En éste vídeo te explicamos algunas ESTRATEGIAS que están basadas en la NEUROCIENCIA y EDUCACIÓN para que puedas MANEJAR MEJOR los BERRINCHES de tus HIJOS sin llegar a lastimar o agredir.
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Buen día con todos, buen día, buen día, buen día. ¿Nos pueden ver?
Buenos días, quisiéramos que nos digan si es que nos pueden ver, escuchar, por favor.
Es muy importante para nosotros, día a día estamos acá probando con la tecnología para darles lo mejor.
Lo mejor, definitivamente lo mejor.
Así que les agradeceríamos bastante que nos digan si es que nos escuchan.
Hemos estado acá probando con la tecnología para darles cada vez una mejor resolución.
Ah, ahí está, estamos bien, nos vemos.
Hola, ¿qué tal? Disculpen la... Disculpen, disculpen lo que es el...
¡Es la informalidad!
Hace un calor increíble acá, hace un calor increíble y esto está que nos...
Es un horno, es un horno para nosotros. Así que por favor disculpen, disculpen la informalidad.
¿Cómo están? ¿Cómo están todos?
Me imagino, me imagino también. Esperemos que todos por ahí estén bastante, bastante bien.
Entiendo que ya se nos va escuchando, espero que sí, por favor.
Hoy día tenemos un tema muy, muy interesante y está basado en el tema de la neurociencia,
si dan un aporte desde ahí que me parece súper importante.
Ya que no es solamente cuestión de poder entender qué nuestro niño piensa diferente,
de que somos simplemente personas diferentes, sino que también el hecho de poder saber
qué mecanismos cerebrales pueden ocurrir detrás de lo que es un berrinche y en primera instancia
de pronto también comentar pues qué es un berrinche, ¿no?
Claro, claro, pero primero quisiera hacer una pregunta, o bueno, es una pregunta reflexiva.
Sabían que la gran mayoría de padres, la gran mayoría de padres manejan de manera inadecuada
los berrinches de tal manera que por esta forma de manejar pues lo que haces o bien genera
mayor malestar, mayor malestar emocional en el niño o en todo caso si no es para de inmediato,
para futuras ocasiones, ¿lo sabías?
Claro, incluso hay padres que mencionan, no, sí, yo controlo a mi hijo, pero en realidad
el niño no es que se controle, sino que hay otros mecanismos que van detrás y eso me parece
lo que vamos a comentar hoy día también, o sea, no es que en muchas ocasiones los niños
de tanto y de tarde pronto se duermen, ¿no?
A ver, esperen, nos informan que se ve un poco, ahí se escucha eco, ¿cómo está el
audio?
Por favor, ¿cómo está el audio?
Me interesa que me informen, ¿el audio es bueno o consideran que tienen problemas con
el audio?
Por favor, informenme, porque si no, pues tiene que ver para resolver inmediatamente
esto.
Sí, por ahí nos dicen que se escucha un poquito con eco por ahí.
Ahora, un poco de eco, pero se escucha muy bien, mencionan algunos, ¿sí?
Sí, bien, bien, bien, bien, sí, todo bien.
Genial, genial, genial.
Entonces, seguimos, seguimos, seguimos, muy bien.
Vamos, vamos con los berrinches.
Vamos, de manera simple, vamos a conceptualizar lo que son berrinches, ¿te parece?
Claro, para que sea entendible.
Sí, para que sea entendible, o sea, digamos que es una manifestación, una expresión,
una expresión que no tiene el filtro de la razón, del autocontrol, de nuestras emociones,
de nuestras frustraciones.
Claro, sí, es una expresión sin filtro.
Una expresión de nuestro malestar emocional sin filtro.
Pero eso que dices, curiosamente, a veces también ocurre en los adultos, ¿no?
Sí, sí, sí, definitivamente, ocurre en los adultos.
Los niños tienen su berrinche propio de niños, y los adultos nuestro berrinche propio de adultos.
Así que se puede dar en diferentes edades, sino que nosotros los adultos, en los niños
nos llamamos berrinche, pero cuando nosotros lo hacemos...
Sí, ¿no?
Bien, entonces, esto se da tanto en niños como en adultos, ¿bien?
Pero, bien, ahora, ¿sabían que la gran mayoría, o mejor dicho, el cerebro del niño
está programado, está programado para los berrinches?
Ah, eso es súper interesante, ¿no?
Sí, sí, sí, ¿sabían?
A ver, ustedes, estimados padres, madres de familia, ¿sabían?
A ver, acá estoy viendo los videos, ¿sabían que el cerebro de su hijo está programado
para los berrinches, para los berrinches, o no lo sabían?
Como que estuviera diseñado para generar...
De su malestar, claro, porque digamos que cada vez que a nosotros nos cuesta que el
niño esté tirado, gritando, pegando, mordiendo, escupiendo, y tantas cosas que hemos visto
ahí en la práctica, a veces los padres no podemos contemplar, y no podemos porque yo
también soy papá, tú también, y a veces se nos va, se nos va el hecho de entender
que son niños y que, como bien dices tú, su cerebro está diseñado para ser berrinche.
Sí, sí, les quiero explicar, hay que explicarles brevemente cómo está diseñado el cerebro
del niño para que ustedes, ya teniendo en cuenta este conocimiento, puedan actuar y
manejar mejor estas expresiones de emoción de sus niños, ¿bien?
Les quiero comentar unas cosas, ¿saben cuál es el órgano cerebral que se encarga del
autocontrol, de regular las emociones? Este órgano cerebral se llama corteza prefrontal,
esta corteza prefrontal se encarga del control de impulsos, de estabilizar nuestras emociones,
de la adecuada expresión de nuestras emociones, de pues la moral, los principios, la toma
de buenas decisiones.
Algunos neurólogos le llaman a esta parte del cerebro el freno social, como que es la
parte que te dice, aguanta, no debes hacer esto en este momento, y los adultos lo tenemos
porque si no le daríamos mil cosas de repente en el trabajo, que se yo, ¿no?
Pero ¿qué hay con los niños? ¿Qué pasa en la corteza prefrontal de los niños?
Lo que pasa es lo siguiente, lo que sucede es lo siguiente, bien, la corteza prefrontal
que se encarga de todo lo que ya les he mencionado, termina de madurar generalmente entre los
27 y 30 años.
Imagínate.
Entre los 27 y 30 años.
O sea, recién ahí está ya constituida.
Recién ahí, digamos, está en condiciones de poder tener todas estas capacidades de
autocontrol, regulación de impulso, buena toma de decisiones.
