imientos rellenos de atún y aceitunas

COCINA CON CARIÑO
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2 oct 2025
Los pimientos rellenos de atún y aceitunas son un plato sencillo y sabroso que combina lo mejor del mar y de la huerta mediterránea. Con el contraste del pimiento jugoso, el toque salado del atún y la intensidad de las aceitunas, se convierten en una opción ligera, nutritiva y muy fácil de preparar.
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Fwends
Reed Mathis
Fwends
El lunes y estamos en Santo Espíritu y vamos con nuestra receta, que ya estamos todos de faena,
ya metido septiembre y los niños en el colegio y los mayores a su faena, como debe ser. Los días
de diario son los días más bonitos. Bueno, vamos con una receta de diario, pero todavía no nos
podemos meter en recetas potentes y poderosas, que no está el tiempo para hacer pucheros todavía.
Vamos a hacer unos pimientos rellenos y saben que aquí en Valencia hay un bocadillo muy típico.
Ustedes saben que a los valencianos les encanta el almorzaet, almorzar, les encanta almorzar. Eso
es, de las nueve y media, a las diez y media de la mañana, Valencia entera se para para almorzar y
entre otros bocadillos, hay muchos tipos de bocadillos, atún con olivas. Aquí en Valencia
le llaman olivas a las aceitunas y al árbol le llaman olivera. Bueno, riqueza lingüística, que es una
maravilla. Bueno, pues aquí es muy típico el atún, el bocadillo de atún con olivas. Y el otro
día vi una receta de pimientos rellenos con atún y olivas y pan, claro, con un bocadillo, el pan,
el atún y las olivas. Digo, oye, qué curioso, vamos a hacer unos pimientos rellenos de atún con olivas
y pan, pero el pan se sobreentiende. Pues vamos con los ingredientes que ya se los he dicho. Vamos
a utilizar unos pimientos de estos carnosos, de estos grandes, porque los vamos a rellenar y los
vamos a hornear. Aquí tengo el remojo pan duro, que ya está remojado, y tengo las olivas, las he
cogido negras, me gustan a mí las olivas negras, las olivas, alcaparras, que le darán un sabor
también muy curioso, un aceite que tengo infusionado ahí con alio, con ajo y tengo esto que es bonito,
atún. Este me lo trajeron ya hace tiempo y lo tenía reservado para ocasiones importantes. Y
qué ocasión más importante que esta va a haber, estando con ustedes. Voy a utilizar estas latitas
que me trajeron con mucho cariño, me mandaron de atún, en este caso es Bonito del Norte,
Bonito del Norte. Bueno, pues con todo esto vamos a componernos un bocadillo. Lo que pasa es que
dentro del pan va a ir dentro del pimiento, pero de atún con olivas. Lo primero, vamos a preparar
los pimientos, que los pimientos los vamos a abrir por la mitad y le vamos a quitar la parte de las
semillas, pero sin romper el pedúnculo, para que no se nos rompa el pimiento. Le quitamos la parte
de las semillas, pero dejamos el rabito, las semillitas, porque si se lo quito se nos rompería,
se nos saldría por ahí. Y estos filitos blancos, que no soy yo mucho de estas perfecciones, pero
lo hago y bien hecho está. Ven, vuelvo a repetir con mi navajita, le quito las semillas, pero sin
romper la parte del pedúnculo, quito esto así, y sale todo lo que son las semillas y nos queda el
pimiento. Ahí han quedado unas poquitas semillas. Tampoco pasa nada si nos tragamos algunas semillas.
