La cara no solo habla, a veces grita y esa comunicación no verbal claramente envía mensajes a los demás de muchas maneras. Una de las grandes preguntas que me hacen en mis redes es, ¿por qué la gente piensa que estoy enojada cuando no es cierto? Y aquí te la contesto desde una perspectiva de Lectura de Rostro y además de la parte de aplicación mental en dónde entendemos que la vida es el efecto visible de causas mentales invisibles. Te invito a que lo veas y me compartas qué piensas.
Una de las grandes preguntas, para te lo voy a decir que es como el top 5,
sí, creo que sí, de las 5 preguntas más frecuentes que me hacen en talleres,
cuando voy a medios de comunicación, en conferencias y hasta en mi blog,
es, Renata, de verdad, yo no entiendo por qué la gente me dice que todo el tiempo estoy enojada.
Yo no estoy enojada, Renata, pero la gente de verdad lo dice.
Yo creo que es por mi cara, pero no entiendo la razón.
Y en el momento en que empiezo a observar a la persona con, de verdad, ojos de compasión,
porque cuando entendemos el verdadero reto de verle la cara a los demás,
vamos viendo que nunca va a ser a través de juicio, justamente el juicio no sirve,
porque sería entonces hacer una lectura desde esta parte de la cabeza,
desde esta parte de nuestros centros.
A mí me gustó más hacerlo a través del corazón,
y a través del corazón es justamente generar un entendimiento.
Y cuando lo hacen, siempre observo, escucho,
y nada más con el tono de voz que toman, para hacerme esa pregunta digo,
ok, primer punto, hay un tono de voz un poco más fuerte, un poco más agresivo,
que nos hace entonces empezar a ver el por qué.
A lo mejor la gente está empezando a percibir este tema de que a lo mejor siempre está enojada.
Una de las grandes preguntas cuando le digo a las personas
que qué tipo de pensamiento recurrente es el que tienen,
no me saben contestar con certeza,
pero es casi un hecho que las personas que muestran una cara dura hacia la sociedad,
es porque han tenido una vida no tan sencilla.
Y yo siempre he pensado que uno puede elegir,
y una de las grandes elecciones que uno debería de hacer es,
qué forma, o con qué elementos, o a través de qué adjetivos me cuento yo mi historia.
Me la cuento a través del drama, a través del victimismo,
a través de culpar a la gente, a través de flagelarme,
o más bien me cuento la historia a través de este lugar de heroísmo,
de elección de vida, de perla, de sabiduría,
y una vez entonces que vamos encontrando el tono de narrativa,
es casi un hecho que vamos a entender el por qué la persona tiene una cara dura,
o una cara enojada.
La cara no es más que el resultado, consciente o inconsciente,
de la repetición de las expresiones faciales que hemos puesto en ella.
Acuérdate que nuestros 44 músculos faciales se mueven todo el tiempo,
todo el tiempo,
y el ejercicio que yo le pongo a mi cara,
es dependiendo de la emoción que yo estoy sintiendo.
Si todo el tiempo yo estoy de mal asco, el tráfico, es que la gente, es que México,
automáticamente voy haciendo ciertas expresiones faciales
que es lo que va digamos que moviendo y transformando mi rostro.
Lo rico es entender que esa emoción, su raíz, es un pensamiento,
y aunque todos sabemos, teóricamente,
que efectivamente lo que pensamos después genera una consecuencia,
a veces no necesariamente vivimos a través de esta premisa,
porque claramente no hacemos nada para ir modificando
las causas de los resultados o de los efectos que estamos teniendo.
Y ahí viene entonces una de las grandes invitaciones.
Si tú eres una persona que tiene una cara dura,
o que la gente la percibe como enojada todo el tiempo,
lo primero que te empezaría a recomendar sería,
háblate bien tú.
Es decir, qué tipo de adjetivos utilizas en ti,
qué tipo de calificativos en el tema de,
hiciste bien algo, pero lo puede haber hecho mejor,
no llegué rápido, es que te dije, ¿por qué no me desperté tan temprano?
Es que aparte la gente no entiende, ¿sabes?