Y eso es que hay estudios que dicen que algunos adultos, esto se prolonga inclusive hasta
los 40 años.
Imagínate, hasta los 40 años y nosotros pretendemos que pequeñitos de 5 o 4 años,
5 o 4 años.
O hasta 3 años.
Hasta 3 años, hasta 3 años.
Piensen y actúen como nosotros, que se regulen.
Y entonces a la gran mayoría de padres, pues, nos parece increíble de que como que por
no armar su torre de cubos va a explotar en ira algo tan insignificante como eso.
Y vienen las excusas, ¿no?
Digo excusas porque son las razones que ponemos nosotros, ¿no?
Parece que lo hiciera a propósito.
Dicen, parece que lo hiciera a propósito y no es así.
Es que ellos todavía no tienen madura ese órgano, no tienen madura ese órgano cerebral
que se encarga de la regulación, del control de impulso.
Entonces, ya sea por algo tan pequeñito como no armó su torre de cubos, como no le dejaron
ver televisión o X cosas, el cerebro del niño está programado, diseñado para que
explote fácilmente.
Y si a esto le agregas que de repente en casa hay gritos, castigo físico, de repente que
hay muchos excitadores, etc. por ahí, imagínate.
Claro, y también con excitadores es el tema de notar que el cerebro del niño en muchas
ocasiones, justamente por no tener este freno, por no tener este filtro, cuando llega a
excitarse mucho recibe demasiados estímulos.
Un momento, me dice que se para cortando, voy a ver eso, se para cortando la señal,
voy a corregir esto.
Genial.
Sigue, sigue Pedro.
Ah, ok, ok.
Sí, espero nos estén viendo bien, si hay alguna pregunta de lo que estamos comentando
nos lo escriben por aquí, por favor, ya Guillermo está encargándose de poder arreglar
un poquito más todo este tema de la cámara.
Pero bueno, lo que estábamos comentando era de que a veces los niños están siendo
bombardeados por diferentes estímulos, estímulos a veces muy simples, como por ejemplo
el brillo de una pantalla.
Sí, sí, sí, hay estímulos, por ejemplo, como puede ser de los excitadores del cerebro
hasta lo que pasa en el hogar, conflictos entre padres, gritos, entonces ese tipo de
cosas todavía influye más.
Si de por sí el niño no tiene la capacidad, la madurez cerebral para poder expresar adecuadamente
su frustración y si a eso le agregamos todos los excitadores, pues imagínate, entonces
castigar a un niño por los berrinches es injusto.
Claro.
O sea, le estamos castigando o le estamos castigando por algo que no depende del niño.
Su madurez cerebral todavía no le permite manejar toda esta frustración.
Claro, imagínate que a nosotros como adultos de repente, ok, imaginemos lo siguiente.
Imaginemos que a nosotros nos pasa un impacto muy fuerte, ojo, muy fuerte, pero para nosotros.
Voy a tocar un tema quizás muy delicado.
De repente falleció alguien muy querido para nosotros.
O sea, falleció alguien muy querido, hasta puede ser una familia.
Falleció alguien muy querido.
¿Qué pasa con nosotros?
Lloramos.
Algunos pueden gritar, otros pueden, qué sé yo, insultar al resto o insultar hasta Dios, qué sé yo.
Bien.
Imagínate que en ese momento de dolor que está reclamando porque no está vivo, porque ya partió,
porque tú quisiste que esté aquí, a pesar de que nosotros sabemos bien de que bueno,
que esté en un lugar mejor, etcétera, etcétera.
Imagínate que alguien venga en ese momento y te diga, pero contrólate, ¿sí?
Ya se fue, o sea, tienes que estar bien.
Imagínate que alguien venga y te diga eso.
Tú lo considerarías una falta de respeto, ¿cierto?
Considerarías que no están respetando tu dolor, no están respetando tus heridas,
no están respetando ese proceso de desborde emocional que tiene que tener su lugar.
Entonces imagínate si ante eso tú reclamarías, pues, obviamente para un niño,
para un niño, ojo, hasta para un niño la muerte no significa tanto como para un adulto.
Y lo mismo para nosotros.
La que no logre armar su torre de cubos para nosotros no significa mucho.
Claro, para él ya tiene su significado.
Pero para ellos sí, porque es un intento fuerte, es un intento muy, muy, muy importante.
Para ellos si lo valora muchísimo, y si esto no se da, pues tiene el mismo efecto.
Les quiero dar una explicación de qué sucede en el cerebro cuando el niño,
una persona está pasando por una situación estresante.
Imagínense ustedes que están en una discusión de pareja.
En una discusión, pues, muy fuerte de pareja, ¿ya?
No sé si les ha pasado, pero ustedes en ese momento no están pensando
en cuál es la mejor solución para no herir a mi amorcito, para no herir a mi amorcito,
y ver, pues, las alternativas de solución donde haya paz, tranquilidad y respeto.
Probable, muy probablemente no.
En ese momento que están en esa discusión, ustedes lo más probable es que estén encendidos,
estén emocionales, y es muy, muy probable que intenten, inclusive, hacer daño a su pareja.
Claro, incluso, mira, hay un autor que se llama John Wallman que menciona claramente
que cuando hay una pelea en pareja, uno de los elementos para que fracase la discusión
es la autodefensa y el otro la crítica.
La crítica es que tú buscas atacar, o sea, no es que busques en el momento de la pelea
solucionar tu problema, o sea, no es que tú busques que de repente por enésima vez
tu esposo o tu esposa dejó el televisor prendido toda la noche y tú sabes que hay
un tremendo gasto de luz, etc.
Entonces, cuando pasa eso, tú vas y le dices,
oye, eres un inconsciente, un desordenado, irresponsable.
Ahora, yo te preguntaría en ese instante, ¿tú crees que con esas palabras vas a conseguir
que el otro diga, ah, sí, es cierto?
Nada, nada, nadamente.
Le voy a explicar, sigo con esa explicación de qué sucede en el cerebro,
por qué sucede que cuando estás discutiendo con tu pareja, en ese momento
no puedes entrar en razón y solamente estás ataque y ataque y ataque y ataque.
Pasa lo siguiente, cuando uno está en una situación estresante,
se activa el hemisferio derecho y digamos que se inactiva el izquierdo.
El derecho es el emocional y el hemisferio izquierdo es el racional, el de las soluciones.
Entonces, cuando estás en una discusión, cuando estás en un evento estresante,
estás emocional, te dejas llevar por tus emociones.
Lamentablemente, difícilmente vas a encontrar soluciones porque en ese momento
se inactiva el racional.
