Ensalada tibia de alcachofas

COCINA CON CARIÑO
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1 oct 2025
Una propuesta saludable, sabrosa y elegante, perfecta para disfrutar como entrante o cena ligera. La ensalada tibia de alcachofas combina la suavidad de los corazones de alcachofa con ingredientes frescos y aromáticos.
Música
1 cancion
Fwends
Reed Mathis
Fwends
[Música]
el lunes.
Y estamos en Santo Espíritu.
Vamos con nuestra receta.
Y hoy ya ven
carchofes, dicen los valencianos.
Alcachofas.
Vamos a hacer una
alcachofas
en una en una ensalada, digamos, tibia.
Yo llamo ensaladas tibias, aquellas
ensaladas que llevan productos
cocinados.
y productos crudos.
Para la ensalada, básicamente las
alcachofas las tengo aquí muy bonitas.
Luego añadiremos, van a cocer junto con
las alcachofas van a cocer estas
cebollas
y aderezadas con clavo, laurel y
pimienta
en agua con aceite de oliva. Eso por un
lado, ese el cocimiento es lo que
tenemos ahí.
Y luego para el aderezo de la de la
ensalada
y el adorno de la ensalada
tenemos huevo cocido
y aceitunas negras.
En este huevo se ve muy bien
el juego de Colón. Cuando Colón le
quiso, dicen, lo mismo es una leyenda,
pero dicen que cuando Colón le quiso
decir a la a la reina que él pensaba que
la tierra era redonda y para que se lo
creyeran, dice, "Voy a dejar de pie el
huevo en la mesa." Ya saben que el huevo
es ovalado por todos lados, pero en uno
de los lados tiene una cámara de aire
que se ve aquí perfectamente en el huevo
ya pelado, que lo que le falta para ser
ovalado es la cámara de aire. Entonces,
claro, cuando Colón
por ese lado rompe el huevo por ahí,
pum, el huevo se quedó de pie.
Eso me contaban a mí en la escuela del
huevo de Colón. De hecho, en en Sevilla
hay una gran escultura que se hizo con
la Expo del 92, con el huevo de Colón.
Ya me estoy enrollando otra vez.
Volvamos con nuestra receta. aceitunas y
huevo para adornar nuestra nuestra
ensalada.
Y para aderezarla vamos a utilizar una
crema de anchoas.
La crema de anchoas se puede conseguir
ya hecha, de hecho, quizá no en todos
los supermercados, pero en algunos sí
que está porque es algo que se utiliza
mucho, sobre todo en la cocina italiana.
Viene presentado en unos tubitos como
crema de anchoas,
no crema, no, pasta de anchoas. Creo que
el nombre correcto es pasta de anchoas.
Yo la voy a hacer en mi mortero, no sé
qué tal me saldrá. Yo creo que bien.
Anchoas,
aceite de oliva, gotitas de vinagre,
ajo y un poquito de pimienta.
Todo machacadito, haremos una pasta
y esa pasta junto con el agua de cocer
las
arcachofas nos harán, digamos, esa
vinagreta
que aderezará nuestra ensalada.
Vamos por orden y lo primero de todo es
la faena de pelar las alcachofas.
No les voy a entretener pelando todas
las alcachofas, que tampoco las voy a
poner todas. Las he puesto ahí porque
quedan muy bonitas. Mejor cojo 8 10
a ver que se me desbaratará todo.
La alcachofa dice aquí Amparo ahí detrás
de la cámara que el agujerito ese,
el agujerito ese es lo que da a entender
que la alcachofa es buena.
Bueno es saberlo para cuando uno va a
comprar el cachofas.
Bien, la alcachofa es
o será una flor cuando abra. Ahora mismo
es, digamos, el capullo de la flor. Eh,
todos todas estas hojas se abrirán y
sale como una especie de bola muy bonita
de de de estambres o pétalos morados.
Muy bonita la flor. Pero antes de abrir
es la alcachofa.
Nosotros le tenemos que ir retirando
todas estas hojas exteriores que son
duras, duras, durísimas,
duras, durísimas. Hay que quitárselas.
Vamos a ir notando que conforme nos
vamos acercando al centro de la
alcachofa, estas hojas salen con
dificultad,
hay que hacer fuerza
y eso nos indica que son hojas duras.
Ya les expliqué una vez que todas estas
hojas que retiramos, si se cuecen, el
agua del alcachofa es muy buena para
muchas cosas.
