NTE| Ep.6 - Cómo Manejar el Estrés y las Emociones: Herramientas Científicas para solucionarlo

Nico Fernandez Miranda
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11 nov 2024
Hoy te voy a hablar de una de las cosas que más me afectó y todavía me afecta a veces en mi vida,
el estrés. Seguramente te pasó, sentís que estás con poca paciencia, sentís que cualquier cosa que
te piden es un montón y es una tarea interminable, sentís que no tenés energía, las cosas que antes
te gustaban hacer como salir con los chicos, jugar a la play o quedarte viendo una peli ya no las
disfrutás. Bueno, puede ser que todo eso sea porque hay un muy buen espacio de mejora en controlar
el estrés y eso vamos a ver en estos dos capítulos. Dos capítulos porque es un tema tan amplio que no
se podría resolver solo con una o dos técnicas porque terminarían siendo un parche, un parche
que después se va a salir. Así que sin tantas vueltas, ¡vamos! Bienvenidos a otro episodio de
Nico te lo explica. Si sos nuevo por acá, permíteme presentarme. Soy Nico Fernández Miranda,
autor de Hackea tu cerebro. En este podcast vamos a explorar estrategias y herramientas basadas en
evidencia científica que nos pueden ayudar en nuestro camino hacia una vida más productiva,
pero sobre todo, aparte de productiva, una vida feliz y con tiempo disponible. Por las dudas,
estos temas no los tenés que encarar solos. Aparte de divulgar esto de manera gratuita,
también puedes verlo de forma personalizada en alguno de mis programas. Te dejo en la descripción
de este podcast el link para que puedas chusmear si te interesa. Ahora, la productividad y el
bienestar no son caminos separados, todo lo contrario, se nutren mutuamente y la forma en
la cual manejamos nuestras emociones juega un papel central en este equilibrio. Y hoy vamos
a enfocarnos en un tema crucial para nuestro bienestar físico y emocional que es el estrés,
ese cuco que le tememos absolutamente todos. ¿Vamos a hablar de qué? ¿Vamos a hablar de cómo
nos afecta? ¿Cuándo puede ser positivo? ¿Por qué lo es? ¿Qué herramientas podemos utilizar para
gestionarlo día a día? Tal vez alguna vez te preguntaste ¿El estrés es siempre negativo? ¿Es
algo que debemos evitar a toda costa? Bueno, ahora vamos a ver si es efectivamente tan así y vamos a
explorar cómo el estrés en realidad tiene un propósito importante y también obviamente vamos
a ver cómo gestionarlo para que, en lugar de ser una amenaza, sea una oportunidad. Empecemos
hablando. Bueno, ¿qué es el estrés y cómo se relaciona con nuestras emociones? Vamos a aclarar
algo fundamental. Cuando hablamos de estrés no nos estamos refiriendo simplemente a una emoción
aislada o a un estado medio pasajero de nerviosismo. El estrés es una respuesta biológica muy compleja
que tiene nuestro organismo para hacer frente a distintos tipos de situaciones. Ahora, esta
respuesta puede desencadenarse tanto por factores externos como un entorno agitado con mucho lío,
una carga de trabajo intensa o como por factores internos que son nuestras creencias limitantes o
nuestros pensamientos. En otras palabras, no sólo responde a lo que sucede fuera de nosotros sino
también, y esto es lo interesante, en cómo nosotros percibimos estas situaciones. ¿Y por qué esto es
interesante me preguntarás? Porque nosotros podemos cambiar cómo percibimos nuestras situaciones. No
podemos cambiar lo que pasa porque no somos omnipotentes, pero sí podemos cambiar cómo
nosotros reaccionamos ante lo que nos pasa. Y acá es donde la neurociencia entra en escena para
ofrecernos una comprensión mucho más profunda. Hay investigaciones recientes que demostraron que el
estrés actúa como una especie de alarma que está diseñada para prepararnos a enfrentar amenazas.
Esta respuesta al estrés está programada para activar y movilizar recursos en nuestro cuerpo
tal cual como un sistema de defensa cuando percibimos que es necesario. Así que cuando
sentimos estrés, nuestro cerebro y nuestro cuerpo están en realidad trabajando juntos
de manera sincronizada para prepararse para cualquier situación que se presente y que
presente un riesgo. Cuando lo vemos de esta manera, podemos empezar a ver el estrés no como algo
negativo sino como una función que nos permitió sobrevivir y enfrentar desafíos en el corto y en
el largo plazo. Este sistema nos ayuda a estar alertas, enfocados y responder de forma adecuada.
