¿Quién era el dios Alá antes del Islam y Mahoma?

Relatos Históricos
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8 Visualizaciones de video·16 jun 2026
El verdadero origen de Alá, antes del Islam. Los investigadores ubicaron el origen exacto del término Alá como nombre de dios, y han encontrado sus inicios en los textos proto-arábicos que luego dieron lugar al idioma árabe. Hoy conoceremos cómo el Alá de los musulmanes ya existía antes del islam.
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¿Sabías que el padre del profeta Mahoma se llamaba Siervo de Alá, antes de que el
Islam siquiera existiera? ¿Por qué los rituales más sagrados del Islam, la peregrinación
a la Meca, las vueltas a la Cava y el beso a la Piedra Negra, ya los practicaban los
paganos árabes siglos antes de Mahoma? ¿Y cómo es posible que un pueblo árabe que
existió 10 siglos antes del Islam, ya grababa en piedra nombres como Regalo de Alá o Siervo
de Alá? Diversas inscripciones datadas de períodos preislámicos, incluso de siglos
antes de Cristo, revelan el uso del término Alá para designar a un dios supremo o regente.
Este dios aparece en diferentes culturas a lo largo de la historia preislámica, incluso
con la tradición judeo-cristiana. ¿Por qué los cristianos árabes utilizan
el término Alá para referirse a Dios en lugar de Yahvé? Los investigadores ubicaron
el origen exacto del término Alá como nombre de Dios y han encontrado sus inicios en los
textos proto-arábicos que luego dieron lugar al idioma árabe. Hoy conoceremos cómo el
Alá de los musulmanes ya existía antes del Islam.
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El propio Corán confirma que los politeístas preislámicos adoraban a Alá como creador.
Antes del establecimiento del Islam como religión, ya se adoraba a Alá como Dios en un contexto
politeísta. Se le consideraba el dios de los dioses, pero no era el único dios, sino
que la adoración oscilaba entre otras deidades como Jubal, Al-Lat y Al-Usá, quienes intercedían
ante Alá. El Corán en el versículo 2961 claramente
expresa, si les preguntaras, ¿Quién creó los cielos y la tierra y sometió el sol y
la luna? Seguramente dirán, Alá, entonces, ¿Cómo es que están engañados?
Este versículo hace referencia a la existencia de Alá como dios poderoso y creador supremo,
así como al reconocimiento que como tal se le tenía en las comunidades politeístas,
pero aún así los creyentes entregaban su confianza a otros dioses alejándose de Alá.
Alá es una contracción de Al-ilak, el dios, emparentada con el hebreo Elohim y el cananeo
El. El término Alá que designa el nombre de dios en el Islam, se ha identificado como
una contracción de Al-ilak o el dios y que es utilizada para referirse a cualquier deidad.
En este sentido, el término se refería etimológicamente a una expresión como el dios o el adorado.
Ahora bien, aunque existen algunas visiones encontradas con respecto a si la contracción
es real o no, o si se da realmente en el cambio del idioma del arameo al árabe, lo cierto
es que etimológicamente la palabra está relacionada con otro término o nombre para
dios, que inicia en la misma raíz el, como el og y el ohim, correspondientes al cananeo
y al hebreo, y que también designan el nombre de dios en la biblia.
Ahora bien, el término Alá como nombre de dios no es único de la tradición islámica.
Los cristianos y judíos de lengua árabe también utilizan el término Alá como nombre
de dios, porque es la palabra estándar en árabe para designarlo, su asociación directa
con el Islam, y se debe a que el Corán se encuentra escrito en idioma árabe.
El corpus zafaítico contiene unas 33.000 inscripciones que mencionan a Alá y su panteón.
El código zafaítico es un tipo de escritura azemítica meridional utilizada en el sur
de Siria y el norte de Jordania, puntualmente en la región de Jarraja, donde fueron encontradas
piezas arqueológicas.