Entonces, obviamente, si estás en discusiones con tu pareja,
en ese momento, la clásica que muchas personas dicen,
de aquí no nos vamos hasta que encontremos una solución.
En ese momento, no, imposible, definitivamente.
Y mira, hay investigaciones que demuestran también lo siguiente,
añadido a lo que comentas.
Se ha demostrado que cuando el corazón late durante más de 100 veces por minuto,
tu cerebro adulto deja de pensar automáticamente.
Imagínate, a razón de 100 veces por minuto tocas el pulso,
100 veces por minuto ya no estás pensando,
porque el corazón empieza a bombear más sangre,
por eso es que te pone rojo, si empiezas a gritar, ya no estás pensando.
Estás, como dices, en el hemisferio emocional donde estás gritando.
Sí, entonces, sigue, sigue.
No, una pataleta del niño.
Claro, entonces, en ese momento,
cuando estamos pasando por un estado emocional alterado,
no podemos pensar.
Si nosotros los adultos, teniendo la corteza prefrontal madura,
que hemos dicho que es la que se encarga del control de impulsos,
de la autocontrol,
no podemos pensar cuando estamos pasando por una situación estresante.
Nosotros los adultos que tenemos la corteza prefrontal madura,
se imaginan los niños,
se imaginan los niños que estén atravesando por algo que para ellos es estresante, doloroso,
que genera estrés para ellos.
No van a poder pensar.
Entonces, si es que los padres están, que con gritos, que con amenazas,
con ese tipo de cosas,
más estrés al estrés.
O sea, lo peor va a ser.
Exacto. ¿Peor al cual?
Porque lo único que vas a hacer es echar más leña al fuego.
Claro, o sea, hasta aquí saquemos conclusiones.
Si el niño está en un estado emocional alterado,
en ese momento no puede pensar,
no va a asimilar el aprendizaje que tú le quieres dar,
no va a interiorizar justamente la lección que tú quieres que aprenda,
en ese momento no.
No es el momento para generar un aprendizaje en ellos.
Así que, si es que los padres,
lo que comúnmente hacen los padres es gritar, amenazar,
no prestar atención.
O no prestarle atención.
O decir déjalo.
Claro, déjalo.
O en ese momento intenten hacerle entrar en razón.
A ver, a ver,
ustedes que han tenido esa discusión probablemente con su pareja,
han tenido esa discusión en que están bien airados,
si en ese momento tu pareja intenta hacerte entrar en razón,
¿qué va a pasar?
Lo matan.
Matan a tu pareja.
Claro, claro.
Y que tu pareja te diga,
oye, pero razona.
Imagínate.
O sea, si nosotros los adultos,
en ese momento no podemos entrar en razón,
¿por qué pretendemos que el niño en ese momento sea racional?
Es que el niño no puede,
no es que no quiera,
simplemente no puede.
Su cerebro no se lo permite.
Y si a eso sumamos que su corteza prefrontal,
que se encarga del control de impulso,
está primitiva.
Peor todavía.
O sea, le estamos pidiendo imposibles,
y le estamos castigando porque el niño no puede un imposible,
que es autocontrolarse.
Claro.
O sea, le estamos castigando por algo que no puede hacer.
Por algo que es imposible biológicamente,
neuropsicológicamente.
¿Qué consecuencias pueden venir de ahí incluso?
De que el niño empiece de repente a armar hasta un concepto equivocado,
o sea, soy malo.
Sí, sí, sí.
Claro, o sea, se puede generar un autoconcepto equivocado.
Ahora, ¿qué es lo que genera estas estrategias empleadas por los padres en los niños?
¿Qué puede generar?
Uno, imagínate, al cerebro excitado, le excitas más.
Entonces, si le excitas más,
o sea, si es que el niño de repente está en pleno berrinche,
y el papá intenta amenazar, gritar, ¿qué va a pasar?
A ver, vayamos nosotros adultos.
¿Qué pasaría, Pedro, si es que tú estás airado,
y viene alguien y te enfrenta?
Imagínate.
Imagínense.
O sea, estamos airados.
Tú que eres psicólogo, yo que soy psicólogo,
que supuestamente tenemos un mejor manejo de nuestras emociones.
Si es que estamos airados y viene alguien y nos enfrenta.
Es imposible.
Y encima la persona de repente que está involucrada con nuestro malestar.
No, y eso nos pasa incluso a los papás.
O sea, estamos peleando con la pareja,
y de repente viene el niño, pero papá, papá, papá.
¿Qué quieres?
Sí, sí, sí.
Y sabemos que está mal, ¿no?
Claro, entonces al cerebro del niño que ya está alterado,
se le altera aún más.
Y como hemos hablado,
si el cerebro, ya sea el niño o el adulto, está alterado,
¿qué hemos dicho?
El hemisferio derecho se activa, está más emocional,
y el hemisferio izquierdo, el racional, se desactiva.
Es decir, va a estar aún más emocional y menos racional.
O sea, ¿y quiénes generan esto?
Los padres.
Los padres estamos generando esto.
¿Bien?
Pero Guillermo, ¿cómo es que hay algunos niños que sí se calman
cuando ya le gritas o le metes un abrazo?
¿Qué pasa?
Porque hay muchos que dicen,
no, o sea, yo le abro bonito, no me hace caso.
O con solo mirarlo.
Sí, o con solo mirarlo,
o que le muestre la chancleta,
le muestre la correa, y se calma.
Y eso, a veces, perdonen, perdonen,
que me causo un poquito de gracia,
porque a veces los padres se enorgullecen de eso.
Hay padres que sí se enorgullecen de eso.
Sí, yo lo miro y yo lo miro ahí.
Y la mamá es la que le permite,
porque yo con solo mirarlo,
yo con solo llegar a la casa, ya se porta bien.
O sea, deja de ser un ninche,
pero no es tanto así en realidad.
¿Qué es lo que pasa detrás del hecho de
con solo mirarlo, ya se porta bien?
Con solo hacerle un gesto, ya se porta bien.
Porque eso también nos pasa a nosotros.
Entonces, no es que en realidad
esté controlándose o ya aprendió,
o que, no sé, de repente pensamos
que cuando nosotros lo miramos,
su corteza prefrontal empieza a madurarnos,
no sé qué pensamiento mágico puede haber,
pero en realidad no sucede nada de eso.
En realidad lo que sucede, como mencionaste,
es una suerte de supervivencia.
Claro, ahora sí, eso justo lo estamos
conversando con Pedro anteriormente,
y por qué resulta que algunos niños,
entre comillas, se tranquilizan o se portan mejor
cuando el papá o la mamá amenaza
o de repente emplea algún tipo de agresión.
