En éste vídeo te compartimos como puedes ayudar a NIÑOS DESOBEDIENTES, para ello te compartimos 4 estrategias que funcionan.
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Buen día con todos, espero que estén bien.
Hoy día tenemos una transmisión muy importante.
¿Qué tal, Federico?
¿Qué tal?
Disculpen la informalidad y la formalidad.
Lo que pasa es que hace un calor increíble.
Hace un calor increíble.
Acá hay un contraste.
Acá el hombre tiene que ir de acá a dar un canal televisivo.
Tiene que ir a dar también una entrevista.
Y es por eso que acá el hombre está vestido así y yo así.
Por favor, mi disculpa.
No lo tomen como falta de respeto.
Pero es que acá estamos en verano y hace un calor increíble.
Hoy día tenemos un tema muy importante.
Un tema referente a la desobediencia.
Hoy día vamos a hablar, les voy a dar diversas estrategias
para que ustedes puedan saber qué emplear
cuando sus hijos no les quieren obedecer.
Así que va a estar muy importante todo esto.
Es un tema recontra pedido.
Yo creo que todo el mundo ha sufrido eso.
Todo el mundo ha sufrido cuando tu hijo no te obedece
o cuando no te quiere hacer caso.
O simplemente porque parece que está en otro lado de la luna,
en otro lado de la tierra.
Está en su propio mundo y simplemente no quiere hacer caso
o no te escuchó.
Pueden pasar un montón de cosas en la mente de los papás.
Sí, definitivamente.
Definitivamente pasan muchas cosas.
Pero hoy día vamos a tratar de esto,
hacerle lo más práctico, el mejor extracto posible
para que ustedes se vayan con información valiosa
de frente a lo que ustedes desean.
De seguro que te has escuchado frases como
mi hijo me desobedece, en clase también desobedece.
Tengo que repetirle una y otra y otra vez
para que él pueda recién escuchar lo que le digo.
O a la profesora, no le hace caso, está faltando,
le dice siéntate.
Sí, sí, sí. Hola Irene, hola Susi, ¿cómo están?
Hola Marcelo, buen día con todos,
muy buen día con absolutamente todos.
Bien, hemos escuchado muchos, muchos casos
de lo que es la desobediencia, demasiados casos.
Además ahí en la comunidad,
todas las personas que nos siguen nos han insistido
que este sea uno de los temas que pues
hagamos una transmisión porque creo que
es muy, muy recurrente.
Sí, justo se ha hecho una encuesta
respecto a lo que es qué tema desea.
Obediencia, desobediencia,
¿qué otros temas habías puesto en la encuesta?
El tema de los garrinches,
de repente un poquito de la ansiedad,
algunos niños que son un poquito tímidos,
de repente cohibidos,
pero más allá de nada fue la desobediencia.
Así que vamos de frente al grano.
Desobediencia, vamos de frente al grano.
¿Qué técnicas que pueden emplear
para lograr obediencia en sus niños?
Primero quiero decir que las técnicas
que les voy a dar o les vamos a dar
van a funcionar siempre y cuando
ustedes puedan brindar a sus hijos
las condiciones, condiciones que promuevan
bienestar emocional, que promuevan
salud emocional, porque si no
de poco o nada serviría.
Por ejemplo, imaginemos,
no sé si ustedes han escuchado,
tú has escuchado la clásica,
no le prestes atención cuando
se sube el garrinche, ¿no?
Muy bien.
O déjalo a ellos.
Exacto, pero entonces,
a ver, no le prestemos atención, listo.
Dicen que no le presten atención,
pero supongamos que el niño justamente
tiene la mala conducta y hace el garrinche
porque no tiene la atención de los padres,
porque los padres no le brindan
el tiempo que él necesita,
entonces esa técnica, lejos de ayudarle,
lo que va a generar es más problema.
Claro, porque va a tender a hacerlo
mucho más seguido hasta conseguir
lo que quiere, que es la atención.
Exacto, la atención, porque el niño
se está portando mal porque los padres
no le satisfacen esa necesidad,
falta la redundancia indispensable
de brindarle atención.
Y a veces, llegan los casos donde
de repente, y he escuchado a papás
que han dicho lo mismo, no, no.
Las veces donde me hizo garrinche,
no le hice caso y nunca más
me hizo un garrinche.
Ok, pero hay que diferenciar entre
nunca más me hizo un garrinche
y se empezó a portar bien,
o nunca más me hizo un garrinche
y tampoco nunca más se sintió libre
conmigo para decirme alguna cosa,
porque sabía que yo no le iba a hacer caso.
Sí, sí, sí.
Espera, acá Oscar Granados pide
que le enviemos saludos.
Hola Oscar, saludos mi amado,
espero que estés muy bien
y te felicito porque son pocos los padres
quienes procuran capacitarse
en este rol de paternidad.
Lamentablemente no es por machismo,
pero hemos visto que más son las madres
y ustedes lo pueden ver acá.
Hay propuestas.
Exacto, de cada 10 mujeres hay uno,
de cada 10 mamás hay un papá,
un papá que se capacita.
Esto pues, la verdad,
no debería ser así,
no debería ser así.
Acá un papá que nos apoya con el marketing
está que me mire y dice,
¿yo?
Yo sí.
Muy bien, pero les felicito.
Hola Liliana.
Bien, entonces nuevamente repetimos,
nuevamente repetimos que
para que funcionen bien las técnicas
que les voy a dar,
es indispensable, es necesario
que sepan satisfacer las necesidades
de un niño.
Cada niño tiene la necesidad,
imaginemos, pero a ver,
supongamos que cualquiera de nosotros
estemos tres días sin comer,
tres días sin comer.
A ver, ¿tú crees que al cuarto día
vamos a estar pensando que
en el trabajo, en las responsabilidades,
en retener ciertos aprendizajes?
