¿Cuáles fueron los momentos más incómodos de Ismael en CNN? Cala revela su experiencia

Ismael Cala
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4 dic 2024
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¿Cuáles fueron los momentos más incómodos de Ismael en CNN? Cala revela su experiencia | Ismael Cala
¿Cuál fue la entrevista más difícil?
Evo Morales, el presidente Evo Morales. Esa, sin dudas.
O sea, hubo otras. Álvaro Uribe, Rafael Correa, la jueza venezolana Luisa Ortega,
en su momento que además hizo así, pum, y se desconectó del Zoom.
O sea, hubo momentos, pero la más tensa, sin dudas, la más hostil,
y en la que más yo tuve que respirar.
Cara a cara, 5 y 30 de la mañana, en el Palacio de Gobierno,
después que él la había cancelado, y yo reclamé públicamente
de que ¿por qué no la reprogramaba si me quedaban tres días en el país?
Y la entrevista estaba confirmada hace tres meses, tres semanas, tres días,
y estábamos ahí con luces y cámaras preparados.
Entonces él lo hizo de muy mala gana y muy a la defensiva,
pero al mismo tiempo, para mí fue una gran escuela, porque es lo que te digo,
mi mente me decía que yo le dijese a ese señor tantos horrores y obrovios,
y yo no escuché mi mente, yo me enganché a controlar mi respiración
para que no se me notara lo agitado que ya me estaba poniendo.
Respiraba, y al respirar y me serené, o pude escuchar cuando dijo
sé cómo te escapaste de Cuba, y digo, mi momento.
Le dije, perdón presidente, cuide sus palabras, porque uno solo se escapa
de donde no puede salir libremente, uno solo se escapa de una prisión.
Exactamente.
Y él se quedó ahí como que atorado.
Claro.
¿El comunismo es libertad o es una prisión de la que te tuviste que escapar?
Exactamente.
Entonces, yo eso es lo que enseño ahora.
Qué maravilla, esa agilidad mental.
Eso es lo que enseño ahora, porque le puse ese recurso, María Alejandra,
que creo que te lo dije en el Speaking Academy, sarcasmo sagrado.
Y me salió con Rafael Correa también en otra entrevista,
y fue un wow, casi me votan ese día, porque Cancillería de Ecuador
llamó y le dijo a ese nene, este es un falta de respeto,
y le ha faltado el respeto a Correa.
Yo le dije, y las tres veces que me faltó el respeto
diciéndome que todo lo que yo le estaba dando como datos
de la prensa ecuatoriana era mentira, mentira.
Y que eran cosas que realmente estaban pasando.
Exactamente.
Y tú sabes lo que yo le hice, ¿no?
Él me dijo, ¿de dónde sacaste eso?
Y yo, de la prensa, presidente.
La prensa miente, tiene una campaña de descrédito en mi contra.
Entonces yo dije, tres veces me lo hizo, ¿eh?
Entonces yo dije, bueno, cambiemos de tema, presidente.
Usted ha venido a Nueva York, no solo a Naciones Unidas,
sino que también dio un discurso en Harvard.
Y he leído en la prensa que a pesar de su fuerte acento en inglés,
tuvo éxito con el discurso.
Él se quedó y tragó.
Ajá, ahí está.
Wow.
También miente la prensa.
Yo dejé el silencio.
Exacto.
Dejé el silencio y le dije, pero recuerde, presidente,
la prensa siempre miente.
Seguramente usted tiene acento nativo.
Ajá.
Y tú sabes por qué, María Alejandra.
Qué cosa tan buena.
Pero tú sabes por qué.
Porque a mí no me interesa si es Trump, si es Biden.
Sea quien sea, un ser humano me tiene que tratar a mí
como espera ser tratado.
Con respeto.
Es lo mínimo que se espera.
Porque en el momento en el que tú seas quien seas,
estés tratándome de una forma medio rara,
yo tengo que serenarme para buscar cómo neutralizarte con altura.
Eso es sarcasmo sagrado.
Con altura.
Esto es importantísimo.
Con altura.
Ojo, a ver, respeto merecemos absolutamente todos.
Traten a los demás con respeto también.
Pero eso del sarcasmo sagrado es maravilloso.
Y es una de las cosas que enseña Ismael.
Porque el sarcasmo es sagrado cuando tú no lo inicias.
Generalmente el sarcasmo como recurso es malo porque estás
burlándote de algo, de alguien.
A mí no me gusta el sarcasmo, pero enseño a la gente a usarlo.
Porque cuando.
Pero de una manera inteligente.
Cuando es tu respuesta a una agresión.
Y simplemente lo que tú haces es usar el sarcasmo para desarmar
al agresor con humor.
Por eso es sagrado.
Tú no estás enjuiciando a la persona.
Tú simplemente en una situación de algo que sucedió o dijo,
lo desarmas con humor.
Porque en este caso además estás utilizando sus palabras.
Yo no inventé nada.
Yo utilicé lo que él me dijo.
Qué maravilla.
Yo utilicé lo que él me dijo, ¿ves?
Es como un colega nuestro en CNN hace unos años.
Yo no creo que esto lo he contado nunca públicamente.
