de diámetro
debajo de la
frontera más vigilada
del mundo
y de una calle
concurrida
fue un extraordinario
desafío de ingeniería.
14.
Se extrajeron
en secreto
3.000 toneladas
de materiales
y hubo que superar
una inundación
del túnel.
Los principales desafíos
de la construcción
del túnel
fueron sacar discretamente
enormes cantidades
de tierra
y trabajar
sin alertar
a los soviéticos
y a la población
en general
con el ruido.
Se instaló
una especie
de vía férrea
con rieles de madera
para guiar
a los vehículos
con ruedas de goma
y se utilizó
un método
de construcción
en escudo
instalándose
1.700 placas
de revestimiento
de yarro fundido.
Cuando terminó
la construcción
se habían retirado
3.000 toneladas
de material
y se había superado
la inundación
del túnel
provocada por
un pozo negro
desconocido
construido
antes de la
Segunda Guerra Mundial.
El túnel
fue minado
para asegurar
su completa destrucción
en todo momento
de ser necesario.
15. El túnel
tenía aire acondicionado
El túnel
tenía la mitad
de su longitud
dentro de la zona
estadounidense
hasta la frontera
del sector
de la URSS
y la otra mitad
dentro del área
soviética
hasta el nudo
telefónico.
En realidad
estaba formado
por tramos
interconectados
con tres habitaciones
prefabricadas
a lo largo
para albergar
a los oficiales
del puesto subterráneo.
También se instaló
un sistema de aire
acondicionado
para brindar
al personal
un mínimo confort.
16. El túnel
costó más de
6.5 millones
de dólares.
Cuando el túnel
quedó terminado
se adentraba
hasta el área
de Atlingelnieke
del distrito
de Treptop
en el sector
soviético
del Berlín Oriental
y Peterlund
quien había ascendido
hasta el cargo
de jefe
del puesto
del CIS británico
en Berlín Occidental
se ocupó personalmente
de pinchar
los cables
telefónicos
soviéticos.
Los británicos
también proporcionaron
la mayor parte
del equipo electrónico
instalado.
El costo del túnel
superó los 6.5 millones
de dólares,
el equivalente
a dos Lockheed
U-2,
el avión
de reconocimiento
de la CIA
que realizaba
sus vuelos
de prueba
en ese momento.
17. El libro
más completo
sobre la operación
fue publicado
en 2019.
En 2019
el periodista
del Washington Post
Steve Bogle
publicó el libro
Traición en Berlín
la verdadera historia
de la operación
de espionaje
más audaz
de la Guerra Fría,
el más completo
sobre la operación
Oro hasta la fecha.
Bogle entrevistó
a 40 participantes
en el proyecto
y revisó
la documentación
disponible
haciendo un relato
mes a mes
del avance
de la excavación
y operación
concluyendo
que la intervención
telefónica
funcionó
durante 11 meses
y 11 días.
Después de la aparición
del libro de Bogle
la CIA publicó
una versión
menos censurada
de su documentación
sobre la construcción
del túnel
y las escuchas.
18.
El túnel
permitió escuchar
conversaciones
entre los soviéticos
y entre estos
y sus socios
germano orientales.
Los estadounidenses
y los británicos
escucharon
y grabaron
mensajes
que fluían
desde y hacia
el cuartel
general militar
soviético
que estaba situado
en la ciudad
de Sosen
cerca de Berlín
en el actual estado
federado
de Brandenburgo.
Igualmente
fueron intervenidas
las comunicaciones
entre Moscú
y la embajada soviética
en Berlín Oriental
y las de los soviéticos
con sus aliados
de Alemania Oriental.
19.
no había podido romper
el sistema
descifrado soviético
y la posibilidad
de escuchar
conversaciones telefónicas
sin vigilancia
y por los calores
oficiales
constituía
un hecho
altamente valorado.
