Pareciera increíble los avances que hemos tenido como sociedad en muchas cosas, pero cuando se trata del duelo y qué decir, es como si estuvieramos retrocediendo. En este episodio muy claramente les decimos QUE NO DECIR y qué es lo que sí ayuda. ⭐⭐⭐⭐⭐⭐ Conviértete en Fan o Productor del canal aquí👇: https://www.youtube.com/channel/UCaJYJWOIVNcIK-VTjO0tbeg/join
Hice un compendio de las peores cosas que se le ha dicho a alguien en un duelo.
Dios sabe lo que hace y por qué pasan las cosas.
Es que quería un ángel en el cielo y por eso se lo llevó.
No estés triste, no llores porque no lo dejas descansar.
Por algo pasan las cosas.
Muy buena y muy dolorosa, ¿no?
Espérate, ahí te va.
Algo tenías que aprender de esto.
No, esa es la peor.
Me parece increíble que hemos tenido grandes avances en medicina,
grandes avances en comunicación y tecnología
y en cuestión del duelo seguimos diciendo las mismas cosas que en 1920.
¿Y en serio por eso vas a llorar?
Eso no es para que llores, mijito.
¿Quién somos nosotros para decirle a alguien que te debe de doler y que no te debe de doler?
Aprendamos a estar con el dolor y acompañar a alguien sin hacer pequeño su dolor,
sin descalificarlo, sin ponernos como ejemplo y sin dar órdenes.
Si no sabes qué decir, no digas nada, pero haz presencia.
Nunca menosprecies el poder sanador de tu presencia.
El que estés ahí va a contar, aunque no digas nada.
Bienvenidos a Después de la Pérdida.
Yo soy Gaby Pérez Islas.
Yo Eduardo Madrigal.
Y este es un podcast creado para ustedes,
las personas que han tenido una pérdida,
quieren aprender del dolor o conocer más acerca de la vida.
Un espacio para crecer en resiliencia y también en amor.
Un gran sí a la vida.
Gracias por acompañarnos.
Comenzamos.
Hola, bienvenidos a un episodio más de Después de la Pérdida.
Un episodio bien especial.
Casi, casi un tutorial.
¿Cómo estás, Eduardo Madrigal?
Muy bien, contento.
Me gustan estos episodios que son así como muy claros, muy definidos,
porque la gente también a veces necesita eso, ¿no?
Porque yo sé que nos escuchan y lo agradezco.
A quien sea la primera vez que nos escucha, bienvenido.
A quien ya lleva mucho tiempo escuchándonos,
tal vez ya entra un poco en confianza con nosotros y nos escucha o en el
coche o en lo que hace otra cosa o le da paz tu voz para dormirse.
Pero cuando quieren algo así como de.
Pero cómo?
Porque tal vez escucharon y no supieron cómo hacerle porque lo decimos,
pero no tan claro como paso uno, paso dos, paso tres.
Hay que poner atención también.
Pero hoy sí va a ser.
Hoy sí va a ser muy claro y directo,
porque es increíble las cosas que le dicen a las personas en duelo.
Y creo que parte de mi labor,
así como ha sido inspirar a muchos a que estudien tanatología,
me siento responsable de eso y comprometida con la capacitación
tanto en diplomados en línea como en la certificación.
Y bueno, alumnos de diplomado presencial, que es el último año que lo tengo.
Pero me siento muy comprometida también con poder formarlos.
Pero también creo que tengo una función en la sociedad de hacer cultura del duelo
y hice un compendio de las peores cosas que se le ha dicho a alguien en un duelo.
A lo mejor tú las has dicho o a lo mejor tú las has recibido y muy probablemente
vas a poder complementar esta lista con cosas que te han dicho a ti.
Así que va a ser importantísimo en este episodio que tú colabores,
que nos manden las las aberraciones que te han dicho,
las atrocidades que ha cometido la gente, la familia,
los más cercanos contigo y nos lo hagas saber.
Aquí vamos a ver porque se va a quedar este testimonio de los nos,
lo que no se debe de hacer.
Y luego diremos, porque siempre hay que poner la ventanita,
un poco de luz que si podemos decir entonces, porque van a decir Gabi.
Entonces, qué digo si ya me cerraste todo?
Yo quisiera empezar preguntándote por qué lo dijiste,
pero tal vez algunos no les queda muy claro qué es esto de cultura del duelo.
Tú quieres fomentar esto y has dedicado gran parte de tu vida a ello.
Pero cómo definirías cultura del duelo?
Mira, es que México es un país que tiene muchísima cultura con respecto a la muerte.
Tenemos tradiciones maravillosas.
Acabamos de pasar día de muertos el día de los fieles difuntos.
O sea, en cuestión de tradiciones y de conocimiento estamos muy claros.
Pero del duelo, del proceso que sigue una persona para acomodar sus emociones
después de haber perdido,
de este proceso adaptativo para entender una nueva realidad sin aquello que perdí.
Ese trabajo, esa persona, ese amor, ese lugar de residencia.
De eso hablamos muy poco.
Y me parece increíble que hemos tenido grandes avances en medicina,
grandes avances en comunicación y tecnología.
Y en cuestión del duelo seguimos diciendo las mismas cosas que en 1920.
Así que lo pongo y lo pienso yo un poco tal es como vemos el fútbol.
Y entendemos lo que es un fuera de lugar cuando se marca gol,
que está prohibido insultar al árbitro.
No, que no debes decir que sí.
Como que entendemos un poco que no debes gritar cuando despeja.
Exacto. Y sabemos cuál es nuestro rol si somos porteros.
No sabemos cómo usar las manos.
Sabemos cuál es nuestro rol si somos jugadores.
Sabemos cuál es nuestro rol si somos afición.
Sabemos cuál es nuestro rol si somos director técnico,
pero no sabemos cuál es nuestro rol en el duelo.
No que nos toca, que si no nos toca hacer.
Dónde está el límite? Dónde ya es demasiado?
Qué si puedo decir que no?
