La Princesa CONTAGIADA, la amante del príncipe lo tenía

Relatos Históricos
20 seguidores
18 abr 2026
La Princesa CONTAGIADA, la amante del príncipe lo tenía. ►Suscríbete al canal: https://geni.us/eZcCYJ
En este vídeo revisaremos 17 de las sectas más extrañas que han surgido en el mundo, incluyendo una mexicana que operó en Tamaulipas en los años 1960 con un saldo bastante trágico.
-----------------------------------------------------------------
Sitio web:
https://www.historiaincomprendida.com
Agréganos:
Facebook ►
https://geni.us/xS4dD
Instagram ►
https://geni.us/ZLr9j
Cómo se ha hech
31 datos de la trágica vida de la princesa Estefanía de Bélgica.
Una princesa de 17 años despertó gritando en su noche de bodas.
¡Qué noche! ¡Qué tormentos! ¡Qué horror!
Escribía años después en sus memorias.
Esa joven era Estefanía de Bélgica,
y esa terrible noche fue apenas el comienzo de una vida marcada por tragedias
que cambiarían el curso de la historia europea y del mundo.
Una princesa, tres amores, dos matrimonios y el colapso de un imperio.
Estefanía de Bélgica no alcanzaba las cuatro décadas cuando ya había vivido todas estas experiencias.
Presentada muy joven ante la corte de su país,
nacida en la realeza y entregada a un futuro emperador,
la vida de la joven Estefanía parecía escrita como un cuento de hadas.
Pero la realidad fue diferente.
Dolor, tragedias y dificultades marcaron la larga vida de esta princesa,
quien vivió los momentos históricos más importantes de finales del siglo XIX
y la primera mitad del siglo XX.
Más adelante te contaremos la historia de la princesa Estefanía de Bélgica,
sus orígenes reales, el matrimonio soñado que se convirtió en pesadilla,
las dolorosas pérdidas amorosas, hasta su muerte,
ocurrida en medio de una ocupación militar extranjera.
Antes de meternos a fondo, no te olvides de suscribirte a nuestro canal
y activar las notificaciones para mantenerte al día con nuestras actualizaciones.
Número 1. Nació en un palacio
Una auténtica integrante de la realeza,
la princesa Estefanía nació el 21 de mayo de 1864,
en el Palacio de Leichen, la residencia oficial de los reyes de Bélgica,
ubicada en la región de Bruselas.
Sus padres eran los duques de Brabante y futuros reyes de Bélgica,
el príncipe Leopoldo y María Henrietta, archiduquesa de Austria.
Este palacio sigue siéndose de real y, en la actualidad,
pertenece al Estado de Bélgica.
Número 2. Le hicieron un bautismo de emergencia
El alumbramiento fue riesgoso, de hecho,
Estefanía recibió un bautizo de emergencia el propio día de su nacimiento,
adelantado por el riesgo inminente de muerte de la bebé recién nacida.
El bautismo oficial ocurrió un mes después, el 25 de junio de 1864,
en una ceremonia de una hora que se celebró en la capilla del mismo palacio.
Recibió un largo nombre oficial, Estefanía Clotilde Luisa Hermínia María Carlota.
Los dos primeros nombres fueron elegidos en honor a sus padrinos,
Número 3. Tenía dos hermanos mayores
Estefanía fue la tercera hija de su familia.
La precedieron la princesa Luisa, nacida en 1858,
y el joven Leopoldo, conde de Hainaut, nacido en 1859.
Sin embargo, a lo largo de su vida,
Estefanía fue en la práctica la segunda hija del matrimonio real.
Número 4. Su único hermano murió a temprana edad
Durante la primavera de 1868, la tragedia llegó a la familia de la princesa Estefanía.
El joven príncipe Leopoldo, que estaba por cumplir sus nueve años,
cayó en el estanque del parque de Laiken,
lo cual le causó una severa hipotermia que, a su vez, desencadenó una pericarditis,
inflamación del corazón aguda.