Este código se usaba para hacer grabados rupestres en diversos dialectos árabes, hasta
la actualidad se han encontrado cerca de 33.000 inscripciones que datan de entre el
siglo I a.C. y el siglo IV d.C.
Entre algunas de las inscripciones se han encontrado menciones a deidades como Alá,
Du Shara y Erdua, en las cuales se le invoca para pedir protección o para honrar seres
queridos.
Según el investigador Ahmad al-Hayyada, una de las tallas encontradas en el yacimiento
de Harrán ofrece la primera visión mitológica de Alá que los nómadas del lugar seguían
hace unos 2.000 años.
Un descubrimiento zafaítico de 2024 en Jordania revela a Alá como creador de luz frente a
la muerte.
En el descubrimiento de tablillas de escrituras rupestres con el código zafaítico realizado
en Harrad al-Shamag, un desierto basáltico que se ubica entre el sur y el este de Jabal
al-Druce, en el sur de Siria, y que atraviesa Jordania hasta Arabia Saudita, se encontró
una tablilla que revela el mito de Alá y su cosmovisión o cosmogonía.
En esta mitología, Alá es visto como el dios superior creador de la luz a quien se
le invoca para luchar contra la muerte, que es representada con la oscuridad.
Alá, entonces, es un dios de vida, un dios de poder supremo capaz de vencer la oscuridad
y la muerte, al menos así se le presenta en las primeras concepciones mitológicas
sobre su existencia.
El verbo clave de la nueva inscripción es Hilke, crear, formar, no es una invención
árabe islámica.
La forma lingüística Hilke en el idioma o lenguaje zafaítico se traduce como crear
o formar, y tiene una traducción muy similar en el árabe.
Esta forma es clave para la comprensión del nombre de Alá como creador que revela la
inscripción zafaítica encontrada en Harrad al-Shamag.
Esta forma de comprender a Alá como creador o formador del mundo y de la humanidad ya
se manejaba en la antigüedad en un contexto preislámico, y no es propia de la cultura
islámica únicamente.
De hecho, en oraciones y otros textos sobre la creación del mundo esta terminología
es muy utilizada para dar a entender que el mundo es creado por una divinidad.
Por lo tanto, Alá como Dios creador no es únicamente un concepto o invención islámica,
sino que ya se manejaba con antelación en el mundo árabe.
La poesía árabe preislámica ya invoca a Alá como creador y dador de lluvia.
La poesía árabe preislámica data de los siglos 540 al 620 después de Cristo, y fue
compuesta mayoritariamente en Arabia, en Najd, una región que abarcaba el este de
Hijaz, hasta lo que hoy es Irak.
La característica de la poesía preislámica es que es un tipo de composición que pasó
de poetas al público, por medio de especies de trovadores.
Es decir, los poetas no escribían, sino que componían y memorizaban sus obras para luego
recitarlas a quienes luego las llevarían a otros lugares para ser escritas.
Estos poemas versaban sobre la vida política y cultural de la época, además han permitido
comprender el idioma árabe.
Muchos de los poetas incluían en sus poemas invocaciones a dioses.
Entre ellos figuraba Alá como creador de la vida y dador de la lluvia.
Entre los poetas más representativos de la época resalta Yuhair Ibn Abi Shulma, quien
creó una de las odas a la paz más grandes.
Su hijo mayor recitó para el profeta Mahoma.
Las inscripciones del sur de Arabia, Himyar, muestran monoteísmo explícito.
Hasta finales del siglo III después de Cristo, los habitantes de la Arabia preislámica eran
politeístas en su mayoría.
No obstante, entre el siglo IV y VI esto fue cambiando con la extensión del cristianismo
y del judaísmo.
En Himyar, una región al sur de Arabia, el monoteísmo se estableció con la práctica
primero del judaísmo y luego del cristianismo.
El término encontrado en las diferentes inscripciones halladas en Himyar para referirse al dios monoteísta
era Rachmanán, el misericordioso.