Los occidentales
escucharon
443.000
conversaciones
grabadas
en 50.000
carretes de cintas.
En el apogeo
de la operación
del túnel
los escuchas
de Estados Unidos
llegaron a monitorear
hasta 500 conexiones
al mismo tiempo
incluyendo circuitos
de voz
y de teletipo.
Cuando la operación
terminó
la CIA había
escuchado
443.000
conversaciones
y utilizado
50.000
carretes de cinta
en 40.000
horas de escucha
que dieron pie
a 1750 informes
de inteligencia.
La oficina
de transcripción
en Londres
empleó a más de
300 emigrados
rusos y alemanes.
Las grabaciones
eran enviadas
a Londres
donde un contingente
de 317 emigrados
rusos y alemanes
incluyendo
traductores
y lingüistas
realizaban
las transcripciones.
Las señales
de teleimpresora
muchas con
multiplexación
también fueron
almacenadas
en cintas magnéticas
y enviadas
a un equipo
dirigido
por el
criptólogo
estadounidense
Frank Rowlett
para su
procesamiento.
21.
Para sus
comunicaciones
secretas
la KGB
tenía un sistema
con cables
telefónicos
aéreos
muy difíciles
de pinchar.
Para proteger
a su espía
en el servicio
de inteligencia
británico
la KGB
se vio obligada
a mantener
un flujo
de información
que pareciera
lo más normal
posible
evitando
levantar
sospechas.
Como resultado
el túnel hizo posible
o al menos
lo pareció
una bonanza
de información
para estadounidenses
y británicos
en un mundo
de la inteligencia
en el que aún
estaban por llegar
las contribuciones
de los sofisticados
aviones espía
U2
y más lejos aún
las imágenes
de los satélites
artificiales.
Stephen Bundiansky
autor del libro
de 2016
Guerreros del Código
apuntó
Las propias
comunicaciones
de alto nivel
de la KGB
se realizaron
en un sistema
separado
de líneas aéreas
que no se pudieron
interceptar
sin que fuera obvio
y sobre todo
preocupado
por proteger
a Blake
como una fuente
valiosa
dentro del CIS
y no estando
dispuesta
a compartir
sus secretos
con agencias
rivales.
La KGB
simplemente
había dejado
tanto al GRU
como a la STASI
en la oscuridad
sobre la existencia
del túnel.
Número 22
George Blake
fue transferido
y los soviéticos
se sintieron
en libertad
para revelar
la existencia
del túnel.
En 1955
el CIS
transfirió
a George Blake
a Barrín Occidental
y ya teniendo
a su espía
fuera de Gran Bretaña
y a tiro de piedra
de Alemania Oriental
los soviéticos
se sintieron
en libertad
para revelar
el asunto
del túnel.
Blake había nacido
en Rotterdam
Países Bajos
en 1922
como hijo
de una neerlandesa
y un turco
de origen judío
y nacionalidad británica
que le puso
el nombre de George
en honor al rey
Jorge V.
Tras la muerte
de su padre
George se trasladó
al Reino Unido
donde se cambió
el apellido a Blake
y se alistó
en la Armada Real
antes de ser reclutado
por el servicio
secreto de inteligencia
en 1944
donde se haría espía
al servicio
de la Unión Soviética.
Número 23
Existen varias versiones
sobre el motivo
de la traición
de Blake
al Reino Unido.
Blake inició
un noviazgo
con una secretaria del CIS
del nombre
Iris Peake
y su intención
era casarse
pero la familia británica
de su novia
tenía prejuicios
antisemitas
y la presionaron
para que terminara
la relación.
La relación
terminó
y Blake quedó
devastado
y odiando
a Gran Bretaña
por lo que
en esa situación
de vulnerabilidad
habría sido reclutado
como espía
en favor de la URSS
por un tío comunista
con el que
se había relacionado
cuando estuvo
estudiando en el Cairo.