Sin embargo, cuando surge que el estrés no se maneja adecuadamente o se prolonga demasiado,
se convierte en algo que lo definimos como estrés crónico. Y el estrés crónico básicamente todo
mal porque afecta nuestra salud, nuestras emociones, todo. Ahora veamos tres puntos
claves para entender y manejar el estrés. A lo largo de este y el próximo episodio vamos a
profundizar en cuáles son los puntos que necesitamos comprender para ver cómo el estrés
nos afecta y sobre todo y más importante cómo podemos gestionarlo, porque sólo entenderlo no
es suficiente. Comprender estos tres aspectos que te voy a contar a continuación es esencial para
que el estrés se convierta en una herramienta a la que podemos utilizar a nuestro favor y no
en una barrera que nos impida vivir nuestro bienestar y nuestro crecimiento personal.
Entonces vamos a los bifes. ¿Qué es el estrés? Primero vamos a desglosar la biología del estrés
para entender que no se trata simplemente de algo malo o bueno sino de una respuesta biológica que
tiene nuestro organismo. ¿Por qué? En esencia el estrés tiene un para qué, tiene un propósito que
bien gestionado puede beneficiarnos un montón. Después vamos a ver herramientas prácticas basadas
en ciencia, no en algún consejo de tiktok que nos van a permitir salirnos del estado de estrés,
gestionar nuestra calma tanto en nuestro cuerpo como en nuestra mente e inclusive rendir a un
alto nivel en períodos de alto estrés. Y luego de ver las estrategias a corto plazo vamos a ver
las estrategias de largo plazo. ¿Cómo vamos a hacer para convivir con el estrés de manera que
mejore nuestra salud mental y emocional? Porque no se trata sólo de manejar el estrés en un momento
sino de implementar hábitos y estrategias de nuestra vida cotidiana que nos permitan reducir
el impacto ultra negativo que tiene el estrés crónico. Todo esto incluye prácticas que ayudan
a nuestro cuerpo y a nuestra mente a fortalecer al máximo su resiliencia. Con estos tres puntos
no sólo buscamos manejar el estrés sino también entender su naturaleza para que no tenga tanto
poder sobre nosotros. Y ahora en el próximo segmento vamos a adentrarnos en el primer punto.
Vamos a comprender desde la neurociencia qué sucede en nuestro cuerpo y en nuestra mente
cuando experimentamos el famoso y popular estrés. Y tranquilos si por ahí la información parece medio
técnica te aseguro que no lo es y es fácil de entender. Y una vez que lo entendés y lo aplicás
en tu día a día te juro que te marca una gran diferencia. Entonces comprendiendo el estrés
desde la neurociencia ¿qué es el estrés y cómo actúa en nuestro sistema? Perdón si soy muy
redundante pero quiero dejar claro el punto. Para simplificarlo podemos entender el estrés como una
reacción de nuestro sistema nervioso ante algo que percibimos como un desafío o una amenaza. Y pasa
lo siguiente, aunque en la vida moderna ya no estamos huyendo de algún depredador que nos
quiere venir a comer como en la prehistoria, nuestro cuerpo continúa reaccionando de la
misma manera porque tenemos el mismo cuerpo que hace 70.000 años. Es decir, el estrés activa
mecanismos que son muy antiguos y están muy arraigados en nuestro organismo. Y de acuerdo
con estudios recientes en neurociencia, el estrés activa una cadena de neuronas conocida como la
cadena de ganglios simpáticos o también conocida como tronco simpático que se extiende desde nuestro
cuello hasta el abdomen. Esta cadena de neuronas cumple la función de encender o prender nuestro
sistema cuando percibimos una amenaza ya sea física o mental. ¡Ojo que puede ser mental! Y este
mecanismo de lucha o huida es lo que hace que nuestro cuerpo libere hormonas. Hormonas que son
la adrenalina o el cortisol. Y estas hormonas sirven para algo, porque nos preparan para actuar.