Entonces para eso este capítulo, este episodio que no se debe decir en un duelo?
Ok, perfecto.
Entonces vamos a empezar con la actitud que no debes de tener frente a alguien
esté en duelo.
Probablemente tú también estás en duelo si eres de la misma familia.
Entonces es complicado porque la otra persona tiene su dolor y tú tienes el
tuyo. En el duelo a veces la familia se vuelven extraños y los extraños se
vuelven familia.
Qué quiero decir con esto?
Que a lo mejor no te das el pésame entre hermanos cuando murió tu mamá.
Es tu mamá.
Lamento que se haya muerto tu mamá, pero la tuya también se murió, pero no
nos damos el pésame en familia.
Fíjate qué ironía, no?
Desde ahí asumimos que hay que hacer cosas en común como conjunto y tribu,
pero no hay que sentir en común.
No hay que unirnos en un sentimiento y no hay nada más bonito que abrazarte con
alguien que tiene un dolor similar al tuyo.
No es el mismo dolor, aunque sea la misma mamá, porque cada hijo lo vive
diferente, pero poder abrazarte.
Pero no sucede eso porque no hay tiempo.
A lo mejor hay que preparar las cosas, hay que hacer los trámites, hay que
recibir a la gente.
Entonces yo creo que lo primero sería determinar la actitud y la actitud es la
empatía.
La empatía es poder ponerme en los zapatos de otra persona, pero no
amarrarme las agujetas para no convertirme en la otra persona, sino desde
quién soy yo y desde lo que yo puedo dar, servirte, ayudarte y colaborar en
tu proceso.
Eso es empatía.
Lástima, tache, nunca lástima.
Si pudiera borrar alguna palabra de su vocabulario sería pobrecito.
Para ver, vamos a empezar por ahí, porque digo, ya saben que yo voy a jugarle
un poco al abogado del diablo aquí, pero llega alguien conmigo o que conozco
que quiero mucho o me entero, no?
Oye, fíjate que a fulanita estuvo en un accidente de coche.
Iban sus dos hijos, su marido y la suegra.
Todos fallecieron menos ella.
O sea, creo que como primera reacción de muchos y que nos están escuchando
aún en este caso ficticio, que bueno, seguramente se habrá pasado en la vida
real a alguien.
La reacción es pobrecita, no?
Es imposible, creo yo, no ponerse en un lugar de decirle a la persona que
sufrió una pérdida o una tragedia o algo así como lo entendemos.
Pobrecita.
Bueno, si es.
No, si es posible no hacerlo y te voy a explicar por qué.
Porque pobrecita es ver para abajo.
Pobrecita es siempre ver para abajo.
Pobrecito perro.
Pobrecito persona en situación de calle.
Pobrecito. Estoy viendo para abajo.
Puedo sentir misericordia.
Misericordia viene del latín.
Misma cuerda.
Misericordia.
Estoy igual que tú.
Como te pasó a ti, me podría haber pasado a mí.
Yo te puedo decir qué duro, qué difícil, qué fuerte.
Pero no pobrecito, porque pobrecito es faltarte al respeto.
Es creer que no tienes lo que se necesita para salir adelante.
Sé que es una cuestión de vocabulario, Eduardo, y tienes razón.
Estamos habituados.
Pero para eso es esto.
Para esto es la tanatología.
Para que nos demos cuenta que el vocabulario que hemos estado usando con
respecto a la pérdida es equivocado.
Lastima al doliente.
Porque tú quieres que te tengan lástima?
No, yo menos.
A mí me da horror la lástima.
Entonces yo jamás quiero que digan pobrecita.
Creo que no decimos tal cual porcita, pero si no hay no pobre, no?
Es que ahora a su hijo le dio no sé qué.
Ay, no, pobre.
Ay, no, es que no sé cómo puede.
Porque además viene acompañado el pobrecita de un pobrecita.
Es un te veo para abajo.
Inmediatamente después viene un reconocimiento de qué fuerte es o qué
grande o yo no podría yo ponerme abajo.
No como que estamos ahí jugando un poquito en.
Uy, qué malo que te pasó, pero qué grande eres por aguantar esto.
Pero yo voy a quitar la venda de los ojos.
Edu todavía eres demasiado bueno y yo muy vieja y muy malvada.
Pero cuando le dices a alguien.
Ay, qué bárbara amiga.
Yo te admiro.
No es que realmente la admiras, porque admirar.
Quisieras estar en su lugar.
Tú admiras a Cristiano Ronaldo, no?
Quisieras estar en su lugar?
Bueno, no me digas que no, no?
Claro, de quien admiramos.
Quisiéramos estar ahí.
Nunca admiras a quien tuvo una pérdida.
Respeta su fuerza, pero también es una manera de negociar allá arriba.
Fíjate.
Ay, no, yo no podría con eso a mí.
No, no, yo me muero.
Pero mi amiga, mi amiga sí es fuerte.
Es como que bueno, a mí no me lo mandes.
Yo no puedo, pero ella es fuerte inconscientemente.
A ver, no estoy diciendo que ustedes sean la maldad encarnada y que lo hacen con
conciencia, pero así es.
Esa admiración no es admiración.
Podría hacerte respeto.
Me llama la atención la fuerza o la interesa con la que lo estás enfrentando,
pero nunca digas.
Ay, no, bueno, es que tú eres fuerte, porque entonces ser fuerte parece una
maldición. Como tú eres fuerte,
todo te pasa y que te pase a ti y no me pase a mí.
Me estoy dando cuenta de algo y tú dime si estoy en lo correcto o no.
Antes de abrir el pico para decirle a alguien
algo cuando ha tenido una pérdida,
porque justamente estamos hablando de lo que no se debe decir.
Creo que es importante tener un diálogo contigo mismo.
Cómo entiendes tú lo que está pasando o lo que pasó para poderlo
expresar? O cómo estás hablando con Dios?
Hemos estado hablando o cómo te hablas contigo mismo o cómo concibes a la
otra persona? Creo que eso es lo que tenemos que cambiar antes de siquiera
decir lo siento mucho, no?