Dicho finamente volverá a salir, porque las semillas están preparadas para eso, para entrar
y salir. No me digan que no lo he dicho finamente. Hay que buscarle al pimiento el mejor corte para
que nos quede dos recipientes. Bien, aquí no sé qué he hecho. Le digo de cortar bien y al final aquí
le he... bueno, no le he fastidiado, pero esa parte no lleva... bueno, es igual. Yo he calculado más o
menos una mitad, una mitad. Voy a cortar desde aquí, porque si no, no calculo eso. Una mitad por persona creo
que es suficiente. Entonces ya han vuelto los niños al colegio. Están ya ocupados y todo el mundo ha
vuelto ya a sus trabajos habituales. Los que no lo hemos dejado en todo el verano no volvemos,
permanecemos. La verdad es que hemos tenido un verano muy agradable de, digamos, de ocupación
de personas que han venido a la hospedería. Siempre en el verano hay una ocupación muy
agradable de personas aquí en Santo Espíritu, siempre. Son personas que vienen a descansar,
a pasar estos meses de calor en un sitio un poco más liviano de calor, aquí en la montaña,
rodeados de naturaleza, con un ambiente tranquilo, silencioso, que se da mucho pues eso, a los
paseos, a la lectura. Y hemos tenido la casa prácticamente llena todo el verano. Bueno,
ya tenemos los pimientos. Yo a veces me queda el complejo de que les aburro una barbaridad,
pero bueno. En un bol vamos a poner el pan que tenemos en remojo. Ven, aún tienen ahí el agua.
Lo voy a escurrir, no mucho, no mucho, pero sí que quede mojado, pero que no quede dentro del
agua. Bueno, les dejo un momentito mientras yo termino de escurrir, porque la verdad es que
estos oficios son tan sencillitos que se pueden hacer en lo privado. Bueno, ya he sacado aquí
todo el pan con un tenedor. Lo rompemos, lo desmigamos y aquí vamos a añadir el atún.
Vamos a ver qué tal son estas latitas de atún. Parte del aceite quizás, todo no,
pero parte del aceite sí lo voy a echar ahí, porque lleva el... mira que atún,
qué color, qué maravilla. Y el aroma, y el aroma, qué honor, qué maravilla.
Dice Amparo que qué bocadillo de atún con olivas. Es curioso, porque yo antes de llegar aquí no había
caído en la cuenta de que se puede hacer un bocadillo de atún con olivas, y realmente está
bueno el bocadillo de atún con olivas. Y cuando se hacen eventos, eventos en los que hay que poner
bocadillitos y cosas de esas, pues oye, es siempre muy común ese. Dice, ¿ese de qué es? Dice atún
con olivas. Vamos a tener que poner más atún. Tenemos esta semana una fiesta muy del Levante
y de estos reinos de Aragón. La Mercés, la Virgen de la Mercés, una vocación pues que comienza muy
bien en la zona de Cataluña y que da pie a una orden que ha sido una orden memorable, la orden
de la Mercés. Aquí en Valencia los tenemos muy cerquita de aquí, en el monasterio del Puig, yendo
desde donde estamos hacia Valencia, hacia mitad de camino, hay un monasterio real, un gran monasterio,
que es el monasterio del Puig, que es el lugar donde acampó el rey Jaime, Jaume, el rey Jaime,
para asediar la ciudad de Valencia. Y ahí, en ese lugar, encontró un relieve de la Virgen en una
ermita, que es Nuestra Señora de los Ángeles. Es un relieve donde aparece la Virgen rodeada de
angelitos, y se encomendó a Nuestra Señora de los Ángeles del Puig, encomendó la toma de la
ciudad de Valencia, y como la toma de la ciudad de Valencia fue, no digo sencilla, pero sí sin
violencia o sin apenas violencia, él lo achacó a la Virgen María y consagró Valencia al patronazgo
de la Virgen del Puig, que sigue siendo patrona de la ciudad de Valencia. Creo, si no me equivoco,
que no pongo en pie la fecha ahora mismo. Hablando del rey Jaume, ustedes saben que la bandera de
Valencia, que no es bandera, es la Señera de Valencia, es real, es una insignia real. No sé
si es la única o casi la única, no quiero equivocarme, que tiene la categoría de real,
de tal manera que la Señera Valenciana no se inclina ante nada ni ante nadie, y cuando la
van a sacar del ayuntamiento, para no inclinarse al salir por la puerta, para no inclinarla,
se baja, el rey Jaime lo mandó así, se baja desde el balcón derecha, en hiesta, hasta que la coge el
que está abajo, y va en esa procesión cívica, civil, hacia la catedral, para cantar el Tedeum,
el día 9 de octubre, para cantar el Tedeum en la catedral y dar gracias a Dios por la toma de
Valencia. Pues la Señera, en la parte alta de la Señera, hay un casco, el casco del yelmo del rey
Jaime, que sobre el yelmo hay un murciélago, como dicen aquí los valencianos, un ratpenat, y yo,
sin trabajar y charlando, así no se gana uno el sueldo. ¿Ponemos más atún? Dice Ámparo que sí.
