El país que recibió a Ismael Cala tras dejar Cuba, Descubre cómo volvió a comenzar | Ismael Cala

Ismael Cala
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1 Visualizaciones de video·20 dic 2024
Diciendo que vienes de Cuba, un poquito tu infancia y cómo llegaste a los Estados Unidos Ismael.
Pues la verdad que mira, resumiendo ya unos cuantos añitos de vida, yo nací en Cuba en un
lugar muy rural, en un pueblito, en una montaña en Santiago de Cuba y a los ocho años hacía esto
que nosotros estamos haciendo. A los ocho años yo inicié en los medios de comunicación, fue como
darme un juguete, que es entrar a un estudio de radio, tuve la maestra vocacional más importante
de mi vida, que aún vive, tiene 87 años en Cuba y yo nunca perdí contacto con ella. Ella me empezó
a dar locución, actuación, dicción, me invitó a escribir poesía, me invitó a escribir cuentos
cortos, nos neutralizó la adicción, porque obviamente en Cuba y en el Caribe uno se traga
las heces, habla como si fuese una papa en la boca, no se entiende lo que se dice. Pero con
mucha alegría. Con mucha alegría, pero que cuesta trabajo entenderlo y yo lo digo con todo respeto
porque vengo de allí, a lo mejor alguien que no venga de allí puede decir no, no, no están así,
pero además porque soy un apasionado de estudiar los idiomas y la manera en cómo se usan, los
acentos son maravillosos, pero no son universales, entonces ahí hay que trabajarlos. Ella hizo todo
ese trabajo con mucha crítica, porque a ella le decían que era extranjerizante, que tenía todos
esos niños amaestrados que no hablaban como cubanos. Hoy se lo agradezco. Entonces ahí empecé a los
ocho años, a los 15 empecé a hacer televisión y la verdad que crecí, crecí entre radio, entre
televisión, fui un niño muy tímido de esos que sufrió de acoso o bullying, que hoy está tan de
moda hablarlo, pero que en ese momento era lo más normal y sin embargo no era un diálogo público
que se discutiera a nivel social, como lo es ahora, gracias a Dios. Entonces la verdad que
mira, muy feliz, muy feliz de haber nacido en un país que por mucho tiempo maldije y dije ¿qué
hago yo aquí? Porque el comunismo la verdad pues en papel es muy bonito, pero en la realidad pura
mierda. ¿Cómo era la realidad? Yo no he ido a Cuba, es un país que tengo programado visitar para
conocerlo. Tienes que conocerlo, es un hermoso país. ¿Pero cómo es vivirlo siendo cubano? Vivirlo siendo
cubano es adaptarte a la mediocridad, porque el sistema comunista es un sistema muy mediocre, el
populismo es demasiado mediocre, cuando tú anulas la sed y el hambre de que cada individuo quiera
crecer y en ese crecimiento quiera aportarle a la sociedad y recibir compensación por ello, estás
creando un caldo de cultivo para todo tipo de cosas que no ayuda a una sociedad a crecer, entonces
y obviamente el cubano es inteligente, es resiliente, es resolutivo, es talentoso, pero el sistema ha
hecho que ya por más de seis décadas la gente esté en un status quo donde no se puede comparar con
qué hay más allá. Entonces el sistema es el que ha hecho que después de seis décadas el talento,
el potencial que tienen los cubanos esté como adormecido y para mí es muy triste, pero yo
tenía dos opciones, me quedaba allí, estaría todavía allí lamentándome, o salía a explorar
qué horizontes podía hacer fuera, como lo hace todo el que llega un momento que dice bueno y a lo
mejor que hay más allá de mis fronteras. Pero es toda una odisea. Sí, sí, sí, sí, una odisea por
ejemplo yo quería a los 22 años salir en balsa, o sea por el mar arriesgando mi vida y gracias a
Dios la balsa me dejó, me dijeron nos vamos el miércoles y se fueron un lunes, entonces cuando yo
el martes llego digo y dónde están estos y aquellos, se fueron y me dejaron. Pero lo cuentas
Ismael como como una película, o sea vivirlo, o sea vivirlo ha de haber sido muy complicado tomar
la decisión, tu familia, tus amigos, el riesgo de vida, las historias que se que se cuentan. Sí,
de hecho yo te lo cuento ya con mucho humor, pero cuando ese día sucedió esto de yo enterarme que