Las hormonas generan cambios en nuestro cuerpo. Cambios que pueden ser como el aumento de la
frecuencia cardíaca, la aceleración de la respiración, la redistribución del flujo
sanguíneo hacia los músculos que necesitamos para atacar o para salir corriendo. Y sirven para algo.
Y entonces nuestro cerebro al interpretar una situación como amenazante, le dice a nuestro
cuerpo che papi prepárate para actuar. Y es un sistema que está muy bien diseñado para ayudarnos
a sobrevivir, sobre todo en épocas antiguas. Ahora en la actualidad también, pero pasa que muchas de
las amenazas que percibimos son diferentes y no requieren en realidad una respuesta física
inmediata. Pero nuestro cuerpo no se da cuenta. Imagínate nosotros tenemos prácticamente el mismo
cerebro que el ser humano que peleaba con un león. Que en realidad no peleaba, porque no es que te
llevas a los golpes con un león, pero que peleaba con un león en la sabana africana. En ese momento
era lógico que si vos veías un león, lógicamente tenías esa sensación de... y salías corriendo o
veías si tenías una lanza a mano o tu cuerpo reaccionaba haciéndote que sobrevivas. Porque
imagínate lo siguiente, vos habías terminado de almorzar mamuta a la plancha y veías un león.
Tu cuerpo decía, Chepara, ¿qué será más importante, digerir el mamuta a la plancha o atacar al león?
O correr del león mejor dicho. Y obviamente correr del león. ¿Y qué hacía? Y hacía que el flujo
sanguíneo no esté en el estómago y se vayas a los músculos. ¿Para qué? Para que salgas corriendo.
La cuestión es que en ese momento había una amenaza física real. Hoy reaccionamos de la
misma manera cuando no hay una amenaza física real. Obviamente puede ser que estés jugando
al fútbol, no sé, te pegaron un cuerpazo refuerzo, te fueron de mala leche a la canilla y te despierta
un toque de estrés y te querés ir a las manos con la otra persona. Eso puede suceder. O, ojalá que
no pase jamás, pero capaz que alguien te increpa en la calle o pasa alguna situación violenta,
la cual el estrés, de vuelta, te vuelve a servir. Pero la cuestión es que prácticamente ninguna de
nosotros está expuesto ante una situación de violencia física en la cual tenga que responder.
¿Y qué pasa? El cuerpo no lo sabe. Respondemos de la misma manera, como hubiéramos respondido
ante un león hace 60.000 años, que ante un mail que leemos con un tono poco polite. Como,
por ejemplo, viste el famoso, como te repetí en el mail anterior, que te está diciendo de línea
dale flaco te lo dije 10 veces, respondemos de la misma manera. Lo interesante acá es entender
que ese mail no es una amenaza, entender que capaz que la otra persona no te quiso decir eso en el
mail con la mala onda que vos lo estás planteando, que eso es estrés percibido, y entender sobre todo
como vamos a ver ahora que el estrés no es necesariamente algo malo. Ahora te voy a contar,
como también en mi experiencia docente lo vi un montón, el estrés en muchos casos puede ser tu
gran gran gran aliado. Porque hasta lo que dijimos ahora, parece que el estrés es tipo todo mal,
es siempre negativo, pero en realidad el panorama no es tan simple y es más complejo. Porque existen
diferentes tipos de estrés y no todos tienen efectos perjudiciales. Uno de los conceptos claves en la
ciencia del estrés es el estrés agudo, a diferencia del estrés crónico. El agudo es estrés a corto
plazo, que en dosis moderadas puede ser muy bueno para nuestra salud y sobre todo para nuestro
desempeño, tanto físico como mental. Este tipo de estrés ocurre en momentos puntuales y no se
prolonga en el tiempo, y es algo que actúa como un impulso que nos permite afrontar desafíos y
mejorar nuestro rendimiento justo cuando lo necesitamos. Hay investigadores como el