En mi tierra, ya les conté una vez que
no es una tierra de
demasiado brillante en huertas, aunque
las hay. La alcachofa, que era muy
valorada, se cocía entera y luego las
hojas no se podían comer, pero chupar
sí.
Y era un entretenimiento.
¿Ven? Ya la las hojas ya salen
prácticamente solas, ¿ven? Simplemente
con poquita fuerza que se hace salen
solas.
Eso nos indica que ya el corazón de el
cachofalla es tierno.
Si le les propongo un reto.
Coman las hojas de la alcachofa, la
parte blanca.
Muy buena. Y además el reto es el
siguiente. Cuando hay al mordisque a
unas pocas de hojas de alcachofa, luego
beben agua. Les sabrá dulce como la
miel.
Sí, de verdad. Sí. Hagan la prueba.
Bien. En este para este plato le voy a
retirar el el tallo
que en otra ocasión se podría pelar. Y
aquí con con un cuchillo que sea
inoxidable.
Le retiran todo eso
y le vamos a cortar la punta como un
dedo.
Aquí no lo ven.
Aquí no lo ven. Le cortamos la punta
como un dedo
y nos quedaría la alcachofa lista para
comer. ¿Ven que no tiene pelitos por
dentro? Sino hay algunos que se los
quitarían.
Y luego la voy a cortar en
gajos
y la voy a echar un agua que no me he
acordado de decirles, pero lo vamos a
hacer ahora mismo.
Un agua que debe de tener zumo de limón.
¿Para qué? para que las alcachofas no se
oxiden.
El jugo del alcachofa, bueno, la
alcachofa en sí se oxida, se pone negra.
Así le ponemos el jugo del limón
al agua
y los limones también los dejamos ahí
dentro y vamos pelando todas las
alcachofas, dejándolas así
en
en cuartos.
Eh, ahí con el agua del limón que no se
nos pondrán negras.
No me han visto que han visto que no me
he puesto guantes porque iba a pelar
solamente una delante de ustedes. Ahora
en lo oculto
me pondré guantes porque el jugo, la
savia de la alcachofa que se queda
impregnando nuestras manos, se oxida en
nuestras manos y al final acabamos con
las manos negras,
no sucias, negras.
Pero da la impresión de suciedad. Para
que eso no ocurra, ahora me pondré me
pondré guantes para pelar el resto de
las de las alcachofas.
Bien,
pues denme un momentito que voy a pelar
ocho o 10 alcachofas
que será suficiente para esta
demostración de plato que les estoy
haciendo de no les he dicho el nombre,
pero le llamaremos
ensalada tibia de alcachofas.
[Música]
Vamos a continuar con nuestra receta.
Aquí tengo un poquito de agua que ya
está caldeándose
y aquí vamos a poner las cebollas
cortadas en
en rodajas
que se van a cocer junto con las
alcachofas.
A ver.
[Música]
Voy a quitar
la piel de fuera, que
aunque están las cebolletas ya vienen
limpias, pero
se seca el aire, seca la parte de fuera
y luego nos resulta incómoda al comer.
Las nanas de la cebolla
de Miguel Hernández. Siempre que corto
una cebolla me acuerdo.
A ver si las haré todas. Sí.
Les quería indicar en este en este vídeo
que en nuestro convento
en nuestro convento franciscano de
Chipiona
va a haber, bueno, ya está siendo un
acontecimiento
para para la orden franciscana de
nuestra provincia de la Inmaculada, pues
importante.
han viajado para Chipion a unas
reliquias de
Carlos Acutis
y y hay allí una serie de actos
religiosos
en torno a la Eucaristía, porque ya
saben que
Acutis queda alguna por aquí, ¿no?
Acutis apóstol de apóstol de la
Eucaristía.
Ya saben que durante su corta vida, como
él era aficionado a las redes sociales y
y a la informática y demás, pues hizo un
trabajo de propagación pues de los
milagros eucarísticos y de tradiciones
religiosas también de la Virgen María.
Pues este santo muy de actualidad porque
es un chico joven, eh, pues es una
figura atractiva también para los
jóvenes y que se movía donde se mueven
los jóvenes ahora en el mundo de las
tecnologías digitales y de las redes
sociales y demás. Bueno, pues va a haber
una unas reliquias de Carlos de San
Carlos ya el próximo 7 el próximo 7 de
septiembre lo tendremos que llamar San
Carlos que lo van a canonizar el Papa.
pues unas reliquias suyas van a estar en
Chipiona. Y ya la semana pasada hubo una
serie de actos, una conferencia de
Carlos Acutis y San Francisco.