Yo creo que ese fue mi primer día donde utilicé el sarcasmo
sagrado.
Se levanta esta persona en el newsroom en Atlanta, ¿te acuerdas?
Aquello amplio.
Sí, grandísimo.
Y además en la época en que estaba lleno de gente y todos los puestos
ocupados.
Ahora que todo el mundo trabaja en su casa y hay menos personas.
Se levanta y grita, Ismael, ya te vas al aeropuerto.
Yo viví en Miami y se terminaba el turno del noticiero.
Reemplazaba creo que a Carlos Montero ese día y me iba al aeropuerto
a tomar un vuelo para pasar el fin de semana en Miami con mi madre.
Entonces me iba con maquillaje y todo porque se me iba el vuelo.
Y él dice delante de todos, ya te vas para el aeropuerto.
Claro, te vas hasta con el maquillaje porque tú vuelas en gay air.
¿Qué es eso?
Delante de todo el mundo.
¿Qué es eso?
Qué falta de respeto, Dios mío.
Y yo me quedé y dije, ¿sabes que nunca he puesto un dólar en tu aerolínea?
Nunca te he comprado un boleto.
Todo el mundo se rió.
Sarcasmo sagrado.
Y yo me fui con una sonrisa así.
Y dije, Dios, gracias, gracias, gracias.
Porque no caí en la provocación, porque me importó un carajo,
porque desarmé con altura tu intención de dejarme desubicado,
cosa que a mí ya eso no me pasa.
Pero te estoy hablando que esto hace años y yo era más inflamable en ese momento.
Entonces ese fue como un atisbo ese día de calma.
Y por eso es que yo enseño a las personas a meditar,
porque cuando tú meditas bajas tu nivel de reactividad.
Si tú bajas tu nivel de reactividad, algo te sucede que tú no esperas y no vas así.
Pero si tú no meditas y tu sistema nervioso central autónomo no está calibrado,
no está sereno, tú estás con cerebro reptiliano, reactivo.
Correcto.
Impulsos, instintos.
Y si alguien te dice una cosa como esa, tú vas a decir, le vas a contestar mal.
Y vas a ponerte en una situación de agravio.
Y no vale la pena.
Y a partir de ahí yo me medito porque sé que el día que no estoy meditado,
soy un fósforo.
Entonces no puedo darme el lujo de ser un fósforo.
Medita todos los días.
Entonces meditemos todos los días.
Yo tengo que aprender.
Yo lo he intentado varias veces y por eso te quiero preguntar.
Tu próxima formación es venir a Conciencia Divina.
Yo tengo que ver cómo hago todo.
Que es el evento de tres días,
donde estamos tres días desde las seis de la mañana.
Imagínate, la primera meditación es a oscuras, antes de que salga el sol.
Luego una hora de yoga,
que es yoga apto para incluso gente que no haya hecho yoga en su vida,
como Bruno Torres, nuestro maestro de yoga.
Y luego todo el trabajo en el salón,
donde estoy con el maestro Alberto Becerra,
profesor de Reiki,
angeólogo,
experto en constelaciones familiares y financieras.
O sea, se aprende de todo ahí.
Mindfulness, psicología positiva,
inteligencia espiritual y emocional,
Reiki.
Mil cosas en tres días.
Y entonces, definitivamente te enseñan a comenzar a meditar.
Claro, claro.
Sobre todo comenzar.
Ya cuando uno comienza y lo sigues intentando.
Luego es la práctica la que te da la serenidad y la maestría.
Tú empiezas por tres minutos y después cinco.
Y después no quieres salir de ahí.
Mira, en la pandemia yo tuve hasta temor.
Porque redoblé tanto mi práctica de meditación,
que tú te sientes tan bien,
que dices, ¿y para qué volver?
¿Y para qué volver?
Y me asusté.
Y un día le dije a Dios, en una meditación por favor,
me asusta porque ya sé a dónde voy.
Y es tan pacífico lo que me espera,
que no temo a la muerte, al contrario.
Me parece que tengo que bajarle la intensidad a estas prácticas,
porque yo quiero seguir disfrutando mi experiencia mundana,
terrenal, los placeres de la vida.
Exactamente.
Entonces, en la pandemia, a mí me asustó.
El éxito es lo que mejor esconde los fracasos.
¿Has tenido muchos fracasos?
Bastante.
Pero ya yo no los llamo fracasos.
Yo los llamo grandes ensayos hacia un mejor éxito.
Aprendizaje.
Sí.
Definitivamente.
Grandes ensayos hacia un mejor éxito.
¿Cuánto tiempo toma ser exitoso?
Toda la vida.
¿Sabes por qué?
Porque a medida que tú te das cuenta
que eres más exitoso hacia afuera,
tienes el reto de saber si eres igualmente de exitoso hacia adentro.
Hay gente, por ejemplo,
a los pocos que yo le he hecho coaching one on one,
porque no tengo el tiempo de hacerlo,
pero he hecho algunos saltos ejecutivos,
y para mí son casos de estudio.
Yo siempre le digo, tú te crees un éxito,
pero no lo eres.
