SEGOVIA En pleno centro de Segovia, Manuel Yuste continuaba en el año 1997 con la tradición que La Fabril Cerera había iniciado algunas décadas antes: fabricar velas por inmersión de los pábilos en la cera líquida. Gracias a su colaboración pudimos recoger todo este proceso de elaboración de cirios y velas.
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En pleno centro de Segovia, Manuel Yuste
continúa con la tradición de fabricar
las velas de cera que la Fabril Cerera
inició hace varias décadas.
El proceso comienza por la preparación
de las mechas.
Bueno, aquí lo que voy a hacer es cortar
la mecha
en la medida de de las velas que voy a
hacer. Para eso necesito la
regla esta que la puedo poner a
distintas medidas y es eso, cortarlo
simplemente a la medida.
El grueso de la mecha depende de la
medida de las velas que el artesano vaya
a fabricar y su materia prima es el
algodón.
Y en vez de ser algodón es fibra, pues
la vela no absorbe y y la combustión es
es mala, o sea, que tiene que ser
algodón. Cuando Manuel ya tiene las
vueltas suficientes para llenar la rueda
octogonal, corta las mechas y hace un
nudo en cada una de las puntas.
Bueno, pues los nudos los hacemos porque
ahora van a ir colgadas las mechas en
unas tablillas eh con puntas. Claro, si
no le hacemos un nudo, pues no podemos
colgarla, no se sujetaría la mecha.
Bueno, se suele hacer lo que
lo que admite la rueda. Se puede hacer o
bien sencilla, que serían 160
mechas, lo que equivale a 160 velas o
doble, que son pues 320.
Esto ya dependerá del grueso que se vaya
a dar la vela. Si la vela va a ser muy
delgadita, se puede hacer las 320. Si
van a ser más gruesas, las hacemos
sencillas y hacemos solo 160.
Se hacen por los dos lados el nudo
porque como va a ir colgado doble,
Manuel fija las tablillas en la rueda
octogonal para colgar de ellas las
mechas o pávilos.
En cada uno de los clavos que llevan las
tablillas, nuestro amigo el cerero
engancha los nudos de los pábilos que
tiene preparados.
Ahora se la da la vuelta. Es como va
doble.
Bueno, pues otra cosa más. Ahora vamos a
tensar las mechas para introducirlas en
el noque para empezar a hacer la vela.
Con unos pesos de hierro, Manuel tensa
las mechas para que mantengan una
perfecta verticalidad.
Ahora ya lo que hago es ir colocando la
mecha, puesto que al meter el hierro ha
quedado montadas unas mechas con otras.
Entonces, lo que hago es separarlas,
hacer una separación entre ellas para
que no luego al al hacer la vela no se
no se junte.
Bueno, ahora lo que voy a hacer es
llenar el noque
con la cera ya que se ha
[Aplausos]
se ha hecho líquido.
El noque es un recipiente en el que
caben unos 30 l de mezcla líquida de
parafina y cera de abejas. Junto a él,
Manuel tiene el caldero donde calienta
esta mezcla en las proporciones
necesarias para cada tipo de velas.
Cuando ya tiene el noque lleno, echa
parafina y cera en el caldero hasta
completar sus 100 L de capacidad. Esta
es la parafina que se mezcla con la
cera.
Llega el momento de la inmersión de los
páilos en el noque para que vayan
cogiendo capas de cera.
Ahora apenas se apreciará que que ha
cogido la cera porque lo que ha hecho el
algodón es absorber la la cera en la
primera capa.
Cada vez que Manuel introduce los
pávilos de una tablilla, rellena el
noque con cera caliente.
Este movimiento que hago es porque
cuando el caldo no está muy muy
caliente, las burbujas se van pegando a
la cabeza y luego queda la cabeza muy
deformada.
Si la cera del noque se enfría
demasiado, la vuelve al caldero para que
se caliente otra vez.
Conviene que en en este primer proceso
que estoy haciendo el caldo esté
una que se mantenga más o menos la
temperatura
inicial de unos 80 gr aproximadamente
para que no vaya cogiendo burbujas la
cera.
Bueno, ahora en la segunda cubierta ya
se verá que ha tomado,
que ha cogido volumen. Ya
al introducir las mechas en la cera
líquida y caliente del noque, esta se
adhiere a la superficie fría y forma una
nueva capa que se solidifica al contacto
con el aire,
sobre todo cuando se está haciendo esto,
el primer paso que es el comienzo que se
llama,
es cuando la tiene que estar más más
caliente.
Debido a eso que se forman burbujas y se
pegan la vela.
Con mucha paciencia, Manuel va aplicando
cada una de las 25 o 30 capas que
necesita una vela de tamaño normal.
Una vel aproximadamente de 2 cm de
diámetro
se necesitarán unas sí, unas 20 capas.