Porque si no, cualquier cosa que digas tú lo dirás desde.
No, pero es que lo dije con todo el corazón y el alma del mundo.
Pero en realidad lo estás viendo desde otro punto como lo hemos estado
manejando. O sea, creo que primero es importante cuando recibes una noticia
de un ser querido o algo.
Tú hablas contigo mismo.
Por qué diría esto?
Porque estoy diciendo dónde creo que estoy yo y me creo yo inmortal o mi
familia o lo que sea.
Hablas contigo mismo y después ya vamos a ver qué se dice.
No, pero estoy totalmente de acuerdo.
Estás en lo correcto, pero no solo habla contigo, siéntate y siente qué
sientes tú con lo que pasó, qué mueve en ti, qué miedo te dio.
Porque, por ejemplo, le da un infarto al esposo de una amiga y todo el
mundo va a empezar a hacerle preguntas a la amiga que son irrelevantes para
la amiga, pero son importantes para la que pregunta.
Pero cuál fue el primer síntoma?
Pero cómo se empezó a sentir mal?
Pero qué pasó?
Dime. Más que realmente querer ayudar a mi amiga, estoy pensando cómo evito
que al mío le dé un infarto.
Cómo me doy cuenta si a mi marido le va a dar?
Por favor, dime para que no me pase lo que te pasó a ti.
Es humano, es natural, pero no le ayuda la otra persona.
Entonces, primero tengo que sentarme para ver qué detone en mí, qué miedo
activa, qué cosa me está generando.
No tenemos que ser tan rápidos para hablar porque damos reacciones y no
respuestas y el doliente necesita respuestas.
Entonces ya dijimos la actitud es la de empatía, el la emoción, el valor
es la misericordia, no la lástima.
Y entonces, cuando ya entré en contacto conmigo, qué pienso de lo que
pasó, qué siento, lo digiero y entonces ahí sí busco dentro de un cajón
oscuro que es mi mente y mis emociones.
Qué voy a decir?
Cómo puedo sumar?
No buscando frases que le quiten el dolor al otro.
Dejemos de buscar esa frase porque me lo escriben.
Gaby, qué se le dice a una persona que ha perdido un hijo?
Ustedes creen que yo tengo un fichero donde dice alguien que ha perdido
un hijo? Qué se le dice?
Alguien que ha perdido una madre?
Qué se le dice?
No funciona así.
¿Quién es esa madre?
¿Quién es ese hijo?
Cómo era la relación?
Qué siento por la persona que ha fallecido?
No puedo tener las mismas frases hechas por si se murió un compañero
del trabajo de mi esposo que yo ni conocía.
Así se murió un vecino que llevo 10 años de relación con él.
O sea, tienes que tener un esquema diferente.
Por eso no hay un machote y nunca caigan en frases comunes y trilladas.
A ver, vamos a echarnos un ping pong de frases comunes y trilladas.
Dios sabe lo que hace y por qué pasan las cosas.
Uy, eso está buena.
Ya hablando de Diosito, si es un hijo, ahora tiene un ángelito más en el
cielo. Es que quería un ángel en el cielo y por eso se lo llevó.
No, no estés triste, no llores porque no lo dejas descansar.
Venga, échame unas buenas tú también.
Pero así ya de duras, de las que se dicen en los funerales.
Sí, claro, conste.
Ustedes las pidieron.
Qué tal esta clásica?
Por algo pasan las cosas.
Muy buena y muy dolorosa.
No, espérate, ahí te va.
Algo tenías que aprender de eso.
Esa es la peor.
Ya esa sí es la peor.
No hay una peor que parece porra.
A ver, échale ganas.
Ahí está.
La ibas a decirte la quité de la boca.
Échale.
Qué crees que no le estoy echando ganas?
Que no me paré, que no me bañé, que no estoy hablando contigo.
Tú crees que eso no es echarle ganas?
Fíjense para poder llegar como a unos términos de lo que no debemos decir.
Vamos a empezar a ponerlos por categorías.
Primera categoría.
No des instrucciones, no des órdenes.
El ya no llores.
Tienes que ser fuerte.
Piensa en tus hijos.
No te puedes desmoronar.
Todo lo que te huela a una orden.
No lo digas, pero no sería.
Oye, me gusta.
Sabes, aquí este no sería.
A veces sí.
Importante como alguien que está recién revolcado de una ola.
Como hemos usado esta analogía de lo que es el duelo, que sí, como que lo
pares y le digas.
Oye, ve para allá.
Allá está el norte, no?
Mi duda es un poco también como tú que vas a saber dónde está el norte,
no ni que fueras perfecto o fueras una brújula que vas a decirle tú dónde
está bien y qué está mal a alguien.
Como si tuvieras todos tus vuelos trabajados perfectamente y pudieras
orientar a alguien que está en esa situación.
Pero tal vez no sería tan malo.
Siento yo decirle a alguien como lo que tienes que hacer es esto ahorita.
Tal vez ya después tú agarras los remos y empiezas a remar, pero ahorita
para que no te vayas a cualquier lado o te revuelque otra ola.
Tienes que ir para acá.
O sea, no sería como bueno una pequeña guía, un pequeño.
A ver, y por qué no?
En lugar de dar instrucciones, preguntamos, te va un ejemplo.
Lamento muchísimo lo que estás pasando ahorita.
Lo que toca hacer es entrar aquí a reconocer el cuerpo.
Quieres entrar tú o quieres que entre yo o preguntamos si podemos entrar
juntos? No es no.
Tú quédate aquí.
Tú no entres.
Te vas a impresionar.
Yo lo reconozco.
Déjame a mí.
O sea, hay quien toma el mando de la situación y te borra.
A ver, estás en dolor, ni te ni estás loco, ni te volviste idiota, ni te
anulaste.
Eres un doliente, pero no eres invisible y no pueden pasarte por encima.
Y creo que tener la consideración que tendrías con cualquier persona de
preguntarle quieres hacerlo tú o no?