Para el verano, el pequeño príncipe sufría de una tos incesante,
luego desarrolló una severa retención de líquidos,
en septiembre recibió sus últimos sacramentos,
y finalmente falleció el 22 de enero del año 1869,
dejando la casa real sin heredero al trono.
Estefanía amaba a su hermano y, en sus memorias,
afirmó que su muerte fue el primer evento que grabó en su memoria,
pese a tener apenas cuatro años y medio de edad.
Número 5. El matrimonio de sus padres era infeliz
La enfermedad del príncipe Leopoldo resaltó la división del hogar de la princesa Estefanía.
Mientras el niño empeoraba, la reina se aisló en la ciudad de Spa,
mientras el rey se mantuvo en Leikin con las princesas,
atendiendo los asuntos de estado.
El matrimonio entre Leopoldo y María Henrietta había sido una unión arreglada,
motivada por objetivos políticos entre el rey Leopoldo I de Bélgica y la dinastía Habsburgo.
Ni el novio ni la novia fueron consultados antes del compromiso,
y en realidad eran una pésima pareja porque sus intereses eran opuestos.
Al entonces príncipe no le interesaba la vida familiar,
pues solo se apasionaba por los asuntos de estado,
mientras que María Henrietta era una mujer religiosa con intereses limitados a montar caballos,
disfrutar de mascotas y escuchar música.
Número 6. Su padre era Leopoldo II,
uno de los hombres más crueles de la historia,
que acabó con millones en el Congo.
Su padre se obsesionó más con estos asuntos coloniales que con su propia familia,
lo que marcó la infancia distante de Estefanía.
Al ascender al trono, el duque Leopoldo se convirtió en el rey Leopoldo II,
un hombre que ha pasado la historia con infamia,
debido a su brutal reinado en el Congo, en África.
Con la excusa de civilizar a la población,
el rey instauró una monarquía absolutista y extractivista,
que explotó los recursos naturales del país,
sometió a la población africana a terribles condiciones de trabajo,
esclavitud, maltratos y asesinatos a gran escala en el territorio.
Se estima que estos abusos causaron la muerte de la mitad de la población
en las provincias donde se explotaba caucho,
pero no hay reportes precisos de muertes totales causadas también por otros motivos,
como la introducción de enfermedades por parte de los colonialistas europeos a la población local.
Estos asuntos interesaron mucho más al rey que a su propia familia.
Pese a ser una princesa, la infancia de Estefanía transcurrió con una rutina y educación exigente,
que inició cuando tenía 6 años.
Todos los días debía desaparecer a las 5 de la madrugada,
ir al baño, vestirse, arreglar su cama, orar y ver sus lecciones escolares.
Todo lo anterior debía cumplirlo en absoluto silencio.
Tenía 3 horas al día para caminar, hacer jardinería y jugar.
Muchas veces recibía duros castigos, como arrodillarse sobre guisantes
o ser confinada por días consecutivos sin compañía.
A comienzos de 1871, Bruselas sufrió epidemias de tifus y viruela.
La reina asistió a familias afectadas y el 10 de abril la princesa Estefanía,
quien aún no había cumplido 7 años, contrajo tifus para consternación de sus padres,
quienes temían perder otro hijo.
Durante muchas semanas la princesa estuvo inconsciente, con fiebre y mucho dolor.
Sin embargo, se salvó gracias a los cuidados de un médico desconocido de las Ardenas,
que recomendó baños fríos.
La fiebre disminuyó y en octubre la princesa fue considerada recuperada.
Causada por bacterias y contagiada por piojos o pulgas,
el tifus es una familia de enfermedades que pueden causar distintas complicaciones.
Sus síntomas más comunes incluyen fiebre, dolor de cabeza y una erupción en todo el cuerpo.
Su complicación más común es la meningoencefalitis,
inflamación de la meninges que afecta la función cerebral,
pero también puede causar daño en los pulmones, riñones y el corazón.
La enfermedad es letal en casi todos los casos en los que no se administra tratamiento
y en la época de la princesa aún no existían los antibióticos.
Estefanía fue introducida a la corte de Bruselas en 1876,
cuando tenía apenas 12 años y acababa de hacer la primera comunión.
