Hace más de cinco mil años, el pueblo chino nació y se estableció sobre la tierra regada por los ríos Amarillo y Yangtze. Este pueblo ha creado una cultura espléndida con más de una decena de dinastías, durante las cuales hubo florecimientos y deterioros, que llevaron a esta civilización a levantarse y caer como olas inmensas, en un espectáculo que conmueve el corazón.
El año 1840, que suele ser considerado por los historiadores como el inicio de la era contemporánea china, marcó el inicio del camino de China de la edad tradicional a la modernidad. La civilización china vivió cuatro grandes episodios de crisis y de respuesta a esas crisis. Los primeros tres son: la invasión de la fuerza aliada anglo-francesa a Beijing durante los primeros años de la década de 1860; la guerra entre China y Japón de 1894, y la guerra entre Rusia y Japón en el noreste de China en 1906. A estos tres episodios, China respondió con el Movimiento de Occidentalización, caracterizado por la importación de bienes y armas, las reformas institucionales propiciadas por el Movimiento de Reforma de 1898 y la Ley Constitucional de la dinastía Qing; y más adelante, con la Revolución Democrática de 1911.
Dado que después de la Primera Guerra Mundial, los intereses de China —uno de los países victoriosos— no fueron respetados por los otros poderes, muchos chinos consideraron que las primeras tres respuestas habían sido totalmente inefectivas. Por ello, surgió el Movimiento del Cuatro de Mayo, que encabezaría una nueva respuesta, que culminó en la completa occidentalización de la cultura china mediante la importación del movimiento comunista y la revolución extrema.
Los presentes Comentarios tratan acerca de los efectos de la última respuesta, es decir, la aparición del comunismo y el Partido Comunista. Analizaremos en detalle los últimos ciento sesenta años de la historia de China, durante los cuales cerca de cien millones de personas han muerto de manera no natural, y han desaparecido casi toda la cultura y la civilización tradicional china, como consecuencia de la elección que China ha hecho, o mejor dicho, le fue impuesta.
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The video presents a severe critique of the Chinese Communist Party (CCP), arguing that it has evolved from a political entity into a malevolent state cult. It contends that the CCP maintains absolute power through systemic violence, psychological manipulation, and the eradication of traditional morality and faith, prioritizing party survival over human life and ethical governance.
El colapso del bloque comunista encabezado por la Unión Soviética a comienzos de 1990
marca el fracaso del comunismo después de casi un siglo.
Sin embargo, el PSC sobrevivió inesperadamente y todavía controla China,
una nación con una quinta parte de la población mundial.
Nadie en la China de hoy, incluyendo a los miembros del partido, cree en el comunismo.
Luego de 50 años de socialismo, el PSC ha adoptado la propiedad privada
e incluso tiene una bolsa de valores.
Busca inversiones extranjeras para establecer nuevas operaciones
mientras explota a trabajadores y campesinos tanto como puede.
Esto es totalmente opuesto a los ideales del comunismo.
El leopardo ha muerto, pero todavía queda su piel.
Hoy al PSC solo le queda su piel.
El PSC heredó esta piel y la usa para sostener su régimen en China.
¿Cómo es la piel que heredó el PSC?
Es el núcleo de su organización.
Si bien el Partido Comunista nunca se definió como una religión,
coincide en cada uno de los rasgos de una religión.
Al comienzo de su establecimiento, proclamaba al marxismo como la verdad absoluta en el mundo.
Veneraba a Marx como su dios espiritual
y exhortaba al pueblo a embarcarse en una lucha de por vida
para construir un paraíso comunista en la tierra.
Cuando se habla sobre religión, la gente piensa en iglesias, templos y púlpitos.
La iglesia del PSC son todos los niveles del comité del partido.
El púlpito va desde reuniones del partido
hasta todos los medios de comunicación controlados por el PSC.
Las religiones tienen doctrinas.
La doctrina del PSC consta de marxismo-leninismo,
al igual que la ideología de Mao Zedong,
la teoría de Deng Xiaoping,
los tres representantes de Jiang Zemin
y la constitución del partido.
Las religiones tienen ritos de iniciación.
Al momento de ingresar al PSC también hay una ceremonia
donde se prestan juramentos prometiendo lealtad eterna al PSC.
Las religiones tienen sacerdotes y abades.
El PSC tiene secretarios y personal a cargo de los asuntos del partido,
a todos los niveles.
Las religiones veneran a Dios.
El PSC destruyó los nombres de todos los dioses
permitiendo a las religiones venerar y creer en Dios únicamente
bajo su liderazgo para establecerse a sí mismo como un Dios sin nombre.
Las religiones predican.
En el PSC hay asambleas de todo tipo y discursos de los líderes.
El PSC venera a sus líderes aún más que los himnos religiosos a Dios.
Las religiones piden donaciones.