Por ejemplo, cuando nace un bebé que murió a la hora del parto o ya nació
muerto, antes se tomaban decisiones tan fuertes como que no lo vea, se va
a impresionar, duérmanla, se lo llevaban a cremar y nunca tuvo la
oportunidad de cargarlo.
Yo creo que hoy el preguntarle lo quieres ver y a lo mejor te va a decir
no, no quiero verlo.
Y ahí sabes que está hablando desde la emoción.
Tú le puedes decir déjame decirte que tienes derecho a verlo.
Es tu bebé y tienes derecho a no verlo.
Si no quieres, solamente piensa y tómate unos minutos.
No tiene que ser inmediatamente.
Te esperamos, pero piensa en un tiempo cómo te vas a sentir de haberlo visto
y cómo te vas a sentir de no haberlo visto.
Entonces dale la oportunidad al doliente dentro de su confusión de
aterrizarse tomando algunas decisiones que le van a poner los pies en la
tierra, porque si quieres tener los pies en la tierra, hay que tener
responsabilidades y peso sobre los hombros.
Si todo mundo me releva de mis responsabilidades y lo que me toca y
estoy en el velorio y me dan un tómate esta pastillita, te va a hacer bien
y me tienen grogui en el velorio, me robaron el velorio.
El velorio era para mí, para recibir el abrazo de los demás, para recibir
la contención, para estar aquí en comunidad y yo estaba drogado porque me
dieron esa pastilla que me iba a hacer bien.
¿Bien para quién?
Para que me comporte correctamente como la sociedad esperaría que me
comporte, que no vaya yo a gritar, que no llore fuerte, que no me tire al
piso, que son reacciones normales en el duelo, naturales.
No me gusta el normales, porque como bien dijiste hace rato, ¿quién soy
yo para decir que es normal y que no?
A ver, siento que muchas de las cosas que hacemos o decimos con nuestros
seres queridos que han tenido una pérdida es porque nos gustaría ahorrarles
aunque sea una incomodidad más o un pequeño dolor o algo por el estilo que
tal vez nosotros ya pasamos.
No puede ser que se haya muerto mi pareja y yo la pasé terrible en el
velorio. Entonces, eh?
Si a mi amiga se le muere, bueno, se le muere, muere su pareja también.
Me gusta que ya te corriges en tus expresiones.
Yo lo sé porque son años de oír eso, pero ya enseguida tu cerebro de
tanatólogo empieza a actuar y te da otro vocabulario y la opción correcta
para no usar el pronombre personal.
Se me murió a mí, sino se murió.
Sí, sí, y creo que es algo que también pueden hacer ustedes.
O sea, yo sé que llevan años escuchándonos muchos de ustedes y saben las
cosas que se tienen que decir o no decir, pero a la hora de ponerlo en
práctica puede ser un poquito complicado que se nos escape una o así, pero
es mejor. Aunque haya pasado ya un minuto decir no quise decir esto.
Lo que quise decir fue aquello a quedártelo callado y en la noche decir
ahí lo hubiera dicho o lo que Gaby siempre nos dice.
No, pero pero bueno, lo que estaba diciendo es que ya se murió.
No es cierto.
Después de que has tenido un duelo, una pérdida.
Alguien querido tuyo también tiene algo similar, no?
Porque igual nunca le pasará.
Tal vez tú quisieras ahorrarle algo o quisieras como que a ti algo te
molestó, pero no pienses por él o por ella, porque este es su dolor.
Déjale la dignidad de su dolor.
A lo mejor lo que a ti no te hizo bien.
La otra persona lo necesita para ir aterrizando la realidad.
A lo mejor lo que a ti te dañó.
La otra persona será un momento emotivo que le haga a la larga bien.
O sea que te saca de la negación ver el cadáver y se lo impiden a la
mayoría de las personas.
Yo creo que una madre tiene el derecho a ver el cadáver de su hijo bajo las
circunstancias que sea.
Es que quedó muy mal.
Todo quedó muy mal.
Su cuerpo no quedó muy mal.
Mi hijo.
Ese es un estuche amado que yo hice, pero ese no es mi hijo.
Es su estuche, pero quiero despedir ese estuche.
Mira el otro día, Eduardo, una usuaria.
Es que cómo son mis grandes maestros los dolientes.
De verdad me pondría de pie, pero me vas a regañar porque muevo el micrófono.
Pero cuando pienso en los dolientes, me dijo, murió su hija.
Es una mujer extraordinaria y seguramente me está oyendo.
Y murió su hija y ella tiene un dolor inmenso, inmenso.
Pero me dijo, fíjate, Gaby, que estaba yo estudiando a la Virgen María porque yo
se la mencioné para mí.
Le dije, bueno, pues yo creo que una madre tiene los brazos suficientemente
grandes para abrazar a su hijo vivo o a su hijo muerto.
Como vemos en la piedad, un hijo nunca es demasiado grande para no caber en los
brazos de mamá, aunque esté muerto y es fuerte.
Yo sé que Gaby, tanatóloga, dice cosas fuertes, no me sé, pero me lo quedé
pensando y empecé a investigar un poco más acerca de la Virgen María y fui a
platicar con un padre y todo que me contó de ella.
Y me dijo, ahí te va.
Y a ver si puedo decirlo sin volver a ponerme todo emotiva.
Pero dijo que cuando Jesús iba en el Viacrucis, la Virgen María iba ahí
junto y fue dolorosísimo para la Virgen, pues estar viendo esta agonía de su
hijo y ver cómo lo humillaban y cómo lo maltrataban y cómo no podía y le
faltaban las fuerzas y todo.
Pero ella conservó una serenidad impresionante a pesar de su dolor, porque
sabía que de repente cuando él iba caminando, su mirada se cruzaba con la
de ella, entonces la veía y ahí tenía que encontrar la paz, la serenidad que
quería darle ella a su hijo en ese momento.
Ella podría haber seguido para no ver eso y ahí me avisan cuando esto acabe,
qué horror y la hubieran sobreprotegido.