A Jesús se le conocía como el hijo de Rachmanán.
Rachmanán era usado como el nombre del dios judío en el reino Himyarita.
Esto fue así a partir del siglo V, y desde esa época su nombre es mencionado en las
diferentes inscripciones públicas.
Para entonces a Rachmanán se le conocía como Señor del Cielo, Señor del Cielo y
de la Tierra, Señor de los judíos.
Posteriormente, después de la caída del reino Himyarita ante el reino cristiano de
Aksum, Rachmanán pasaría a usarse como el nombre del dios monoteísta cristiano.
Una inscripción yemení preislámica con basmala reza, en el nombre de Alá, Rachman,
Señor de los cielos.
El basmala es una oración o frase islámica cuyo significado es, en el nombre de Dios,
el más misericordioso.
Se recita frecuentemente antes de oraciones y actividades diarias, prácticas religiosas
y está escrita antes de cada sura del Corán.
En el año 2018 se descubrió en la región de Dale, en Yemen, una inscripción conocida
como Inscripción de Jabal Dabuba o Inscripción Dabub I, la cual contiene un texto en letras
minúsculas del idioma sabeo retardío, datado del siglo VI.
En el texto resalta una forma preislámica de basmala donde invoca a Rachmanán y dice
así, en el nombre de Alá, Rachman, el misericordioso, ten piedad de nosotros, oh Señor de los cielos.
Aunque la plegaria es muy parecida a la plegaria bíblica del Salmo 123-3, el uso de los términos
Alá, como se llamaba al dios monoteísta en Arabia del Norte, y Rachmanán, como se
llamaba al dios monoteísta en Arabia del Sur, sugiere una convergencia en torno a la
unidad del nombre de Alá como dios misericordioso en el periodo árabe preislámico.
Una inscripción cristiana de una maratiriona del año 512 d.C., nombra a Alá, Al-Aha,
en árabe y arameo.
La inscripción de Zabada es una inscripción que se encuentra ubicada en el lintel de la
puerta de entrada del martirio de San Sergio, en Zabad, al norte de Siria.
Esta inscripción se encuentra escrita en los idiomas griego o siriaco y paleoárabe,
una forma antigua de árabe, en ella la expresión, con la ayuda de Ilaha o Alá, Al-Aha, se utiliza
para referirse a Dios o Alá.
Es importante entender que esta inscripción árabe que hace referencia a Alá, en un contexto
preislámico y cristiano, no es extraña, pues se encuentra ubicada en una región
en la cual, para la época, convivían diferentes culturas y tradiciones religiosas.
El monumento o templo del martirio está erigido a San Sergio, un oficial militar originario
de Siria que luchó para Roma bajo el mando del emperador Maximiano.
Fue torturado y martirizado por negarse a adorar dioses paganos.
San Sergio es patrono de Siria, la inscripción de Zabad es un texto que actúa como epitafio
y en honor a San Sergio, escrito en tres idiomas y describe también quienes lo erigieron.
Una inscripción protoárabe del 548 d.C. en Al-Hawwaf, Arabia Saudita, menciona Al-Ilahag.
En Al-Hawwaf, Arabia Saudita, se encontró una inscripción que data del año 548 d.C.,
en ella el nombre Al-Ilahag se utiliza en un contexto cristiano.
El investigador Juan Cole, de la Universidad de Michigan, señala que esta inscripción
es de suma importancia para la comprensión del nombre de Dios en el árabe cristiano
preislámico, a quien ya se le entendía como Alá.
En la inscripción, el nombre de Alá se ha utilizado con la misma fórmula que en la
inscripción de Zabad y de Daq-144-1, una forma lingüística protoárabe, por lo que
también permite comprender el desarrollo del idioma árabe posterior.
Los árabes cristianos, gazánidas, católicos, malteses, coptos, siguen llamando a Dios Alá
hoy en día.