Dos años después, en la corte conoció a la emperatriz Elizabeth de Austria,
mejor conocida como Sisi.
En su encuentro, Estefanía recibió permiso para besar su mano y abrazarla.
Para entonces, no sabía que en unos años la emperatriz se convertiría en su suegra.
La introducción temprana de Estefanía a la corte no fue casualidad.
Los reyes tenían toda la intención de casarla con algún rey
o, por lo menos, con un príncipe heredero al trono.
Luisa, su hermana mayor, ya se había casado con el príncipe Felipe de Sajonia Coburgo y Gota,
quien era primo de su padre.
El primer candidato fue el rey Alfonso II de España,
pero la posibilidad se cerró rápidamente.
Estefanía conocería a su futuro esposo poco después, pero mediante una foto.
Durante una de sus clases de literatura, labraron sobre la grandeza de la dinastía Habsburgo.
En medio de la lección, le enseñaron una fotografía del príncipe de la dinastía, Rodolfo.
Nacido en 1858, seis años mayor que Estefanía,
el príncipe Rodolfo era el único hijo varón del emperador Francisco José I
y la emperatriz Sisi de Austria, heredero del Imperio Austrohúngaro desde su nacimiento.
Una segunda visita de la emperatriz Sisi a Bruselas abrió el camino
para el compromiso entre su hijo y la princesa belga.
En 1880, por insistencia del rey Leopoldo II,
Rodolfo fue invitado a la corte, donde conoció a la joven princesa Estefanía,
quien entonces tenía 15 años.
El príncipe consideró que la joven era linda, buena e inteligente.
Pese a ser una princesa elegible para matrimonio,
cuya juventud estaba bien vista por la corte para ser una reina fértil
y capaz de tener herederos, Estefanía no fue la primera opción de compromiso para Rodolfo.
Para entonces, el príncipe ya había rechazado a la princesa Matilde de Sajonia
y a varias infantas de Portugal y España,
pues ninguna cumplía el criterio de juventud exigido por su padre, el emperador.
Presionado por encontrar una joven esposa, católica y a la brevedad,
Rodolfo pidió la mano de Estefanía ante el rey Leopoldo II.
El compromiso real se formalizó el 7 de marzo de 1880.
Estefanía todavía no había cumplido los 16 años y Rodolfo ya tenía 21.
El príncipe llevó un grupo de 21 personas para acompañarlo en el anuncio oficial
y entre ellos se encontraba una de sus amantes.
Los reyes belgas recibieron la noticia con celebraciones,
mientras que en el imperio austro-húngaro las reacciones fueron mixtas.
El emperador estaba muy complacido porque su heredero pronto
podría concebir hijos para mantener la línea dinástica viva,
mientras que la emperatriz Sisi estaba decepcionada.
La monarquía bélgica tenía apenas unas décadas de historia,
pues había sido instaurada en 1830 y se consideraba entonces una realeza menor
a la tradición histórica y dinástica de los Habsburgo.
Aunque el compromiso ocurrió con mucha rapidez
y casi sin tiempo para que los novios se conocieran,
la boda se planificó para el 15 de febrero de 1881.
Sin embargo, debió ser retrasada por un motivo bastante desconcertante.
Estefanía aún no había alcanzado la madurez física necesaria para el matrimonio.
La princesa no estaba preparada física ni emocionalmente para el matrimonio
que tendría que asumir.
Y es que si bien suena como la historia de amor entre una princesa y su príncipe prometido,
en realidad Rodolfo distaba mucho del personaje característico de los cuentos de hadas.
Era un hombre muy ambiguo y con cambios de humor repentinos.
Podía rápidamente pasar de la melancolía a la alegría extrema y luego a la rabia.
Además, desde muy joven había vivido con muchos lujos y libertades,
con una moralidad bastante laxa para las costumbres conservadoras de la época.
Tenía varias amantes, acostumbraba a beber con frecuencia y en grandes cantidades
y no era amigo del compromiso.
De antemano sentíamos lástima por la pobre princesa que tendría el honor de ser elegida.