Claro, claro.
Claro, o sea, no es que el niño se corte mejor,
el niño no se corte mejor,
sino lo que sucede es que, a ver, veamos.
Todo ser vivo, hasta el más primitivo,
tiene instinto de supervivencia.
¿A qué me refiero con instinto de supervivencia?
Que ante el peligro, o huye o pelea.
Es decir, trata de sobrevivir, trata de salvaguardar.
Conservar su vida.
O sea, conservar su vida.
Si es que yo veo, y tengo la certeza
que de seguir con esto, pues me van a golpear,
obviamente voy a tener que, pues en ese momento,
hacer los ajustes de mi conducta para que no me golpeen.
Pero un momentito, no es que el niño esté aprendiendo
la conducta adecuada, es que el niño tiene miedo.
O sea, en ese momento, supongamos que el niño...
Disculpa que te interrumpa.
En ese momento, digamos que el niño,
pues que el papá le esté amenazando,
lo vas a volver a hacer, lo vas a volver a hacer,
ya sea gritando o pegándole,
y el niño decir, no, no, no.
Yo también diría que no.
Claro, obviamente, no.
Pero ese no, no ese.
Papá, aprendí, aprendí, y sé que esta conducta está mal.
No, porque ya les hemos dicho,
se bloquea el aprendizaje en ese momento.
Lo que el niño está haciendo es luchar por su supervivencia.
Es asegurar su supervivencia.
Nada más.
Pero en ese momento, el niño no está aprendiendo nada.
Porque si es que realmente funcionara,
nunca más lo volviera a hacer.
Y curiosamente, no habría la correlación que existe hoy en día.
O sea, como tú mencionabas en ese momento,
si realmente castigarle ante un berrinche funcionase,
los niños a los que más se les castigase con berrinches,
se portaban mejor.
Claro.
Si el castigo funcionara,
ya lo hemos visto,
la agresión ya sea verbal o física funcionara,
a los que más se les castiga,
a los que más se les pega,
serían los que mejor se comportan.
Pero no es así.
Ustedes ya habrán comprobado muchas veces,
o habrán visto casos,
que a los que más se les castiga,
tienden a dos extremos.
O a la timidez inhibición,
o a la rebeldía al enfrentamiento.
Exacto.
Así es.
Y es complicado,
porque a veces el padre ya,
también poniéndolo de ese lado,
pues no sabe qué hacer.
Y eso es lo más complejo,
porque a veces es difícil encontrar la salida en ese instante.
Claro.
Entonces, que quede claro,
que quede claro,
ya lo hemos explicado desde el funcionamiento del cerebro.
Ante los berrinches,
e incluso ante cualquier mala conducta,
la agresión,
en cualquiera de sus formas,
verbal, física, humillación, etcétera,
no funciona.
Claro.
Para que de repente los papás puedan entender,
hay un ejemplo que siempre les pongo
cuando converso con padres aquí.
Cuando, por ejemplo,
mencionamos que cuando hay miedo no hay aprendizaje.
Claro.
Yo les pongo el siguiente ejemplo,
para entenderlo un poquito mejor.
No sé si han visto,
o de repente lo han experimentado ustedes,
personas que, por ejemplo,
van a dar un examen,
y han estudiado todo,
han estudiado todo el título,
pero van a dar examen y se bloquean.
Están en el examen y no recuerdan,
no recuerdan nada.
Claro, claro, claro.
Y lo más curioso de eso es que
pasa el examen,
termina el evento del examen
y se acuerdan todo.
Claro.
Entonces, en el momento no se acuerdan,
pero ¿por qué no se acuerdan?
Porque el miedo no permite acceder al banco de memoria.
Yo no estoy aprendiendo.
El miedo genera cortisol.
El cortisol es la hormona de estrés
que te imposibilita,
te dificulta,
te limita bastante el aprendizaje.
Claro.
Te limita bastante el aprendizaje.
Es por eso que, como tú dices,
cuando una persona se va a dar un examen
y tiene miedo,
no sé si les ha pasado a sus niños
que de repente le han preparado para los exámenes
y resulta que su niño en ese momento
tuvo miedo,
lo que suelen llamar nervios,
miedo, ansiedad,
se olvidó todo,
llegó a casa y nuevamente lo supo todo.
Sí.
Es que en ese momento,
cuando hay miedo,
se limita el aprendizaje.
No hay aprendizaje.
No, el preocupación es por sobrevivir.
Y justamente,
y acordándome un poco de esto,
y la explicación neurológica es justamente esa.
Que el cerebro,
cuando está en el momento de miedo,
bloquea todo aprendizaje
porque no le interesa aprender.
Claro, en ese momento,
el organismo es sabio.
El organismo trata de ser efectivo.
Y si es que se siente el organismo en peligro,
todo,
todo el organismo
pondrá en marcha los mecanismos necesarios
para sobrevivir
porque en ese momento se siente en peligro.
El interés principal del organismo,
el diseño principal del organismo
es como objetivo,
tiene como objetivo,
sobrevivencia,
supervivencia.
Entonces, en ese momento,
funciones cognitivas,
chao.
Claro.
Entonces, ¿de dónde queremos que aprendan
cuando le estamos castigando?
Nosotros mismos los padres
estaríamos generando el bloqueo,
el bloqueo del aprendizaje
que queremos darle.
Claro.
Y es importante hacer esto de una culpa.
Justamente por eso es que,
en realidad,
aquí viene quizás el feeling este
del Instituto para Padres,
de siempre justamente cuidar
del padre o de la madre
para que tenga las mejores herramientas.
O sea, por eso es que nos matamos siendo cubos.
Sí, sí, sí.
Bueno.
Momento publicidad.
Nosotros tenemos una capacitación completa
donde les enseñamos
en todo lo necesario
para que sepan corregir
sin necesidad de agredir.
O sea, abarcamos lo que es el tema padres,
porque muchos padres
pueden saber perfectamente
qué hacer o qué no hacer con sus hijos,
pero si están irritados, cansados,
probablemente van a desfogar su malestar.
Abarcamos también cuidado del cerebro.
Vemos también cuidados psicológicos.
También vemos estrategias eficaces
para eliminar una conducta de problema,
para generar una conducta positiva,
para mantener la mejoría.
Actualmente, ojo,
actualmente pueden conseguirlo
por un precio asequible todavía,
porque ahorita estoy preparando,
estoy trabajando en las actualizaciones,
en material adicional,
y esto en breve, en breve ya va a estar.
Y ahí va a haber un incremento de precio.