No, no, no, no estés ahí.
Pero era importante estar ahí, porque esa mirada, esa dignidad que yo le daba
al momento con mi sola presencia, eso que podías encontrar en mis ojos.
Y creo que eso es lo que hace una madre, un padre en un hospital, ante una
cirugía, ante la posibilidad de una amputación de un miembro del cuerpo,
algo para otro ser querido.
¿Qué vas a encontrar en mis ojos?
A veces el que está enfermo, el que la está pasando mal, voltea a verte con sed
y tú no das agua, tú tienes más angustia que el que lo está viviendo, tú le
contagias tu miedo, tú le contagias tu falta de esperanza.
Todos tenemos que pensar y eso es hacer cultura del duelo.
¿Qué tengo para dar?
No que necesito solamente yo, cuando yo no soy el protagónico de este dolor,
cuando no es mi dolor y es tuyo.
¿Qué tengo para darte?
¿Qué puedo sumarte ahí?
Entonces, la sobreprotección, para cerrar tu comentario, la sobreprotección es
una forma de agresión.
El creer que no puedes, te estoy faltando al respeto porque yo no sé con qué
recursos internos cuentas para poder con esto que te ha ocurrido.
Vamos entonces a la siguiente categoría.
Lo primero que habías dicho es que no hacer las órdenes está directo.
Esto o aquello o que tienes que hacer eso no.
Antes déjame nada más decir dos cosas de lo que acabas de mencionar, que me
recordaron muy claramente.
La primera es que esa misma expresión es algo que vemos mucho en niños
pequeños, no?
Cuando van corriendo y se meten un golpe, voltean a ver a su mamá o a su papá.
Entonces la cara del niño está como esperando la mamá con su expresión.
Va a decir a su madre hay sangre y la cara de.
Y el niño rompe en llanto.
Exacto.
Va a decir todo bien y tranquilo.
Entonces sí, me gusta mucho eso porque en efecto muchas veces en los demás
encontramos respuestas no verbales que necesitamos.
Entonces tal vez ahí yo lo pondría también como ya sé que el episodio es
que no decir, pero también véanse en un espejo cuando quieran tener esta
relación con alguien.
Van a tener una plática con alguien porque si en su cara hay un hoy o eso
todo lo recibe la otra persona y no lo están, no están diciendo nada, pero
están diciendo todo con su expresión, no?
Porque por más que digas las cosas correctas y tu cara es de cuando te está
diciendo cosas, híjole, el no macha el audio con el video.
Como dices tú, no?
Totalmente, totalmente.
La expresión no verbal es importante.
Por eso me gustó lo que dijiste.
Espérate un momentito.
O sea, siéntate, asimila lo ocurrido, toca tu emoción, lleva tu pensamiento
y ahora sí, desde ahí, desde quien soy y lo que puedo aportar.
Ya decir algo.
La segunda categoría es no trates de decir algo para ser chiquito el dolor.
Porque eso no funciona.
No vas a lograr encoger el dolor.
Lo que tenemos que buscar es decir algo que haga grande a la persona, pero no
digas. Bueno, ya era una persona mayor, no?
Ya era una persona mayor.
Era mi mamá.
No, no queremos a los papás, a las mamás o a los abuelos por jóvenes ni por
sanos.
Los queremos por el vínculo.
O sea, a ti no te va a consolar en lo más mínimo que alguien te diga.
Pues ya tenía 80 años, verdad?
Ya, ya era momento.
No, no era momento.
Era mi mamá.
Entonces nunca digas eso.
Nunca digas tampoco.
Ya está en un mejor lugar porque yo lo quiero conmigo.
No lo quiero en un mejor lugar del cual nadie tiene certidumbre.
Qué tan mejor lugar sea?
Y si es un lugar físico?
Si hay tantos misterios alrededor, entonces no me digas.
Está en un mejor lugar.
O sea, eso es tratar de que mi dolor se haga chiquito y mi dolor en este momento
es grande.
Si tú no puedes con mi dolor, no me digas nada.
Ven y abrázame.
Pero si vas a decir algo que no sea algo que quiera hacer chiquito mi dolor.
Justo lo hablábamos en el episodio anterior, no?
Este hoy yo que se queda en el corazón y las montañas y todo polémico.
Gracias a los que en sus comentarios ahí han estado poniendo que tal vez
entendieron o no.
Pues nos pusimos muy metafóricos.
Sí, sí, sí, sí.
Pero bueno, gracias por escucharlo otra vez.
Si no lo han escuchado, se los recomiendo mucho.
El episodio anterior me gustó mucho y el de películas también me gustó mucho.
Cuántas cosas hacemos o decimos porque lo vimos en una película, no?
Y es como esa frase está buena.
La voy a decir.
O sea, será muy raro, pero como que tal vez sí tenemos nosotros guardados
nuestro cajoncito de qué decir porque lo vi en una película.
Y ahí quiero decirles tengan mucho cuidado porque amo que usen mis frases.
Por eso las parí esas frases para darlas al mundo y están en mis
playeras que pueden encontrar en Amazon y Mercado Libre.
Sí pasó, pero ya pasó.
El amor le gana el dolor y lo que viene conviene, pero hay que saber
cuándo usarla y no vas a llegar al funeral a decirle a alguien si pasó,
pero ya pasó.
Ay, espérame, rudeza innecesaria.
Entonces tenemos el conocimiento, tenemos el vocabulario, pero hay que
saber cómo aplicarlo.
Te voy a dar más ejemplos de esto de hacer chiquito el dolor, no?
Al menos ya no sufre.
A ver, yo nunca preferiría que estuviera muerto.
Preferiría que no sufriera y estuviera vivo, pero no me digas al menos
todo lo que empiece por por lo menos, al menos piensa que.
O sea, estoy tratando.
En inglés le llaman Bright Side, que es como iluminarte tantito esto,
pero tratarte de convencer con argumentos que no te convencen nada.
El dolor es grande.