Declaró alguna vez la Condesa Mary, Soborina de la Emperatriz Sisi,
refiriéndose a Rodolfo y las dificultades de mantener una relación con una personalidad tan compleja.
18. SU NOCHE DE BODAS FUE TERRIBLE
La boda se celebró finalmente en la iglesia de San Agustina en Viena, la capital imperial,
el 10 de mayo de 1881, apenas unos días antes del cumpleaños 17 de la princesa Estefanía.
La joven llegó a la ceremonia ya afligida por abandonar definitivamente Bélgica
para vivir en el imperio austrohúngaro, sabiendo, además,
que tras la celebración tendría que despedirse y separarse definitivamente de sus padres.
Sus pensamientos en el momento se parecían mucho más a los de una mártir que a los de una novia,
describió la princesa en sus memorias.
Las dificultades llegaron la primera noche del matrimonio,
con un Rodolfo que ya estaba mentalmente inestable y se comportó de forma muy violenta con su esposa,
según contó la princesa en cartas privadas enviadas a su hermana Luisa.
¡Qué noche! ¡Qué tormentos! ¡Qué horror!
No tenía ni un fantasma de noción sobre lo que me esperaba.
Fui llevada al altar siendo una niña ignorante.
Mis ilusiones, mis sueños juveniles fueron destruidos.
Pensé que podría morir de tanta desilusión,
escribió la princesa en sus memorias al describir la noche de bodas.
Número 19. LA RECIBIERON CON BRAZOS ABIERTOS
La unión entre Estefanía y Rodolfo empezó con infelicidad.
Se retiraron a Luxemburg, un pueblo en las afueras de Viena,
para su luna de miel y luego viajaron a Hungría, entonces parte del imperio.
La población húngara los recibió con grandes festividades.
Incluso colgaron la bandera belga en las calles y tocaron el himno de Bélgica
para que la princesa se sintiera como en casa.
Fue recibida por la nobleza local y se vistió con el atuendo nacional de Hungría para honrarlos.
Eventualmente volvieron a Viena para establecerse formalmente en la capital imperial.
Número 20. LA PAREJA APRENDIÓ A RESPETARSE
Al regresar a Viena, Estefanía fue inmediatamente recibida en la corte de la ciudad,
donde pasaba la mayoría de su tiempo.
Compartía caminatas, fiestas, invitaciones de la realeza y la nobleza.
Pese a sentirse sola y alejada de su familia,
Estefanía empezó a disfrutar su popularidad entre la población
y a disfrutar los lujos de la dinastía Habsburgo.
Aunque no tenía necesariamente amor en común,
Estefanía y Rodolfo forjaron una relación relativamente cercana, quizá como una amistad.
Su matrimonio había tenido objetivos absolutamente políticos,
pero después de la terrible noche de bodas,
ambos comenzaron a respetarse e incluso a disfrutar de su compañía mutua.
Estefanía llamaba Coco a Rodolfo, mientras que él apodó Coseuso.
Sin embargo, la princesa no tenía permiso para abandonar el palacio
y siempre estaba bajo una estricta vigilancia.
Así se dedicó a la ilustración y la pintura, dos actividades que disfrutaba desde su juventud.
Sin embargo, cuando Estefanía comenzó a asumir las funciones reales de la emperatriz Isi,
el príncipe Rodolfo cambió su actitud y comenzó a alejarse del hogar.
Dos años después del matrimonio, durante la primavera de 1883,
se confirmó el embarazo de la princesa Estefanía,
un gran alivio considerando que el primer objetivo del matrimonio era, justamente,
procrear para garantizar la línea de sucesión familiar con un heredero.
Tras el anuncio, el príncipe Rodolfo volvió a interesarse por su esposa.
Se convirtió en una pareja atenta y constantemente hablaba de su futuro bebé.
El 2 de septiembre de ese año ocurrió el alumbramiento.
Nació una bebé, a quien llamaron Elizabeth Marie.
El emperador Francisco José llenó de regalos a la princesa Estefanía.
Su esposo, sin embargo, no ocultó su decepción al conocer el sexo del bebé.
Una niña no podía heredar el imperio.
Sin embargo, con el tiempo se acostumbró a su rol como padre.