Si es que ustedes lo adquieren ahora,
lo van a adquirir
y las futuras actualizaciones
lo van a obtener totalmente gratis,
costo cero.
Así que, por favor,
ahí, queridos padres,
tienen todo lo necesario
para aprender a corregir
desde el amor, desde el respeto,
sin gritos, sin castigos.
Vamos a tocar temas padres como nosotros.
¿Qué podemos hacer
para tener la paciencia necesaria
así nuestros hijos estén en pleno berrinche?
¿Qué cuidados del cerebro
debemos dar a nuestros niños
para que sea mucho más probable
no solamente las buenas conductas,
sino un mejor aprendizaje?
Porque si el cerebro está bien,
todas las otras funciones
van a estar mucho mejor.
Claro, y quizás,
por ahí hubo un comentario,
ojalá que podamos compartirlo
con otras personas.
Lo bueno de estos cursos
que nosotros nos empeñamos
en poder brindarles
y ponerles al servicio de ustedes
es justamente que son online.
O sea, que puedes acceder
en cualquier momento,
que en realidad no es que necesites
¡Ah, tengo que ir!
¡Ah, claro!
Sí, o sea,
damos esa facilidad
para que realmente
nuestro interés
es que haya mejores
y más padres
que puedan entrenar,
sino educar mejor
a sus niños,
que esa es la idea.
Claro, y por si acaso,
todos los padres
que adquieren esta capacitación
tienen acceso a un grupo privado
donde siempre estamos pendientes
para poder resolver
sus dudas respecto a
si no saben
cómo emplear tal técnica
en su hijo.
Les vamos a enseñar
cómo toda esta capacitación
lo pueden aterrizar
y emplear en su caso específico.
Es decir,
no solamente se van a llevar teoría,
se van a llevar
muchas cosas prácticas,
estrategias
y el respaldo
de especialistas
que van a estar pendientes
de sus preguntas
y, pues,
poder enseñarles
cómo llevar la práctica.
Respaldo profesional.
No, y eso es lo ideal,
es lo ideal.
no dejes el futuro
de tus hijos
al destino.
Por ahí,
preguntando
cómo acceder
a las capacitaciones
y volver a explicar,
me parece que ya
por ahí vamos a poner...
Sí, vamos a dejar
todos los accesos.
Bien,
ahora vamos a seguir
nuevamente,
terminó el momento de publicidad
y vamos a seguir
con ustedes.
Entonces,
queda claro
que la agresión
en cualquiera
de esos tipos,
verbal,
física,
humillación,
etcétera,
sólo empeora.
Bajo ninguna circunstancia
genera aprendizaje.
Esto no es psicológico,
va más allá,
es neuropsicológico,
es cuestión de biología.
¿Bien?
Entendido.
Entonces,
¿qué estrategias
se puede llevar a cabo?
¿Qué estrategias
se puede llevar a cabo
para que,
si mi niño
está en berrinche,
pueda calmarse?
¿Qué podemos hacer?
Siguiendo,
siguiendo el ejemplo
de la pareja
que está en discusión,
una vez que está
en discusión,
si ustedes están
en discusión
con su pareja,
¿qué tendría que pasar
para que recién
puedan encontrar
la solución?
¿Qué tendría que hacer?
Bien,
entraría incluso
por el lado,
no sé si esto
va a sonar
un poquito sarcástico,
pero entraría hasta
por el lado
de ¿qué haría
o qué podrías hacer
para lograrla más?
Porque hay personas
que, por ejemplo,
cuando nosotros
les decimos
denle su espacio,
acompáñelos,
o básicamente
tienen que estar ahí
para que el berrinche
tenga su momento
de desborde
y luego vuelva.
Imagínate si,
no sé,
le explicamos
a tu esposo
o a tu esposa
que haga esto,
que te acompañe
en esos momentos
donde estás
con un desborde
emocional
y en lugar
de ser un acompañamiento
de tipo,
bueno,
voy a estar acá,
voy a estar aquí,
no te preocupes,
cuando quieras
ya podemos conversar,
sea de tipo,
bueno,
cuando se te pasa
me avisas.
Ah no,
pues no,
no,
entonces definitivamente
nosotros,
o sea,
si es que ustedes
están en plena discusión,
en el momento
en que ya pueden
asimilar
un aprendizaje
es cuando
estamos calmados,
claro,
o sea,
tenemos que estar
calmados entonces,
la primera estrategia
por sobre todo
para manejar
el berrinche
de nuestros niños
es buscar estabilizarlo,
calmarlo,
por sobre todo,
en ese momento
no emplees el miedo,
no trates de decirle
mi amor,
pero por esta tontería
vas a llorar,
porque en ese momento
su cerebro
no le permite
asimilar el aprendizaje,
razonar,
ya sea
lo que esté haciendo
tu niño,
lo que sea,
el berrinche
porque quiere chocolate,
porque quiere televisión,
porque quiere más tiempo
de juego,
por X cosas,
en ese momento
no intentes hacerle
entrar en razón,
en ese momento
estabilízalo.
Ahora,
ahí es importante
mencionar
aquí para que no se
malentienda,
que estabilizarlo
no implica
ni darle lo que quiere,
ni decirle
ya mi amorcito
no te preocupes
yo estoy aquí contigo,
porque
esas son cosas muy importantes,
hay padres que confunden
no, no,
es que estoy estabilizando
el berrinche,
le estoy dando ya
para que no,
para que se canse
el berrinche,
para que se canse
el berrinche,
no, no, no,
por ninguna circunstancia,
estabilizarlo me refiero
darle el soporte emocional
para que el se tranquilice,
como,
muchos padres
cuando quieren
estabilizar,
calmar a su niño
van a dos extremos,
un extremo es
ya mi amorcito,
mi corazoncito,
tranquilo corazón
y le está dando
sobre atención,
le está dando
sobre afecto
y lo que más
tiene el niño
por sobre todo es
atención y afecto
y eso es
a mi me gustaría
incidir mucho en eso
que es muy,
muy peligroso
porque si el niño
se nota que
eso es lo que consigue
el berrinche,
claro,
a la otra
para conseguir
nuevamente
esa sobre atención
obviamente
y si sus padres
no le dan tiempo
peor,
porque es la manera
perfecta
la manera perfecta
para tener atención
que se muestre
llorando,
mi amorcito,
entonces,
ni este extremo
de sobre atención,
sobre afecto
ni tampoco el otro extremo
de ya,
te quedas ahí
con el criado,
cuando se te pase
llanto me buscas,
o sea,
ni uno ni otro,
si no,
más o menos
neutro,
ya mi amor
tranquilo,
tranquilo corazón,
ya,
estamos ahí,
o sea,
que note
nuestra presencia,
que note
que le acompañamos,
claro,
eso es un acompañamiento,
claro,
y que se note
que no es que hemos
dejado de amarnos
en ese momento,
o sea,
que se note
que estamos ahí
para ellos,
pero que no estamos
cediendo antes
de lo que tenemos,
claro,
ojo,
sin ceder,
sin reforzar
una mala conducta,
bien,
entonces,
estamos,
supongamos que
nuestro hijo llora
porque ya le hemos
dicho que basta
de televisión,
ya,
mi amor,
lo siento,
mi amor,
tranquilo,
es que ya no vas
a darse a poder ver,
mi amor,
ya,
tranquilo,
ya no se va a poder ver,
mi amor,
listo,
ni siquiera,
pero mi amorcito,
es que ya es
muchas horas
de televisión,
ni lo otro,
ya no se me ha creado
que por la televisión
vas a estar haciendo
tanto problema,
tanto drama,
o sea,
ni uno,
ni otro,
bien,
entonces,
primero,
estabilizarlo
mediante un acompañamiento
y que este acompañamiento
o que esta estabilización
bajo ninguna circunstancia
consista en reforzar
la mala conducta,
bien,
entonces,
esa es estrategia uno,
¿algo más que quieras
añadir a esta estrategia uno?