El PSC colecta cuotas obligatorias de membresía
y toma dinero del presupuesto nacional para uso del partido.
En la religión existen los castigos disciplinarios.
El PSC tiene medidas punitivas
que van desde el arresto domiciliario, investigación, expulsión del partido,
hasta la tortura a muerte.
Podemos ver que el PSC es similar a una religión,
pero es significativamente diferente de las religiones ortodoxas tradicionales.
El manifiesto comunista que expone los principios guía para el Partido Comunista
tiene un famoso pasaje cerca del final.
Los comunistas no están interesados en ocultar sus posturas y sus metas.
Declaran abiertamente que sus objetivos solo pueden lograrse
mediante el derrocamiento enérgico de todas las condiciones sociales existentes.
Las clases dominantes deben temer a la revolución comunista.
Los proletarios no tienen nada que perder más que sus cadenas,
y tiene un mundo por ganar.
Cuando este espectro del Partido Comunista ingresó a este mundo,
vino con una misión escalofriante,
usar la violencia para desafiar abiertamente a la sociedad humana,
destruir el viejo mundo, eliminar la propiedad privada,
eliminar el carácter, la independencia y la libertad de la burguesía,
acabar con la explotación, con las familias
y llevar al proletariado a gobernar el mundo.
Este partido político que anuncia abiertamente su deseo de
golpear, derribar y robar,
no solo niega que su punto de vista sea perverso,
sino que proclama con tono santurrón
en el manifiesto comunista que
la revolución comunista es la ruptura más radical
con las relaciones tradicionales,
sin importar si este desarrollo implica la más radical
de las rupturas con las ideas tradicionales.
¿De dónde vienen las ideas tradicionales de la sociedad?
De acuerdo con el ateísmo,
las concepciones tradicionales provienen
de las leyes de la naturaleza y la sociedad.
Son el resultado de los movimientos sistemáticos del universo.
En cambio, para aquellos que creen en Dios,
las tradiciones humanas y los valores morales son dados por Dios.
Independientemente de su origen,
la moral humana más fundamental,
las normas de comportamiento
y los parámetros para juzgar el bien y el mal
son relativamente estables
y han sido la base para regular el comportamiento humano
y mantener el orden social por miles de años.
Si los humanos pierden las normas morales
y estándares para juzgar el bien y el mal,
¿no degenerará el hombre en una bestia?
Cuando el Manifiesto Comunista declara que
en esencia provocará una ruptura con las ideas tradicionales,
está amenazando la base de la existencia normal de la sociedad humana.
El Partido Comunista estaba destinado a ser una secta perversa
que trae destrucción a la humanidad.
Todas las religiones ortodoxas creen en Dios y en la benevolencia
y la religión es para enseñar moralidad a la humanidad
y salvar las almas de la gente.
Todo el Manifiesto Comunista está impregnado
con pronunciamientos extremos
que no incluyen ni una pizca de bondad y tolerancia.
Marx y Engels pensaron que habían encontrado
la ley del desarrollo social a través del materialismo dialéctico.
Por tanto, con su tal llamada verdad en la mano,
cuestionaron todo y negaron todo.
Destarudamente impusieron las ilusiones del comunismo a la gente
y no escatimaron en legitimar el uso de la violencia
para destruir las estructuras sociales existentes
y las bases culturales existentes.
El Manifiesto Comunista tuvo el efecto de introducir
en el recién nacido Partido Comunista
un espectro que se opone a las leyes del cielo,
extermina la naturaleza humana
y que muestra arrogancia, un egoísmo extremo
y una falta total de límites.
Las religiones ortodoxas creen en Dios,
respetan al cielo y la tierra
y creen que el poder del hombre es limitado.
El PSC niega que exista un Dios
y tampoco cree en el alma o en el espíritu.
Por el contrario, este espectro perverso, el PSC,
proclama que él es el único Dios y salvador de la humanidad.
Las acciones del PSC, desde sus comienzos hasta el presente,
se han basado en la lucha de clase,
la revolución violenta y en la dictadura del proletariado,
sin ninguna restricción moral,
sin detenerse ante ninguna maldad,
siempre que la causa del partido lo requiera.
Ha dado lugar a la denominada Revolución Comunista,
teñida de sangre y violencia.
El terror rojo bajo el comunismo
ya lleva casi un siglo de existencia,
trayendo la desgracia a docenas de países en el mundo
y cobrándose decenas de millones de vidas.
El credo comunista que creó un infierno en la tierra
no es más que la secta más perversa del mundo.
El marxismo fue un producto del periodo inicial del capitalismo,
cuando la productividad era baja
y la ciencia no estaba desarrollada.
No tuvo para nada un entendimiento correcto
sobre las relaciones entre la humanidad y la sociedad
o entre la humanidad y la naturaleza.