Ayudado por los contrapesos de hierro
que sirven para tensar las tablillas,
introduce en el noque las velas que se
están formando y las saca con una nueva
capa de cera.
El trabajo es lento, pero no se puede
detener. El noque se alimenta del de la
caldera, por eso no puedes dejar de
hacer porque enseguida como solifica,
tienes que estar cambiando
constantemente
el calo.
Manuel vuelve a echar en la caldera la
cera que se solidifica para que alcance
los 80 gr que necesita para fundir.
Y es que lo más importante de este
proceso es mantener una temperatura
uniforme en la cera fundida. Tiene que
estar en ese punto justo de fundición
para que cuando salga al exterior se
solidifique al contacto con el aire.
Cuando se calenta mucho hay que soplar
porque la cabeza se queda muy delgadita.
Entonces, hay que soplar para que se
forme una telilla.
Bueno, pues ya hemos terminado.
Lo que voy a hacer es separar la vela
del contrapeso que hemos puesto para
tensar la mecha. Si hay que hacerlo
caliente, hombre. Conviene que esté
caliente para luego poder limpiar,
retirar la cera que hay en el hierro.
Manuel saca la cera sólida y la vuelve a
echar en el caldero para utilizarla más
tarde.
Como ahora tenemos la la rueda completa
y completa no se puede hacer porque es
doble, lo que voy a hacer es sacar ocho
tablillas y vamos a dejar otras ocho que
las colocaremos de una.
Mientras la cera se va derritiendo al
calor del fuego, Manuel coloca las
hileras de hierro para que las velas
queden totalmente cilíndricas.
Aquí, a diferencia de cuando hemos
empezado a hacer el comienzo que
anteábamos solo una capa, aquí ya son
todas las capas que haga falta hasta
alcanzar el grueso de la
de la hilera que hemos que hemos metido.
Aquí sí que conviene que el caldo esté a
menos a menos grados que cuando hemos
empezado a hacer el comienzo.
Nuestro amigo el cerero vuelve a hacer
las inmersiones, pero soplando en la
parte superior de las velas,
porque la cabeza queda siempre más
delgada
para que vaya cogiendo más más hueso.
Esta vez las inmersiones son seguidas y
de menor duración para que se adhieran
más capas de cera hasta que la vela
supere el grueso de los agujeros de la
hilera.
Ahora sí que hay que tener mucho cuidado
sacar las velas
para que no me salga la cabeza deforme.
Manuel tendrá que hacer varias veces el
proceso de pasar las velas por las
hileras hasta que el grueso de la cabeza
sea igual que el de todo el cuerpo.
Ahora voy a aumentar
otra hilera con 2 mm de la anterior.
[Aplausos]
Es el momento de colocar unas nuevas
hileras con los agujeros más grandes
para continuar sumergiendo las velas en
la cera líquida.
A medida que se va aumentando
el se van pegando más entre ellas,
se van uniendo. Ya la proximidad es más
cercana.
[Aplausos]
Ya se ve que la vela va cogiendo
perfección.
Donde se nota es en la en la cabeza.
Bueno, ahora voy a voy a retirar las de
20 puntas para pasar a otras tablillas
de 10 puntas.
Las velas han alcanzado tanto grueso que
se pegan unas con otras al sacarlas de
la cera líquida. Para evitarlo, Manuel
sustituye las tablillas de 20 puntas por
otras para 10 velas, con lo que la
separación entre ellas será mayor.
Bueno, ahora le metemos ya la de la de
10 puntas.
Otra vez las inmersiones de las velas en
la cera líquida, pero de 10 en 10
unidades. Cuando alcanzan el grueso de
los agujeros de las hileras, las velas
se dan por terminadas.
Ahora voy a retirar dos tablillas para
poder vaciar la cera del noque a la
caldera.
[Aplausos]
Este artesano ya ha acabado las velas y
quita toda la cera del noque antes de
que se solidifique.
[Aplausos]
Pues esto hay que dejarlo ya vacío
porque si se queda aquí ya mañana sería
todo un bloque y sería imposible
continuar.
Lo echamos a la caldera porque aquí
luego ya se funde y ya volvemos a
repetir la misma operación.
Manuel Juste trabaja normalmente sobre
pedido, aunque hay medidas más comunes
que tienen más demanda. Los modelos de
vela que más se hacen en la Fabril
Cerera son los que antiguamente se
llamaban de cuarterón, media libra, tres
en libra y libra.
Una vez que las velas están terminadas,
Manuel las corta en una pequeña sierra a
las medidas deseadas y les prepara la
cabeza y la base para empaquetarlas y
entregarlas a sus clientes.
Pues ya la vela está terminada y
cortada. Ahora hay que verla en en unos
en unos hacer apacitos
de 10 velas
y esperando a que venga el comprador.
[Aplausos]
[Música]