No, nuestra prioridad,
nuestra prioridad va a ser satisfacer
nuestra necesidad que es el alimento.
Tan igual en los niños.
Y va a disminuir tu efectividad en otros lados,
tu rendimiento va a bajar.
Lo que pasa en los niños.
Claro, tan igual en los niños,
tan igual en los niños.
Si es que los padres no proveen condiciones
que los niños necesitan,
el niño no va a estar pensando
que en obedecer al papá,
que en obedecer en la escuela,
que portarse bien.
El niño va a querer satisfacer su necesidad.
Claro, y las técnicas que vamos a brindar
el día de hoy,
ciertamente son técnicas muy muy poderosas
que van a servir,
pero vamos a,
no sé si cabe la comparación,
pero esto es casi casi
como una suerte de herramienta
para usarse dentro de un trasfondo
que te va a servir,
créeme que te va a servir
porque son muy poderosas.
Todas las estrategias que te vamos a brindar.
Sin embargo,
si a esto no le viene acompañado
un clima bueno
para que tu niño crezca bien,
lamentablemente no va a funcionar mucho
o va a funcionar durante corto tiempo.
Quizás algunos padres
pueden ya haber intentado unas cosas,
le funcionó por corto tiempo
y después...
Son técnicas de emergencia.
Claro, tan igual que
si nosotros enfermamos,
a ver, si uno enferma,
para obtener salud
no se trata de tener medicina tras medicina,
pastilla tras pastilla,
se trata de,
si bien es cierto,
bueno, podemos utilizar
la medicina momentáneamente,
pero hay que cambiar los hábitos.
Si yo, por ejemplo,
enfermo de problemas estomacales
debido a que soy un cochino
a la hora de comer,
que con las manos sucias,
que alimento muy grasoso,
que alimento en mal estado
y tomo pastillas,
pero sigo con esos hábitos.
Claro,
y ojo,
con esto no estamos
desestimando las técnicas,
las técnicas son muy buenas,
pero ojo,
que claro,
pero tienen que ir al lado de,
al lado de,
porque son un complemento de.
Perfecto,
vamos entonces con las técnicas
para hacerlo más largo,
¿bien?
Primero,
lo primero que deben hacer ustedes
cuando,
si es que ven que sus niños
de manera frecuente desobedecen,
tienen que descartar
si tienen problemas
de atención,
concentración,
porque no sé si les habrá pasado
a ustedes padres,
yo he visto muchos casos,
no sé tú,
Pedro,
que el niño ni siquiera escucha,
tú le estás hablando
y el niño está en el avioncito,
está en otra cosa,
está mirando a la mariposa.
Y no es porque no te quiso hacer caso,
sino que a veces no te escuchó.
Es que simplemente
ni siquiera llegó a oír
qué le dijimos,
qué le dijo el papá.
Y de repente,
cuando escuchan,
es cuando ya el padre
perdió la paciencia.
Juancito,
no escucho,
Juancito,
Juan,
no escucho,
Juan,
te di yo,
recién.
Claro,
claro.
Entonces,
no,
es que tengo que gritar
para que me haga caso,
no es que las otras veces
no es que no te quiso hacer caso,
es que no te escuchó.
Sí,
exacto.
Y es completamente distinto
a un niño que quiere
no hacerte caso,
que le interesa un comino,
de repente,
que tú le hables
y que no le quiere hacerte caso.
Exacto,
por eso,
primero,
queridos padres,
queridas madres,
descarten problemas
de atención,
concentración.
Descarten eso.
Hola,
Sofía.
Muy bien.
Entonces,
descarten eso.
Ahora,
cómo pueden ustedes,
siguiendo con la línea
de problemas de atención,
concentración,
cómo pueden ustedes cerciorarse
o cómo pueden...
Porque eso es muy interesante.
Los padres tendrían que saber
cómo captar,
al menos,
dar una suerte de despistaje
de repente
que algún padre puede alcanzar.
Claro,
o sea,
bueno,
ojo,
lo que les voy a dar
son sugerencias.
No les voy a decir
que es la técnica definitiva
para descartar problemas
de atención,
concentración,
porque para eso
se necesita
una batería de prueba,
que les tomen,
que se sienten con su niño
y hagan un descarte.
Pero algo que a ustedes
les puede ayudar mucho
es,
cada vez que quieras
dar una orden a tu niño,
acércate,
ponte a su nivel.
Mi amor,
vamos a lavarnos las manos.
Mi amor,
es hora de guardar los juguetes
y te acercas.
¿Para qué?
Para que,
obviamente,
aumentes la probabilidad
de obtener la atención
de tu niño.
Pero si es que tú estás
desde la otra habitación
diciendo,
mi amor,
guardarás tus juguetes.
¿Qué vas a guardar?
O ya los habrás guardado.
O ya las habrás...
Sí.
No,
pues es que el niño,
su edad no le permite
tener la atención,
concentración,
el control de impulsos
como para dejar de hacer
eso que tanto le gusta,
que es jugar,
para hacer lo que le pide
papá, mamá,
que es tan aburrido
como guardar el juguete,
para lavarse las manos
y para hacer las tareas
o para comer.
No.
Entonces,
primero,
bueno,
descarta que sea
problema de atención,
concentración.
Digamos,
algo que te permite
más o menos descartar
es acércate.
Acércate a tu niño,
dile,
mi amor,
vamos a guardar que te vea.
Ahora,
si tú ves que tú le estás hablando
y tu niño está mirando
para ahí,
por allá,
pese a que tú estás
que le hablas de buena manera,
te acercas,
te pones a su nivel,
le dices,
mi amor,
y pese a que tú estás cerca,
tu niño está mirando
para aquí,
para allá
y es como si no te escuchara,
ahí sí te recomendaría
que veas los servicios
de un profesional
para que pueda descartar
problema de atención,
concentración,
que esto no solamente
va a afectar
en lo que es
el seguimiento
de tus instrucciones,
sino le va a afectar
en toda su vida.