Sin embargo, esta ideología herética,
carente de benevolencia y tolerancia
y llena de arrogancia,
fue preservada por el Partido Comunista
como su doctrina religiosa
y dañó al mundo humano por más de un siglo.
Desde la teoría de Lenin de la revolución violenta
hasta la teoría de Mao Zedong de revolución permanente
bajo la dictadura del proletariado
y los tres representantes de Jiang Zemin,
la historia del Partido Comunista
está plagada de teorías heréticas y falacias.
Aunque estas teorías han causado desastres sin fin en la práctica
y a pesar de que estas teorías son contradictorias,
el Partido Comunista todavía proclama
que son universalmente correctas
y fuerza a la gente a estudiar y a aceptar sus doctrinas.
Eliminar disidentes es el método más efectivo
para el culto perverso del comunismo
para propagar su doctrina.
Dado que la doctrina y comportamiento
de este culto perverso son demasiado ridículos,
el Partido Comunista tiene que forzar a la gente
para que los cumpla dependiendo de la violencia
para eliminar a los disidentes.
Después de que el Partido Comunista chino
tomara las riendas del poder en China,
inició una reforma agraria
para eliminar a la clase terrateniente.
Inició una reforma socialista
en la industria y el comercio
para eliminar a los capitalistas.
Inició un movimiento para purgar a los reaccionarios,
eliminar a las religiones populares
y a funcionarios que ocuparon su puesto
antes de que los comunistas tomaran el poder.
Inició el movimiento antiderechista
para silenciar a los intelectuales
e inició la revolución cultural
para erradicar la cultura tradicional china.
El PSC fue capaz de unificar China
bajo el culto perverso del comunismo
y hacer que todo el mundo leyera el Libro Rojo de Mao,
bailara la danza de la lealtad
y llegara a pedirle instrucciones al partido a la mañana
y rendirle cuentas a la noche.
En los años 80,
cuando la mente de la gente tuvo mayor libertad,
el PSC lanzó la campaña de oposición
a la liberación de la burguesía
y propuso los cuatro principios fundamentales.
Dado que el Partido Comunista
ansiaba el liderazgo absoluto,
en 1989, cuando jóvenes estudiantes
pacíficamente solicitaron democracia
y se opusieron a la corrupción,
sufrieron la sangrienta represión
de la masacre de Tiananmen.
Dado que el Partido Comunista
no podía tolerar la ideología democrática
desde 1999 hasta hoy,
el PSC ha estado persiguiendo brutalmente a Falun Gong
porque el partido no puede tolerar
la naturaleza humana y la bondad.
Sólo cuando ha destruido la conciencia
de la gente con violencia
puede el Partido Comunista sentirse seguro
sobre su propio poder.
Desde Marx hasta Jan Semin,
los retratos de líderes del Partido Comunista
se exhiben pomposamente al público
para ser adorados.
La autoridad absoluta
de los líderes del Partido Comunista
prohíbe los desafíos de cualquier tipo.
Mao Zedong se estableció como
el Sol Rojo y el Gran Libertador.
El partido ensalza los escritos de Mao
y dice que una frase suya
equivale a 10.000 frases comunes.
Como un miembro más del partido,
Deng Xiaoping fue en una época
el amo y señor de la política china.
La teoría de los tres representantes de Jan Semin
tiene poco más de 40 ideogramas de extensión,
incluida la puntuación.
Sin embargo, la cuarta sesión plenaria del PSC
la presentó como
un documento con respuestas creativas
a preguntas como
¿Qué es el socialismo?
¿Cómo construirlo?
¿Qué clase de partido estamos erigiendo?
y ¿Cómo consolidarlo?
La masacre injustificada de Stalin,
de gente inocente,
la catástrofe revolucionaria cultural de Mao Zedong,
la orden de Deng Xiaoping
para iniciar la masacre de la Plaza Tiananmen
y la actual persecución a Falun Gong
bajo el comando de Jan Semin
son los resultados abominables
de la dictadura herética del Partido Comunista.
Por un lado, el PSC estipula en su constitución
todo el poder de la República Popular China
pertenece al pueblo.
Los órganos a través de los cuales
el pueblo ejerce el poder estatal
son el Congreso Nacional Popular
y los congresos populares
en los diferentes niveles locales.
Ninguna organización o individuo
puede arrogarse el privilegio
de estar por encima de la constitución y la ley.
Por otro lado,
la carta del PSC establece
que el PSC es el núcleo
de la conducción para el socialismo
con características chinas.
Desestimando así el poder
del país y del pueblo,
causando que este espectro de Europa
se extienda por toda la nación china.
La organización del PSC
es una infiltración
que penetra todos los niveles del gobierno
en cada pueblo y calle de la ciudad.