Pues encima del yelmo del rey Jaime va un murciélago, aquí en Valencia le dicen ratpenat,
es decir, sin pelo, ¿no? Una cosa así, ¿no? O ratón pelado, o lo que sea, ¿no? Yo qué sé,
voy a tener que estudiar yo más. Y uno se pregunta, ¿y por qué un murciélago en el casco? Y es que
cuenta la tradición que fue un murciélago, o el aleteo de un murciélago, el que alertó al rey
Jaime de la incursión de los árabes, de los moros, en aquel momento, en el campamento que
estaba asentado ahí en el pocho. El aleteo de un murciélago alertó al rey, que se pusieron en
defensa, y entonces, pues bueno, como en aquel momento se achacaban todas esas cosas a designios
divinos, pues mandó poner el ratpenat, rata pelada, ¿no? Ratpenat, no sé. Bueno, ya me dirán ustedes,
sobre el yelmo. Y así ven ustedes el escudo del Valencia, del club de fútbol, el Valencia,
el equipo de fútbol del Valencia, con el murciélago. Bien, parece como Batman. Los jóvenes dirían,
Batman. Bueno, pues aquí tenemos el atún con el pan, ya mezclado. Ahora vamos a echar ahí las
olivas, que no las voy a poner enteras, las pondré un poco troceadas. Podría utilizar una máquina
para trocear, que ahí tengo la maquinaria, pero bueno, hago así delante de ustedes con el cuchillo.
Y así me ven utilizar tabla, que alguno se sorprende y dice, ¡eh, padre, ya utiliza usted tabla!
Hombre, que para algunas cosas como estas, pues sí es necesario. Yo no me niego al progreso,
aunque llamar a la tabla un progreso, pues sí, es un progreso. Como la rueda es un progreso. Antes
íbamos arrastrando las cosas hasta que se inventó la rueda. Bueno, me callo. Les dejo un momentito
mientras yo termino de trocear algunas olivas más o aceitunas más y volvemos. Bueno, ya están las
olivas ahí con el pan y el atún. Y ahora vamos a poner las alcaparras, que también las voy a
machacar un poquito con el cuchillo. Ya saben que la alcaparra es el capullito de la flor,
antes de abrir la flor. Y luego está el alcaparrón, que es el fruto de la alcaparra. Como tengo aquí
un bote de alcaparrones, yo se lo voy a enseñar, porque siempre es bueno aprender. Y además es una
obra de caridad enseñar al que no sabe. Enseñar al que no sabe. Y abrir bote cuando tienen las
manos mojadas. No, tengo aquí un aparato para abrir el bote. Todo por enseñarles el... Ahora,
esto es el alcaparrón y esta es la alcaparra. Eso es el capullito de la flor. Antes de abrir,
abre la flor, que por cierto es muy bonita. Es una flor muy bonita. Y después de abrir la flor,
madura la fruta, que es esto, el alcaparrón. Alcaparra, alcaparrón. Siempre la alcaparra
es más fina. Su salud. Siempre la alcaparra es más fina. Pero el alcaparrón también es bueno.
