En ese vídeo explicaba por qué las personas que se exponen más al sol viven en general
más tiempo y cómo esa exposición puede reducir el riesgo de muchos tipos de cáncer,
también de enfermedad cardiovascular, de diabetes, pero también comentaba que mucha
exposición solar es mala y que si hablamos de fotoenvejecimiento no hay ninguna duda
de que el sol hace que la piel, sobre todo la piel de la cara, envejezca más rápido
y por eso yo recomiendo usar protector solar en la cara y exponer más otras zonas del
cuerpo. En ese vídeo, sin embargo, no profundicé en los tipos de protectores solares que existen
y los beneficios e inconvenientes de cada uno y es lo que voy a hacer ahora. Tenemos
mucha evidencia de que el protector solar reduce el fotoenvejecimiento, existen tanto
estudios observacionales como ensayos clínicos y, por ejemplo, en uno de estos ensayos el
grupo asignado al protector solar tuvo un envejecimiento de la piel un 24% menor que
el grupo que no usó protector en los cuatro años y medio que duró el estudio. Y tenemos
casos más anecdóticos, como los de personas que usaron toda la vida protector solar en
la cara, pero no en el cuello y se ve el cuello, la piel del cuello mucho más envejecida.
Y por supuesto no solo importa el protector, sabemos que la alimentación influye también
en la calidad de la piel y en cómo envejecemos, también el ejercicio o el sueño, pero el
protector claramente ralentiza la pérdida de colágeno y la aparición de arrugas.
Pasando a los tipos de protectores, hay dos principales, los químicos y los físicos.
Los químicos tienen unos compuestos que transforman la radiación ultravioleta en calor,
que después se disipa, mientras que los protectores físicos actúan más como una
barrera física que bloquea y refleja los rayos del Sol. Los protectores químicos tienen varias
ventajas, por ejemplo son más fáciles de aplicar, son más resistentes al agua, pero algunos de sus
compuestos, al ser moléculas muy pequeñas, se absorben a través de la piel y llegan al
torrente sanguíneo. Y en algunos estudios se ha visto que se superan en sangre los niveles
que la FDA americana considera seguros, por ejemplo en compuestos como oxibenzona,
octinoxato, y esto no implica que sean peligrosos per se, simplemente que no podemos garantizar que
sean seguros, que son cosas distintas. Y la FDA de momento no ha prohibido estos compuestos,
ni ha dicho que no se usen estos protectores solares, pero ha pedido que se hagan estudios
más detallados para delucidar si puede haber riesgo con los niveles en sangre observados.
Como siempre, la dosis hace el veneno y en estos estudios se aplicó bastante crema solar en todo
el cuerpo, que es lo que recomiendan muchos dermatólogos si te expones horas al sol,
pero si no te expones mucho y solo usas protector solar en la cara, seguramente la absorción o los
compuestos que terminan en la sangre no lleguen a ser preocupantes. Pero mientras no tengamos
esos estudios que confirmen seguridad, me parece prudente priorizar los protectores físicos.
Y en este sentido, es importante que combinen dos compuestos, óxido de zinc y dióxido de
titanio, para ofrecer una protección más completa tanto contra los rayos UVA como UVB.
El óxido de zinc en particular es más efectivo para cubrir un rango más amplio de longitud de
onda, incluyendo la parte alta del espectro UVA, pero lo ideal es que combine ambos y en las notas
de este episodio os pondré un par de protectores que yo uso y que me parecen de calidad.
El problema de los protectores físicos es que son más espesos, dejan una pequeña capita blanca
sobre la piel, pero al ser compuestos más gruesos, que no atraviesan la piel, son más seguros y creo
que merece la pena mientras no tengamos más claridad sobre los efectos a largo plazo de
algunos de los compuestos en los protectores químicos.