Hola, escritor, hola, lector, soy el profesor Alberto Bustos y estoy aquí para impulsarte a leer libros y a escribir tu libro. ¡Ah! ¿Que ya lo has escrito? ¡Enhorabuena! ¡Hablemos de lo que puedes hacer con él ahora que has puesto punto final a tu manuscrito. Y si lo estás escribiendo, atiende también porque enseguida tendrás que ir tomando decisiones.
Además tengo grandes noticias: hoy dispones de posibilidades prácticamente infinitas en comparación con lo que era posible hace solamente unos años.
Cuando yo era un estudiante de filología en la Universidad Complutense, publicar era un privilegio que estaba reservado a unos pocos. Había un puñado de editoriales. Si tenías la osadía de escribir un libro, te tocaba ir llamando de puerta en puerta. A veces te daban permiso y otras veces te daban con la puerta en las narices. Casi siempre era lo segundo.
Necesitabas que alguien te abriera la puerta. Si no, te quedabas fuera. Y fuera se pasaba mucho frío. El mundo de la publicación tradicional sigue ahí. Sigue haciendo una labor valiosa. Si esa es tu aspiración, ¡adelante! Te deseo éxito.
La buena noticia es que hoy día dispones de opciones. La industria tradicional tiene peso, pero ya no tiene la llave que abre y cierra la carrera de un autor. El poder de estas editoriales tradicionales está contrapesado. Solamente por eso, ya es bueno que haya opciones. A mí siempre me gusta que haya opciones. Cuantas más opciones, mejor. ¿A ti te gusta tener opciones? Entonces sigue conmigo. Vamos a revisarlas.
En el mundo actual, ya no necesitas permiso de nadie. Si tú tienes una historia que contar, puedes ir a buscar a tu público allí donde está. Yo te voy a presentar aquí las principales vías que están esperando a un autor que quiere publicar sin pedirle permiso a nadie.
¡Hola, lector! ¡Hola, escritor!
Soy el profesor Alberto Bustos y estoy aquí para impulsarte a leer libros y a escribir tu libro.
¡Ah! ¿Que ya lo has escrito? ¡Enhorabuena!
Hablemos de lo que puedes hacer con él ahora que has puesto punto final a tu manuscrito.
Y si lo estás escribiendo, atiende también porque enseguida tendrás que ir tomando decisiones.
Además, tengo grandes noticias.
Hoy dispones de posibilidades prácticamente infinitas en comparación con lo que era posible hace solamente unos años.
Por ejemplo, cuando yo era un estudiante de filología en la Universidad Complutense,
publicar era un privilegio que estaba reservado a unos pocos.
Había un puñado de editoriales y si tenías la osadía de escribir un libro, te tocaba ir llamando de puerta en puerta.
A veces te daban permiso y otras veces te daban con la puerta en las narices.
Casi siempre era lo segundo.
Necesitabas que alguien te abriera la puerta, si no te quedabas fuera.
Y fuera se pasaba mucho frío.
¡Cuidado! ¡Cuidado!
Esto tenía su lógica.
Tenía que ser así por los propios condicionantes de la imprenta.
Las editoriales necesitaban vender para sobrevivir.
Para eso necesitaban seleccionar.
Esa selección era un valor añadido cuando estaba bien hecha.
¿Y cómo sabían si la selección estaba bien hecha?
No se sabía. Eso no lo sabía nadie.
El procedimiento consistía en lanzar puñados de espaguetis contra la pared y ver cuáles se quedaban pegados.
Muchas veces se equivocaban en un sentido o en otro.
A veces pasaban el filtro obras que a nadie le interesaban
y otras veces se quedaban fuera libros verdaderamente geniales.
De vez en cuando acertaban y entonces hacían avanzar la cultura y la literatura.
En realidad, a las editoriales les bastaba con publicar un par de libros al año para ser viables.
El problema era que nadie sabía cuáles eran esos libros.
Por eso había que arrojar los espaguetis a puñados a ver qué funcionaba al final.
El mundo de la publicación tradicional sigue ahí. Sigue haciendo una labor valiosa.
Si esa es tu aspiración, adelante. Te deseo éxito.
La buena noticia es que hoy día dispones de opciones.
La industria tradicional tiene peso.
Pero ya no tiene la llave que abre y cierra la carrera de un autor.
El poder de estas editoriales tradicionales está contrapesado.
Solamente por eso ya es bueno que haya opciones.
A mí siempre me gusta que haya opciones. ¿Cuántas más opciones? Mejor.
¿A ti te gusta tener opciones? Entonces sigue conmigo. Vamos a revisarlas.
En el mundo actual ya no necesitas permiso de nadie.
Si tú tienes una historia que contar, puedes ir a buscar a tu público allí donde esté.
Yo te voy a presentar aquí las principales vías que están esperando a un autor que quiere publicar sin pedirle permiso a nadie.
La primera vía, y la más evidente, se llama KDP.
KDP empezó publicando libros electrónicos.
Todavía, cuando pensamos en KDP, asociamos esta entidad sobre todo con ese formato, con los libros electrónicos.
