Si tu objetivo es perder peso y ponerte en forma pero no quieres hacer dieta, quédate conmigo porque hoy te enseñaré 10 trucos que te ayudarán a conseguirlo. Vamos a verlos!
00:51 Aumenta las horas entre comidas 01:55 Come de forma consciente 03:00 Aumenta los alimentes saciantes 03:41 Presta atención a los condimentos 04:22 Hidrátate bien 05:03 Evita el sedentarismo 05:33 Añade el huevo a tu dieta 05:53 Haz los cambios progresivamente 06:32 Observa si algún alimento te sienta mal 07:11 Acostumbra a tu paladar
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¡Hola familia! Si tu objetivo es perder peso y ponerte en forma pero no quieres hacer
dieta, quédate conmigo porque hoy te enseñaré 10 trucos que te ayudarán a conseguirlo.
¡Vamos a verlos!
Existen trucos y claves para adelgazar que no tienen nada que ver con hacer una dieta
estricta ni con contar calorías. A menudo se pueden producir pequeñas pérdidas de
peso simplemente con mejorar las malas costumbres que tenemos en la mesa, en la cocina, a la
hora de hacer la compra o en el restaurante. Incluso si no necesitamos adelgazar, una
revisión de nuestros hábitos nos puede ayudar a practicar una buena alimentación consciente
y aprender cuáles son las claves de un plato saludable para utilizarlas a diario.
Estas son mis 10 recomendaciones para ti.
Aumentar las horas entre comidas. Empezamos por un punto que podrá sonarte un poco controvertido,
pero según muchos estudios científicos actuales, hacer menos comidas y más saciantes pueden
ayudarte a perder peso. Seguramente habrás oído hablar del ayuno intermitente. Tu cuerpo
está diseñado para que durante un periodo de 40 y 90 días, en función de tus reservas,
vaya tirando de los depósitos que tienes acumulados en forma de grasa y no te pase
absolutamente nada. Bueno, sí, que pierdas peso. ¿Por qué se recomienda el ayuno intermitente
para ayudarnos a bajar de peso? Nuestros depósitos de grasa son los primeros en usarse durante
los periodos de ayuno, siempre hablando de periodos de ayuno cortos. De hecho, ahí están,
para ser utilizados cuando no dispongamos de alimento. Estamos diseñados para adaptarnos
al ayuno. Sin embargo, un ayuno prolongado de varios días, al igual que una dieta hipocalórica
mantenida en el tiempo, no será la opción más recomendada porque empezaremos a perder masa
muscular. Si quieres saber más acerca del ayuno intermitente, te recomiendo que mires este vídeo.
Te aconsejo seguir una dieta fácil y cómoda, que no te cueste llevarla a cabo, que además sea
variada para evitar la monotonía y basada en comida real, además de que te proporcione energía,
así como la sensación de saciedad a corto y a largo plazo.
Come de forma consciente y más lentamente. En general, estamos acostumbrados a comer en menos
de 10 minutos delante del ordenador, viendo la tele o en ambientes demasiado ruidosos y
agobiantes, como bares o restaurantes. No en vano, en España un 4% de la población sufre
trastorno por atracón. Además, comer demasiado deprisa hace que traguemos más aire, que comamos
más cantidad, que tengamos menor sensación de saciedad y puedan aparecer alteraciones digestivas
como el meteorismo, el estreñimiento, flatulencias, dolor abdominal o gastritis. Hay que intentar comer
como mínimo en unos 20 minutos, nunca en menos, en un entorno tranquilo y agradable y, si puede ser,
en buena compañía. Puedes usar cubiertos pequeños que contengan una menor cantidad de comida y no
comer en momentos de ansiedad y de estrés. Ahora, no te estreses queriendo comer tranquilo,
simplemente toma tu tiempo y disfruta de lo que tienes en la mesa.
Aumenta los alimentos saciantes y saludables, verdura, grasas y proteína, sobre todo. Te
recomiendo que incluyas alimentos saciantes y saludables como la carne, el pescado, los huevos
y las grasas saludables como el aguacate, el aceite de oliva o los frutos secos. Ten en cuenta que
estos alimentos, aunque son más densos a nivel nutricional, son bastante saciantes. Además,
puedes añadir cantidades generosas de verdura en todos tus platos para sentir más saciedad. Por
otro lado, evita aquellos alimentos que no te aporten nada a nivel nutricional y solo sean
calorías vacías como el alcohol o muchos alimentos ultraprocesados. Presta atención a los condimentos
de tus platos. Las salsas aromáticas o las especies no añaden prácticamente energía a tus platos,
pero las grasas puras como los aceites, las mantequillas o margarinas, los aderezos como
los quesos, los frutos secos y semillas, éstas tienen un alto aporte calórico. En el restaurante
es aconsejable pedir las salsas aparte. Es preferible utilizar mayonesa light o aligerarla
en casa. La mayonesa se puede aligerar fácilmente con yogur natural o añadiendo más zumo de limón.