Y en esta semana,
el sábado y el domingo 19:20
va a haber unas, tanto un día como otro,
eucaristías y vigilias de adoración
eucarística
a las 10 de la noche.
Si están cerca, están veraneando en
Chipiona o alrededores,
pues
es una buena opción para conocer, para
venerar y para rezar junto a Carlos
Acutis allí presente en sus reliquias.
Saludos ya de paso a la gente de
Chipiona, de las cuales guardo un grato
recuerdo. Bueno, sigamos. Ya puse aquí
la cebolla.
Ahora vamos a poner las alcachofas
troceadas.
Ya digo que le he puesto agua para que
simplemente se cubran las alcachofas.
Si me hace falta un poquito más, le
pondré un poco más. Pero me interesa que
que el líquido de la coción quede
reducido,
porque es lo que vamos a utilizar luego
como vinagreta,
porque la vinagreta o el aderezo de la
ensalada va a ser eh el líquido de
coción de las alcachofas
con el aceite que le voy a poner ahora.
Y
no se preocupen que no me quemo, que el
agua todavía no está caliente.
La va a ser el agua de la coción de las
salchofas con su aceite con la pasta de
anchoas que vamos a realizar ahora.
Déjenme un momentito que voy a buscar un
instrumento
para poder poner las eh los aderezos,
tanto el laurel como el clavo como la
pimienta, para que luego no nos estobren
por ahí al recoger todo esto.
Aquí está
la bolita esta, ¿la recuerdan?
Pues en la bolita esta vamos a poner las
pimientas,
los clavos de olor, dos, tres
y
ahí están y las hojas de laurel. Y así
luego las podemos rescatar.
Los franceses que son muy finos
hubieran hecho un atado.
[Aplausos]
Bien, pues aquí nos faltaría de añadir
aceite.
No, no sientan pesar por el aceite que
se ponga, porque luego es el es el
aceite que va a aderezar nuestra
ensalada.
Entonces ponemos un aceite que ya saben
que los aceites
son una esponja para los aromas.
El aceite enseguida
enseguida toma los aromas de donde está.
Por eso,
si a veces tenemos un aceite cerca de de
una chimenea,
se nos ahuma el aceite. Bien, pues
en secreto
se nos va a cocer las alcachofas.
La referencia de coción va a ser la
alcachofa,
puntita de cuchillo.
Las la las pinchamos y cuando vemos que
están tiernas,
pues pararemos la coción y montaremos
nuestra ensalada.
Bien, pues mientras esto ocurre,
eso está ahí cociendo,
vamos con nuestra pasta
de anchoas.
El huevo y la y las aceitunas son para
adornar.
Lo primero, el
Bueno, me estoy acordando
que no le he puesto sal.
Digo, como tengo que ponerle sal al
huevo,
me he acordado que no le he puesto sal
alcachofas,
al ajo.
Digo, no le he puesto sal a las
alcachofas.
Y evidentemente las salcachufas
necesitan su poquito de sal.
Vamos con el con el ajo. Voy a poner
aquí el trapito.
A veces no estamos acostumbrados de que
la santidad
es también para los pequeños, para los
niños y para los jóvenes. Que a veces
nos imaginamos los santos barbudos,
ancianos,
hay en los retablos con unas barbas
largas blancas, vestidos de de
hábito, con un con un bastón en la mano
si son obispos. Y también hay santidad o
la santidad también es de los niños y de
los pequeños. Ahí tienen en México
en la época de los el los cristeros, no
me viene el nombre de del muchacho.
Ahí tienen a los a los niños de Fátima,
los pastorcitos de Fátima.
Bernardet
de Lourdes,
San Luis Gonzaga,
Jesuita, también jovencito,
>> patrón de la juventud,
Santa Teresita de Lisier, que también
era muy jovencita.
Y si nos retrotraemos mucho en la
historia, San Luis de Tolosa, el
franciscano,
obispo de Tuluz.
Bueno, pues ya está ahí el ajo y aquí
vamos a ir poniendo anchoas. Les
escurrimos un poquito el aceite
y las vamos poniendo.