El nacimiento de la bebé marcó un punto sin retorno para la relación de la pareja,
cuyas diferencias no hicieron más que profundizarse.
La enfermedad veneria de Rodolfo de Habsburgo y las terribles consecuencias para Estefanía
La bebé Elizabeth tenía solo 3 años cuando el príncipe Rodolfo cayó severamente enfermo.
A principios de 1886, diversos médicos examinaron al príncipe y dieron distintos diagnósticos.
Cistitis, que significa inflamación de la vejiga, y también tenía supuesta enfermedad del estómago.
Excusas variadas para ocultar la verdadera naturaleza de la enfermedad que padecía.
Una infección veneria en su parte privada.
Se cree que la enfermedad pudo ser gonorrea debido a los síntomas que causó en Rodolfo
y también Estefanía, a quien inevitablemente había contagiado.
La princesa había sentido dolores y originalmente los médicos le habían diagnosticado peritonitis.
Sin embargo, dos ginecólogos examinaron a la princesa y encontraron que el motivo del dolor
y por el cual no había ocurrido otro embarazo, era la propia enfermedad del príncipe.
La gonorrea había causado una inflamación pélvica a la princesa Estefanía
y había destruido sus trompas de falopio.
Nunca más podría concebir un hijo.
Los médicos le enviaron a varios balnearios y mejoró su salud.
El diagnóstico había destruido su propósito en la vida, dar un heredero al trono austriaco.
Estefanía no tenía ni 22 años cuando recibió la noticia.
La salud de Rodolfo, en cambio, empeoró.
Comenzó a depender de una peligrosa mezcla de fármacos para aliviar los dolorosos síntomas de la gonorrea.
Para entonces, los médicos de la época usaban diversas sustancias como tratamiento,
opio, coñac, morfina y hasta mercurio.
Este último era especialmente riesgoso,
pues su consumo en altas dosis puede tener consecuencias psicológicas en los pacientes.
Tras conocer la naturaleza de su mal,
Estefanía se sintió profundamente traicionada por su esposo.
El resentimiento se acumuló y se negó a retomar su relación conyugal con Rodolfo,
rechazando todos los intentos del príncipe para una reconciliación.
En 1887, durante una visita al reino de Galicia,
Estefanía conoció y se enamoró del conde polaco Artur Wladyslaw Potocki,
y pronto inició una relación con él, la cual no ocultó a su esposo.
Rodolfo, por su parte, mantuvo sus propios amoríos.
Esos últimos años fueron particularmente dolorosos para Rodolfo,
quien presentía su propia muerte,
y se la alertó a todo el que estuviera dispuesto a escucharlo.
Durante el verano de 1888,
el príncipe se mostraba mucho más violento de lo habitual,
con arranques de ira recurrentes.
Las advertencias de la princesa sobre el estado de Rodolfo
fueron ignoradas y, menos de un año después,
Estefanía se convertiría en viuda tras la muerte auto-infringida de Rodolfo.
El episodio de la muerte del príncipe Rodolfo fue llamado la tragedia de Majerling,
debido a las extrañas circunstancias de lo ocurrido.
El 30 de enero de 1889,
fueron encontrados los cadáveres del príncipe Rodolfo,
junto a la baronesa Betsera, su amante.
Ambos habían recibido disparos en la residencia de casa Majerling.
Todo indicó que ambos hicieron un pacto letal,
decidiendo y ejecutando sus propias muertes.
Estefanía se convirtió en viuda con apenas 24 años
y sufrió por la pérdida de su esposo.
Pero las consecuencias trascendieron el entorno familiar.
La tragedia de Majerling
se considera el desencadenante inicial de la Primera Guerra Mundial,
pues causó una crisis dinástica sin precedentes en el Imperio Austrohúngaro.
Si Rodolfo no se hubiera muerto,
él hubiera sido el heredero al trono del Imperio Austrohúngaro en el año 1914,
y no el archiduque Francisco Fernando,
cuya muerte provocó la Primera Guerra Mundial.
Sin esa muerte posiblemente no hubiera habido Primera Guerra Mundial.