Debido a su connotación como nombre único de Dios, los católicos árabes actuales aún
se refieren a Dios como Alá, porque es el término árabe para Dios.
Esto corresponde más a una connotación semántica y filológica, que a un contexto relacionado
con el Islam.
En el cristianismo, el nombre de Dios, Yahweh, recibe diferentes denominaciones, pero por
lo general todos los creyentes usan el término Dios.
En árabe, el término para Dios es Alá, por ello es habitual que los cristianos árabes
lo utilicen tanto en sus oraciones y expresiones como en sus textos religiosos y la Biblia.
Ahora bien, al referirse a Dios como Alá, no se están ubicando en ningún momento en
una teología musulmana, porque el término Alá no es único del Islam.
Los cristianos árabes, ya sean católicos, ortodoxos o de otras denominaciones, aplican
el término Alá dentro de sus propios contextos teológicos.
Alá era el dios supremo de la Cava, rodeado por 360 ídolos.
La Cava es una estructura cúbica ubicada en el centro de la Gran Mesquita en la Meca
en Arabia Saudita.
Para todos los creyentes musulmanes es el lugar más sagrado, pero el origen de la Cava
es anterior al desarrollo del Islam.
Se cree que se trataba de un centro de culto y peregrinación politeísta dedicado al dios
Jubal y otras 360 deidades paganas, que supuestamente representaban un día del año.
Según el Corán, los cimientos de la Cava fueron elegidos por Abraham e Ismael, aunque
en realidad se cree que éstos reconstruyeron el templo erigido por Adán.
La Roca Hajar al Aswad, ubicada en la esquina oriental de la Cava, se cree que es una piedra
que Dios entregó a Adán tras su expulsión del Edén para el perdón de sus pecados.
Por mucho tiempo la Cava fue un templo politeísta.
Entrada la era del cristianismo, muchos grupos nómadas, incluidos cristianos, acudían allí
a orar, por lo que se presupone que todos adoraban a un único dios, Alá.
En su era politeísta, la Cava llegó a estar rodeada por las imágenes de los 360 ídolos
o deidades que se adoraban allí.
Una vez que Mahoma conquistó la Meca en el 630, ordenó la destrucción de todos los
ídolos paganos, y se consagró únicamente a la devoción de Alá y como eje principal
de la devoción musulmana.
Jubal era el ídolo principal de los Quraysh.
Algunos académicos, Wellehausen, lo identifican como el Alá de la Cava.
Los Quraysh eran la principal tribu que controlaba la Meca y la Cava cuando nació el profeta
Mahoma.
De hecho, Mahoma forma parte de uno de sus clanes.
Estas tribus eran politeístas y adoraban como dios supremo a Jubal a quien tenían entronizado
en la Cava, con una imagen hecha de agata roja.
Según diversos académicos, entre ellos Wellehausen, Jubal no solo era el dios principal de la
Cava, sino que era el mismo Alá.
El investigador sostiene que Jubal era el dios principal de la Cava, y que lo continuó
siendo luego de que Mahoma expulsara a los politeístas, pero ahora se adoraba en su versión
de Alá.
Para Wellehausen, los nombres Jubal y Alá son sustantivos que se refieren al mismo dios,
una adoración que a su entender proviene desde tiempos preislámicos.
Esta relación entre Alá y Jubal permite comprender cómo al tomar Mahoma a la Cava,
que expulsara a todos los dioses paganos, solo permite que se continúe adorando a uno
que ya estaba presente, Alá.
Los árabes preislámicos llamaban Al-Lat, Al-Uzza y Manat las hijas de Alá.
Las hijas de Alá son tres diosas preislámicas que se consideraba eran hijas del gran dios
o dios supremo.
Sus nombres eran Al-Lat, Al-Uzza y Manat.
Se veneraban en toda Arabia, incluso en la Meca, representaban la contraparte femenina
de Alá.
La diosa Al-Lat era la diosa madre, se le asociaba con la fertilidad y la tierra.