En la vida escolar
necesita estar atento
para poder asimilar
las clases,
hasta en su vida social.
Claro,
porque si un amigo
va a interactuar
con alguien
y él le dice
que de repente
no escucha algunas cosas
o no estuvo atento
de repente
a lo que comentaron
entre amigos,
ni siquiera en clase,
entre amigos,
no estuvo atento,
no estuvo atento
cuando en el partido
de fútbol
le quisieron pasar la pelota
y no escuchó su nombre,
los mismos amigos,
porque los niños
son bien honestos
y ahí son estirados
y a veces se convierte
así,
sí,
entonces a veces
puede ser rechazado,
sí,
porque no,
no,
no están de acuerdo
porque no escuchan o
no hacen caso
y entre ellos mismos
empiezan como
segmentarse,
comenzan a ser separados
Claro y imagínate,
solo un tema de atención
puede llevar a peste a eso.
Claro es que,
mira,
los niños inventan sus juegos,
tienen sus reglas
ahí para jugar
determinados juegos
y si ven que un niño
sale de esas reglas,
a-a-a,
tú no juegas,
no sabes jugar.
Claro,
porque no le entienden
Exacto.
Sí,
no, no,
ya contigo no,
no contigo, sí, porque tú. Entonces sí, a poder descartar eso, acércate, ponte a su nivel, mírale,
busca su mirada y dile, mi amor, vamos a hacer esto, vamos a hacer lo otro, vamos a lavarnos
las manos, etcétera. Si es que tu niño a la primera o a la segunda te entiende, o al menos
logra, logra establecer contacto visual contigo, sí, no tiene mayores problemas de atención,
concentración. Pero si es que ves que está por aquí, para allá, por aquí, hay que dudar y hay
que poder descartar un probable problema de atención, concentración. Ahora vamos con lo
siguiente, la siguiente técnica, entonces, dos, asociar una emoción positiva a lo que deseas
enseñar. No sé si a ti te ha pasado que muchos padres dicen, yo varias veces a mi hijo le he
dicho y tengo que gritarle, le amenazo, le digo que le voy a quitar esto, que le voy a quitar lo
otro, le grito hasta le pego para que haga caso. Y eso convierte de repente a la actividad a la
cual tú quieres que haga, en algo negativo, en algo que no te va a gustar. Claro, es que, a ver,
queridos padres, padres y madres, recuerden en alguna ocasión, en alguna temporada en que hayan
estado discutiendo, hayan tenido discusiones frecuentes con su pareja, con su esposo, con su
esposa, es muy probable que ustedes, de repente, pues, ni siquiera quieren que llegue su esposo
del trabajo a la casa, o el esposo ni siquiera quiera ver a la esposa y estén, antes de verla
quieren evitar, quieren evitar. Entonces, aquello que asociamos una emoción negativa, hay un rechazo.
Claro, o sea, imagínate, y ponte las dos situaciones, imagínate el trabajo, imagínate cuando vas al
trabajo, imagínate la primera situación, estás yendo al trabajo y dices, bueno, voy al trabajo
porque es lo único que me queda, otro día más, no puedo dejar este trabajo porque si no, no como,
lamentablemente mis hijos lo necesitan, si fuera por mí renunciaría mañana. Ahora, si es que tú vas
con esa idea, trabajo va a ser igual a fatiga, cansancio, completas cosas de negatividad absoluta,
con toda una sensación tan displacente, porque lamentablemente la estás asociando, te estás
encargando de hacerlo. La situación dos es, bueno, voy al trabajo porque me parece que es un trabajo
que me va a dar mucho para mí, me va a ayudar en mi sustento y yo merezco esto y merezco también
salir adelante porque esto me va a ayudar a ser mejor cada día y poco a poco yo voy a subir un
peldaño más. Entonces, el trabajo se convierte en una fuente positiva, emocionalmente hablando.
Claro, hay que asociar emociones positivas, entonces, ¿a qué vamos queridos padres? Si es que ustedes a cada
rato para enseñar algo, van a estar gritando, van a estar tratando mal a su hijo, lo van a exponer a
ansiedad, a ustedes, ¿qué va a ocurrir? Su hijo va a obtener rechazo hacia aquello que ustedes le
quieren enseñar. Va a haber rechazo y no es que su hijo aprenda, porque usted dice, no, pero mi hijo
cuando le hablo así, cuando le grito, cuando le pego, ahí sí me hace caso. No, no, no, no. El niño por miedo,
es más, cualquier ser vivo, por miedo, si ve que está en riesgo su integridad física, pues hace lo que sea
necesario para salir de ese riesgo. Claro, es la misma lógica que utilizaría el ladrón, ¿no? O sea, le digo, le pongo una pistola en la cabeza
porque si no, no me haría caso. Y a veces, como le encanta que le ponga la pistola en la cabeza, no es tan lógico, ¿no?
No, no, no, definitivamente no, pero en cambio, supongamos, yo quiero enseñarle a mi hijo que guarde sus juguetes,
quiero enseñarle que guarde sus juguetes, y a mi hijo le digo, ven corazón, a ver, tú uno y yo uno, y hago la cosquillita,
y de repente hago la competencia sana, ojo sana, a ver, ¿quién gana tu corazón? Y de repente un día gana él, otro día
gano yo, y jugamos, y asocio emociones positivas al hecho de guardar juguetes, día tras día, día tras día.
Y comentarle de repente para qué es que vamos a hacerlo, porque mira, todo se va a ver mucho más bonito,
y qué excelente se ve, y eres un excelente niño cuando guardas eso. Y ya no vas a perder tus juguetes, y bueno.