Aprendamos a estar con el dolor de una persona y que su dolor no nos
incomode. Eso es clave.
O sea, Bright Side o ver el lado bueno no es algo que existe sin duda en
las pérdidas, no?
Toda pérdida trae consigo ganancias, pero con el tiempo y creo que es algo
que tiene que venir del doliente.
O sea, si yo vengo y te digo esto perdiste, pero esto fue lo que ganaste.
No me vas a creer, no me vas a creer.
Y muchos que nos ven y yo lo sé porque los comentarios están enojados y
no nos creen, nos dicen eso no es cierto o es muy fácil decirlo.
O sea, tiene que venir de ti.
Estar momento de iluminación.
Bueno, no lo quiero decir así porque pareciera como algo extraordinario
cuando no es tan extraordinario.
Es muy normal y humano que tengamos este tipo de pensamientos.
El decir ok, pasó esto, pero ahora esto o ahora aprendí chispasos de
aceptación, chispasos de aceptación.
Ok, ok, vamos a empezar a implementarlo, pero no puedes tú llegar en
efecto en un funeral.
A pesar de que es una excelente frase y muy buena esa frase o todas las que
tienes en Instagram, pero llegar y decir si pasó, pero ya pasó.
El amor le gana el dolor de mi bro.
Ahorita no, ahorita no, ahorita, ahorita sol.
Ahorita me duele muchísimo.
No, no existe el dolor y no existe el amor y te enojas con todo.
O sea, hay que saber también cuándo.
Creo que es clave, no?
Porque puede que tengamos cosas bien preparadas.
Muchos anatólogos también que nos ven.
Gracias por ello, pero hay que saber cuándo decir las cosas, porque si no
estoy pensando en un ejemplo aquí, mis ojos de la derecha se estaba
estrenando una bici que tenía mucha ilusión y había ahorrado para tenerla
y todo. Y entonces le estaba ajustando los fredos a la bici, no?
Y se llevó el dedo.
O sea, no todo el dedo completo, pero de repente oí un grito espeluznante.
Corrió al baño, al chorro del agua y vámonos al hospital.
No, ya cuando y eso dije bueno, ok, en ese momento de dolor extremo de todo
que nada más había como que dar la contención.
Imagínense que yo me pusiera a decir cosas como ofrécele tu dolor a Dios.
No te hubiera inventado.
O sea, me cae muy bien abuelita, pero te lo hubiera recordado duro.
Este dolor te va a ser más fuerte.
Piensa que algún día vas a recordar esto solo como una mala experiencia.
A ver, no es el momento.
No es el momento.
En el momento tengo que validar lo que está pasando.
Tengo que acompañarte porque es una herida abierta.
Aprendamos a ver que hay cosas que no se hacen en una herida abierta,
como meter la mano y tocar e invadir cosas que ya pudieras hacer con una cicatriz
que puede ser acariciar, tocar, poner algo encima, tratar de aliviar
y cosas que se hacen con una cicatriz añeja ya que casi no se ve.
También es otro el vocabulario y todo, pero ante una herida abierta,
respeto, acompañamiento, soluciones asertivas, pero no imposición.
No tratar de que llegues a ese punto porque me gusta lo que dices.
Hay que dejar que poco a poco vaya aterrizando en eso.
La tercera categoría a la que quería yo referirme hoy son los agradecimientos.
Queremos que la persona esté en posibilidades de agradecer
inmediatamente después de la pérdida, pero agradece haberlo tenido,
pero agradece haberlo conocido, pero agradece que no fue peor,
pero agradece que no quedó paralítico.
Dios mío, en el momento que acaba de suceder las cosas
y tú ya quieres que yo ya salte al agradecimiento,
no usen el agradecimiento como una ballesta
con la que vas empujando a alguien al agradecimiento.
No empujen, punto. Eso sería algo maravilloso.
No empujen, ¿de acuerdo?
Si el doliente va a llegar eventualmente,
después de este proceso llamado duelo al agradecimiento
y la resignificación, extraordinario, pero tiene que llegar él.
No agarras y empujas a alguien al agradecimiento porque es violencia.
Hay violencia en los comentarios que le decimos a las personas.
¿Tú ya tienes tu kit de acompañamiento para el duelo?
Un oráculo con 80 tarjetas para acompañarte diario
después de que has tenido un gran dolor.
No importa qué tan reciente haya sido la pérdida.
Estas tarjetas te guían a través de tu duelo con pensamiento positivo.
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Si el agradecimiento es complicado, porque sin duda es algo,
vamos a ponerlo entre comillas, bueno, deberíamos de practicar,
de tener, pero es muy raro, o sea, me conflicto mucho
y seguramente le estará pasando a ustedes como,
¿qué digo Gaby? ¿Me está diciendo por eso que no?
Yo esto es todo lo que decía, todas las cosas que he dicho
toda esta vida, me estás diciendo que no, ¿no?
¿Sabes qué? Le voy a agregar otra cosa a lo que no se tiene que decir,
o bueno, creo yo, yo lo que haría, si yo fuera tú, haría,
sí, pero no lo eres, cállate los hijos, no lo eres,
o sea, me está pasando a mí.
Eduardo, es muy grosero entre el pico y el hocico.
¿Somos animales?
No, sí, pero no, bestias, o sea, tenemos boquita, por favor.
Bueno, sus hermosísimos labios, este, no, pero o sea,
como que enoja también, muchas de las cosas que decimos,
mira, yo ni me acuerdo que me dijiste ese día en el coche
que me estaba a ir desangrando, este, camino al hospital,
pero sé que no fue algo que me impactó para mal,
pero si hubiera sido algo, yo lo estaría recordando ahorita,
aunque tú ni te acuerdes, porque tal vez me dijiste 700 oraciones
con que una me hubiera molestado, yo la recordaría el resto de mi vida
y eso también tenemos que entenderlo, ¿no?