La diosa Al-Uzza era la diosa de la guerra, la protección y la curación.
Por su parte, la diosa Manat era asociada con el destino, la muerte y el tiempo.
La veneración fue bastante común entre los árabes preislámicos, en especial en el norte
de Arabia y Hijaz.
Sin embargo, para el siglo VII por orden de Mahoma, su veneración fue abolida.
El nombre Teóforo, Navateo, Uginilca, regalo de Alá, prueba que el nombre del dios es
anterior al Islam.
Los navateos eran una tribu árabe que estuvo bajo la influencia babilónica aramea.
Su tradición religiosa era amplia, pues adoraban diversos dioses árabes, y también romanos.
Una de las deidades a las que parece que adoraban era Alá, o al menos éste era el nombre común
para referirse a dios o a algún dios, pues en diversas inscripciones navateas, se puede
apreciar la inclusión del nombre de dios como Alá.
Una de las más comunes es Wahab Al-Ahga, que se traduce como el regalo de Alá, pero
también es común encontrar estas inscripciones teóforas o nombres teóforos en otras formas
como el siervo de Alá, la fe de Alá, la sierva de Alá, amado de Alá, paz de Alá
y Alá es misericordioso.
En función de estas inscripciones puede deducirse que Alá era considerado por los navateos
un dios superior o principal, en torno al cual los demás dioses actuaban como mediadores.
Ahora bien, el reino navateo es anterior en siglos al origen del islamismo.
Se calcula que su reino se estableció alrededor del siglo III a.C. y tuvo su fin en el año
106 d.C.
El islam surgió en el siglo VII d.C. con el profeta Mahoma, es decir, los navateos,
diez siglos atrás, ya utilizaban el término Alá como el nombre de dios.
Los jánifs fueron monoteístas árabes preislámicos que rechazaban los ídolos.
Los jánifs son, según el Corán, los creyentes en el dios de Abraham que no se adhirieron
a tradiciones paganas, ni otras religiones como el judaísmo ni el cristianismo.
El Corán resalta el carácter recto de estas personas, ya que en un periodo preislámico
sentaron un precedente y abrieron camino a lo que luego sería el islam, al permanecer
fieles a Dios y a la fe de Abraham sin abrazar tradiciones religiosas politeístas u otras
formas monoteístas.
Para el Corán y el islam, los jánifs eran personas de fe, que vivían de manera recta,
creían únicamente en Alá, el dios de Abraham, y no se unieron a ninguna otra práctica religiosa.
Las tribus judías de Yajtrib, Medina y Himyar, convirtieron a Arabia en un gran centro de
la diáspora.
Los Banu Quraysa eran una tribu judía que vivía en Yajtrib, actual Medina, al oeste
de Arabia Saudita.
Esta región es en la actualidad la segunda ciudad más sagrada después de la Meca para
los musulmanes, y en ella se encuentra la tumba del profeta Mahoma.
En tiempos preislámicos, Yajtrib y Himyar, actual Yemen, se convirtieron en el centro
de la diáspora judía tras las migraciones causadas por la caída del reino de Judá
en el 587 a.C., la posterior conquista romana de Judea, la destrucción de Jerusalén en
70 d.C., la revuelta de Bar Kokha en el 135 d.C., y la migración desde Judea en el 380
d.C., para aprovechar el crecimiento del reino Himyarita.
Durante todo este periodo, la península arábiga se fue colmando de tribus judías, en particular
los Banu Quraysa, los Banu Qainuqa y los Banu Nadir.
Con el tiempo, su asentamiento hizo prosperar la tierra y les otorgó una posición económica
próspera en cuanto a política, cultura y agronomía.
El padre de Mahoma ya se llamaba Ad-Alaha, siervo de Alá, antes de que existiera el
Islam.
El nombre del padre de Mahoma era Abdullah ibn Ad al-Muttalib, la primera parte de su
nombre.