El PSC no sólo supervisa
a sus miembros y las cuestiones
que hacen al partido,
sino también a los que no son miembros,
ya que todo el régimen debe adherir
a la conducción del partido.
El proceso para tomar decisiones
dentro del partido opera como una
caja negra, ya que las luchas
interpartidarias deben mantenerse
en el más absoluto de los secretos.
Todos los documentos partidarios
son confidenciales. Por miedo
a que se revelen sus actos delictivos,
el PSC intenta frenar
a cualquier opositor que quiera
hacerlos públicos, acusándolos de
divulgar secretos de Estado.
Afiliarse al PSC equivale a firmar
un contrato de carácter irrevocable
por el que una persona
entrega su cuerpo y su alma al partido.
Como las reglas del PSC
están siempre por encima de las
leyes de la nación, éste puede echar
a cualquier miembro del partido cuando lo
desee, mientras que un miembro no
puede alejarse del partido sin sufrir
un severo castigo. Abandonar
al partido se considera un
acto de traición, y sus consecuencias
son nefastas. Durante la
Revolución Cultural, cuando el PSC
ejercía un control total
sobre la población, era sabido que si
el partido te quería muerto, uno
no podía vivir, y si el partido
te quería vivo, no había forma
de morir. Si una persona se suicidaba,
se consideraba que había
huido del castigo que le aplicó
el pueblo por su crimen, y entonces
su familia quedaba implicada
y era objeto de castigo. En sus
reuniones habituales, los miembros del
PSC deben autocriticarse
y criticar a otros. Deben
informar sobre sus pensamientos al partido
y aceptar voluntariamente
el control de pensamiento. La
violencia y el terror son usados
periódicamente para medir su
sentido de naturaleza partidaria
y para verificar el grado de
devoción al partido, mientras se aseguran
de que se mantenga el ritmo
del partido por siempre.
Mao Zedong dijo una vez,
una revolución no es
como salir a cenar, escribir un ensayo,
pintar un cuadro o hacer un bordado.
No puede ser algo tan fino,
cómodo y agradable, tan medido,
amable, cortés, controlado
y magnánimo. Una revolución
es una insurrección, un
acto de violencia por medio del cual
una clase derroca a otra.
Deng Xiaoping recomendó
matar a 200.000 personas
a cambio de 20 años de
estabilidad. Jiang Zemin ordenó
cuando se refirió a los practicantes
de Falun Gong, destruirlos
físicamente, arruinarles
su reputación y llevarlos a la ruina
económica. El PSC fomenta
la violencia, ha asesinado
a una innumerable cantidad de personas
en sus campañas políticas,
educa al pueblo para ser frío
como el más crudo de los inviernos
a la hora de tratar
al enemigo. El PSC
hace una exhibición de ejemplos heroicos
para animar a los jóvenes
a que se sacrifiquen por el partido.
A fines de la década de
1970, el PSC declaró
la guerra a Vietnam a lo largo
de la frontera entre China y Vietnam
en nombre de la defensa propia.
Decenas de miles de
soldados chinos entregaron su vida y
sangre a una disputa entre partidos
comunistas. Sus muertes no tenían
nada que ver con el territorio
o la soberanía.
No obstante, a varios años
de la contienda, el PSC conmemora
el sacrificio sin sentido
de jóvenes vidas luminosas e
inocentes en la canción
154 fueron los mártires
chinos muertos en 1981
en la recuperación del Monte Faka
en la provincia china de
Guangxi. No obstante, el PSC
se lo devolvió a Vietnam
sin más luego de que ambas naciones
delimitaron sus fronteras.
Cuando el virus del SARS
Síndrome Respiratorio Agudo Severo
puso en riesgo la vida de la población
en los primeros meses de 2003
el PSC no dudó en incorporar
a sus filas a una gran cantidad
de enfermeras jóvenes. Estas fueron
asignadas sin demora a los hospitales
con enfermos de SARS.
El PSC no tiene escrúpulos
a la hora de enviar a la juventud
a los frentes de combate para consolidar
su imagen gloriosa.
Encarnada en el lema
No tema a la adversidad ni a la muerte.
Pero al mismo tiempo, el líder comunista
Jiang Zemin reunió a sus allegados
y abandonó Pekín para esconderse
en Shanghái.
El PSC fomenta el ateísmo
y proclama que la religión
es el opio espiritual que puede
intoxicar al pueblo.
Empleó su poder para aplastar
a todas las religiones de China
y luego erigirse en Dios
y así darle a la secta maligna PSC
el poder absoluto para
gobernar el país.
Al mismo tiempo que destruía las religiones
el PSC barría con la cultura
tradicional.
Proclamaba que la tradición,
la moral y la ética tenían
rasgos feudales, supersticiosos
y reaccionarios.
Los erradicó en nombre de la revolución.
Durante la revolución
cultural, la propagación
de situaciones abominables
violó las tradiciones chinas.