la balsa se había ido, yo entré en una profunda depresión, o sea literalmente yo me encerré en
mi cuarto diciendo pero cómo me puede pasar esto a mí, ya yo tenía listo que ese era el momento de
arriesgarme, llegar a la base naval de Guantánamo, de ahí a Miami y reiniciar una vida. ¿Cuántos años
tenías? 22 años. Hoy me doy cuenta que no era el momento, ves, eso eso te lo da un poquito el paso
del tiempo, uno con los primeros 25 años de su vida tiene un ímpetu y una impaciencia que son
natural en esos primeros 25 años, pero después te das cuenta que todo tenía un proceso y que todo
tenía una razón de ser y finalmente salí con 28 años de Cuba. Varios años después. Varios años
después donde tuve que fluir, como dice este libro, aprender a fluir para no sufrir, no resistir, lo que
en ese momento yo no podía cambiar, sino que cambiar mi actitud para hacerlo de una manera un
poquito más alegre, lo que me tocaba. Y en Toronto, Canadá, sí, ahí ya reformé completamente la vida y
ya sí me di como esa segunda oportunidad, un renacimiento. ¿Qué hiciste, o sea, tu primer país
que al que fuiste fue Canadá? ¿Qué hiciste esas primeras semanas, esos primeros meses ahí en un
país completamente nuevo? Lo primero fue intentar matricularme a aprender inglés porque yo no
hablaba inglés, nada, o sea, a mí la gente me decía ¿How long have you been here? Y yo decía ¿Yes?
Y después se quedaban así como que y me repetían la misma pregunta más lento ¿No? ¿How long have you been here?
Y yo decía, oh, debe ser que no la respondí completa. ¿Yes it is? Y metí el ¿Yes it is? Y ahí ya se daban
cuenta que yo no sabía, yo salí de Cuba sin hablar inglés, con muy poco conocimiento de la lengua,
entonces lo primero que hice fue ir a una escuela para inmigrantes para aprender inglés porque me
sentía como un estúpido e ignorante. ¿Estabas solo en Canadá? Solito. ¿Qué fuerza, no? Solito, sí, yo caminé una
calle para encontrar alguien que hablar español, encontré un restaurante dominicano y a esos les
pedí ayuda y el dueño de ese restaurante dominicano se convirtió como en un padre,
en un padrino. Para mí él pagó con su tarjeta de crédito mi primer mes en un cuarto donde yo dormí
¿Era mejor vivir así que vivir en tu país natal? La verdad que si te pones a pensar en condiciones
materiales, no, porque cuando yo salí de Cuba ya era una especie de celebridad en la radio,
pero no tenía libertad, entonces yo sabía que esto de dormir en el suelo, en el piso,
era temporal y de hecho fueron solo 21 días. Me enfermé de la garganta, obvio, el frío y el
polvo que tenía esa alfombra y luego me regalaron un sofá cama y ya no era la garganta el problema,
sino que me iba a quedar lisiado porque tenía un tubo y una colchoneta muy finita y salía yo
todas las mañanas de ese sofá cama con un dolor de espaldas horrible. Recogí de la basura de una
esquina mi primer televisor que era a colores, pero se veía en blanco y verde. Pedí limosna,
que con orgullo lo digo hoy, pedí cinco veces limosna en una iglesia porque no me alcanzaba
para comer, hasta que la quinta vez dije, no, no, yo me las invento, es más, le pido a la gente
que si puede ir a cenar con ellos y empecé a hacerlo, a mis amigos, porque me ponía como muy
triste estar en la cola de las limosnas con personas que yo decía, wow, se ve que esta persona
se droga, no lo juzgo, pero creo que no pertenezco en esta fila y no sé, era como muy difícil para mí,
la verdad que esa primera parte de la migración fue muy contrastante en cuanto a reflexiones
que uno hacía. ¿Cuál era tu propósito Ismael en ese momento? ¿Cuál era tu sueño por el cual
habías luchado y habías salido de tu país? ¿Qué querías hacer a los 22 años? A los 22 años mi
propósito principal era descubrir que yo sabía había mucho más de mí y que en Cuba ya prácticamente
estaba llegando al umbral de lo demasiado conocido, entonces yo sabía que el retarme a irme a un país
con otro idioma, con otra cultura, era expandir mi umbral de conocimientos sobre el mundo, ¿ves?
