Cómo ayudar en las desgracias de otros

Patri Psicóloga
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8 Visualizaciones de video·13 oct 2024
Evitar temas incómodos es tan habitual que incluso en Estados Unidos tienen
hombres. Se llama el efecto MUM. Tendemos a retrasar las malas noticias, a evitar
dirigirnos a las personas que sufren porque no sabemos cómo afrontarlo. Las
conversaciones incómodas son aquellas que nos generan malestar, desde pedir un
aumento de sueldo hasta preguntar a alguien que ha sufrido una desgracia
cómo se encuentra, cómo se siente. Este tipo de conversaciones nos incomodan por
varios motivos. El miedo a ser inoportuno diciendo algo que puede incomodar, no
saber qué decir, no querer escuchar malas noticias porque empatizamos y
sufrimos o por miedo al rechazo, como puede ser pedirle a alguien que salga
contigo si te gusta. ¿Qué consejos pueden ayudarnos a abordar estas conversaciones
incómodas? Primero, la persona que ha sufrido una desgracia, como puede ser una
pérdida o que tiene una enfermedad grave, no desea ser invisible, no desea que le
digan que qué bueno que ya ha cambiado el tiempo, no quiere que la entretengan,
sólo quiere que alguien le dé la oportunidad de hablar de cómo se siente
y de cómo es ahora su vida. Si no le preguntas, puede interpretar que no te
interesa, porque es evidente que saberlo seguro que lo sabes. Es horrible sentirse
indiferente. Segundo, sé natural, no hace falta que pongas cara de drama para
preguntar cómo te encuentras, qué tal estás. Tercero, cuando ofrezcas ayuda, sé
concreto. Leí en el maravilloso libro Opción B de Sheryl Schnapper, que perdió a su
marido de golpe en una vacaciones, que a ella le ayudaba mucho más a la hora de
ofrecerle ayuda que le ofrecieran algo concreto, como oye, ¿te llevo una
hamburguesa con queso o sin él? Hay veces que la persona afectada está tan
dispersa, tan ausente, que no es capaz de saber qué necesita para que la ayudes,
así que más que ofrecer, da ayuda. Cuatro, no desaparezca de la vida de la
persona. Aunque hayas tardado en reaccionar, se agradece que en algún
momento lo hagas y si hace falta, pide disculpas. Oye, siento muchísimo, no
sabía qué decir, pero estoy aquí. Cinco, la persona que sufre necesita sentirse
incluida, no aislada. Con tu falta de interés, con tu miedo a incomodar, estás
aislando a la persona. Seis, tu dolor no es mayor que el de la
otra persona, así que si te sientes incómodo, piensa que más incómoda seguro
que está la otra persona, así que presta ayuda a pesar de que tu rato pueda
ser incómodo. Un beso.