No,
en realidad es,
bueno,
hay algo que creo
es muy,
muy importante,
bueno,
es básico
y en realidad
hay que cuidar mucho,
ya quizás saliendo
de la parte psicológica,
el hecho de,
uno,
cuidar que no se hagan
daño a ellos
y cuidar que no
nos hagan daño
a nosotros,
claro,
eso es importante también
porque hay que entender,
como ya lo habíamos mencionado
al inicio,
que es un desborde,
entonces,
no podemos aplicar
en la razón,
ahora,
si está en un desborde,
obviamente,
si es que el niño
ha sido expuesto
a escenas de repente
donde aprendió
a patear,
a golpear,
etc.,
y va a hacer lo mismo,
tampoco es que hay que dejar
que nos paten
y nos calman el ojo morado
para sentir
que lo estamos estabilizando,
o sea,
tampoco es la idea,
hay que tomar las precauciones
para que,
una,
no nos hagan daño a nosotros
pero tampoco
se hagan daño a ellos,
claro,
definitivamente,
tienes toda la razón,
¿qué formas de estabilizarlos
tenemos?
por ejemplo,
hay una que podría ser
cambiar el foco de atención,
por ejemplo,
ya mi amor,
que estaba ya tranquilo
y,
pues sí,
mi amor,
te acuerdas,
te acuerdas de tu,
por ejemplo,
que le hayan comprado
un trencito
y que estén muy ilusionados,
te acuerdas de tu trencito
donde lo dejaste,
le cambiamos el foco de atención
a algo agradable,
le podemos cambiar
el foco de atención,
claro,
bien,
no,
incluso de repente,
hasta cuando,
porque de repente
los papás pueden mencionar,
no,
es que le berrinche
cuando tiene que hacer la tarea,
bueno,
no es que,
ya le vamos a cambiar
el foco de la atención
y ya no va a la tarea,
porque ahí estaríamos
sediando de berrinche,
claro,
lo que podemos,
de repente,
se me ocurre
el hecho de poder motivarlo,
netamente,
pero con algún cambio,
de repente,
mira,
te acuerdas que tu
me decías que querías
ser de grande
un médico
y como vas a curar
a las personas,
cuéntame,
como los vas a curar
al hacer esto,
entonces ya empezamos
a hablar de otras cosas
que le cambien el foco,
suavemente vamos a ir
dando lo que queremos,
claro,
o sea,
uno es,
por ejemplo,
para estabilizarlo,
bien podemos hacer
el acompañamiento,
podemos cambiar
el foco de atención,
que puede ser,
de repente,
hablando de algo
que le interesa
mucho a su niño,
o que también
puede ser un juego,
claro,
un juego,
por ejemplo,
para que funcione
esto del juego,
es muy importante
que los padres
se hayan dado el tiempo
de asociar emociones
positivas
a juegos con ellos,
bien,
por ejemplo,
les comento algo,
yo con mi hijo,
juego todos los días,
con mi hijo juego
todos los días,
bien,
entonces tengo
bastantes juegos
y bastantes gestos
que hago
en el juego
que mi hijo
ha asociado
a emociones positivas,
entonces,
pues hay momentos
que yo en el juego
le hago,
por ejemplo,
le hago así a mi hijo
y ese niño sabe que,
pues,
ya después de eso
vienen las cosquillas
que le correteo,
bien,
entonces yo,
por ejemplo,
cuando mi hijo
está con los berrinches,
le pongo la mirada
y mi hijo
comienza a reír,
o de repente,
a veces mi hijo
está que llora,
de repente,
porque se golpeó,
ojo,
y esto que,
eso no es berrinche,
esto es un dolor,
es un dolor,
es entendible,
pero,
tanto he asociado
una emoción positiva
a mi hijo
o mediante el juego,
que a veces yo digo,
uy,
la ambulancia,
la agarro a mi hijo,
le pongo al hombro
y me lo llevo
y pues mi hijo,
de lo que estaba llorando,
se mata de risa,
ríe y ríe
y ríe,
¿por qué?
porque yo durante todos los días
he asociado
emociones positivas
a diversos juegos,
a una mirada,
a la ambulancia,
a las costillas,
el juego del perrito
que tengo con mi hijo
y una diversidad
de otros juegos
y de otras actividades,
entonces,
si hay una buena forma
para tener
bastante influencia
en las conductas
de su niño,
es interactuar
y jugar con él,
porque en esa interacción
asocian una serie
de emociones positivas,
lamentablemente,
muchos,
muchos padres,
mi hermano,
no sé si tú has visto,
pero muchos padres,
lejos de asociar
emociones positivas
a actividades con sus niños,
asocian emociones negativas,
lamentablemente,
muchos,
de verdad,
¿qué hacen de repente?
los padres están en el trabajo,
en lugar de venir
y jugar con sus hijos,
¿qué hacen?
de repente están en el celular,
los niños hacen bulla
y están gritando,
están amenazando,
de repente vienen
y vayan a las tareas
y como no lo hacen rápido,
pues,
le gritan de nuevo,
entonces,
asocian muchos
o los pocos momentos
que tienen con su niño
a emociones negativas,
claro,
y en el momento de berrinche,
¿qué arma vas a tener
para poder usar?
o sea,
claro,
y en el momento de berrinche,
como no tienen
esas asociaciones positivas,
porque los padres
han asociado
emociones negativas,
es peor,
claro,
porque mientras más
intentamos calmarnos,
el niño lo puede interpretar
de otra manera,
porque seguro,
no,
ya viene para gritarme mal,
ya viene para decirme
que he hecho algo mal,
etcétera,
claro,
es peligroso,
entonces,
resumiendo,
bien,
el cerebro del niño
no está diseñado
para tolerar,
para tener una adecuada
expresión de emociones,
es más,
está diseñado
para explotar rápidamente,
bien,
su cerebro
no le permite
tolerar la frustración
como lo podemos hacer nosotros,
es por eso que
es muy,
muy probable
que él explote,
no porque quiera
enfrentarte,
porque quiera retarte,
sino que su cerebro
está diseñado
de esa manera,
las estrategias
que te van a ayudar
es primero
estabilizarlo,
estabilízalo,
padre familia,
¿cómo lo puedes estabilizar?