neuroendocrinólogo Robert Sapolsky, que estudió cómo el estrés agudo tiene en realidad efectos
muy positivos. En sus estudios encontró que el estrés en pequeñas cantidades nos ayuda a
concentrarnos, aumentando nuestro sistema de alerta e inclusive nos ayuda a fortalecer nuestro sistema
inmune. Este tipo de estrés es especialmente útil en las situaciones en las que necesitamos un
empujoncito extra para enfrentar algún desafío puntual. Pensá lo siguiente, yo que tomo exámenes,
hay veces que el alumno me cae al examen así como... y no sé si aprobaré o no aprobaré,
y en realidad a ese alumno una dosis de estrés le vendría bastante bien, porque entraría al
examen con otra actitud, diciendo bueno, pará, bueno, vamos a probar, vamos a mostrar que estudié
y vamos a demostrar mi conocimiento. Imagínate que estás por dar una presentación o estás por
pichar una oferta ante un grupo de posibles inversores. Si vos no estás estresado en ese
momento es una mala señal, no una buena señal. Obviamente hay una diferencia de estar estresado
rozando el ataque de pánico a estar estresado con una buena dosis de estrés. Una buena dosis
de estrés en ese momento va a ser que por ahí te transpiren un poco las manos, va a ser por ahí que
te sientas un toque del corazón un toque acelerado, pero es normal, estás en una situación desafiante
e importante para tu futuro. Por eso el estrés no es necesariamente malo. El estrés en esa
situación puntual está genial, porque es lo que te va a permitir ser una persona asertiva,
con energía, responder las preguntas de una manera rápida y no estar como bueno y cuánto
querés de inversión y no sé cuánto cuánto me ofreces. No podemos calificar el estrés como
necesariamente algo exclusivamente malo. ¿Pero qué pasa? Este tipo de estrés al ser breve y
estar relacionado con eventos muy específicos suele desaparecer una vez que terminó el evento
específico. Es decir, una vez que terminaste ese pitch ante los posibles inversores, tu cuerpo vuelve
un estado normal. Estás más relajado, más tranquilo y puedes seguir tu día como si nada
hubiera pasado. Este mecanismo es parte de nuestro diseño biológico y nos ayuda a reaccionar de
forma óptima ante situaciones que son demandantes. Pero, pero, pero, la idea de esto es que después
de sentir ese nivel de estrés puedas volver a un estado natural. También en este y en el
Entonces vamos viendo que el problema comienza cuando la respuesta de estrés se vuelve continua
y no termina disipándose y lamentablemente se termina convirtiendo en estrés crónico. El
estrés crónico ocurre cuando estamos expuestos a factores estresantes de forma prolongada. Obvio
que pueden ser factores de adentro y afuera. Así que al estar expuestos de forma prolongada no le
damos tiempo a nuestro cuerpo a relajarnos. A diferencia del estrés agudo, que tiene un
propósito adaptativo y puede ser útil, el estrés crónico afecta negativamente recontra mal nuestra
salud física y sobre todo nuestra salud mental. Vamos a abordar este tipo de estrés un poquito
más adelante y vamos a ver sobre todo cómo vamos a manejarlo, porque es la idea de todo esto,
para que no tenga un efecto tan perjudicial en nuestra vida. Vamos a ver ahora herramientas
justamente para reducir el estrés en tiempo real, o sea cuando te estás estresando. Porque
ahora que comprendemos cómo funciona el estrés e identificamos sus aspectos positivos, sobre todo
al corto plazo, vamos a explorar qué es lo que podemos hacer cuando este estrés se vuelve excesivo,
cuando decís uy bueno hermano tranquilo que ya es un montón y vamos a necesitar una manera de
calmarlo en ese momento. Y ojo que vamos a ver estrategias para cambiarlo en ese momento y