Los matrimonios se vieron
obligados a acusarse mutuamente
de traición. Los estudiantes a
golpear a sus maestros, padres
e hijos a enfrentarse mutuamente.
Los guardias rojos asesinaban
a inocentes sin motivo
y los rebeldes golpeaban a sus víctimas
destruyendo y saqueando
todo lo que encontraban a su paso.
Estas fueron las consecuencias esperables
del PSC sofocando
la naturaleza humana.
Una característica principal de las sectas
es amasar fortuna.
Después de que el PSC
tomara el poder por la fuerza
generaron un sistema de propiedad
del Estado, donde el Estado tiene
muchos monopolios en la llamada
economía planificada.
En un país de propiedad
pública socialista, gobernado
por el Partido Comunista, las organizaciones
del partido tienen mucho poder.
Los comités centrales y sus representantes
a diferentes niveles se imponen
por encima de la gestión estatal
normal.
Las organizaciones del partido
controlan la maquinaria estatal
y retiran fondos directamente de
los presupuestos gubernamentales de cada
nivel.
La ambición sin límites del PSC
supera por mucho a la de las sectas
perversas comunes que sólo acumulan
dinero.
Cuando suceden cosas como la secta
de Aung Shin Rikyu
o secta de la Verdad Suprema, asesinando
a personas inocentes con gas nervioso
Sarin en el subterráneo de Japón
o la Orden del Templo Solar
buscando ascender a los cielos
mediante el suicidio o el suicidio
en masa de Jim Jones
y los 900 seguidores del templo
del pueblo, cualquiera siente temor
e indignación. El PSC
es, sin embargo, un culto maligno
capaz de cometer crímenes
mil veces peores, dañando
a una incalculable cantidad de vidas.
Esto se da porque el PSC
posee las siguientes características
únicas que las sectas ordinarias
no tienen. En la mayoría
de los países, la gente puede elegir
libremente sus propias creencias.
Sin embargo, en China, que es
gobernada por el PSC, la secta
malvada se transformó en una religión
de Estado. Desde la infancia
en adelante, la gente no puede acceder
a la educación superior o
ascender en el escalafón laboral
si no aprueba la evaluación política.
Ninguna pregunta de este
examen califica el pensamiento
independiente.
El postulante tiene que aprender de memoria
las respuestas preparadas por
el PSC, si quiere aprobar.
El desgraciado
pueblo chino se ve forzado a repetir
la predica del partido incluso desde
muy pequeños, lavándose el cerebro
de ellos mismos una y otra
vez. Cuando un cuadro
del gobierno recibe un ascenso,
sea miembro del PSC o no,
tiene que asistir a la escuela del partido.
No será ascendido
hasta no obtener la graduación
de la escuela del partido.
En China, donde el Partido Comunista
es la religión de Estado, no se
permite la existencia de grupos con
opiniones diferentes.
Aún los partidos democráticos
creados por el PSC
como pantalla política y
la reformada iglesia de los tres entes
tienen la obligación de reconocer
formalmente la conducción del PSC.
La lealtad
al partido es la prioridad absoluta
antes de abrigar cualquier
otro credo.
Esta secta perversa pudo
convertirse en una religión de Estado
gracias a que el PSC ejerció
el control social absoluto y le quitó
la libertad a la gente.
En un país socialista
como China, las organizaciones del
Partido Comunista son omnipresentes,
desde el gobierno central
hasta los ámbitos más rurales
de la sociedad, pasando por las aldeas
y los barrios.
A través de los comités del
partido y sus secciones a
todos los niveles, el PSC mantiene
un control absoluto sobre la sociedad.
Casi todas
las sectas perversas dominan a sus
fieles o resisten la presión
externa mediante la violencia.
Incluso el número
total de muertes causadas por todas
las sectas perversas en todo el
mundo no tiene comparación con la
cantidad de personas asesinadas por
el PSC.
Echa un vistazo a la historia perversa
del PSC. Bajo el
mandato de su perversa teoría, el
PSC usa su estructura de gobierno
para llevar a cabo su matanza.
No tiene reservas ni escrúpulos
cuando se trata de perseguir
gente. Cualquiera, incluidos
simpatizantes, miembros e
incluso líderes del PSC pueden
convertirse en objetivo de
su persecución.
El Partido Comunista tiene como normas
inquebrantables su disciplina
de hierro, una lealtad absoluta
y los principios de la
organización. Todos los que se unen
al PSC deben hacer el siguiente
juramento. Deseo sumarme
al Partido Comunista, defender la
constitución del partido, observar
sus normas, cumplir las obligaciones
de los miembros, obedecer
las decisiones partidarias,
acatar estrictamente la disciplina
del partido, no revelar sus secretos,
mantener la lealtad,
trabajar con compromiso,
dedicar mi vida entera a la causa
comunista, estar dispuesto
a sacrificar todo por el partido
y por el pueblo, y jamás
traicionar al partido.