Menos es más, porque a veces queremos, nos incomoda el silencio,
queremos decir mucho, hablar y hablar y hablar y hablar,
y dijiste 70 cosas bien, 69 cosas bien, con una que hayas dicho mal,
eso es lo que se va a acordar el doliente de lo que dijiste,
eso va a ser, esta persona me dijo esto en el peor momento de mi vida,
y ya está, entonces mejor no digamos tanto, ¿no?
Claro, porque por eso siempre digo que cuando tocamos el dolor ajeno
no estamos entrando a territorio sagrado,
hay que quitarte los zapatos como si entraras a un templo,
porque de verdad hay que tener un enorme respeto para esto.
¿Qué sí se dice?
A ver, antes de decirte qué sí se dice,
nada más déjame una última categoría que hay, ¿no?
Y es cuando además de ponerte tú como protagónico,
como decías el ejemplo, lo que yo haría o cuando a mí me pasó,
y fíjate que yo, porque muchas personas acaban hablando de ellos,
están no escuchando sino esperando la ocasión de hablar,
y entonces te empiezan a contar sus cosas y sus duelos,
y yo te entiendo porque cuando murió mi mamá,
pero este es el momento de la mía y este es mi momento,
el doliente no te lo va a decir pero eso está fuera de lugar.
Y una última categoría es que todos tenemos que entender
que en este mundo cabe el dolor de todos, ¿no?
Palabras de David Kessler, uno de mis maestros, y que es cierto,
no nos debemos de sentir amenazados por el dolor del otro,
entonces si el amor es real, el dolor es real,
dejen de decirle a alguien, ay, por Dios, es solo un perro,
ay, ¿en serio por eso vas a llorar? Eso no es para que llores, mijito.
¿Quién somos nosotros para decirle a alguien que te debe de doler
y que no te debe de doler?
Aprendamos a estar con el dolor y acompañar a alguien
sin hacer pequeño su dolor, sin descalificarlo,
sin ponernos como ejemplo y sin dar órdenes.
Me gusta, me gusta. Muy buen resumen, muy buen resumen.
Bueno, ahora va, ¿qué sí podemos decir? Y ahí voy a ser muy breve.
Si no sabes qué decir, no digas nada, pero haz presencia.
Nunca menosprecies el poder sanador de tu presencia.
El que estés ahí va a contar, aunque no digas nada.
Abraza a la persona si es cercana a ti,
porque en un abrazo, en esa comunicación no verbal,
se dice muchísimo.
Puedes decirle, tú y tu familia van a estar en mis oraciones,
si es que de veras rezas, tampoco mientas, ¿no?
Porque si esa frase llega a decirle el más ateo de tus amigos,
pues vas a decir, ¿en serio?
No, no, te la creo.
Pero si alguien de verdad es, ustedes van a estar en mis oraciones,
eso siempre lo agradeces.
El decir, aquí estoy, ¿no?
Aquí estoy y voy a hacer todo lo posible por aquí estar,
no solo para lo que tú necesites o se te ofrezca,
para poder ayudar.
Porque no lo dejes a lo que el otro va a necesitar,
sino a lo que tú puedes dar.
Y algo que es muy lindo, es decir,
el mejor recuerdo que tengo de tu hermano era este.
Y entonces contar el recuerdo.
El doliente quiere oír hablar de su ser querido.
Es un tesoro.
Y si tú tienes un tesoro, una pieza del rompecabezas
que la otra persona no tenía, te lo doy.
Recuerdo mucho el funeral, me lo contó una paciente
que murió su hijo,
y todos los compañeros del trabajo fueron.
Y empezaron a llegar y le decían,
unos le decían el típico, lo siento mucho,
que para ella era hueco,
porque yo no sé qué tanto lo conocías,
yo no sé qué tanto lo sientes,
desde luego no lo sientes como yo.
Pero otro llegó y le dijo, señora,
su hijo era el primero en llegar en la mañana.
Se ganó el premio de puntualidad varias veces en la oficina.
Ella no lo sabía, el hijo nunca le dijo.
Otro le dijo, su hijo fue el mejor compañero de trabajo
que he tenido, porque yo no le sabía el sistema
de la computadora, y él me ayudó con una gran paciencia.
Ella no lo sabía.
Otro le dijo, en la convención de este año,
nos dimos cuenta qué gran deportista era,
ganó en el voleibol, ganó en el básquet,
la verdad conocimos ese lado y tengo muy bonitos recuerdos.
Inclusive una persona le llevó unas fotografías
que había tomado de estos eventos de la oficina,
que estaba segura que su mamá no tenía en un sobre,
y le dijo, aquí hay unas fotografías
que yo siempre voy a recordar en mi corazón con cariño y se las doy.
Esas son cosas lindas.
Hagan presencia, den amor, soluciones prácticas.
Si hoy cocinaste espagueti y sabes que tu vecino
tiene una pérdida reciente, haz dos platones y llévale uno.
No le preguntes, quiere que le traiga un espagueti y te va a decir que no,
porque no sabe ni qué quiere y porque nos da pena dar molestias.
Tenemos introyectado la voz de mamá de,
no deslata mi hijito, bueno, todos menos tú,
porque yo te lo dije y nunca me hiciste caso y si deslata,
pero la mayoría es como, no quiero dar molestias,
no, muchas gracias, ¿qué necesitas? Nada, gracias, cuando necesitamos todo.
Entonces, ten eso. Amiga, voy al súper, ¿qué necesitas?
Porque voy, lo compro y ahorita te lo paso de regreso.
Ay, Gaby, pero ya hay súper en línea.
Pero no tiene ni cabeza para hacer la lista, para pedirlo.
Vas y se lo llevas. Si tienes a tus hijos en la misma escuela que los suyos,
oye, ¿te acuerdas que mañana es que tienen que ir vestidos especial?
Yo me voy a ir más temprano, ¿quieres que pase por ellos? Yo los llevo.
Esta semana la tengo muy tranquila, necesitas que los recoja yo esta semana,
con mucho gusto te los traigo.
