¿Por qué soportamos relaciones insoportables? - Walter Riso

Walter Riso
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Vencer el miedo , la resignación y la esperanza
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Hola amigos y amigas, quería hacer una reflexión sobre por qué, sabiendo que una relación es mala,
que hemos intentado muchas cosas y no funciona, por qué seguimos ahí, por qué aún mantenemos
un vínculo en una relación que definitivamente no nos satisface. Las razones pueden ser muchas,
yo voy a dar tres. Uno es el miedo. ¿El miedo a qué? Es el miedo a quedarse solo, el miedo a no ser
capaz de volver a encontrar otra persona para compartir la vida, pero el miedo en cualquiera
de sus formas corrompe, corrompe. Es decir, el miedo te hace negociar con cosas que tú jamás
negociarías en otras situaciones. El miedo va contra tu dignidad personal. La sorpresa es que
mucha de esa gente que tiene miedo cuando enfrenta las situaciones que tiene, resulta que le va mejor
de lo que pensaba. La segunda razón que yo he encontrado es la resignación, que tiene que ver
un poco con la desesperanza. La resignación lo que hace es quitarte energía, la resignación te pone
en emergencia. La resignación es la desesperanza, es pensar, ni siquiera es la indefensión, sino es
el no futuro. Es aceptar que estás metido en una especie de predestinación que tú mereces nada más,
que debes quedarte ahí, y que sufrir es lo normal. Muchas de estas personas cuando salen
de esas relaciones tóxicas, enfermizas, enfermedad tóxica no me gusta tanto, pero bueno, enfermizas
disfuncionales, y encuentran una relación saludable, normal, se sorprende. Se sorprende que eso puede
existir, que cómo estaban del otro lado. Un tercer elemento tiene que ver con la esperanza,
paradójicamente, porque la esperanza es la expectativa de que algo se va a resolver,
pero hay veces que uno encuentra personas que tienen esperanzas o son optimistas de manera
absolutamente irracional. ¿Por qué piensa que esto va a cambiar? ¿En qué se fundamenta? Pues en un
milagro. Pero mientras usted está esperando que ocurra el milagro, su vida pasa. Usted se va
deteriorando como persona. La esperanza a veces va de la mano del miedo, como decía Spinoza,
y el miedo va de la mano de la esperanza. Pero sobre todo, para algunos psicólogos cognitivos
dentro de los que me encuentro, la esperanza tiene que ver con el autoengaño.
Estapar el sol con el dedo. No querer ver las cosas como son. Es la técnica del avestruz.
Esos tres elementos están ahí, puede haber más, que hacen que una persona se quede.
Detrás del miedo puede estar la dependencia, puede haber muchas cosas. Detrás de la resignación
puede haber una creencia religiosa o una actitud frente a la vida.
Detrás de la esperanza puede existir una visión del mundo demasiado optimista,
o una sobrevaloración del otro, de la otra. Porque la gente sufre mucho por amor. Si hiciéramos la
cuenta y la estadística de la cantidad de problemas que trae el amor como nos lo han enseñado,
¿por qué hay un amor saludable? ¿Por qué hay un amor enfermizo? El amor que nos han enseñado no
es un amor asertivo, un amor libre, un amor inteligente, un amor digno. Es un amor que
implica sometimiento y que implica dejarse llevar por un ente llamado amor, en vez de tomar nosotros
el control. Entonces, cuando una relación es buena, fluye. Uno no tiene que estar yendo donde el psicólogo,
donde el psiquiatra, a las amigas, mira que yo pienso, que él piensa, que yo estoy pensando. No,
fluye, ocurre. Y no son perfectas las buenas relaciones. Pero nunca toca tu dignidad. Nunca
empiezas a preguntarte qué estoy haciendo aquí. No tienes por qué sufrir un vínculo destructivo.
Miedo, resignación y esperanza. Si estás aferrado a cualquiera de las tres, suéltale, suéltate y
lánzate al ruedo. Saca callos, ponte a prueba. Te vas a sorprender de lo que sos capaz. Si hay
una opción de mejorarlo, pues lo intenta. Pero si lo has intentado 5, 4, 3, 10, 15 veces,
no tienes ninguna obligación de sufrir.