Por ello, usar especies y evitar las salsas comerciales en general será una buena opción.
Un chorrito de aceite, mostaza, salsa de tomate o de soja serán buenas opciones.
Ni refrescos, ni bebidas alcohólicas, ni zumos empaquetados, ni bebidas de fruta o leches vegetales.
El agua debería ser nuestra bebida por defecto. No aporta calorías vacías ni aditivos y no tiene
contraindicaciones. Podemos optar por agua del grifo o por agua embotellada. Las dos son opciones
correctas. Un tip interesante es beber agua antes de la comida, ya que aumenta la sensación de
saciedad y disminuye el apetito. Si te cuesta beber agua, rodéate de botellas de agua, una en la
mochila, en la cocina o en la habitación o en los lugares en los que estés. Además, puedes añadirle
un chorrito de limón o algunas gotas de flap drops para darle un poco de sabor si es que no te gusta
el agua sola. Evita el sedentarismo. Parece que hoy en día la comodidad gana adeptos y que todos
nos apuntamos al mínimo esfuerzo. Pues bien, ser sedentario predispone a comer más cantidad,
a picar entre horas y a sentir más estrés. Es primordial intentar hacer un ejercicio adecuado
a la edad que nos guste ya que el ejercicio tiene que ser placentero. Una frecuencia mínima de dos
o tres veces por semana durante 45 minutos puede ser un buen inicio. Las proteínas y las grasas
son los dos macronutrientes más saciantes y justamente el huevo rico en ambos macros. Cambiar
el típico desayuno de leche con cereales o croissant y café por unos huevos revueltos con
un par de tomates un poco de verde y un chorrito de aceite puede ser una muy buena idea. Para ver
resultados con una alimentación saludable puedes ir incorporando algunos de los consejos que te
menciono en este vídeo. Para hacer esto es necesario que adaptes la alimentación a tus
circunstancias y necesidades de forma progresiva. Lo primero que debes hacer es fijarte un objetivo.
Por ejemplo, puedes aplicar el primero de los conceptos de nuestro vídeo e ir ampliando
progresivamente. Este debe ser un objetivo alcanzable y realista según tus condiciones
actuales. Empieza por cosas pequeñas y avanza poco a poco. Luego, haz un seguimiento de tu
progreso. Esto te servirá para conocerte más a ti mismo y aprender de tus aciertos y tus errores.
Observa si algún alimento te sienta mal. Estos tips no sustituyen la ayuda de un dietista o
un nutricionista. Por ello, es importante que valores en tu caso si un alimento te sienta
bien por muy saludable que sea. Las verduras son sanas, es una verdad universal, ¿no? Pues
hay personas que necesitan reducir su consumo, ya que un exceso de fibra puede resultarles
perjudicial. Esto aplica a cualquier alimento o tipos de alimentos. Lácteos, carne, huevos,
verdura, frutos secos o algunos cereales integrales son alimentos típicamente sanos,
pero no siempre son bien tolerados por todo el mundo. Por ello prueba y después decide.
Si crees que no puedes vivir sin comer embutido, bollos, galletas, nutella, cacaolat, bizcochos,
patatas fritas, snacks o lo que sea, hoy tengo buenas noticias. Tu paladar puede cambiar. La
palatabilidad de un alimento no solo depende de él, también depende de la persona, de los hábitos
alimenticios y de las técnicas cuinarias, además de la educación y las experiencias. Podemos cambiar
los hábitos y reeducar nuestro paladar para que nos ayude a hacer elecciones más saludables. No
hay reglas establecidas, no hay un protocolo y está claro que cada persona es un mundo. La
clave para hacer esto es realizar pequeños cambios de manera progresiva. Me atrevería a decir que una
reeducación de tus gustos por la comida puede mejorar la adherencia a una dieta saludable a
largo plazo. Hasta aquí el vídeo de hoy. Si tienes alguna pregunta, no dudes en dejárnosla en los
comentarios y si te ha gustado el contenido no olvides darle a like, suscribirte y activar
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