Ofrecimientos concretos de ayudas prácticas,
para esto, oye, ya nos llegó que tenemos que pagar la luz,
voy a ir a pagarla, dame tu recibo y dame el dinero y yo voy y lo pago.
Tampoco se trata que tú absorbas todos los gastos de la persona
que no está necesitada de eso, pero sí de ayudar y colaborar en esto.
Sabes que me gusta también mucho esto que platicabas de darle la opción
al doliente, de cuándo sí y cuándo no.
Creo que también queremos cometer ese error de todo el tiempo hablar de ello
y siento que como no vamos a hablar, pues es su hermano el que falleció,
o sea, algo tengo que decirle.
Igual y quiere estar contigo y no hablar de eso ese día,
porque todas las personas con las que he hablado desde que sucedió eso,
el único tema de conversación es la pérdida, es el duelo, es el dolor.
Tal vez esa persona quiere ahorita hablar de cómo le fue a las chivas, etc.
O sea, oye, si quieres hablar a ellos, sabes que estoy aquí,
lo puedes hacer con mucha confianza.
Y si no, también podemos hablar de lo que quieras.
Como darle la opción, no que yo voy a imponer el tema de conversación.
Ni tampoco voy a imponer el que tienes que ir,
porque cada quien tiene cosas que le hacen bien.
Por ejemplo, alguien quiere ir a misa y oír que lo nombran,
o una persona le desgarra el corazón oír que nombran a su ser querido en misa.
Alguien quiere ir al panteón cada semana, otra persona no se quiere parar ahí.
Otro quiere hacer misas cada tercer día, la otra persona no.
Entonces, respetemos las diferentes maneras de duelar,
con comunicación y con apertura,
porque para no separarnos con un dolor, hay que respetarnos y hablar.
Vamos ahora a los mensajes bonitos que aquí, Cris, me di cuenta cuando estaba editando
uno de los videos pasados, que tenía uno en la pantalla, porque vi el teléfono en la pantalla
y no lo leí, y está muy padre. Fue cuando fue Día de Muertos.
Pero mira esto, en el grupo, después de la pérdida oficial, que ahí nos pueden seguir en Facebook.
Muchas gracias por todo lo que ponen y sus lindos comentarios.
Está creciendo ese grupo de Facebook.
Está creciendo y me gusta mucho cómo lo hacen, porque se recomiendan cosas, etc.
Pero mira, y aquí sí voy a decir el nombre, porque qué linda.
Isabelita Uribe, que además me gusta cómo aparece ahí.
Facebook les pone como contribuidor, este colaborador top.
Llevas fans de muchos años y cosas así.
Como que te ponen tu sticker de lo que has hecho en el grupo y gracias por ello.
Dice, hola Despuesitos, espero estén muy bien, grupo.
Les comparto esta calaverita de mi autoría, que le he compuesto a Gaby Tanatologa y a Edu, por supuesto,
con mucho cariño para ustedes. Vivamos nuestras tradiciones.
Y dice así, mira.
Ay, qué linda, qué linda está.
Va a aparecer aquí, pero dice así.
Calaverita Gaby Yedu.
Estaban Gaby y Edu grabando un nuevo programa.
Alegres los Despuesitos, con ansias, ya lo esperaban.
Más de pronto la calaca se aparece muy contenta y les dice, amiguitos, les tengo una nueva audiencia.
Y en el lejano mi clan esperan miles de oyentes que quieren oír sus consejos para superar la muerte.
Alegres y muy de buenas, Gaby y Edu se marcharon.
Y desde allá ya transmiten ese mi clan lejano.
Ay, me encanta.
Muy bueno, no?
Gracias Isabelita, gracias.
Qué bonito, qué bonito mi calaverita.
Sí, se me olvidó leerla cuando fue el episodio, pero muchas gracias por ello.
Qué belleza.
Y mira, yo también tengo un mensaje bonito, porque algo de lo que podemos hacer por alguien,
si no encontramos las palabras adecuadas, hay que buscar dónde está.
Entonces, muchas personas regalan un duelario, regalan un kit de acompañamiento, todo.
Pero también hay tarjetas muy lindas, no?
Y esta tarjeta me la regaló una persona muy linda.
Ella sabrá quién es allá en El Paso, Texas.
Y dice así.
Si alguna vez te preguntas si has hecho lo suficiente por tu prójimo.
Si alguna vez te preguntas si las palabras que has dicho han inspirado esperanza y ánimo.
Si alguna vez te preguntas si has vivido una vida que muestra tu fe y tu integridad.
La respuesta es sí.
Tú marcas una verdadera diferencia cada día en tu vida.
Y es por eso que hoy le doy gracias a Dios por ti y por tu espíritu.
Y ella agregó.
Gracias, gracias, gracias por haber dejado un poco o mucho de tu rutina.
Por haber escuchado esta invitación.
Eres una bella mujer.
Y bueno, pues aquí me dio este mensaje hermoso y yo se los quiero compartir.
Si me lo pregunto, si me lo pregunto a veces si he hecho suficiente.
Porque en esta profesión te das cuenta que haces y todavía falta mucho por hacer.
Pero estoy segura que este episodio contribuyó.
Es uno de esos que van a escuchar muchas veces.
Por favor, compártanlo.
Vamos a hacer, ojalá, es mi sueño que algún día un episodio se haga viral.
Como se hacen virales tantas cosas tan bobas.
Las bromas telefónicas, las caídas, todo eso.
Eso se vuelve viral.
Y esta es información que de verdad nos funciona.
Así que compártanlo.
¿Qué más tienen que hacer?
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Bienvenidos a la segunda parte del capítulo.
Saben que la primera parte es nosotros hablando.
La segunda son los comentarios.
Entonces vamos a leerlos.
Ahí los veo también y los leo.
Muchas gracias por ello.
En Spotify si nos ponen cinco estrellas, muchas gracias.
Y pues nada.
Nos vemos y nos escuchamos la siguiente semana en un episodio más de...
Después de la pérdida.
Paz y bien.
Adiós.
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Después de la pérdida.
Paz y bien.