El PSC
denomina a este espíritu de
devoción sectaria al partido
sentido de naturaleza
partidaria.
Le pide a cada miembro del PSC
que esté dispuesto a abandonar sus creencias
y principios personales
para obedecer la voluntad
del partido y a sus líderes.
Si el partido quiere
que seas amable, entonces debes
ser amable. Si el partido quiere
que hagas el mal, entonces debes
hacer el mal. De lo contrario,
uno no alcanza el estándar para ser
un miembro del partido porque
no muestra un marcado
sentido de naturaleza partidaria.
Siguiendo la lógica del PSC,
la supervivencia y el bienestar del
partido están por encima de todo lo
demás, incluso por encima del
interés global de todos los miembros
del partido juntos.
Cada miembro del partido debe estar
listo para sacrificarse por el
partido en cualquier momento.
Para fomentar
y mantener el sentido
de naturaleza partidaria,
el PSC se basa en el método de
impulsar periódicamente luchas
partidarias internas.
Mediante la creación continua de luchas
brutales dentro y fuera del partido,
el PSC logró eliminar
a opositores y crear el
terror rojo.
Al mismo tiempo, el PSC
efectúa purgas de sus propios miembros,
hace sus reglas sectarias
aún más estrictas y fomenta
la aptitud de los miembros hacia
la naturaleza partidaria.
Todo para reforzar la capacidad
de lucha del partido.
Esta es un arma privilegiada que el PSC
usa para prolongar su existencia.
Este tipo de
campaña política que ocurre cada
7 u 8 años, ha garantizado
la supervivencia del PSC.
Cada vez que había una campaña,
una minoría de la gente,
alrededor del 5%, sería
cruelmente perseguida.
El trágico final de
Li Shaoyi, el cabecilla
del partido que fue posteriormente arrestado
y torturado hasta la muerte.
Y Pendejoay, un funcionario
de alto rango que se atrevió a cuestionar
el gran salto adelante.
Y otros disidentes fueron
torturados hasta la muerte, llevando
al 95% restante a la
obediencia absoluta a la línea
del partido, reforzando así la
fuerza de cohesión y la capacidad
destructiva del partido.
Estas luchas también eliminaban
a esos miembros vacilantes,
que no estaban dispuestos a renunciar
a su conciencia, y atacaban
a cualquier fuerza que se atreviera
a resistir. A través de este
mecanismo de lucha, los miembros que
tenían el mayor deseo de luchar
y los más diestros, usando los
métodos de matones,
tomaron el control.
Los líderes de la secta del PSC
son personas sin miedo,
con una rica experiencia en peleas
y rebosantes de espíritu
partidario.
Esta naturaleza partidaria requerida
por el PSC viene justamente
de sus rasgos sectarios.
Con el fin de lograr
su supuesto ideal, el PSC
está determinado a romper con todos
los principios tradicionales, aplicar
la violencia a toda costa,
aplastar al mundo y eliminar
a los disidentes, utilizando
todo tipo de medios para luchar
sin reservas contra cualquier
fuerza que lo obstruya.
Así, necesita entrenar
y esclavizar a todos
sus miembros para convertirlos en
herramientas sin corazón, sin
fe ni justicia. Entonces
debe eliminar la conciencia y
pensamientos benevolentes de las personas
para que el pueblo crea en su
malvada doctrina.
Hoy, el PSC se convirtió
en el gobierno con el mayor
nivel de corrupción y malversación
en el mundo. Según estadísticas
del propio gobierno chino,
de los 20 millones de funcionarios,
oficiales y cuadros del partido
o del gobierno que desempeñaron
en los últimos 20 años,
8 millones fueron declarados culpables
por corrupción y recibieron
castigos según las normas partidarias
o gubernamentales.
Si se toma en cuenta los funcionarios
corruptos no identificados,
se calcula que la cantidad
que malversó fondos supera
los dos tercios del total.
La obtención de beneficios
materiales mediante la corrupción
y la extorsión se convirtió en la fuerza
de unidad más potente
del PSC actual.
Los funcionarios corruptos saben que
si el PSC cayera, desaparecería
la oportunidad de engrosar
sus arcas personales, y si el PSC
cayera, no sólo se quedarían
sin sus cargos, sino que también
serían investigados.
El pueblo chino sabe que, si
luchamos contra la corrupción,
el partido caerá. Si no lo hacemos,
la nación perecerá.
El PSC, sin embargo,
no arriesgará su propia suerte
combatiendo la corrupción.
Lo que sí hará es sacrificar
a unos pocos elementos corruptos
para cuidar su imagen.
Esto extenderá la vida del partido
durante algunos años más,
por el módico precio de algunos
elementos corruptos.