también vamos a ver herramientas para no llegar a ese momento que es igual de importante. Entonces,
hablando de las herramientas de regulación en tiempo real, estas herramientas que te voy a
comentar son técnicas que fueron respaldadas por estudios, o sea no son algo que vimos en
tiktok y son estudios que sirven para reducir el estrés de manera inmediata. Y una de las técnicas
más poderosas y sencillas es aplicar algo que ya hacíamos sobre todo cuando éramos niños. Antes de
explicarte esta técnica quiero que la escuches a ver si la puedes identificar. Viste sobre todo
cuando éramos niños y por ahí nos asustábamos, nos golpeábamos, llorábamos y hacíamos esto,
es decir inhalar, inhalar, inhalar, inhalar y después soltar. Bueno, esta técnica tiene un
nombre y se llama suspiro fisiológico y esta técnica a diferencia de otras que son más complejas es
rápida, accesible y natural. Fue estudiada ampliamente y se demostró que es una de las
formas más efectivas de regular el sistema nervioso cuando lo necesitamos. Y ahora por
suerte es una técnica que ocurre en todos los mamíferos incluidos nosotros y es una forma de
respiración que el cuerpo utiliza de manera automática para liberar la tensión y recuperar
el equilibrio, eso que te dije que teníamos que recuperar. Y el suspiro fisiológico consiste en
lo siguiente, cuando estés muy estresado vas a hacer esto, vas a inhalar y después de haber inhalado
un montón vas a inhalar de vuelta y después exhalas suavecito y vas a hacer esto al menos
cinco veces. Hay un investigador que se llama Jack Feldman que es de la Universidad de California y
otro investigador que se llama Mark Krasnow de la Universidad de Stanford que ambos nos demostraron
que esta forma de respiración ayuda a disminuir los niveles de dióxido de carbono en el cuerpo
y a calmar el sistema nervioso de una manera rápida y eficaz, o sea win-win. Practiquemos
ahora que ya te dije cómo se hace un segundito el suspiro fisiológico, vamos a hacer así
uno, segunda inhalación y tercera exhalación suave. Lo bueno de esto es que es algo que está a tu alcance
no te digo che para relajarte andate al campo, no no no, en donde sea que estés lo vas a poder hacer
porque esta secuencia de respiración activa el sistema parasimpático que es el responsable de
que nos relajemos. Acordate para para relajarnos, una regla más técnica. De esta forma vamos a
lograr disminuir la respuesta de alerta y reducir la sensación de estrés y como te dije es algo que
está a tu disposición y es gratis. No te estoy diciendo cómprate un crucero para relajarte sino
estás en el medio de una reunión tensa y estás a punto de saltarle al cuello tu compañero, hace
esta técnica de respiración. Prácticamente nadie se va a dar cuenta, obviamente lo puedes hacer para
que nadie se dé cuenta y es algo que está a tu disposición cuando el estrés te sorprendió. Porque
a ver, el estrés no avisa, no es que viene alguien y te dice che vos sabes que hoy te vas a estresar más tarde
u de una. Esto sirve mucho para las personas que están intentando buscar levantar capital de
riesgo. Hay algo que está muy conocido en este mundo que es el elevator pitch. ¿Qué quiere decir?
Te cruzaste con una persona en el ascensor y en el ascensor le tenés que pichar tu oferta. Supongamos
que están caminando hacia el ascensor y vos decís uy me crucé con la persona que invierte en mi
negocio y puede cambiarme la vida. Bueno camino al ascensor puedes ir haciendo esta técnica de
respiración o por ahí no necesariamente tiene que ser un ascensor. La viste que está tomando un café
en algún lado, practicas esta técnica tres minutos antes de sentarte y te aseguro que vas a estar
mucho más relajado y despierto en ese momento para poder pichar tu oferta de una manera correcta.