Seguimos machacando aquí. Y no sé si echarlas todas o no. La echaremos todas. Pues si ya saben
que la Orden de la Merced, que son frailes, visten así de blanco, muy parecido a los dominicos
también y a los trinitarios, eran de esas órdenes que nacieron como redentoras de cautivos. Entonces,
los moriscos, los bereberes, todas esas tribus que había por ahí en el Mediterráneo,
hacían incursiones en la costa levantina y de esas incursiones solían llevarse pues de todo.
Entre otras cosas, se llevaban a las personas. Muchas de ellas para pedir luego un rescate
por ellas, sobre todo si eran personas pertenecientes a clases altas o a la nobleza. Y otras simplemente
para el servicio. Y estas órdenes surgieron especialmente para redentoras de cautivos,
es decir, se intercambiaban por los cautivos. Iban al norte de África o iban donde
estaban cautivos o porque llevaban el dinero para el rescate o simplemente se intercambiaban
ellos, es decir, ponerse en libertad y me quedo yo. Y nacieron la Orden de los Trinitarios y la
Orden de la Merced, aquí en la zona del Levante, que es realmente donde se sufrían esos ataques
constantes que acabaron con la Batalla de Lepanto, en la cual el turco quedó reducido
su poder, digamos, marítimo. Bueno, un libro abierto, un libro abierto, qué barbaridad. Bueno,
pues vamos con el relleno de nuestros pimientos. Voy a coger una cuchara y ponemos aquí nuestro
relleno. Es sencillo. Ya saben que el pimiento asado es delicioso y está en muchas en muchas
composiciones porque es muy bueno. Pues imagínense un pimiento asado con un relleno de pan, olivas y
atún. Tengo que ir midiendo, que haya para todos, porque como en tantas ocasiones mis cálculos son
al ojo. Luego me dicen ustedes, en algunos comentarios, dice, ponga las cantidades. Digo, si el
primero que no las sé soy yo. Dice, ponga, ponga las cantidades. Digo, pues el primero que está en
blanco con las cantidades soy yo mismo. Bueno, pues no les voy a aburrir con el relleno de los
pimientos que ya han visto cómo es el proceso. Cuando los tenga todos rellenos volvemos porque
necesitará un chorrito finito de aceite infusionado con ajo y luego le pondremos encima, que antes no
lo tenía en la presentación de los ingredientes, le pondré por encima para que cree una costra así
un poco agradable a las personas a quien no le gusta lo crujiente. A todos nos gusta lo crujiente.
Pues para que haga una costra crujiente encima un poco de pan, de pan rallado, que le he puesto
también un poco de perejil, de perejil para que le dé un poquito también de sabor y de color.
Vuelvo cuando tenga esto terminado de rellenar. Voy a poner el pan rallado. El pan rallado más que
nada, con el perejil que lleva, más que nada es para que haga una especie de costra ahí, que bueno
estéticamente queda mucho mejor. Y vamos allá. Pan rallado. Llevamos pan hoy aquí. Pan en el
interno y pan en el externo. Un poquito de aceite de oliva con un poquito sabor a ajo que empape,
aunque ya han visto que lo que es la preparación interior lleva el aceite del latún. Bien.