¿Cómo funciona esto? Tú escribes tu libro en Word, subes el documento a los servidores de KDP,
y en cuestión de horas, estamos hablando de horas, tienes distribución planetaria.
Cualquier persona del mundo puede comprar tu libro.
Pasan unas horas porque revisan los libros antes de publicarlos.
Si no, podrían hacerlo más rápido todavía.
Pero hay un filtro ahí para decidir qué se publica y qué no se publica.
Algún día haré un vídeo sobre KDP y hablaremos sobre estos filtros, en qué consisten.
Lo que me interesa ahora es que cualquier persona que tiene un Kindle puede comprar tu libro y leerlo al instante.
Da igual que estén en España, en Estados Unidos, en México o en Dinamarca.
Los lectores seleccionan tu libro, lo pagan y en cuestión de segundos ya están leyéndolo.
¿Te suena de algo...? Vamos a ver si te suena o no te suena...
¿Te suena de algo un librito que se titula 50 sombras de Grey?
Pues se publicó primero como libro electrónico en KDP. Creo que no le fue nada mal.
Probablemente ese libro no habría sido viable en la industria editorial de antiguamente.
En lengua española tienes autores como Eva García Sanz de Urturi, que empezó autopublicando en KDP, pasó a trabajar con editoriales y acabó ganando el Premio Planeta.
También tienes el caso de Fernando Gamboa, que triunfó como autor independiente y sigue como tal.
No tiene necesidad de ir a ningún sitio a que le publiquen.
El libro electrónico es un canal de distribución importantísimo, sobre todo para ciertos géneros.
Sin embargo, KDP no se acaba ahí. También puedes publicar tu obra como libro impreso.
Simplemente necesitas el PDF. Es lo mismo de antes.
Lo subes a los servidores de KDP y a partir de ahí cualquier persona de cualquier país puede comprarlo en Amazon y lo recibe cómodamente en su casa.
Esto funciona con un sistema de impresión por demanda.
¿Qué quiere decir esto?
No hay stocks. Cuando alguien compra la obra se imprime un ejemplar al momento y se lo envían al lector.
Tienen una logística de vértigo. No me puedo ni imaginar cómo funciona esta maquinaria bien engrasada que hay detrás del sistema de impresión por demanda de KDP.
La ventaja que te ofrece el sistema de impresión por demanda es que elimina los riesgos de la publicación.
El libro se imprime cuando alguien lo compra. No hay necesidad de almacenar mil o dos mil ejemplares en una nave industrial.
Eso hace viables obras de nicho que no encontraban lugar en la industria tradicional.
La calidad de impresión de un libro de KDP es la misma que pueda tener cualquier obra que compras en la librería.
Amazon empezó vendiendo libros.
El propio Bezos, el fundador de la compañía, los ensobraba en el garaje de su casa y se los mandaba por correo a sus clientes.
Hoy día esa es la principal librería del mundo, pero no es la única. Cuidado.
Mucha gente compra sus libros a través de librerías a pie de calle, que es una opción magnífica, que a mí me encanta,
porque yo quiero que haya librerías, que haya personas que se dediquen a recomendar libros, a tener un contacto directo con los lectores,
pero a veces esto no es posible por el motivo que sea.
Y hay otras opciones, además de estas librerías, que a mí me encantan de toda la vida.
Está Apple Books, está Kobo, está en Estados Unidos una gran cadena de librerías que se llama Barnes & Noble, y más, hay muchas más.
Y para acceder a otros canales de distribución, electrónicos o físicos, existe una plataforma que se denomina Draft2Digital.
Draft2, el número dos, digital, para que nos entendamos.
Draft, como borrador en inglés, el número dos, digital. Draft2Digital.
Subes tu archivo y ellos se encargan de distribuirlo a un montón de librerías que complementan las opciones de KDP.
Además, Draft2Digital tiene distribución en librerías físicas, como libro impreso, y en bibliotecas.
Incluso puedes llegar a las bibliotecas. Esto es muy interesante, porque te llevas una cantidad cada vez que alguien lee tu libro a través de una biblioteca.
Es una forma de extender tu alcance.
Estas opciones son las que más se parecen a la publicación tradicional.
Es tu libro publicado por vías que antes no existían.
Pero sigue conmigo, porque no hemos agotado las opciones.
Vamos a revisar las siguientes, que no tienen mucho que ver con las opciones que existían en el mundo que procedía de Gutenberg.
Para algunos géneros y demografías más bien jóvenes, puede funcionar bien Wattpad.
Es una plataforma con unas características muy especiales. Me conformo con mencionarla, y quien esté interesado puede seguir investigando.
Algunos autores se han dado a conocer publicando simplemente en su propia web.
Por ejemplo, el estadounidense Andy Weir.
Andy Weir empezó a ofrecer en forma de blog por entregas su novela El marciano.
El bueno de Andy era ingeniero informático, pero su pasión era la ciencia ficción.
¿Qué hizo? Escribió su libro y se puso a buscar lectores.
