¿Qué hacer con los errores del pasado? Transforma tus arrepentimientos en pasos hacia una vida plena | Ismael Cala
Has viajado a muchísimos países, entre ellos la India,
que estoy segura que te transformó la vida por completo.
¿Qué fue lo más impactante de conocer a Chopra,
que ha sido como ese mentor, ese guía en la parte espiritual en tu vida?
Yo digo que no hay coincidencias.
Yo tenía que conocer a Chopra cuando Yayo estaba listo para poder ser su discípulo.
Porque Yayo lo leía hace años.
Yayo veía sus videos, Yayo hacía sus meditaciones con Oprah Winfrey en inglés.
Y gracias a que yo lo conocía, lo seguía, lo estudiaba,
es que cuando lo pude físicamente conocer,
compartiendo el escenario en Valencia, Venezuela, en Cumbre del Éxito,
le pude proponer añadirle valor a su mensaje, su misión y su comunidad.
Y fue ahí donde le dije,
hago las meditaciones que usted tiene de los retos de 21 días con Oprah Winfrey,
pero cuánto me gustaría que mis hermanos hispanoparlantes,
que a lo mejor no tienen el dominio del inglés,
puedan recibir este beneficio teniendo una traducción al español.
Y yo le ofrezco mi voz, y le ofrezco mi comunidad,
y le ofrezco ser el puente para extender esto al español.
Y él abrió los ojos y dijo,
Me encanta, dame tu contacto, toma el mío.
Y en cuatro meses estábamos lanzando el primer reto de Abundancia,
Deepak Chopra e Ismael Cala.
Y con él tuve al mentor, al maestro,
que me enseñó a usar mi voz para calmar mentes,
para sanar con la voz y la energía de la meditación guiada.
Con él aprendí a meditar y a relajar mi mente,
y aprendí a poder transmitir eso a otros.
Aprendí a alimentarme, aprendí sobre el tema del masaje,
no como el lujo que vemos en Occidente,
sino como una metodología periódica
para desembasurar toxinas y residuos tóxicos
a nivel de cuerpo físico, cuerpo emocional, cuerpo mental e intelectual.
Aprendí de mantras, de la filosofía védica,
del cerebro, porque ¿de qué no he escrito Deepak Chopra?
Por favor, si tiene casi 100 libros, casi 100 libros escritos,
es una enciclopedia andante.
Entonces, para mí ha sido el gran privilegio el tener a Deepak
y de verdad que es también uno de esos puntos de quiebre
o cambio de dirección en la vida de Ismael.
Ismael, ¿cuándo nosotros tomamos una decisión correcta?
¿Cuándo sabemos que hemos tomado una decisión correcta?
¿Cómo tomar una decisión?
Una decisión acertada.
Cuando hay paz en el corazón.
Las decisiones correctas, uno puede comprobar que es la decisión correcta
cuando cierra sus ojitos, baja el centro de comando
desde esta torre de control que creemos que porque está más elevada
es la que tiene la mejor vista.
No, la verdadera casa de las mejores decisiones está en el corazón.
Hay que bajar, hay que descender, hay que hacer una inmersión.
Y cuando yo cierro los ojos y le pregunto al corazón
esta decisión que tomé, este camino que escogí, que elegí,
tiene corazón y yo siento.
Y si hay paz, y es fácil saber cuando hay paz porque hay calma,
cuando no hay paz tú sientes algo raro, ¿ves?
Entonces yo llevo años tomando mis grandes decisiones
desde esta sala de situaciones.
No desde esta, porque esta me engaña.
Esta es alucinatoria.
Temores, miedo, ansiedad, lo que te dicen las demás personas.
Dogmas, creencias que son tuyas pero en realidad son falsas verdades.
Entonces yo no le puedo creer a todo lo que la mente me dice.
Yo tengo que entrar al espacio de la mente con escepticismo
porque yo no puedo pensar que soy mi mente.
Tengo una mente.
¿Cómo no puedo creer que soy mi cuerpo?
Porque yo tengo un cuerpo.
El cuerpo es el embalse del elixir que es Ismael o que es Roxana.
¿Ves? El elixir se va, es energía, es conciencia pura
y el cuerpo queda y caduca.
Pero no somos ese cuerpo, no somos esa mente.
Somos algo mucho más inmenso que esas dos partes.
¿Y qué le diría a las personas que nos están escuchando,
que nos están viendo y quizá ya tomaron esa decisión
y ahora saben que no fue la decisión correcta y están arrepentidos?
¿Qué les aconsejaría?
Yo creo que los arrepentimientos no deben ser piedras
dentro de una mochila invisible para cargar en los hombros.