Uno,
dándole el apoyo,
el soporte,
el acompañamiento,
ya mi amor,
cambiando el poco
de atención,
cambiando el poco de atención,
o de repente
inclusive jugando,
primero estabilízalo,
una vez que ya
lo estabilizaste,
recién le puedes decir
mira mi amor,
lo que pasa es
que no te dejo ver
más televisión,
porque la televisión
mucho tiempo
malogra tus ojitos
y yo no quiero
que se malogre,
que te enfermes
y después no vas a poder,
no vas a poder ver más,
porque también
mucha televisión
pues,
te genera mucho enojo,
mucha cólera
y yo quiero que seas feliz,
no quiero que estés enojado
mi amor,
¿bien?
Recién ahí
se le da la explicación
porque está en condiciones
de asimilar aprendizaje,
antes no,
¿bien?
Muy bien,
entonces queridos padres,
ya que hemos tenido
esta sesión,
ahora va a venir
la ronda de preguntas,
vayan,
vayan preguntando,
vayan haciendo
sus preguntas,
porque ahorita
viene la ronda
de preguntas,
primero quiero ver algo
ya que me han hecho
una pregunta anteriormente,
me dice,
¿qué se recomienda
cuando todavía
no dices no
pero el niño
piensa que le vas
a dar la negativa
y comienza
con el berrinche?
¿Cuánto tiempo
das?
Porque vaya que dura
llorando
y empieza a expresar
frases que tú no me quieres,
que voy a ir a otra casa,
nadie me entiende
y así que puede ser
el chantaje,
lo que me preocupa
es si realmente
eso siente ella,
¿cómo manejar
para fortalecer,
digamos,
o para mejorar
estas situaciones?
Número uno,
lo que les dije,
a partir de ahora
es estabilizarlo,
en ese momento
no reforzar
lo que hemos dicho
en la estrategia.
No quiero hacerle
entandar de pronto,
pero yo si te entiendo,
mira,
no es que yo sea malo
y tratar de darle
una super exposición
de por qué
yo no soy malo.
En ese momento,
¿no?
Es imposible.
Es imposible,
yo les expliqué,
el cerebro
no puede asimilar
el aprendizaje
en ese momento,
en ese momento
estabilizar a tu niño,
nada más,
ayuda a estabilizarlo,
lo que hemos estado hablando,
después,
cuando ya lo estabilizaste,
puedes hacer
lo siguiente,
ojo,
es muy importante
que para que puedan
estabilizarlo
cada vez más rápidamente,
interactúes
con tu hijo
para que logres
comentar,
para que logres
establecer
emociones positivas
contigo,
porque si es que
no juegas
y no lo conoces
en qué tono,
si no conoces
en qué tono
debes hablar,
cómo influir
en su conducta,
qué le gusta,
qué no le gusta,
pues,
cómo vas
a calmar
el vergüenza,
cómo vas
a estabilizar
a tu hijo
si no sabes,
si no lo conoces,
es imposible.
Por ahí,
alguien nos pregunta,
yo ya he usado
esta estrategia,
mi hijo se calma,
pero pasa un minuto
y lo vuelve a recordar
y vuelve a alterar.
Nuevamente,
ojo,
dependiendo de la edad,
pues,
muchas veces
tenemos que hacerlo
varias veces por día,
el niño recién
está aprendiendo
del mundo.
Ojo,
no significa
que siempre
vas a tener
que hacer todo
y otra y otra vez,
porque al inicio,
es constantemente,
pero después
él va a llegar
a entender un punto
donde,
lamentablemente,
mi berrinche
no está teniendo
un efecto en ti.
Entonces,
como no es
la forma más eficaz,
entonces,
lamentablemente,
es el berrinche
para el niño.
Lamentablemente,
pues,
se quita
y se emplea
otra forma.
Ya,
toda conducta,
toda conducta
se repite
porque se refuerza.
Conducta que se refuerza
tiende a repetirse
con mayor intensidad
y frecuencia.
Si el niño se da cuenta
que con mal berrinche
no logra,
no tiene lo que desear,
va a dejar de hacerlo.
Además,
les quiero comentar
que como dice
mi colega
y amigo Pedro,
eso es un trabajo
a largo plazo,
o sea,
no piensen que
porque ya lo estabilizaron,
uy,
ya lo estabilicé
y de acá
no más voy a necesitar
estabilizarlo
porque yo ya empleé
esta estrategia.
¡Ojo!
A nuestro hijo
hay que formarles
O sea,
claro,
porque no vamos a tener
recetas mágicas.
Ojo,
la crianza
y todo lo bueno
en esta vida
se obtiene
trabajando
durante mucho tiempo.
O sea,
las cosas así
no funcionan,
no se mantienen
los resultados
a largo plazo.
¿A qué voy?
A ver,
les quiero dar un ejemplo,
¿bien?
Para que me entiendan mejor.
Un niño,
yo quiero enseñarle
a un niño
a manejar
su tolerancia
a la frustración.
Quiero enseñarle
adecuadas formas
de expresar
sus emociones,
¿bien?
Entonces,
veo que mi hijito
está armando
su torre de cubos,
veo que está armando
su torre de cubos,
pues,
y se le cae.
Nuevamente,
está armando
su torre de cubos
y se le cae
y ya se enoja.
Y veo que nuevamente
y seguro que ahí
comienza a gritar.
Entonces,
yo,
como padre,
madre,
responsable que soy,
en ese momento,
actúo.
En ese momento actúo
porque yo quiero generar
en él un aprendizaje.
Ya ven,
mi amor,
y le estabilizo.
De repente,
en ese momento,
me demoró 10 minutos
estabilizarlo.