Por eso hay que prestarle atención
también a los niños
en su educación y en su
y en su madurez en la fe,
que bueno, no van a ser teólogos,
pero el espíritu sopla donde quiere y
como quiere.
Yo recuerdo cuando cuando era un joven
fraile,
era estudiante, nos mandaban a
en Navidades nos mandaban a otro
convento
para que fuéramos conociendo la realidad
de la provincia y a mí me mandaron a
Lucena. Lucene, como dicen allí, Lucena.
Y fue una experiencia muy bonita,
Lucena.
Lo que nos quieren allí en Lucena a los
frailes. Lo pude experimentar. No hago
nada más que bajar del autobús
y pregunto a a alguien que había allí,
por favor,
el convento de los frailes o el llanete
de los frailes que se llama allí. El
llanete de los frailes. Me dijeron que
preguntara por el llanete.
Dice, "¿Usted es fraile?" Digo, "Sí.
No se preocupe, me montó en su coche y
me llevó
un
Nos quieren, nos quieren mucho a los
frailes.
Bueno, pues a lo que iba allí había un
fraile. ya falleció y estará gozando de
de
ese Dios a quien tanto quería en el
cielo, el padre Gabriel de la Dolorosa.
Digo bien, así se llamaba, Gabriel de la
Dolorosa.
Pues este tenía un grupo de niños
adoradores del santísimo, lo que eran
los tarsicios,
porque San Tarsicio era también un niño.
Y oye, daba gusto entrar a la iglesia
cuando tenían la adoración al santísimo
y este buen este buen fraile, Gabriel de
la Dolorosa
tenía que tenía un encanto especial, yo
diría una santidad especial.
tenía la iglesia llena de niños, una
capilla que había, bueno, que había que
hay allí en el convento distinta de la
iglesia,
la tenía llena de niños, llena de niños,
todos de rodillas delante del santísimo.
Aquello me me quedó admirado porque
claro, uno que se mueve a veces en las
pastorales juveniles, campamentos y
demás, que parece que lo único que
podemos hacer con los niños es jugar,
jugar, jugar y jugar. veía este hombre
con 80 y tantos años que los niños lo
querían con locura y los ponía todos
delante del santísimo de rodillas.
Muy bien. Pues miren, ¿ven cómo se va
haciendo nuestra nuestra pasta de
anchoas con el con el ajo.
Ahora vamos a echar a poner aquí
un poquito de pimienta
y vinagre.
Una gotita nada más. Aquí yo he puesto
aquí demasiado.
una gotita de vinagre.
Y ahora para que el huevo, digamos, así
como pasa con las con el ajo aceite,
vaya emulsionando y vaya trabándose con
el
con el ajo.
Pues vamos haciendo
un movimiento dicho huevo
>> con el ajo.
El huevo vaya emulsionando con el ajo.
>> El aceite vaya emulsionando con el ajo.
>> Exactamente. El aceite vaya emulsionando
con el ajo.
¿Dónde tendré la cabeza? La ustedes que
me miran la tengo encima de los hombros.
Porque a veces a veces parece que la
cabeza anda por un lado y el cuerpo por
otro.
Bueno, pues
esta es nuestra pasta de anchoas que ya
digo, la pueden la pueden encontrar
hecha.
Ya les digo, si la hubiera encontrado
hecha, la hubiera traído hecha. Esto
está en marcha,
¿ven?
La voy a dejar destapada
para que vaya evaporando el agua.
Bien,
esta pasta, esta pasta de de anchoas.
Luego la podemos la podemos guardar si
nos sobrase, la podemos guardar. Le
echamos un poquito de aceite por encima
para preservarla de del crecimiento de
de mos, porque la conservación la tiene
asegurada por la por la sal y la sal de
las anchoas,
pero para evitar el crecimiento de mo se
pone un poquito de aceite por encima.
Bien, pues aquí la tenemos.
Aquí sí que no me no me rindo a probarla
o me rindo a probarla.
Estoy haciendo fuerza para no ser
expresivo con mi rostro.
Pero qué sabor
interesante.
Esto de la pasta anchoa es italiano como
la cutis.
Ellos la utilizan de inglés.
>> Sí, nació en Inglaterra. Pero bueno,
>> murió en Italia.
>> Murió en Italia.
Bien, pues
aquí quedó nuestra pasta de de anchoas.
Simplemente nos queda esperar que
secuezan.