Rodolfo era el único hijo del emperador Francisco José,
así que su tío, el hermano del rey, Karl Ludwig,
se convirtió en el heredero del trono.
Pocos días después,
él renunció a sus derechos en favor de su hijo mayor,
el archiduque Francisco Fernando.
Quienes conocen de historia sabrán que el evento
que disparó oficialmente la guerra ocurrió algunas décadas después,
el 28 de junio del año 1914,
y fue justamente el asesinato del archiduque Francisco Fernando,
señalado precisamente por su rol como heredero.
Número 25
A Estefanía la culparon por la muerte de su esposo
El emperador y la emperatriz Sissi buscaron culpables por la muerte de su hijo
y quizás por su dolor,
por la preocupación de la línea de sucesión,
o por el duelo.
Encontraron en Estefanía un blanco para sus reclamos.
La princesa, por su parte, solo quería abandonar Viena,
pero era todavía princesa imperial y la guardiana oficial de su hija Elizabeth,
quien debía permanecer en la capital del imperio.
Número 26
Le dieron otro rol y la controlaba
A Estefanía se la asignó Luxemburg como su residencia para vivir la viudez
y le consideraron el título de princesa heredera viuda.
Pronto reanudó su relación con el conde Artur Potocki,
había perdido su posición,
lo cual era quizá lo que más resentía,
pero seguía siendo completamente dependiente del emperador en lo económico.
Además, su hija fue utilizada como peón para controlarla.
El emperador se negó a permitir que Elizabeth saliera del país.
Poco tiempo después, el conde Artur Potocki murió de cáncer en 1890.
Estefanía perdió otro amor y entonces le escribió a su hermana
He perdido a mi mejor amigo,
a un hombre que valoraba enormemente y que amaba profundamente.
Número 27
La despojaron de todos sus títulos y honores
El duelo por la pérdida del conde la acompañó por unos años,
pero para el 1900 Estefanía estaba nuevamente enamorada
y el 22 de marzo de ese año contrajo nupcias con el conde húngaro,
el emer Longay.
El emperador asumió este matrimonio como una traición e insulto a la memoria de su hijo
y decidió castigarla con el espojo del título de princesa viuda,
y archiduquesa de Austria.
Estefanía y su nuevo esposo se retiraron de la vida pública para vivir en Hungría,
en un territorio que actualmente pertenece a Eslovaquia.
Número 28
Su hija de 16 años la eliminó completamente de su vida.
Quizás el peor castigo vino de su propia sangre,
pues su hija Elizabeth, quien ya tenía 16 años,
cortó definitivamente cualquier relación con Estefanía.
En 1902 la joven princesa fue despojada por el príncipe austriaco Otto Berriand.
No sería la única ofendida,
el rey Leopoldo II reprendió a su hija por su segundo matrimonio,
una unión que no aprobaba por ser con un hombre de un nivel social mucho menor
al de una princesa heredera.
Fue tal la ira del rey belga que le prohibió a Estefanía asistir al funeral de su propia madre,
la reina María Henrietta.
Estefanía nunca recuperaría la relación con su padre.
Su último intento por verlo fue el 15 de diciembre de 1909,
cuando el rey le negó audiencia alguna.
Dos días después Leopoldo II moriría
y había dejado casi toda su herencia a una beneficiaria inesperada,
la trabajadora sexual Caroline Lacroix,
de origen francés, la amante más querida del rey.
Número 29
Eventualmente recuperó estatus, pero colapsó el imperio.
No sería hasta la muerte del emperador Francisco José en 1916
y el ascenso de su sobrino nieto, Carlos I,
que Estefanía recuperaría algo de su antigua gloria.
El nuevo emperador le otorgó de nuevo el título de princesa
y, de hecho, le otorgó un título de rango imperial a su nuevo esposo.
Sin embargo, apenas un año después y cerca del fin de la Primera Guerra Mundial,
el imperio austro-húngaro colapsó definitivamente,
abriendo paso a la división entre Austria y Hungría
y convirtiéndose en la primera de varias potencias en colapsar durante el conflicto.