Los arrepentimientos deben ser piedras que uno echa a un río
para que la bondad del agua de ese río las alice y las convierta
en colección de cosas que tú quisieras ver después de lo que has vivido.
O sea, el arrepentirnos de algo es un salto evolutivo.
Cuando tú sabes que lo pudiste hacer mejor y lo reconoces
y te arrepientes de no haberlo hecho de esa manera, hay un salto.
Malo es tener una decisión no acertada y nunca admitir
me equivoqué, lo haría mejor. ¿Ves?
Ahora, ¿uno qué quiere entrenar?
Uno quiere entrenar la voz de la intuición,
que es uno de los capítulos del Arte de Escucharte,
para que no tengas que arrepentirte tan frecuentemente.
Si ya te arrepentiste y sabes que la decisión fue tomada desde tu mente,
¿por qué vas a creerle la próxima vez?
Entonces baja, ensaya, experimenta tomar otras decisiones desde el corazón
y lleva el récord de aciertos y desaciertos.
¿Dónde me arrepentí más veces?
¿Cuando escuché a la mente o cuando escuché al corazón?
Y cuando tú llevas ese ejercicio, nunca más vas a volver a darle
el valor predominante a tu intelecto, sino a tu energía.
Los días en los que yo he tenido tres o cuatro veces
la oportunidad de trabajar en cárceles en Costa Rica,
junto a la Fundación El Arte de Vivir, de otro de mis grandes mentores,
el gurú de India, Sri Sri Ravi Shankar,
son días que no van a borrarse de mi mente.
Porque mira qué interesante, mujeres y hombres,
estuve en las cárceles de máxima seguridad cerca de San José, Costa Rica,
de mujeres y de hombres.
A la de hombres fui más veces, a la de mujeres una vez.
Yo miro los videos que se grabaron,
miro los testimonios de esos seres humanos y digo,
ahí te das cuenta que existe transformación.
Porque ellos te hacen saber del arrepentimiento y es el ejemplo.
En cuanto tienen arrepentimiento, en cuanto hay catarsis,
en cuanto hay llanto porque se dan cuenta que no lo hicieron bien,
están pagando una condena, pero ya ese no es el ser humano
que cometió el delito, que hizo el daño que hizo.
Porque en el momento donde hay un arrepentimiento y hay una liberación,
ya usted no es la misma persona.
Aunque tenga que seguir cumpliendo su condena,
porque bueno, el sistema penal le condenó,
pero ya usted siente libertad.
Y yo noté esa libertad en muchos seres humanos.
Y mira qué interesante, entrar a una cárcel,
a mí me obliga a preparar mi corazón,
porque no puedo escuchar las preguntas de la mente.
Porque en el momento en que tú entras a una cárcel y la mente dice,
¿por qué habrá llegado esta persona aquí?
Usted está juzgando, se está separando de esa persona,
ya no hay amor incondicional.
Entonces, ese trabajo en cárceles a mí me enseñó lo que es
verdaderamente amar sin juzgar, para poder sentir la conexión
de corazón a corazón, de mirada a mirada,
con seres humanos que están buscando transformación,
que están buscando que creamos en que hay un lado noble,
rescatable en ellos.
Y ha sido extraordinario el visitar esas cárceles.
Bueno, Ismael, te quiero agradecer.
Quisiera seguir platicando más, pero ya me están haciendo señas.
Yo también, porque es una conversación maravillosa,
que será solo la primera.
Será solo la primera.
Pinky promise, como dicen mis sobrinos.
Pinky promise, porque ya me dijiste que nuestra querida
Luz María Boria.
Sí.
Que gracias, Luzma, porque nos has traído a Roxana acá.
Y ya me dijiste que has hecho varias conversaciones en los
años con Luzma.
Entonces, esta es la primera de muchas, Roxana.
Puertas abiertas para ti en esta que es tu casa.
Amén.
Recibo eso.
Gracias.
Y gracias por darles tanto conocimiento a tantas personas.
Te quiero agradecer profundamente,
como el corazón de Centroamérica, ¿sabes?
Quiero que mires en mí a los centroamericanos y te quiero
agradecer por toda la bendición que nos permitís absorber por
todo el tiempo que has dado, ¿sabes?
Me conmuevo porque tu llamado en este mundo es maravilloso.
O sea, salgo conmovida de aquí.
Gracias.
Ha sido un placer tenerte aquí.
Me encanta que seas una comunicadora y una periodista que
se ha lanzado a hacer contrapeso a tantas malas noticias que
alteran la psiquis del ser humano y que tú te dediques a llevar
luz, a hacer historias que aporten valor, a generar conversaciones
que puedan transformar mentes, corazones y almas.
Que Dios te bendiga.
Esta es tu casa y aquí tienes un amigo.