Y recuerda, como la vez pasada se perdió, esta vez ya no se va a perder porque ya va a estar guardado todo.
Es que, realmente, si yo estoy haciendo algo tan divertido, y me dicen que deje de hacer algo que es tan divertido
para hacer otra cosa que no es tan divertida, obviamente ni siquiera yo como adulto tendría ganas de hacerlo.
O sea, si yo estoy en una reunión con unos amigos, una reunión social, y de pronto sé que más tarde yo tengo que ir
a hacer unas labores. Ahora, sé que a las 4 de la tarde de repente yo sé que me tengo que ir, pero estoy reunido
con grandes amigos. Dime, y ustedes me lo confirmarán, ¿no les daría como una suerte de pequeña pena,
o un pequeño fastidio, incomodidad de, ah, tengo que ir a esa reunión, y ahorita que estoy también pasándola?
Unos 5 minutitos más. Eso ya de por sí es lo mismo que piensa el niño cuando dice, sí, me dice que lo guarde,
pero un ratito más y ya lo voy a guardar. O sea, es básicamente la misma lógica, y nosotros le estamos jugando a ellos,
imagínate.
Ven, ven, ven. Por eso, por favor, queridos padres, queridas madres, tenemos que asociar emociones positivas
a aquello que le queremos enseñar. Esa es la mejor manera. Si ustedes asocian emociones positivas a aquello que le quieren
enseñar, su niño, como día tras día ha estado asociando emociones positivas a aquel aprendizaje, va a llegar un momento
en que lo va a hacer, ¿por qué? Porque se siente bien cada vez que lo hace. Ya está anclado a esas situaciones, risas,
lo que es el espacio y tiempo con papá, con mamá, el sentirse bien.
O claro, el hacer esto es divertido, es bueno, me siento bien. Pero, ¿qué pasa si el papá y la mamá utilizan lo que es
la agresión, el miedo para conseguirlo? Pues la verdad es que de repente funcionará cuando está papá o mamá.
De repente. Y ya se darán cuenta que, si es que han utilizado ustedes el miedo para que su hijo haga alguna cosa,
pues han tenido que volver a repetir y volver a repetir una y otra y otra vez, porque no funciona.
Solamente funciona algunas veces cuando la persona que enfrenta el miedo está ahí, pero después se pierde.
Claro, es un gran problema. Y lo peor de todo es que el mismo papá, la misma mamá, está enseñando a relacionarse
desde la agresión, desde el enfrentamiento. Entonces, que no les sorprenda después que a usted le pidan algo,
les enfrente. ¿Por qué? Porque nosotros mismos le estamos enseñando a relacionarse desde el enfrentamiento.
Bueno, hay una frase que me encanta que dice, el ejemplo es una orden silenciosa. O sea, si estás dando un mal ejemplo,
estás dando una orden clarísima de lo que tienes que hacer.
Déjenme desviarme ligeramente de este tema, les cuento. Hace pocos días, llevé a mi hijo para que me acompañe
al centro de terapia en el que estoy dirigiendo, y estaba evaluando a una familia, y ahí estaba su niñito.
Y yo vi como el niñito a mi hijo le decía, esto no se hace, gritando, no se hace, es que esto no se debe jugar así,
no se debe así. Y le comenzó, a mi hijo le dio así, pá, en la mano, le dio.
Y mi hijo le dije, ya mi amor, anda mi amor, a otro sitio, le dije. Y ahí me pude, a los padres les dije,
se dieron cuenta, les dije. Y los padres resulta que en casa, a ese niñito tenían formas de corregir,
de intentar lograr obediencia enfrentando, enfrentando. Y los padres están preocupados de,
nadie quiere jugar con mi hijo.
Ah, imagina.
Es que claro.
Imaginen, obviamente, ¿no?
Claro, ¿bien? Entonces, mucho cuidado con el hecho de emplear el enfrentamiento, la amenaza,
para intentar conseguir lo que deseamos en nuestros hijos, ¿bien? Así que, cuidado con eso.
Ahora vamos, ya tenemos técnica número uno, descartar la tensión-concentración.
Estrategia número dos, asociar emociones positivas a lo que deseamos lograr en nuestros hijos.
Estrategia número tres, la estrategia vamos. Dices tú o digo yo.
No, no, cuéntalo, cuéntalo, cuéntalo, parece...
La estrategia vamos, bien. Esto funciona sobre todo en niños más pequeños, ¿bien?
Es muy importante y que, a ver, que cada vez que ustedes den una orden a su niño, le digan vamos.
Se acerquen y le digan vamos. Mi amor, vamos a lavarnos las manos.
Mi amor, vamos a lavarnos la boca.
Mi amor, vamos a hacer esto. ¿Por qué?
Porque si ustedes se acercan y dicen vamos, ustedes están encargando de que su niño asocie emociones positivas,
perdón, a que siempre tenga que estar obedeciendo la orden.
Porque cada vez que ustedes le dicen vamos, su niño está con ustedes.
Se encargan de que en ese momento, de que inmediatamente se vaya y se cumpla esa orden.
Bien, pero ¿qué hacen muchos padres?
Lamentablemente muchos padres desde la otra habitación, mi amor, volarás tus juguetes.
Mi amor, harás esto. Mi amor, harás otro.
Es que el niño todavía no tiene la fuerza de voluntad para dejar de hacer lo que tanto le gusta,
para hacer lo que le pide el papá o mamá.
O sea, no tiene todavía.
O sea, no es que tu niño te quiera enfrentar, te quiera desobedecer.
Es que tu niño no tiene desarrollado el control de impulsos para postergar lo que tanto le gusta
y hacer lo que pide el papá o mamá.
Entonces, el vamos es la mejor técnica.