Número 30
Publicó sus memorias tras la guerra
Tras la caída del imperio, el emperador Carlos I fue llevado al exilio
y Estefanía perdió su pensión anual.
Con ella perdió también su estilo de vida acomodado,
pero en 1921 estaba tan falta de recursos que abrió un cine en Budapest,
un negocio propio para mantenerse.
Aunque retomó la relación con su hija e incluso recibió visitas de sus nietos,
con el tiempo Estefanía volvería a perder su afecto
y la relación nunca se recuperaría.
La princesa no aprobó que su hija decidiera divorciarse
y después de la celebración del aniversario de matrimonio de su madre,
Elizabeth nunca volvería a visitarla.
En 1935 Estefanía publicó sus memorias, tituladas Yo sería emperadora.
El libro fue publicado en Europa y Estados Unidos en simultáneo.
En él Estefanía publicó la última carta que el príncipe Rodolfo le envió
y expresó su certeza de que la muerte del príncipe
ocurrió por el macabro pacto con su amante.
La obra fue censurada en Austria,
en parte por una campaña iniciada por su hija Elizabeth como retaliación
y poniendo el último clavo sobre el ataúd de su relación.
Estefanía excluyó a su hija de su testamento.
Número 31
Terminó sus días en la actual Eslovaquia
Durante la Segunda Guerra Mundial,
Estefanía y su segundo esposo permanecieron en el territorio húngaro,
actual Eslovaquia, que fue ocupada por la Alemania Nacional Socialista.
De hecho, el comandante alemán designado para Budapest
tomó parte de la residencia de Estefanía,
apropiándose de varios de sus cuartos para sus soldados.
Sin embargo, al finalizar marzo de 1945,
los alemanes comenzaron a replegarse por sus continuas derrotas bélicas
y se retiraron de la propiedad.
En abril llegó la ofensiva del Ejército Rojo de la Unión Soviética.
Durante la ocupación, Estefanía y su esposo decidieron quedarse
en su propia residencia, con sus sirvientes.
Sin embargo, un mes después abandonaron la mansión
y se refugiaron en una abadía benedictina cercana.
Estefanía sufría del corazón y no duró tres meses más.
El 23 de agosto de 1945, recién terminada la Segunda Guerra Mundial,
la princesa heredera, Estefanía, murió por un accidente cerebrovascular.
Tenía 81 años.
Ni su hija ni ninguno de sus descendientes asistió a su funeral.
Sus restos fueron enterrados en la cripta de la abadía.
Su esposo, Elmer, vivió menos de un año más.
Murió el 29 de julio de 1946 y fue enterrado junto a ella.
Aunque tuvo una sola hija, la descendencia de Estefanía fue numerosa
y sobrevive en la actualidad.
Para 2021 se contaban 8 bisnietos, 24 tataranietos y 32 tataratataranietos.
Sin duda, la princesa Estefanía tuvo una larga vida llena de experiencias,
dificultades y grandes anécdotas.
Incluso fue inventora.
A principios del siglo XX, Estefanía creó una especie de olla
con un quemador de alcohol incorporado para calentar los alimentos.
El invento fue patentado en Inglaterra, Francia, Alemania, Italia,
Bélgica y Estados Unidos.
La longevidad de Estefanía le permitió vivir numerosos momentos históricos,
incluyendo, irónicamente, el cambio social que trajo la modernidad,
eliminando consigo los remanentes de la monarquía medieval.
Sin duda, fue uno de los personajes que vivieron el puente entre el pasado
y la contemporaneidad, viviendo quizás las experiencias más increíbles
de ambos periodos.
Esperamos que este video te haya sido útil.
Si tienes algo que agregar, por favor, compártelo con nosotros
en la sección de comentarios.
Dale me gusta a este video y envíale el enlace a tus familiares
y a tus mejores amigos para que también sepan más
sobre estos 31 datos de la trágica vida de la princesa Estefanía de Bélgica.
Si eres nuevo en nuestro canal, no olvides suscribirte.
No se te olvide seguirnos en todas nuestras redes sociales,
que van a estar aquí abajo en la descripción.
Recuerda, un pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla.