Hasta que yo no vea que esa mano que te tiembla,
y que no es por Parkinson,
sino simplemente por estrés acumulado,
deje de temblar.
Tú te crees un éxito por la gran oficina que tienes,
por el gran puesto que tienes.
Tienes 500 trabajadores bajo tu supervisión,
pero tú no serás un éxito hasta que ese tic en ese ojo no se vaya.
Porque mientras tú no controles tu sistema operativo,
es un engaño que tú eres exitoso.
Teniéndolo todo materialmente hablando,
el puesto, el liderazgo.
Pero eso no te ve la gente en realidad,
pero internamente es otra cosa.
Pero tú lo sabes y la gente lo sabe.
Cuando te falta salud y cuando te falta paz,
nadie puede considerarse un éxito.
Eso es verdad.
Tú lo puedes decir hacia afuera,
pero no te lo crees tú.
Por eso es tan importante trabajarse.
Correcto.
No importa el rango según la sociedad en donde estés.
Correcto.
Pero te quería preguntar antes de terminar.
Bueno, dos cosas.
Uno, que era lo que ibas a compartir,
que va a ayudar a muchas personas.
Mira, esto me vino un día así, pum.
Ismael, tienes que compartir los secretos
que te han llevado a ti de ser proletario a empresario,
de ser un niño con una mentalidad de escasez
e insuficiencia abrumadora,
a ser el adulto que hoy cree merecer una gran fortuna.
Y no solo espiritual, material y financiero.
Eres maestro en abundancia, definitivamente.
Correcto.
Y además hace 10 años lanzamos un reto con Deepak Chopra
de 21 días que se convirtió en muy viral.
Todavía la gente se lo pasa por ahí en WhatsApp.
Entonces hice con lo mejor que aprendí,
no solo de Chopra, sino de tantas otras personas
con las que me formé.
Pero además mezclando las escrituras de abundancia
que aparecen en la Biblia.
Porque la gente asocia a la Biblia con un Jesús pobre.
No, señor. Jesús no era pobre.
Sus túnicas eran caras.
Lo que pasa es que tergiversan hasta la Biblia
para decirle a los pobres,
usted se va a ganar el cielo y no cabe un rico en el cielo.
No, mira, con esa basofia yo no voy, María Alejandra.
Todos nacimos para ser más prósperos
en todo sentido de la palabra.
Entonces la invitación es a que entren en Kala.academy.
Ahí van a encontrar Kala.academy.
El reto de 21 días de meditación.
Háganlo, porque es extraordinario.
Es una hora cada día
donde hay principios, leyos universales de la abundancia
y luego media hora de meditación profunda y visualización
para ampliar nuestro umbral de merecimiento.
Porque si cabe en la mente, entra en nuestras vidas.
Hay que primero ampliar aquí la mente
para poder administrar más dinero, más abundancia,
más salud, más prosperidad.
Y estoy feliz porque ya son miles las personas conectadas.
Sé que tu comunidad es de millones.
Así que de verdad les prometo
que si ustedes hacen ese reto de meditación,
algo en sus vidas se va a expandir
en el área que quizás más lo estén necesitando.
21 días nada más.
Con uno de bono.
O sea, en realidad son 22.
Pero lo interesante es que cuando termines lo vuelvas a empezar.
Lo voy a hacer.
Porque definitivamente todo lo que uno pueda llamar, manifestar
para estar mejor, sentirse mejor, estar en paz,
es importantísimo y hay que intentarlo.
Digo que todo lo que pueda ayudar hay que intentarlo.
¿Qué es la felicidad para ti?
La felicidad es paz.
Para mí la felicidad no es euforia y carcajadas,
que me gusta mucho.
Para mí la felicidad es la paz
que es innegociable en mi corazón
y que se consigue con la disciplina de la alegría todos los días.
Eso para mí es la felicidad.
¿Hay algo que te quite la paz?
Sí.
La traición y la baja conciencia de los seres humanos
me quita momentáneamente la paz.
Sí, la verdad que sí.
Bueno, pero lo importante es que para eso está Monóxida.
¡Pero tú eres la mejor embajadora de Monóxida!
Mira, ya estoy acordándome o recordando a Monóxida
con muchas personas también, así que eso me encanta.
Y tú dices, Monóxida, y por dentro lo dices.
Pero es que de verdad, hay muchas veces que no debes engancharte
en una discusión.
Sí, es verdad, no vale la pena.
Simplemente decir, mira, al carajo con esto,
esto no me importa, esto me resbala,
esto me sobrepasa, o simplemente el arte del Tai Chi Chuan,
que es otra de las cosas que aprendí con artes marciales,
con el Chi Kung y el Tai Chi Chuan.
El arte del Tai Chi Chuan es que usted aprovecha el golpe del otro
para esquivarlo y redireccionarlo.
No afrontarlo y ofrecerle resistencia directa.
Y se llama el arte de la no-resistencia.
Y a mí eso me encantó.
Me parece maravilloso porque siempre te dicen
lo único que hace es hacerte daño.
Correcto.
Eso no tiene sentido.
Ay, Dios mío, fluir para no sufrir,
de eso se trata la vida.
Mil gracias.