Ahora, ¿por qué sirve esta técnica? Es particularmente útil porque activa de inmediato el sistema
parasimpático que es como el freno de emergencia de nuestro cuerpo y también a través de la
exhalación prolongada el sistema nervioso se relaja y el cerebro recibe la señal de que no
es necesario mantenerse en estado de alerta máxima. Entonces también al reducir los niveles de dióxido
de carbono y regular el flujo de oxígeno la química de nuestro cerebro se equilibra. Ocurren
cambios químicos lo que nos lleva a un estado de mayor tranquilidad y mayor enfoque. Y acá presta
mucha atención porque algo muy interesante de esta técnica es que no sólo se aplica para momentos
de estrés sino que también puede ser una técnica preventiva. Al entrenar nuestro cuerpo con esta
técnica podemos reducir la intensidad de nuestra respuesta al estrés ante una situación futura
antes de que me estrese. En otras palabras, cuanto más practiquemos el suspiro fisiológico más fácil
va a ser para nuestro sistema nervioso volver a un estado de calma natural. Entonces, ¿qué vas a
hacer? No esperes a estar súper nervioso para aplicarla o a tener una situación de mucho estrés
como, no sé, renegar con alguien en el auto y que la situación escale, o llegar a una situación que
te quite las ganas de dormir. ¿Qué vas a hacer? Supongamos que estás en una situación de estrés
más normal, tipo algo que no sea muy desafiante pero estrés al fin. Estás jugando al fútbol y
estás por patear un penal. Algo que, bueno, a menos que sea futbolista profesional y estés por patear
un penal de la final del mundo, realmente no tiene un efecto tan duradero a largo plazo. ¿Qué vas a
hacer antes de patear ese penal? Practica el suspiro fisiológico. ¿Te estás poniendo nervioso
porque tus perras ladran cuando están grabando? Eso me lo digo a mí mismo. Practica el suspiro
fisiológico. ¿Te estás poniendo nervioso porque el Uber se está demorando? Practica el suspiro
fisiológico. Ahora ampliemos la caja de herramientas con las cuales podemos manejar el estrés en tiempo
real. Además del suspiro fisiológico, existen otras técnicas de regulación que también nos
pueden ser de gran ayuda para manejar el estrés en tiempo real. Estas herramientas son súper
prácticas y están respaldadas por estudios científicos, lo cual nos da la seguridad de que
son efectivas y aplicables a distintos conceptos. Y la ventaja de tener varias opciones es que puedes
elegir con cuál querés experimentar y cuál te funciona mejor a vos en cada situación. Y la
primera es algo que pasa cuando, por ejemplo, salimos a caminar. ¿Viste que cuando volvemos
del campo volvemos más relajados, más tranquilos y, en otras palabras, menos estresados? ¿Sabés
qué pasa cada vez que vamos al campo y estamos relajados? Se activa nuestra visión panorámica.
Entonces nosotros, ampliando nuestra visión panorámica, podemos manejar o al menos
contribuir a manejar nuestro estrés. Y esta técnica es súper simple pero a la vez muy efectiva y
consiste en expandir el campo visual para abarcar más de lo que podemos ver en algún momento de
estrés. Cuando estamos tensos o bajo presión, nuestra visión suele volverse más estrecha,
como si estuviéramos literalmente viendo a través de un túnel. Y esta visión enfocada intensifica
nuestro estado de alerta y hace que nuestro cerebro perciba el entorno como más amenazante
de lo que necesariamente es. Sin embargo, cuando ampliamos nuestro campo visual, enviamos la señal
contraria, la señal de calma al cerebro, indicando que no estamos en peligro inmediato. Y esto yo ya
lo había mencionado en otra investigación que se realizó en Estados Unidos, que no recuerdo
en este nombre la autora, pero recuerdo que era una autora, que decía que cuando estamos bajo
periodos de lo contrario a estrés, tenemos algo que se llama broaden and build. Broaden significa
ampliar la visión, es decir, que literalmente ves más cosas en sentido real y también en
sentido mental. Es decir, vos vas caminando por la calle y literalmente ves más oportunidades y tu
cerebro distingue mentalmente más oportunidades de lo que puede suceder. Por ejemplo, estás buscando
irte a tu casa y estás apurado, por ahí vos estás buscando solo un Uber y te está pasando un taxi al
lado y no te das cuenta, cuando estás estresado y con la visión súper enfocada en algo. En cambio,
cuando estás con la visión más amplia, decís, ay mira, ahí hay un taxi, uy mira, ahí había un amigo que le podía
decir que me lleve y ves efectivamente otra oportunidad. Y build se refiere a que practicar
esto de manera constante te permite construir herramientas que te sirvan a largo plazo y la
próxima vez, por ejemplo, que te estreses porque no llegue el Uber, vas a pensar, bueno, para, no llegue el Uber,
¿qué puedo hacer? ¿Me pido un cabify? ¿Me tomo un colectivo? ¿Me subo al subte? ¿O veo cómo lo
soluciono? Y te permite ya estar preparado para tomar otras decisiones. Y bueno, ¿cómo hacemos
para practicar esta famosa visión panorámica? Es más sencillo, imposible. Vas a fijar un punto
de la vista frente tuyo y sin mover la cabeza ni los ojos, intenta expandir tu visión hacia ambos
lados, como si trataras de ver literalmente con tu visión periférica. Y ahora vas a mantener esa
visión amplia solo durante algunos segundos, permitiendo que tu cuerpo y tu mente se relajen.