Y le voy a poner abajo, se le podría poner agua en el fondo. Siempre me gusta poner agua para que
se horneen con cierta humedad, también para que no se peguen demasiado en el fondo y sobre todo
porque ayuda, un poquito de humedad ayuda a la cocción del pimiento. Pero el otro día vinieron
a vernos nuestros amigos de Bilbao, Carlos y Nieves, y no trajeron vino. Este vino no lo suelen
mandar en alguna ocasión durante el año, que es un vino de categoría, que dicen aquí en Valencia,
un vino blanco de Rioja, de categoría. Ellos vinieron con otros presentes distintos, unas
gildas de Bilbao. Madre mía, qué pinta tienen. Pero lo más interesante son los bollos suizos de
mantequilla, que es uno de esos dulces maravillosos propios de la ciudad de Bilbao. Se la voy a abrir
incluso delante de ustedes, la botella, y así les doy conversación. Pues aquí en Algar de Palancia,
que es un pueblo de aquí al lado, en los pueblos estos del valle de aquí. Santo Espíritu está
rodeado por montañas, que es el valle que llaman del Toliu, y al otro lado de esas montañas están
Estivella, Albalaz, Torres Torres, y luego hay otra cadena de sierra, y al otro lado están lo que llaman
los valles, que hay varios pueblos, varias localidades. Una de ellas es Algar de Palancia,
¿no? ¿No está en los valles? Bueno, en La Baronía, el último pueblo de La Baronía. Bueno, en la misma
comarca. Bueno, pues de Algar hay la fiesta de la Merced, y justamente en esa fiesta los niños se
visten de turcos, de turcos, con unas cintas y demás, y es una fiesta curiosa. A la salud de
ustedes, dicen los cordobeses, que tiene que estar llena hasta arriba, para ser un medio.
Esto sería en cordobápides un medio, porque es medio mitad de cuarto, un chorrito nada más. Aquí,
un poquito más, y otro chorrito aquí, y otro chorrito aquí. Bueno, después, que no me gusta tomar delante
de cámara. Bueno, pues 35-40 minutos, 45 minutos, según veamos, la cocción del pimiento, que es lo
fundamental, por lo demás está todo, digamos, cocinado. El pan, el atún, está todo cocinado,
pero la cocción del pimiento, pues puede durar eso, 35, 40, 45 minutos, a 170 grados, 175, 180,
y en 35 minutos esto está resuelto, y nos vemos a mesa puesta. Bueno, pues ya están nuestros pimientos
aquí. Llevan un ratito fuera del horno, porque la verdad es que estas cosas no apetece tomarlas
muy caliente, porque no se saborean. Te metes el trozo de pimiento, y como, aunque por fuera esté
frío, pero por dentro guarda mucho el calor, pasa como las croquetas. Muerde uno una croqueta pensando
que por fuera está atemperada, y cuando te llega lo de dentro, te quemas la lengua con la croqueta.
Pues aquí pasa lo mismo, hay que dejar atemperar un poco para poder saborearlo bien. Bueno, se lo saco
al plato, este mismo. Ya a primera vista ve uno que por dentro está muy jugoso, ahora se lo abriré, pero
antes de abrírselo, vamos a hacerlo acompañar. Ya les dije antes que nuestros amigos de Bilbao nos
trajeron unas gildas, la gilda del norte, que ya saben que la gilda, pues ahora se ha puesto muy de
moda en todos los bares y restaurantes, pues como una tapa selecta, ¿no? Y se ha puesto muy de
moda, y hay gildas, te ponen gildas en todos sitios, pero la gilda es propia de allí, de Bilbao. Ya
saben que es un palito donde van ensartadas aceitunas, piparras y una anchoa del Cantábrico
en su aceitito, y la vamos a poner aquí al lado. Vamos a ponerle dos gildas, que además es que
hacen muy buena combinación. La anchoa, aquí están, y ya hacemos la faena completa. Ya que empezamos
la botella de olavari, pues bien servido, bien servido. Bueno, se lo abro para que vean el
interno, como dicen los italianos, el interno. Tiene su poquito de crujiente, yo creo que tiene
que estar muy bueno. Pues aquí está nuestro plato de pimientos rellenos de atún y aceitunas con
pan. ¡Qué bueno! Aceitunas con atún y pan, y de plato un pimiento. Pues aquí queda nuestra receta.
Nosotros pues nos seguiremos viendo, como habitualmente, el lunes próximo, si Dios
quiere que querrá. Y yo me despido de ustedes con esta sabrosura y con la bendición del cielo,
en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, para todos ustedes. Que
el Señor les conceda todo aquello que le piden con fe.