Otra versión
señala que Blake
se hizo un auténtico
comunista
cuando en 1950
fue enviado
como agente secreto
británico
a la guerra de Corea
siendo capturado
por los norcoreanos.
Estuvo 3 años
en cautiverio
leyendo solo
los libros marxistas
que le proporcionaban
sus carceleros
por lo que
se habría hecho
un genuino comunista.
Número 24
Blake dio
su propia versión
de por qué
se hizo
agente doble.
En 1999
el propio Blake
dio su versión
de por qué
espió para la URSS.
En una entrevista
le preguntaron
¿Hubo algún evento
que provocó
su decisión
de cambiar de bando?
Blake respondió
fue el implacable
bombardeo
de las pequeñas
aldeas norcoreanas
por parte
de las enormes
superfortalezas
voladoras estadounidenses.
Los afectados
y muertos
fueron mujeres
y niños ancianos
porque los hombres
jóvenes se encontraban
en el ejército
nosotros mismos
podríamos haber sido
las víctimas.
Me hizo sentir
vergüenza
pertenecer a países
demasiado fuertes,
técnicamente superiores,
que luchaban
contra lo que
parecía ser
un pueblo indefenso.
Sentí que estaba
en el lado equivocado,
que sería mejor
para la humanidad
si prevaleciese
el sistema comunista,
que pondría fin
a la guerra.
Número 25
Los soviéticos
denunciaron
la existencia
del túnel
en abril de 1956.
El 21 de abril
de 1956,
ya con George Blake
en Berlín Occidental,
soldados soviéticos
y de Alemania Oriental
derrumpieron en el túnel
por el extremo
situado en el sector berlinés
ocupado por la URSS.
Los soviéticos
tenían preparada
una operación de propaganda
y denunciaron
el hecho a la prensa
como una violación
de las normas
del derecho internacional
y un acto de gánsteres.
La prensa
de todo el mundo
publicó fotos
del túnel
debajo de la frontera
entre Berlín Occidental
y Berlín Oriental.
Como hecho
enecdótico,
en la pared del túnel
había un letrero escrito
en ruso y alemán
que advertía
la entrada está prohibida
por el comandante general.
Este cártel
había sido puesto
por los occidentales
para disuadir
a cualquier curioso
del bando enemigo
que accediera al túnel.
Número 26
El túnel
estuvo a punto
de colapsar
por unas intensas lluvias.
A pesar
de que el túnel
fue dotado
con los dispositivos
tecnológicos
más sofisticados
de la época,
en cuanto a comunicación
y electrónica,
estuvo a punto
de caer
por las condiciones
climatológicas
inesperadas.
En abril de 1956,
pocos días antes
de que la URSS
revelara su existencia,
el túnel
se inundó
por unas intensas
lluvias primaverales
que azotaron Berlín,
quedando el sistema
cerca del colapso.
Los oficiales
de la CIA
que trabajaban
bajo tierra
se percataron
a tiempo
de que el túnel
había sido descubierto
y lo abandonaron
apresuradamente.
Harvey
tuvo una nota
de humor final
dejando a los rusos
un mensaje que decía
Número 27
La revelación
de la existencia
del túnel
fue favorable
para Estados Unidos.
Las CIA
habían calculado
que si los funcionarios
soviéticos de Berlín
descubrieran el túnel,
no lo revelarían
por vergüenza
y para evitar
posibles represalias
por parte
de sus superiores.
Sin embargo,
tras la revelación
del secreto,
lo que en principio
pareció que podía
ser una campaña dañina
a la imagen
de los occidentales,
resultó todo
lo contrario.
Lo que más destacó
la prensa mundial
fue la brillante obra
de ingeniería
representada por el túnel,
en un momento
en el que todos los focos
estaban puestos
en Londres,
donde el líder soviético
Nikita Khrushchev
se encontraba
realizando una visita
de Estado
al Reino Unido.