Tenés que respirar lento, obviamente, mientras estás haciendo este ejercicio. Ahora, bueno, pero
¿por qué funciona y cómo sé que esto no es arasa? La visión periférica activa un estado de relajación
en el cerebro, ayudando a reducir la actividad en el sistema nervioso simpático, que es el responsable
de la respuesta de lucha a huida, al contrario del parasimpático. Esta técnica es especialmente útil
en situaciones en las cuales sentimos que el estrés nos está recontra desbordando y estamos a
punto de explotar, ya que al expandir nuestro campo de percepción visual, también ampliamos nuestra
capacidad de ver la situación desde una perspectiva mucho más amplia y menos amenazante. Y de vuelta,
es algo que podés hacer en el medio de una reunión de directorio tensa. Supongamos que no te vas a
poner a hacer el suspiro fisiológico en el medio de la reunión, porque no te vas a poner a hacer
porque van a decir se la va a llorar, pero tranquilamente podés mirar fijo a un compañero
de trabajo o a una lapicera o a lo que sea e ir ampliando tu campo visual. Y esto es algo que
nadie se va a dar cuenta, nadie te va a decir que estás bien, vos te vas a estar relajando y cuando te
toque hablar vas a ser una persona mucho más asertiva y menos amenazante vos mismo con tus
compañeros. Y ahora vamos a una tercera herramienta que es de vuelta súper sencilla y aplicable al
cortísimo plazo, para después ir cerrando para que puedas armar tu caja de herramientas y las
empieces a utilizar hoy mismo. Y esta técnica también tiene que ver con la respiración, pero vamos a
hacer énfasis en la exhalación. Esta técnica es muy efectiva para también manejar el estrés en
tiempo real. ¿Y en qué consiste? Vas a tomar una inhalación corta seguido de una exhalación mucho
más prolongada. Deberías hablar como algo así y es algo que hacemos todos para relajarnos. ¿A quién
no le pasó de en algún momento estar refunfuneando? Como decimos en Argentina, cuando hacemos esto
esto nos relaja. Así que la próxima vez que alguien te diga no refunfunees, decile me estoy
relajando. Y esta técnica, que de vuelta es sólo una exhalación lenta y controlada, de vuelta ayuda
a relajar el sistema parasimpático, promoviendo la relajación y reduciendo la ansiedad y el estrés.
Pero de la misma manera que con las anteriores, ¿por qué funciona esta técnica? La respiración con
énfasis en la exhalación funciona porque ralentiza nuestro ritmo cardíaco y activa el sistema
de descanso y digestión en nuestro organismo. Cuando exhalamos de manera prolongada, el cerebro
interpreta esta acción como una señal de seguridad, ya que en situaciones de peligro no solemos
detenernos a exhalar de forma controlada, más bien todo lo contrario. Y este tipo de respiración es
especialmente útil cuando necesitas un poco de tiempo y necesitas calmarte rápidamente, como
antes de dar una presentación o antes de enfrentarte a una situación desafiante en el trabajo.
Como vimos, el estrés no necesariamente es algo malo. El estrés agudo, cortito, cuando lo necesito
viene genial. El estrés crónico, cuando no lo necesito, viene muy muy mal. La cuestión es,
nosotros ahora vimos estrategias cortitas y al pie para manejar el estrés cuando ya estamos
estresados, cuando ya estamos en esa o cuando estamos por entrar a esa situación. En el
próximo episodio vamos a hablar de cómo podemos tener un estado que haga que no nos estresemos
tanto. Porque si bien estas herramientas están recopadas, la idea es no necesitarlas tanto,
realmente. Así que vamos a ver en el próximo episodio eso y como siempre te recomiendo que
punto uno, suscríbete a este podcast y a este canal para que no te pierdas de nada y puedas
ser una persona mucho más productiva. Y punto dos, todas estas técnicas yo las veo con mi equipo,
con las personas que están dispuestas a trabajar en sí mismos. Si querés ser una de esas personas,
postula tener enlace abajo para ver si podemos trabajar juntos. Espero haberte servido,
haberte contribuido en algo. De vuelta, cualquier tipo de feedback siempre es bien
recibido y nos vemos en el próximo vídeo.