Hoy, la única meta
de la secta perversa del PSC
es mantener el poder y evitar
la desaparición.
El PSC teme que el pueblo
de China adquiera libertad de creencia
y la capacidad de tener un pensamiento
independiente, porque tales
personas reconocerán la naturaleza
del PSC como un culto perverso.
Por tanto, actúa rápidamente
para encarcelar a la gente que tiene
fe, como los practicantes de Falun Gong
o los cristianos clandestinos,
los progresistas independientes
y militantes de derechos civiles.
Aunque, por otro lado,
otorga una libertad
falsa a la ciudadanía.
Siempre que no te interese la política
y no te opongas a la conducción
del PSC, puedes expresar
tus deseos como te plazca,
aun si eso significa hacer cosas malas
y perversas.
Como consecuencia,
el PSC hoy sufre un deterioro
estrepitoso y la sociedad de China
vive una decadencia moral
sin precedentes.
En la China actual, la ética
y la moralidad se han degenerado
más allá del reconocimiento.
Productos de mala calidad,
prostitutas, drogas,
intrigas entre funcionarios
y extorsionadores, grupos de crimen
organizado, apuestas de juego
y soborno, prevalece la corrupción
de cualquier tipo.
El PSC ignoró durante mucho tiempo
esta decadencia moral,
mientras que muchos funcionarios
de alto rango son los jefes
en la trastienda que extorsionan
a la gente atemorizada que busca protección.
La mejor descripción
del estado de degeneración
de la sociedad de China
tras el paso del huracán devastador
del PSC es la siguiente.
El camino al cielo está cortado
y las puertas al infierno abiertas.
Esta pregunta, que parece
simple, no tiene una respuesta
sencilla. Bajo la falsa
intención de existir para el pueblo
y usando el disfraz de un partido
político, el Partido Comunista
logró engañar a millones de personas.
No se trata
de un partido político en el sentido
habitual de la expresión, sino
de una secta maléfica y dañina
poseída por un espectro del mal.
El Partido Comunista
es un ser con vida propia
que se manifiesta en el mundo a través
de las organizaciones partidarias.
Lo que realmente controla
al Partido Comunista es un espectro
maligno que se apoderó de él
y es ese espectro maligno
el que determina su naturaleza
perversa.
Los líderes del Partido Comunista,
mientras actúan como los gurúes
de la secta, sólo cumplen las funciones
de portavoces del espectro
y del partido.
Cuando su voluntad y sus metas
coinciden con las del partido
y éste puede valerse de ellas
para cumplir sus fines, esas personas
serán elegidas como dirigentes.
Pero cuando su labor
obstaculiza las necesidades del partido
serán desechados brutalmente.
Una docena de líderes
de alto rango del partido han caído
en desgracia, un hecho que confirma
esta práctica.
En realidad, los máximos conductores
del partido caminan sobre una soga
muy estrecha todo el tiempo.
Pueden apartarse de la línea
partidaria y dejar un buen nombre
para la historia, como hizo
Mikhail Gorbachev, o ser
victimizados por el partido como muchos
secretarios generales. El pueblo
es el blanco de la esclavización
y la opresión del partido.
Bajo las directrices del partido,
la gente no tiene derechos para renunciar
al partido. Por el contrario,
es forzada a aceptar el liderazgo
del partido y a cumplir con la
obligación de mantenerlo.
También están sometidos
a lavados de cerebro periódicos
bajo la amenaza coercitiva del partido.
Los militantes
son una masa física
que se usó para llenar
el cuerpo del partido.
Muchos de ellos son
personas honestas y bondadosas
y hasta pueden haber tenido
logros reconocibles en su vida pública.
Esta es la gente que el PSC
más le gusta incorporar a sus
filas, ya que puede usar su
reputación y su idoneidad
para adquirir prestigio.
Muchos otros, debido a su deseo
de servir como funcionarios para disfrutar
de un estatus social más alto,
trabajan con tesón para unirse
al partido. También están los que
optaron por unirse al partido porque
quieren lograr algo en sus vidas.
Se dieron cuenta de que bajo el
régimen comunista no podrían lograrlo,
a menos que se unieran al partido.
No obstante, cualesquiera
sean los motivos de afiliación,
una vez que jura su lealtad frente a la
bandera del partido, por voluntad propia
o no, ello significa que se ha
entregado por completo al partido.
Entonces, se someterá
al proceso de lavado de cerebro
mediante las reuniones semanales
de estudio político.
Después de que la esclavitud
de la naturaleza del partido se impone
sobre ti, una vez que muestres
tu costado humano, serás objeto
de purgas o persecución.
Uno no puede salirse del
partido por su cuenta, aunque lo
desee, porque éste, con su política
de admisión irrestricta
y salida prohibida, lo considerará
a uno como traidor.