Claro, porque se va a sentir acompañado también.
Exacto, se siente acompañado.
Y si a eso agregamos la técnica número dos de asociar emociones positivas, genial.
Ya con dos cosas, imagínate, con eso ya tu niño va a estar súper feliz de poder obedecer.
O sea, si día a día dices vamos, vamos, vamos, asociando emociones positivas,
tu niño día a día está aprendiendo a obedecerte inmediatamente
y a sentirse feliz obedeciéndote inmediatamente.
¿Acaso necesitamos gritos? ¿Necesitamos castigos?
No necesitamos ni gritos ni castigos, pero obviamente necesitamos darnos un tiempo
para educar a nuestros niños.
¿Bien?
Hay una de las cosas que ibas a hablar que es el famoso reforzamiento de conductas incompatibles.
Sí, sí, sí.
Y me parece muy, muy interesante el hecho de reforzar algo que sea incompatible con la conducta negativa.
Sí, sí, sí.
Para explicar, incompatible, ¿qué es incompatible?
Por ejemplo, si un niño pega a su hermanito, una conducta incompatible a pegar al hermanito
sería portarse bien con el hermanito.
Si un niño hace berrinche en el supermercado, una conducta incompatible sería que se porte bien en el supermercado.
Entonces, ¿a qué me refiero reforzamiento de conductas incompatibles?
Ustedes definen bien qué conducta quieren corregir en su niño.
Por ejemplo, sigamos con lo que es el pegar a su hermanito.
Entonces, el niño está que pega a su hermanito.
Ustedes quieren emplear la técnica de reforzamiento de conductas incompatibles.
¿Cuál es la conducta incompatible a pegar al hermanito?
Es que se porte bien con el hermanito, que juegue bien con el hermanito.
Eso es lo que yo quiero, Rodolfo.
Exacto. Entonces, cada vez que mi hijo tenga esta conducta incompatible de la conducta negativa,
que es portarse bien con el hermano, jugar bien con el hermano.
Es decir, la conducta positiva.
Exacto, lo que queremos que logre.
Cada vez que tenga eso, le reforzamos.
Entonces, mi hijo veo que se está portando, está acariciando a su hermano, está jugando bien.
En ese momento sí le presto atención.
Muy bien, corazón, qué gusto que estás jugando con tu hermano.
Qué gusto que estás abrazando a tu hermano.
Qué gusto que estás portándote bien con tu hermano.
Le doy mi atención, le refuerzo cuando tiene esa conducta incompatible a la negativa.
Y el niño lo que más ama es la atención que tú le pones.
La atención de sus padres.
Imagínate que para el niño es mucho mejor que un dulce el que un papá le diga
lo estás haciendo excelente, eso es, hijo, lo estás haciendo muy bien.
Me parece excelente todo lo que has hecho hasta ahora.
Claro.
Imagínate.
Y ojo, aquí hay una cosa más.
O sea, acá en esta técnica hay dos cosas que se deben tomar en cuenta.
Por una parte se refuerza la conducta incompatible,
pero por otra parte se extingue la conducta negativa.
¿Cómo así?
Supongamos que el niño, bien, no siempre, como recién le estamos educando a nuestro hijo,
corrigiendo, pues no siempre tiene estas buenas conductas de jugar bien con el hermanito.
Todavía hay muchas otras que pega todavía el hermanito.
¿Qué hacemos cuando pega el hermanito?
Debemos extinguir esta conducta negativa.
¿Cómo?
En lugar de irme y darle atención a mi hijo cuando pega su hermanito,
que muchos lo hacemos, se van y le gritan,
¿cuántas veces te he dicho que tu hermano no le pegue y ahora está llorando y por tu culpa?
Etcétera.
Pues, de repente, es justo lo que quiere el niño, atención.
Entonces, en lugar de prestarle atención al niño cuando tiene esta conducta negativa,
¿qué vamos a hacer?
Nos vamos y le damos atención.
O sea, no le damos atención cuando pega el hermanito,
le damos atención cuando se corta con el hermanito.
Ahora, cuando pega el hermanito, lejos de dar atención a este niño al que agredió,
le damos atención al otro.
Me voy, lo agarro al otro hijito.
A la víctima.
A la víctima, al que fue agredido.
Lo llevo.
Ya, mi amorcito, tranquilo.
Y le doy mi atención y mi abrazo y mi afecto.
Y juego.
Y que se escuche y que lo vea.
Claro, porque es como que el otro va a querer.
Exacto.
El niño va a decir, wow.
O sea, lejos de obtener la atención cuando le porto mal, la pierdo.
Es más, sucede todo lo que menos quiero, que le brinden atención al otro.
Claro.
Está sucediendo justo lo que no quería.
Entonces, no necesitan pegar, gritar, para corregir a un niño.
Técnica.
Reforzamiento de conductas incompatibles.
Se refuerza la conducta deseada, en este ejemplo, que es cuando se porta bien con el hermanito,
y se extingue, en este caso, no se presta atención a la conducta indeseada.
Bien.
Entonces, en lugar de prestarle atención al abusivo, se le presta atención a la víctima.
Claro.
De esa manera el abusivo ve y nota que quiere esa atención que le están poniendo a la víctima.
Y para conseguir esa atención, tiene que portarse bien.
O sea, tiene que ser un buen niño.
Y para eso se va a empezar a comportar bien.
Muy bien.
Entonces, con eso ya tenemos las cuatro estrategias que habíamos hablado.
Y son estrategias que la pueden emplear.
Y son simples.
Simples.
Y no se necesita agredir.
Yo hasta ahorita, hay padres, veo que hay padres que consideran que es necesario agredir,
gritar, pegar, para corregir a un niño.
Y no se necesita.
Exacto.
Ni siquiera de vez en cuando.
Sáquense por favor ese chiste.