Esta parte de los diálogos que sostenemos con nosotros mismos son súper importantes.
El hablarnos bien, evidentemente es un resultado de qué?
Del pensarnos bien.
Y a través de ese pensamiento correcto de nosotros,
su materialización van a ser estos diálogos, esta palabra,
que ya entendemos a nivel consciente.
Entonces revisa muy bien cuál es la raíz de este tipo de comentarios,
que estoy casi segura, que han sido más hacia la parte negativa,
hacia la parte más de juicio, hacia la parte más de perfeccionismo,
que sea la parte más amorosa y compasiva que todos tendremos que desarrollar.
El segundo punto, creo que te urge recontarte tu historia.
Yo sé que todos tenemos eventos, situaciones que nos confrontan
hacia diferentes, digamos, que seres, es decir,
me puso el cuerno mi marido y de ahí puedo ser una guerrera autosuficiente
que va a trabajar en la autoestima o a lo mejor me voy a ir a odiar siempre a los hombres.
Es el mismo evento, pero la forma en como yo me cuento el evento
va a ser que me lleve hacia un lugar o hacia el otro.
El otro lugar, mucha gente diría,
qué bueno para que nadie te vuelva a poner el pie en el cuello.
Pero, ¿qué crees? A través de esa narrativa,
la única persona que se está haciendo daño de manera constante es uno mismo.
Entonces la invitación no es tanto olvidar, pero si es a perdonar
y a través del perdón a generar una narración
que ayude a desarrollar desde sensaciones más lindas hasta bioquímica más linda
y evidentemente hasta un rostro y una visión del mundo mucho más linda.
De nada nos sirve ir con la espada desenvainada al mundo.
Uno de los grandes retos me parece es ir mostrando la cara
que nos encantaría que el mundo nos mostrara.
Y la forma entonces en como lo podemos hacer es transformando la propia.
Entonces, ¿qué estás contándote?
¿Cuál es la visión que tienes del mundo?
Y creo que a través de eso va a ayudarte muchísimo a suavizar
no nada más tus palabras, tu comunicación contigo misma, sino hasta tu rostro.
Sé que suenan muy sencillas estas tareas y bien diría mi maestra Katy Gómez,
será a lo mejor fácil, más bien sencillo, pero no por eso fácil.
Requiere de una disciplina, de una impecabilidad de pensamiento,
sobre todo de estarnos cachando, de estar en una presencia absoluta,
con una oreja adentro y otra afuera, para realmente entender
qué es lo que nos estamos diciendo.
Te invito entonces a que lo hagamos, porque no nada más es los resultados
que estás obteniendo, sino también lo que está pasando por dentro.
Y mi pregunta sobre todo de los 40 millones de pesos siempre va a ser
en relación a si te sirve, ¿para qué cambiarlo?
Si no te sirve, ¿qué estás esperando?
Y la gran mayoría de las respuestas siempre cuando les pregunto
si les sirve o no les sirve, el que la gente los perciba con este rostro
siempre me han dicho no, me quita.
Y me quita porque al final mi trabajo, pero no nada más el de esa persona,
creo que nuestros trabajos en general, con nuestra familia,
a nivel personal, a nivel social, nuestro trabajo está muy vinculado
al tratar a gente.
Y el tener una cara que no sea accesible, una buena cara ante la vida,
evidentemente va a ser que la vida nos ponga una buena cara.
Ojalá y estos dos elementos te ayuden a ir suavizando poco a poco el rostro.
Y una de las grandes premisas también que siempre les pido,
y más allá de premisas, uno de los grandes retos que siempre les pido
a todos mis alumnos es no me creas nada, sal y compruébalo.
¿Qué pasaría si hoy te vieras con otros ojos?
A lo mejor tendrías unos resultados completamente diferentes.
Te recuerdo mi nombre, yo soy Renata Roa,
soy consultora en imagen y comunicación facial,
y bueno recuerdo que este espacio lo hicimos para juntos, juntos,
volvernos nuestra mejor versión.
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Uno nunca sabe a qué persona le pueda servir este contenido,
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Muchas gracias, y nos vemos a la próxima.