Todavía le falta un poquito. Esperar que
se cuezan las alcachofas
y yo me retiraré a reflexionar
profundamente
cómo voy a presentar yo este plato,
porque al fin y al cabo ensalada es
aunque tibia.
A la vuelta les digo, ya tenemos los
ingredientes fundamentales.
Las alcachofas con el agua de coción,
la pasta de anchoas,
aceitunas y huevo.
[Música]
Vamos a rematar nuestra nuestra receta
que ya nos queda simplemente presentar y
aliñar.
Lo primero vamos a poner,
al final decidí poner ahí un contorno de
de lechuga.
Jo,
alguno me ha dicho antes o alguna me ha
dicho antes que se le hacía la boca
agua.
¿De dónde vendrá ese dicho de se me hace
la boca agua?
Me imagino que será por el babear, ¿no?
[Música]
Bien, pues ahí tenemos nuestras
alcachofas
con su cebollita, con ese sabor al
clavo, sobre todo el laurel. la
pimienta. Hemos puesto una una
lechuguita alrededor para que luego en
el servicio pues podamos a mezclar ahí
lo fresco con lo tibio.
Y ahora vamos a poner nuestra,
no, primero vamos a poner las
aceitunitas
y el huevo.
>> Y el huevo.
Tintas, tintas en negro.
Ya saben, les dije el otro día que las
acitunas estas negras no es porque se
cojan negras, sino que es un proceso de
de oxidación
y
eran eran verdes y ahora se ponen
negras.
Y ahora el huevo de Colón,
el que se quedaba de pie.
Mientras estaba haciendo el vídeo este,
me llamó
Luis, el el hacedor de la de todo lo que
es la tecnología del vídeo, el montaje
del vídeo, nuestro informático
y me decía del huevo de Colón, como él
vive allí en Sevilla, en un pueblo de
Sevilla, me decía, "Pues sabes que
el huevo lo regaló o el pueblo ruso a
Sevilla.
Y
a los sevillanos no les debió de gustar
mucho el huevo de Colón,
que lo pusieron realmente lejos, lejos
de la ciudad y ciertamente está muy
lejos de la ciudad. Yo recuerdo estaba
yo en Sevilla, recién llegado a Sevilla
cuando montaron el huevo de aquel huevo
de Colón y estaba entonces estaba en
mitad del campo. Se ve porque es muy
grande. Es un huevo que tendrá 40 50. El
huevo tendrá 40 50 m de altura
y de anchura tendrá, yo que sé, pues 50
m. Es que es un pedazo de huevo.
Amparo se ríe.
Vamos a ir echando aquí el agua donde
cocieron
las
que os recuerdo que está salada
[Música]
y claro ahora con las con las anchoas
tiene una potencia de sabor más el ajo
crudo
y esto es lo que va a liñar
nuestras alcachofas y también nuestra
Nuestra lechuga.
Ya, ya. Solo el aroma que me está dando.
Ya solo el aroma.
Hoy es San Francisco Solano, no me
olvido,
gran misionero
en Hispanoamérica, en toda
Hispanoamérica.
Que
qué misiones más legendarias
se andó a pie toda Sudamérica desde
Cartagena de India, donde llegó por se
cambió a la a la costa del Pacífico y
bajó por todo los Andes, Chile, llegó
hasta Argentina
a pie
por tierras desconocidas.
Los Andes.
>> Los Andes.
Y
ustedes han visto la película de la
misión. Hay que ser muy viejo para ver
la película de la misión, que ya es
antigua la película de la misión. Ya.
Pues en la película de la misión salen
los jesuitas con una técnica de misionar
que era sonar el un climete ante los
indios y la música. Pues precisamente
esa técnica misional es la era la propia
de San Francisco Solano.
Felicidades al pueblo de Montilla,
pueblo natal de San Francisco Solano,
donde las monjas clarisas conservan
alguna reliquia y algún objeto personal
de San Francisco Solano como su bastón.
Qué buena ensalada. Ensalada tibia de
alcachofas.
Se les aconsejo que la hagan cuando
tengan alcachofas,
porque la verdad es que es una delicia.
Es un
es genuina. Genuína.
Paz y bien. Que Dios les bendiga.
Disfruten del verano, de las vacaciones.
Jueguen con los niños.
Jueguen con los niños.
Y nos vemos el lunes próximo con una
receta,
ya les anuncio, fuera de lo normal.