No, de cuando en cuando sí necesitas.
Su chanclazo.
No es de vez en cuando.
O sea, no necesitas eso.
Imagínate, estamos poniéndote cuatro cosas que son muy poderosas para que puedas aplicar con tu niño.
Abrimos la quinta.
¿A una quinta?
Muy bien.
¿Les parece bien?
A ver, quiero preguntarle.
¿Les parece bien si les damos una estrategia más?
A ver, quiero ver comentarios.
¿Quieren una estrategia más que les demos o ya no desean?
Quiero ver quién está.
A ver si es que les parece bien o no les parece bien.
Hola Melissa.
Muy bien.
Ángeles, muy bien.
Sí desean.
Muy bien.
Rona, muy bien.
Sí desean.
Genial.
Genial Karina.
Margarita, perfecto.
Genial.
Bien.
Entonces les vamos a dar una quinta técnica más.
Pero antes de dar esta técnica más, les quiero comentar que así como ustedes en esta sesión,
acá en este live han visto técnicas, nosotros tenemos bastante material que les va a permitir
a ustedes corregirse y se ha de agredir.
Tenemos un método, por ejemplo, tenemos un método que te enseña qué condiciones debe
brindar a tu hijo para ni siquiera utilizar estas técnicas.
O sea, este método te capacita para que sepas todo lo que tu hijo necesita para brindarle
el bienestar emocional, de tal manera que producto de ese bienestar emocional ya tu
hijo manifieste presente conductas adecuadas, positivas, y producto de esas conductas positivas,
en vista que está bien tu niño, ya no va a ser necesario que tu padre, madre, familia
ni siquiera utilices lo que estamos hablando.
Claro, porque el niño ya ni siquiera, o sea, eso es lo mejor de dar las condiciones adecuadas.
El niño ya ni siquiera va a tener la necesidad de portarse mal.
Claro.
Imagínate, imagínate llegar a eso.
Y eso es lo que nosotros, bueno, aquí hemos diseñado justamente para que ustedes puedan
tenerlo y me parece que Guillermo, yo soy consciente de todo el esfuerzo que le has
puesto a ese método y soy consciente de toda la valiosa información, se los digo de primera
mano, de toda la valiosa información porque es las condiciones.
Recuerden que estas son pastillas, lo que les estamos dando son pastillas que son muy
poderosas.
Claro, como les dijimos al comienzo, estas son pastillas, son estrategias de emergencia,
pero lo importante es brindar condiciones, condiciones que promuevan el bienestar de
tal manera que pues ya no se necesiten estas pastillas, al igual que uno, como les dijimos
al comienzo, muchas veces uno es enfermo, entonces lo ideal, bueno, si bien es cierto
las pastillas sirven, los medicamentos sirven en ese momento, pero después para mantener
la salud hay que tener un estilo de vida saludable, no podemos estar pastilla tras pastilla.
Igual con esto, acá les estamos dando las pastillas, pero lo importante es que sepan
cuáles son las condiciones de salud que necesita su niño para que después no necesiten
las pastillas, es decir, no necesiten las técnicas.
Y estas condiciones las presenta en el método, y saben, solamente cuesta 11 dólares, o sea
11 dólares y lo pueden devolver si es que no te sirven.
Imagínense.
Entonces, esa información va a estar ahí.
Podemos colgar por ahí.
Claro, va a estar ahí colgada esta información, son 11 dólares el método, y aquí...
Sí, sí, sí, es un almuerzo.
Entonces, si desean este método, ahí lo tienen, si desean además una capacitación
completa, también va a estar la información ahí.
Bueno, dicho esto, vamos con la técnica adicional, que se llama aproximaciones sucesivas.
Las aproximaciones sucesivas se trata de lo siguiente.
Supongamos que conocemos a nuestro niño y de repente es muy desobediente, y le cuesta
mucho una orden tan simple como guardar su juguete.
Supongamos, ¿no?
O sea, una orden tan simple como solamente guardar su bloque de Play Go, de Lego, le cuesta.
Entonces, ¿cómo puedo hacer para que...
No, pues, para que dices ni eso.
O sea, ni eso.
¿Cómo podemos hacer?
Muy bien.
Técnica aproximaciones sucesivas.
Yo voy a reforzar la aproximación.
Entonces, primero, solamente le voy a pedir que él meta a su caja de Play Go solamente
5 pies.
Muy bien.
¡Bravo, mi amor!
5 pies a chocala, el resto lo hago yo.
Muy bien, mi amor.
Sí.
No siempre.
No siempre, exacto.
Primero, o sea, de repente los 2, 3 primeros días 5 pies.
Los siguientes 3, 4 días ya no van a ser 5 pies.
Van a ser unas 7, 8 pies.
Bien.
Muy bien.
Tienen que ser las 7, 8 piezas.
No menos.
Es decir, ya no menos.
Y durante 3 días más, 7, 8 piezas.
Después, 3, 4 días más siguientes ya no van a ser 7, 8 piezas.
Yo no lo voy a reforzar cuando solamente guarde 7, 8 piezas.
Si no, lo voy a reforzar ya de repente cuando guarde, no sé, media caja, ¿no?
Media caja de Play Go.
Y así sigo.
Porque va a ser un poquito más.
Un poquito más.
Después los 3 cuartos partes, 3 cuartos partes de todo su Play Go y al final todo su Play Go.
Y de repente, si es que yo hice que avance de repente que guarde 5 Play Go.
Y a la siguiente vez le metí como a 10 Play Go.
Pero noto que fue mucho.
Puedo ir disminuyendo.
Le ayuda un poquito.
Claro.
O sea, no se trata que nosotros salgamos por ahí.
Le demos pequeños empujones.
Bien pequeños empujones.
Entonces, al comienzo, si mi hijo no quiere guardar nada, no voy a hacer todo por él.