Pasa lo mismo,
de repente,
o ahí mismo,
a los pocos minutos
o a las pocas horas,
o de repente pasa
el siguiente día,
hago lo mismo.
Pero mi hijo ya no se demora
10 minutos para estabilizarse,
se demora 8.
Pasa lo mismo,
hago lo mismo
y ya no se demora
8 minutos,
se demora 7,
se demora 6,
se demora 5,
se demora 3,
se demora 2,
después se demora 1
y resulta que con el tiempo,
como yo,
de manera frecuente,
le ayudo a estabilizarse
a mi hijo,
cada vez que yo le ayudo
a estabilizarse,
le estoy,
digamos,
brindando ese aprendizaje
tácito de
tranquilo,
mi amor,
la forma de responder
ante ello
es tranquilizándote.
Sin necesidad de decirlo,
le doy a entender
y le enseño eso a mi hijo,
que se tranquilice.
Como durante mucho tiempo
mi hijo se ha estabilizado
con la ayuda de mamá
o con la ayuda
de papá, pues mi hijo después va a estar en condiciones de hacerlo solo, primero con ayudita
y después sin ayuda. Va a llegar un momento en que muchas situaciones ya no le van a generar esa
explosión, porque como papá y mamá me han ayudado durante mucho tiempo, ya se me hace fácil, se me
hace fácil poder manejar muchas otras situaciones, muchos otros eventos estresantes. Habrá uno que
otro que ya me incomoda mucho, pero para eso nuevamente papá y mamá le ayudamos porque se
va a ser más fácil. Pero qué sucede con la gran mayoría de padres, a menos de los casos que yo he visto,
lo dejan a su hijo, llora y le dejan que tire las cosas, que reviente las cosas, que rompa los
juguetes y eso sucede varias veces por día, durante semanas, meses y hasta años. Toda conducta que se
repite, se forma, se vuelve un hábito. El niño está adquiriendo el hábito de explotar ante las
situaciones que no le gustan, que le frustran y eso los padres no están haciendo nada, no están
haciendo nada, o poco de repente, para ayudarlo. Y después de repente dicen, mi hijo explota, pero le
pregunto, le han ayudado, le han enseñado cómo se debe responder ante esas situaciones.
Claro, y es que ahí viene la importancia, yo les pido a los padres siempre que, si es de repente un pedido muy honesto,
siempre desconfíen cuando vean de repente alguna suerte de recetas mágicas para poder solucionar
alguna de estas cosas. Mira, se los digo incluso, yo soy hipnoterapeuta, trabajo con hipnosis y muchas
veces las personas piensan que la hipnosis es magia. O sea, desconfían mucho cuando la gente les
venda temas de magia, temas de, a lo que me refieres, con esto lo aplicas una sola vez y nunca más vas a tener
problemas. O sea, es una cuestión de hábitos y hay que tenerlo muy, muy en cuenta. Para eso debemos estar muy
dispuestos nosotros. Y acá hay dos cosas importantes. Uno es lo que dice Natalie, que ellos aprenden lo que
ven y copian. Claro, si supongamos que los padres están gritando y cuando pasa algo que no les gusta, faltan el
respeto a su pareja, faltan el respeto al hijo, lo van a copiar. Y acá hay otra cosa que dice María López, que a pesar
de que habla con su nieto, se le olvida todo lo que le dice y de un segundo a otro lo olvida todo. Es que, nuevamente
repito, el trabajo con niños, sobre todo son pequeños, es varias veces por día, durante semanas, meses e incluso
hasta años. Les quiero dar un ejemplo. Yo a mi hijo desde los dos años le enseñé a guardar su juguete. Bien, ahorita
tiene cinco y siempre tengo que repetirle, mi amor, a guardar su juguete. ¿Por qué? Porque los niños recién están
adquiriendo capacidades que le van a permitir tener comportamientos adecuados. Por ejemplo, veamos, de
guardar juguetes. ¿Qué necesita un niño para guardar juguetes? Necesita, pues, uno, atención sostenida, porque durante
mucho tiempo tiene que estar guardado. Uno, ¿por cuántos minutos? Tres, cinco minutos. Pero el niño, pues, como
todavía no tiene desarrollado esta atención y concentración ya de manera madura, de repente está guardando el
segundo juguete y el avión, y se va así, y ya se distrajo. Bueno, y también el control de impulso por el hecho de querer, de
saber que es momento de guardar y no momento de irme a otro lado. Claro, y también el niño necesita haber desarrollado
control de impulso porque, ¿para qué yo niño voy a guardar este juguete que tanto me gusta para hacer algo tan
aburrido como hacer las tareas o comer? Control de impulso. Y el control de impulso todavía no está desarrollado porque
la corteza prefrontal se desarrolla a los 27-30 años, y pretendemos que nuestros niños ya sigan órdenes, sigan
instrucciones, se controlen. Por eso, nuevamente, repito, si no funciona de manera inmediata, es que son niños. No tiene
por qué funcionar de manera inmediata. Este es un trabajo a mediano-largo plazo.
Lo bueno de todo es que, claro, no es que hay que sentirnos porque, ah, entonces tengo que hacer todo un trabajo. Es cierto que hay que hacer un trabajo constante, pero lo bueno de esto es que, como todos los padres
Así que, no nos enojemos con nuestros niños por no hacer algo que su cerebro todavía no le permite, ¿bien? Entonces, a ver, ¿algunas preguntas más? ¿Algunas preguntas más?
No, se nos fue el tiempo, ¿no?
Se nos fue el tiempo, bueno, se nos fue, casi una hora hemos estado con ustedes, casi una hora, ya prácticamente, ya, bueno, ya estamos con la hora.
¿Una pregunta más?
Sí, a ver, ¿una pregunta más? La última, la última, la última.
Es estar ahí enseñándole consistentemente, consistentemente, a cada rato, bien, y otra forma muy importante, o bueno, no solamente importante, indispensable, es ser modelo de.
¿Qué podemos hacer ahorita para parar con esta ola de violencia, agresividad, de impulsividad, que va incluso a cobrar vidas? ¿Qué podemos hacer? Es que este trabajo no es para hacerlo ahorita.
Ese trabajo, o sea, ¿qué vas a hacer con alguien de 30 años, una persona de 30 años, que durante toda su vida ha aprendido violencia, falta de respeto, que las cosas se consiguen por las malas?
Espero que les guste y nosotros por nuestra parte vamos a estar poniendo nuestro granito de arena para darles herramientas para que sepan cómo corregir sin necesidad de emplear ni gritos ni mucho menos efectivo físico.
Un abrazo, nos vemos, chao chao.