Gran historia de superación

Nayo Escobar
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4 dic 2024
Yo voy a llevar unas cajas para FedEx, pero la caja era muy pesada.
Entonces yo fui a su oficina y le digo,
«Ey, ayúdame con la caja que es muy pesada».
Y él me dijo, con el teléfono que estaba hablando con un cliente,
me dijo muy feo,
«No, eso te toca a ti».
Eso para mí fue como un shock,
como cuando le tiran un baño de agua fría a alguien.
Porque yo le dije,
«Pero yo no soy tu empleado, somos socios.
Te estoy pidiendo que me ayudes a subir la caja al carro porque son muy pesadas».
«No».
Me pasa el teléfono y me dice,
«Toma, habla tú con el cliente, habla tú con el cliente».
Cuando me dice eso, yo le digo,
«Pero tú sabes que yo no hablo inglés».
Me dice, «Por tal razón, como tú no hablas inglés,
entonces tú eres el que tiene que hacer el trabajo pesado».
Cuando me dice eso, yo me quedo down, agarro,
que no lo tengo ahora porque lo perdí,
y le enseño mi anillo de la universidad.
Y le digo, «Yo soy profesional,
si tú no tienes por qué hablarme así».
Cuando me dice, «Já, justamente, já.
Si tú supieras cuántos abogados, ingenieros,
me mencionó algunas profesiones,
están aquí lavando plato».
Se refería a Estados Unidos.
«Lavando plato, taxiando y lavando baño
porque no hablan inglés».
En otra palabra me dijo,
«Tú puedes ser profesional,
pero si tú no hablas inglés, tú eres un pib».
¿Y tenía razón?
No, no la tuvo.
¿Por qué?
Eso me llevó a conseguir el éxito en Estados Unidos
sin hablar inglés.
Yo me gané mi primer contrato
y yo no hablo inglés.
Yo le vendo cosas en Estados Unidos
y yo no hablo inglés.
Yo no tengo buen inglés.
¿Se puede realmente desarrollar una profesión
o una actividad sin hablar inglés en Estados Unidos?
Yo soy la muestra, yo no hablo inglés.
Ahora yo me defiendo un poquito más
que en aquel momento,
pero mi mejor aliado se llama Google Translate.
El mío también.
Realmente no hablo inglés.
Fíjate que esto que estamos empezando a platicar ahorita
es algo que a muchísima gente le va a servir.
El mayor miedo para desarrollarte
en donde te toca estar,
y si en este caso es Estados Unidos,
es justamente el no creer que lo puedes hacer.
Pero yo no tenía opción.
Yo tenía que luchar.
Yo tenía el crédito bañado en República Dominicana.
Tenía la casa de mi papá hipotecada.
Yo no tenía opción.
¿No tenías?
Es como cuando tú estás nadando
y estás en medio del lago.
Detrás de ti hay dos cocodrilos.
¿Cierto?
No te puedes devolver porque te van a matar.
Pero queda mucho para recoger
y tú no tienes fuerza.
Entonces tú dices, me voy a ahogar,
yo no voy a llegar a la orilla.
Y si miro para atrás, me van a matar.
Entonces tú sacas fuerza de donde no hay.