Porque Cuba es una isla, literalmente te lanzas al mar o tomas un avión, pero si no te tienes que
quedar ahí, entonces 28 años allí yo dije yo quiero conocer el mundo y no creo que tiene que
ver sólo con política, creo que tiene que ver desde la niñez con que yo sentía esa necesidad
de explorar otros horizontes. ¿De dónde sacabas esa fuerza cuando eras adolescente o joven? Bueno
muy joven porque seguimos siendo jóvenes. Y en espíritu yo creo que tengo 27 años. Pero ¿de dónde sacabas la
fuerza en esos momentos tan difíciles? O sea, pasaste situaciones bastante complicadas. ¿De dónde sacabas esa
fuerza? Yo siempre pienso que es Dios, Dios. Fíjate que es interesante el tema del comunismo porque yo
iba a la iglesia, mi abuela me llevó a la iglesia, hice primera comunión, catequesis, pero a los 11
años mi mamá le dice a mi propia abuela, le dice sabes que él es un joven comunista que se está
formando con la revolución, no puedes seguir yendo a la iglesia, estaba prohibido. La religión fidel
llamaba que era el opio de los pueblos, entonces para los jóvenes que estaban alzándose como jóvenes
comunistas estaba prohibido eso. Y tuve que dejar de ir a la iglesia que tanto me gustaba como un
espacio de protección porque allí no había bullying. Eras un ser espiritual desde chiquito. Sí, desde muy
pequeño. Entonces cuando no fui más a la iglesia tuve que tener a Dios dentro y eso me hizo tener
un contacto con Dios que no necesitaba intermediarios. Como no podía ir a confesarme con un
sacerdote, tenía que yo directamente confesarme con Dios las cosas buenas, malas. Todo directo. La verdad
que creo una fe muy fuerte que me ayudó en momentos donde es que creo que sin Dios... Mira
a los 15 años un episodio donde yo vi a mi papá, esquizofrénico, que le habían dado electroshocks y
ya yo tenía mis temas también con baja autoestima, problemas de identidad de todo tipo, me medicaron
con un ansiolítico y antidepresivo. Tan chiquito. Tan pequeño, con 15 años. Por eso entiendo a los
adolescentes y jóvenes de hoy que en busca de su identidad no sienten todavía pertenencia con nada
y por lo tanto se sienten medio eliminados socialmente hablando. Excluidos. Es muy importante
que uno se abra a escucharlos porque eso es lo que yo hubiese querido a los 15 años, que alguien me
hubiera escuchado sin juicios. Solo escuchar qué había de rollos en esa cabeza y a los 15 años yo
le dije a Dios haz el milagro, sálvame. Yo no puedo pensar que quiero crecer y parecerme a mi padre si
parece un zombi después de estos electroshocks y yo tomando unas pastillas por cuánto más será
esto. Entonces por eso digo yo creo que Dios y la fe de no repetir patrones que uno a veces hereda en
predisposición genética o espiritual y buscar su propio camino pero con la seguridad de que
había alguien por encima de ti que te está ayudando. Sin Dios yo no sé qué hubiese hecho la verdad.