Por eso la gente suele mostrar
una naturaleza dual. En su vida
política muestra la naturaleza
del partido comunista, y en su vida
diaria, su naturaleza humana.
Los cuadros del partido
son las personas que guardan el poder
entre los miembros comunes.
Si bien pueden optar
entre el bien y el mal, y tomar
sus propias decisiones en determinadas
ocasiones, cuando son requeridos
y para todos los eventos importantes,
como conjunto, tienen que acatar
la voluntad del partido.
El mandato del partido deja en
claro que todo el partido
obedece al Comité Central.
Los cuadros son los líderes en
distintos niveles, son la columna
vertebral del partido, pero ellos
también son meras herramientas del
partido. Ellos también fueron
engañados, utilizados y victimizados
en los movimientos políticos
del pasado. El criterio subyacente
del PSC es comprobar
si la persona sigue al gurú indicado
y si es sincera en su
devoción. El PSC
ha abundado en vicios y
perversidades a lo largo de sus más
de 50 años de gobierno en China.
¿Cómo puede ser que el
pueblo aún no haya comprendido
cabalmente la naturaleza maligna
del PSC? ¿Acaso los chinos son
tontos? No.
China es una de las naciones de mayor
sabiduría del mundo. La respuesta
está en el engaño, la crueldad
y el control de la mente que ejerce
el PSC.
No muchos chinos siquiera
se atreven a pensar en llamar
secta maligna al PSC.
Todo lo que la gente podía oír
eran alabanzas al partido
y sus mentes se fueron vaciando de
ideas que no fueran las que fortalecen
al PSC.
Solo pueden esperar que
el PSC se reforme o que
pudiera pronto tener un líder justo,
pero ellos no pueden reconocer
para nada la naturaleza perversa
de la secta del PSC. El PSC
sigue confundiendo las nociones
de la gente.
El PSC se iguala a sí mismo
a China e inocula la noción
de que amar al partido
es patriótico y que ser
patriótico significa amar al PSC
con el propósito de
cubrir sus propios pecados.
El PSC se
ha encaminado hacia una
completa condena.
Lo que resulta más problemático
es que este culto perverso está haciendo
testarudamente lo que puede
para llevarse a la nación china consigo
a un abismo de corrupción
y degeneración.
Hay un antiguo dicho chino que dice
Habrá siempre dificultad
hasta que el que la fomenta
sea descartado.
El control del agonizante
PSC sobre la mente del pueblo
es cada vez más débil.
Con el avance de las telecomunicaciones
e internet el pueblo está
conociendo los hechos cada vez más.
A medida que los
funcionarios corruptos saquean
y oprimen a la gente cada vez más
éste empieza a despertarse
de sus ilusiones sobre el PSC
y muchos ya ejercen
la desobediencia civil.
En su persecución a Falun Gong
el PSC ha consumido
un cuarto de los recursos nacionales
de China.
Pero el partido no sólo
no ha logrado alcanzar su objetivo
de aumentar el control ideológico
sino que además se debilitó
cuando se hizo pública
su actuación brutal.
Este momento oportuno
llevó a mucha gente a
reconsiderar su concepto sobre el PSC
y como resultado
está pavimentando el camino
para que el pueblo chino se libere
de su letargo ideológico y así
liberarse del maléfico espectro comunista.
Tras vivir más de 50 años
bajo la dictadura del PSC
el pueblo chino no necesita ninguna
revolución violenta sino una
redención de las almas.
Esto se puede alcanzar
ayudándose a uno mismo
y el primer paso hacia esa meta
es tomar conciencia de la naturaleza
dañina y ruin del PSC.
Rechazar las falsedades
comunistas de sus mentes,
barrer la cultura del partido y eliminar
el control del PSC de sus mentes
de manera que el perverso espectro
pueda ser erradicado y purgado.
Así no tendrá
lugar donde esconderse.
Con la mentalidad correcta
del pueblo chino y la naturaleza
humana regresando a su
estado original, la gente recobrará
su moralidad y triunfará
en una transición hacia una sociedad
no comunista decente.
Las naciones
gobernadas por el comunismo están
ligadas a la pobreza, el totalitarismo
y la persecución.
Y solo quedan unas pocas naciones
así.
Sus días están contados.
Con la sabiduría del pueblo
chino, inspirada en la
gloria histórica de la nación china,
el día llegará cuando la gente
deje a un lado las organizaciones
del partido que están atadas
al aparato estatal, permitiendo
a los sistemas sociales funcionar
de manera independiente, respaldados
por las principales fuerzas de la sociedad.
Una China
que haya sido liberada de la malvada
posesión del comunismo, será
una nación prometedora.
Los chinos necesitan ayudarse
entre sí, necesitan
reflexionar, necesitan
liberarse del mal del PSC.