Ad-Alah significa siervo de Alá, o siervo de Dios, y es una muestra más de que el nombre
Alá en el idioma árabe ya se utilizaba para designar a Dios, independientemente del islamismo.
Es importante entender que el contexto donde nació Mahoma no era monoteísta, sino politeísta,
aunque Mahoma se opone a este politeísmo.
El nombre de su padre revela que el nombre de Dios como Alá ya existía en el contexto
politeísta de la Meca y que, de hecho, era el término común para designar a Dios en
el idioma árabe.
Alá funcionaba como un dios supremo distante, invocado en peligro extremo, con dioses menores
como intercesores.
En el contexto preislámico-arábigo, y en particular en el contexto de la Meca, Alá
era entendido como un dios supremo y poderoso pero distante, un dios al que sólo se podía
llegar por medio de la intermediación de otros dioses, como los 360 que le acompañaban
en la Meca.
A este dios supremo se le ofrecía una adoración respetuosa, pero se le consideraba tan lejano
o excelso que no se le podía adorar de forma cercana o personal.
Por ello se requería de la intermediación de otros dioses para llegar a él.
Ahora bien, los practicantes politeístas tenían conciencia de que los dioses menores
que invocaban no tenían el poder de socorrerlos en peligros extremos.
En estos casos recurrían directamente a Alá.
El jaque, el tawaf y la piedra negra son preislámicos, Mahoma lo reformó en torno sólo a Alá.
El jaque es la peregrinación anual a la Meca, una práctica del islam que se remonta a tiempos
preislámicos, cuando diversos grupos paganos y politeístas acudían para adorar a sus
respectivos dioses.
El tawaf es el ritual de dar vueltas alrededor de la cava en la mezquita sagrada de la Meca,
en el sentido contrario a las agujas del reloj.
Este rito simboliza la unidad de los creyentes, la adoración a Alá y la sumisión del creyente
a la voluntad de Alá.
Esta práctica también existía previamente a la implementación del islam.
La piedra negra es una roca o fragmentos de roca que se encuentran ubicadas en la esquina
oriental de la cava.
Según la tradición, fue otorgada por el ángel Gabriel a Abraham, que luego la colocó
en la cava cuando erigió sus cimientos con su hijo Ismael.
Otra teoría dice que es la roca que Alá entregó a Adán al expulsarlo del Edén,
para el perdón de sus pecados.
La tradición islámica consiste en peregrinar a la Meca, dar siete vueltas en sentido contrario
a las agujas del reloj, alrededor de la cava, y de ser posible, besar la roca o el depósito
donde se encuentra protegida.
Este es uno de los pilares del islam, y todo musulmán física y económicamente capaz
debe hacerlo al menos una vez en su vida.
Ahora bien, antes de la instauración del islam como fue única en la Meca, todos estos
rituales y prácticas, así como los objetos devocionales, ya se tenían en la Meca y se
realizaban anualmente.
Los árabes politeístas de las diversas tradiciones religiosas acudían a la Meca y la cava, realizaban
el tawaf y besaban la roca negra como signo de devoción.
Con la llegada de Mahoma y la expulsión de todas las deidades politeístas de la Meca
y de la cava, todos estos rituales se dedicaron únicamente a Alá.
El nombre de Alá para designar a Dios no es exclusivo de la tradición islámica, al
menos no en lo que refiere a un Dios supremo y creador del mundo.
Desde tiempos preislámicos, incluso antes de la llegada de Cristo, el término Alá
ya se utilizaba como referencia a Dios en contextos politeístas árabes.
Igualmente, en el contexto monoteísta árabe era y aún es común su uso para designar
a Dios, ya que en el idioma árabe es el sustantivo común para Dios.
Ahora bien, es importante diferenciar que lo que un nombre refiere como concepto puede
ser muy diferente según el contexto y la noción de lo que refiere.
En este sentido, el Alá preislámico, el Alá judeocristiano y el Alá islámico ciertamente
son diferentes, porque su noción teológica lo es.
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