El escándalo
del túnel
estalló un día
antes del banquete
de Estado
ofrecido por la reina
Isabel II
a Khrushchev
y se cree que
para no empañar
el evento,
soviéticos y británicos
acordaron silenciar
la participación
de los súbditos
de su majestad
en el proyecto.
Número 28
George Blake
fue desenmascarado
en 1961.
George Blake
quedó desenmascarado
en 1961,
cuando el desertor
polaco
Michael Golemsky
lo identificó
como agente soviético,
siendo detenido
mientras se encontraba
estudiando
en una escuela
de idiomas
de Beirut,
Líbano.
Fue en ese momento
cuando la inteligencia
occidental
cayó en cuenta
de que el proyecto
de escuchas
había estado comprometido
desde antes
que comenzara
la construcción
del túnel.
Allen Dulles
celebró públicamente
el éxito
de la Operación Oro
por haber proporcionado
el orden de batalla
de los soviéticos
para un hipotético ataque
a Europa Occidental
y otras informaciones
de alto interés
detrás de la cortina
de hierro.
Sin embargo,
documentos desclasificados
de la Agencia
de Seguridad Nacional
estadounidense
revelaron después
que esta agencia
dudaba del valor
de las informaciones
captadas a través
del túnel.
29
Blake se fugó
espectacularmente
de la cárcel
y murió en Moscú
en 2020.
Tras ser detenido,
Blake fue juzgado
y condenado
a 42 años
de prisión,
la pena más larga
impuesta en el Reino Unido
hasta ese momento.
Su audaz fuga
en la que atravesó
el Canal de la Mancha
en un ferry
metido en el maletero
de un vehículo
fue organizada
por la KGB
con la ayuda
de miembros
del ejército
republicano irlandés
que estaban
en la misma prisión.
Después atravesó
Europa Occidental
hasta llegar a Berlín
donde los soviéticos
se hicieron cargo
de él.
En Moscú
recibió múltiples honores
incluyendo la Orden
de Lenin
así como la Orden
de la Amistad
que le impuso
Vladimir Putin
en 2007.
Murió en Moscú
en el año 2020
a los 98 años.
30
Partes del túnel
se exhiben
en varios museos.
La Operación Oro
volvió a ser recordada
en 1996
cuando el Ayuntamiento
de Berlín
contrató una empresa
de construcción
para excavar
un túnel
de 83 metros
debajo del
antiguo sector
estadounidense
de la ciudad
para un nuevo
desarrollo urbanístico.
En 1997
se hizo una excavación
en el antiguo
sector soviético
de Berlín
extrayéndose
una sección
del túnel
que se conserva
en el Museo
Aliado de la Ciudad.
Partes del caparazón
del túnel
también se exhiben
en el Museo de la CIA
en Langley, Virginia
y en el Museo Internacional
del Espionaje
en Washington.
31
La historia del túnel
produjo una gran novela
y una película.
En 1990
el escritor británico
Ian McEwan
publicó la novela
El Inocente,
inspirada en la historia
del túnel
y considerada
una de sus mejores obras.
El relato de espionaje
está aderezado
con un triángulo amoroso
entre los tres personajes
principales.
Menos suerte tuvo,
al menos para la crítica,
la película
del mismo nombre,
basada en la novela
y realizada
en 1993
por el director
inglés
John Slinger,
a pesar de que
el guión
fue escrito por McEwan
y de que los protagonistas
fueron Anthony Hopkins,
Isabella Rossellini
y Campbell Scott.
La Operación Oro
fue una de varias
de la Guerra Fría
que continúan
generando debates
por los puntos oscuros
que la siguen rodeando
y que quizá
nunca podrán aclararse.
Sin embargo,
fue uno
de los episodios
más electrizantes
de ese periodo
de la historia
que enfrentó
a Estados Unidos
en la Unión Soviética
en su lucha
por imponer
sus respectivas
visiones del mundo.
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