¿Qué es lo que necesita un escritor? Un escritor necesita llegar a sus lectores.
Andy Weir quería que alguien le leyera. No pedía más.
La gente estaba encantada con la novela de este ingeniero reconvertido en escritor.
¿Cómo sería la cosa? Que sus propios lectores le convencieron para que la publicara como libro electrónico en Kindle.
Y ahí llegó la locura. El marciano, esta primera novela de Andy Weir, se convirtió en un éxito instantáneo.
A partir de ahí, tras esa publicación en Kindle, un agente literario contactó con Weir, vendió los derechos a una editorial
y el libro se situó inmediatamente en la lista de los más vendidos del diario estadounidense New York Times.
O sea, llegó a lo más alto.
¡Espera! ¡No hemos acabado!
Después de esto, el director Ridley Scott rodó la película, que se convirtió también en un éxito internacional.
En España se tituló Marte.
Un escritor siempre necesita su propia web.
Esa puede ser su primera plataforma de publicación. No necesitas nada más para empezar.
Puedes ir publicando por entregas como Andy Weir o simplemente crear un PDF con el libro completo y ofrecerlo para descarga en tu web.
¿Quién dice un PDF? Dice un EPU.
El formato EPU funciona mejor para que la gente lo lea en lectores de libros electrónicos como el Kindle.
Desde mi punto de vista, esto es mi punto de vista, cada cual puede tener el suyo, este es el mío.
Desde mi punto de vista, lo más importante para un escritor, sobre todo para un escritor que empieza, es tener lectores.
A veces hay que ir a buscar a los lectores con estas estrategias.
Después será más fácil lanzarse a publicar en plataformas de terceros.
Yo sé que uno de los miedos de muchos escritores que empiezan es que les copien la obra.
Sin embargo, existe un peligro mayor.
Que nadie te lea. Ese es un peligro cierto al que sucumben muchos escritores.
Te lo digo porque muchas personas vienen a mí contándome su experiencia.
Puestos a preocuparnos, yo creo que la prioridad es preocuparse por encontrar los primeros lectores.
A veces, la vía para ofrecer el libro en abierto es tu web.
Esto es una reflexión que dejo ahí por si sirve de algo.
Además, ni siquiera hace falta ser principiante.
El autor estadounidense Cory Doctorow.
Para mi gusto es un intelectual de un enorme calibre y un gran autor de ciencia ficción.
Es un escritor consagrado que acumula ya un buen número de éxitos editoriales.
El hecho de estar publicando sus libros con editoriales y de estar teniendo una gran repercusión,
un gran impacto en la cultura y en la literatura, no le impide regalar sus libros en su web.
Los regala todos.
Y lo hace por una cuestión de principios y porque, según afirma, y si él lo dice, yo me creo que es verdad,
no perjudica sus ventas.
Él prefiere llegar a más lectores.
Regalar libros en su web forma parte de su estrategia de difusión y de su postura respecto de lo que debe ser la cultura.
Fernando Gamboa. Acabo de hablar de él.
También regala libros en su web de escritor.
Es una forma más de conectar con su público.
A mí me gusta la idea de la web porque en tu web mandas tú.
Allí eres soberano. Haces y deshaces. Marcas las reglas.
Sin embargo, hoy día también puedes publicar en redes sociales.
Si tienes un perfil en cualquier red social, ya tienes una plataforma.
Las redes sociales son plataformas de publicación.
Puedes ir publicando el texto por entregas tranquilamente.
Las redes sociales no son solamente plataformas de promoción, que es para lo que las utilizan muchos autores.
Además te dan distribución y aportan algo a quien está empezando.
Personas. Gente. Público.
El nuevo autor necesita desesperadamente darse a conocer.
Una red social te da un público que ya está en la plataforma.
Puede ser una forma de empezar a establecer un vínculo con tus lectores.
Allí puedes encontrar a los primeros y, si lo haces bien, se pueden convertir en los más fieles.
Te pueden acompañar durante toda la vida.
Y si se te da mejor la técnica, si tienes unas ciertas habilidades técnicas, puedes distribuir tu libro en forma de audio.
Puedes convertirlo tranquilamente en un podcast.
Después eso lo transformas en un libro propiamente dicho y lo ofreces también como audiolibro o no.
Te voy a dar un ejemplo.
Dos autores estadounidenses, Micah Bloomberg y Ellie Horowitz,
se hicieron famosos como autores de ficción con el podcast Homecoming,
que revolucionó el género de los podcasts y que posteriormente se llevó incluso a la televisión como serie.
Hoy día las fronteras entre los medios se han vuelto fluidas.
Puedes comenzar con el audio y de ahí saltar a la imprenta, al cine o a la televisión.
E incluso puedes grabarte en vídeo y dar a conocer tu libro como una serie de vídeos.
¿Qué otras vías existen para publicar sin tener que pedir permiso?
Cuéntamelo en los comentarios para que me entere yo y nos enteremos todos.
¡Hasta pronto, hablante! ¡Hasta pronto, lector! ¡Hasta pronto, escritor!