Él aunque sea que guarde 5.
5 piecitas.
Después 7, 8 piecitas.
Después de repente la mitad de sus piezas.
Después las 3 cuartos partes y después todo completo.
Bien.
Entonces, son aproximaciones sucesivas.
Esto puede hacerse en diversas situaciones.
Ahorita he dicho en guardar los juguetes.
Después será ponerse la ropa.
Primero solamente puede ponerse el short.
El resto le ayudo.
El short, el resto le ayudo.
Después el polo.
Y es más, hasta con el polo puede tener aproximaciones sucesivas.
Primero solo se puede poner la parte de la cabeza y yo le ayudo con las manos.
Le ayudo con las manos.
Después una mano.
Con toda conducta.
Con muchas cosas se pueden tener aproximaciones sucesivas.
Bueno, no necesitamos ni gritar, ni agredir, ni mucho menos el castigo físico.
Porque cuando haces eso, él va a entender que como papá le estás ayudando.
No es que le estás castigando.
O sea, va a entender que él es el superhéroe, la superheroína.
Que está ahí para él.
O sea, no va a entender de, ah, no, lo hago porque si no me pegan.
No, si no lo hago porque me enseñó, porque de esta manera soy más grande, soy más fuerte.
O sea, le marquetea, digamos, esta obediencia hasta el punto de que le guste.
Ojo, estas técnicas ustedes inclusive lo pueden ver en conjunto.
Si estas aproximaciones sucesivas lo hace empleando el punto número dos.
Que es asociar emociones positivas a esto.
Y el punto número tres.
Que es hacerlo con la técnica vamos.
Imagínate.
O sea, no vas a necesitar utilizar gritos ni castigo.
Bajo ninguna circunstancia.
No es necesario.
Funciona.
Bien.
Entonces, bien.
Con esto ya no le dimos solamente cuatro estrategias.
Le hemos dado cinco.
Imagínate.
Cinco estrategias le hemos dado.
Y hay muchísimas más estrategias que se pueden llevar a cabo.
Bien.
En el método tenemos las condiciones que le van a ayudar.
Y en la capacitación completa.
Ahí tenemos además de las condiciones.
Tenemos bastante información referente a bienestar emocional infantil.
Referente a las condiciones.
Referente a estrategias técnicas.
Es una capacitación completa.
Bien.
Pero ojo.
Con el método.
Ustedes con el método tienen mucho.
Tienen mucho.
Y solamente son once dólares.
Bien.
Muy bien queridos padres.
Entonces, espero que esto les haya servido.
Y ahora nos vamos a sus preguntas.
Vamos a ayudarles con tres preguntas.
Así que, a ver.
Veamos.
Preguntas por favor.
Las preguntas tienen.
Si han hecho alguna pregunta antes relacionada con el tema.
Por favor les pedimos que la vuelvan a hacer.
Porque de repente se perdió entre todos los comentarios que han estado lanzando por ahí.
Hola Nati López.
Hola.
Gracias a ti Nati.
Muchas gracias a ti.
Genial.
Muy bien.
A ver.
Muy bien.
Quiero saber cómo se hace el programa que ustedes ofrecen.
Estoy en Colombia.
Ah.
Le van a enviar información.
Genial.
Qué gusto.
Sí.
Te van a enviar información.
Inmediatamente te van a enviar información.
Estoy muy atento porque se vienen muchas más sorpresas también por ahí.
Muy bien.
Bien.
Ojo.
Hay preguntas.
Quisiera lo referente a desobediencia.
Hay preguntas que me dicen que mi hija me grita.
Lo referente a la impulsividad.
Eso tenemos otro live.
Otro live.
Tenemos otro.
Tenemos una lista de reproducción donde ustedes pueden ver niños con casos de impulsividad
y agresividad.
Así que como esto va dirigido a lo que es desobediencia, vamos a priorizar lo referente
a obediencia.
Sobre niños con impulsividad y agresividad tenemos demasiado material.
Ojo.
Gratuito.
Así que ni siquiera le estoy diciendo cómpreme.
Tenemos demasiado material también gratuito.
Así que pueden verlo.
Aprovechenlo.
No, mire.
Es que hoy en día el papá está a un clic de distancia de todas las cosas.
Sí.
No se lo pueden mojar ahí en el canal.
Hay muchísimos videos que han ayudado a bastantes padres y nos lo han recomendado.
Así que dense.
Dense la oportunidad.
Revisen por ahí que está bastante bueno el canal.
Revisen todos los videos.
Guillermo tiene excelentes técnicas por ahí.
Bien.
Es de Tikzar Creative Studios.
Dice, tengo un hijo de tres años y no quiere comer.
No sé hasta qué punto se trata de desobediencia.
Bien.
Cuando uno no quiere comer.
Ojo.
Este tema sí.
Quiero tocarlo.
Cuando una persona, un niño no quiere comer, ya está inclusive atentando contra su integridad física.
Entonces, si bien es cierto, puede haber algo de desobediencia.
Pero lo que más prima ahí es que intenta llamar la atención de sus padres.
Intenta.
Y si intenta llamar la atención de sus padres es por algo.
O bien.
O sea, uno es porque intenta llamar la atención de sus padres.
Que probablemente se deba a que.
O bien uno cuenta con la atención que el niño necesita.
O de repente la interacción que hay con el niño son inadecuadas.
Genera tanta ansiedad.
Que esa ansiedad le lleva a presentar estos desequilibrios de repente de no querer comer.
Entonces, especial énfasis en ello.
Mucho cuidado.
Si un niño no quiere comer, algo está pasando.
Mucho cuidado con ello.
No se trata solamente técnicas.
Tengo técnicas que ustedes.
Te recomiendo buscar en mi canal de YouTube.
