En Rionegro, Santander, conocimos la historia de un cacaocultor que gracias a su trabajo se ha convertido en toda una celebridad puesto que además de ser todo un referente de agricultura sostenible creó una variedad de cacao que ahora lleva su propio nombre.
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Propietario de la finca El Dique, más conocida como La Vecindad,
ubicada en la vereda La Paz de Rionegro Santander,
Ramón Marín Gómez exhibe con orgullo esta planta
que produce la mejor calidad y cantidad de cacao de su propiedad.
Se trata de una variedad a la que bautizó con su nombre
y llegó a ella mediante múltiples ensayos.
Este híbrido es una planta de unos 25 años.
Nosotros vimos que era una planta muy productiva
y con los mismos defectos de cacao los técnicos
fue que inventamos cómo bautizarla.
RR55, que es Rionegro, Ramón 55,
porque yo nací en el año 1955.
En este tronco, en esta raíz, tengo tres clones.
Este es híbrido.
Este de arriba es el RR55
y este matica es San Vicente 41.
Son tan altos los rendimientos del con RR55
que paulatinamente Ramón ha ido sustituyendo
algunas de las 3500 plantas de cacao de otras variedades
que se cosechan tradicionalmente en las cuatro hectáreas y media
del cultivo establecido.
Aquí en la finca tengo un promedio de 200 plantas hijas de esa.
En los tres años que nosotros la estudiamos
me daba un promedio de 140 mazorcas
esa planta por año.
Y es el cacao más pepino grueso
que hay aquí en esta finca, el de grano más grande.
El método de tribridación no es nada diferente
a la selección de las plantas más productivas
luego de observarlas minuciosamente por años
para luego cruzarlas e injertarlas.
Nosotros compramos la finca
y habían más o menos 1500 plantas
de este cacao antiguo.
Entonces, cuando eso del ingeniero
me llegó un día a la casa y hablamos
y yo le dije, quiero sembrar más cacao.
Sembramos hectáreas y media de cultivo nuevo.
Después de eso me propuso
que ¿por qué no malhallábamos este cacao antiguo?
Yo no sabía qué era malhallar
entonces él me explicó que era renovar copa.
Las que no eran buenas productivas
las fuimos renovando, la copa,
como este ejemplo.
Y encontramos una planta aquí muy buena, productiva
de un cacao semiacriollado.
Simultáneamente a la hibridación
Ramón atribuye su éxito en los rendimientos
del cultivo al modelo de agroforestería que practica
puesto que en las cuatro hectáreas y media
de su finca tiene 390 árboles
que le garantizan sombrío regular.
Nosotros sembramos un promedio
de 100 cedros, 60 barcos
y cucharos yo creo que hay unos 150
y aguacates, 80 aguacates.
Siempre hay que buscar
que vayan a ir cubriendo de oriente a occidente
o sea, donde sale el sol
a donde se oculta
para que le dé sombra
pero que queden algunos espacios libres
donde el sol no le pegue tan duro
para que el árbol no se estrese.
No debemos de deforestar tanto
ni de acabar tanto lo que tenemos
porque cada día por eso hay más descases
y más hambrunas.
Por su trabajo, la finca es referente del programa
Asómbrate, una estrategia de una fundación
internacional fe de cacao y otras entidades
que aparte de promover la sostenibilidad
pretenden que los pequeños caficultores
y cacao cultores incursionen
en el mercado internacional de los bonos de carbono.
El clone RR55
hace parte del reconocimiento.
Falta registrarlo en Telica
pero que sin embargo lo viene desarrollando de buena manera
ese es su clone,
el cacao no es un monocultivo
es un sistema agroforestal
un sombrío permanente
pero unos sombríos transitorios
que los acompañan o permanentes
aquí lo que buscamos es que haya una seguridad alimentaria
las familias que cultivan cacao
afortunadamente casi que producen
toda su comida.
Por capturar carbono mediante la tenencia de árboles
la finca El Dique ya recibió
1.400.000 pesos de incentivo
y desde allí las embajadas de Reino Unido y Países Bajos
anunciaron la inversión de cerca de 14.000 millones de pesos
para que Asombrate llegue
a por lo menos 40.000 agricultores
de 17 departamentos
cuyas propiedades no superen las 10 hectáreas de extensión.
Se genera
entre 3 y 6 toneladas
de carbono
por hectárea, el productor tiene
2 hectáreas, puede recibir
entre 6 y 12 toneladas
de carbono, está capturando
en pesos colombianos estamos hablando de
entre 180
o 200.000 pesos por tonelada
y de este valor 80%
devolvemos al productor
y el otro dinero utilicemos
para poder mantener el sistema a flote.
El programa que nació hace 4 años
en el país con el fin de que los pequeños productores
de cacao y café accedieran al mercado
internacional de los bonos de carbono
ya se replica en África, México, Perú, Honduras
y Nicaragua.