Creo que tengo dos videos referente a cómo lograr que un niño coma.
Te va a ayudar muchísimo.
Tengo 15 minutos hablando sobre eso.
Entonces, busca con Guillermo Cieza o Instituto para Padres.
Y cómo lograr que mi hijo coma.
Y ahí te van a salir técnicas, estrategias.
Pero yo te voy adelantando.
Que también es importante que adquieras los servicios de un especialista.
Para que averigües que hay detrás fondo.
Porque si solamente solucionas el síntoma.
Pero no solucionas lo que hay detrás fondo.
De repente puede comenzar a comer.
Pero nuevamente puede salir otra conducta inadecuada.
Bien.
Por ahí hay un comentario muy bueno.
Dice Flor de María.
Estoy aplicando.
Ven a tomar desayuno.
Le dije hijo.
Fui a su habitación.
Y a traer hablándole con amor.
Sin gritos.
Y me funcionó.
Genial.
Inmediatamente lo aplica y está funcionando.
Imagínate.
Genial.
Pero para que esto se entienda.
Qué diferente hubiera sido.
Ya te me lavas las manos.
Gritando desde la otra habitación.
Te me lavas.
Y te estoy diciendo que vengas inmediatamente.
Si hubiera generado todo un problema.
Claro.
Se dan cuenta.
Genial.
Flor de María.
Te felicito.
Muy bien.
Cómo hacer que a un niño de 3 años.
Que no le gusta lavarse las manos.
Se enoja.
Dice.
No me hablen.
Estoy enojado.
Bien.
Para este caso.
A un niño de 3 años.
Que no quiere que le hablen.
Que le digan que esté enojado.
Primero.
Lo que estuvimos diciendo.
Asociación expositiva.
De repente.
Primero puedes ir.
Acercarte.
Jugarle.
Hacerte cosquillita.
Cambiarle estado de ánimo.
Y una vez que cambia estado de ánimo.
Ni siquiera le vas a decir.
Mi amor.
Vamos a lavarnos las manos.
Tú lo vas llevando.
Sin que se le cuente.
Mi amor.
Trae tus manitos.
Uy.
Que suces que están las manos.
A ver.
Vamos lavando esas manos.
Muy bien.
Y le llevas a sentarse.
Claro.
Porque quizás.
Una hipótesis.
Que sea muy probable.
Que haya asociado.
Lavarse las manos.
Con una sensación negativa.
Claro.
Y hay que cambiarle eso.
Ojo.
Hay padres.
También no quiero decir.
Que este sea tu caso.
Pero me he topado.
Casos de padres.
Madres.
Que no se dan cuenta.
Que su tono de voz.
Al comunicar una orden.
Con su niño.
En primera instancia.
Es de.
Enfrentamiento de imposición.
Algo así como.
Ya.
A lavarse las manos.
Es hora de desayunar.
Ya.
Hacer las tareas.
Ya.
Mejorar los juguetes.
Ya.
Te me apagas ese televisor ahorita.
Claro.
Imagínate con eso.
Imagínate si tuvieras un jefe así.
Claro.
O sea.
Te imaginas.
Si lo primero.
Que de repente.
Nuestra forma de comunicar.
Es con un tono de enfrentamiento.
De imposición.
Entonces también.
Mucho cuidado con ello.
Bien.
Última pregunta.
Vamos a ver.
Mi hijo.
Tres años.
Rubi.
Ac.
A ver.
Marisol Delgado.
Sí.
Marisol Delgado.
Sí.
Hola.
Mi hijo no obedece por distracción.
Sabe que es lo que tiene que hacer.
Pero cuando voy.
Y le digo.
Porque no lo he hecho.
Me dice que se le olvida.
Se mezcla con la distracción.
¿Cómo puedo ayudarlo?
Ya te.
Esto ya hemos dado el inicio de este live.
Y hemos hablado.
De.
Que tienes que acercarte.
A tu niño.
Acercarte.
Mirarlo.
Tratar de obtener.
El contacto visual con tu niño.
Y decirle.
Hablarle lo que tiene que hacer.
Y es más.
Aplicar la técnica.
Vamos.
Mi amor.
Hacer esto.
Vamos.
Entonces.
No hay forma.
Que se distraiga.
O disminuyes bastante.
La probabilidad de distracción.
Porque le dices.
Vamos.
Tú le estás llevando.
Tu hijo le estás guiando.
Finalmente con ella.
Claro.
No es que vamos.
Y le dejes que él se vaya.
Claro.
No.
Vamos es con él.
Bien.
Queridos padres.
Espero que esto les haya servido.
Hoy día hemos tratado de ir más al grano.
Para darles de frente.
Aquello que ustedes necesitan.
Vamos a tratar de estar.
Semana a semana.
Aunque sea tener un live.
Pudiendo ayudar a ustedes.
Dándoles las herramientas.
Las estrategias.
Para que ustedes aprendan.
A corregir.
Sin necesidad de agredir.
Y ojo.
Si tienen.
Conocen a personas.
Que sean padres.
Y que tengan dificultades.
Para corregir a sus hijos.
Si consideran que esto.
Y consideran que esto.
Les puede ayudar.
Háblenle.
Que hay de un canal.
Que justamente.
Trata de capacitación.
A padres.
Para que aprendan.
Cómo corregir.
Sin necesidad.
De emplear gritos.
Y mucho menos.
Castigo físico.
Yo creo que es muy necesario.
Más hoy en día.
Muy bien.
Un gran abrazo.
Con ustedes.
Muchas gracias.
Jocelyn.
Gabriela.
Janet.
Rubi.
Raquel.
Brenda.
Un gran abrazo.
A todos.
Mi colega Pedro.
Y yo.
Nos despedimos.
Bendiciones.
Chao.
Muy bien.
Gracias.
Un abrazo.